MÉXICO=TERCER MUNDO

E.E.U.U.=PRIMERMUNDO

        Desde los tiempos de la Colonia, el pueblo mexicano ha estado sumido en la pobreza y la ignorancia. Tanto la riqueza como la educación han estado siempre en manos de una minoría que parece no preocuparle la situación de atraso en que está inmerso el grueso de la población.

Que los europeos nos hayan explotado, exprimiendo de nosotros hasta la última gota de sangre no es de extrañar. Por su calidad de vencedores en la conquista de Mesoamérica, y su desprecio por nuestros antepasados por considerarlos salvajes y subhumanos, se sentían con derecho a hacerlo. El hecho de que el catolicismo no estuviera presente en nuestra cultura y que no habláramos ninguna lengua europea eran razones suficientes para pensar que éramos animales con la habilidad del habla. Como tales, según su perspectiva, no teníamos alma, y por lo tanto, no podíamos ser sus semejantes. Nos trataban como a bestias de carga. Los españoles pensaban que sólo servíamos para los trabajos que requerían fuerza corporal. Para ellos, ser indio era sinónimo de ser tonto. Lo que realmente no tiene nombre, es el hecho de que sean los propios mestizos mexicanos, como Porfirio Díaz, sólo por mencionar uno, los que no tengan ninguna simpatía con el pueblo de México, y promuevan su explotación, en lugar de promover su reivindicación.

Para los mexicanos, esa triste realidad que comenzó en la Colonia no ha cambiado mucho en nuestros tiempos. Ni la independencia ni la revolución inclinaron la balanza a favor del pueblo de México. Hoy en día, millones de nuestros compatriotas siguen estando en la ignorancia y la pobreza, a pesar de haber sido el pueblo el que puso la cuota de sangre en ambos movimientos.

¿Qué hicimos mal? ¿Por qué México sigue sumido en el subdesarrollo, cuando otros países casi contemporáneos viven en el primer mundo? Con esta obra titulada

MÉXICO = TERCER MUNDO

E.E.U.U. = PRIMER MUNDO

intento responder esas preguntas. Sólo estando conscientes de los errores que hemos cometido a lo largo de nuestra historia, vamos a poder enmendarlos.

Ya es hora de que los mexicanos comencemos a cambiar de actitud. El cambio de nuestra realidad no va a surgir a través del gobierno. A cien años de la independencia, y debido a que seguía siendo explotado de peor manera que por los propios españoles, el pueblo se tuvo que levantar en armas para tratar de cambiar su realidad. Sin embargo, la Revolución Mexicana tampoco les hizo justicia a nuestros pobres, a pesar de haber ganado la primera etapa. Siguen sin tener hogares dignos, trabajos seguros ni escuelas u hospitales cercanos. Es evidente que los gobernantes no quieren un pueblo letrado, porque un pueblo educado no es fácilmente engañado.

El cambio esperado debe surgir de nosotros mismos. Debemos comenzar una nueva revolución, pero no una revolución armada, ya que esas sólo dejan muerte y desolación, y a la postre, por no estar académicamente preparado, las mismas élites de poder le usurpan la victoria al pueblo.

Como ya está comprobado que la sangre derramada del pueblo no es suficiente para lograr los cambios, necesitamos una revolución del pensamiento. Las armas que debemos enarbolar son: la educación, la conciencia y la igualdad. Un pueblo educado puede cambiar la pobreza en que vive; un pueblo consciente puede cambiar su destino y un pueblo que es tratado con equidad se siente parte del grupo, y trabaja como un solo ser para lograr los objetivos comunes.

La totalidad de la obra la puedes consultar gratuitamente en:

http://www.mexico-real.net

En ella encontrarás los por qué de nuestro subdesarrollo y los del desarrollo de los vecinos del norte.