Literatura Hispanoamericana Contemporánea

EL REINO DE ESTE MUNDO

i.            Autor/lector.- A diferencia de otras novelas, como aquella que escribiera James Joyce titulada El retrato del artista adolescente, donde relata su infancia hasta la etapa universitaria. Aquí no es así, Alejo Carpentier no representa a ningún personaje, pero sí representa su pensamiento. En la nota introductoria de la novela, escrita por Natalia Roa V., se deja claro que la música era una de las pasiones de Carpentier, lo cual se refleja en la novela. El autor señala en el prólogo, que la novela deriva en parte, de la visita que realizó en 1943 al reino de Henri Christophe (las ruinas poéticas de Sans-Souci); la mole, de la Ciudadela La Ferriere, y de conocer la normanda Ciudad del Cabo (el Cap Francais de la antigua colonia) en Haití. El novelista expresa en su obra, lo insólito, lo asombroso, lo que sale de las normas establecidas, encuentra la necesidad de transgredir un relato destinado a causar placer estético a los lectores, y esto es lo que Alejo plasma en su novela, que denomina lo real maravilloso. De ahí que Carpentier enfatice que lo real maravilloso se encuentra “en cada paso en las vidas de los hombres que inscribieron fechas en la historia del  Continente…”[1].

ii.            Época.- El escritor nace en 1904 y muere en 1980 en París, Francia. Curiosamente esta novela no refleja sus vivencias dentro de ese periodo señalado, sino que se remonta al pasado histórico de Haití. Recordemos que la trama se desenvuelve en la isla de Santo Domingo, que hoy se encuentra dividida en República de Haití y República Dominicana. De conformidad con lo que nos narra el autor, respecto a que la novela reverbera una documentación extremadamente rigurosa que no solamente respeta la verdad histórica de los acontecimientos, los nombres de personajes, lugares y hasta calles, sino que oculta un cotejo escrupuloso de fechas y cronologías, es por ello que podemos determinar la época en que se suscitan los hechos. Según se puede leer, la historia transcurre en pleno apogeo de la esclavitud de los negros, cuando Ti Noel y Mackandal trabajaban para los blancos en las haciendas, y que después pasan a ser esclavos pero de un rey negro, la gran paradoja, en este caso el rey Henri Christophe. Esto ocurre entonces entre la segunda mitad del siglo XVIII y la primera del XIX, porque es cuando se presentan las sublevaciones de los negros.

iii.            Movimientos estéticos.- Este autor al igual que muchos otros, no escapó al llamamiento de Francia y la grandiosa atracción literaria del siglo XX, pues también viajó a Europa, según he leído en algunas biografías, bajo condiciones poco usuales, pues escapó de la cárcel en Cuba donde había pasado algunos meses encerrado, fue que logró huir con un pasaporte del poeta francés Robert Denos. Aquí podemos destacar que se vio influenciado fuertemente por el progreso del vanguardismo, retomando algunos rasgos propios de los distintos ismos. Uno de ellos fue el inobjetable surrealismo, pues El reino de este mundo relata lo fantástico de los hombres, a través de la metamorfosis de Mackandal, y luego por ejemplo en la transformación de Ti Noel al final cuando su experiencia con los gansos. Pero más allá, se refleja lo real maravilloso de las acciones del ser humano por desprenderse de la esclavitud. Como ya se dijo, Alejo rompe con los esquemas de lo bello, de lo convencional, para reflejar el impulso de las vanguardias abriendo brecha hacia la post modernidad que también retoma César Vallejo al romper con la estética modernista, haciendo ver que seguramente lo leyó, pues Vallejo murió en 1938. Y desde luego que resalta un sentido revolucionario, que es la tercera etapa en la poesía de Vallejo (vista en clase), ya que en El reino de este mundo se visualiza en los levantamientos de los negros.

iv.            Lenguaje figurado.- Aparecen varios recursos retóricos. De Mackandal se dice cuando el accidente de su brazo: “atontada la mirada no parecía comprender lo que le había ocurrido”[2], aquí vemos una metáfora y una personificación, porque ¿cómo puede una mirada ser tonta o atontarse? Cuando el narrador platica de la metamorfosis de Mackandal, dice: “volviendo a sentarse nervudo y duro, con testículos como piedras sobre sus piernas de hombre”[3], en esta cita vemos un símil. El epíteto aparece enseguida: “envuelta en sus velos de confidente, de tímida mujer[4]. La siguiente podemos considerarle como un oxímoron: “el viejo se ocultó en su chimenea, sacando la cabeza tras el paraván de Coromandel para ladrar imprecaciones[5], pues ladran los perros, no las personas. Tenemos un símil en: “se había vuelto de un negro humo de incendios, como la noche”[6]. De la misma forma aparece el símbolo de la riqueza: “arrojó al suelo, una tras otra, varias coronas de oro macizo”[7]. Al final se hace una alusión a la religión: “en el Reino de los Cielos no hay grandeza que conquistar”[8]. Los anteriores, son sólo algunos recursos.

v.            Narrador.- Cualquiera que lea la novela, podrá determinar que el narrador es omnisciente porque lo sabe todo pero no es uno de los personajes del relato, sino que ha observado desde afuera los acontecimientos y los relata, para después presentar los diálogos entre los personajes. Otra cosa importante es apreciar que el narrador no vive los acontecimientos que ahí suceden. Aquí claramente se muestra su interés por la naturaleza como en La amortajada, pero sobre todo el espacio geográfico que envuelve el Caribe, incluida Cuba y la isla de Santo Domingo, y donde se incluye también un elemento de Jamaica: Bouckman.

vi.            Punto de vista.- Para la diégesis en El reino de este mundo, se descarta el autodiegético, puesto que el narrador no habla de su historia. Luego del análisis, definitivamente no puede ser un punto de vista desde la óptica del narrador intradiegético, porque sencillamente no es parte de la trama, en ningún momento se observa tal cosa, siempre narra y narra lo que sucede pero no es parte de la historia o personaje alguno. De esa forma, sólo queda puntualizar que el narrador es extradiegético, porque narra los acontecimientos desde una perspectiva a la distancia, del exterior.

vii.            Focalización.- Para este aspecto, vamos a eliminar la opción de la focalización externa, porque el narrador que aquí corresponde es deficiente, o sea que no conoce mas que lo que ve o escucha, se encuentra limitado entonces: este no es el caso del narrador de El reino de este mundo. Después tenemos qué eliminar a la focalización interna (incluidas la focalización fija, variable y múltiple), a la que corresponde el narrador equisciente porque narra su propia historia: este concepto no encaja en la novela aquí expuesta. Sólo resta una, que la focalización cero, a la que corresponde el narrador omnisciente, que lo sabe todo: esta focalización sí coincide con la novela de Carpentier.

viii.            Caracterización.- En este caso predomina el retrato, porque el narrador describe una etopeya y prosopografía a la vez. Describe el carácter: las costumbres, las virtudes o cualidades morales, vicios y otras formas conductuales de los personajes; pero también el físico. Por ejemplo: cuando habla el narrador de Monsieur, dice que es “conocedor de la pericia del esclavo en materia de caballos”[9]. Después el lector descubre una descripción física de Mackandal: “con sus ojos siempre inyectados, su torso potente, su delgadísima cintura”[10]. Inmediatamente el narrador nos platica cuando Mackandal pierde su brazo que ha sido triturado, por eso el amo decide amputárselo. Otro ejemplo es cuando el rey Christophe sube a la ciudadela: “Chato, muy fuerte, de tórax un tanto abarrilado, la nariz roma y la barba algo hundida en el cuello bordado de la casaca”[11]. De la misma forma el lector apreciará las múltiples descripciones correspondientes a las actitudes, otro ejemplo lo es el de Paulina Bonaparte, porque solía bañarse desnuda y se hacía dar masajes por sus camaristas francesas: “pero después pensó en que la mano de un hombre sería más vigorosa y ancha”, asegurándose así de los servicios del negro Solimán, quien “además de cuidar de su cuerpo la frotaba con cremas de almendras”[12]. Otro ejemplo es cuando el narrador describe a Mezy: “ocioso, sin poder poner el espíritu en ninguna idea de negocios, empezó a compartir su tiempo entre los naipes y la oración”[13]. Se hace ver que el protagonista es Ti Noel, pues aparece por toda la novela aunque no tiene un papel tan relevante o asombroso como Mackandal. Ti Noel vive toda la experiencia en la novela. En cambio, Monsieur Lenormand de Mezy es el prototipo del latifundista esclavista, y el rey Henri el prototipo de rey absolutista de la época. Mientras que a Mackandal sí lo podemos considerar como antagonista, digamos, del régimen y de Monsieur. Por su parte, Bouckman es como el pivote, porque ayuda en la sublevación. Los oficiales a caballo, el peluquero, el maestro de capilla, y los negros esclavos, son personajes secundarios que no son tan relevantes, por eso son siluetas.

ix.            Asunto.- El reino de este mundo narra la historia de un esclavo negro, Ti Noel, que trabajaba en una hacienda de blancos, en la isla de Santo Domingo. Es esclavo de Monsieur Lenormand de Mezy, latifundista francés. Ahí mismo trabaja otro esclavo de nombre Mackandal, que tiene poderes sobrenaturales y encabeza una revuelta de esclavos. La novela explica el proceso de independencia haitiano. Además, se presenta otro levantamiendo de los negros que encabeza un jamaiquino de nombre Bouckman.

                                                               

La novela avanza progresivamente, pues luego se puede leer la travesía de Paulina Bonaparte hacia la isla, tratando de recuperar el orden previo en la colonia. Sin embargo, se da la llegada del rey negro Henri. Y la novela misma retrata la construcción de la Ciudadela, la cual al parecer queda inconclusa porque después se presentan nuevos ataques de los negros. La novela finaliza con el suicidio de Henri al saber de la nueva insurrección en su contra, encabezada por Bouckman, el inevitable derrumbe del régimen. Después la reflexión del anciano Ti Noel, haciendo ver que no hay más reino que el que aquí tenemos en la tierra, y que es aquí donde la grandeza del ser humano de ser mejor, debe buscarse.

x.            Tema.- El lector puede percatarse de una variabilidad de temas, por ejemplo, el deseo de ser libre, de escapar, el de la muerte que viene con las enfermedades sin control, la naturaleza, el tema de la Revolución Francesa con la Declaración de Derechos del Hombre, el vudú y la magia, lo sensual y lascivo en algún momento. Pero sin duda el aspecto medular lo es la esclavitud, la opresión en la que tenían a los negros en Haití, y más allá la sublevación de los esclavos y con ello las brutalidades de la guerra, aunque suene a contradicción, pero me refiero a que los negros violaron a las mujeres esposas de los dueños de haciendas, a las señoritas, a las más bonitas, pero además la masacre que acometieron con ellas, y con los opresores. Muerte y más muerte.

xi.            Estructura narrativa.- El desarrollo de la novela es lineal o resumen cronológico escalonado, porque transcurre desde que los esclavos lo son, por ejemplo Ti Noel y Mackandal, cuando trabajan en la hacienda. Van ocurriendo las cosas progresivamente, se escapa Mackandal, después ocurre lo de la carroña como epidemia, la metamorfosis de Mackandal en distintos animales incluso en mariposa, su muerte, la insurrección de los negros, hasta el final que sucede el suicidio del rey negro y con ello el fin de una etapa para los haitianos. Posteriormente, Ti Noel tiene la mala experiencia con el clan de gansos y enseguida el viejo desaparece.

xii.            Novela monológica y polifónica.- Habiendo definido la novela polifónica y monológica, en palabras del PhD. Eduardo Enrique Parrilla Sotomayor, queda entendido que la primera se expresa en una obra donde hay diferenciación de estilos, donde en los diálogos se da una estilización y una esencia paradójica. Mientras que la segunda es cuando en una novela, el narrador nos dice todo lo que ocurre en la trama.

En ese sentido, la obra de El reino de este mundo, refleja una novela monológica, porque aunque maneja diálogos bien definidos, y deja ver una clara participación de los personajes en relación a lo que piensan o dicen, se aprecia que no predomina la participación de cada uno de ellos, sino las intervenciones del narrador, que son mayoritarias. No existen en la novela, elementos estilizados o paródicos, que terminarían haciendo de ésta una obra polifónica. El narrador aparece en forma superlativa en el texto, él nos cuenta la historia que conoce (toda), bastaría abrir la obra al azar para en cualquier página, encontrar rasgos de una novela monológica.

Bibliografía

Carpentier, A. (1993). El reino de este mundo. Chile: Editorial Andrés Bello.



[1] Carpentier, Alejo. El reino de este mundo. Chile: Editorial Andrés Bello, 1993. P. 15.

[2] P. 28.

[3] P. 40.

[4] P. 51.

[5] P. 120.

[6] P. 126.

[7] P. 102.

[8] P. 125.

[9] P. 21.

[10] P. 27.

[11] P. 89.

[12] P. 70.

[13] P. 65.