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Marco teórico


En el análisis social del cambio ecológico existen diversas construcciones de la naturaleza, desde el ideal romántico hasta el científico, oyéndose generalmente más hablar del medio ambiente y de su conservación, tomando en cuenta cada vez más los intereses sociales y la ubicación sociohistórica de los que expresan sus ideas. La historia de la naturaleza está vinculada a las actividades productivas de las poblaciones y al medio ambiente que las rodea, ya que las sociedades humanas han moldeado a éste. Donde el alcance y la intensidad de uso de los recursos ambientales se ha dado con la aparición del mercantilismo, el colonialismo y el llamado capital industrial.

En el valle del Anáhuac las tecnologías agrícolas posibilitaron alimentar a una población mayor a 25 millones de habitantes, en donde era evidente el gran avance ingenieril y de producción alimentaria con la implementación de campos de cultivo urbanos y semiurbanos como los Calpulli y las chinampas, en una lógica de sustentabilidad.
Estas estrategias agrícolas sustentables ponen de manifiesto el cuidado y conservación de los ecosistemas del Anáhuac, que posibilitó alimentar a numerosos grupos humanos; involucrando el plano natural; “los descubrimientos nos ayudan a entender la influencia que ha ejercido el medio ambiente sobre el desarrollo de las sociedades humanas y, tan importante como esto, el impacto de los seres humanos sobre la tierra”.[11]

Los ecosistemas mesoamericanos fueron dañados por la introducción de nuevas técnicas de cultivo y la ganaderización de la agricultura que trajeron los españoles; trastocando el modelo productivo y aprovechando la manera existente de acopiarse tributo, al mantener las rutas de abasto que habían constituido los mexicas, quienes con sus rutas comerciales posibilitaban un crecimiento económico y un desarrollo de carácter sustentable, donde la acción de los pueblos originarios mesoamericanos fue mayormente el respetar la naturaleza.
Los modelos científicos y tecnológicos de ultramar se implantan en la nueva España, aunque llegaron a absorber algunas tecnologías de producción local efectivas.
En mayor medida durante la revolución industrial se intensifica la tecnificación. Necesariamente tenemos que referirnos a la triada conceptual Ciencia-Sociedad-Tecnología, donde es imprescindible considerar los contextos sociales y culturales; para la agricultura: se expresan las formas de proponer estrategias alimentarias y si bien los ciclos productivos llegan a ser similares para la mayoría de los productores agrarios, hay maneras particulares de trabajar la tierra, de concebir, diseñar y fabricar instrumentos de trabajo, y vivienda, dependiendo de las condiciones del suelo.

La cultura rural, es una situación inherente a las necesidades propias campesinas; donde se gestan tecnologías tradicionales con sus consecuentes medios e instrumentos productivos. En consecuencia, el desgaste del suelo y la necesidad de liberar el trabajo posibilita que se hayan inventado un sinnúmero de instrumentos. El conocimiento de los procesos de creación de tecnologías tradicionales es importante para comprender las características históricas de los procesos productivos, si bien se han desarrollado dentro de la lógica cultural mexicana como un paradigma propio, como expresión local y regional, se debe valorar su valor universal; y conocerlos permite eficientarlos, evitando caer en la mala costumbre de importar tecnologías modernas sin ser realmente necesarias, es decir, no caer en la lógica de incorporar o transferir tecnologías sin considerar el valor de las tecnologías alternativas locales, que se manifiestan desde las mismas condiciones de creación regional.[12]
Los elementos naturales son distintos así como las maneras de fabricar las herramientas con materiales locales. Además, participan elementos ergonómicos en la fabricación de herramientas y construcción del hábitat y de acuerdo a las características físicas de los campesinos; si son de baja estatura, las dimensiones de su vivienda tenderá a ser compacta
La tecnología tiene su propia especificidad y se expresa dependiendo del avance de las fuerzas productivas. De aquí, en una sociedad de corte agrario el hábitat y las tecnologías tienen que considerar una nueva racionalidad ambiental que se caracteriza “por darnos una visión del mundo diferente y por las aplicaciones a las contradicciones sociedad-naturaleza en la actualidad y participar en la construcción de la categoría de una racionalidad integral ambiental, en donde el desarrollo debe ser un proceso constante. Bajo esta visión, deben adoptarse estrategias particulares (dependerán de las condiciones fisiográficas de las regiones, cultura y valores de las poblaciones y las necesidades, viables en el tiempo, de las sociedades) de las comunidades o regiones especificas para establecer su estilo de desarrollo, las cuales no siempre deberán ser acordes a las estrategias generales, pero deberán ser compatibles con las aptitudes de los recursos, la cultura de las poblaciones y la armonía entre el hombre y la naturaleza”[13] No bastando en eficientar los procesos productivos sino implementando una racionalidad ambiental o integral con posibilidad de contar con una diferente propuesta en la administración de los recursos naturales que permita garantizar la satisfacción de necesidades sin poner en riesgo el suministro sostenido de recursos.[14]

El concepto de compatibilidad, implica una manera distinta de abordar la cuestión ambiental; donde es necesaria una conciencia colectiva ante la contradicción entre la sociedad y sus ecosistemas naturales para evitar el deterioro ambiental.

La región de estudio es la sierra norte de Puebla (snP), integrada por 35 municipios, contiene una población de 994 418, donde el 28 por ciento es monolingüe y el 66 % es bilingüe, según INEGI, con datos del año 2000. Son hablantes de lenguas indígenas 259 756; de nahua, totonaco, otomí o tepehua, de los cuales 187 839 son hablantes de nahua, lengua que mantiene la hegemonía. La lengua nahua pertenece al grupo lingüístico yoto-azteca.
Hay una fuerte dispersión de población, con una carencia de servicios básicos y con ingresos menores al salario mínimo, en el 80 por ciento de la población[15]. La vivienda es insuficiente e insalubre, a pesar de la enorme riqueza natural, las condiciones de vida son muy difíciles. Hay 30 mil minifundistas que producen café en 42 mil hectáreas, y la debilidad e inexistencia de organizaciones productivas provoca que haya baja productividad.[16]
Respecto a la vivienda, además, de ser lugar de residencia, es una unidad de producción y consumo, y de interacción social: consiste de dos habitaciones: dormitorio y cocina. En varias se tiene el temazcal, y en el dormitorio es común el altar domestico. Las casas son de madera con techos de tejas de barro o lamina, aunque ha llegado el tabicón. Los indígenas se encuentran dispersos. Los mestizos están aglomerados en concentraciones en las cabeceras municipales. Solo dos municipios son considerados como no rurales: Xicotepec de Juárez y Huauchinango.[17] Que tienen una economía pujante a costa del medio ambiente.

Ha sido una región de interés permanente en estudios antropológicos por la aún numerosa población indígena, por citar a Nutini-Barri; presenta un trabajo etnográfico de distintas subregiones tanto del Estado de Puebla como de Tlaxcala, y en el que plantea que cuenta mucho la participación del investigador. Durand (1986), desarrolla una investigación acerca de la organización económica de los indígenas de la sierra norte de Puebla, de 1969 a 1973, y presenta una visión desde el punto de vista materialista donde realiza un análisis conciso de las relaciones de poder y de autoridad a todos los niveles de gobierno.[18]
En los estudios antropológicos están contempladas consideraciones del habitat, ya que la vivienda ha sido un elemento fundamental de la existencia humana; y de los primeros estudios en referencia al ámbito del habitat y los grupos étnicos están los de Morgan, Lewis, Strauss y Bordieu, donde es posible visualizar la manera en que las culturas se distinguen y jerarquizan, como elemento incidente en la conformación de la identidad y la representación de las diversas formas de concebir el espacio en relación con la vida cotidiana.

Por otra parte, en el ámbito de la arquitectura, Marquina (1984) asienta en el preámbulo de su obra; La Arquitectura Prehispánica, que “cada época y en cada lugar tiene características propias, que son el resultado en directo de la manera de vivir de los pueblos que construyeron los monumentos, de sus condiciones sociales y económicas, del aprovechamiento de los materiales de que disponían y de sus conocimientos teóricos abocados a la construcción”.[19]

Toca (1998) es explicito al reivindicar una arquitectura nacionalista y señala que la presencia prehispánica en la arquitectura mexicana será interesante si se valora conoce y utiliza todo su magnifico potencial y se aplica con creatividad la vitalidad del pasado, donde sea posible desarrollar técnicas constructivas adoptadas a los recursos y al medio ambiente regional.[20]


[11] Pointing Clive. 1992. Historia verde del mundo. Paidós. España[]
12 Ver: Jiménez Valdez Gloria Nmartha. 1990. La Chomtalpa: los ladrillos cocidos. En, Etmoarqueologìa. Primer simposio Bosh-Gimpera. IIA. UNAM. México.[]
13 Rivas Sepúlveda Miguel Ángel. 2002. El suelo en el contexto de una racionalidad ambiental o integral. Tesis. Doctor en Ciencias Agrarias. UACh. Págs. 16-17 []
14. Con la “obligación de identificar a los elementos contradictorios más significativos en la relación sociedad-naturaleza, los cuales están diseccionando él o a los problemas, y sugerir los cambios necesarios dentro de las sociedades, así como en sus modelos de desarrollo adoptados, buscando la mayor afinidad hacia los ciclos naturales, y por otra parte, sugerir las alternativas mas viables para propiciar mayores producciones de los ecosistemas naturales y subsidiados, sin ponerlos en riesgo y tener la capacidad siempre de controlar las consecuencias” Op. cit. Págs. 22 y 25[]
15 La Gaceta Parlamentaria, año IV. No.719. Cámara de Diputados Federal.[]
16 El Estado de Puebla esta considerado en la clasificación regional del Sistema de Investigación Ignacio Zaragoza del CONACYT, y es intención de este programa buscar apoyo e integrar los distintos programas existentes de carácter regional y local, entendido que lo local es generador de experiencias que pueden ser socializadas a comunidades de municipios cercanos.
Para la región norte de Puebla, se presentó dictamen de la Comisión de Desarrollo Social, de la Cámara de Diputados Federal, integrando un proyecto, en punto de acuerdo, para ser promovida la formulación de un Programa Integral para el Desarrollo de la Sierra Norte de Puebla, emitido el 30 de Marzo de 2002.[]
17 Existiendo un poblado llamado Teopixca con fuerte población indígena Nahua. Ver. Chamoux, Marie-Noelle. 1987. Nahuas de Huachinango. INI. No. 73.México. []
18 Durand, Pierer. 1986. Nanacatlan. Sociedad Campesina y Lucha de Clases en México. FCE. []
19 Op. cit Pág. IX.[]
20 Toca Fernández Antonio. 1998. Arquitectura y Ciudad. IPN. México.

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