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Una amistad reforzada por música y recuerdos

Ángel Tavira y Tereso Rodríguez narran sus épocas de adolescentes, antes del éxito de la cinta ´El violín´
Fabiola Méndez y Ricardo Cruz García
El Universal
Domingo 29 de abril de 2007
"Nuestra amistad perdurará por siempre", expresa con la voz cansada don Ángel Tavira a su compañero de la infancia, Tereso Rodríguez, quien bromea: "Aunque ya estemos a un paso del panteón".
Ambos, de 84 años, don Ángel, el afamado violinista y actor protagonista de la película El violín, y don Tereso, ex presidente municipal del pueblo guerrerense en donde nacieron, comparten desde hace más de seis décadas una vida de amistad que ha pasado desde la miseria hasta la alegría y el orgullo.
Definitivamente, "le cambió la suerte para bien a ese hombre", refiere don Tereso sobre el éxito que ha alcanzado su amigo Ángel.
Los dos salieron de su pueblo obligados por la miseria que dejaba el campo. Ángel Tavira, originario de Corral Falso, y Tereso Rodríguez, nacido en Ajuchitlán, ambos lugares pertenecientes a la cabecera municipal de Ajuchitlán del Progreso, Guerrero, llegaron a Altamirano, la ciudad industrializada más cercana.
Los entonces adolescentes Ángel y Tereso se conocieron cuando trabajaban en la misma tienda.
"Ahí pagaban un poco más que en mi pueblo, 75 centavos el día", dice don Tereso.
Por su parte, el violinista recuerda que su amigo "trabajaba en la farmacia y yo en los abarrotes, ahí estuvimos varios años".
Durante toda la semana dormían en el mismo comercio, pero todos los sábados se regresaban a su pueblo, para lo cual tenían que caminar toda una noche si querían arribar a sus casas al amanecer.
"Hasta que se acabó todo", dice don Ángel mientas en su rostro se dibuja un gesto de nostalgia.
Entonces regresarían. A don Ángel le tocó la desgracia de que le explotara un cohete en la mano, debido a lo cual vio truncado su deseo de seguir tocando el violín, aunque posteriormente se recuperaría.
En cambio, su amigo llegó a postularse para presidente municipal de Ajuchitlán del Progreso, y ganó las elecciones para el periodo de 1963 a 1965.
Luego instalaría una farmacia, la cual atiende hasta el día de hoy.
Entre las anécdotas más preciadas de don Tereso está la de cuando conoció al ex presidente de México Lázaro Cárdenas, a quien cedió unas hectáreas para un ingenio azucarero en la región, pero el proyecto no se hizo y a él no le regresaron su terreno, y el pueblo continuó igual.
A través de los años, la amistad que ambos entablaron "se sigue cultivando", menciona don Tereso.
Ángel Tavira se siente muy orgulloso de que a través del cine se conozca la música tradicional de Tierra Caliente, aunque lamenta que en Ajuchitlán del Progreso no existan las salas cinematográficas.
"Me siento bien de poder hacer cosas que a la gente le gustan", comenta, refiriéndose a su actuación en la película El violín.
El ex presidente municipal, por su parte, se alegra de que reconozcan el talento de su amigo y lo impulsa para que "Dios le dé fuerzas para seguir dominando el violín".
Don Ángel reside actualmente en Iguala, en una casa con grandes árboles, donde vive al lado de su esposa Elpidia, sus hijos y sus nietos, con quienes comparte el gusto por la música calentana.
A pesar de los premios internacionales que ha ganado El violín, y de los muchos reconocimientos que ha recibido, el guerrerense se mantiene de su pensión como maestro de música y su salud ha decaído a causa de la diabetes que lo aqueja.
Su esposa no está nada contenta con esta situación, por eso se alegró mucho cuando durante la conferencia de prensa de la película, un reportero cuestionó a los productores sobre el ínfimo pago que le dieron a don Ángel por su participación en esta exitosa cinta.
"Alguien lo tenía que decir, los viajes han sido muy pesados", comentó Elpidia.
Para el también compositor, la música calentana "ha sido mi vida, yo tengo música escrita de la Tierra Caliente. No quiero que se pierda, es una música bonita de la región, que no debe morir", expresa Ángel Tavira, quien piensa regresar a su pueblo Corral Falso porque, admite, "siento nostalgia cuando voy; siempre tiene uno el recuerdo de donde es".
Hace dos meses organizaron un festival en honor al músico en su pueblo natal. El más adecuado para entregar el reconocimiento de parte de los ajuchitlenses fue, obviamente, Tereso Rodríguez:
"Cuando me dijeron que le iban a hacer un homenaje, les dije: ´Déjenme entregarle el reconocimiento a Ángel, porque yo lo conozco desde 1940. Es mi amigo´."


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