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El legado histórico de Emmanuel José Sieyes, y sus lecciones filosóficas y de acción política.
Por: Cristofer I. Benítez Buendía


Introducción.
Una profunda revolución del pensamiento ocurrido años antes de la tremenda revolución francesa, con un cimiento importantísimo que le diera una fuerza e impulso increíble a su época, base ideológica para una profunda revolución en los hechos, es la constante educación y desarrollo de teorías científicas que después influyeron en la burguesía en asenso constante, tanto económico como político un nuevo optimismo y ánimos de lucha contra el régimen de opresión feudal, que ya tenia mas de 1000 años de estabilidad en distintos aspectos principalmente su vida política, sus elementos eran muy armónicos, la iglesia , la escasa política y la aldea y las villas, eran los componentes siempre inermes, fue necesaria la evolución social de la burguesía, su comercio, su ciencia, su arte, sus diferentes expresiones que explicaban de diferente manera el mundo. La Revolución Francesa, fue la mas radical de las de las revoluciones que la burguesía haya hecho, una revolución que fue más allá, que la Revolución Americana por su liberación de Inglaterra, Mas lejos llego que la Revolución Inglesa. Por que llevo mas lejos los principios de libertad, declarando el derecho irrestricto de declarase miembro de cualquier religión, se acepto incluso a los judíos, incluso permitía que el individuo se declarara ateo. Pero más allá de la libertad, también se avanzo muchísimo en la cuestión de la igualdad en donde la Revolución Americana y La Inglesa, prefirieron callar, ya que sus intereses aún estaban basados en la economía del esclavismo y un comercio e industrias proto capitalistas.

La Revolución Francesa a sido criticada o censurada por personajes muy democráticos hasta por fascistas como Musolini; quien habla de los “principios inmorales de 1789” refiriéndose a la declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano, la cual evidentemente se opone a la doctrina fascista y escribió, “El fascismo se opone a todas las utopías e innovaciones de los jacobinos –y sostiene—el fascismo es un movimiento de reacción contra el movimiento iluminista del siglo XVIII” Y Hitler declara que la democracia es una mentira, y su enano Goebbels ha escrito: “El año de 1789 será borrado para siempre de la historia”. Y generalmente en la historia, se llaga a ver como una barbarie por el Jacobinismo, en donde muchos escritores creen que se encuentra la decaída del movimiento revolucionario Francés. Pero el Jacobinismo es la más grande expresión de la lucha de una clase oprimida por su emancipación, porque los Jacobinos le dieron a Francia el mejor modelo de una revolución democrática, y rechazaron de manera ejemplar la reacción monárquica contra Francia.

Marco histórico.
El despotismo ilustrado, había y se había apoyado los avances científicos de la época, y también los artísticos. Pero la moral política había permanecido inalterable y sin cambio alguno. “El siglo XVIII fue mas critico que filosófico, más político que científico”. La revolución Inglesa había dejado marcado el camino para el desarrollo de su economía y la consecución de un pacto de control entre las elites aristocráticas y el rey mediante un Parlamento, (el cual sirvió de modelo de inspiración al científico Montesquieu, para en su capitulo 11 de su gran obra “El espíritu de las leyes”. propusiera una serie de controles al poder, basado en pesos y contra pesos y delimitando las funciones del poder Ejecutivo y legislativo). Cuando las finanzas públicas de Francia colapsaron, en el reino de Francia, en el año de 1787, el país estaba preparándose para una revolución, sin embargo un hombre visionario leía en como en un libro abierto, que las agitadas condiciones de crisis le permitían aparecer en la escena de la historia de su país y del mundo. Ese hombre veía la importancia del movimiento político que se generaba, es ahora conocido como: Sieyes. La revolución cultural, de la época de las luces había sembrado sus semillas revolucionarias en el terreno fértil de Francia, con su ascendiente y oprimida clase burguesa, la cual se inquietaba ante los privilegios obscenos de las clases aristocráticas. Los abismos sociales son siempre buena tierra para que florezcan las ideas mas progresistas, las crisis sociales son siempre una buena oportunidad de redención a los de abajo y renovación de las ideas ulceradas por el tiempo. De ella resulto toda una generación de intelectuales racionalistas.

De ahí, de esos cambios sociales y violentos se ofreció, para la postre como el modelo constitucional universal. Un clima intelectual en desarrollo, en medio de una profunda crisis económica provocada por el despilfarro de los recursos del reino por las clases aristocráticas, la negativa de estas clases por pactar, como lo hicieran las aristocracias inglesas, su negativa a cambiar sus costumbres, fueron parte de su propia ruina, la represión sin titubeos de repentinas revueltas, hace que el pueblo guarde por ellos como casta privilegiada un silencioso y profundo resentimiento. El clima intelectual y social amenaza con hacer derrumbar todas las instituciones, pone en evidencia la próxima destrucción del orden social feudal en Francia. En 1787 y 1788, las asambleas provinciales hicieron sentir que era necesario enfrentar la bancarrota del reino, solo con la convocatoria de una asamblea aun más amplia, y una convocatoria a Los Estados Generales. Sin embargo los estados generales tenían que ser modificados en su organización que tradicionalmente se les había dado. Ello requería de obtener en esta nueva asamblea el Voto por Cabeza, y no por orden, ya que de no ser un voto individual, los orígenes, Nobles y clericales tenían ganada la hegemonía. Se demandaba con más insistencia el “voto por cabeza” y esto estaba precipitando a la asamblea revolucionaria del palacio de Versalles. Pero él que aguardaba tras bambalinas y era el observador critico de los cambios hasta ahora acontecidos era José Emmanuel Sieyes[1], quien seria una de las luminarias intelectuales en el ámbito del activismo político burgués, agitando las aguas con sus panfletos incendiarios destacando así como uno de los principales publicistas de la Revolución Francesa y tomando un cómodo lugar al final, del lado de la reacción termidoriana.

El sostenía la tesis de que era necesario reformar las bases políticas o de administración de la actual sociedad francesa, el era el artífice que a la hora y tras bastidores emprendió la elaboración y venta de sus “folletitos agitativos”, llamaba a la conciencia y a la opinión publica hacia la necesidad de fundar un nuevo orden (revolucionario).

Parece, que Sieyes mismo no fue una persona muy religiosa, que el principio cartesiano guiaba a su ser en filosofía, Tampoco fue muy inclinado a las cuestiones teóricas, pues su talento en su vida lo ocupo a las cuestiones practicas[2], especialmente a las cuestiones administrativas, por lo cual los obispos le solicitaban de su ayuda para resolver los problemas administrativos que se presentaban en la diócesis. Su participación en una asamblea nacional de la clerecía, le hacia comprender que las cosas en Francia no estaban nada bien y que muy pronto se avecinaba una crisis social y política de grandes magnitudes y consecuencias, para cual se necesitaban profundos cambios al sistema administrativo y fiscal. El convocar a los Estados Generales para evaluar las condiciones de la nación, y consultar así mismo la voluntad de la nación. El creciente sentimiento entorno al concepto de nación se hace cada vez más presente. En estos estados generales donde el Tercer Estado[3], antecedido, por los ordenes clericales y de la nobleza, era por si mismo una nación entera. “El tercer estado Es una Nación Completa, ¿Qué necesita una nación para que prospere y subsista? Trabajos particulares y funciones públicas”. Y explica que “Todos trabajos particulares pueden clasificarse en cuatro clases” –las cuales resumía de la siguiente manera--, A.- el campo 2.- La industria humana, 3.- los comerciantes 4.- la multitud de trabajadores. Tales son los empleos que recaen sobre el Tercer Estado. Es así como la asamblea con justo derecho pedía un voto por cabeza y no un voto por estamento. Pero los aristócratas eran contrarios a acceder al desdoblamiento de los votos, según lo hicieron patente en la segunda asamblea de notables, celebrada en los meses de noviembre y diciembre de 1788. Sabían que el desdoblamiento de los votos para el Tercer Estado seria efectivamente la perdida de sus privilegios, los cuales serian exterminados, y contra los cuales Sieyes preparo uno de sus mas devastadoras argumentaciones contra el antiguo orden de cosas. La monarquía sostenía una gran fuerza moral, nadie se atrevía a hablar de republica. Todos admitían el régimen monárquico que los gobernaba, El rey se negó hasta al final a dar el voto por cabeza en los estados generales.

El ministro Calonne influyo para que el consejo de Estado expidiera el decreto de 5 de julio de 1788, que preparaba la celebración de los Estados Gnerales y solicitaba a todos los franceses su opinión sobre las medidas que esa asamblea podía tomar, en vista de las circunstancias, lo cual equivaldría prácticamente a conceder la libertad de prensa y levantar todas las prohibiciones de la censura oficial. Esto abrió el periodo conocido como “la guerra de los folletos”. Es en este periodo donde los folletos de Sieyes serán comprados con mucho interés y donde el mismo saltara a la fama. Se llego a contar la suma de 2500 folletos diferentes. En ese momento las figuras mas brillantes lanzaban sus mejores ideas y planteamientos en aquellos panfletos, las imprentas trabajaban a todo lo que daban. El primer folleto de Sieyes se llamo Consideraciones sobre los medios de ejecución de los cuales podrán disponer los representantes en Francia en 1789.[4]



Sieyes el pedagogo de las masas
El segundo folleto se enfoco a ser la “parte mas destructiva y devastadora de sus criticas” este folleto se le conoció como “Ensayo sobre los privilegios”. Y como un pedagogo político, de cual las masas burguesas y proletarias necesitaban de su consejo, explico las condiciones de miseria moral que lo privilegios y los privilegiados llevan consigo. Este folleto, esta encaminado a golpear la autoridad moral del orden monárquico, a golpear la autoridad moral del rey, haciendo dejar en ridículo, mostrándolo como un simple accesorio decorativo de la corte real, la cual, era la que verdaderamente “partía y repartía el botín” Su ensayo inicia con la siguiente argumentación. “Se ha dicho que el privilegio constituye una dispensa para quien lo obtiene y un desaliento para los demás. Si ello es así hemos de convenir que lo privilegios constituyen una desafortunada intervención.”[4] Dejando mas claro va a definir la esencia y consecuencias del privilegio.

“Todos los privilegios sin distinción alguna tienen por objeto dispensar de la ley u otorgar un derecho exclusivo sobre algo que no esta prohibido por aquella. Así pues la esencia del privilegio es hallarse fuera del derecho común...”[5] El se pregunta ¿Cuál es el objeto de la Ley? Y el se responde que esta es la forma de proteger la libertad y la propiedad de todos. Y que estas no se pueden hacer por el mero placer de hacerlas. Y que fuera del ámbito de la ley para los ciudadanos todo es libre, lo que no esta garantizado por la ley, pertenece a todos. Pero insiste “no se puede conceder a nadie derecho exclusivo a lo que no esta protegido por la ley... Conceder un privilegio exclusivo a alguien sobre aquello que pertenece a todos, implicaría perjudicar a los demás en beneficio de los menos, lo que representa a la vez, la más gran injusticia, cuanto la más absurda sin razón” Todos los privilegios son para el suplerfuos, injustos, odiosos, y contradictorios con el fin supremo de la sociedad política. “...Los privilegios honoríficos no pueden en algún modo ser salvados de la proscripción general, habida cuenta de que poseen algunas de las características que acabamos de citar; a saber; la de otorgar un derecho exclusivo a lo que no se halla prohibido por la ley.” Y bajo el titulo de privilegios honoríficos se ocultan una serie de beneficios pecuniarios de diversa índole y que además tienden a despreciar al gran cuerpo de ciudadanos. Y el recompensarle con un titulo honorífico a un héroe de la patria, es contradictorio, tener que excluirlo de la ley que todo mundo esta obligado a observar. Pero pide no confundir los privilegios con las recompensas. Si existen servicios ordinarios, deben ser retribuidos con salarios ordinarios. Pero si existe la necesidad de recompensar con algo mas un servicio importante, se debe retribuir con una pensión para vejez, o con una pensión para heridas. Y la verdadera distinción se encuentra en el servicio que se ha prestado a la patria. Sieyes en su ensayo hace algunas advertencias que son valederas hasta para la sociedad actual, sin ninguna duda, por ejemplo la siguiente; “...El abuso originara la mas audaz inmoralidad que se extenderá posteriormente a todos los ciudadanos” “La estima real deja de existir, y sin embargo, su lenguaje, su soporte subsisten en la sociedad, para prostituir con falsos honores públicos, a los intrigantes, a los favoritos, a menudo, incluso, a los hombres mas culpables. En un desorden de costumbres, el genio será perseguido; la virtud ridiculizada y, a su lado, una abigarrada multitud de distinciones y condecoraciones dirigirá imperiosamente el respeto y la consideración hacia la mediocridad, la bajeza y el crimen. De este modo los honores sepultaran al autentico honor, corromperán a la opinión pública y degradarán las conciencias”[6]. La idea de la patria no existe para los privilegiados, los cuales siempre considerarán como su patria a su propia casta, sus intereses los disfrazan de interés nacional, el interés público para ellos es el interés de sus aspiraciones y de vanidad. “En efecto los privilegiados se consideran como una especie diferente de hombres” Y en este principio consiste la noción de privilegio. El sentimiento de privilegio, es en si mismo un falso sentimiento de superioridad, el privilegiado se alza en todo su esplendor en la lejanía de la razón y de las pasiones. Y luego haciendo uso de sus indiscutibles recursos de retórica continua y hace uso de una muy pedagógico figurativo; “... ¿Qué es un Burgués al lado de un buen privilegiado? Este dirige su mirada hacia el noble tiempo pasado y de este se extrae todos sus títulos, viviendo, así, de sus antepasados. El burgués por el contrario, tiene su mirada puesta en el innoble presente y al indiferente porvenir, preparando uno y sosteniendo el otro por medio de los recursos propios”[7] Es de la desigualdad personal de la que se nutren los privilegiados. Los derechos del ciudadano lo abarcan todo, en cambio los privilegios lo echan a perder y en nada compensan. Un absurdo son los privilegios heredados, el convertir los privilegios en una propiedad transmisible. Los privilegiados se consideran a si mismos como una necesidad para el propio pueblo, más aun como los funcionarios de la cosa publica. En su ensayo de los privilegios asesta golpes mortales a la moral del reino instituido, pero también inicia el prologo de su construcción y propuesta del nuevo régimen político; el cual justifica. “Uno entrega su tiempo su mercancía y el otro, a su vez, entrega a cambio su dinero: nada hay en ello de subordinación, sino continuo intercambio”. Sus ensayos encierran un fin, Sieyes podría ser definido como un animal nacido para la política, mas que para la teoría, pero en sus ensayos, encierra valiosas lecciones políticas hasta la fecha rescatables, en este ensayo sobre los privilegios el hace una protesta destructiva, y sin miramientos contra todos miembros de la inútil nobleza, mientras en el próximo de sus panfletos el hace una aproximación de cómo deberían ser algunos de los funcionamientos del orden propuesto. Protesta y propuesta, destrucción y construcción es el trabajo de Sieyes en el momento en que las aguas de la revolución están turbias, sus panfletos sirven de inspiración a los más jóvenes y fuertes que animan al movimiento. Su literatura es acogida con simpatía por las masas, no solo burguesas, sino, campesinas y algunos personajes cultos de la época. “La intriga, en efecto se dirige su mirada usurpadora sobre la iglesia, la toga y la espada. Y aquella descubre la posibilidad de ganancia considerable poder que conduce a su obtención vinculados a una multitud ingente de puestos públicos y pronto consigue, asimismo, hacer se consideren tales puestos como retribuirles

En 1789 fue muy criticada la circunstancia de que los Estados Generales estuvieran divididos en tres estamentos. Así lo señaló Sieyes en su escrito ¿Qué es el tercer estado?, en el que argumentaba que las antiguas distinciones entre clero, nobleza y tercer estado resultaban ya irrelevantes. Recomendó que este grupo, que proporcionaba toda la riqueza y talento de la nación, se constituyera como asamblea nacional y se abolieran los privilegios de la nobleza y el clero. Este fue precisamente el objetivo que los diputados se comprometieron a cumplir en el Juramento del Juego de la Pelota y que pusieron en práctica en 1789-1791 con la Asamblea Nacional Constituyente.

Sobre; El Manifiesto de la burguesía.
Qu’est-ce que le tiers état?
¿Qué es el tercer estado?;
Todo mundo conoce El Manifiesto de Partico Comunista, como el manifiesto de la clase obrera, pero ¿la burguesia tiene algun manifiesto? Claro que si; ¿Qué es el tercer estado?, con ese nombre es conocida en español la octavilla escrita, publicada anónimamente en enero de 1789, seguramente en noviembre o diciembre, en París a modo de panfleto con el objeto de reivindicar, en los prolegómenos de lo que sería la Revolución Francesa, los derechos del denominado tercer estado. Qu’est-ce que le tiers état? (su verdadero título) formulaba expresamente la exigencia de la mayoría de la población francesa: que la igualdad de los derechos de todos los hombres fundamentara una jerarquía establecida según los méritos de cada individuo y no según los privilegios de los otros dos estamentos, el nobiliario y el eclesiástico. Este opúsculo es considerado uno de los prólogos ideológicos fundamentales del proceso revolucionario que se iba a desencadenar en toda Francia meses después de su aparición.




En el mes de enero de 1789, este es el mas celebre y el que hizo famoso a Sieyes, en donde convoca al tercer estado a hacer un revolución y a establecer una asamblea nacional autentica, que será el futuro poder constituyente y que dictará una constitución que subvierta en actual orden social y político en Francia. Su principio consiste en convencer a todas clases sociales de que los representantes del tercer estado son en realidad los representantes de la nación entera, y que ellos pueden legalmente expresar su autentica voluntad, y esta misma deberá convertirse en la ley fundamental del país. A este pequeño panfleto, al cual se le considera, “vehemente, apasionado, conciso” y que solo podría ser comparado con El Manifiesto del Partido Comunista, de Karl Marx, éste en si mismo es un Manifiesto de la Burguesía revolucionaria francesa. E inicia con las penetrantes ideas de: “¿Qué es el tercer estado? Todo, ¿Qué representa actualmente en el orden político? Nada, y ¿Qué pide el Tercer Estado?, Ser algo.” Este folleto era más que un mero instrumento propagandístico, era un vehículo agitativo hacia la consolidación de un régimen completamente diferente y revolucionario. En este folleto la protesta y los dardos envenenados para la destrucción de la monarquía han sido superados, ahora su tarea es construir una idea común y detrás de ella la fuerza necesaria para organizar a la nación francesa y sentar las bases para un nuevo orden social y político. Ese manifiesto de Sieyes, es el manifiesto de la burguesía a llamarla a fundar su propio estado, en ese manifiesto encontraremos las bases de lo que hasta hoy se le considera la función publica. “Bastémonos por el momento, haber ayudado a percibir que la pretendida utilidad del orden privilegiado para servicio publico no constituye sino una quimera; que sin el servicio de aquel, todo lo que hay de penoso en tal servicio es realizado por el Tercer Estado; que sin su presencia en las plazas superiores, serian infinitamente mejor desempeñadas, que estas ultimas deberían ser recompensa de los talentos y servicios reconocidos; y que, en fin, el hecho de que todos los privilegiados hayan usurpado todos los puestos Honoríficos y lucrativos, constituye una odioso iniquidad para la generalidad de los ciudadanos, y tanto más una traición para cosa publica.”[8]. Los cargos públicos no son cosa de privilegios y las funciones deben ser bien atendidas por personas del pueblo. Mas no es suficiente con haber mostrado que los privilegios, lejos de resultar útiles a la nación, no concurren sino a su debilitamiento y perjuicio; resulta preciso probar que aquel orden nobiliar, no participa en la organización social, que constituye una carga para la nación, pero que en modo alguno forma parte de ella. Y podemos convenir que entre menos abusos existan el estado se encontrara mejor organizado. En efecto, ¿Qué es una nación? –y responde-- Un cuerpo de asociados viviendo bajo una ley común y representados por la misma legislatura. La nobleza para él, es como un estorbo para que la nación desarrolle sus propias funciones, para del doctor Sieyes, el que existan privilegiados y nobles representa a un imperium in imperio. El tercer Estado abarca todo lo que pertenece a la nación; todo lo que no pertenece al tercer estado, no puede ni debe ser considerado como parte de la nación, en definitiva para el Doctor Sieyes, El Tercer Estado; lo es todo. Sieyes tuvo una conciencia muy clara de ese moviendo producto de una crisis, y que su solución era necesaria mediante una revolución, es decir un cambio total, una transformación radical del orden social y político. Nadie había pronunciado la palabra revolución, ni siquiera el mismo lo hizo cuando escribió sus folletos, salvo cuando se refirió a Inglaterra. Pero sabía que era necesaria una revolución. “Pero por mas bello y completo que supongamos es que sea un plan de lo que se desean establecer en interés de los pueblos, no será más que la obra de un filósofo tan solo un proyecto. La Miranda del administrador (Político) busca los medios de ejecución, se percata de la posibilidad de realizar las buenas ideas del filosofo y son estas dos meditaciones distintas, ¿Contaran los Estados Generales con los Medios de ejecución? ¿Los poseerán solidamente? Tal es el problema subdiario al que me quiero ceñir”[9] En la historia previa a la Revolución francesa existieron grandes pensadores como Rousseau, quien denuncio que “El hombre nacía libre e igual” pero que por todas partes veía cadenas. Sin embargo el papel de Rousseau, nunca fue buscar la manera de sustituir a la monarquía por un orden completamente distinto, ni como cambiar a la democracia que el mismo sugería en El Contrato Social, nunca resolvió como dar el poder al pueblo y como quitarle su monopolio al rey, todos estos aspectos, se nos comenta, son parte integral de la teoría de la revolución, que es muy diferente a la filosofía política.


Filosofía política y teoría de la revolución.
Después de que la filosofía de la ilustración había entregado a Francia una filosofía política fundada en los derechos naturales del hombre, en la soberanía popular, en la división de los poderes, hacia falta dos cuestiones esenciales; formular una teoría de la revolución, que explicará como pasar de una monarquía absoluta a la democracia, y señalar que el nuevo poder social de los tiempos modernos era la nación, indicando el modo de organizar al pueblo en una nación. Una revolución y una nación., ¿cómo? Se realizan, como ponerlos a la práctica, que expone en ellos; una bien organizada y bien estructurada Teoría de la revolución, para constituir el nuevo estado nacional de los tiempos modernos. Quizás solo antes Aristóteles es quien había formulado una Teoría de las revoluciones, en su famoso libro V de “La política” En el se ocupa de los cambios sufridos en las ciudades griegas, las cuales pasan de una monarquía a una aristocracia, o de una aristocracia a una democracia, así como las formas de estos cambios. Estudio a las Revoluciones de palacio, ahora las conocemos como golpes de estado y las revoluciones políticas y sociales, a través de una inducción muy metódica del análisis de 158 constituciones. Pero no era propiamente una teoría de la revolución. Escrito lo ahora leído por Sieyes, en un momento tan critico como la revolución, podríamos decir que él si lo hizo. Puede concluirse que una revolución es el cambio de un sistema socio –político a otro. No solo de reformas, por muy importantes que estas sean, sino de un cambio global de arriba a abajo. El siglo XVIII se encontraba en magnificas condiciones de llevar a una revolución porque había redescubierto los conceptos de Hombre, vida y sociedad. Este prologo fue la Revolución Cultural de la Ilustración, el cual había elaborado un nuevo concepto de hombre y de la sociedad, que iba a sustituir el viejo concepto medieval, que había predominado en Europa, durante mil años. Para que se pueda cambiar un orden social, lo primero es convencer de que ese mismo es injusto, que se asienta sobre principios inaceptables, y que sus estructuras de clases sociales que lo componen son injustas y del todo inservibles, e inútiles, para un funcionamiento correcto de la sociedad. Y que las clases sociales no tienen una función social por que derivan de un sistema político injustificable. Demostrar que un sistema social es injusto, que el orden social es inaceptable es la primera fase de una revolución, se podría llamar, como la fase destructiva, porque esta destinada a destruir un sistema socio. Político determinado. Para destruir un sistema es necesario partir de principios críticos, que muestren su esencial injusticia. Y si se ha probado que una sociedad esta basada sobre principios injustos, entonces el paso siguiente, a esa protesta, a esa fase destructiva, es esa fase constructiva. De la protesta se pasa directamente a la propuesta, al llamado a construir ese orden que se considere socialmente justo y aceptable por la comunidad. Es necesario atender estos dos problemas prácticos propios de una revolución: primero el agente revolucionario, la clase o grupo social que llevará acabo la revolución, en sus dos etapas, la destructiva y la constructiva, y seguido el programa revolucionario, que se resume en las medidas practicas, urgentes, inmediatas, inaplazables que darán el rumbo a la revolución. “Si se quisiera abreviar el programa, podría decirse que consta de los siguientes elementos fundamentales: desmontar el antiguo régimen, y construir y montar el nuevo[10]

Para construir un nuevo orden social se necesitan principios orgánicos, que permitan reordenar la sociedad en un modo diferente. No siempre los principios orgánicos son iguales a los principios críticos que destruyen al antiguo régimen. Los principios orgánicos son iguales a los principios críticos. Por ejemplo, la monarquía en Francia, esta nunca respeto los derechos fundamentales del hombre, y esos mismos son los principios en los que se fundará el nuevo estado, es decir, el principio mediante el cual el nuevo estado encuentra como justo y antes era injusto. La libertad, del individuo, como para el comercio. La igualdad y la fraternidad eran basura para los nobles y monarcas. Entonces Sieyes en este folleto convoca a una revolución, a cambiar el orden social, a establecer una ley fundamental. ¿Cómo llevar a cabo esa revolución?, ¿Qué medidas prácticas, concretas deberá tomar el Estado Llano, para instaurar la revolución? El folleto titulado, ¿Qué es el Tercer Estado? Tiene la misión de dar una repuesta. Su argumento mas hondo, es demostrar que las clases privilegiadas, su función y su utilidad es decorativa. La burguesía que describe Sieyes no es propiamente la de Marx, la burguesía a la que el se refiere esta compuesta por abogados, médicos, y hasta incluso sirvientas. El estado llano constituye una asamblea. Sieyes propone tres reglas para la celebración de los Estados Generales, La primera; es que los diputados realmente pertenezcan al Tercer Estado, si es que están representando al tercer estado. Con la intención de evitar que se infiltraran los intereses de los nobles y de la iglesia en la misma, como era común. Segunda; que sus diputados sean igual en nuecero a los dos otras ordenes. Tercera; que sus votos sean contabilizados por cabeza y no por órdenes como solía hacerse. Eso es todo lo que pide Sieyes cuando estaban a punto de desarrollarse las primeras sesiones para los Estados Generales de 1789. Se dice en el estudio preliminar de Sieyes, es cual es básico para entender al autor en su contexto, que nunca hablo, sobre si los Estados Generales sesionarían juntos o por separado, si así seria como si se realizara una asamblea. Se piensa que fue un motivo de estrategia, ya que esos puntos implican la revolución en si misma. Y hasta el 17 de junio de 1789, el Tecer Estado se declaro; Asamblea Nacional. El 27 de junio, cuando los estado Generales de Francia, de acuerdo con los consejos y proposiciones de Emmanuel Sieyes, se proclamo asamblea constituyente. Representa el paso de la soberanía del monarca a la democracia. “...a Emmanuel Sieyes debe considerársele, con justicia, el verdadero ideólogo de la Revolución francesa, la primera revolución de los tiempos modernos”

Leo mucho, pero medito aun más” es así como Sieyes habla de su formación. Se discute, que en su genialidad, Sieyes provisoriamente, contemplo la extensión de sus propuestas políticas de la siguiente manera, Primero llamando a la revolución, en su primer panfleto, después golpeando a la moral de la nobleza, y luego finalmente sugiriendo las bases que normaran la vida político administrativa del nuevo estado. Se considera que hasta Marx estudio y utilizo el modelo de revolución que Sieyes propuso. Siempre no deja de intrigar como el genio de una persona puede adelantarse a la coyuntura, esperar y actuar. “la política es el arte de hacer y decir las cosas precisas en instante correcto”, esa lección no es nueva, me sugiere varios personajes y hachos tremendos de la historia, pero el caso de Sieyes me intriga, me produce mas preguntas que respuestas. Por aguarda a que los jacobinos sean derrotados y se embarca junto con Napoleón a ponerle punto final a la Revolución por la cual él había agitado. No hacer las cosas precisas en el instante indicado podía ser la diferencia entre la gloria o la cruel derrota, es curioso, la historia se decide en días, los cuales pueden ser determinantes en el trayecto de la misma.

El problema de la filosofía y la acción política.
“No es lo mismo constituir una filosofía de la política que una teoría de la revolución”. Por eso al buscar los “medios de ejecución de los Estados Generales, quiere decir no repetir los principios de los filósofos de entonces”, en donde estaba muy de moda discutir sobre los Derechos Naturales del hombre y las libertades, Locke y Rousseau, eran los principales intelectuales de referencias sino, establecer de que manera realizar y llevar a cabo una revolución. Sabia muy bien que la solución a los problemas de de la Francia medieval no podrían resolverse en su pasado, que era necesario mirar hacia delante para encontrar una respuesta, pero encontrando la propia, aunque Inglaterra es un modelo de inspiración el sugiere que Francia debe buscar su propio camino. La coyuntura no pudo ser aprovechada de mejor manera, justo cuando se estaba convocando a los estados generales se lanza a la idea de que a Francia se le asigne una nueva Constitución. Pero para que una constitución sea legítima debe de ser soportada con la voluntad común, que pese atrás de ella. Esa es la voluntad producto de la unión de todas las voluntades del país, que será todo poderosa, y constituirá los principios que guiaran su acción, conduciendo todos los esfuerzos hacia un fin común. El proyecto de constitución por si mismo no dará espacio a que se forme una nación pero, puede contribuir a que el Pueblo se de cuenta de su fuerza, (y vaya que se dio cuenta...) Así es como ese pueblo podrá intentarlo todo, reformarlo todo. Destruyendo los privilegios y cambiando el injusto sistema de impuestos. Echara a andar políticamente a un pueblo que reclama algo; Ser libre e igual. Es necesario recurrir a la razón y no a la historia para (imaginar) los recursos de los que se habrán de echar mano en la instalación de los Estados Generales para obtener una constitución que represente a un orden mas justo. Los principios mas modernos de la politica serán comprendidos en este nuevo modelo que incluye derechos sociales., votar, ser votado, el derecho a asociarse. Etc. “El objeto de una constitución son los derechos anturales y sociales del ciudadano”. Los derechos naturales representan la libertad de los ciudadanos, en todas sus modalidades y facetas.

La filosofía; --nos dice—entrega un bello plan, pero sin formas ni medios de realización, es un puro saber y querer. Pero el mero saber de la filosofía es útil a la sociedad humana. Se refería a toda la filosofía de la ilustración y quizás en particular a Rousseau. Pero su idea era que la filosofía deberá convertirse en política. Este es papel de los administradores (o políticos) según Sieyes. Toda teoría y la práctica existen en torno a la organización política. ¿Cómo es posible que la filosofía se convierta en acción, poder o política? Eso es algo que ocupa las meditaciones de Sieyes.[11]






















[1] Sinopsis de la vida y Obra de J. E. Sieyes.
En el mundo predominantemente feudal de 1748, es el año en que Emmanuel José Sieyes, nace, un 13 de mayo, en un poblado llamado Frejús. El hombre que propondrá las bases de un nuevo sistema político y social completamente distinto al conocido, uno de los más cautelosos promotores de una de las más radicales revoluciones de la burguesía en Francia, sobrevivirá a todas las fases de la misma, y será uno de los que pretendieron ponerle el punto final a la misma, colaborando en el asenso de Napoleón rumbo a la construcción del imperio. Él desciende de un familia más o menos acomodada, pero sin privilegios, y sin títulos nobiliarios, y sin ninguna conexión con la nobleza, en su ascendencia familiar solo destacan algunos pintores, pero sin mucha relevancia. Hizo sus primeros estudios en un colegio de sacerdotes jesuitas de la misma ciudad a temprana edad. En 1765 continua sus estudios en el seminario de San Suplicio y luego en el de San Fermin, en donde ya perfila hacia su ordenamiento como sacerdote posteriormente, en Paris.

En 1772 Obtiene un doctorado en filosofía y teología en la Sorbona. Para 1775 es designado canónico en Bretaña y trabaja al lado de su amigo el Obispo Lubersac. En 1776, pasa las mayores amarguras de su vida en la búsqueda de algunas canonjías eclesiásticas que le permitan medio tener una vida llevadera. Ahí asiste a las asambleas provinciales de la región convocadas por Calonne. Es en donde su interés hacia los asuntos públicos crece. Es entonces cuando su odio hacia las clases privilegiadas comienza a crecer,

En 1784 su amigo Lubersac lo nombra vicario general de su iglesia. En 1787 es electo por la diócesis de Chartres, consejero – comisario de la asamblea ecleasistico de Paris. Es llamado a la asamblea provincial de Orleáns por sus extensos conocimientos administrativos. En agosto de 1788 escribe sus “Consideraciones sobre los medios de ejecución de que pueden disponer los representantes de Francia en 1789. A fines de ese mismo año publica Ensayos sobre los privilegios, ahora junto con el ensayo anterior. En 1789, en enero publica. ¿Qué es el tercer Estado? Es electo diputado por el tercer estado llano, a los Estados Generales.

El 10 de junio propone que el tercer estado se constituya en una asamblea nacional. El 17 de junio redacta la famosa declaración de ese día, por la que los estados generales se declaran asamblea nacional y con la que realmente se inicia la Revolución Francesa. El 8 de julio pide el retiro de las tropas reales y sugiere a Mirabeau, la formación de un Guardia Nacional. Escribe deliberaciones que hay que tomar en las asambleas y algunas ideas constitucionales aplicables a París. El 21 de Julio, en la sesión de ese día lee su proyecto de constitución denominado “Preliminares de la constitución”. Considerado demasiado metafísico es rechazado.

El 10 de agosto, combate la supresión de los diezmos eclesiásticos y publica Observaciones sumarias sobre los bienes eclesiásticos. El 12 de agosto en la sección de ese día lee su Reconocimiento y explicación razonada de los derechos del hombre y del ciudadano, junto con el proyecto de Mousier, considerados como documentos básicos para la famosa declaración del 26 de agosto. Septiembre. Se propone terminantemente a que otorgue al rey veto absoluto, propuesto por Mirabeau, Mounier y otros; publica su Dicho de Sieyes sobre la cuestión del veto real. En 1790 Propone con éxito a la asamblea la estructuración de Francia en departamentos y distritos, que, junto con las municipalidades ya de hecho formadas, estructuran la republica francesa. Escribe en ese año Proyecto de ley contra los delitos que se puedan cometer por la impresión y publicación de escritos y grabados. Proyecto de un decreto sobre el Clero e ideas para una nueva organización de la justicia y la política en Francia.

En Junio de ese mismo año es electo presidente de la Asamblea Nacional. En 1791 Es electo miembro del Comité de administración de departamento de Paris, Rehusa a ser nombrado por la asamblea obispo de Paris. Defiende inmediatamente su Discurso sobre la libertad de cultos. Pero en septiembre, Sieyes retira a la vida privada al campo y reaparece hasta el 10 de agosto de 1792, donde una vez electo diputado a la Convención Nacional, por el departamento de Sharthe y es miembro de varios comités. Para diciembre de ese mismo año vota a favor de muerte del Rey, y opone a continuar su juicio. Permanece en la parte de la convención llamada el “pantano, o llanura”.

El 9 Termidor ataca a los partidarios de Robespierre, pide la vuelta de los Girondinos y es electo miembro del comité se salvación publica. Es miembro del Instituto, se rehúsa a formar parte del directorio y prefiere ser miembro del Consejo de los 500. En el año de 1795 Publica su opinión sobre la constitución de 1795, pronunciada en la convención el 2 Termidor del año 3, y Opinión sobre el jurado constitucional. Pronunciada el 18 termidor del año 3. En 1798, Es nombrado ministro en Berlín. En 1799 El 18 de junio es nombrado miembro del Directorio, junto a Barrás, posteriormente es nombrado presidente del directorio. El 18 brumario (11 de noviembre). Con Bonaparte y Roger Duclos forman un poder supremo, con cónsules provinciales. Sieyes hace un nuevo proyecto de constitución, que Napoleón rehace a su antojo. Pasa a formar parte del Senado, previsto en la constitución de 1799. Bonaparte le cede la tierra de crosne. Sieyes es nulificado políticamente. Durante el Imperio napoleónico fue marginado políticamente, aunque se le designó como presidente del Senado, cargo que no tenía eficiencia política.


En 1804 se hace miembro de la Academia Francesa. En 1809, Napoleón lo nombra Conde. En 1814 Se afilia al Partido de Talleyrand. En 1814 Como miembro del Senado firma el decreto de destitución de Napoleón, el Acta Constitucional que restablece la monarquía en Francia y llama al trono a Luis XVIII. Sieyes vuelve a la vida privada, pero sigue percibiendo sus honorarios como senador. En 1815 a la vuelta de napoleón, Sieyes se une al gobierno. Después de Waterloo, Sieyes se exilia en Brúcelas. Tras la caída de Napoleón, Sieyès fue desterrado como regicida en 1816, 1818 Participa en las actividades subversivas de los exiliados franceses que quieren un rey extranjero para Francia. En 1830 con la revolución de julio, vuelve a Paris, ya envejecido. En 1832 Ingresa a la Academia de Ciencias morales. En 1836, a la avanzada edad de 88 años muere en Paris el 20 de junio. Es enterrado en el famoso cementerio del Padre Lachaise. (Extraída y resumida de PROGRAMA PARA UNA REVOLUCION, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, de 1989, UNAM)

[2] según la descripción de Raúl Cardiel Reyes, en su estudio introductorio al libro: Programa para una Revolución.
[3] Tercer estado, es uno de los tres estamentos sociales representados en los Estados Generales franceses desde la edad media; los otros dos eran el clero y la nobleza. La función tradicional del tercer estado era poner en conocimiento del monarca las reivindicaciones de las clases populares, a quienes representaban. Los diputados eran elegidos en reuniones de los delegados provinciales propuestos por los contribuyentes de cada pueblo o ciudad. Los candidatos solían ser abogados o funcionarios de la administración local, por lo que éstos eran elegidos con más frecuencia que los terratenientes o comerciantes. Aunque los diputados debían pertenecer al estado llano en principio, en ocasiones también eran votados candidatos de los otros estamentos; así, en 1789 el abate Emmanuel Joseph Sieyès, un clérigo radical, fue elegido diputado del tercer estado por el distrito de París.


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4 Ensayo sobre los privilegios. SIEYES, J. E. Vedse en ¿Qué es el Tercer Estado? Colección Austral. España, 1991.[]
5 Ibid.[]
6 Ibid.[]
7 Ibid.[]
8 SIEYES, J. E. ¿Qué es el Tercer Estado? Colección Austral. España, 1991.[]
9 SIEYES, J. E. Consideraciones sobre los medios de ejecución de los cuales los representantes de Francia podran disponer en 1789. Con el titulo de; ¿Qué es el Tercer Estado? Colección Austral. España, 1991.[]
10 Estudio preliminar de Raúl Cardiel Reyes.[]
11 Ibid. “Sieyes no cayo en error ahora tan común de confundir a la ciencia con la filosofía”. Comprendía que la “ciencia” era necesaria ahora para poder aclarar el problema de fundar un orden constitucional. La filosofía solo era el ideal del destino.

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