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II: Proceso de Trabajo y Salud


La Dinámica social no sólo se da en razón de su rapidez de cambio, sino también responde a una pluralidad de situaciones, de patrones culturales, de estilos de vida, de capacidades económicas, de paradigmas psicológicos. Es también el resultado de un desarrollo institucional que se ha forjado a lo largo de casi dos siglos de vida independiente, (hablando de México). Historia y circunstancias; interacción con el resto del mundo; modernidad y tradición; bonanza y desigualdad, justicia e inequidad, seguridad e incertidumbre, son factores que en su momento fraguaron una de las más significativas crisis en la mitad de la década pasada.
El trabajo, como parte de esta dinámica social, definido como la actividad humana que ha visto en los últimos siglos la transformación no solo de sí misma, sino por entero de las condiciones de existencia humana. Y que hoy en día ha buscado reproducir su sistema de producción capitalista, más allá de las fronteras de las fábricas o plantas productivas, como lo fue en su origen.
El trabajo es la actividad que permite contribuir al curso de la vida colectiva y soporta, a cambio, la satisfacción de las necesidades individuales y familiares de quien la ejecuta. (Labra, 1986)
Esquema de la determinación Histórico-Social del Trabajo (en Martínez,1997)

















Es preciso señalar que desafortunadamente el ser humano ha tenido que pagar un alto costo por la satisfacción de estas necesidades, como en el caso de México tal y como lo expone Vaca (2001):
Del mismo modo, el proceso de producción tal y como lo señala Martínez (1997), tiene enorme influencia en el desarrollo y la aparición de trastornos tanto orgánicos como mentales en los individuos de una sociedad. A través del proceso permanente de reproducción del proceso mismo de producción:

Condiciones de vida-------modo de vida-------esfera de consumo----procesos de producción.

Del mismo modo deben revisarse los antecedentes de la historia individual y particular de las personas, puesto que la estructura familiar aparece antes que la laboral y con ella se desarrollan o inhiben mecanismos de afrontamiento de situaciones generadoras de estrés (Op. cit) A este respecto volveremos más adelante.
En este sentido es claro que el trabajo puede ser interpretado como una representación social. Donde el ser humano recibe identidad y autoestima, de la cual derivan sentimientos positivos, los cuales conducen a aumentar la implicación con el trabajo o por el contrario, puede ser una fuente de frustración, aburrimiento y un sin sentido. En este último caso, esos sentimientos negativos pueden conducir a reducir el nivel de implicación, la satisfacción laboral y el deseo de ejecución. (Peiró y Prieto, 1996)
Como podemos darnos cuenta el trabajo pone en marcha procesos fisiológicos, habilidades y destrezas, del mismo modo que conocimientos y emociones para realizar las tareas propias del mismo. (Martínez, 1997)
La perdida por parte del trabajador sobre el control del proceso de su trabajo, de los bienes producidos por él, así como la ignorancia de sus propias potencialidades tanto físicas como intelectuales se traduce en uno de los fenómenos de trastornos psicológicos presentes en los trabajadores. (Op. cit)


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