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Conclusiones

En el actual nivel de desarrollo de la sociedad la actividad laboral se desempeña fundamentalmente en organizaciones constituidas por personas que se asocian para alcanzar objetivos determinados, esto provoca que la vinculación laboral con el entorno en que se enmarcan resulte estrecho y multifacético. Uno de los objetivos básicos de toda organización lo constituye el limar las tensiones que se producen entre sus miembros, las mismas pueden aparecer tanto por razones vinculadas a las tareas que se desempeñan como a aspectos de la multifacética y compleja vida social de los mismos.
Por otra parte, el propio desarrollo social y tecnológico hacen cada vez más complejas las demandas tanto sobre la organización, en sentido de cumplir con sus objetivos, como de su relación con el medio, y para con sus integrantes.
Lo que ha llamado la atención es identificación del comportamiento de la población asociados a factores de riesgo que generan de muchos problemas de salud, y por otro lado, el alto costo de la tecnología médica hace que ante la enfermedad, haya que plantearse salidas que puedan ser costeadas en los países en vías de desarrollo. La vida humana y la salud van unidas. No es comprensible una vida auténticamente sin salud. El valor de ésta se transmite a través de la práctica, de ejemplos, labor de “saneamiento”, situaciones que estén reclamando las presencia de valores alternativos. La educación para la salud siempre ha sido necesaria. Pero hoy en día, es urgente. No se trata solamente de transmitir conocimientos sino de integrar creencias, actitudes, formas de vida, educar para autogestionar la propia salud. Y la propuesta no sólo es educar para la salud, es educar para la vida y la vida y la muerte en función de la salud.
Es triste comprobar que la ciencia médica sí ha logrado contagiar a la psicológica en tanto la ha inundado de una la visión patologizante de muchos de sus antiguos postulados y será importante que los psicólogos nos sacudamos esta influencia que no nos reviste sino que nos margina y limita en nuestro accionar profesional. Y lograr que el psicólogo tal y como lo señala Gómez (2004) “el psicólogo del futuro bien pudiera ser un especialista integral, cuyos campos de acción serán la actividad relacional y mental de las personas, sin importar si son psicólogos (as) sociales, educativos, laborales o clínicos” Debemos recordar que el psicólogo no es médico, entonces, ¿por qué atarnos con modelos organicistas, cuando entendemos que el ser humano debe ser abordo para su estudio desde una perspectiva multidisciplinaria, que no exija subordinación sino más bien coordinación entre las profesiones.
Finalmente debemos insertarnos cada ves más en los límites de la prevención más que en el de la “curación” del paciente. No será tarea fácil sin embargo, debemos recordar que una de las premisas de la Psicología es su capacidad de predicción y por tanto, de la anticipación de los trastornos psicológicos o mentales.









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