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M O D E LO L Ó G I C O J U R Í D I C O D E L D E R E C H O
R E A L D E P R O P I E D A D

SUMARIO

I. INTRODUCCIÓN. 1. EPISTEMOLOGÍA EN EL DERECHO REAL 2.- EL LENGUAJE LÓGICO JURÍDICO EN EL DERECHO REAL 3.- EXTENSIÓN Y COMPRENSIÓN EN EL DERECHO REAL 4.- CATEGORÍAS DEL DERECHO REAL II. CONCLUSIONES

  1. INTRODUCCIÓN

El objeto del presente capítulo, es intentar dar esbozos, de una teoría de los derechos reales, basada desde un ámbito “puro”, como la que nos puede proporcionar el conocimiento lógico.

Para eso será importante, conocer grosso modo, que es la epistemología jurídica, el conceptualismo jurídico, la sistematización del Derecho, así como también, los principales modelos jurídicos que se han utilizado para interpretar los Derechos Reales.

Para poder construir una teoría de los derechos reales, debemos entender primero, los inconvenientes de carácter metodológico, que prohíben en cierta forma, tratar de aprehender una teoría “única” de los derechos reales.

Vimos en el capítulo anterior, que la Jurisprudencia o Ciencia del Derecho se encontraba en tres dimensiones distintas, en los hechos, en las normas jurídicas y en los principios.

Partiendo de este supuesto, debemos diferenciar primero que no es lo mismo el concepto de propiedad que nos puedan dar los hechos, o la observación de la realidad, que bien puede ser estudiada principalmente por los sociólogos, empleando para ello paradigmas económicos o psicológicos; que aquel concepto de propiedad que bien, nos pueden proporcionar los filósofos del Derecho, inspirados en doctrinas ideológicas ius naturalistas, antropológicas, religiosas, marxistas, o cualquiera otras.

En el mismo tenor, tampoco podrá ser la misma teoría de la propiedad que nos podría proporcionar el razonamiento puro, abstracto y lógico de las normas jurídicas que regulan la conducta humana.

Buscar una teoría de los derechos reales, que logre unificar esas tres dimensiones en las que opera el Derecho, es sin duda alguna, una de las tareas más importantes del investigador del Derecho, que enfrenta el presente trabajo de investigación.

Para llevar a cabo ese cometido, se expone la epistemología del Derecho Real, es decir las principales teorías que han tratado de explicar la sustancia jurídica, desde su concepción clásica dicotómica como lo opuesto al derecho personal, con sus variantes las teorías monistas (objetivas y personalistas); hasta las “teorías modernas” basadas en la correlatividad de los conceptos jurídicos, así como en la visión normativista.

Se hace también una breve exposición, respecto al lenguaje jurídico, tomando en consideración lo expuesto en el capítulo anterior, al haberse señalado las deficiencias que existe en el discurso jurídico, estudiándose en dicho apartado, como se fue creando el contexto jurídico en el Derecho Civil, desde la época del Derecho Romano hasta nuestros días.

Posteriormente se estudiará el concepto jurídico del Derecho Real, exponiendo primeramente las nociones generales del concepto desde su ámbito lógico formal, hasta su debida materialización en el concepto jurídico.

Finalmente se analiza las distintas categorías de Derecho Real que pueden originarse, concluyendo dicho apartado con la definición que el autor propone.

  1. EPISTEMOLOGIA EN EL DERECHO REAL

La epistemología jurídica comprende dos elementos, un sujeto de conocimiento que en este caso, es el jurista; y el objeto del conocimiento, que en este caso, es el Derecho Real de Propiedad.

Asimismo vimos en el capítulo que antecede, los distintos modelos epistemológicos para comprender el Derecho, así como también del modelo hermenéutico que se utiliza para tratar de aprehender nuestro objeto de conocimiento.

De ahí que nos atrevemos a decir que el conceptualismo jurídico, constituye las unidades de pensamiento del conocimiento jurídico.

Los conceptos jurídicos (en el caso particular, el de Derecho Real) se buscan a través del análisis de las expresiones lingüísticas que existen tanto en el lenguaje contenido en las normas jurídicas, como en el metalenguaje existente en las obras jurídicas doctrinarias.

Debemos advertir que la expresión semántica de Derecho Real nos puede llevar a algunas confusiones de carácter significativo, al asimilar dicha expresión como lo opuesto del Derecho Ideal o Irreal, sin embargo, no es esa la connotación jurídica que debemos asimilar, sino que debemos entender el Derecho Real como un concepto jurídico, dentro del conjunto universo de conceptos jurídicos que tradicionalmente es estudiado por los juristas.

Modelos de Derecho Real

El concepto de Derecho Real aparece en Roma, cuando el jurista GAYO[1] escribe en su obra Institutas, el estudio de las personas, las cosas y las acciones. Por lo que se refiere a éste último punto, nos dice que existen dos géneros de acciones, las reales “in rem” y las personales “in personam”.

GAYO expresa “la actio in personam es aquella por la cual accionamos contra alguien, que esta obligado hacía nosotros ya en virtud de un contrato, ya en virtud de un delito, es decir cuando reclamamos que se nos deba dar, hacer o prestar algo”.[2] La actio in rem, es aquella por la cual pretendemos que una cosa corporal es nuestra, o que nos compete un ius determinado, como por ejemplo, el de “usus”, el de “usus fructus”, el de paso (“eundi”), el de conducir ganado (“agendi, actus”), el de acueducto (“aquam ducendi”), el de edificar (“altius tollendi”), o el de vista (ius prospiciendi).[3]

Es precisamente en dicha obra, cuando emplea el término “res”, que significa “cosa”, de la cual deriva la expresión de “Real”, que significa Derecho de las Cosas, es decir “Derechos Reales” .

Por lo que haciendo esta aclaración lingüística, no debemos confundir la expresión de Derecho Real como lo opuesto a “Derecho Irreal”, “no real”, “falso”, “ideal” o cualquiera otra expresión; pues queda entendido que por un tradicionalismo en el lenguaje jurídico, la expresión real significa cosa.

Los derechos reales fueron concebidos por los romanos, como aquellos derechos opuestos a los personales. Es decir, el derecho real era entendida bajo la relación jurídica entre persona y cosa, mientras que los derechos personales lo era, con la relación jurídica de persona a persona.

Por otra parte, los romanos entendieron los derechos reales, como aquellos beneficios que el hombre podía obtener de una cosa, de una manera ilimitada, mismos que se ejercía de manera absoluta erga omnes contra cualquiera que intentara perturbar su ejercicio.[4]

Esta concepción ideológica romana, se sigue conservando en esencia, hoy en día en nuestro Derecho Civil tradicional, sólo que con algunas pequeñas modalidades, que más adelante explicaremos.

La Jurisprudencia Romana, fue la encargada de sistematizar el Derecho. Dicha tarea fue realizada por los jurisconsultos romanos, quienes fueron los primeros en exponer, dividir, ordenar y clasificar los conceptos jurídicos.

Tan sólo GAYO realiza este ejercicio lógico de sistematización al hablar en la tercera parte de su obra, las Institutas, sobre la clasificación de las acciones procesales, en dos grandes rubros, las denominados actio in rem y actio in personam, de lo cual se deduce dentro del contexto jurídico actual, las expresiones de Derecho Real y Derecho Personal.

Sin embargo, cabe señalar que los romanos no crearon el concepto de “derechos reales”, toda vez que el adjetivo reales no existió en el latín clásico; y es más, los antiguos no tuvieron nunca la expresión general para el conjunto de derechos que nosotros llamamos reales; la palabra “real” fue naturalmente empleada por los comentadores para traducir la expresión “actio in rem”, como forma de antitesis de la expresión “personales actiones”.[5]

Esta visión dicotómica de los derechos subjetivos, siguió existiendo en la escuela exégetica del Derecho, e inclusive fueron los juristas de esta corriente epistemológica del Derecho, quienes se dedicaron a crear, lo que hoy conocemos como la teoría clásica de los Derechos Reales.

Entre estos juristas figuran FEDERICO CARLOS RAU y CARLOS AUBRY[6], quienes hacen una separación de los derechos reales y personales, definiendo a los primeros como “una cosa se encuentra sometida total o parcialmente al poder de una persona en virtud de una relación inmediata oponible a cualquiera otra”.

De dicha definición, se deduce que los elementos que componen un Derecho Real son dos una persona y una cosa, dándose entre estos dos una relación entre persona y cosa, misma que se ilustra en el siguiente cuadro.



Los derechos reales recaen sobre cosas específicas. Así mismo el titular de un derecho real cuenta con una facultad de persecución y de preferencia.

Las facultad persecutoria consiste en que el derecho real debe ser respetado por todos los individuos, y por lo mismo, si alguna persona sin derecho ni autorización se apodera de la cosa sobre la cual recae el derecho real, el titular de éste puede perseguir su cosa para el efecto de recuperarla y ejercitar el aprovechamiento sobre ella.

Mientras que la otra facultad, que es la de preferencia, consiste en que es oponible a todos los que ulteriormente hayan adquirido sobre la cosa, derechos reales de la misma o de diferente naturaleza real. Lo que puede resumirse con la expresión coloquial, “el que es primero en tiempo, es primero en derecho”.[9]

Como antitesis del Derecho Real, se encuentra el denominado Derecho Personal, también llamado “Derecho de Crédito”. Que si bien es cierto, no es objeto de estudio en el presente apartado, si consideramos necesario exponerlo, dada su importancia, el punto comparativo que pueda hacerse también del conocimiento de los mismos. Así como también su estrecha relación con las teorías monistas.

El Derecho Personal es el que tenemos en contra de una persona determinada, y que nos permite exigir de ella el cumplimiento, de un hecho como la entrega de una suma de dinero o de una abstención.

El mismo queda ilustrado con el siguiente esquema


En tal tesitura, BAUDRY-LACANTINERIE sostienen la misma tesis, al concebir el derecho real como una relación de “intimidad que existe entre un sujeto activo de derecho y su objeto” y que por lo tanto, no exige de la intermediación de ninguna persona.[10]

Las diferencias entre un derecho personal y uno real, pueden deducirse fácilmente dentro del lenguaje común. Por ejemplo podemos decir en el caso de un derecho real que “soy propietario de tal cosa”, o bien, decir “tengo un derecho de usufructo o un derecho de servidumbre sobre tal cosa”. Mientras que en el caso de un derecho personal, no podemos decir “soy acreedor de tal cosa”, o “soy acreedor de determinada cantidad de dinero”, pues indico en forma incompleta estos derechos personales, al no autopreguntarme: “¿de quien soy acreedor?”.

De tal manera, que siguiendo este contexto paradigmático, la diferencia entre un derecho real y uno personal, consiste en la existencia o no de otra persona, denominada sujeto pasivo.

Las diferencias entre un derecho real y uno personal, según la teoría clásica - explica BONNECASE - son las siguientes:

  1. “El derecho real sitúa a su titular frente a una cosa, el derecho de crédito, por el contrario, puede tender a la adquisición de una cosa, pero su titular debe dirigirse a una persona cuya intermediación le es necesaria para obtener la cosa.
  2. El objeto del derecho real es una cosa, en tanto que el derecho de crédito recae indistintamente sobre la prestación de una cosa, sobre un acto positivo o una abstención.
  3. Aún en el primer caso, puede el derecho de crédito referirse a una cosa simplemente determinada en género; en cambio para que una cosa sea objeto de un derecho real, debe estar rigurosamente individualizada.
  4. El derecho real es absoluto, en el sentido que es oponible a todos, en tanto que el derecho de crédito esencialmente es relativo; no poniendo en movimiento nunca sino al deudor.
  5. Esta cuarta diferencia produce consecuencias en cuanto al procedimiento,; el titular de un derecho real provisto de una acción real , no sabe previamente contra quien ejercitara su prerrogativa; le hará valer contra cualquiera que trate de perturbarlo en ella, el titular del derecho de crédito si conoce con anterioridad a su adversario, el cual es el deudor; por ello se califica como personal la acción que sanciona la obligación”.[11]


Esta teoría dual consistente en separar los derechos personales de los reales, sufre una crítica de parte de las teorías monistas, quienes conciben la existencia de los derechos reales como si fueran derechos personales, (teoría personalista) o bien, los derechos personales como si se trataran de derechos reales. (teoría objetiva).

La primera de las teorías monistas en concebir el derecho personal identificada como un derecho real, es de autoría de GAUDEMET, JALLU, GAZIN y SALEILLES. Denominada como “teoría objetiva”. Misma que se ilustra a continuación:



GAUDEMET entra al estudio del problema desde un ámbito histórico, al señalar que durante la vigencia del Derecho Romano, la relación jurídica de las obligaciones era estrictamente personal, por lo que no se concebía la sustitución del deudor. En caso de existir un cambio de acreedor o de deudor, se extinguía la obligación.

Con el paso del tiempo, el derecho moderno permitió la sustitución de acreedores y deudores, es decir, la cesión de créditos y/o de deudas; tratándose en el caso de la cesión de deudas, la sustitución del deudor ya no implicaba la extinción de la relación jurídica de la obligación, sino que esta continuaba.

Con lo anterior GAUDEMET consideró que el derecho personal ya no es un derecho sobre la persona, sino un derecho sobre los bienes. Ius ad rem. Su única diferencia con el derecho real estribaba en que no afectaba privativamente a una cosa determinada, sino colectivamente a todo un patrimonio. Por otra parte señala que la obligación se “despersonaliza” para “patrimonializarse”, pues lo que interesa “es el valor del crédito y no tanto la persona del deudor”. Lo que lo hace concluir que “el patrimonio es el que debe a otro patrimonio, no siendo ya el deudor y el acreedor, sino los representantes jurídicos de sus bienes”.

PLANIOL responde a estos argumentos, al señalar que dicha teoría llega a proponer la existencia de obligaciones sin deudores, así como también afirmar que el derecho personal es un derecho real sobre bienes indeterminados.

Por lo que otros juristas como ORTOLAN, PLANIOL, DEMOGUE, MICHAS y ROGUIN, propusieron la teoría personalista, es decir aquella donde concibe al derecho real como si fuera un derecho personal.

MARCEL PLANIOL[12] al criticar la definición de los derechos reales entre personas y cosas, asegura que dicha relación directa, no es más que un hecho y se llama posesión. Es decir la posibilidad que tiene una persona para detentar una cosa y servirse de ella como dueño. Por lo que hablando en un contexto jurídico no pueden existir relaciones jurídicas entre personas y cosas.

Es ahí donde PLANIOL establece una verdad fundamental fundada en la ciencia del Derecho, mismo que constituye un axioma inmutable: “Todo derecho es una relación entre las personas”.[13]

De ahí que la teoría personalista consiste en concebir un derecho real como si fuera una obligación pasiva universal. Misma que a continuación se ilustra.



PLANIOL explica esta teoría al decir que “Un derecho real...es...una relación jurídica establecida una persona como sujeto activo y todas las demás como sujetos pasivos...la obligación impuesta a los sujetos pasivos es puramente negativa, consiste en abstenerse de todo lo que podría turbar la posesión apacible que la ley quiere asegurar al propietario. ..El derecho real ...(puede) concebirse bajo la forma de una relación obligatoria, en la cual el sujeto activo es simple y está representado por una persona, mientras que el sujeto pasivo esta ilímitado en número y comprende a todas las personas que están en relación con el sujeto activo.[14]

Esta teoría fue fuertemente criticada, al grado de considerarse un “absurdo”, por el sólo razonamiento que hizo PLANIOL, en el sentido de establecer una relación jurídica personal entre el propietario de la cosa, con el “sujeto pasivo universal”, es decir “con todo el mundo”. Muchos juristas – entre ellos el mexicano ERNESTO GUTIÉRREZ Y GONZÁLEZ - consideran que esta posición PLANIOL equivale a confundir la noción de obligación con la deber jurídico.[15]

Otra de las criticas proviene de JULIAN BONNECASE[16] que sostiene que esta teoría desatiende absolutamente el medio social, pues únicamente considera a los individuos, omitiendo señalar que el grupo social se encuentra integrado por individuos, de los cuales estos también ejercen un poder de dominio sobre otras cosas, situado bajo un espacio físico determinado bajo la protección y dirección de un poder social.

PLANIOL junto con RIPERT corrigieron esta teoría, para proponer la denominada teoría ecléctica, que no es más que una versión corregida y aumentada de la teoría personalista, al señalar que el derecho real “es un poder jurídico de manera directa e inmediata que ejerce una persona sobre un bien determinado, para aprovecharlo total o parcialmente, siendo oponible dicho poder a un sujeto indeterminado, que tiene la obligación de abstenerse de perturbar el primero en el ejercicio de su derecho”.[17]

Aun pese a las críticas que ha recibido la teoría personalista de PLANIOL, consideramos que esta es la más acertada, y la que más se acerca a nuestro tema de investigación.

Para eso sostenemos que no debe considerarse ningún absurdo, la existencia de una relación jurídica entre el sujeto activo que detenta una cosa, con “todo el mundo”, quien tiene el deber de abstenerse a no perturbar el derecho real del titular. Pues es evidente que esta relación no existe en un plano real, sino en uno ficticio, es decir, dentro del campo ideal del Derecho.

Esto no significa que esa relación jurídica sea inexistente en una esfera real, pues la misma puede materializarse, en cualquier momento y en cualquier espacio determinado. Ejemplo, yo no puedo viajar a cualquier Estado del mundo y no respetar la propiedad atribuida a una persona pública o privada, pues naturalmente tengo el deber jurídico de respetar dicha propiedad; como también, cualquier extranjero que pise nuestro país, también tiene el deber de respetar mi propiedad.

Por otra parte, el “sujeto pasivo universal”, no necesariamente implica que pueda ser un individuo, como critica BONNECASE, pues el mismo puede ser desde una persona moral o una persona de derecho público. De ahí que como más adelante explicaremos, mediante un sistema lógico, la teoría de PLANIOL es la que más se acerca al razonamiento lógico simbólico que demuestra la existencia racional de los derechos reales.

Luego de estudiar las posturas “exegéticas” y “criticas” de la naturaleza jurídica del Derecho Real, corresponde a JULIEN BONNECASE, hacer un estudio del mismo desde un enfoque económico.

La teoría económica de los derechos reales y personales de JULIAN BONNECASE, sostiene lo siguiente:

“El derecho real y el de crédito u obligación son, respectivamente, la expresión jurídica de las nociones económicas de riqueza y servicio. Para este efecto es indispensable partir de las nociones económicas de riqueza y de servicio cuyas expresiones jurídicas son, respectivamente, el derecho real y el de crédito u obligación. Elevándonos más alto en la jerarquía de las nociones generales de la precisión, diremos que las nociones que de derecho real y de obligación, son nociones jurídicas, es decir, datos de la Ciencia del Derecho y, al mismo tiempo, nociones técnicas, o en otras palabras, una aplicación particular de dichos datos. En esta materia, los datos de la ciencia Derecho revisten un carácter económico y no son sino nociones de riqueza y servicio. En tanto que el derecho real traduce la noción económica de riqueza y su única razón de ser es asegurar, mediante la coacción exterior, la función del derecho: la apropiación de las riquezas; la noción de obligación desempeña el mismo papel respecto a la realización de los servicios que los hombres voluntariamente han decidido prestarse o que la autoridad social juzga conveniente que se presten bajo determinadas condiciones. En pocas palabras la noción de obligación es a la noción económica de servicio, lo que la de derecho real es a la noción económica de riqueza.
Si se quiere resolver el problema de la naturaleza del derecho real y del derecho de crédito, debemos elevarnos hasta las relaciones generales del Derecho y de la Economía política, para descender nuevamente a las nociones económicas de riqueza y servicio.
En consecuencia, los datos económicos sobre la apropiación de las riquezas y el aprovechamiento de los servicios, justifican la doctrina jurídica tradicional de la distinción entre el derecho real y la obligación. Considerados en su esencia pura, el derecho real y el de crédito son irreductibles uno a otro, por tener como objeto, el primero una cosa material, cuando menos en principio, y el segundo, un acto o una abstención.” [18]

Esta visión económica de los derechos reales, es ampliamente explicada por MAX WEBER[19] al concebir la cosa “objeto de la apropiación” como si fuera un medio de producción susceptible de apropiarse para la prestación de un servicio, ya sea de un medio material de producción o bien, para tener probabilidades de ganancia merced a servicios de disposición.[20]

Según WEBER, la utilización de los servicios puede ser prestada a un destinatario individual (señor) o bien, a una asociación; o que el mismo se ofrezca en el mercado. Por otra parte la apropiación puede llevarse a cabo por el trabajador individuo o asociación de los mismos, por el propietario o por una asociación de terceros de carácter regulador. Asimismo dicha apropiación de los servicios de disposición persigue la hacienda, así como las explotaciones lucrativas.

WEBER realiza un estudio de carácter económico más que jurídico, sin embargo sus observaciones de carácter económico tienen repercusiones jurídicas, pues las mismas amplían la visión jurídica simple entre persona y cosa, al señalar en términos concretos quienes son las personas susceptibles de apropiar la cosa, así como también señalar desde el mismo enfoque económico, cuales son aquellos “medios de producción” (cosas) susceptibles de apropiarse.

Por ejemplo, señala como los sujetos a los trabajadores, a los propietarios o los intermediarios. Mientras que las cosas susceptibles de apropiación, puede ser la tierra, (incluyendo las aguas), los yacimientos mineros, las fuentes de energía, los lugares de trabajo, los medios de trabajo (herramientas, aparatos, máquinas), así como también las materias primas.

Dicha apropiación de la cosa, es decir de los medios de producción, persiguen como fin la utilización de los medios de producción, para el consumo o como fuentes de renta mediante prestamos, para la obtención de lucro o bienes de capital.[21]

La visión economista de los derechos reales, propuesta por BONNECASE y detalladamente explicada por WEBER, ha sido fuertemente criticada, sin embargo hay que reconocerle que la misma constituye una visión al ámbito real del Derecho, pues la concepción de la misma, no trata de una abstracción de relaciones jurídicas entre cosas y sujetos de derecho, sino que esta se logra materializar en situaciones concretas, o mejor dicho, logra explicar sus aplicaciones en el ámbito político-económico.

Regresando a la postura jurídica de los derechos reales, W. H. HOHFELD en el año de 1917, publica en la revista Yale Law Journal su artículo intitulado “Fundamental Legal Conceptions as Applied to Judicial Reasoning II”, en las cuales explica las relaciones In personam” y las “in rem”, aplicadas a sus ocho conceptos fundamentales. (derechos, privilegios, potestades, inmunidades, no-derechos, deberes, incompetencias y sujeciones). [22]

Dicho análisis, parte de un estudio al lenguaje utilizado por los jueces y abogados, en este caso en particular, critica la expresión de derechos “in personam” e “in rem” y en su lugar, propone otra terminología, al sustituir dichas palabras por “paucital” (paucilateral) y “multital” (multilateral) respectivamente.

“El derecho paucilateral (derecho in personam) es, o bien un único derecho de una persona (o grupo de personas) frente a una persona (o grupo de personas) o bien, un conjunto de derechos similares pero independientes frente a unas cuantas personas determinadas.
El derecho multilateral (derecho in rem) pertenece a una amplia categoría de derechos fundamentales similares pero independientes, que pueden ser actuales o potenciales, de los cuales el titular es una sola persona (o un único grupo de personas) pero que valen respectivamente frente a una categoría muy amplia e indefinida de personas.
Si B debe A mil dólares, A tiene un derecho in personam, o derecho paucilateral, a que B haga aquello que es necesario para transferirle la propiedad de esa suma de dinero. En cambio, si A ya es propietario de los mil dólares, su derecho frente a otras personas respecto de esta cantidad es un derecho multilateral, o in rem; ahora bien, en este último caso, el derecho de A frente a B es también un derecho multilateral, ya que comparte la categoría de ser un derecho similar, aunque independiente, frente a una gran cantidad de personas”. [23]

HOHFELD coincidiendo con la misma postura de PLANIOL, considera que es un error confundir la supuesta relación jurídica entre persona y cosa, pues dicha relación es simplemente material, además de que por mera “exigencia de coherencia jurídica”, toda relación jurídica para tener un significado claro y directo, debe referirse a los seres humanos.

La relación jurídica multilateral (in rem) es aquella que sostiene una persona con una o varias personas indeterminadas. Mientras que la relación paucilateral (in personam), se da únicamente con personas determinadas. Veamos el siguiente cuadro que ilustra en términos geométricos lo anterior.



El derecho paucilateral (in personam) es la relación jurídica que se da entre “a-e”, misma que se muestra en el segundo cuadro, y en la cual “a” tiene un derecho de exigir de “e” el cumplimiento de la prestación “Y”, misma que se traduce en términos jurídicos en un “dar”, un “hacer” o en “no hacer”.

Dicha relación además es concreta, pues recae en un sujeto determinado, es decir con “e”.

Mientras que el derecho multilateral (in rem) constituye varias relaciones jurídicas que se dan con sujetos indeterminados, según vemos en el cuadro izquierdo, las relaciones que puede tener “a”, son las siguientes: “a-b”, “a-c”, “a-d”, “a-f”, “a-g”, “a-h”, “a-j”, “a-k”, “a-l”, “a-m”, “a-n”, “a-p”, “a-q”, “a-r”, “a-s”, “a-t”, “a-v”, “a-w”, “a-y”, “a-z”; y que bien pueden resumirse a través de la siguiente formula:

a-(b, c, d, f, g, h, j, k, l, m, n, p, q, r, s, t, u, v, w, z)

O bien, para un mejor comprendimiento de la misma, podemos simplificar las letras contenidas en el paréntesis, en un conjunto denominado con la letra griega “â”, para obtener la expresión de la relación jurídica “a-â”.

De esta manera, podemos decir que “a” tiene un derecho absoluto que recae sobre la cosa “X” por encima de cualquier miembro del conjunto “â”; y que a su vez, cualquier integrante del conjunto “â”, tiene el deber de “no hacer nada” frente “a”, es decir, no perturbar el ejercicio del derecho real que tiene “a” sobre la cosa “X”.

Entendiendo esta noción de las diversas relaciones jurídicas que pueden existir en un derecho multilateral, veamos el siguiente ejemplo:


Supongamos que “a” detenta la cosa “X” (Xa), mientras que “e” lo hace con la cosa “Y”. (Ye).

(Xa) tiene un derecho multilateral (in rem) frente a las relaciones jurídicas que se dan entre “a-b”, “a-c”, “a-d”, “a-e”, “a-f”, “a-g” y “a-h”. De igual forma (Ye) también tiene un derecho multilateral (in rem) ante las relaciones jurídicas “e-a”, “e-b”, “e-c”, “e-d”, “e-f”, “e-g” y “e-h”.

La relación jurídica que existe entre “a-e”, es decir entre “Xa-Ye” , es bivalente, pues ambos tienen derechos reales sobre las respectivas cosas que detentan y a su vez, ambos tienen el deber de no perturbar el ejercicio de derecho real que le pertenece a otro.

Es decir “a” no debe interferir en “Y”, ni tampoco “e” sobre “X”.

Esto significa que un derecho multilateral (in rem) es correlativo con un deber a cargo de cada una de las otras personas que conforman el conjunto de integrantes, de lo que PLANIOL denominaba como “sujeto pasivo universal”.

HOHFELD sostiene que no hay un solo derecho con un solo deber correlativo reconducible a todas las personas frente a los cuales vale el derecho, sino que existen múltiples derechos distintos y separados, actuales y potenciales, con cada uno de los cuales se tiene un deber correlativo, reconducible a algunas personas.

Es decir, la relación jurídica que puede existir entre “a-b”, puede ser muy diferente a la que existe entre “a-c” o ante “a-d”, como ya “vimos en el caso de la relación “a-e”.

HOHFELD para explicar esta situación nos dice: “A es propietario de un predio que colinda con los terrenos de B, C y D, estos tres últimos tienen el deber frente a A de no entrar al predio de éste. Sin embargo A puede eximir a B, de tal deber concediéndoles permiso para entrar. Esto es posible sólo en virtud que se trata de tres relaciones “derecho-deber”, de todas separadas e independientes entre si”.[24]

Asimismo HOHFELD aclara que los derechos multilaterales (reales), no siempre se refieren a cosas, es decir a objetos tangibles. Pues el Derecho regula la conducta humana y no las relaciones materiales entre personas y cosas.

De esta manera podemos decir que el objeto de un derecho multilateral, puede ser de varios tipos. Mismos que pueden recaer en los siguientes supuestos:

  1. Bienes tangibles, ejemplo de ello es el derecho de un propietario fundario de que nadie entre a su fundo.
  2. Bienes no tangibles, por ejemplo el derecho del titular de una patente a que nadie fabrique un artículo amparado por una patente.
  3. A la persona titular del derecho multilateral, por ejemplo, el derecho a que nadie lo dañe o límite su libertad física.
  4. A otras personas, ejemplo el derecho que tiene un padre de que su hija no sea seducida.
  5. A la privacidad o intimidad, es decir aquellos que no se refieran directamente (sino indirectamente) a una persona concreta o a un objeto tangible: ejemplo el derecho de un sujeto a que otra persona no lo difame o a que no se publique su fotografía.[25]

Por otra parte, la infracción de los derechos multilaterales (in rem) genera la aparición de derechos paucilaterales (in personam). Es decir “Si A es dueño de un predio y B le causa algún daño a éste, surge aquí una nueva relación “derecho deber” entre A y B, en la cual B tendrá el deber (secundario) de pagarle a A una suma de dinero por los daños causados y A tendrá el derecho (secundario) a que B le pague como resarcimiento de los daños. Este derecho secundario es paucilateral (in personam)”. [26]

Las contribuciones de HOHFELD a la Ciencia del Derecho por lo que se refiere al paradigma lógico jurídico, aportan dos nociones importantes a saber:

  1. El concepto de relación jurídica. Que en términos geométricos, podríamos representarlo mediante un segmento. Cuyos puntos extremos son “x” y “y”. entendiendo por estas literales a las personas susceptibles de imputación de derechos y deberes.
  2. La correlatividad que existe entre las dos personas que integran dicha relación jurídica. Lo que en términos algebraicos lo representaríamos mediante la expresión positivo y negativo “A” (derecho) y “-A“ (deber), es decir, dos conceptos opuestos.

La correlatividad se da en toda relación jurídica; en términos metafóricos de física óptica podemos asemejar esta correlatividad visualizando una persona diestra al escribir, que al verse reflejada en un espejo, se encontrará como si fuera zurdo. O bien, como si la correlatividad fuera la segunda ley de la dinámica de NEWTON, que dice “a una acción corresponde una reacción”, parafraseando dicha expresión en un axioma lógico jurídico, diríamos “a un derecho (subjetivo) corresponde un deber (obligación)”, “a la libertad (privilegio) corresponde un no derecho”, “a un poder (competencia o potestad) corresponde una sujeción”, “a una inmunidad (fuero) corresponde una incompetencia (incapacidad)”.





Así tenemos, que la relación jurídica se integra exclusivamente por dos personas: “x” y “y”;. a su vez, “x” tiene un derecho (subjetivo) consistente en “A”, mientras que su correlativo “y”, tiene deber que estriba en “-A”.


Estas cuatro modalidades de derechos subjetivos, los podemos emplear, para decir que un derecho multilateral es:


  1. Un derecho (subjetivo) entendiendo por este, no un privilegio, ni tampoco poder, ni inmunidad, sino meramente la pretensión que tiene “x”, derivada de un contrato o una norma jurídica, para exigir de “y”, el cumplimiento de un deber o una obligación, es decir de una determinada contraprestación. Así tenemos que tratándose de derechos reales, conforme a la jurisprudencia romana, “x” cuenta con el “ius utendi”, “ius fruendi” y el “ius abutendi”.
  2. Un privilegio, es decir la libertad que tiene una persona “x” del cual, “y” no tiene derecho alguno, para imponer limitaciones o modalidades o cualquier otra forma de interferencia en la esfera jurídica de “x”. Lo anterior en razón que ante la libertad de “x”, existe el no derecho de “y”. Siguiendo la doctrina romana, el privilegio de un derecho real, es su característica absoluta, perpetúa e ilimitada.
  3. Un poder, es decir la potestad que tiene “x” para crear, realizar, transmitir, modificar y extinguir diversas relaciones jurídicas frente a “y”. Así decimos que “x” tiene un poder, una potestad o una competencia frente a “y”, mientras que éste último se encuentra sujeto a la disposición de “x”. lo anterior, aplicado al derecho real, diríamos que dicho poder se traduce en la facultad persecutoria y la de preferencia; también podemos decir que “x” tiene el poder de realizar cualquier contrato ante “y”, pudiendo cederle el uso o los frutos de la cosa que se detenta, e inclusive, hasta enajenarla.
  4. Una inmunidad, debiendo entender por ésta la ausencia de control o potestad jurídica de “y” para no privar ni molestar los derechos que tiene “x”. Así tenemos que “x” tiene un inmunidad sobre la detentación de la cosa, para que nadie, llámese “y”, no pueda perturbar el derecho de “x” sobre la cosa, es decir, frente a la inmunidad de “x”, existe la incapacidad e incompetencia de “y”.[27]


Cabe señalar que las cuatro categorías de HOHFELD, antes explicadas, pueden mezclarse entre ellas mismas, de tal manera, que pueden existir derechos multilaterales (in rem) que cuenten o no, con pretensiones, privilegios, poderes e inmunidades.

Para una ilustración gráfica del mismo, sólo basta que conceptualicemos dichas categorías, en cuatro conjuntos, mismos que se representan mediante diagramas de Venn, y en el cual a través de sus intersecciones, podemos darnos cuenta de las diversas composiciones que puedan darse entres las distintas categorías de relaciones jurídicas, con sus respectivos correlativos.

HANS KELSEN por su parte, no entra a un estudio de los “correlativos jurídicos” de HOHFELD, pues considera que su estudio, al que denomina “derecho reflejo”, forman una tesis jurídica tradicional, cuyo estudio resulta superfluo.

En su lugar, KELSEN propone un modelo epistemológico jurídico de carácter normativo, donde lo más importante, es el estudio de la norma jurídica, del cual se infiere el deber jurídico.

La existencia de los denominados derechos reales y personales, suponen previamente la existencia de normas jurídicas, dictadas por personas que tengan facultades para producir y aplicar dichas normas; así como también, de individuos que se encuentran obligados por la norma producida o facultados por ella.[28]

Estas normas jurídicas que pertenecen a un orden jurídico determinado, ordenan, facultan o permiten positiva o negativamente la conducta humana. Dichas normas no les interesan a los individuos, ni los tipos de relación jurídica (correlativos y opuestos) que pueden darse entre estos, (lo que si le intereso a HOHFELD), sino que lo que le incumbe a KELSEN, son los hechos hipotéticos que pueden darse, así como las acciones u omisiones de la conducta humana de ciertos sujetos, mismos que componen el contenido de las normas jurídicas.[29]

Siguiendo este orden de ideas, la concepción de la relación jurídica que propone KELSEN, no es en términos geométricos, a la de un segmento, sino propiamente la de un triangulo, donde participan tres sujetos.

“Aparece una relación jurídica entre dos individuos – o mejor, entre conductas de dos individuos determinados por normas jurídicas – en el caso de un derecho subjetivo en el sentido especifico de la palabra. Es decir, cuando el orden jurídico confiere al individuo, en cuyo respecto otro individuo está obligado a comportarse de determinada manera, el poder jurídico de iniciar, mediante demanda, un procedimiento que lleve a que el tribunal dicte la norma individual que ordena la sanción contra el individuo que actúa contra su obligación, sanción prevista por la norma general. Tenemos, entonces, una relación jurídica entre el individuo dotado de ese poder jurídico y el individuo obligado. Esa relación no es otra cosa sino la relación entre la conducta consistente en el ejercicio del poder jurídico, la acción de demandar, y la conducta contra la cual se dirige la sanción, el delito; es decir, la relación entre dos hechos determinados por el orden jurídico como condiciones de la sanción”. [30]

Derivado de lo anterior, ilustramos la relación jurídica conceptualizada por HANS KELSEN, de la siguiente forma:



Ahora por lo que se refiere a los derechos reales y personales, KELSEN considera que la expresión de dichos términos jurídicos, tiene contenidos ideológicos, basados en la antigua jurisprudencia romana.

“La influencia de la antigua jurisprudencia romana distingue el derecho sobre una cosa (ius in rem), del derecho sobre una persona (ius in personam). Esta distinción lleva a error, también el derecho sobre una cosa es derecho respecto a personas.
Cuando, para mantener en pie la distinción entre derechos reales y personales, se definen aquéllos como el derecho de un individuo a disponer de cualquier manera de determinada cosa, se pasa por alto que ese no derecho no consiste sino en la obligación de los otros individuos a consentir esos actos de disposición; es decir, que también el ius in rem es, por de pronto, un ius in personam. De importancia primera es la relación entre hombres, que también en el caso de los denominados derechos reales consiste en la obligación de llevar al cabo determinada conducta frente a determinado otro hombre. La relación con la cosa es de importancia secundaria, puesto que sólo sirve para determinar más de cerca la relación primaria. Se trata de la conducta de un individuo en relación con la cosa es de importancia secundaria, puesto que solo sirve para determinar más de cerca la relación primaria. Se trata de la conducta de un individuo en relación con una cosa determinada, conducta que todos los demás individuos están obligados a aceptar pasivamente del primero.
El derecho real por excelencia, para el cual se ha efectuado toda la distinción, es la propiedad. Es definido por la ciencia jurídica tradicional como el dominio excluyente de una persona sobre una cosa, definición mediante la cual es distinguido de los derechos a exigir algo, fundantes solamente de las relaciones jurídicas personales. Esta distinción, importante para la sistemática del derecho burgués, tiene un notorio carácter ideológico.
Dado que el derecho, como sistema social, regula la conducta de los hombres en su relación – inmediata o mediata – con otros hombres, la propiedad no puede consistir jurídicamente sin determinada relación de un hombre frente a otros hombres, a saber: la obligación de estos es no impedir la disposición que este haga de determinada cosa, sin intervenir de ninguna manera en sus actos de disposición. Lo que se designa como dominio exclusivo de una persona sobre una cosa, consiste en la exclusión estatuida por el orden jurídico de todos los demás de la disposición de la cosa. El “dominio” del primero no es jurídicamente, más que el reflejo de la exclusión de los otros. Es una relación entre los otros y el primero, es decir, en la terminología usual: una relación que se da entre personas, y sólo secundariamente, una relación con una cosa, a saber, cierta relación de los otros con respecto de la cosa, mediante el cual se media en relación con el primer individuo.” [31]

La postura de KELSEN de los derechos reales, es la misma que sostuvo PLANIOL, en su teoría monista personalista[32], en el sentido de que la relación jurídica se da entre personas y no entre persona y cosa.

Por otra parte, KELSEN coincide con lo dicho por HOHFELD, por cuanto se refiere al derecho multilateral y a sus respectivas relaciones jurídicas.[33] Sólo que en el discurso jurídico del jurista austriaco, habla de “derechos absolutos” y “derechos relativos”, siendo estos últimos, constantes de una sola relación jurídica, específicamente entre un deudor y un acreedor determinado. “Mientras que los derechos absolutos, se da con la obligación de todos los restantes individuos de comportarse de determinada manera frente a un individuo determinado”[34]

Pero lo más importante que señala KELSEN, desde su visión normativa del Derecho, es que los derechos reales, al ser concebidos como derechos subjetivos, no existirían, si no hubiera una norma prevista dentro de un orden jurídico que lo facultara para ello, “no sólo para impedir la violación de la obligación de no obstaculizarlo en los actos de disposición sobre determinada cosa, sino para hacer valer con una acción ante la justicia el hecho de ese incumplimiento de la obligación”.[35]

Finalmente no podemos omitir, la visión epistemológica jurídica de los derechos reales, expuesta por el maestro mexicano RAFAEL ROJINA VILLEGAS,[36] quien influenciado en la doctrina de HANS KELSEN, escribió en el año de 1947, un tratado, al cual denominó Teoría General de los Derechos Reales.

Para ello, ROJINA VILLEGAS expone en su obra, una crítica a las definiciones clásicas de los derechos reales, pues señala que dichas enunciaciones conciben al derecho real desde una visión meramente económica, además de que suelen confundir el objeto de la relación jurídica con la cosa, olvidándose también de la verdadera naturaleza jurídica de los derechos reales, es decir, la de un derecho subjetivo, que tiene la posibilidad normativa para interferir en la esfera jurídica ajena o en la conducta de otro.

De acuerdo con lo anterior, ROJINA VILLEGAS, distingue desde el punto de vista normativo, los aspectos positivos y negativos, de los denominados derechos reales.

“El aspecto positivo se caracteriza por el conjunto de facultades jurídicas que otorgan las normas jurídicas (no de facultades económicas). Estas facultades pueden manifestarse en formas abstractas o concretas.

  1. Facultades de forma abstracta consisten en las diversas posibilidades normativas de ejecutar actos de dominio o administración, dentro de la connotación estrictamente jurídica de esas actividades. Es el poder jurídico para “crear diferentes tipos de relaciones jurídicas, a través de las facultades de dominio o administración. Ejemplo. La posibilidad normativa de vender, permutar, donar, gravar.
  2. Facultades de forma concreta es el resultado del ejercicio de las posibilidades normativas abstractas, cuando se ejecutan realmente actos de dominio o administración.

Mientras que el aspecto negativo es la posibilidad normativa de impedir que otro interfiera en su esfera jurídica. Tiene que ver con el deber del sujeto pasivo universal de no interferir con el derecho”.[37]

Asimismo, también señala el contenido que deben tener las normas jurídicas que regulan el derecho real. Partiendo del principio que los elementos de integran la norma jurídica, son el supuesto jurídico, también llamado hipótesis normativa; y la consecuencia jurídica.

ESTRUCTURA DE LAS NORMAS JURÍDICAS QUE REGULAN LOS DERECHOS REALES
SUPUESTO
JURÍDICO
CONSECUENCIAS
JURÍDICAS
  • Existencia de un sujeto activo
  • Detentación de la cosa por el sujeto
activo
  • Existencia de un sujeto pasivo
Universal
  • Derechos subjetivos por parte del
sujeto activo
  • Deberes jurídicos por parte del
sujeto pasivo universal


La importante connotación de ROJINA VILLEGAS, estriba en advertir, que pueden existir derechos reales, que atienden a que la cosa puede encontrarse sometida a dos poderes jurídicos parciales de distintos titulares, cada uno de ellos frente al otro, no sólo la facultad negativa de impedir la interferencia ilícita, sino también la facultad positiva de exigir el cumplimiento de ciertos deberes inherentes al gravamen o a la propiedad misma.

Esta visión de los derechos reales que expone el jurista mexicano, obedece también a concebir una relación jurídica, entre dos sujetos, al cual integra un tercer elemento, que es el objeto del derecho, es decir la conducta que deben prestar los sujetos que integran dicha relación jurídica.

Para entender lo anterior, comprendamos la propuesta de ROBERT ALEXY quien es revisor de las teorías de HOHFELD, y que concibe la relación jurídica desde un punto de vista triádico, compuesta por tres miembros: el portador o titular del derecho (a), el destinatario del derecho (b) y el objeto del derecho “G”. Siendo dicha relación triádica expresada con “D”, mismo que se expresa de la siguiente manera Daba.[38]

De acuerdo con lo anterior, tanto “a” como “b”, pueden ser personas de derecho público o privado. Mientras que “G” que es el objeto de derecho, pueden ser tanto acciones positivas, como negativas.

Cabe señalar que es en el objeto de derecho, donde se encuentran las relaciones jurídicas correlativas, sólo que ALEXY las concibe como “equivalentes”, es decir, como si fueran una misma cosa, pero vista desde dos puntos de vista totalmente distintos.


Es así como vemos en el presente esquema, que el símbolo “G” corresponde tanto al deber jurídico de “b”, como también al derecho subjetivo de “a”.

En tal tesitura, empleando este cuadro a la teoría de los derechos reales que expone el maestro RAFAEL ROJINA VILLEGAS, tendríamos que “a” es el sujeto titular de un derecho real, mientras que “b” vendría siendo el “sujeto pasivo universal”.

Lo importante de la siguiente interpretación, es precisar los alcances de “G”, pues en si, este vendrían siendo el objeto que es tanto el derecho real de “a”, como también la obligación de “b”.



Sin embargo, conforme a la visión teórica de ROJINA VILLEGAS, el derecho real se compone (desde el punto de vista del titular del mismo) de dos aspectos: uno positivo y el otro negativo.

El aspecto positivo debemos entenderlo como el poder que tiene el titular de un derecho real, para intervenir en una esfera jurídica ajena de un sujeto determinado o indeterminado, que puede manifestarse físicamente, sobre una cosa propia o una cosa ajena.

Mientras que el aspecto negativo, es la inmunidad que tiene el titular de un derecho real, para impedir que un sujeto determinado o indeterminado, pueda intervenir en su propia esfera jurídica.

De tal manera que podemos representar el poder y la inmunidad del titular de un derecho real, a través del siguiente esquema.


De donde se observa que “a” (titular del derecho real), tiene el poder para intervenir en una esfera jurídica ajena, que en este caso es la de “b” (sujeto pasivo universal). Dicha intervención, que constituye el aspecto positivo, puede consistir físicamente, en aquellas facultades jurídicas que “a” tiene, respecto a una cosa propia (ius utendi, ius fruendi, ius abutendi), o bien, inclusive respecto a una cosa ajena propiedad de “b”. (derechos reales in iure in re aliena, por ejemplo ser acreedor con garantía de hipoteca sobre cosa inmueble).

Mientras que el aspecto negativo, de este derecho real, consiste en que “b”, no puede intervenir en la esfera jurídica de “a”, lo que hace que éste (el titular del derecho real), cuente con una inmunidad, consistente en que nadie pueda interferir en su derecho.

Cabe señalar que el aspecto negativo, puede ser “absoluto” o “relativo”. El aspecto negativo absoluto, excluye toda posibilidad de dicha interferencia, mientras que aspecto negativo relativo, si permite dicha interferencia, a la que se le conoce como “gravámenes”. (ejemplo ser el titular del predio sirviente de la servidumbre).[39]

Algo importante que no hay que omitir, es que tanto las atribuciones positivas como negativas, con las que cuenta el titular de un derecho real, se encuentran condicionadas a la existencia de un ordenamiento jurídico que así lo regule.

Dicho ordenamiento legal, debe contener las normas jurídicas (civiles, administrativas – agrarias, ecológicas, urbanísticas - penales ), que regulen, tanto los supuestos como las consecuencias, que puedan inferirse de la relación jurídica de un derecho real.

Sin embargo, para entender el significado de las normas jurídicas, es necesario conocer además los paradigmas del derecho real antes expuestos, también el significado del lenguaje jurídico. Mismo que a continuación se expone.


  1. EL LENGUAJE LÓGICO JURÍDICO DEL DERECHO REAL

Vimos en el capítulo anterior, lo que es la hermenéutica, dijimos que ésta era la técnica para interpretar los textos, para poder comprender el verdadero significado que encierran estos.[40]

Para estudiar el concepto de derecho real, se requiere para ello, interpretar y comprender las normas jurídicas que reglamentan estos tipos de derechos subjetivos, así como también lo que la doctrina ha expresado sobre este tema.

Para llegar precisamente a este punto, es también necesario que recordemos que en el capítulo previo, estudiamos la importancia del lenguaje en el Derecho; sus funciones descriptivas, prescriptitas y expresivas del mismo, así como también la propuesta de NORBERTO BOBBIO respecto a la purificación, integración y ordenación del lenguaje jurídico, como la principal tarea del científico del Derecho.

En tal tesitura, NORBERTO BOBBIO, al hablarnos de la cientificidad de nuestra materia, este la divide en dos rubros, una a la que llama Teoría Formal del Derecho y la otra, denominada Jurisprudencia; y señala respectivamente, las funciones de cada una de estas:

“Hay que precisar cual es la materia sobre la que actúa el jurista el llamado problema del objeto de la jurisprudencia. La materia sobre la que actúa el jurista es un conjunto de reglas de comportamiento.
Frente a las reglas del comportamiento, pueden realizarse dos estudios distintos, ligados el uno al otro: o analizar la regla en cuanto tal o bien el contenido de la regla, es decir, lo regulado. El estudio de la regla tal constituye la Teoría General del Derecho. El estudio del contenido de la regla del supuesto del hecho jurídico, constituye la jurisprudencia propiamente dicha.
El jurista hace objeto de su estudio un determinado conjunto de proposiciones normativas. El jurista no observa fenómenos, como hace el investigador de una ciencia empírica, ni se preocupa de verificar a través de la experiencia la verdad de las proposiciones normativas
La jurisprudencia no es tampoco una ciencia formal como la matemática y la lógica: su objeto no es la forma de cualquier posible discurso, sino su contenido determinado de un determinado discurso (el discurso del legislador o de las leyes)
La jurisprudencia en cambio, tiene como objeto propio proposiciones normativas ya dadas. Toda ciencia tiene un análisis del lenguaje. La jurisprudencia en su parte esencial tiene un análisis del lenguaje.
La interpretación de la ley. ¿Que es, en efecto, la interpretación de la ley, sino análisis del lenguaje del legislador, de ese lenguaje en el que se expresan las reglas jurídicas?. Estando así las cosas, si el análisis del lenguaje jurídico y la interpretación jurídica son todo uno y si el análisis del lenguaje es la operación propiamente científica del jurista, se deberá concluir que el jurista, precisamente en cuanto a jurista en el sentido tradicional de la palabra, en cuanto interprete de las leyes, construye la ciencia del derecho. No hay ciencia del derecho, en suma, fuera de la labor del jurista interprete, el cual precisamente como tal intérprete realiza ese análisis lingüístico del que ninguna ciencia pueda prescindir y constituye ese lenguaje riguroso en el que consiste.” [41]

Las normas jurídicas que regulan los derechos reales sobre cosas inmuebles, así como los conceptos que nos proporciona la Jurisprudencia, son el objeto de estudio de la presente investigación; pero debemos advertir ante todo, que tanto las normas como los conceptos jurídicos, no los encontramos en el “mundo real del derecho”, no son fenómenos físicos que se puedan ver experimentalmente, podemos confundirlos con relaciones políticas, sociológicas, económicas o psicológicas, pero la principal relación que nos interesa, es la jurídica, y esa se encuentra en una esfera del derecho concebida en el “mundo de las ideas”, (en el mundo del “deber ser” como diría KELSEN), en conceptos mentales existentes en la doctrina, en los pensamientos y razonamientos de los juristas; donde se nos explican mediante su discurso metajurídico, las relaciones que encontramos en el Derecho.

El estudio científico de los derechos reales contenidos en las normas jurídicas, exige el conocimiento del lenguaje y metalenguaje jurídico, lo que implica un riesgo al científico del Derecho de que pueda incurrir en error y pueda con ello, confundir el valor de las palabras, con sus verdaderos significados.

Realmente debe de advertirse, que las disposiciones jurídicas contenidas en el Código Civil, no son las únicas normas que regulan los derechos y deberes de los propietarios; sino que son todas las de normas jurídicas que se encuentran dispersas dentro de un ordenamiento jurídico, las que complementan la forma en que se regula la propiedad, y que para su estudio normativo, tendríamos que clasificar en un conjunto de normas reguladoras de los derechos reales sobre cosas inmuebles.

Son varias las leyes las que reglamentan detalladamente las facultades y deberes del titular de un derecho real, sin contar los reglamentos y normas convencionales consuetudinarias que así también lo hacen.

Sin embargo esa gran cantidad de leyes, podría generar confusiones en la presente investigación, al estudiarse las normas jurídicas que regula los derechos reales y no el contenido de dichas normas.

Esa dualidad de una teoría formal de los derechos in rem que tuviera como principal objeto de estudio, las normas jurídicas existentes que regula dicho derecho; con una teoría material de los derechos in rem que analizará su sustancia, únicamente podría ser estudiada con el rigor científico (metafísico) del jurista, a través del lenguaje y metalenguaje jurídico, utilizando desde luego, las herramientas que nos proporciona la lógica.

Dicho lenguaje científico (jurídico) debe ser riguroso, hermético, coherente, debiendo ser útil para una teoría general de un derecho positivo (mexicano) de los derechos reales y de la Ciencia del Derecho o Jurisprudencia. Debiéndose entender como Teoría Formal del Derecho el estudio de las proposiciones normativas y de la Jurisprudencia, como aquellos conceptos o “sustancias jurídicas” que son explicados mediante el discurso metajurídico.

Uso del lenguaje en el Código Civil y en las leyes relacionadas a la propiedad


Nadie puede poner en duda que la principal función del derecho, es prescribir el comportamiento humano. Sin embargo existe también tanto en el lenguaje de las normas jurídicas, como el que emplean los juristas, funciones lingüísticas de carácter descriptivo y expresivo, que son necesarias para el entendimiento de nuestra materia.

Por ejemplo el artículo 830 del Código Civil del Distrito Federal establece:

El propietario de una cosa puede gozar y disponer de ella con las limitaciones y modalidades que fijen las leyes.

De la proposición normativa antes transcrita, se puede inferir inmediatamente a través de una conversión de los sujetos destinatarios de la norma, “que todo aquel que no es propietario, no puede gozar, ni disponer de la cosa”, pues en un sentido opuesto, se entiende bien, que ese derecho lo tienen quienes son propietarios. Y por lo tanto quienes no son propietarios, deben respetar a los que si lo son. Lo que se traduce conductalmente, en abstenerse de ejercer actos que pudieran perturbar el derecho del propietario respecto a su cosa.[42]

De ahí que podemos aseverar que el artículo 830 del Código Civil prescribe un deber a todas las personas “a”, “b”, “c”, “d”...(no propietarias de una cosa “X” ) a respetar el derecho de propiedad que puede ejercer una persona “y” sobre una cosa “X”.

De igual forma, dicha norma jurídicas cumple también con una función descriptiva, pues describe el derecho de propiedad, como “el poder que tiene una persona de gozar y disponer de su cosa, con las limitaciones y modalidades que fijen las leyes”.

Dando otro ejemplo de un uso lingüístico en la norma jurídica, que no es prescriptiva ni descriptiva, pero si de carácter expresivo, lo tenemos en los párrafos primero y tercero del artículo 27 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que dice:

“La propiedad de las tierras y aguas comprendidas dentro de los límites del territorio nacional, corresponde originariamente a la Nación, la cual ha tenido y tiene el derecho de transmitir el dominio de ellas a los particulares, constituyendo la propiedad privada.
...
“La Nación tendrá en todo tiempo el derecho de imponer a la propiedad privada las modalidades que dicte el interés público, ...”


En esta norma jurídica, se asienta una expresión emotiva de carácter nacionalista, producto de una ideología política gestada en un movimiento revolucionario, como el que antecedió a la Constitución Política.

También en dicha expresión se atribuye la denominada a la propiedad “originaria” a la Nación.

Otro ejemplo del empleo de una función no solamente emotiva, sino inclusive ideológica acerca de la propiedad, lo tenemos en el artículo segundo de lo que fue la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, emitida durante el estallamiento de la Revolución Francesa en 1789.

“El fin de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles del hombre. Esos derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión”.

De ahí que para entender el concepto de propiedad que se dió durante la Revolución Francesa, necesitamos entender el espíritu de dicha norma, así como las circunstancias históricas que genero dicho precepto normativo, lo que nos llevara sin duda alguna, a estudiar la definición de los “derechos naturales”.

Lo mismo podríamos decir, de aquellas disposiciones normativas contenidas en lo que fue la Constitución Política de la Unión Soviética, o de lo que es actualmente la República Popular de China o la República Socialista de Cuba. Donde la definición de propiedad encuentra significado de carácter ideológico político económico, como lo explica la teoría marxista.

Podemos decir de lo antes transcrito, que el discurso jurídico normativo, en su mayoría es imperativo, pero en algunas ocasiones encontraremos funciones de carácter descriptivo que nos explican como entender una cosa, persona, acción o relación jurídica. Sin olvidar desde luego, la presencia de un lenguaje jurídico, cargado con un contenido ideológico.

Por otra parte, tampoco podemos omitir dentro de la existencia del lenguaje y metalenguaje normativo, palabras “técnicas”, que únicamente tienen comprensión, aplicación y uso dentro de la ciencia del derecho.

Lo que genera en nuestra materia, el empleo de una fraseología técnica, de uso exclusivo para los juristas, lejos del alcance de los desconocedores del Derecho. Dicho lenguaje es necesario, además de ser una herramienta para el profesionista en derecho; de ahí la importancia que el estudioso de la jurisprudencia, tenga conocimiento de esas palabras técnicas, sus conceptos, alcances y formas de empleo.

Siendo dichas palabras técnicas, motivo de nuestra investigación, muchas de ellas mencionadas en la doctrina o en la ley, y que corresponden en la mayoría de los casos a algunos conceptos tradicionalmente elaborados como lo son, el significado de: cosas, bienes, alienabilidad, comerciabilidad, inembargabilidad, derechos reales, personales o de crédito, derechos subjetivos, etc. Conceptos que serán tratados y empleados en el presente trabajo.

Al empleo de éste discurso técnico que existe tanto en el lenguaje y metalenguaje jurídico, debemos tomar en cuenta, tratándose en el caso de las leyes, el empleo de palabras que no son propiamente jurídicas, sino muchas de ellas productos del conocimiento popular, teórico o científico. No debemos pasar por alto, que tratándose de nuestro país, las personas encargadas de hacer las leyes, no son en su mayoría, legos en Derecho. De ahí la razón que explica, el empleo de expresiones no jurídicas, en el ordenamiento jurídico. Y la imperiosa necesidad, del científico del derecho, para entender e interpretar el verdadero significado de esas palabras (no técnicas) que se encuentran insertadas en las leyes.

Así tenemos el caso que para nombrar un bien inmueble, podemos emplear varios vocablos como “fundo”, “solar”, “lote”, “predio”, “terreno”, “finca”, cada uno de estos términos, llega inclusive utilizarse en el Código Civil, en la Ley Agraria, en la Ley de Desarrollo Urbano, en el Código Financiero o en diversos Reglamentos, como lo es por citar sólo dos, el Reglamento de Construcciones y el del Registro Público de la Propiedad, entre otros más.

Por otra parte, no debemos ignorar el momento histórico en que se elaboró el Código Civil.

El Código Civil para el Distrito Federal vigente promulgado el 25 de mayo del año 2000, tiene como su principal fuente, el Código Civil para el Distrito Federal en materia común, y para toda la República en Materia Federal, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 26 de marzo de 1928 y que entro en vigencia el 1 de septiembre de 1932.

Este Código Civil elaborado hace más de setenta años, tiene sus orígenes a la vez en los Códigos Civiles de 1884 y 1870. Mismos que a su vez, fueron inspirados en el primer Código Civil en la historia Contemporánea, nos referimos al Código Civil Francés, denominado “Código de Napoleón de 1804”.

De ahí, que podemos aseverar que algunas palabras insertadas en las distintas normas que integran el Código Civil, son traducciones de vocablos en francés y latín, sin omitir por supuesto a los gentilicios españoles; y que además eran de uso frecuente en el léxico de las sociedades de hace más de tres siglos.

ANTONIO HERNÁNDEZ GIL nos dice sobre éste punto en particular, lo siguiente:

“El Código Civil inicia su vida en una época en la que ya había hecho irrupción la gran industria que traería consigo una importante transformación y los primeros rasgos de un nuevo modelo de sociedad. Sin embargo, el contenido y el sentido de sus preceptos evocan un pasado anterior; una sociedad agraria, rural y artesana, apenas afectada por la industria.
(No me parece el Código de la alta burguesía ni tampoco el del capitalismo empresarial. Es más bien el Código de los propietarios y de los poseedores. También, aunque más limitadamente, el de los dueños y criados).
Aunque la regulación del derecho de propiedad es escueta y abstracta, tras del “derecho de gozar...” de una cosa se ve más bien el cultivo de una finca que de una obra de arte. Además, los únicos propietarios específicamente mencionados son el del “terreno” y el de la “superficie” (art. 350), es decir, los propietarios de bienes inmuebles rústicos.
El Código Civil evoca una sociedad que ya no era la de su momento y que el transcurso de un siglo la ha desbordado, no ocurre lo mismo con su lenguaje. [43]


Si bien es cierto, el autor transcrito hace referencia del Código Civil Español, también lo es, que no existe diferencia radical entre el Código de la Nación ibérica, con los códigos civiles mexicanos, ya que muchas de las materias reguladas por ambos Códigos, se encuentran ordenadas de similar forma.

Derivado de lo anterior, podremos darnos cuenta que el lenguaje normativo utilizado en el Código Civil, es absoleto, toda vez que corresponde a una sociedad predominantemente rural, poco industrial, como el que se vivía hace más de doscientos años. Nada comparable a las sociedades actuales, que son esencialmente urbanas, y con disposiciones normativas en materia ecológica, urbanística, protección civil, que en el siglo XIX aún no se conocían.

Por eso el lenguaje jurídico que utiliza el Código Civil que regula particularmente el derecho de propiedad, corresponde a un derecho absoleto, que no se ha modernizado a la época actual.

¿Pero si el Código Civil es absoleto, como puede entonces regular, un derecho tan importante como lo es la Propiedad?.

Quizás se deba a la actitud “conservadora” del jurista, o mejor dicho, la actitud evolutiva, que es demasiado lenta, por parte de los juristas, de ir reglamentando las conductas humanas, a la misma velocidad que ocurren los cambios tecnológicos, producidos por la Física, la Genética, la Sociedad.

El lenguaje jurídico, (contenido tanto en normas jurídicas como en la doctrina) ha sido producto de años de investigación jurídica, de una evolución de los seres humanas por alcanzar el orden, la paz, la justicia; no debiendo perder de vista, que es también consecuencia, de la necesidad de algunos juristas por dedicarse a la enseñanza del Derecho.




Lenguaje jurídico artificial en el Derecho Real

Como queda visto, el lenguaje jurídico de nuestro tema de investigación, es aquel que se encuentra contenido principalmente en el Código Civil; mientras que el metalenguaje jurídico, lo hallamos disperso en la infinita bibliografía que existe sobre la materia.

Como se dijo, el papel del jurista investigador, es utilizar un método hermenéutico consistente en interpretar los verdaderos significados, no solamente de los preceptos normativos que regulan una institución jurídica, sino también, conocer los alcances y formas de conceptualización de los derechos reales, expuestos por los teóricos del Derecho, a lo largo de la historia.

De acuerdo con lo anterior, se propone la utilización de un lenguaje lógico matemático, totalmente abstracto, que evite la utilización de un discurso emocional y juicios de valor criticables, que puedan producir muchas definiciones de nuestro objeto de estudio, algunas de ellas contradictorias o debatidas por cuestiones ideológicas.


Proponer un lenguaje jurídico artificial que sustituya al lenguaje jurídico tradicional, es sin duda alguna una tarea difícil, implica mucho análisis y abstracción, poder traducir el discurso del legislador y del jurista, en símbolos lógico matemáticos, pero en eso consiste nuestra tarea, precisamente en reordenar ese vocabulario jurídico, “adaptar” el empleo del metalenguaje jurídico en la interpretación de las normas jurídicas que regula el derecho de propiedad inmueble, por eso nos es necesario tratar algunos conceptos básicos del derecho patrimonial de las cosas, entender el empleo de las palabras técnicas jurídicas, analizar el problema, para después aplicar ese lenguaje artificial, al tema objeto de nuestro estudio.


  1. CONCEPTO LÓGICO DE DERECHO REAL

En el ámbito tradicional jurídico se dice que toda aquella cosa que se encuentra sometida total o parcialmente al poder de una persona en virtud de una relación inmediata oponible a cualquiera otra, es un derecho real.

Para los efectos de nuestra investigación, un derecho real es aquel derecho subjetivo, que constituye un privilegio, con poder e inmunidad, atribuible a una persona jurídica, que consiste en la relación jurídica multilateral de iure o factum, entre un sujeto titular con cada uno de los miembros pertenecientes al conjunto de sujeto pasivo universal, mediante el cual el sujeto titular ejerce ese derecho, de conformidad a las acciones normativas (permisiones, deberes o prohibiciones). Cualitativamente sobre cosa física o ideal y cuantitativamente de manera total o parcial, dentro de un ámbito territorial y temporal de validez de un determinado ordenamiento jurídico.

A efecto de explicar esta definición, expondremos en primer término lo que debe entenderse por concepto, en segundo término, lo que es una categoría; para poder estar en posibilidad de exponer con precisión, en concepto jurídico de Derecho Real antes proporcionado.

Nociones generales del concepto


El concepto es una representación mental sin afirmar ni negar nada de él.[44]

El hombre mantiene constantemente contacto con diversos objetos materiales “reales”, los logra captar, identificando sus características esenciales, como son el color, tamaño, figura, sabor y olor del objeto, los registra mentalmente a través de imágenes.

También los seres humanos, mantienen contacto con otro tipo de objetos, como son los “ideales”, sólo que estos no los capta con los sentidos humanos (olfato, tacto, vista, oído, sabor); sino que lo hace a través de la razón.[45]

Captar objetos mentales con la razón, es una de las tareas encomendadas a los juristas. Pues el derecho, en su parte “ideal” o “racional”, se compone de conceptos jurídicos, que no existen en la vida real, sino que los mismos se obtienen a través de la interpretación que el jurista realiza, de la observación que hace de las conductas humanas.

Al jurista le corresponde interpretar “el tipo de relación jurídica” que existe entre dos personas, así como también, el “objeto” de dicha relación. Distinguir cuales son sus elementos, su características accidentales y esenciales.

Supongamos que el concepto de “árbol”, se aplica a todos los seres que tienen las mismas características, ya sea un pino, un abeto, un eucalipto o un sauce. En el plano jurídico, diremos que el concepto de “contrato”, puede aplicarse tanto a un contrato de mutuo, de arrendamiento, comodato, compraventa o cualquiera otro.

Tanto en el concepto de “árbol”, como el de “contrato”, encontramos que los mismos se componen de varios elementos y que cada uno de estos elementos, a su vez tiene características que los hace ser comunes unos de otros, sin embargo existen algunas “pequeñas diferencias”; por ejemplo, en el concepto de “árbol”, tenemos que tanto el pino, el cedro, el eucalipto o cualquier otro tipo de árbol, tienen en común, que es un tronco de madera, con ramas y hojas. De igual forma, podemos decir que los contratos de compraventa, arrendamiento, comodato, tienen en común, un acuerdo de dos voluntades, causa, forma, objeto, etc.

Sin embargo, sabemos bien, que un pino y un eucalipto son árboles distintos, los podemos distinguir con la simple vista; al igual podemos hacer la diferencia de un contrato de compraventa de uno de arrendamiento, a través de la razón.

También encontramos que existen conceptos, que abarcan varios objetos. Por ejemplo, el concepto de perro abarca el de perros por distintas razas, llámese pequines, pastor alemán, alaska, bugdog, dobermán, etc. Mientras que el concepto jurídico de titulo de crédito, abarca la letra de cambio, el cheque, el pagare u otros.

Cuando un concepto aplica a mayor o menor número de seres o elementos, decimos que el mismo es extenso (tiene dominio de aplicabilidad). Cuando dicho concepto contiene mayores o menores características, decimos que es comprensivo (denota referencias). De ahí que podamos formular, una ley lógica, que dice “a mayor extensión menor comprensión y viceversa”.

Por ejemplo, en el esquema que se muestra, tenemos que el concepto A, es un conjunto que tiene a su vez, los subconjuntos B, C, D y E; de igual forma, los números 1, 2, 3, 4 y 5, son las notas que componen dicho conjunto.

La extensión y comprensión del conjunto A, la mostramos en la siguiente tabla:

CONCEPTO
EXTENSIÓN
COMPRENSIÓN
A
B, C, D, E
1
B
C, D, E
1, 2
C
D, E
1, 2, 3
D
E
1, 2, 3, 4
E

1, 2, 3, 4, 5

Donde observamos que el concepto A, tiene mayor extensión que el conjunto E, pero menor comprensión que éste.

De igual forma, encontramos la misma situación de B respecto a D, de tal manera, que podemos darnos cuenta, que existe mayor extensión de “arriba hacía abajo” y mayor comprensión de “abajo hacía arriba”.

Un ejemplo ilustrativo de lo anterior, sería el conjunto de animales, cuya extensión incluirá los subconjuntos de vertebrados, mamíferos, cuadrúpedos, carnívoros, felinos y el tigre. En el mismo sentido, tendríamos que más comprensivo el concepto de tigre, debido a sus características que lo hacen ser demasiado preciso, a diferencia del concepto de animal, que por ser demasiado amplio, lo convierte en ambiguo.

Los conceptos que tienen cualidades extensivas, pueden ser universales, particulares, singulares o colectivos; es decir, pueden aplicarse a todos, algunos, a un individuo, o a un grupo respectivamente, perteneciente a una determinada clase.

En el caso de que tengan cualidades comprensivas, estas pueden ser simples, complejas, abstractas o concretas. Son simples, cuando dentro de su comprensión (o intensidad) sólo tengan una nota; a diferencia, de las complejas, que pueden tener dos o más referencias. En el caso de los conceptos abstractos, sólo indican cualidades, que cuando llegan atribuirse a un sujeto determinado, se convierten en conceptos concretos.

De igual forma, los conceptos desde el punto de vista de su perfección, pueden ser perfectos, cuando logra distinguirse uno respecto a otro; pero en caso de que dicha distinción se haga, sin poder hacerlo con los elementos que hacen la distinción, estaremos hablando de un concepto confuso.[46]

Los conceptos a su vez, pueden ser individuales, cuando se refieren a un individuo específicamente determinado (A), o bien, a un elemento genéricamente determinado (x). Cuando estos conceptos individuales, se agrupan, forman una clase y por consiguiente, puede enunciarse un concepto de clase. P(x).

Existe otro tipo de conceptos, como aquellos que establecen una relación entre un sujeto y un objeto; utilizando para ello algunos operadores que denotan equivalencia, igualdad, unión, intersección, diferencia, pertenencia, etc. A = B, A = B, A U B, A n B, A – B, A B.

Los conceptos relacionales tienen la estructura de un predicado poliadico; P(x) monoádico, P(x,y) diádico, P(x, y, z) triádico; se encuentran además sujetas a una serie de propiedades formales, demostrables matemáticamente, como son la propiedad conmutativa, distributiva, asociativa, simetría, reflexividad, transitividad.

Cuando un elemento “x” se relaciona con un solo objeto “y”, de modo univoca, (es decir de uno a uno), estamos ante la presencia de una función, que puede expresarse matemáticamente a través de la formula y = f(x), misma que se lee “el valor de f en x es igual a y.” pudiéndose inclusive graficar, mediante un plano cartesiano.

Cuando el valor de “x” logra concretizarse en un número específico, diremos que es una “constante individual”, pero si no lo hubiere, entonces el valor de x, puede ser de cualquier número, lo que significa que “x” puede tener diversas “variables”.

La aplicación de las funciones son la estructura de los conceptos cuantitativos, mediante los cuales se logra obtener un resultado concreto.

La utilización y empleo de los conceptos, desempeñan funciones metodológicas, que sirven para analizar, sintetizar, comparar, ordenar y dividir los razonamientos humanos. De ahí que los conceptos se clasifiquen, agrupándose estos en clases.

La clasificación es un proceso lógico racional, que agrupa los elementos de un conjunto, en uno o más subconjuntos. Dicha clasificación valora como criterio de división, las propiedades comunes que puede tener los conceptos que se clasifican en relación con los demás. La clasificación es el proceso mediante el cual vamos de las partes al todo, de las especies al género. La misma debe realizarse completamente y deben asociar los elementos por sus semejanzas y separarlos por sus diferencias.

La división distribuye los conceptos que forman parte de un conjunto de universo de discurso, entre cierto número de clases o casilleros. Es decir, va del todo a las partes, del genero a las especies; debe ser completa, una parte no debe abarcar a la otra y ser ordenada y gradual. La división más simple que se opone es la dicotómica, se suele interpretar algebraicamente como “+” y “-“; pero esto necesariamente, signifique un contenido estrictamente matemáticamente, la división dicotómica suele utilizarse frecuentemente para enunciar palabras con sus respectivos antónimos. (A y no A), (bueno y malo), (alto y bajo). etc.

La clasificación también toma en cuenta el grado de complejidad, lo que implica necesariamente establecer una ordenación, tomando en cuenta su grado de jerarquía, de asimetría y transitividad.

Cuando una clasificación se realiza rigurosamente, se conforma una sistematización. Tan sólo por citar un ejemplo de clasificación sistemática, la tenemos en el caso de la biología, específicamente en la clasificación de los seres animales., en lo que se refiere a la ubicación del ser humano dentro del reyno animal.

Reino (Animalia)
Phylum (Chordata)
Clase (Mammalia)
Orden (Primates)
Familia (Hominidae)
Genero (Homo)
Especie (H. Sapiens).


Continuando en términos abstractos, podemos también graficar este proceso de ordenamiento de conceptos, mediante el siguiente cuadro.

.

De donde es de entenderse que el concepto genérico de “A” y los subconceptos especies. “a”, “b” y “c”; resultando que “a”, “b” y “c” es la clasificación de “A”, mientras que éste se divide en tres partes. De igual forma, no hay que perder de vista, que todos estos elementos antes descritos, conforman un sistema.

Otra forma de ilustrar el ordenamiento de conceptos lo tenemos mediante los diagramas de Euler-Venn.


Finalmente es necesario señalar, que las palabras “concepto” por “definición”, tienen expresiones diferentes.

La definición significa delimitar o poner límites; definir es expresar lo que un objeto conceptual es, sin añadir ni quitar algo de éste.

La definción se compone de dos elementos, el definiendum que es el objeto a definir y el definiens que es el contenido del objeto.

Generalmente las definiciones son nominales, pues las mismas suelen utilizar sinónimos, recurriendo con ello a palabras más conocidas, o bien, hace uso de elementos etimológicos, recurriendo a las raíces grecolatinas de las palabras.

Sin embargo las definiciones que más interesan al conocimiento humano, son las reales, pues estas responden “¿qué es el objeto?”. Dichas definiciones pueden ser reales, cuando se dedican a describir las características accidentales del objeto, o en su defecto, pueden ser esenciales cuando se manifiesta el género y la diferencia especifica del objeto.

Las definiciones precisan los conceptos, sin embargo dada la pobreza del lenguaje, difícilmente puede enunciarse una definición exacta a través de las palabras, por lo que mejor se recurre a expresiones matemáticas, pues como diría MARIO BUNGE, “ni los diccionarios ni los filósofos del lenguaje pueden aspirar a competir con la matemática en la tarea de precisar conceptos”.[47]

Las definiciones que se basan en las expresiones lingüísticas, deben sujetarse a una serie de reglas, para poder llegar a la precisión. Deben ser breves pero completas, ni enunciarse de manera negativa, ni tampoco utilizar términos negativos, convenirse estrictamente a lo definido, no ser circular, ni emplear sinónimos. [48]

Visto lo anterior, pasamos ahora a exponer los conceptos jurídicos, para entrar posteriormente al estudio del concepto jurídico del Derecho Real.

Los conceptos jurídicos

Los conceptos jurídicos son representaciones mentales que el jurista hace de la observación de la conducta humana. No solamente son descriptivos en sentido de interpretar los actos que dos personas (sujetas a una relación jurídica) realizan, sino que también prescriben, como deben comportarse.

EDUARDO GARCÍA MAYNEZ, señala que las cuatro caracteristicas de los conceptos, son: 1) Determinación, 2) Conexión con otros conceptos, 3) Fundamento normativo y 4) Referencia axiológica.[49]

La primera de ellas señala la determinación esencial del concepto; la segunda, su pertenencia, unidad o intersección con otros conceptos jurídicos; la tercera y cuarta, derivan de su conexión esencial – directa o indirecta – con las normas de derecho; así como también en juicios de valor.

El Derecho se encuentra invadido de conceptos jurídicos, tan sólo citemos algunos de ellos, por ejemplo en materia penal se habla de pena y delito, en teoría del proceso de acción, proceso, jurisdicción y prueba; en materia mercantil de acto de comercio y titulo de crédito; en materia administrativa de acto administrativo, hacienda, expropiación, concesión; en materia agraria de ejido y “pequeña propiedad”; en materia fiscal de contribución. Eso sin decir, el dominio de aplicabilidad de dichos conceptos.

El derecho civil tampoco escapa de este conceptualismo, e inclusive nos atreveríamos a decir que es la principal fuente que aporta el mayor número de conceptos a otras materias del Derecho.

Así tenemos por ejemplo, que en derecho civil se habla de acto jurídico, persona, bienes, obligaciones, contratos, familia, sucesiones.



A su vez cada una de estos conceptos, se extiende a otros más; por ejemplo, tratándose del acto jurídico, su grado de extensión abarca los conceptos de consentimiento, objeto, forma, capacidad, licitud, ausencia de vicios.

En el subconcepto de consentimiento, se desprendería el de la policitación y aceptación; en el de objeto, sus diversas ascepciones, como lo son la “causa”, la conducta o la cosa; en el caso de la forma, sus distintas maneras de manifestarse ésta; en el capacidad, sus dos vertientes, la de goce y ejercicio; en el caso de la licitud encontraríamos los subconceptos de ley, moral y buenas costumbres; y por lo que se refiere a la ausencia de vicios de la voluntad, la lesión, el error, el dolo, la violencia y a la mala fe.

Como puede observarse, todos estos conceptos se encuentran debidamente estructurados, al grado de que cumplen las leyes de la extensión y comprensión de los conceptos, además de conformar un orden, una clasificación, división y sistema. Inclusive algunos juristas suelen denominar esta sistemática, con el nombre de “dogmas” o “dogmática”.

Una de las tantas funciones investigadoras que desempeña el jurista, consiste precisamente en desentrañar este conceptualismo jurídico, para conformar una clasificación de los conceptos que conforman la “sustancia” o “materia jurídica”.

El método con el cual puede realizarse esta función es a través de la hermenéutica, el razonamiento que pueda tener el jurista para dilucidar estos conceptos, utilizando para ello las palabras tradicionales, con las que se le ha dotado al derecho en su lenguaje jurídico.

El concepto jurídico nace antes de la norma jurídica y no a revés. En términos metafísicos diremos que la materia de la norma lo constituye el concepto jurídico, quien adquiere su forma, a través de esta. De ahí la importancia de que el legislador interprete correctamente la sustancia, para no emitir una norma incongruente, absurda, aberrante. Diría Jhering que en el cielo de los conceptos jurídicos. Se encuentran todos los conceptos de los cuales tanto se han ocupado en vida los juristas. “Pero no en la forma imperfecta en que han quedado en la tierra, deformados por legisladores y prácticos, sino en estado de perfecta e inmaculada pureza y belleza ideal”[50]

La falta de definición de los conceptos jurídicos, hace que tanto el legislador, los abogados practicantes, así como los jueces, emplean palabras incorrectamente, lo que ocasionan, la deformación del lenguaje jurídico, generándose así confusiones doctrinales.

Si de por si, el lenguaje jurídico se encuentra limitado, dada la falta de palabras para cubrir las “lagunas conceptuales”, sumemos además, la falta de preparación del legislador, para improvisar y confundir términos que no debe utilizarse.

Por ejemplo, el artículo 830 del Código Civil, nos habla de las “limitaciones” y “modalidades” que fijen las leyes a la propiedad; de acuerdo con lo anterior, la función del jurista, consistiría en precisar, no solamente el concepto de propiedad (que ya lo ha hecho), sino también, señalar, el concepto de “limitación” y el de “modalidad” de la propiedad.

Esta tarea de interpretación, la asumen los órganos aplicadores del derecho debidamente competentes (tanto judiciales como administrativos), sin embargo, suele ocurrir también, que la falta de investigación jurídica, hace que las personas encargadas de aplicar el derecho, lleguen a equivocarse.

Por ejemplo, la palabra “límites de la propiedad”, a que se refiere, ¿a limitaciones físicas de la cosa, como son medidas de longitud, colindancias, superficie?, o bien, se refiere ¿a las prohibiciones normativas de los derechos que puede ejercer un propietario?.

En el mismo sentido, la palabra “modalidades de la propiedad”, ¿que significa?, ¿serán las mismas modalidades del acto jurídico, como son la condición, carga y modo?, o bien, se refiere, ¿a una serie de restricciones y deberes jurídicos, que se imponen al propietario?. En ese orden de ideas, ¿serán lo mismo, los límites y modalidades de la propiedad?.

Seguimos con más preguntas: ¿Propiedad y Derecho Real son lo mismo?. Si no lo son, porque se utilizan estas expresiones como sinónimos. Si son cosas distintas, entonces, porque no podemos diferenciarlas.

Para poder distinguir una expresión de otra, necesitamos utilizar la lógica jurídica, por lo que apliquemos la ley de la extensión y comprensión de los conceptos, al campo del Derecho.

¿Qué es el Derecho?. No nos referimos, al clásico concepto normativo que se enuncia, al decirse, que el derecho, es el conjunto de normas jurídicas que regula la conducta del hombre en sociedad. ¡No¡, claro que no nos referimos a esa definición, nuestra pregunta es mucho más precisa. ¿Qué es el Derecho?.

H. L. A. HART[51] intento responder a esa pregunta y no llegó a ningún resultado concreto, nos dice que el derecho es un conjunto de reglas, (morales, etiqueta, juegos, lenguaje, o jurídicas) que se ocupa de guiar la conducta de los seres humanos en sociedad. Para su estudio conceptual retoma el lenguaje ordinario como análisis filosófico, en especial, los usos de algunas expresiones realizativas.

De ahí que nos atrevemos decir que el Derecho es el concepto máximo que tiene un dominio de aplicación y de extensión que comprende a una cantidad infinita de conceptos; sin embargo, la comprensión del concepto de Derecho es difícil, dada su ambigüedad, su extensionalidad, su imprecisión. Pues a que derecho nos referimos, a “Derecho Natural” o a “Derecho positivo”, si los filósofos no han podido encontrar la respuesta exacta a estas cuestionantes, ni definir ni a enunciar todos los tipos de Derecho que existen, difícilmente podremos comprender esta idea.

Pero si nosotros decimos “Derecho Objetivo”, entenderemos que se refiere al conjunto de normas jurídicas que contienen preceptos imperativos-atributivos, es decir, aquellas reglas que además de imponer deberes conceden facultades. Si decimos en cambio “Derecho Subjetivo”, sabremos entonces que se refiere a la norma que permite o prohíbe; aquél el permiso derivado de la norma, siendo además que el derecho subjetivo se concibe dentro del derecho objetivo.[52]

Pero si nos referimos al concepto de “Derecho Real”, entonces nuestra idea será mucho más comprensiva, a que si nos referimos a “Derecho Subjetivo”, y si hablamos de “Propiedad”, lo será mucho más, a que si habláramos de “Derecho Real”.

Esta extensión y comprensión del conceptualismo jurídico, lo podemos ilustrar de la siguiente forma.



Donde se demuestra que el concepto de Derecho Real es mucho menos extenso que el de Derecho Subjetivo y objetivo, pero ejerce su campo de aplicación en el concepto de Propiedad.

Ahora bien, intentemos visualizar, aquellos elementos conceptuales, que conforman el concepto de Derecho Real.

Por ejemplo sabemos que la Propiedad, el Usufructo, la Servidumbre, la Hipoteca, la Prenda, la Enfiteusis y la Superficie; son derechos reales. Tan sólo se dice que la Propiedad constituye un mejor ejemplo de Derecho Real; de igual forma, se hacen clasificaciones respecto a los derechos reales que recaen en cosas propias y las que existen en cosas ajenas.

De lo anterior, se desprende que los distintos tipos de derechos reales que acabamos de enunciar, tienen elementos comunes. Lo que los hace encuadrar dentro del concepto genérico del Derecho Real.

Aunado a lo anterior, se tendrá que definir algunas otras expresiones, como son el ius utendi, fruendi y abutendi; comercio jurídico, alienabilidad, inembargabilidad, límites y modalidades.

La tarea precisamente del investigador del Derecho, consiste en armar una estructura lógica, a fin de desentrañar cuales son esos elementos comunes y significados de las palabras antes dichas.

La forma en que podemos acercarnos a la extensión y comprendimiento de éste concepto, es a través del conocimiento de las categorías lógicas.


4. CATEGORIAS LÓGICAS APLICABLES AL CONCEPTO JURÍDICO DE DERECHO REAL

La expresión categoría o predicable es estudiada por la Lógica, mientras que la Metafísica también las estudia, sólo que las denomina como accidente.

Una categoría es un concepto supremo, un concepto universal de máxima extensión, que sirve, por lo tanto, para agrupar un número muy grande de entes. Todo concepto es susceptible de ser catalogado dentro de un grupo reducido de categorías.[53]

Mientras que la metafísica por su parte, denomina “ente” (algo que existe o que puede existir), aquello que en lógica se le conoce como concepto, y a los “accidentes”, lo que se entiende por “categorías”. (modos de ser, de lo que existe).

El estudio de las categorías o de los accidentes, es el punto de convergencia entre la lógica y la metafísica. Aunado a que las mismas ramas del conocimiento, pueden aplicarse a cualquier concepto o sustancia jurídica.

Tanto la palabra categoría como accidente, puede también denominarse como predicado. Debiendo entender predicado o por predicables, la forma en que se atribuyen algunos conceptos con respecto a ciertos objetos.[54]

ARISTOTELES analizó en dos de sus obras, (el Organón y en el libro V de Metafísica) todas las formas posibles de atribuir un predicado a un sujeto mediante el verbo ser; así tenemos que las categorías son distintos modos de atribuir un predicado a un sujeto, las diferentes formas de utilizar el verbo ser. [55]

Difícilmente pueden definirse la categorías, es más fácil describirlos o ejemplificarlos.

Previamente a realizar un estudio mínimo de las categorías aristotélicas, debemos saber primero que es la sustancia y el accidente, debiendo entender por sustancia “aquello que existe en si mismo”; y por accidente “aquello que para existir necesita estar en otro.

Entendamos pues que la sustancia no tiene atributos, en cambio los accidentes, son los denominados “atributos” de la sustancia. En otro forma de expresarlo, la sustancia es la causa intrínseca de la existencia de los seres que no se refiere a un sujeto, sino que son ellas mismas sujetos de otros seres. Es decir, la sustancia “esta por debajo de algo”.[56] Mientras que el accidente, es todo lo que le “sucede” a la sustancia o al sujeto.

De esta manera podemos aseverar, que todo cuerpo se compone de sustancia y accidente; o en términos lógicos, podemos decir que todo concepto implica tener categorías.

ARISTOTELES distingue nueve categorías. Ellos son: cantidad, cualidad, relación, acción, pasión, tiempo, lugar, situación y pertenencia. Dichos conceptos se denominan “categorías” en la lógica, “predicamentos” en la ontología y “accidentes” en la metafísica.[57]

Pongamos un ejemplo, que muestra MISAEL MATEOS NAVA, a efecto de ilustrar la sustancia y los accidentes:

  1. Sustancia. Todo aquello que existe en si mismo y no en otro. Es lo que permanece a través de los cambios ocurridos. Ejemplo. José Pérez.
  2. Accidente. Es todo aquello que para ser necesita estar en otro. Son las modificaciones que ocurren en la sustancia.
  3. Cantidad, es aquello en que puede dividirse en la substancia. Ejem. 1.60 metros, 70 kilogramos.
  4. Cualidad. Es lo que hace la sustancia estimable o desestimable. Ejem. Estudioso.
  5. Relación. Nos muestra cómo es la sustancia frente a otros. Ejem. Tercer hijo del matrimonio Pérez García.
  6. Acción. Es la actividad de la sustancia. Ejem. Escribiendo.
  7. Pasión. Es lo que recibe la sustancia. Ejem. Es admirado.
  8. Tiempo. Nos muestra cuánto ha permanecido la sustancia en la existencia. Ejem. 15 años.
  9. Lugar. Espacio que ocupa o puede ocupar la sustancia.
  10. Situación. Disposición de las partes de la sustancia en un lugar. Ejem. Sentado en la primera banca de la cuarta fila.
  11. Pertenencia o hábito. Es la posesión externa de un objeto por parte de la sustancia. Ejem. Un pantalón de color café.

Ahora bien, tratemos de aplicar las categorías lógicas, al concepto jurídico de derecho real.

1. Sustancia. El derecho real entendido éste como una idea única, indestructible, inmóvil, inmutable, intemporal y eterna.

Cabe señalar que Propiedad es una especie del género del Derecho Real, como también lo son el Usufructo, el Uso, la Habitación y cualquier otro derecho subjetivo que tenga en común, alguno de los atributos que integran la esencia del mismo.

2. Accidente. Son aquellos predicativos que padece y modifica la concepción unitaria del Derecho Real, es decir, lo convierten en una idea capaz de destruirse, movilizarse, mutarse, ser relativa y temporal.

Dichas categorías son la cantidad, cualidad, relación, acción, pasión, tiempo, lugar, situación y pertenencia; las que a continuación se explican:

a) Cantidad. Es en lo que se puede dividir la sustancia, es decir, la forma total o parcial sobre el cual el titular del derecho real puede ejercer su poder sobre la cosa física o irreal. Por ejemplo el propietario puede ejercer su derecho de tanto total sobre una cosa única, o bien, de manera parcial sobre una parte alícuota, en caso de ser un copropietario.

b) Cualidad. Esta categoría hace estimable la sustancia. Diremos pues, que es el objeto físico o ideal, sobre el que se ejerce el derecho real, es decir, puede ser sobre cosa corporal o incorporal, mueble o inmueble, consumible o no consumible, fungible o no fungible, etc.

c) Relación. Si por esta categoría entendemos la sustancia frente a otros, esto aterrizado en el campo jurídico, debemos preguntarnos “como es visto el derecho real”, frente a otras personas.

Por supuesto, que nos referimos a la relación jurídica, consistente en dos personas, un sujeto activo “A” que ejerce un derecho subjetivo sobre una cosa en correlación con sujeto pasivo universal “B”, quien tiene el deber jurídico de respetar el derecho que “A” ejerce sobre la cosa.

d) Acción. Es la actividad que realiza la sustancia, es decir, todas aquellas acciones realizadas en el ejercicio de un derecho real, como el ius utendi, el ius fruendi y el ius abutendi; así como también las facultades persecutorias o de preferencia.[58]

e) Pasión. Es lo que recibe la sustancia, diremos pues, que un derecho real es susceptible de apreciarse ideológicamente bajo un contexto político, social, económico; aunado a que también puede ser calificado bajo juicios axiológico jurídicos de valor.

f) Tiempo. Es la existencia temporal de la sustancia, en este caso, los derechos reales, particularmente el de la propiedad, ha permanecido durante la evolución histórica de los seres humanos, manifestándose primero como una propiedad comunal, para luego convertirse en una propiedad privada o en sus distintas modalidades, propiedad pública o social.

g) Lugar. Es el espacio que ocupa o puede ocupar la sustancia, es por lo tanto, el ámbito territorial donde el titular de un derecho real lo ejerce o lo puede ejercer.

  1. Situación. Es la disposición de parte de la sustancia en un lugar. Por ejemplo, el titular de un derecho real puede ser conforme a una situación de iure (propiedad) o de factum (posesión); lo puede ejercer o no, si lo ejerce, puede hacerlo de manera absoluta o parcial.

  1. Pertenencia. Es la posesión externa de un objeto por parte de la sustancia. En términos jurídicos, diremos que todo derecho real mantiene un nexo de imputación con una persona jurídica, quien se dice que es el titular de ese derecho.


Habiendo descrito estas categorías de nuestro objeto de estudio, diremos que el derecho real es el derecho subjetivo, que consiste en la relación jurídica multilateral, entre un sujeto titular con un sujeto pasivo universal, mediante el cual el sujeto titular ejerce ese derecho, de conformidad a las acciones normativas, cualitativa y cuantitativamente, dentro de un ámbito territorial y temporal de validez de un determinado ordenamiento jurídico.

Siendo aún más específicos, diremos que ese derecho subjetivo constituye un privilegio, con poder e inmunidad, atribuible a una persona jurídica, que consiste en la relación jurídica multilateral de iure o factum, entre un sujeto titular con cada uno de los miembros pertenecientes al conjunto de sujeto pasivo universal, mediante el cual el sujeto titular ejerce ese derecho, de conformidad a las acciones normativas (permisiones, deberes o prohibiciones), cualitativamente sobre cosa física o ideal y cuantitativamente de manera total o parcial, dentro de un ámbito territorial y temporal de validez de un determinado ordenamiento jurídico.

Corresponde al siguiente capítulo, exponer el apartado normativo, para poder profundizar la definición antes proporcionada, e ir sentando las bases donde expondremos cuales son las distintas manifestaciones de derechos subjetivos, límites y modalidades que existen en el Derecho Real de Propiedad Inmueble.


  1. CONCLUSIONES

Los conceptos jurídicos constituyen las unidades de pensamiento del conocimiento jurídico, los mismos se encuentran a través del análisis de las expresiones lingüísticas que existen tanto en el lenguaje contenido en las normas jurídicas como en el metalenguaje existente en las obras jurídicas.

Por lo que se refiera al concepto de Derecho Real, éste aparece en Roma, siendo el primer jurista que lo expone GAYO, al referirse del mismo como “actio in rem” siendo este concebido como lo opuesto a las “actio in personam”.

Esta visión epistemológica del Derecho Real es la que recogen los juristas exegéticos FEDERICO CARLOS RAU y CARLOS AUBRY en su tesis clásica de los derechos reales y personales; y de la que se derivaron las posturas monistas (objetivas y personalistas), la primera de ellas de GAUDEMET, JALLU, GAZIN y SALEILLES, y la segunda de ORTOLAN, PLANIOL, DEMOGUE, MICHAS y ROGUIN.

Todas estas teorías entendían al derecho real como la relación jurídica entre persona y cosa; en lo que se refiere a la teoría monista objetivista, se llegó inclusive a negar la existencia de los denominados derechos personales, al decirse que dicho derecho consistía en el nexo que se daba entre el titular del derecho con el patrimonio del deudor; llegándose al extremo opuesto de la teoría monista personalista, en la que se expuso que los derechos reales no existían, pues toda relación jurídica se daba entre personas. Particularmente la relación jurídica del derecho real era la que se daba entre el titular y un sujeto pasivo universal.

W. H. HOHFELD. Jurista angloamericano, hace un estudio riguroso del lenguaje jurídico, intentando detectar aquellos errores prácticos que genera el mal empleo del lenguaje jurídico, llegando a proponer su teoría de los derechos subjetivos, de los correlativos jurídicos, así como los distintos tipos de relación jurídica que podía existir, en los que denomina derechos paucilaterales (personales) y multilaterales (reales). Este último consistente entre el titular del derecho con cada uno de los integrantes de un conjunto de personas pasivas.

Siguiendo este mismo modelo, se estudiaron también los derechos reales, desde la visión normativista, siendo su mejor exponente RAFAEL ROJINA VILLEGAS, quien siguiendo con la misma idea de la correlatividad que se da en la relación jurídica, habla también de los aspectos positivos y negativos que se dan en el derecho real, entendiéndose el aspecto positivo como el poder jurídico que tiene el titular para intervenir en la esfera jurídica de una persona en relación a una cosa propia o ajena, y el aspecto negativo, como la inmunidad que tiene el titular para impedir que un sujeto determinado o indeterminado, pueda intervenir en su propia esfera jurídica.

Posteriormente se habló del discurso lógico jurídico del derecho real, la manera en que debemos entender los distintos enunciados normativos que se hacen respecto a los derechos de propiedad, advirtiendo también sobre la ambigüedad de algunas expresiones, debido a su lenguaje tradicional y anacrónico con el que fue redactado el Código Civil.

De igual forma se estudia también la evolución del metalenguaje jurídico, es decir como fueron apareciendo las primeras obras literarias de Derecho Civil desde sus antecedentes en Roma hasta nuestros días; exponiéndose en el mismo apartado, la forma en que algunos juristas trataron el tema de la Propiedad.

La parte esencial del trabajo inició en este capítulo, con las explicaciones generales que se hicieron sobre los conceptos lógicos desde el punto de vista de la lógica formal, logrando con ello, elucidar las leyes de la extensión y comprensión de los conceptos, siendo estos aplicados materialmente a la sustancia jurídica.

Siguiendo ese orden de ideas, se señaló los distintos tipos de conceptos que existen, y que también pueden obtenerse en el Derecho, así como las funciones de clasificación, división y sistematización que debe realizar los juristas, para ordenar congruentemente, las clases de conceptos jurídicos que pueden deducirse.

Posteriormente, se intentó ubicar el concepto lógico-jurídico del Derecho Real aplicando para ello las categorías lógicas de relación, cantidad, cualidad, acción, lugar, tiempo, pertenencia, situación y acción.

Todo lo anterior, para definir el Derecho Real como: “El derecho subjetivo constituye un privilegio, con poder e inmunidad, atribuible a una persona jurídica, que consiste en la relación jurídica multilateral de iure o factum, entre un sujeto titular con cada uno de los miembros pertenecientes al conjunto de sujeto pasivo universal, mediante el cual el sujeto titular ejerce ese derecho, de conformidad a las acciones normativas (permisiones, deberes o prohibiciones), cualitativamente sobre cosa física o ideal y cuantitativamente de manera total o parcial, dentro de un ámbito territorial y temporal de validez de un determinado ordenamiento jurídico”.

Habiéndose dado ya nuestra definición, en el próximo capítulo corresponde ir precisando aún más nuestro tema de estudio, entrando al estudio de las normas jurídicas que regulan este concepto.

BIBLIOGRAFÍA

___ La Escuela de la Exegesis en Derecho Civil. Traducción de José M. Cajica. Editorial Cajica. Puebla México 1944.




























[1] De los juristas descritos en páginas anteriores, no podemos omitir el nombre de GAYO quien sin duda alguna, más que un brillante jurisconsulto del derecho romano clásico, fue también un excelente profesor de derecho.
Su vida se encuentre totalmente ligada a su obra “Institutas”; cuya obra ha podido sobrevivir hasta la fecha, pese que la misma no se encuentra del todo completa.
En GAYO existen muchos misterios alrededor de su persona, como de su obra; por ejemplo no se sabe nada de su vida de GAYO, ni tampoco la época en la que vivió, ni cual era su verdadero nombre, su nacionalidad, inclusive, se pone en duda su existencia. Hay quienes descabelladamente, sospechan que GAYO era una mujer.
Del mismo modo, se desconoce en que momento se escribió la obra de las “Institutas”.
De los estudios que han realizado algunos distinguidos romanistas, historiadores, lingüistas; han especulado que GAYO vivió en el siglo II de nuestra era; y dicen lo anterior, porque calculan que la obra de las Institutas fue escrita en ese siglo; en el año 161 aproximadamente. Suponiendo que dicha obra fue escrita por el docente en su edad de madurez (entre cuarenta y cincuenta años), se especula que el nacimiento de GAYO haya sido por los años 98 al 117 de nuestra era.
También se cree que GAYO estudio derecho en la Escuela Sabiniana, misma de la que fue maestro y en la que escribió su obra las “Institutas”, se cree también que escribió otras obras más, inclusive es por medio de un comentario a una de sus obras ad S.C. Orphiitianum misma que se encuentra en el Digesto 34, 17, 9; realizada en el año 178; en la cual se presume que GAYO tenía la edad de ochenta años, falleciendo consecuentemente después de esa edad.
El otro misterio que encierra la figura de GAYO es su nombre, en latín simplemente se escribe “GAIUS” y se sabe que en la época en la que vivió, las personas tenían además de praenomen y de un nomen y un cognomen; sin embargo al decir GAYO o GAIUSS, ¿a que nos estaremos refiriendo?. Si pensamos que se trata de su praenomen, sería como pensar que en la época actual existiera un doctrinario muy brillante llamado Juan o Pedro, pero de apellidos desconocidos, esto nos hace pensar indudablemente, no solamente sobre la existencia de éste jurisconsulto, sino también en caso de considerar que existió y fue real, nos hace meditar sobre su identidad correcta.
Podríamos pensar que la mención de un sólo nombre, se haya tratado de un error o accidente al transcribir las consecuentes copias de su obra; en cambio otros romanistas se aventuran afirmar que el verdadero nombre de GAYO era GAIUS CASSIUS LONGINUS, quien fue pilar de la escuela de los Sabinianos; y al cual en varias partes del Digesto se refieren a él como CASSIUS, en otras como GAIUS CASSIUS y en otras como CASSIUS LONGINUS.
Sin embargo, tampoco podríamos afirmar que ese era el verdadero nombre de GAYO, toda vez que en la misma obra de GAYO, se cita a CASSIUS, aunado a que el Digesto 1, 2, 51-52 hace una breve bibliografía de CASSIUS al decir que fue Cónsul en la época del Emperador TIBERIO, siendo expulsado años después por el Emperador CALIGULA; hechos que ocurrieron dentro de los primeros cincuenta años de nuestra era.
Una solución al verdadero conocimiento del nombre de GAYO, consiste en afirmar que el citado autor no fue ciudadano romano, sino simplemente un provinciano.
Sobre éste punto particular, se despierta otra interrogante, ¿saber cual era su origen?, si era ciudadano romano o provinciano. Es aquí donde los lingüistas hacen un estudio de las palabras y forma de redacción al escribir su obra, para presumir que se trató de un provinciano, por escribir con muchos helenismos, así como hacer treinta libros al “Edicto Provincial”. Sin embargo existe otra hipótesis contraria, que piensa que GAYO fue un romano dedicado a visitar las provincias, escribir en latín y referirse al derecho romano como “ius nostrum”. (CFR. GAYO. Institutas. Texto traducido, notas e introducción por Alfredo Di Pietro. 4° Ed. Editorial Abeledo-Perrot. Buenos Aires Argentina 1993. Pág. 15-28)[]
2 GAYO. Institutas. Texto traducido, notas e introducción por Alfredo Di Pietro. 4° Ed. Editorial Abeledo-Perrot. Buenos Aires Argentina 1993. I, IV, 2. Pág. 623.[]
3 IBÍDEM. I, IV, 4. Pág. 625.[]
4 CFR. PETIT, Eugene. Tratado Elemental de Derecho Romano. Editorial Época. México 1977. Pág. 229.[]
5 CFR. PLANIOL, Marcel. Tratado Elemental de Derecho Civil. Vol. III. Traducción de la 12° Ed. Francesa por José M. Cajica. Editorial Cajica. Puebla México 1955. N° 2162. Pág. 22
[6] FEDERICO CARLOS RAU. Nació el 3 de agosto de 1803 en Boux Willer, obtuvo el titulo de Licenciado en Derecho en 1823 y de Doctor en 1825. Profesor suplente en la Facultad de París en 1833, ganándose la titularidad de la plaza en 1834. Obteniendo en el año de 1841 la cátedra de Código Civil de Kern; Juez suplente del Tribunal de Strasbourgo y abogado postulante.
Para el año de 1870 impartió clases en la Facultad de Strasbourgo, y en ese mismo año fue designado consejero en la Corte de Casación.7
CARLOS AUBRY. Nació en Saverne en 1803, estudio en la Facultad de Derecho de Strasbourgo donde obtuvo el titulo de Licenciado en Derecho. en 1830 por medio de un concurso de oposición obtiene la plaza de profesor suplente en la Facultad de Derecho de París, en un segundo concurso, obtiene la definitividad en la cátedra de Código Civil en 1833. Para el año de 1851 la Universidad le concede el titulo de Decano.
En la época en que los Gobiernos Franceses designaba a los profesores como Ministros de la Suprema Corte, Aubry se negó a participar en la integración de la misma.
En el año de 1870 se une con su colega Federico Carlos-Rau en la Corte de Casación. Juntos escribirían su obra Cours de Droit Civil Francais.8

[9]CFR. GUTIERREZ Y GONZÁLEZ, Ernesto. El Patrimonio. 6° Ed. Editorial Porrúa. México 1999. Pág. 195-196.[]
10 BAUDRY-LACANTINERIE. Citado por JULIEN BONNECASE. Elementos del Derecho Civil. Tomo II Cárdenas Editor Distribuidor. México 2002. Pág. 40.[]
11 BONNECASE, Julien. Elementos del Derecho Civil. Tomo II Cárdenas Editor Distribuidor. México 2002. Pág. 44.

[12] MARCEL PLANIOL nació el 23 de septiembre de 1853, fue Profesor de Derecho Civil en la Facultad de Derecho de la Universidad de París Francia. En el año de 1899 dio a conocer su obra “Tratado Elemental de Derecho Civil”, dándose a conocer la citada obra, por destruir conceptos clásicos sobre algunos temas conceptuales de la dogmática romanistica o clásica, como lo son los derechos reales o acerca de las personas morales. Además de estudiar el Código Civil de Francia, también hizo lo mismo con el Código Civil Italiano, el Rumano, el Alemán y el Suizo. Ya en sus últimos días de su vida, delego su responsabilidad en actualizar su obra, a otro brillante jurista llamado GEORGES RIPERT, quien a la muerte de PLANIOL (13 de agosto de 1931), se dedico a realizar las notas de actualización del Tratado de Derecho Civil que escribió PLANIOL.
[13] PLANIOL, Marcel. Op. Cit.. N° 2159. Pág. 20[]
14 IBIDEM. N° 2160. Pág. 21.[]
15 “Salta así a la vista el lamentable error de esta tesis, pues confunde el deber jurídico stricto sensu, que es la necesidad de observar voluntariamente con una conducta, conforme a lo que prescribe una norma de derecho, ya a favor de la colectividad, ya de persona determinada y en donde no hay acreedor ni deudor.
¿Cómo se va a poder decir válidamente que yo soy deudor de todo el mundo por el respeto de la vida de cada persona?. ¿Cómo se va a poder decir válidamente que todos y cada uno de los habitantes del planeta es mi acreedor por esos deberes de respeto a la vida, a la libertad, etc?. Esto resulta un absurdo.
Pero además. Si realmente fueran iguales los derechos reales y los personales, entonces necesariamente los derechos reales tendrían que computarse en el pasivo del patrimonio del pretendido “deudor”, lo cual resulta imposible.
Véase: si los derechos reales fueran de la misma naturaleza que los de crédito o personales, tendrían que computarse en el patrimonio del sujeto obligado, precisamente en el patrimonio pasivo del mismo. Así, cada persona ten dría que anotar en su patrimonio pasivo: la obligación de respetar el Palacio Nacional, el Palacio de Bellas Artes, la casa de Juan, la de Pedro, y todas y cada una de las fincas que aparecen registradas en los Registros Públicos de la Propiedad de todo el mundo, y todos los muebles que hay en propiedad pública y privada. Esto es llevar el argumento a la exageración, pero no es menos lógico por ello.” (GUTIERREZ Y GONZÁLEZ, Ernesto. El Patrimonio. 6° Ed.. Editorial Porrúa. México 1999. Pág. 220-221).[]
16 CFR. BONNECASE, Julien. Op. Cit. Pág. 55.[]
17 CFR. ROJINA VILLEGAS, Rafael. Teoría General de los Derechos Reales. Vol. I . México 1947. Pág. 77.[]
18 BONNECASE, Julien. Op. Cit. Pág. 57-59.[]
19 MAX WEBER nació en Munich Alemania en 1864. Estudio en las Universidades de Heidelberg y Estrasburgo Derecho, Economía, Historía y Filosofía, ejerció la abogacía; en 1893 fue habilitado como profesor de Derecho Mercantil en la Universidad de Berlín, también impartió clases de Economía y Política en Frigurbo y Brisgovia. Durante la I. Guerra Mundial fue Jefe Militar del Hospital militar de Heidelberg, negociador en las platicas de paz de Versalles, después nuevamente docente en las Universidades de Viena y Munich. Fundador de la sociología alemana. (http://.www.canalsocial.net/biografía.) []
20 CFR. WEBER, Max. Economía y Sociedad. Esbozo de sociología comprensiva. Fondo de Cultura Económica. México 1996. Pág. 97-110.[]
21 CFR. IBÍDEM. Pág. 102-103.[]
22 INFRA. Pág. 62-63.[]
23 W. H. HOHFELD citado por CRUZ PARCERO José Antonio. El Concepto de Derecho Subjetivo. Colección Doctrina Jurídica Contemporánea. Distribuciones Fontamara. México 1999. Pág. 89.[]
24 CFR. HOHFELD citado por CRUZ PARCERO, Juan Antonio. IBÍDEM. Pág. 91. []
25 IBÍDEM. Pág. 92. []
26 IBÍDEM. Pág. 94.[]
27 CFR. HOHFELD, W.N. Conceptos Jurídicos Fundamentales. 5° Ed. Traducción de Genaro C. Carrió. Distribuciones Fontamara. México 2001. Pág. 47.[]
28 CFR. KELSEN, Hans. Teoría Pura del Derecho. 11° Ed. Traducción original en alemán Roberto J. Vernengo. Editorial Porrúa. México 2000. Pág. 174-175[]
29 CFR. IBÍDEM. Pág. 176.[]
30 IDEM.[]
31 IBÍDEM. Pág. 143-144.[]
32 INFRA. Pág. 92[]
33 INFRA. Pág. 98-99[]
34 KELSEN, Hans. Op. Cit. Pág. 144[]
35 IBÍDEM. Pág. 145.[]
36 Rafael Rojina Villegas nació en Orizaba Veracruz, México en 1908. obtuvo el titulo de Licenciado en Derecho en 1930 con mención honorifica por la Escuela Nacional de Jurisprudencia de la UNAM. Asimismo obtuvo el titulo de Doctor en Derecho “exprofesso” por la Facultad de Derecho de la UNAM en el año de 1951. Fue profesor de derecho civil e Introducción al Estudio del Derecho en la Escuela Nacional de Jurisprudencia (posteriormente Facultad de Derecho), de 1934 a 1964, y de derecho privado en la Escuela de Posgrado de la Facultad de Derecho de 1954 a 1964.
Fungió como Secretario de Estudio y Cuenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de 1945 a 1951. asimismo fue Magistrado de Circuito de 1951 a 1958 y Ministro de la Suprema Corte de 1962 hasta la fecha de su muerte en 1976.[]
37 ROJINA VILLEGAS, Rafael. Teoría General de los Derechos Reales. México 1947. Pág. 33-35[]
38 CFR. CRUZ PARCERO José Antonio. Op. Cit. Pág. 104.
[39] El autor del presente trabajo, expondrá en el último capítulo del presente trabajo, en que consisten, las conductas tanto positivas como negativas de un derecho real, (que pueden recaer sobre cosa física inmueble).
Obteniéndose de manera abstracta, sesenta y cuatro formas de interferencia positiva, y otras sesenta y cuatro veces de interferencia negativa, lo anterior, comprobado, mediante la aplicación del calculo proposicional del método lógico, comprobándose el mismo, a través de diagramas de Venn.

[40] INFRA. Pág. 19
[41] BOBBIO Norberto. Contribución a la Teoría del Derecho. VII Ciencia del Derecho y Análisis del Lenguaje. Pág. 178-184
[]
42 Otra de las maneras en que podemos, entender dicha expresión normativa, es decir “Todos los propietarios de una cosa pueden gozar y disponer de ella con las limitaciones y modalidades que fijen la ley”. A su vez, esta expresión, la podemos modificar, siguiendo las reglas establecidas del cuadrado de oposición de ARISTOTELES, sin que dichas modificaciones puedan alterar el significado de la proposición.
Por ejemplo, la conversión que dice: “Pueden gozar y disponer de la cosa, con las limitaciones y modalidades que fijen la ley, si son propietarios”; la Obversión: “Ningún propietario de una cosa, puede gozar y disponer de ella con las limitaciones y modalidades que fijen la ley”, o decir, “El propietario de una cosa, no puede no gozar y disponer de ella con las limitaciones y modalidades que fijen la ley”; la contraoposición: “Todos los que no pueden gozar y disponer de la cosa con las limitaciones y modalidades que fijen la ley, no son propietarios”.
Podemos también representar dicha norma jurídica, mediante un lenguaje lógico formal, al enunciarlo de la siguiente forma: Cp {Llm ? (Gp & Dp)}, que semánticamente, cada término tiene los siguientes significados:
Cp: Propietario de una cosa
Llm: Limitaciones y modalidades de la ley
Gp: puede gozar de la cosa
Dp: puede disponer de la cosa
De lo cual, la expresión Cp {Llm ? (Gp & Dp)}, podemos leerla de la siguiente forma: “Todos los propietarios de una cosa, con las limitaciones y modalidades de la ley, entonces pueden gozar de la cosa y también disponer de la cosa”.

[43] CFR. HERNANDEZ GIL, Antonio. Metodología de la Ciencia del Derecho. Editorial Espasa. Madrid España 1989. Pág. 371[]
44 INFRA. Pág. 43[]
45 CFR. MATEOS NAVA, Misael. Lógica para Inexpertos. Editorial Edere. México 2001. Pág. 37-38.[]
46 CFR. IBÍDEM. Pág. 43-45.[]
47 BUNGE, Mario. La Investigación Científica. Siglo XXI Editores. Barcelona España 2000. Pág. 101.[]
48 Sobre este punto en particular, IRVING M. COPI y CARL COHEN, señalan cinco reglas:
Regla 1: Una definición debe enunciar los atributos esenciales de la especie. Tal y como está enunciada, esta regla es algo críptica, porque en sí misma uan especie tiene solamente aquellos atributos que posee y ninguno en lás “esencial” que otro.
Regla 2: Una definición no debe ser circular. Si el definiendum aparece en el definiens, la definición puede explicar el significado del término que está definiendo solamente a quienes ya lo entienden. Por ejemplo, no se puede definir al “jugador compulsivo”, como aquel que juega compulsivamente.
Regla 3: Una definición no debe ser ni muy amplia ni muy específica. El definiens no debe denotar más cosas que las denotadas por el definiendum, ni menos cosas. Esta es una regla fácil de entender pero difícil de cumplir.
Regla 4. Una definición no se debe expresar en lenguaje ambiguo, obscuro ni figurativo.
Regla 5. No se debe dar una definición negativa si se puede construir una afirmativa. (CFR. COPI, Irving M. y Carl COHEN. Introducción a la Lógica. Editorial Limusa. México 2000. Pág. 196-200.)[]
49 GARCÍA MAYNEZ Eduardo citado por José Fernando Velásquez Carrera. Introducción a la Lógica Simbólica. Análisis comparativo del modelo de Eduardo García Maynez con algunos otros de lógica jurídica contemporánea. Editorial Porrúa. México 2001. Pág. 71.[]
50 JHERING, Rudolph Von. Bromas y Veras en la Jurisprudencia. Ediciones Jurídicas Europa-América[]
51 Nació en 1907 y murió en 1992. profesor de la Universidad de Oxford. Sin duda alguna uno de los filososfos del Derecho más importantes del siglo XX. El pensamiento filósofico de Hart responde a una doble etradición filosófica que conjuga a lo largo de toda su obra: por una parte la llamada filosofía del lenguaje ordinario, fundamentalmente la de John L. Austin y, por la otra, la filosofía liberal inglesa de Thomas Hobbes y David Hume, pero Hart retoma directamente del pensamiento de Jeremy Bentham y de John Stuart Mill.
En congruencia con esa tradición filosófica, Hart es un ator comprometido con el liberalismo político y llega a convertirse auno de sus principales defensores en Inglaterra durante los años que van de 1955 a 1970, en los que confluyen diversos movimientos a favor de reformas liberales de las leyes. Prohibiciones como las de las publicaciones obscenas, el aborto, los actos homosexuales y heterosexuales realizados por adultos en privado fueron despenalizados; la pena de muerte se abolió como castigo para el homicidio y el divorcio dejó de ser un estigma social con implicaciones cuasi-penales.(CFR. CRUZ PARCERO, Juan Antonio. El concepto de derecho subjetivo. Doctrina jurídica contemporáneo. Distribuciones Fontamara. México 1999. Pág. 149-150)[]
52 CFR. GARCÍA MAYNEZ, Eduardo. Introducción al Estudio del Derecho. 52° Ed. Editorial Porrúa. México 2001. Pág. 36.[]
53 CFR. GUTIÉRREZ SAENZ, Raúl. Introducción a la Lógica. 24° Ed. Editorial Esfinge. México 1989. Pág. 101.[]
54 CFR. MATEOS NAVA, Misael. Op. Cit. Pág. 109.[]
55CFR. ARISTOTELES. Tratados de Lógica (El Organón) y Metafísica. Editorial Porrúa.[]
56 GUTIÉRREZ SAENZ, Raúl. Op. Cit. Pág. 103.
[57] Para un mejor comprendimiento del mismo, el filósofo MANUEL GARCÍA MORENTE, nos dice al respecto: “Vamos nosotros a empezar tomando las categorías en su aspecto lógico. Si nos encontramos cuáles son los distintos puntos de vista desde los cuales podemos situarnos para decir de ese ser lo que es, entonces hallaremos un cierto número de modos, maneras de predicar el ser, maneras de atribuir al sujeto un predicado. La primera manera de atribuir al sujeto un predicado, la llama ARISTOTELES “substancia”. ...la substancia es la categoría primera que enumera en su lista: es el punto de vista desde el cual nos situamos para decir que algo “es”: éste hombre, éste es caballo, éste es pez. Cuando de algo decimos que es esto o lo otro, lo que es, entonces consideramos a ese algo como una substancia, y lo quede él decimos eso es él”
Pero no nos colocamos solamente en este punto de vista. Viene un segundo punto de vista. También de algo que es real podemos predicar lo mucho y lo poco. Podemos decir de un hombre que es grande o pequeño; podemos decir de un caballo que es grande o pequeño; de una colección de cosas, que son muchas o pocas. De suerte que aquí tenemos otro punto de vista desde el cual enfocamos el ser y que ARISTOTELES llama la “cantidad”.
Pero cualquier ser puede ser también enfocado desde un tercer punto de vista. Cuando hemos dicho lo que es y cuanto es, podemos también decir que es rojo, verde, noble, innoble, feo, bonito. Éste es el punto de vista que llama ARISTOTELES, la “cualidad”.
Luego consideramos los seres en relación unos con otros, de un ser podemos predicar igualmente que es mayor que el otro; menor que el otro; igual que el otro. A este tipo de predicación lo llama ARISTOTELES “relación”.
Podemos además ante un ser determinar dónde está, y decir: está aquí, allá, en Atenas. A este punto fr vista sobre cualquier ser, lo llama ARISTÓTELES “lugar”.
Del mismo modo tenemos el punto de vista de “tiempo”. De un ser podemos predicar cuándo es, cuándo deja de ser, cuándo fue. Podemos decir que es ahora y sigue siendo, o que ha dejado de ser.
Otro punto de vista es el determinar en un ser lo que ese ser hace. Decimos que que es una hacha que es cortante; decimos de una semilla que germina. A este punto de vista lo llama ARISTÓTELES “acción”.
Y por último, de cualquier ser podemos predicar no lo que él es, sino lo que él padece, lo que él sufre: el árbol es cortado; el hombre es muerto. A este punto de vista lo llama ARISTÓTELES “pasión”.
Tendremos por consiguiente, esta lista de ocho categorías que acabo de enumerar, y que son: substancia, cantidad, cualidad, relación, lugar, tiempo, acción y pasión. En algunos pasajes se aumenta con dos más, que desaparecen en otros pasajes, y que son la “posición”, o sea el decir de un ser que está tendido, sentado, enhiesto, etc.- y el “estado” (pertenencia) que quiere decir un ser, por ejemplo, que está armado o desarmado, que está florecido o sin florecer; seco o húmedo.” (GARCÍA MORENTE, Manuel. Lecciones Preliminares de Filosofía. Editorial Epoca. México 2001. Pág. 114-115).

[58] INFRA. Pág. 91.

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