DEBATE SOBRE LA TRINIDAD
NORMAS DEL DEBATE SOBRE LA TRINIDAD ENTRE A. YUSUF Y D. VICENTE
(26/09/04 - 3/10/04).
1) Partiendo de la base de que mi punto de vista es el
católico y el tuyo el musulmán, podremos emplear la Biblia y el
Corán, así como la tradición Patrística, para probar
o desautorizar nuestros respectivos enfoques. Huelga decir que ni a ti te
vincula todo lo que afirme la Biblia, sino sólo en tanto que es acorde al
Corán, ni a mí me vincula todo lo que sostenga el Corán,
sino sólo en tanto que se corresponde con la Biblia. Los argumentos
filosóficos serán válidos para los dos.
2) El
debate empezará el lunes próximo y terminará el viernes de
la misma semana, pudiéndose prorrogar los días que convenga en
caso de que fuera necesario.
3) Será un debate singular,
entre tú y yo, aunque subsidiariamente se añada quien lo desee
para aportar su punto de vista, que podremos tener o no en
cuenta.
4) Ambos participantes dispondremos de un turno en cada
ocasión. Es decir, no se podrá responder dos veces seguidas y en
mensajes separados hasta que el otro contendiente no haya consumido la suya. Te
cedo la entrada, si estás conforme.
5) La extensión
de los escritos deberá ser razonable, en aras de la fluidez. Este
principio puede sacrificarse en un momento determinado, si se estima pertinente,
pero no por sistema. No estará permitida la remisión a textos
ajenos, salvo citas oportunas y bien traídas a
colación.
6) Las actas del debate se publicarán en
lugares visibles de los foros de ambos polemistas una vez terminado
aquél*1, en su integridad y sin omitir ningún contenido
relevante.
*1 Como puede apreciarse, me he tomado la licencia de
irlas publicando antes de su terminación.
Dirección del
debate:
<http://groups.msn.com/Ateos/general.msnw?action=get_message&mview=0&ID_Message=18025&LastModified=4675490854114227682&all_topics=0>
* * * * * *
PRIMER TURNO.
(1) ABDALLAH YUSUF
En el Nombre de Dios, El
Compasivo, El Misericordioso
La Paz sea con todos ustedes. Saludos. Dice
el Sagrado Corán:
“¡Oh, Gente de la Escritura!
¡No exageréis en vuestra religión! No digáis de Dios
sino la verdad: que el Mesías, Jesús, hijo de María, es
solamente el Enviado de Dios, Su Palabra, la cual El Ha comunicado a
María, y un Espíritu que procede de El. No digáis
‘Tres’. ¡Basta ya! Será mejor para vosotros. Dios es
sólo Un Dios Uno. ¡Creed, pues, en Dios y Su Mensajero!
¡Glorificado sea de tener un hijo! Suyo es cuanto hay en los cielos y en la
tierra. Dios basta como Protector. El Mesías no tiene a menos ser un
siervo de Dios. Tampoco los ángeles allegados lo tienen. A todos aquellos
que menosprecien adorarle y sean altivos, les congregará hacia Sí
(en el Infierno)”. (4:171 y 172)
“No creen, en
realidad, aquellos que dicen: Dios es el Mesías, hijo de María.
Dí ¿Quién podría impedir que Dios, si El quisiera,
Hiciera morir al Mesías, hijo de María, a su madre y a todos los
de la tierra? De Dios es el Dominio de los Cielos y de la Tierra y de lo que
entre ambos existe. El crea lo que quiere. Dios es Omnipotente”.
(5:17)
“No creen, en realidad, quienes declaran: Dios es el
Mesías, hijo de María, siendo que el mismo Mesías ha dicho:
¡Oh, hijos de Israel! ¡Adorad a Dios, mi Señor y el vuestro!
Dios veda el Jardín (del Paraíso) a quien asocia algo a Dios. Su
morada será el Fuego. Los impíos no tendrán quien les
auxilie”. (5:72)
“No creen, en realidad, quienes
dicen: “Dios es el tercero de una trinidad. ¡No hay más Dios
que Dios Unico! Si no paran de decir eso , un castigo doloroso alcanzará
a quienes de ellos no crean. ¿No se tornarán hacia Dios
pidiéndole perdón? Dios es Indulgentísimo,
Misericordiosísimo. El Mesías, hijo de María, no es
más que un Enviado que fue precedido por otros enviados. Su madre era
veraz. Ambos tomaban alimentos (como cualquier mortal ). ¡Mira cómo
les explicamos los Signos! ¡Y mira cómo se desvían!
Dí: ¿Acaso vais a adorar en lugar de Dios a aquello que no puede
dañaros ni beneficiaros? Dios es Quien todo lo oye, Quien todo lo sabe.
Dí: ¡Oh, gente de la Escritura! No exa- geréis en vuestra
religión, profesando algo diferente a la Verdad, y no sigáis las
pasiones de la gente que ya antes se ha extraviado, que extravió a muchos
y que se apartó del camino recto”. (5:73
a77)
“Y cuando Dios le dijo: ¡Oh, Jesús, hijo de
María! ¿Acaso has sido tú quien le dijo a la gente?:
¡Tomadnos a mí y a mi madre por dioses en lugar de Dios!
(Jesús) le contestó: ¡Glorificado seas! ¿Cómo voy
a decir algo que no tengo por verdad? Si lo hubiera dicho, Tú lo
Habrías sabido. Pues Tú conoces lo que hay en mí,
más yo no conozco lo que hay en Tí. Tú eres Quien conoce
perfectamente todo lo oculto. No les he dicho más que lo que me Has
ordena do: ¡Adorad a Dios , mi Señor y el vuestro! Fui testigo de
ellos mientras estuve con ellos. Pero cuando me llamaste hacia Tí, fuiste
Tú Quien los controló. Tú eres Testigo de todas las cosas.
Si les castigas, son Tus siervos. Si les perdonas, Tú eres
Poderosísimo, Sabio”. (5:116 a 118)
“El
(Jesús -P-) no es más que un siervo a quien Hemos agraciado y a
quien Hemos puesto como ejemplo a los hijos de Israel”.
(43:59)
Dios Altísimo es Veraz.
Sostengo que la doctrina de
la trinidad no tiene fundamentos ni en la Revelación confirmada ni en la
razón o el intelecto. Se trata de un dogma impuesto a partir de los
Concilios de Nicea y Constantinopla, dogma que los cristianos son forzados a
aceptar en forma ciega, sin posibilidad de razonamiento lógico ni
análisis intelectual, y que contiene más de una aberración
tanto desde el punto de vista del intelecto como del Mensaje de todos los
Profetas (con ellos sea la Paz).
Y sostengo que la postura del Islam
expuesta en forma resumida en los anteriores párrafos del Sagrado
Corán es correcta desde el punto de vista racional, lógico, y
desde la visión traída por todos los Profetas y las
enseñanzas dejadas por ellos, incluso por el mismo Jesús (la Paz
sea con él). Veamos qué tiene para decir nuestro amigo cristiano
en defensa del dogma trinitario.
Dios es Amigo de los creyentes sinceros:
los extrae de las tinieblas hacia la luz. Y no hay Fuerza ni Poder sino en Dios
Altísimo. Que Dios Bendiga, otorgue Su Misericordia y Paz a nuestro
Profeta Muhammad y a su familia, y a todos los Profetas anteriores. Que la
Bendición de Dios, Su Misericordia y Paz sean con quienes buscan la
verdad por la verdad misma.
Saludos.
Abdallah Yusuf de La
Plata.
* * *
(1) DANIEL VICENTE
En
primer lugar, hay que corregir los errores más frecuentes acerca de la
Trinidad. El Dios de Israel no son tres dioses, sino uno solo, expresado en tres
personas o hipóstasis distintas. Ahora bien, su expresión no
depende de la polisemia del lenguaje de los hombres, pues refiere al primero de
los principios ontológicos, previo a toda multiplicidad y a todo ser; ni
hace alusión a la misma persona en tres estados sucesivos (como creen los
modalistas), ya que las tres son coeternas; ni remite a ninguna operación
aritmética de agregación o multiplicación, dado que no
concierne a la cantidad.
La Trinidad, entonces, no puede concebirse
humanamente, desde un prisma finito, temporal, obtuso. Ella es, en consecuencia,
incomprensible, insondable, inefable, indeducible, inagotable. Es el bautizo de
fuego para la fe, pero también piedra de tropiezo y roca de
escándalo para la impiedad. Los cristianos creemos porque el Verbo
profetizador y profetizado se hizo carne, murió y resucitó; porque
su presencia subyace en la letra de las Escrituras y fue conocida por los
Patriarcas, si bien en la sacra tiniebla de lo que todavía no puede
soportarse; porque incluso los filósofos inspirados, fieles o paganos,
dan razón de ella.
No mintáis a sabiendas al decir que la
Trinidad fue un dogma conciliar, una invención de obispos, pues
ningún concilio se habría celebrado si la fe de la mayoría
de la Cristiandad no se hubiera visto atacada por las heréticas
indagaciones de Arrio, basadas en la filosofía de Aristóteles. No
afirméis insensatamente que Constantino promovió una
división tal, ni olvidéis que la unidad religiosa del Imperio era
uno de sus principales cometidos. No creáis, por último, que los
católicos hostigaron a los arrianos por sus errores, sino más bien
que aquéllos tuvieron que sufrir persecución a manos de
éstos por su fidelidad al mensaje apostólico.
La humildad
y la debilidad de Jesús, esgrimidas como una lacra por los enemigos de su
nombre, no constituyen objeciones válidas a su condición divina.
Son un misterio en la economía de nuestra salvación, que no
podía llevarse a cabo por la sola gracia, endurecidos como
estábamos para recibirla, sin gravísimo menoscabo del humano
albedrío y del orden universal. Tan necesario era el sacrificio de
Cristo, muerto por nuestros pecados, como que creyésemos que no era un
mero hombre el que perecía por nosotros, sino el propio Dios creador, que
descendió a vivir con los hombres a semejanza de los mismos para
confirmarnos su doctrina, desvelarnos las Escrituras y abrirnos el camino a la
vida eterna. El mayor de todos puede y debe servir a sus hermanos para ser el
mayor en caridad. Intentad, musulmanes, entender esto y os habréis hecho
con la esencia del cristianismo, que es la imitación del Cristo.
Saludos.
Daniel.
* * * * * *
SEGUNDO TURNO.
(2) ABDALLAH YUSUF
En el Nombre de Dios, El
Compasivo, El Misericordioso
La Paz sea con ustedes: saludos a todos. En
mi primer mensaje yo dije:
"Sostengo que la doctrina de la trinidad no
tiene fundamentos ni en la Revelación confirmada ni en la razón o
el intelecto. Se trata de un dogma impuesto a partir de los Concilios de Nicea y
Constantinopla, dogma que los cristianos son forzados a aceptar en forma ciega,
sin posibilidad de razonamiento lógico ni análisis intelectual, y
que contiene más de una aberración tanto desde el punto de vista
del intelecto como del Mensaje de todos los Profetas (con ellos sea la
Paz)".
Parte de mis afirmaciones ya han sido confirmadas por el amigo
Daniel (irichc) en su mensaje, ya que él dice:
"La
Trinidad, entonces, no puede concebirse humanamente, desde un prisma finito,
temporal, obtuso. Ella es, en consecuencia, incomprensible, insondable,
inefable, indeducible, inagotable".
Es decir que es un dogma que no
se puede razonar ni concebir con la lógica o el intelecto. Es irracional,
una aberración desde el punto de vista del intelecto. Tal es así
que no lo pueden explicar con palabras simples y directas, como hablaba
Jesús y los demás Profetas (con ellos sea la Paz).
Yo dije
que los cristianos son forzados a aceptar el dogma en forma ciega, sin
ningún análisis racional. Daniel (irichc) acota:
"Los
cristianos creemos porque el Verbo profetizador y profetizado se hizo carne,
murió y resucitó..."
¿Cómo puede verificar
un cristiano que realmente Dios se hizo carne, murió y
resucitó?
Y si murió, ¿qué pasó con el
resto de la trinidad? ¿En esos días dejaron de ser tres personas y
pasaron a ser sólo dos? ¿O todo Dios murió y el Universo
quedó sin Administrador? ¿O sólo fingió morir? ¿O
sólo murió una parte, un tercio de Dios?
Veremos luego si
tiene fundamentos en la Revelación. Pero hablemos un poco de los
concilios. El concepto de la trinidad se fue desarrollando a partir de la
continua influencia del paganismo grecorromano dentro del cristianismo
primitivo, a pesar de que los cristianos orientales eran marcadamente
unitaristas. La división entre facciones culminó en
enfrentamientos sangrientos, que llevaron al Emperador Constantino, flamante
cristiano, a convocar el primer Concilio General en Nicea, en el año 325,
para determinar los dogmas oficiales del cristianismo. Las posturas eran la
trinitaria, sostenida notoriamente por Clemente y Atanasio, y la unitarista, de
Arrio, sacerdote de la Iglesia de Alejandría y discípulo de
Luciano de Antioquía.
Arrio decía que “el
Hijo” era de distinta naturaleza que “el Padre”, que era una
criatura de Dios. Merced a la influencia política desplegada por los
primeros, la asamblea de Nicea definió la doctrina de las relaciones del
Padre y del Hijo, declarando que la naturaleza de éste era de la misma
substancia que el Padre, es decir, consubstancial a Él. De esta manera
triunfó la postura trinitaria, que cobró forma con el conocido
dogma atanasiano o Credo. Esto precipitó la masacre y persecución
de los "herejes" unitaristas, lo cual llevó a la muerte aproximadamente a
un millón de personas (Primer genocidio cometido con el ropaje
cristiano).
España por su parte fue “arriana” (es
decir, monoteísta) hasta el siglo VII. Gracias a un edicto del rey
Recaredo I, que creía en la Trinidad, se implantó el catolicismo y
con él la Trinidad, en el año 600 y bajo pena de muerte de todo
aquel que no estuviese de acuerdo. Así fue como se terminó de
eliminar todo vestigio de creencia unitarista dentro de los cristianos, en
especial dentro de la Iglesia.
Posteriormente otras tendencias han
supuesto algo parecido a la postura de Arrio. Por ejemplo los Testigos de
Jehová los cuales creen, basados en algunos versículos (como
Apocalipsis 3:14), que Jesús es la primera creación de Dios y no
es Dios ni es igual a El, por lo que no tendría sentido una Trinidad: Pr
8, 22; Jn 17, 5; Col 1, 15-16, Ap 3, 14 Luego de Nicea hubo otro Concilio en
Constantinopla donde se refinó el texto del dogma, se dilucidó la
naturaleza divina y humana a la vez de Jesús y se incorporó el
Espíritu Santo a la figura de la trinidad. Es decir que hasta el
año 381 DC (Concilio de Constantinopla, bajo el emperador Teodosio) no
fue instituido el dogma de la trinidad.
A pesar de esto, se debieron
realizar cerca de veinte o más Concilios ecuménicos hasta el
Vaticano II, para los católicos, aunque los protestantes no los siguen
todos, al menos desde Trento alrededor del 1500. Sin embargo, si siguen los de
los primeros siglos, donde se produjeron las peores aberraciones doctrinales.
Pues ambos grupos mayoritarios en el tema de la trinidad están de
acuerdo.
Entre los Evangelios, es el de Juan de donde se sacan más
datos que supuestamente aluden a la trinidad, aunque es Pablo, al parecer, quien
primero habla de ella o, mejor dicho, de lo que entendieron más tarde que
debería ser una trinidad. Y nos referimos a expresiones de las que se
puede inferir este dogma, pero que no está expuesto en forma clara y
explícita.
Cuando hablamos de argumentos basados en expresiones de
los Evangelios, se debe tener en cuenta un punto fundamental que ya mencionamos
en la primera parte de este trabajo: que no se conservan Evangelios originales
ni anteriores al siglo IV, por más que los cristianos quieran esforzarse
en negarlo. Lo único anterior son piezas de tamaños diminutos como
el p52, de 7x5cm, supuestamente perteneciente al evangelio de Juan, que es del
siglo II (en red se puede encontrar una fotografía del pedazo de papiro).
David Lyle Jeffrey dice lo siguiente : “De acuerdo a la
creencia católica ortodoxa, Dios es Uno en naturaleza, en tres personas
Padre, Hijo, y Espíritu Santo. Ninguno de ellos precede o creó o
supera en posición o poder al otro .En términos teológicos
precisos, las tres personas son una en substancia, coeternas, y mutuamente
iguales. Esta doctrina, es estos términos no aparece en las Escrituras
...La doctrina de la trinidad fue forjada gradualmente a lo largo de un
período de unos trescientos años o más... No sorprende
entonces que el tema de la consustancialidad, coeternidad, e igualdad entre las
personas (de la trinidad) haya permanecido como un centro de diversos debates
teológicos y que fuese discutido con frecuencia en el contexto de
diversas herejías...En 381 DC los Obispos se reunieron de nuevo en
Constantinopla, y establecieron la forma final del dogma (tal como se conoce
hoy)” Diccionario de la Tradición Bíblica en la
Literatura Inglesa, David Lyle Jeffrey, p. 785
Hay mucho para hablar en
este debate que recién recién comienza. Que la Bendición de
Dios sea para quienes buscan la verdad por la verdad misma. Saludos.
Abdallah.
* * *
(2) DANIEL
VICENTE
Querido Abdallah:
Dices que ni la
revelación divina ni el intelecto humano coadyuvan en la noción
trinitaria de Dios. Te mostraré que sí.
La doctrina de
la Trinidad sostiene que, así como Dios es eterno, su Logos procede
eternamente de Él. Ahora bien, el propio Corán designa la
misión universal de Jesucristo y emplea el verbo "proceder", en boca de
Dios, para referirse al Salvador:
"Lo pondremos como aleya [signo]
entre los hombres y como misericordia procedente de Nos" (Azora
19:21).
También, en el siguiente pasaje, parece indicar que
Jesús fue engendrado en el seno de María por el Espíritu
Santo, y del mismo modo, insiste en su misión universal en la Tierra,
algo que lo distinguiría de todos los profetas que le
precedieron:
"Y acuérdate de aquella que conservó su
virginidad. Infundimos en ella parte de nuestro Espíritu. De ella y de su
Hijo hicimos una aleya [signo] ante los mundos" (Azora 21:91).
No es,
en fin, menos explícito en este otro, señalando a Jesús
como Palabra de Dios e intercesor ante Él:
"Acuérdate de
cuando los ángeles dijeron: '¡Oh, María! Dios te albricia con
un Verbo, emanado de Él, cuyo nombre es el Mesías, Jesús,
hijo de María; será ilustre en esta vida y en la última, y
estará entre los próximos a Dios...'" (Azora
3:40-45).
Pero es especialmente en el Evangelio donde encontramos sus
títulos de divinidad:
1) Jesús está
profetizado en Daniel como "Hijo del hombre", en Isaías como el
siervo sufriente ("Dios con nosotros"), y es reconocido por San Juan
Bautista en los mismos términos: "He aquí al cordero de Dios
que quita el pecado del mundo" (Jn. 1, 29).
2) Jesús
realiza su entrada mesiánica en Jerusalén montado en un pollino,
como profetizó Zacarías.
3) Dios proclama de
él: "Éste es mi Hijo amado en quien me complazco:
escuchadle" (Mt. 3, 17; Lc. 9, 36).
4) Jesús, como
Dios, se arroga la potestad de cambiar los nombres: "Y yo a mi vez te digo
que tú eres Pedro" (Mt. 16, 18).
5) También
dice que "el Hijo de Dios es mayor que el sábat" y que ha venido
para dar cumplimiento a la Ley, cosa que ningún otro profeta había
osado antes, ya que sólo él estaba investido de plena autoridad
divina. Él renueva los mandamientos ("Habéis oído que se
dijo... Pues yo os digo...").
6) Jesús, a quien la
naturaleza obedece, calma la tempestad (cf. Mc. 4, 35-41).
7)
Jesús, como el espíritu de Dios narrado en el Génesis,
camina sobre las aguas (cf. Mc. 6, 45-52). Pedro lo acompañó
siguiendo su mandato, y tuvo que tomar su mano para no hundirse.
8) Jesús prevé las persecuciones contra los
cristianos: "y por mi causa seréis llevados ante gobernadores y
reyes" (Mc. 13, 9-13), así como la división que causará
su doctrina entre judíos, paganos y musulmanes: "Sí, he venido
a enfrentar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su
suegra..." (Mt. 10, 35).
9) Jesús remite los pecados,
para escándalo de los fariseos (cf. Mc. 2, 7). Afirma: "¡y
dichoso aquel que no halle escándalo en mí!" (Mt. 11, 6).
10) Jesús da la vida eterna: "El que encuentre su vida,
la perderá; y el que pierda su vida por mí, la
encontrará" (Mc. 8, 34-35), porque es superior a la vida: "Si
alguno viene donde mí y no odia a su padre, a su madre, a su mujer, a sus
hijos, a sus hermanos, a sus hermanas y hasta su propia vida, no puede ser
discípulo mío" (Lc. 14, 26-27)..
11)
Jesús es eterno y omnipresente: "Y he aquí que yo estoy con
vosotros todos los días hasta el fin del mundo" (Mt. 28,
20).
12) Jesús predice el momento de su propia
resurrección, al tercer día (Mt. 20, 19).
13)
Jesús habla de sí mismo como Maestro ("No está el
discípulo por encima del maestro") y Rey ("mi reino no es de este
mundo").
14) Jesús separará el grano de la paja
en el Juicio final (cf. Mt. 25, 31-46).
15) Los discípulos
de Jesús le reconocen como Dios, a lo que él asiente complacido:
"Verdaderamente eres Hijo de Dios" (Mt. 14, 36); "Tú eres el
Cristo, el Hijo de Dios vivo" (Mt. 16, 16); "Señor mío y
Dios mío" (Jn. 20, 28).
16) Jesús se declara
Hijo del Hombre ante el Sanedrín, y es mandado crucificar por ello (cf.
Mt. 26, 64-66).
Para finalizar por ahora, también el Antiguo
Testamento ofrece múltiples testimonios de la filiación celestial
de Jesús y del carácter trino de Dios. No entraré de
momento a examinar las profecías. Bástenos con saber a qué
estaba aludiendo Jesucristo cuando habló del "signo de Jonás" como
el último y más importante de sus milagros.
La
apologética musulmana adopta al respecto el punto de vista de los herejes
docetas (de dokéo, parecer, y dóxa, opinión), que
creían que Cristo sólo en apariencia había tenido un cuerpo
y, por lo tanto, sólo en apariencia había muerto. No podían
concebir que Dios, el Señor del universo, expirase en la cruz, sin
reparar en que fue su carne la que murió y no su espíritu.
Modalismo y docetismo, pues, se complementaban para negar las cualidades humanas
de Cristo, justo al contrario de lo que sucede en el Corán. Allí
se dan cita, en una amalgama contradictoria, el ebionismo (Jesús como
puro hombre) y el docetismo (Jesús como espíritu inmaterial y
cuerpo aparente):
"Ellos [los judíos] dicen: 'Ciertamente,
nosotros hemos matado al Mesías, Jesús, Hijo de María,
Enviado de Dios', pero no le mataron ni le crucificaron, pero a ellos se lo
pareció. Quienes discuten y están en duda acerca de Jesús,
no tienen conocimiento directo de él: siguen una opinión, pues,
con certitud, no le mataron.
Al contrario, Dios lo elevó
hacia Él, pues Dios es poderoso y sabio" (Azora
4:156-158).
¿Cómo explica el Corán que los
discípulos dieran fe de su resurrección? ¿Acaso Mahoma
conoció mejor su suerte, seiscientos años después? ¿Se
dejaron matar los Apóstoles por una mentira que ellos mismos
habían imaginado? ¿O tal vez interpretaron mal las palabras de
Jesús? Porque, se dirá, que Dios pusiera a Jesús a buen
recaudo para preservarlo de la muerte no obsta para que luego le permitiera
mostrarse ante sus allegados, no como resurrecto, sino -si se me permite la
distinción- como re-suscitado. Esto es, no como vencedor sobre la muerte,
sino como superviviente de un simple coma. Aquí, afirman ellos,
residiría el signo y el milagro de Jonás: en prevalecer, con la
ayuda de Dios, incólume después del gran peligro.
Nos
proponemos demostrar la falta de base de esta
pretensión.
a) No hay nada milagroso en resucitar por
medios naturales: incluso la medicina es capaz de ello en la actualidad.
Además, Jonás no fue reanimado en un trance agónico, sino
salvado de la muerte total, es decir, de la muerte física, ya que se
encontraba en un peligro inminente, y de la espiritual, puesto que
desobedeció a Dios cuando se le ordenó marchar hacia
Nínive.
Pues bien, Jesús nos ofrece el signo de
Jonás. ¿Qué significa? También él tuvo que
afrontar dos clases de acechanzas, la física (la disposición de
los fariseos para matarle) y la espiritual (el diablo tratando de vencerle
mediante tentaciones). Si escapaba a los fariseos, habría sucumbido al
diablo (cf. Mt. 16, 21-23: "¡Aléjate de mí,
Satanás! Quieres hacerme tropezar, que no piensas como Dios, sino como
los hombres"), a diferencia de Jonás. Por otro lado, si derrotaba al
diablo, no debía escapar a los fariseos, como estuvo tentado en el
Jardín de los Olivos. De modo que, ante la disyuntiva absoluta,
debía morir y resucitar para cumplir su propia profecía (cf. Jn.
2, 19), repetida múltiples veces en el anuncio de su pasión. No
valían para ello una victoria a medias ni una fuga rocambolesca, que
habrían caracterizado a Cristo como mentiroso y cobarde, inferior a
cualquier mártir.
b) Entonces, ¿por qué
anunció Cristo su resurrección si finalmente iba a evitar la
muerte? ¿Puede seguir siendo considerado un profeta cuando su principal
profecía fue un fraude? En este caso, elegid: O bien no fue un verdadero
profeta, y el Corán se equivoca cuando le designa así, o bien fue
un auténtico profeta, lo que convertiría al Corán en
mentiroso en lo tocante a la resurrección de Cristo. En ambos casos la
infalibilidad del Corán queda truncada.
c) ¿Es que los
musulmanes no creen en la resurrección de la carne? Sí creen.
¿Qué sentido tiene, pues, argüir tan apasionadamente en favor
de resurrecciones inmateriales y rechazar la de Jesús, en cuerpo y alma?
¿Se puede inferir del aserto de que los resucitados, como los
ángeles, no tienen pasiones humanas (según Jesús, cuando es
preguntado por los fariseos a propósito de una cuestión
escatológica) el que carezcan en absoluto de materia? ¿Cómo
podrían ser dichos ángeles visibles a los hombres en ese caso? Y,
sobre todo, ¿qué les haría distintos a Dios?
d)
Para terminar, contra aquellos que alegan que Jesús "abrió su
boca" mientras estaba siendo juzgado, a diferencia del siervo sufriente que nos
profetiza Isaías, valga recordar que no la abrió en su defensa,
tal y como la profecía establece:
"... como cordero fue llevado
al matadero; y como oveja delante de sus esquiladores, enmudeció y no
abrió su boca" (Is. 53, 7).
Por consiguiente, no trató
de salvarse a sí mismo con sus palabras a los fariseos y a Pilatos, sino
que, por el contrario, no hizo más que confirmar su papel
mesiánico con ellas.
Saludos.
Daniel.
PS:
¿Podrías acreditar históricamente alguna de las "masacres" y
"genocidios" que citas?
* * * * * *
TERCER TURNO.
(3) ABDALLAH YUSUF
En el Nombre de Dios, El
Compasivo, El Misericordioso
La Paz de Dios y Sus Bendiciones sean con
todos. Saludos. Vayamos despacio y punto por punto, sin diversificarnos
demasiado porque de lo contrario me llevarían varios mensajes
responderte.
Para empezar, el Sagrado Corán es claro y
contundente, y se explica a sí mismo. Por lo tanto, te aconsejo que no
pretendas argumentar con el Corán, pues como ves las aleyas que yo expuse
en mi primer mensaje son más que claras. Por otra parte, para pretender
argumentar en base a una palabra o una expresión del Corán hay que
usar el texto original en árabe y no las traducciones. Pero veamos unos
párrafos traducidos del Corán:
“(Recordad) cuando
los ángeles le dijeron: ¡Oh, María! Dios te anuncia la buena
nueva de una Palabra ( un ser extraordinario) procedente de El. Su nombre es el
Mesías Jesús, hijo de María. Tendrá prestigio y
nobleza en este mundo y en el más allá, y será de los
allegados ( o próxi mos a Dios). Hablará con la gente desde la
cuna y en la madurez, y será de los justos. Ella inquirió :
¡Señor! ¿Cómo voy a tener un hijo si ningún homre
me ha tocado? Le dijo: Así será, Dios crea lo que quiere. Cuando
decide algo (ordenado su existencia), solo dice:¡Se! Y entonces es
(inmediatamente). El (Jesús) enseñará el Libro y la
sabiduría, la Torah y el Evangelio” (3: 45 a 48)
El
Sagrado Corán es claro respecto de Jesús (con él sea la
Paz): es uno de los grandes Profetas próximos a Dios que nació de
una virgen, sin padre. No es Dios ni Hijo de Dios.
En cuanto a la Biblia
y el concepto trinitario: La palabra "Trinidad" no esta en la Biblia. No figura
en toda la Biblia. La única mención es el versículo de 1
Juan 5:7 : "Porque tres son los que dan testimonio en el cielo, el Padre, el
Verbo y el Espíritu Santo: y estos tres son uno. Y tres son los que dan
testimonio en la tierra, el Espíritu, y el agua, y la sangre: y estos
tres concuerdan en uno."
Este párrafo proviene de la versión de King James, de 1611, y
constituía la evidencia más grande de la Doctrina de la Trinidad.
Pero esta parte, "el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo: y estos tres
son uno" ha sido eliminada en La Biblia de Jerusalén (versión
revisada) de 1952 y l971 y en muchas otras Biblias, ya que era un comentario que
se había juntado al texto griego cuando los escritores
añadían notas al transcribir los originales manuscritos hebreos.
Véase también la Traducción del Reino Interlinear de las
Escrituras griegas.
Isaac Newton reconocía que este
versículo de 1 Juan 5:7 es una adición y que comenzó a
aparecer de manera estándar a partir de la versión en griego de la
Biblia de Erasmo de Rotterdam, e incluso Newton puntualiza que dicha
adición aparece recién en la TERCERA EDICION de dicha Biblia
(1466/1536).
Y muchos eruditos investigadores concuerdan en lo mismo :
que este párrafo no existe en los Códices antiguos y es
considerado como un agregado posterior. Todas las versiones modernas de la
Biblia, como la Revised Standard Version, la New Revised Standard Version, la
New American Standard Bible, la New English Bible, y la Phillips Modern English
Bible, entre otras, han quitado dicha adición ( el susodicho
versículo) sin la menor ceremonia. Veamos lo que dice al respecto
Benjamín Wilson en su libro "Emphatic Diaglott : “Este texto
conteniendo el testimonio celestial no puede ser hallado en NINGUNO de los
manuscritos griegos antiguos anteriores al SIGLO QUINCE. No es citado por
ninguna de las autoridades eclesiásticas (santo Tomás, san
Agustín, etc) los Padre, incluso cuando los temas discutidos (en las
controversias, con unitaristas como Arrio) hubieran llevado naturalmente a su
utilización (como prueba de la canonicidad de la trinidad).Por lo tanto
este texto (1Juan 5:7) es notoriamente espurio”
Otros como el
fallecido Dr. Herbert W. Armstrong, sostienen que dicha adición fue hecha
a la Vulgata de San Jerónimo durante el clímax de polémicas
con unitaristas. Cualquiera haya sido el motivo y el tiempo en que esta se haya
hecho, hoy es universalmente reconocido que dicho versículo (1Juan 5:7)
es una adición tardía y por lo tanto está siendo descartado
como falso.
Daniel ha planteado:
"Entonces,
¿por qué anunció Cristo su resurrección si finalmente
iba a evitar la muerte? ¿Puede seguir siendo considerado un profeta cuando
su principal profecía fue un fraude? En este caso, elegid: O bien no fue
un verdadero profeta, y el Corán se equivoca cuando le designa
así, o bien fue un auténtico profeta, lo que convertiría al
Corán en mentiroso en lo tocante a la resurrección de Cristo. En
ambos casos la infalibilidad del Corán queda truncada".
"c) ¿Es que los musulmanes no creen en la
resurrección de la carne? Sí creen. ¿Qué sentido
tiene, pues, argüir tan apasionadamente en favor de resurrecciones
inmateriales y rechazar la de Jesús, en cuerpo y alma? ¿Se puede
inferir del aserto de que los resucitados, como los ángeles, no tienen
pasiones humanas (según Jesús, cuando es preguntado por los
fariseos a propósito de una cuestión escatológica) el que
carezcan en absoluto de materia? ¿Cómo podrían ser dichos
ángeles visibles a los hombres en ese caso? Y, sobre todo,
¿qué les haría distintos a
Dios?".
Puntualicemos:
Los musulmanes creemos en la
resurrección de la carne, sin duda alguna. Creemos que Jesús era
un Profeta. No creemos que sea Dios encarnado ni que como Dios haya venido a
morir en la cruz para quitar los pecados del mundo y redimir a la Humanidad. Por
varias razones: primero, es inconcebible que Dios se presente como un hombre,
limitado y débil. Además es inconcebible que necesite hacerlo para
redimir al mundo del pecado: con dar la orden era suficiente. Además, es
irracional que un acto de maldad y crueldad redima a la Humanidad del pecado. En
realidad la carga con más pecado. Y si recuerdas la parábola del
señor que arrienda una tierra y luego envía a sus mensajeros a
cobrar la renta (luego la busco, si Dios quiere), es claro que la muerte del
"hijo" del señor no redime a los arrendatarios sino que los condena
definitivamente.
Veamos un poco las propias palabras de Jesús
negando su condición Divina:
”Nada hago de mí
mismo" (Juan 8:28);
"el Padre mayor es que yo" (Juan
14:28);
"el Señor nuestro Dios, el Señor uno es"
(Marcos 12:29);
“Padre mío, si es posible, pase de
mí esta copa; pero que no sea como yo quiero sino como
Tú.” (Mateo 26:39) ;
"Padre, en tus manos encomiendo
mí espíritu." (Lucas 23:46).
Alguien llamó a
Jesús (P) "maestro bueno" en Mateo 19:16. El contestó:
"¿Por qué me llamas bueno? Ninguno es bueno sino uno, ese es
Dios". Así que si Jesús (P) no quería ni siquiera que
le llamaran "bueno", no toleraría que le llamaran
Dios.
Existen unos puntos clave para comenzar a analizar.
Primero: cuando los discípulos lo vieron luego de su
resurrección, se postraron ante él y lo adoraron. Ya dijimos que
aquí se usa la palabra griega “prosekunesan” que en realidad
significa “reverenciar”, indicando que ellos se inclinaron ante
él en señal de respeto, tal como los discípulos hacen ante
un gran maestro. Esto no implica que Jesús (P) haya aceptado ser adorado
como a Dios. Si vemos en 2 Reyes 2:15, la gente se postró delante de
Eliseo en recibimiento:
“...Y vinieron a recibirle y se
postraron delante de él.” (2 Reyes 2:15)
En Josué
5:13 a 15 se relata que Josué recibe la visita de una aparición,
una figura con forma de hombre con una espada en la mano que viene a hablarle y
se presenta como “Príncipe del ejército de
Jehová”. Josué lo saluda prosternándose delante
suyo:
“Entonces Josué, postrándose sobre su rostro
en tierra, le adoró...” (Josué 5:14)
Hay en Juan
9:35 a 38 Otra cita que también menciona “y le
adoró”, aunque la consideración es la misma que la
anterior.
Segundo: cuando Jesús (P) usa expresiones que
podrían dar lugar a que se piense que se está refiriendo a
él mismo como a Dios. Por ejemplo, en la cita anterior, en Juan 9:35 a
38, Jesús (P) dice “yo soy” (en realidad dice
“el que habla contigo, él es”), y esta expresión
“yo soy” los cristianos a asocian al “Yo soy” que
manifiesta Dios en Exodo 3:14, de donde deriva el nombre
“Yahvé” o “Jehová”. Otras expresiones
similares como “El que me ha visto, ha visto al Padre” son usadas
para argumentar que Jesús (P) declaró ser Dios mismo. Pero tales
expresiones en realidad no son explícitas y (suponiendo que no sean
agregados falsos) requieren de una interpretación, una exégesis
profunda para entenderlas. Por ejemplo:
" Nadie conoce al Hijo sino el
Padre, ni al Padre le conoce nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo
quiera revelar" (Mt 11, 27). No está diciendo que él sea Dios,
sino que él conoce a Dios, que él es el camino para llegar al
conocimiento de Dios y fuera de él no hay puerta (“Yo soy el
camino, la verdad y la vida”). Por supuesto : él es el Profeta
de su época, el Mensajero y guía de parte de Dios de su tiempo. En
tal sentido estas expresiones pueden ser comprendidas.
El hombre debe
apegarse a las expresiones y palabras explícitas, no a las
alegorías que requieren interpretación. En las palabras
explícitas, Jesús (P) ha declarado no ser Dios, tal como las que
antes mencionamos y otras que luego si Dios quiere expondremos. Pero no quiero
usar por ahora más de dos mensajes y hacer una exposición
más detallada me llevaría mucho más que eso. Así que
por hoy termino con esto y seguimos mañana si Dios quiere.
Que
Dios Bendiga a quienes buscan la verdad por la verdad misma. Saludos.
Abdallah
* * *
(3) DANIEL
VICENTE
Contraviniendo en parte mi propia norma,
contestaré todas tus objeciones escriturísticas utilizando a
San Hilario de Poitiers (La Trinidad), es decir, con un texto ajeno y
extenso, pero "bien traído a colación". Espero que se me valore el
esfuerzo de documentarme.
<< Los herejes juzgan que se ha de
negar que nuestro Señor Jesucristo sea Dios por naturaleza, porque dijo:
"¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno más que el
único Dios" (Mc. 10, 18). El contenido de toda respuesta se ha de sacar
necesariamente de la razón de la pregunta. Así se
responderá a lo que se pregunta. Y, ante todo, pregunto al falso
intérprete de esta frase si piensa que el Señor se opone a que se
le llame bueno y hubiera preferido que se le llamara malo, pues parece que es lo
que quiere decir con esta frase: "¿Por qué me llamas bueno?". No
creo que haya nadie tan necio que quiera atribuir una confesión de maldad
al que dijo: "Venid a mí todos los que estáis cansados y
agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de
mí, porque soy manso y humilde de corazón, y encontraréis
descanso para vuestras almas, pues mi yugo es suave y mi carga ligera" (Mt. 11,
28-30). ¿Se confiesa manso y humilde, y creeremos que se irrita porque se
le llama bueno? La diversidad de estas dos afirmaciones nos muestra que es
contradictorio que uno que ha dado testimonio de su bondad rechace que se le
llame bueno. No podemos pensar, por lo tanto, que se haya irritado porque se le
haya llamado bueno. Debemos buscar, por consiguiente, a qué otra
afirmación que le afecta quiere oponerse aquel que no podemos creer que
haya rechazado el apelativo de "bueno".
Veamos qué dijo el
que le preguntaba además de "bueno". Dice: "Maestro bueno:
¿qué cosa buena he de hacer?" (Mt. 19, 16). Le llamó, por
tanto, dos cosas; "bueno" y "maestro". Y puesto que Jesús no se opuso a
que le llamara "bueno", es necesario que se oponga a que se le haya llamado
"maestro bueno". Pero rechaza que se le llame "maestro bueno" en un modo tal,
que se opone a la fe del que le pregunta más que a los apelativos de
"maestro" y "bueno". Pues el joven se había hecho orgulloso por la
observancia de la ley, desconocía el fin de la ley que es Cristo y se
creía justificado por las obras; y sin entender que Jesús
había venido a las ovejas perdidas de la casa de Israel y que era
imposible a la ley salvar a los creyentes mediante la fe en la
justificación, pregunta al Señor de la ley y Dios unigénito
como a un maestro de los preceptos comunes y consignados en la ley. El
Señor rechazó esta impía profesión de fe en
él, porque se le preguntaba sólo como maestro de la ley, y
respondió: "¿Por qué me llamas bueno?" (Mc. 10, 18). Y para
dar a entender en qué sentido debía ser considerado y confesado
bueno, añadió: "Nadie es bueno más que el único
Dios" (Mc. 10, 18), y así no rechazó el nombre de "bueno" si se le
atribuía como a Dios.
......
Pero tal vez se
podría oponer a esta nuestra fe ortodoxa la afirmación de tu
herética incredulidad, según la cual esta confesión de
incapacidad sería incompatible con la idea del Dios verdadero: "En
verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por sí mismo,
más que lo que ha visto hacer al Padre" (Jn. 5, 19). Si no fuese porque
el doble enojo de los judíos exige una doble respuesta, sería
ciertamente una confesión de debilidad decir que el Hijo nada puede hacer
más que lo que ha visto hacer al Padre. Pero con una sola frase se
responde, a la vez, a dos acusaciones de los judíos, que le reprochan el
crimen de violar el sábado y que no pueden soportar que Cristo se declare
igual a Dios al confesar que Dios es su
Padre
(...)
Pero veamos qué respondió
el Señor: "Mi Padre trabaja hasta ahora, y yo también trabajo"
(Jn. 5, 17). Por favor, hereje, muéstrame cuál es el trabajo del
Padre, pues todas las cosas existen por medio del Hijo y en el Hijo, las
visibles y las invisibles. Y tú que sabes más que los evangelios,
tienes que haber alcanzado necesariamente el conocimiento del obrar del Padre
por alguna otra doctrina misteriosa para que nos puedas mostrar al Padre que
trabaja. Pues el Padre trabaja en el Hijo, de acuerdo con lo que este mismo
dice: "Las palabras que os digo no las digo yo, sino que mi Padre, que permanece
en mí, él mismo lleva a cabo sus obras" (Jn. 14, 10). ¿No ves
qué significa "Mi Padre trabaja hasta ahora"? (Jn. 5, 17). Dijo estas
palabras para que se viera que tenía el poder de la naturaleza del Padre
y que había usado en las obras hechas en sábado este poder de su
naturaleza, pues si el Padre trabaja en él cuando él trabaja, hace
falta que él también trabaje cuando trabaja el
Padre.
......
El que no conoce nada de la
economía de nuestra fe, no puede entender sus misterios, y el que no ha
aceptado la doctrina del Evangelio, camina lejos de la esperanza del Evangelio.
Se ha de creer que el Padre está en el Hijo, y el Hijo en el Padre, en
virtud de la unidad de naturaleza, del poder de su fuerza, de la igualdad del
honor que se les debe, de la generación del Hijo.
Pero tal
vez sea contrario a esta confesión nuestra el testimonio del Señor
cuando dice: "El Padre es mayor que yo" (Jn. 14, 28). ¿No es, acaso,
ésta, hereje, la flecha de tu impiedad? ¿Son éstas las armas
de tu locura? ¿Acaso te has olvidado de que la Iglesia no conoce dos
innascibles, ni tampoco confiesa dos padres? ¿Te has olvidado de la
encarnación del mediador, y en ella de su nacimiento, su cuna, su
crecimiento, su pasión, su cruz, su muerte? Cuando has renacido en el
bautismo, ¿no has confesado al Hijo de Dios nacido de María? Y si el
Hijo, al experimentar todas estas vicisitudes, dice: "El Padre es mayor que yo",
¿crees que se ha de ignorar que esta economía de tu salvación
consiste en el vaciamiento de su forma de Dios? ¿Y que el Padre ha
permanecido fuera de esta asunción de las debilidades humanas, en la
eternidad feliz de su naturaleza incorruptible, sin adquirir nuestra
carne?
(...)
Y no afirmamos que el Padre está
en el Hijo al modo de una penetración corporal, sino que la naturaleza
engendrada por el Padre, de la misma esencia que él, tiene en ella, de
modo natural, la naturaleza del que la engendra, y que aquella naturaleza que
permanecía en la forma de la naturaleza que la engendró,
asumió la forma de la naturaleza y de la debilidad corporal.
Existía (en el Hijo encarnado) lo que es propio de la naturaleza divina,
pero ya no estaba en la forma de Dios, porque al despojarse de sí
había adquirido la forma de siervo. No es que hubiera desaparecido la
naturaleza divina de tal manera que no existiera ya, sino que la naturaleza de
Dios, continuando en el ser, había asumido la condición humilde
del nacimiento terreno, y ejercitaba el poder propio de su esencia en el modo de
existir de la condición humilde asumida. Y el Dios nacido de Dios,
hallado como hombre en forma de siervo, obraba como Dios en sus acciones
milagrosas, y no dejaba de ser Dios, al que mostraba con sus hechos, ni le
faltaba el ser de hombre en cuya condición fue
visto.
(...)
¿O es acaso una ofensa para el
Dios unigénito [= Cristo] tener como Padre al Dios que no puede nacer,
cuando su nacimiento como unigénito del Dios innascible le hace subsistir
como naturaleza unigénita?
El Hijo no es el origen del
propio ser y no ha tenido su nacimiento de la nada cuando no era, sino que
existe como naturaleza viviente que procede de la naturaleza viviente, tiene en
sí el poder de su naturaleza, y con la confesión del origen de
esta naturaleza da testimonio de su gloria y de la gracia de su nacimiento
acaecido en la gloria. Y paga al Padre esta deuda para remitir su obediencia a
la voluntad del que le ha enviado, pero no para que su humildad al obedecer
debilite su unidad de naturaleza; "él se hizo obediente hasta la muerte"
(Flp. 2, 8), pero después de la muerte no deja de estar "sobre todo
nombre" (Flp. 2, 9).
(...)
Ciertamente, el Padre es
mayor, por ser el Padre. Pero el Hijo, por ser el Hijo, no es menor. El
nacimiento del Hijo hace al Padre mayor, pero la naturaleza del que nace no
tolera que el Hijo sea menor. El Padre es mayor porque se le ruega que
glorifique al hombre asumido. El Hijo no es menor, porque recupera la gloria
junto al Padre. Y así se lleva a cumplimiento tanto el misterio del
nacimiento eterno como la economía de la encarnación. Porque el
Padre, porque es Padre y glorifica ahora al Hijo del hombre, es mayor, y el
Padre y el Hijo son una sola cosa, porque el Hijo nacido del Padre,
después de la asunción del cuerpo terreno, es exaltado a la gloria
del Padre.
(...)
Y aunque por el significado de las
palabras se juzgue que son diferentes el que no puede nacer y el que nace, este
último no es, con todo, ajeno a la naturaleza del que no puede nacer,
porque no recibe de ningún otro origen su subsistencia; pues, aunque no
haya recibido el ser innascible juntamente con el Padre, del Dios que no puede
nacer ha recibido el ser Dios.
......
Pero los
herejes entienden como una negación de su naturaleza divina el que se
haya dicho (...): "El día y la hora nadie los sabe, ni los ángeles
en el cielo ni el Hijo, sino sólo el Padre" (Mc. 13, 32 + Mt. 24,
36).
(...)
Y en primer lugar, antes de hablar del
sentido y la razón de estas palabras, se ha de considerar, con el juicio
del sentido común, si puede creerse que ignore algo de cualquier cosa
aquel que es el principio de todas ellas en lo que son y serán. Pues si
todo existe por medio de Cristo y en Cristo y existe de tal modo por medio de
él que todo tiene en él (Col. 1, 16) su ser, aquello que no es
ajeno a él ni deja de existir por medio de él, ¿cómo
no entrará también en su conocimiento, cuando muchas veces
éste, por virtud de su naturaleza, que no puede ignorar nada, abarca
aquello que no existe ni en él ni por él? Y aquello que no tiene
su razón de ser más que a partir de él y no recibe
más que en él el desarrollo hacia lo que es y será,
¿cómo quedará fuera del conocimiento que corresponde a su
naturaleza, por el cual y en el cual se contiene todo aquello que se ha de
hacer?
(...)
Pues todas las veces que Dios dice que
ignora, ciertamente confiesa ignorancia, pero no se encuentra limitado por ella.
Pues su no saber nada tiene que ver con la debilidad de la ignorancia, sino que
se debe a que no es tiempo de hablar o a que no ha llegado la oportunidad de
obrar. Dios habá así a Abraham: "El clamor de Sodoma y Gomorra ha
colmado la medida y sus pecados son muy grandes. Por lo tanto, bajaré y
veré si, de acuerdo con su clamor, han llegado hasta el límite; y
en el caso contrario, lo sabré" (Gén. 18, 20s). Tenemos, por
consiguiente, al Dios que no sabe y que, con todo, no ignora; pues, si sabe que
los pecados son muy grandes y, a pesar de todo, baja para ver si han colmado la
medida o para saberlo si no la han colmado, vemos que no lo ignora porque no lo
sepa, sino que entonces lo sabe porque ha llegado el tiempo de obrar. El que
Dios sepa, no es, por lo tanto, un cambio desde la ignorancia, sino la plenitud
del tiempo. Hay que esperar todavía a que sepa. Pero no podemos pensar de
él que no sepa, y, con todo, todavía espere para saber; por ello
es preciso que el hecho de que no sepa sabiendo o sepa ignorando no obedezca
más que al designio de hablar o de
actuar.
(...)
En los evangelios encontramos muchas
cosas que el Señor ignora conociéndolas. No conoce a los que obran
la iniquidad y se glorían en muchos milagros hechos en su nombre cuando
dice: "Y entonces juraré que no os conozco. Apartaos de mí todos
los que obréis la iniquidad" (Mt. 7, 23). Afirma, incluso con juramento,
que no conoce a aquellos a los que, con todo, no desconoce como obradores de
iniquidad. No los conoce, por tanto, no por ignorancia, sino porque a causa de
la iniquidad de sus obras son indignos de su conocimiento; confirma la verdad de
lo que dice incluso con el vínculo del juramento. Tiene el no ignorar en
el poder de su naturaleza y conserva el no saber en el misterio de su
voluntad.
(...)
Por lo tanto, el Hijo no conoce el
día, porque lo oculta. Y dice que solamente el Padre lo sabe, porque
sólo él no se lo oculta a él solo. Pero, como dije, no se
refiere a dificultades de su naturaleza, como si él conociera cuando ha
dejado de ignorar o como si oyera cuando el Padre ha empezado a hablar.
......
Los herejes, al no poder negar estas cosas
explicadas por el Señor para dar a conocer el misterio de su nacimiento
divino, tratan de eludirlas y de referirlas a la concordia de voluntades, de tal
manera que Dios Padre y Dios Hijo no tengan una sola divinidad, sino una sola
voluntad. Hablan como si el lenguaje de la enseñanza divina no tuviera
recursos y como si el Señor no hubiese podido decir "Yo y el Padre
queremos una sola cosa", o como si esto fuera lo mismo que "Yo y el Padre somos
una sola cosa" (Jn. 10, 30). O como si, incapaz de hablar, no hubiese podido
decir: "El que ve mi voluntad, ve la voluntad de mi Padre"; o esto significara
lo mismo que "El que me ve, ve también al Padre" (Jn. 14, 9). O no
pudiera utilizarse en el lenguaje divino la expresión: "La voluntad de mi
Padre está en mí, y mi voluntad está en mi Padre", sino que
a esta frase equivaliese: "Yo estoy en el Padre, y el Padre en mí" (Jn.
14, 10).
(...)
Por esta razón ha pedido que,
si era posible, fuera apartado el cáliz de él; porque como para
Dios nada es imposible -como él mismo dice: "Padre, todo te es posible"
(Mc. 14, 36)-, con todo, es imposible para el hombre no ser vencido por el miedo
del sufrimiento y además la fe sólo puede conocerse mediante la
prueba. Y así, como el hombre, quiere que el cáliz se aparte de
él a causa de los hombres, y su voluntad, como la de Dios que procede de
Dios, se identifica con la decisión de la voluntad
paterna.
......
Por lo tanto, si para que
pudiéramos entender que moría dijo: "Dios, Dios mío,
¿por qué me has abandonado?" (Mt. 27, 46); y: "Padre, en tus manos
encomiendo mi Espíritu" (Lc. 23, 46), ¿deberemos pensar que, al
preocuparse por nuestra confesión de fe, más que eliminar nuestras
dudas, declaró que él era débil? Cuando iba a resucitar a
Lázaro, ruega al Padre. ¿Necesita, acaso, la oración el que
dice: "Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Yo sabía que
siempre me escuchas, pero lo he dicho por la multitud, para que crean que
tú me has enviado"? (Jn. 11, 41s.).
Pidió, por
tanto, por nosotros para que no ignorásemos que era el Hijo. Y puesto que
a él no le aprovechaban las palabras de su petición, hablaba para
provecho de nuestra fe. Él no estaba necesitado de auxilio, pero nosotros
estábamos necesitados de su enseñanza. También pidió
ser glorificado, y al instante se oyó desde el cielo la voz del Padre que
le glorificaba. Y ante la admiración que suscitó la voz que se
había oído, dijo: "Esta voz no ha venido por mí, sino por
vosotros" (Jn. 12, 30). Por nosotros pide al Padre, por nosotros habla el Padre.
Todo se hace para conseguir nuestra confesión de fe. Y si la respuesta de
Dios que le glorifica no se concede por escuchar su petición, sino a
causa de la ignorancia de los oyentes, ¿cómo el lamento de su
pasión, en la mayor alegría del sufrimiento, no se habrá de
interpretar como dirigido a la instrucción de nuestra
fe?
(...)
Y si Cristo, conservando la seguridad que
le daba su divinidad, mostró que moría con toda confianza para
mostrar su real asunción de la humanidad, ¿por qué la
confesión que el Hijo de Dios nos hace de sí mismo de que se ha
hecho hijo del hombre y ha muerto por nosotros, ha de servir, sobre todo, para
negar su divinidad? >>.
Saludos.
Daniel.
* * * * * *
CUARTO TURNO.
(4) ABDALLAH YUSUF
En el Nombre de Dios, El
Compasivo, El Misericordioso
Que la Paz y las Bendiciones del
Altísimo sean con quienes buscan la verdad por la verdad misma. Saludos a
todos. Homosapiens: aquí debatimos sobre la trinidad, nada más. Y
lo hacemos aquí por propuesta de Daniel que eligió este foro para
el debate. Si quieres, abro en esta misma lista otra cadena de mensajes y
debatimos sobre la existencia de Dios.
Daniel: tengo que leer atentamente
el largo texto que expusiste, aunque por lo que vi son explicaciones bastante
dogmáticas y no muy convincentes desde lo racional. Luego lo
puntualizamos si Dios quiere. Te mando ahora otro texto para
tí
Argumentos referidos a la Divinidad de Jesús
(P):
- Jesús es Dios porque está lleno del Espíritu
Santo.
Sin embargo, otros personajes mencionados en la Biblia
también estaban llenos del Espíritu Santo:"Porque era
(Barnabás) varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe:
y mucha compañía fue agregada al Señor." (Hechos 11:24)
"Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el
Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que lo obedecen"(Hechos
5:32). Ver también Hechos 6:5; 11 Pedro 1:21; 11 Timoteo 1:14; 1
Corintios 2:16; Lucas 1:41.
- Pero Jesús ya estaba lleno del
Espíritu Santo en el vientre de su madre.
Lo mismo pasó
con Juan el Bautista : "Mas el ángel le dijo: Zacarías, no
temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te
parirá un hijo, y llamarás su nombre Juan. .... Porque será
grande delante de Dios, .... y será lleno del Espíritu Santo,
aún desde el seno de su madre." (Lucas 1:13-15)
- Jesús
podía hacer milagros : Dio de comer a cinco mil personas con sólo
cinco panes y dos peces.
Lo mismo fue hecho por Elíseo y
Elías. Elíseo dio de comer a cien personas con veinte panes de
centeno y algunas espigas de trigo : "Entonces él lo puso delante de
ellos, y cernieron, y sobró, conforme a la palabra de Jehová."
(II Reyes 4:44) Elíseo aumentó el aceite de una viuda y le dijo :
"Ve, y vende el aceite, y paga a tus acreedores; y tu y tus hijos vive de lo
que quede." (II Reyes 4:7) Puede consultarse también : I Reyes 17:16:
"la tinaja de la harina no escaseó, ni menguó la botija del
aceite, conforme a la palabra de Jehová que había dicho por
Elías". I Reyes 17:6: "Y los cuervos le traían (a
Elías) pan y carne por la mañana, y pan y carne a la tarde, y
bebía del arroyo."
- Jesús podía curar la
lepra.
Y también Elíseo le dijo a Naaman el leproso que se
lavara en el Jordán: "Él entonces descendió, y se
zambulló siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del
varón de Dios(Elías): y su carne se volvió como la carne de
un niño, y fue limpio." (II Reyes 5:14)
- Jesús
podía hacer que un ciego viera de nuevo.
También lo hizo
Elíseo: "Y oró Elíseo, y dijo: Te Ruego, oh
Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová
abrió los ojos del joven, y miró." (II Reyes 6:17) "y
así que llegaron a Samaria, dijo Elíseo: Jehová, abre los
ojos de éstos, para que vean. Y Jehová abrió sus ojos, y
miraron, y se hallaron en medio de Samaría." (II Reyes
6:20)
Elíseo también fue ordenado a que cegara : "y
luego que descendieron a él, oró Elíseo a Jehová, y
dijo: Te ruego que hieras a esta gente con ceguedad, Y los hirió con
ceguedad, conforme al dicho de Elíseo." (II Reyes 6:18)
- Pero
Jesús podía resucitar a los muertos.
También
Elías lo hizo : "Y Jehová oyó la voz de Ellas: y el alma
del niño volvió a sus entrañas, y revivió." (I
Reyes 17:22) Y también Elíseo : “Después
subió, y se echó (Elíseo) sobre el niño, poniendo su
boca sobre la boca de él, y sus ojos sobre sus ojos, y sus manos sobre
las manos suyas; así se tendió sobre él, y se
calentó la carne del joven." (II Reyes 4:34)
Incluso los
huesos de Elíseo podían devolver un cadáver a la vida con
sólo tocarlo : "Y aconteció que mientras algunas personas
estaban enterrando a un hombre, he aquí que vieron una guerrilla; con lo
cual echaron al hombre dentro del sepulcro de Elíseo; y el hombre fue
rodando hasta tocar con los huesos de Elíseo, cuando revivió y se
levantó sobre sus pies." (II Reyes 13:21).
También
Pedro resucitó a un muerto (ver Hechos 9:40)
- Pero Elías y
Elíseo hicieron maravillas rezando al Señor.
Jesús
(P) también hizo milagros con la gracia de Dios, como él mismo
reconoció : "No puedo yo de mi mismo hacer nada"(Juan 5:30)
"Mas si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, ciertamente el reino
de Dios ha llegado a ustedes." (Lucas 11:20)
Todos los milagros
hechos por Jesús (P) habían sido hechos por Profetas anteriores,
discípulos e incluso infieles. Por otra parte, Jesús (P) no
podía hacer nada donde no había fe: "Y no pudo hacer
allí alguna maravilla; solamente sanó unos pocos enfermos,
poniendo sobre ellos las manos. Y estaba maravillado de la incredulidad de
ellos. Y rodeaba las aldeas de alrededor, enseñando." (Marcos 6:5-6)
Y en más de una ocasión atribuyó el milagro a la fe
de la persona : “Tu fe te ha salvado”. Incluso dijo que
cualquier persona con un poco de fe podía realizar portentos asombrosos :
“De cierto os digo que si tuvierais fe como un grano de mostaza
diríais a este monte : Pásate de aquí allá, y se
pasará ; y nada os será imposible” (Mateo
17:20)
Vemos en Hechos que los discípulos como Pedro y
también el mismo Pablo (que entre otras cosas sana a un paralítico
: Hechos 14:10) realizaban milagros y portentos maravillosos. Pero siempre se
deja en claro que son milagros de Dios por intermedio de estas personas (ver
Hechos 19:11 y Hechos 14:15).
- Jesús caminó sobre las
aguas.
También Pedro lo acompañó en esa famosa
caminata. Y recordemos que Moisés alzó sus brazos sobre el mar y
dividió las aguas : "Entonces los hijos de Israel entraron por medio
de la mar en seco, teniendo las aguas como muro a su derecha y a su
izquierda." (Éxodo 14:22)
- Jesús podía expulsar
demonios.
El mismo Jesús (P) admitió que otra gente
podía hacerlo "Y si yo en unión con Beelzebú echo fuera
los demonios, ¿sus hijos, en unión con quién los echan fuera?
Por tanto, ellos serán sus jueces." (Mateo 12:27 y Lucas 11: 19)
Y los discípulos podían expulsar demonios e incluso
producir curaciones milagrosas. Es más : en Marcos 16:17 se señala
la capacidad de expulsar demonios como uno de los signos de los que creen en
Jesús (P), es decir de los cristianos creyentes.
Incluso los
falsos profetas pueden hacer maravillas, tal y como lo dijo el mismo
Jesús : "Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos
profetas, y darán señales grandes y prodigios; de tal manera que
engañarán, si es posible, aún a los escogidos." (Mateo
24:24) "Muchos me dirán en aquel día: Señor,
Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos
demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?" (Mateo 7:22)
-
Pero Jesús fue resucitado tres días después de morir.
Jesús (P) no es el único en volver a la vida.
Quizás alguien pueda alegar que a diferencia de Lázaro y otros
resucitados, Jesús (P) supuestamente resucitó sin la
intervención de nadie al respecto. Pero si leemos en Mateo 27 dice
describiendo el momento en que ocurrió la supuesta muerte de Jesús
en la cruz :
“Y se abrieron los sepulcros y muchos cuerpos de
santos que habían dormido se levantaron ; y salieron de los sepulcros,
después de la resurrección de él, vinieron a la santa
ciudad y aparecieron a muchos.” (Mateo 27:52 y 53)
Sobre la
doctrina de la resurrección de Jesús (P) luego haremos un somero
comentario de la visión islámica al respecto. Sólo diremos
brevemente que era un dogma de Pablo, que nunca vio a Jesús vivo :
"Acuérdate que Jesucristo, el cual fue de la simiente de David,
resucitó de los muertos conforme a mi evangelio." (11 Timoteo 2:8).
Es Pablo quien insiste con este dogma luego de su conversión, incluso
predicando sin haber recibido ninguna enseñanza directa de Jesús
(P) ni haber tomado ninguna instrucción de Pedro ni de otros
apóstoles. El predica conforme a sus propios pensamientos e insiste
continuamente en la importancia de la muerte de Jesús (P) en la cruz y su
posterior resurrección.
El dogma de la resurrección en
Marcos 16:9-20 ha sido eliminado en muchas Biblias. Si no es eliminado se
imprime en letra pequeña o entre paréntesis y con un comentario.
Véase la Versión Común Revisada, la Nueva Biblia Americana,
la Traducción del Nuevo Mundo de la Escritura de los Testigos de
Jehová y la Traducción del Reino Interlinear de las Escrituras
griegas.
De cualquier manera, el hecho de que haya muerto y resucitado no
es una prueba de su Divinidad. Primero, porque ya otros fueron vueltos a la
vida, como Lázaro. Incluso otro de los Profetas fue resucitado luego de
estar muerto muchos años, según el Corán. O el caso de
Enoc, que desapareció “porque se lo llevó Dios”
(Génesis 5:24). O Elías que “subió al cielo en un
torbellino” (2 Reyes 2:11).
Sobre el punto concreto de la
resurrección de Jesús (P) hablaremos un poco después si
Dios quiere. Lo importante a remarcar aquí es que no es un argumento
válido para considerarlo Dios, puesto que Dios es el Viviente Eterno que
nunca muere.
Saludos. Abdallah
* * *
(4) DANIEL
VICENTE
Querido Abdallah,
Yo no he afirmado que
Jesús fuera Dios por estar lleno del Espíritu Santo, multiplicar
los panes y los peces, curar la lepra y la ceguera, resucitar muertos, etc. Los
pasajes escriturísticos que aduje fueron muy otros, y no los has
contestado aún. Pero para que todo no se reduzca a un intercambio
hermenéutico, te presento un argumento que tú y algunos de los
asiduos de esta comunidad ya conoceréis.
Baso mi noción de
la Trinidad en tres axiomas:
1) No hay pensamiento sin sujeto
pensante, y viceversa, no hay sujeto pensante sin pensamiento.
2)
Nadie puede ser su propio pensamiento, ya que ello conllevaría una
contradicción entre el sujeto y el objeto. El sujeto debe ser siempre
mayor que el objeto para comprenderlo.
3) Nada es sin una
actividad.
E infiero lo siguiente:
a) "La verdad es la
verdad" es la primera verdad.
b) No puede existir sin una
actividad, de modo que debe ser pensada por alguien.
c) Es
pensada por el Padre, y dicha verdad es el Hijo.
d) El Padre es
mayor que el Hijo. Sin embargo, son la misma realidad, puesto que no hay
pensamiento sin sujeto pensante ni sujeto pensante sin pensamiento.
e) El acto mismo de pensar (distinto a lo pensado y al que
piensa) es el Espíritu Santo.
f) Luego entiendo la
Trinidad como "El sujeto pensante (Padre) en el acto de pensar (Espíritu
Santo) el pensamiento (Hijo)".
......
Este argumento puede
complementarse con la siguiente explicación:
I.
"'La verdad es la verdad' es verdad" forma parte del conjunto de verdades,
en tanto que es verdad, pero sólo de un modo tangencial, en tanto que no
necesita ninguna otra verdad como fundamento y existe
necesariamente.
Toda verdad debe cumplir tres propiedades: 1) no
contradecirse consigo misma, 2) no contradecirse con las demás verdades y
3) inferirse de las demás verdades. Dios sólo cumple 1) y 2). De
ahí que esté y no esté en el conjunto de las
verdades.
Me inclino a pensar que Dios carece de fundamento. Si Dios
tuviera un fundamento, habría algo lógicamente previo a Dios,
más simple que él, más básico, y por consiguiente,
mayor. La verdad es abstractiva, es decir, negativa. Lo más compuesto
coincide con lo más contingente, con lo innecesario o
superfluo.<o:p></o:p>
II.
La Trinidad resuelve el problema de cómo es posible la "creatio ex
nihilo" de lo material desde la plenitud divina, inmaterial.
Los
gnósticos proponían una prolación o degradación de
Dios hacia lo material. Antes de ésta, se habrían dado un Silencio
y un Abismo insalvables entre el Creador y la criatura.
La ortodoxia
católica objeta a esa concepción la coeternidad de la Palabra,
engendrada de la misma substancia de Dios antes de todo tiempo. El Verbo divino
es, antes de su encarnación,la Imagen invisible del Creador, pero
también es la imagen invisible o racional de todas las criaturas. Ejerce
de mediador entre ambas realidades.
La verdad sería inactiva y no
podría crear si no fuese, al mismo tiempo, expansiva. La verdad
autosuficiente, pues, también implica lo verdadero. En resumen, la
Trinidad puede condensarse en el siguiente aserto: "Que la verdad (Padre) es la
verdad (Hijo) es verdad (Espíritu Santo)". No existe una forma más
simple de expresar la primera de las proposiciones verdaderas, fundamento
infundado del resto.
Si el Islam niega que esa proposición sea
cierta, entonces el Islam se equivoca e incurre en falsedad, lo cual sólo
puede atribuirse a doctrinas de hombres, no a Dios. Si el Islam cree que hay un
modo más simple de expresar esa primera proposición verdadera,
muéstrelo sin demora.
III.
1) Dios no
creó el mundo arbitrariamente, sino conforme a ideas sustentadas en la
Verdad.
2) Dios Padre, sin embargo, no se identifica plenamente
con las ideas coeternas, ya que éstas presuponen un fin creador y un
orden vinculante. Pero el fin de la Creación es accidental con respecto a
la potencia eterna de Dios, inengendrada y autosubsistente.
Asimismo, la
providencia creadora de Dios depende de su voluntad, no su voluntad de la
providencia.
Por último, las ideas son por naturaleza concebibles,
mientras que Dios es absolutamente inconcebible.
3) Cristo es la
suma de todas las ideas que tienden a la Creación, y es también su
fundamento engendrado: el Bien, la Verdad, la Vida.
Dios, empero, es el
fundamento de Cristo.
4) Dios, potencia totalmente indeterminada,
engendra la Verdad, potencia absolutamente determinada. Ésta, a su vez,
engendra al Espíritu, que es el acto infinito absolutamente determinado,
en tanto es conforme con la Verdad.
Saludos.
Daniel.
* * * * * *
QUINTO TURNO.
(5) ABDALLAH YUSUF
En el Nombre de Dios, El
Compasivo, El Misericordioso
La Bendición de Dios sea con quienes
buscan la verdad por la verdad misma. Y la Paz sea con todos.
Saludos.
Homosapiens: tus planteos son de lo más acertados y
precisos. Muestran con poquisimas palabras la incoherencia del dogma trinitario,
incoherencia que Daniel nos muestra con sus mensajes y explicaciones
irracionales. Daniel primero nos dijo:
"La Trinidad, entonces,
no puede concebirse humanamente".
Luego trata de explicar lo
inconcebible y claro: su explicación es inconcebible. Así
Daniel nos dice:
"Baso mi noción de la Trinidad en tres
axiomas: (...)".
Esta explicación es similar a la que brinda
el texto que él mismo expuso de San Hilario de Poitiers sobre la
trinidad, aunque trataba sobre otros puntos. Me refiero a que son explicaciones
retorcidas, irracionales, que giran y dan vueltas las palabras hasta acomodarlas
a su gusto. Porque Jesús dijo "Sólo Dios es Bueno" y ellos
leen: "Y como yo soy bueno, yo soy Dios". Y Jesús dijo "El
Padre es mayor que yo" y ellos leen que Jesús es el hijo coeterno y
cosubstancial.
Todas estas cosas no hacen más que confirmar lo que
dije en un primer momento: la doctrina de la trinidad es un dogma irracional que
debe ser aceptado ciegamente, sin ninguna posibilidad de análisis o
razonamiento lógico.
Daniel: ¿Quieres que conteste a los
pasajes escriturísticos? Primero trae una Escritura original inalterada y
confiable, no un texto al que le han metido mano durante siglos para adaptarlo
al dogma. Y luego intenta explicar con tus palabras este dogma irracional. E
intenta explicarnos por qué Dios necesitó encarnarse para
librarnos del pecado, por qué necesitó morir para purificar el
mundo del pecado, y fundamentalmente por qué el pecado sigue existiendo
en el mundo a pesar de este sacrificio extremo. ¿Acaso Dios no podía
simplemente ordenar que el pecado fuese removido? ¿Necesitaba encarnar y
morir? ¿Y cómo es que el pecado sigue existiendo? Y ya que
mencionaste la "prueba de Jonás" que eran 3 días y 3 noches,
¿cómo es que la cuenta no da, pues murió el viernes de
día y el domingo a la mañana ya estaba resucitado? ¿No falta
al menos una noche? ¿O también es otro misterio inconcebible por el
cual 3 días y 3 noches entran en un día y medio?
Desarrollo
del dogma trinitario.
Durante los primeros siglos de la era cristiana, la
Iglesia formula su dogma trinitario rechazando los conceptos monoteístas
a los que califica de “herejías”. Esta fue la obra de los
Concilios antiguos, ayudados por el trabajo teológico de los Padres de la
Iglesia. Para la formulación del dogma de la trinidad, la Iglesia
debió crear una terminología propia con ayuda de nociones de
origen filosófico: "substancia", "persona" o "hipóstasis",
"relación", etc. Al hacer esto, no sometía la fe a una
sabiduría humana, una razón o lógica, sino que daba un
sentido nuevo, sorprendente, a estos términos. En adelante, ellos
definirían la fe como un “misterio” más allá de
la razón y de la capacidad humana.
En el año 325, la
Iglesia establece en el primer Concilio Ecuménico de Nicea que el Hijo es
"consubstancial" al Padre, es decir, un solo Dios con él. El segundo
Concilio Ecuménico, reunido en Constantinopla en el año 381,
conservó esta expresión en su formulación del Credo de
Nicea y estableció que Jesús era Hijo Unico de Dios, engendrado
del Padre antes de todos los siglos, Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado no creado, consubstancial al Padre".
La fe apostólica
relativa al Espíritu fue establecida recién por el segundo
Concilio Ecuménico en el año 381 en Constantinopla. Igual que con
Jesús, el Espíritu Santo es definido como procedente del Padre (y
del Hijo: de ambos), de la misma substancial y naturaleza, coeterno con
ambos.
Intentar comprender estas definiciones resulta imposible.
¿Cómo puede “proceder de” o “ser engendrado
por” y a la vez ser coeterno? Es una simple contradicción de
términos a la cual denominan “misterio”.
Figura en la
Nueva Enciclopedia Católica : “...Es difícil en la
segunda mitad del siglo veinte ofrecer un claro, objetivo y directo
‘racconto’ de la revelación, evolución doctrinal y
elaboración teológica del Misterio de la trinidad. En la
discusión trinitaria, la Iglesia Católica tanto como otras
presenta una silueta de algún modo inconstante (o no firme). Han sucedido
dos cosas. Existe un reconocimiento por parte de los exegetas y los
teólogos bíblicos, incluyendo un número creciente de
católicos apostólicos romanos, de que uno no debería hablar
del trinitarismo en el Nuevo Testamento sin estar seria y adecuadamente
calificado. Existe también el paralelo cercano del reconocimiento de los
historiadores del dogma y los teólogos sistemáticos que cuando uno
habla del trinitarismo, debe moverse desde período de los orígenes
del cristianismo a digamos, el último lustro de la cuarta centuria. Es
solo entonces cuando el que puede llamarse el dogma trinitario definitivo
“Un Dios, tres personas” es intensivamente asimilado dentro de la
vida y pensamiento cristiano...fue el producto de tres siglos de
evolución doctrinal...” ( Nueva Enciclopedia Católica,
Volumen XIV, p. 295.)
Es digno destacar que este texto posee el Nihil
Obstat e Imprimatur, lo cual significa que su contenido se halla fuera de
cualquier error moral o doctrinal. Como vemos, claramente reconoce que el dogma
trinitario no se establece en la Biblia sino que es el producto de tres siglos
de “evolución doctrinal”...
Un intento por explicar
el dogma.
Los cristianos dicen (extraído de foros de
internet):
“La Trinidad es una. No confesamos tres dioses sino
un solo Dios en tres personas: "la Trinidad consubstancial". Las personas
divinas no se reparten la única divinidad, sino que cada una de ellas es
enteramente Dios: "El Padre es lo mismo que es el Hijo, el Hijo lo mismo que es
el Padre, el Padre y el Hijo lo mismo que el Espíritu Santo, es decir, un
solo Dios por naturaleza"."Cada una de las tres personas es esta realidad, es
decir, la substancia, la esencia o la naturaleza divina".
Las personas divinas son realmente distintas entre sí. "Dios es
único pero no solitario". "Padre", "Hijo", "Espíritu Santo" no son
simplemente nombres que designan modalidades del ser divino, pues son realmente
distintos entre sí: "El que es el Hijo no es el Padre, y el que es el
Padre no es el Hijo, ni el Espíritu Santo el que es el Padre o el Hijo".
Son distintos entre sí por sus relaciones de origen: "El Padre es quien
engendra, el Hijo quien es engendrado, y el Espíritu Santo es quien
procede". La Unidad divina es Trina. Las personas divinas son relativas unas a
otras. La distinción real de las personas entre sí, puesto que no
divide la unidad divina, reside únicamente en las relaciones que las
refieren unas a otras: "En los nombres relativos de las personas, el Padre es
referido al Hijo, el Hijo lo es al Padre, el Espíritu Santo lo es a los
dos; sin embargo, cuando se habla de estas tres personas considerando las
relaciones se cree en una sola naturaleza o substancia". En efecto, "todo es uno
(en ellos) donde no existe oposición de relación".
"A causa de esta unidad, el Padre está todo en el Hijo,
todo en el Espíritu Santo; el Hijo está todo en el Padre, todo en
el Espíritu Santo; el Espíritu Santo está todo en el Padre,
todo en el Hijo".
Comentario: como podemos ver, les resulta
difícil explicar este asunto sin basarse en la fe en algo incomprensible,
un misterio inexplicable en el cual hay que creer pero no se puede conocer. Para
decir esto, son capaces de llenar libros y libros con palabras y frases como las
expuestas que no nos dejan más que confusión. Pues la mayor parte
de las afirmaciones se contradicen entre sí y carecen de todo asidero
lógico. Además, para justificarse, siempre utilizan algunas partes
de la Biblia que en general son las más alegóricas, dejando de
lado otras más explícitas. Frases oscuras y alegóricas que
a veces descubrimos que son agregados espurios, tal como ya mencionamos en la
primera parte de este trabajo.
Cualquier intento por obtener una
explicación clara sobre el dogma y la creencia trinitaria caerá
siempre en algo similar a lo expuesto.
El concepto de "La Trinidad" de "Dios"
no nace en el Antiguo Testamento. El pensamiento del Antiguo Testamento no se
aparta del repetidísimo mensaje de que "Hay un solo Dios". Lo establece
muy claramente desde el Primer Mandamiento de la Ley
Sin embargo "los
Padres de la Iglesia" llegaron a la conclusión de que "Dios" es una
TRINIDAD formada por el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. ¿De
dónde sacaron esa fórmula? San Valentín (100-180 d.
C.) "padre de la iglesia" y autor de "Sobre Las Tres Naturalezas" (que fue el
manuscrito precursor de la doctrina trinitaria) usa terminología
"platónica" al describir las tres personalidades de "Dios". Y, aunque los
eruditos cristianos lo nieguen, existe también un fuerte componente del
gnosticismo en las enseñanzas cristianas originales.
El
gnosticismo fue una corriente muy combatida y perseguida por la Iglesia, que
entre otras cosas decía que el conocimiento era un asunto reservado para
unos pocos elegidos, en tanto que el común de la gente no accedía
al mismo, no lo podía comprender ni captar. Así tenemos que el
concepto trinitario está más cercano a las enseñanzas
gnósticas que a las bíblicas. Y para quienes digan que el
gnosticismo es del siglo II o III DC podemos decirles que el dogma trinitario es
del siglo III o IV DC.
La formulación de la trinidad por parte de
Athanasius, un diácono egipcio de Alejandría, fue aceptada
por el Concilio de Nicea en el 325 D.C., es decir más de tres siglos
después de la partida de Jesús (P).
No hay duda de que el
paganismo romano influyó sobre esta doctrina, el dios trino; el Sabbath
(Sábado) fue desplazado al domingo; el 25 de diciembre, que era el
cumpleaños de su dios solar 'Mitra", fue adaptado como fecha de
nacimiento de Jesús. La Biblia sin embargo prohíbe la
adoración de ídolos e imágenes como las que acostumbran a
llevar los cristianos. Veamos en Jeremías 10:2-5:
'No aprendan
las costumbres de los paganos, ni se espanten de las señales del cielo,
de las cuales los paganos se espantan: porque las practicas de los pueblos son
vanidad. Pues se corta un árbol del bosque; se labra con herramientas, se
labra por mano del artífice; con plata y oro lo adornan; con clavos y
martillos le afianzan para que no se tambalee. Son como una palmera, de obra
torneada ; mas no hablan: han de ser llevados, porque no pueden dar un paso. No
tengan temor de ellos; porque ni pueden hacer mal, ni para hacer bien tienen
poder."
En Isaías 43:9 a 20 se detalla la insensatez de la
idolatría con palabras como estas : “Parte del leño quema en
el fuego; con parte de él come carne, prepara un asado y se sacia ;
después se calienta y dice : ¡Oh! Me he calentado, he visto el fuego
; y hace del sobrante un dios, un ídolo suyo ; se postra delante de
él, lo adora y le ruega diciendo : Líbrame, porque mi dios eres
tú.” (Isaías 43:16 y 17)
Sin embargo, los cristianos
se abocaron a la adoración de imágenes, la fabricación de
ídolos y el culto a innumerables “santos” los que se adoran
como si fueran dioses (más allá del tema de la intercesión
cuya doctrina original es correcta).
La trinidad y los símbolos
asociados.
El concepto de la trinidad cristiana fue una creencia
adoptada de religiones paganas anteriores al cristianismo. Podríamos
continuar mencionando otras creencias, símbolos y costumbres paganas que
la iglesia cristiana adoptó. Por ejemplo "La Cruz". Es bien sabido que el
primer símbolo de la cristiandad fue un pez. En las copas sacramentales,
sellos y lámparas, el Espíritu Santo era simbolizado por una
paloma y a Cristo por un pez. La cruz no fue adoptada sino hasta mucho
después de la partida de Jesús. Una de las razones principales de
esto es el hecho de que Jesús, quien murió en la cruz
(según los cristianos) es considerado maldecido por Dios (Galatas 3:13)
El actual conocimiento histórico reconoce el hecho de que la cruz era
considerada como un símbolo religioso mucho antes del advenimiento de
Jesús. Era adorada en la India como el símbolo del dios hindu
AGNI,"la luz del mundo" Era colocada en las manos de Siva, Brahma, Vishnu,
Krishna, Tvashtri y Jama. La cruz era también conocida entre los budistas
de los tiempos antiguos de los seguidores del Lama del Tibet. Los antiguos
egipcios también adoptaron la cruz como un símbolo religioso de
sus dioses paganos. Innumerables dibujos egipcios los muestran
representándose a ellos mismos sosteniendo cruces en sus manos. Entre
ellos, el salvador egipcio Horus es representado sosteniendo una cruz en su
mano. El también es representado como un infante sentado en la rodilla de
su madre con una cruz sobre el asiento que ellos ocupan. La mas común de
las cruces usada por estos paganos egipcios, la CRUX ANSATA, fue después
adoptada por los cristianos. El Salvador egipcio Osiris, el dios egipcio de la
muerte y del inframundo, es a veces representado alargando esta cruz a los
mortales significando que ellos han descartado la mortalidad por la vida por
venir.
Otras similitudes que encontramos con el paganismo es en lo
referente a los relatos de las vidas de estos dioses paganos. Por ejemplo, ATIS,
este dios pagano era hijo de la virgen Nana. Fue el "salvador" y "único
hijo engendrado" Su sangre se cree ha renovado la fertilidad de la tierra, por
lo que se le consideraba un símbolo de inmortalidad. Se cree que
murió el 24 de Marzo y resucitó poco después. Comidas
sacramentales y bautismo de sangre eran características de su iglesia.
Otro dios pagano, ADONIS o TAMUZ, este dios nació de un virgen y fue el
"salvador" de Siria. Murió en redención de la humanidad y
resucitó después en primavera. DIONISIO o BACO, fue el
"único hijo engendrado” de Júpiter, el rey de los dioses de
los romanos y el señor de la vida y la muerte(para los griegos su padre
fue el todopoderoso Zeus) Dionisio fue nombrado el dios del vino y la juerga.
Dioniso murió a manos de los Titanes, quienes lo desmembraron, rostizaron
las piezas y comenzaron a comérselas. Pero Zeus intervino antes de que
acabaran, y salvó algunas de las piezas, y encargó a Apolo
enterrarlas en Delfos. Según dice la mitología, Dionisio se
levantó de la muerte y dijo a la humanidad: “YO SOY QUIEN LOS GUIA;
SOY YO QUIEN LOS PROTEJE Y QUIEN LOS SALVA, YO SOY ALFA Y OMEGA”. El fue
muerto para redimir a la humanidad y fue llamado "el asesinado", "el cargador de
pecado", "el redentor"... En celebración a su festival sus adoradores
observaban el SPARAGMOS, el desmembramiento de un animal vivo, el comer de su
carne y el beber de su sangre. Los participantes creían que ellos estaban
realmente tomando parte de el cuerpo y sangre del dios. El vino tenía un
lugar central en sus festivales.
Si analizamos estos rituales y
creencias paganas, vamos a encontrar puntos de coincidencias y aspectos muy
familiares con las creencias y rituales cristianos. Pero esto no debe ser
considerado como algo imposible y sumamente extraño.
En el
proceso de Evangelización, algunos portadores del cristianismo, creyeron
que era bueno aceptar algunas creencias propias del lugar donde estaban
evangelizando y tomarlas para lograr más adeptos. Por ejemplo, cuando
vinieron a América Central y del Sur, tomaron algunas tradiciones
indígenas, fiestas y celebraciones y las adjuntaron a la
evangelización para que los recién conquistados acepten mas
fácilmente la nueva religión. Lo mismo ocurrió en los
orígenes de la Iglesia cristiana, cuando tuvieron que llevar el mensaje
del Evangelio a las ciudades de Roma, cuyos habitantes no estaban acostumbrados
ni al pensamiento ni a las prácticas semíticas. Vemos en Hechos
cómo esto derivó en el Primer concilio de Jerusalem donde
claramente se establece la abrogación de los mandatos que Jesús
(P) ordenó respetar y dijo que perdurarían en tanto duren los
cielos y la tierra. Así se abrogó la circuncisión, las
distintas prohibiciones alimenticias, las diversas normas de higiene y
purificación, etc. No es difícil comprender después de
observar tales modificaciones que también hayan adoptado las creencias y
costumbres paganas impregnando con ellas el nuevo dogma a seguirse ciegamente,
incuestionablemente.
La doctrina trinitaria no tiene base en las
Sagradas Escrituras.
La Biblia dice claramente
:
“Oye, Israel; Jehová nuestro Dios, Jehová Uno
es”.( Deutoronomio.6:4 )
Y este Primer Mandamiento fue designado
por Jesús (P) como el Gran Mandamiento, el mayor de todos, el más
importante (Mateo 22:34 a 40 y Marcos 12:28 a 34).
La palabra "Trinidad"
no esta en la Biblia. No figura en toda la Biblia. La única
mención es el versículo de 1 Juan 5:7 : "Porque tres son los que
dan testimonio en el cielo, el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo: y
estos tres son uno. Y tres son los que dan testimonio en la tierra, el
Espíritu, y el agua, y la sangre: y estos tres concuerdan en
uno."
Este párrafo proviene de la versión de King James, de
1611, y constituía la evidencia más grande de la Doctrina de la
Trinidad. Pero esta parte, "el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo: y
estos tres son uno" ha sido eliminada en La Biblia de Jerusalén
(versión revisada) de 1952 y l971 y en muchas otras Biblias, ya que era
un comentario que se había juntado al texto griego cuando los escritores
añadían notas al transcribir los originales manuscritos hebreos.
Véase también la Traducción del Reino Interlinear de las
Escrituras griegas.
Isaac Newton reconocía que este
versículo de 1 Juan 5:7 es una adición y que comenzó a
aparecer de manera estándar a partir de la versión en griego de la
Biblia de Erasmo de Rotterdam, e incluso Newton puntualiza que dicha
adición aparece recién en la TERCERA EDICION de dicha Biblia
(1466/1536).
Y muchos eruditos investigadores concuerdan en lo mismo :
que este párrafo no existe en los Códices antiguos y es
considerado como un agregado posterior. Todas las versiones modernas de la
Biblia, como la Revised Standard Version, la New Revised Standard Version, la
New American Standard Bible, la New English Bible, y la Phillips Modern English
Bible, entre otras, han quitado dicha adición ( el susodicho
versículo) sin la menor ceremonia. Veamos lo que dice al respecto
Benjamín Wilson en su libro "Emphatic Diaglott : “Este
texto conteniendo el testimonio celestial no puede ser hallado en NINGUNO de los
manuscritos griegos antiguos anteriores al SIGLO QUINCE. No es citado por
ninguna de las autoridades eclesiásticas (santo Tomás, san
Agustín, etc) los Padre, incluso cuando los temas discutidos (en las
controversias, con unitaristas como Arrio) hubieran llevado naturalmente a su
utilización (como prueba de la canonicidad de la trinidad).Por lo tanto
este texto (1Juan 5:7) es notoriamente espurio”
Otros como el
fallecido Dr. Herbert W. Armstrong, sostienen que dicha adición
fue hecha a la Vulgata de San Jerónimo durante el clímax de
polémicas con unitaristas. Cualquiera haya sido el motivo y el tiempo en
que esta se haya hecho, hoy es universalmente reconocido que dicho
versículo (1Juan 5:7) es una adición tardía y por lo tanto
está siendo descartado como falso.
La Trinidad no es
bíblica. La palabra Trinidad no está ni tan siquiera en la Biblia
o en los diccionarios bíblicos, no fue nunca enseñada por
Jesús (P) ni mencionada por él. No hay base o prueba alguna en la
Biblia para aceptar la Trinidad. La única mención del Dios
“trino” es esta de 1 Juan 5:7, reconocida como una adición.
Siendo así que la Biblia no contiene versículos que validen la
doctrina trinitaria, siglos después de la partida de Jesús, Dios
“inspiró” a algún escriba anónimo para insertar
este versículo, para así “clarificar” la
“verdadera” naturaleza de Dios, como parte de una
“trinidad” (o triuno, para ser más precisos).
En
cuanto a : «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco.»
(Mateo 3:16-17) Tal versículo no se halla en esta forma ni en los
escritos de los Padres, como Clemente de Alejandría o Justino Martir, ni
en el Códice Bezae, la Latina Antigua, ni en los escritos de San Agustin
y otras autoridades cristianas. Así que, si las palabras de los Padres y
las versiones antiguas no concuerdan con las posteriores, estas últimas
no pueden ser tomadas como prueba de nada. La Encyclopaedia Britannica
dice: “La fórmula bautismal trinitaria no se remonta al propio
Jesús, esto es evidente y ha sido reconocido por todos los
críticos independientes.” Y esto tiene su correlato en 1 Juan
5:7.
En Mateo 28:19 todavía encontramos: "bautizándolos
en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo." Estos
párrafos también cuestionados no han sido eliminados
todavía de la Biblia (aunque deberían al menos ser puestos entre
paréntesis). ¿Son ellos una prueba de la trinidad? No. En primer
lugar, es necesario cuestionar esta declaración de extender en forma
universal el mensaje del Evangelio, contraria a las palabras del propio
Jesús (P) de haber sido enviado sólo a las ovejas perdidas de
Israel (Mateo 15:24). En segundo lugar, es necesario tener muy en
consideración las pruebas y evidencias sobre que estos párrafos en
realidad son agregados posteriores al establecimiento del credo.
La
doctrina trinitaria como ya mencionamos fue introducida por el sínodo
Católico Romano a principio del siglo IV en el Concilio de Nicea en el
año 325 D.C. Luego el credo Atanaciano hizo de la trinidad un Dogma
fundamental. El triunfo de los que sostenían tal dogma (que fue un
triunfo en lo político, no en el debate intelectual) llevó a los
unitaristas a ser catalogados de herejes y ser masacrados. De ahí que
sólo permanecieron quienes sostenían el dogma trinitario. No
obstante, el dogma no se encuentra anunciado como tal en el texto de la Biblia.
Sólo podemos encontrar algunos párrafos confusos que hablan de una
supuesta divinidad de Jesús (P) los cuales se contradicen que otros que
niegan rotundamente tal posibilidad, como luego veremos si Dios quiere.
Los que buscan la verdad con sinceridad, lo comprenden todo. Dios
facilita el camino de la comprensión y abre las puertas al entendimiento.
Dios es Amigo de los creyentes: los extrae de las tinieblas de la ignorancia
hacia la luz del conocimiento, la fe y la buena guía. Y hay suficiente
luz para aquel que quiera ver. Pueden seguir haciendo la de los tres monos
sabios o pueden abrir los ojos y ver. Que Dios Bendiga a quienes buscan la
verdad por la verdad misma. Que la Paz sea con todos ustedes. Saludos. Abdallah
* * *
(5) DANIEL VICENTE
Estimado
Abdallah:
Dije, por descontado, que la Trinidad no es humanamente
concebible, así como no lo es Dios. Eso no equivale a afirmar que es
totalmente oscura, incognoscible o incluso, como tú pretendes, absurda y
aberrante. El amigo H. se ha retirado de la conversación sin
definir qué entendía por "perfecto". ¿Por qué no lo
haces tú por él?
Pero, ya que cuestionas sin razón
ni autoridad lo legítimo de nuestras Escrituras, deja que yo haga lo
propio, más atinadamente, con las vuestras. Me serviré del
testimonio de San Juan Damasceno, último Padre de oriente, al que
cito a continuación (traduciendo del
francés):
<< Queda aún la religión de
los ismaelitas, que prevalece aún en la actualidad, extravía a los
pueblos, y anuncia la llegada del
Anticristo.
(...)
Así pues, en tiempos de
Heraclio, practicaban abiertamente el culto idolátrico. A partir de esa
época y hasta nuestros días un falso profeta, llamado Mohammed, se
ha alzado entre ellos, el cual, después de haber tomado conocimiento, por
azar, del Antiguo y el Nuevo Testamento, y de haber frecuentado a su vez con
toda probabilidad a un monje arriano, ha fundado su propia herejía.
Después de ganarse el favor del pueblo simulando piedad, insinúa
que una Escritura venida del cielo le ha sido revelada por Dios. Habiendo
redactado en su libro ciertas doctrinas risibles, les transmite esta forma de
adorar a Dios.
(...)
Muchos otros absurdos dignos de
la risa se encuentran en este Libro [el Corán]. Pero les respondemos:
¿Quién atestigua que Dios le ha dado una Escritura, o quién,
entre los profetas, ha anunciado que un tal profeta debía venir? Los
ponemos en aprietos cuando les decimos: Moisés recibió la Ley en
el Sinaí, a la vista de todo el pueblo, cuando Dios apareció entre
la multitud, el fuego, las tinieblas y la tempestad; y todos los profetas,
después de Moisés, han anunciado una y otra vez que el Cristo
vendrá, que el Cristo es Dios y el que el hijo de Dios llegará
revestido de carne, será crucificado, que morirá y
resucitará, y que él es el que juzgará a vivos y a muertos.
Y cuando decimos: ¿Por qué vuestro profeta no ha venido del mismo
modo, con otros para ofrecer de él testimonio, y por qué Dios, que
ha dado la Ley a Moisés a los ojos de todo el pueblo, sobre una
montaña humeante, no le ha transmitido igualmente la Escritura de la que
habláis, en vuestra presencia, para lograr vuestra total certidumbre?
Responden que Dios actúa como le place. Esto, decimos nosotros, no lo
sabemos menos bien, pero os preguntamos cómo la Escritura ha sido
revelada a vuestro profeta. Ellos contestan que ha sido durante el sueño
cuando la Escritura ha descendido sobre él. Para burlarnos de ellos les
decimos: Puesto que ha recibido la Escritura durante el sueño, sin darse
cuenta de dicha actividad, el adagio popular le conviene perfectamente ["Me
cargas con sueños"]. Les volvemos a inquirir: Puesto que él mismo
os ha ordenado, en vuestra Escritura, no hacer nada o no recibir nada sin
testigos, ¿por qué no le habéis pedido vosotros: tú
primero, prueba con la ayuda de testigos que eres profeta y enviado de Dios; y
que la Escritura testimonia en tu favor. Entonces, vergonzosamente, guardan
silencio. Con razón les insistimos: puesto que no os está
permitido desposar a una mujer, ni comprar ni adquirir sin testigos, y que no
admitís poseer ni siquiera asnos o ganado, sin un testigo, en ese caso no
tomáis mujeres, bienes, asnos ni nada sino ante testigos;
¡sólo, pues, la fe y la Escritura las aceptáis sin testigos!
Ya que aquel que os ha transmitido dicha Escritura no posee garantías por
parte de nadie, ni conoce a quien testimonie en su favor en el pasado.
¡Mucho mejor que eso, la ha recibido durante el sueño!
>>.
Con respecto a la doctrina de la Trinidad, dime:
¿No es tu pensamiento uno contigo mismo, ya que es imposible que existas
sin pensar, consciente o inconscientemente? ¿Y no procede de ti tu
pensamiento? Ahora bien, ¿dirías que tú eres tu pensamiento,
esto es, tu entendimiento, o quizá algo más? ¿Acaso careces
de voluntad o de consciencia (visión interna)?
Retomo el texto del
Damasceno:
<< Nos llaman "asociadores", porque,
dicen, introducimos cabe Dios un asociado en tanto que decimos que el Cristo es
hijo de Dios y Dios. Nosotros les contestamos: eso es lo que los profetas y la
Escritura nos han transmitido. Vosotros también, puesto que lo
afirmáis, aceptáis los profetas. Y si nosotros nos equivocamos al
decir que Cristo es el hijo de Dios, son ellos los que nos lo han
enseñado y transmitido. Algunos de ellos dicen que hemos injertado esa
doctrina en los profetas, interpretándolos de manera alegórica, y
otros que los hebreos, por odio, nos han extraviado atribuyendo estos textos a
los profetas, para perdernos.
De nuevo les decimos: Vosotros, que
sostenéis [en vuestra Escritura] que el Cristo es Verbo y Espíritu
de Dios, ¿por qué nos injuriáis como "asociadores"? Pues el
Verbo y el Espíritu son cosas inseparables de aquel en el que se
encuentran naturalmente. Si, pues, está en Dios como Verbo de Dios,
evidentemente también será Dios. Pero, si está fuera de
Dios, Dios está según vosotros sin Verbo y sin Espíritu.
Así, al evitar asociar uno a Dios, lo mutiláis. Sería mejor
para vosotros, en efecto, decir que tiene un asociado, antes que mutilarlo y
convertirlo en algo semejante a una piedra, a un bosque, o a cualquier objeto
inanimado. Éste es el motivo por el que, al llamarnos "asociadores",
mentís; nosotros, a cambio, os llamamos "mutiladores" de Dios
>>.
¿Y a santo de qué, por cierto, te
empeñas en cargar las tintas sobre la evolución dogmática
del concepto de Trinidad? ¿Es que el hombre ha de tener un conocimiento
perfecto de las realidades divinas en todo momento, sin que pueda experimentar
cambio en su percepción de las mismas? ¿Con qué derecho
aceptas la inspiración de los profetas, tan vacilante a veces, y
desconfías de la de los Padres? Fue el propio Jesús quien
proclamó, refiriéndose al Espíritu que habría de
venir en el Pentecostés y asistiría a la Iglesia en toda
tribulación futura:
"Aún tengo muchas cosas que deciros,
pero ahora no las podéis soportar" (Jn. 16, 12).
Ahora bien,
para vosotros el Espíritu Santo no actúa sobre toda la humanidad,
sino que se ha encarnado en un solo elegido, el Consolador o Paráclito,
que identificáis con Mahoma. Algo propio de herejes, que pretenden
arrogarse una comprensión exclusiva para justificar su alejamiento de la
tradición, pues también los maniqueos lo identificaban con
Mani y los montanistas con Montano.
Pasemos a la
"absorción cristiana" del paganismo. Es recurrente en las páginas
ateas, siempre tan bien documentadas, aludir a los "orígenes egipcios"
del "mito de Jesús". Sin entrar en detalles farragosos propios de
eruditos o pseudoeruditos, y obviando la problemática de inserir el
fenómeno mesiánico, el monoteísmo y la iconoclastia hebreas
en un contexto pagano, reduzcamos el problema a dos casos con dos
hipótesis:
Casos:
1) Los historiadores de las
religiones han hallado claros paralelismos entre relatos egipcios y la Vida de
Jesús.
2) Los teólogos cristianos han hallado claras
referencias en la Ley y en los profetas a la Vida de Jesús, así
como a su doctrina.
Hipótesis:
1) Resulta muy
sencillo relacionar la Vida de Jesús con la Biblia, dada la vaguedad de
ambos escritos y la posibilidad de forzar la interpretación. Pero, en ese
caso, también debería ser un juego de niños el relacionarla
con los relatos egipcios. E incluso con algún cuento chino, si buscamos
bien.
2) Los paralelismos entre los Evangelios y los relatos
egipcios son sorprendentes, de modo que podemos excluir la hipótesis de
que se trate de una mera coincidencia textual. Sin embargo, en ese caso,
también deberíamos descartar que la relación de la Vida de
Jesús con las profecías del Antiguo Testamento fuera producto de
la manipulación, y habríamos de reconocer a Aquel como el Hijo de
Dios anunciado.
O es fácil manipular los textos o no lo es en
absoluto. Si es fácil, la correlación de historias que presentan
los estudiosos resulta superflua, y Cristo existió realmente y en los
términos divinos que el Evangelio señala. Pero si es
difícil, entonces no podemos considerar las coincidencias entre Antiguo y
Nuevo Testamento como simples invenciones de teólogos, expertos en la
Ley, y habremos de deducir que en ambos casos se trata de escritos inspirados.
Tertium non datur.
Tanto en un extremo como en el otro, el
musulmán, como el ateo y el escéptico, quedan cogidos en sus
propias palabras.
En fin, como veo que repites argumentos pasados,
tal vez porque no encuentras más ni mejores, me limitaré a
recordarte lo que ya antes les opuse:
1) Que Dios sea declarado
uno no obsta para que sea trino. La Trinidad no es una tríada. Ahora
bien, si citas a Moisés, cita también a
David:
"Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi
diestra, En tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies" (Sal. 110,
1).
2) La universalidad de la misión de Jesucristo la
reconoce el Corán, por ejemplo, cuando dice:
"Y
acuérdate de aquella que conservó su virginidad. Infundimos en
ella parte de nuestro Espíritu. De ella y de su Hijo hicimos una aleya
[signo] ante los mundos" (Azora 21:91).
E insisto: olvidas, o
más bien omites deliberadamente, este pasaje tan significativo del
Evangelio, a propósito de la fe de la cananea:
"'Sí,
Señor -repuso ella-, pero también los perritos comen de las
migajas que caen de la mesa de sus amos'. Entonces Jesús le
respondió: 'Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas'" (Mt.
15, 27-28).
3) ¿Dónde están tus testimonios
históricos de las masacres católicas contra los arrianos? Yo puedo
mostrarte, entre otros documentos, la crónica de Sulpicio Severo,
que ya conocerás, en la que se narra la opresión de los
católicos por los arrianos. ¿Qué, si no, iba a mover a un
obispo como San Hilario -tantas veces exiliado- a escribir un panfleto
durísimo contra nada menos que el emperador
Constancio?
Contestaré al resto de tus preguntas (a
saber: necesidad de la economía en la salvación de los hombres,
prefiguración veterotestamentaria de Cristo) en los mensajes sucesivos.
Tu turno.
Saludos.
Daniel.
* * * * * *
SEXTO TURNO.
(6) ABDALLAH YUSUF
En el Nombre de Dios, El
Compasivo, El Misericordioso
La Paz sea con ustedes. Saludos. No, Daniel,
no: el debate es sobre TRINIDAD, no sobre Islam. Para debatir sobre Islam
abrimos otro foro. La propuesta era sólo para debatir sobre la trinidad.
Apegate a lo acordado.
Tú dices que uno tiene pensamientos que
proceden de uno y son independientes de uno. También tiene sentimientos y
deseos. En consecuencia, quizás se pueda alegar que Dios no
necesariamente tiene "tres personas" sino que puede tener más que no
conozcamos. Puede tener 4, 10, 99 o infinitas personas. Si es humanamente
inconcebible, ¿por qué limitarlo a 3? Tu argumento no me demuestra
la existencia vde la trinidad. Es, como todo lo que exponen sobre este tema, una
explicación rebuscada más para tratar de explicar algo que no
tiene explicación.
¿Por qué digo que no tiene
explicación? Simple: Porque es hijo de... o es Dios mismo. Es coeterno o
procede de... Son cosas contradictorias en sí mismas. Luego seguimos si
Dios quiere. Saludos y que Dios bendiga a quien busca la verdad por la verdad
misma. Hay suficiente luz para aquel que quiere ver. Abdallah.
* *
*
(6) DANIEL VICENTE
Querido
Abdallah:
Has sido tú quien ha criticado la revelación
cristiana, alegando que fue manipulada por la tradición a lo largo de los
siglos. Yo, sin aceptarte eso, te contesto que vuestra Escritura sí
está viciada, pero además "ab initio", y todo ello sin salirnos
del tema de la Trinidad.
Recuerdo, por cierto, que introdujiste la
cuestión de los iconos en un mensaje anterior. Aunque la pasé por
alto, para no desviarme de nuestro principal cometido, puedes abrir un hilo
donde se trate este problema y lo discutiré con mucho
gusto.
Volviendo a la Trinidad, comentas:
"Tú dices que
uno tiene pensamientos que proceden de uno y son independientes de uno.
También tiene sentimientos y deseos. En consecuencia, quizás se
pueda alegar que Dios no necesariamente tiene "tres personas" sino que puede
tener más que no conozcamos. Puede tener 4, 10, 99 o infinitas personas.
Si es humanamente inconcebible, ¿por qué limitarlo a 3?"
No tienes en cuenta que con mi ejemplo no intentaba parangonar la
mente humana con la divina, sino sólo mostrarte que es posible que la
procedencia implique, al menos, dos manifestaciones distintas en un mismo ser.
Siendo este ser infinito, también lo serán sus formas de
manifestarse, esto es, su acción y el producto de la misma: sujeto,
predicado y objeto; gerundio, infinitivo y participio. Ahora bien, sin entrar en
el detalle de que los "sentimientos" que mencionas son pasiones y no puede haber
pasión en Dios, mientras que los "deseos" se identifican con su voluntad
pura, te contesto del siguiente modo, valiéndome de Ramón
Llull (Libro de los secretos de la Santísima Trinidad y de la
encarnación):
"Si alguien dijera que hay en Dios más de
tres personas e intentase probarlo afirmando que hay en Dios más de tres
dignidades: unidad, magnitud, eternidad, poder, sabiduría, y otras; a
éste le podemos responder que en Dios cualquiera de estas dignidades es
la otra. Así pues, el unificante, el bonificante, el magnificante, el
eternizante, el potenciante, y lo que sigue, son una única persona, que
es Dios Padre; el unificado, el bonificado, el magnificado, el eternizado, el
potenciado, y lo que sigue, son una única persona, que es Dios Hijo; y
unificar, bonificar, magnificar, eternizar, potenciar son una única
persona, que es Dios Espíritu Santo. Es necesario que esto sea así
para que una dignidad de Dios pueda ser igual a otra".
Y no podemos
concebir que Dios y su acción o el producto de su acción sean la
misma persona, porque incurriríamos en el absurdo de afirmar que Dios se
actúa o se engendra a sí mismo desde la pura nada.
Añade Santo Tomás de Aquino (Compendio de
teología):
"Además, como Dios lo abarca todo en una sola
mirada de su Inteligencia, y su amor se extiende a todo por un solo acto de su
Voluntad, es imposible que en Dios haya muchos verbos o muchos amores; por
tanto, si el Hijo procede como Verbo y el Espíritu Santo como Amor,
está claro que no puede haber en Dios muchos hijos o muchos
espíritus santos.
Más aún, se dice que algo
es perfecto cuando es único (en su género). Lo que admite fuera de
sí alguna cosa del mismo género no es absolutamente perfecto y,
por esta razón, las cosas que son absolutamente perfectas en su
naturaleza no se multiplican en número...".
Puedes
acusarme de confiar demasiado en la filosofía, dependiente de la
razón natural, y muy poco en la revelación. Termino, pues, este
turno reseñando una parte significativa de la justificación
veterotestamentaria de la Trinidad que hace Novaciano, autor un siglo
anterior al Concilio de Nicea:
<< Moisés escribió
además que Dios se apareció a Abrahán "junto a la encina de
Mambré, cuando él estaba a mediodía sentado a la puerta de
su tienda" (Gen. 18,1), y a pesar de haber visto a tres hombres, llamó a
uno de ellos Señor. Después de haberles lavado los pies, les
ofrece panes, cocidos al rescoldo, con mantequilla y abundante leche e insiste a
los huéspedes, sin dejarles marchar, a que coman. Después de esto,
oye que será padre y escucha que Sara su esposa habrá de darle a
luz a un hijo suyo y es informado de la destrucción de los habitantes de
Sodoma -cosa que merecían padecer-, y se entera de que Dios había
descendido a causa del clamor de los sodomitas. Si los herejes pretenden ver en
este pasaje que el Padre fue recibido como huésped con dos
ángeles, entonces han considerado que el Padre es visible; si por el
contrario lo consideran un ángel, dado que sólo uno de los tres
ángeles es llamado Señor ¿por qué contrariamente a lo
habitual se llama Dios a un ángel? La explicación podría
consistir en que para poder atribuir a Dios Padre su propia invisibilidad y
poder dejar al ángel su propia inferioridad, hay que creer que quien se
apareció a Abrahán y fue recibido como huésped no fue otro
que el Hijo de Dios que también es Dios. Hecho huésped de
Abrahán prefiguraba simbólicamente lo que había de suceder,
que estaría entre los hijos de Abrahán, a cuyos hijos [los
apóstoles] les lavó los pies como prueba de que él era el
mismo al devolver en los hijos el derecho de hospitalidad, que en otro tiempo le
había prestado su padre.
(...)
Y sin embargo,
a pesar de todo esto la misma Escritura divina con razón no cesa de
llamar ángel a Dios y de proclamar Dios a un ángel. En efecto,
cuando este mismo Jacob iba a bendecir a Manasés y Efraín, los
hijos de José, teniendo las manos cruzadas sobre las cabezas de los
muchachos, dijo: "Dios que es mi pastor desde mi juventud hasta este día,
el ángel que me libró de todos los males, bendiga a estos
muchachos" (Gen 48,15-16).
Tan es así que al mismo que
había llamado Dios lo llama ángel, que al final de la frase puso
en singular la persona de la que estaba hablando, cuando dijo: "Bendiga a estos
muchachos". Por el contrario, si hubiese querido que se tuviese al ángel
por otro ser distinto, habría abarcado las dos personas con el
número plural. Ahora bien, en lo referente a la bendición
empleó el número singular de una única persona, con lo que
quiso dar a entender que Dios y el ángel eran la misma persona. Pero Dios
Padre no puede ser considerado Dios y ángel [enviado], mientras que
Cristo sí puede serlo. Fue a éste a quien Jacob indicó como
autor de esta bendición al poner sus manos entrecruzadas sobre los
muchachos, como si Cristo fuese el padre de ellos, mostrando con la
colocación de las manos la figura y la forma futura de la pasión.
Por tanto, como nadie duda en llamar ángel a Cristo, que nadie titubee en
proclamarlo también Dios, al comprender que éste mismo en el
momento de la bendición de estos muchachos, mediante el misterio de su
pasión simbolizado en la figura de las manos, era invocado como Dios y
como ángel >>.
Me han quedado cosas en el tintero para
la próxima ocasión, pero más te van quedando a ti. Espero
tus objeciones sobre la totalidad de los puntos
tratados.
Saludos.
Daniel.
* * * * * *
SÉPTIMO TURNO.
(7) ABDALLAH YUSUF
En el Nombre de Dios, El
Compasivo, El Misericordioso
La Paz sea con todos ustedes. Saludos:
Daniel, tu ejemplo del pensamiento no es aplicable, pues ¿qué es el
pensamiento? ¿Tiene una existencia independiente luego de pasar a existir?
Digamos, yo pienso en un objeto: ¿Ese pensamiento pasa a tener una
existencia independiente? ¿Es algo aparte del ser que
piensa?
Quizás sea yo quien no capte la lógica de este
mensaje tuyo. Pero francamente no alcanzo a seguir la línea de
pensamiento y razonamiento hasta llegar a la trinidad.
En cuanto a los
tres visitantes de Abraham (con él sea la Paz), es otro argumento que una
vez escuché y también me pareció ridículo y absurdo.
No merece mayor comentario: se cae por sí mismo.
No ví tu
respuesta sobre cómo la prueba de Jonás, los 3 días y 3
noches, pueden entrar en un día y medio...
La doctrina de
la trinidad
Un dogma de fe.
El misterio de la doctrina de la
trinidad es para los cristianos, precisamente la raíz de sus creencias.
Va mas allá de lo que puede ser una aseveración filosófica.
Es un dogma de fe que afecta toda sus creencias, prácticas y modo de vida
en general. Y como tal, suelen tener dificultad para explicarlo.
Veamos
algunos argumentos planteados por los propios cristianos en defensa de su
dogma (extraído de otros foros de internet) :
"El misterio de
la Santísima Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida
cristiana. Es el misterio de Dios en sí mismo. Es, pues, la fuente de
todos los otros misterios de la fe; es la luz que los ilumina. Es la
enseñanza más fundamental y esencial en la ‘jerarquía
de las verdades de fe’. Toda la historia de la salvación no es otra
cosa que la historia del camino y los medios por los cuales el Dios verdadero y
único, Padre, Hijo y Espíritu Santo, se revela, reconcilia consigo
a los hombres, apartados por el pecado, y se une con ellos".
"Los
cristianos son bautizados 'en el nombre del Padre y del Hijo y del
Espíritu Santo' (Mt 28, 19). Antes responden ‘Creo’ a la
triple pregunta que les pide confesar su fe en el Padre, en el Hijo y en el
Espíritu: ‘Fides omnium christianorum in Trinitate consistit’
("La fe de todos los cristianos se cementa en la Santísima Trinidad").
Los cristianos son bautizados en ‘el nombre’ del
Padre y del Hijo y del Espíritu Santo y no en ‘los nombres’
de estos, pues no hay más que un solo Dios, el Padre todopoderoso y su
Hijo único y el Espíritu Santo: la Santísima Trinidad.
“La Trinidad es un misterio de fe en sentido estricto, uno de
los ‘misterios escondidos en Dios, que no pueden ser conocidos si no son
revelados desde lo alto’. Dios, ciertamente, ha dejado huellas de su ser
trinitario en su obra creadora y en su Revelación a lo largo del Antiguo
Testamento. Pero la intimidad de su Ser como Trinidad Santa constituye un
misterio inaccesible a la sola razón e incluso a la fe de Israel antes de
la Encarnación del Hijo de Dios y el envío del Espíritu
Santo”.
Comentario : como vemos, tal como nos ha demostrado
Daniel en este foro, los cristianos intentan explicar el dogma de la trinidad
expresando un sinnúmero de palabras y frases complicadas que giran
entorno a un asunto: la trinidad es un misterio más allá de la
razón, incluso inaccesible a la creencia de la Humanidad antes de
Jesús (P). Dicen que hay pruebas de la trinidad en la creación y
en los textos bíblicos, pero sin embargo no explican cómo los
hombres antes de Jesús (P) no alcanzaban a comprender este concepto.
Tampoco se explica cómo hoy no se puede comprender el concepto a no ser
que se reciba “una revelación desde lo alto”.
Es decir
que, como hemos dicho, se trata de un dogma de fe que el creyente debe aceptar
sin cuestionar y sin buscarle explicaciones. Si no alcanza a comprenderlo,
deberá pedirle a Dios que lo ilumine y le permita aceptar este dogma, o
caerá inevitablemente en el abismo de la perdición. Bajo tal
presión, al cristiano no le queda otra salida más que aceptar y
repetir una y otra vez estos argumentos dogmáticos inentendibles y tan
difíciles de explicar en simples palabras.
Argumentos que
además son aberrantes al intelecto. ¿Por qué insisto con
esto? Porque decir que Dios tuvo que encarnarse para purificar al mundo del
pecado y que murió en una forma cruel e inhumana, y este acto salvaje
sirvió para salvar a la Humanidad, es una completa aberración sin
ningún sentido lógico ni racional. ¿Cómo lo Eterno,
Infinito y Absoluto va a encarnarse en una criatura material, limitada y
débil? ¿Cómo el resto del mundo puede soportar la Presencia
directa de la Divinidad? ¿Cómo es que finalmente muere?
¿Cómo es que necesita de esto para librar al mundo del pecado?
¿Cómo es que un acto salvaje, cruel e inhumano sirve para la
redención de la Humanidad mientras que el hombre es que ejecuta el acto
con su mano y no quien lo padece con paciencia? ¿Cómo es que
finalmente el pecado sigue entre nosotros y la maldad sigue reinando en el
mundo? ¿Sería, entonces, necesario que Dios vuelva a encarnarse,
vuelva a aparecer entre nosotros para que lo volvamos a matar con crueldad y
saña, a fin de librarnos de los pecados que hemos acumulado en los
últimos 20 siglos?
[sigue la repetición del apartado "La
trinidad y los símbolos asociados" (vid. quinto turno), a la que se
añaden los párrafos que reproducimos acto
seguido].
¿Con qué fin? En primer lugar, para facilitar que
la gente acepte la nueva religión, pues contiene conceptos similares a
sus creencias paganas aberrantes. En segundo lugar, con el fin de afianzar el
poder de la clase sacerdotal. Pues este Dios encarnado que se sacrifica para
redimir el pecado y salvar a la Humanidad, es quien deja como representante Suyo
a la Iglesia, la cual llevará adelante la “voz de Dios” en la
tierra (especialmente en Europa) como interprete de Su Voluntad, custodio de los
Libros Revelados (guardados celosamente por la Iglesia que no dejó que
fuesen conocidos durante muchos siglos) y administradora de los rituales de
salvación en forma exclusiva. Así, quien desee la salvación
deberá recurrir a la Iglesia, aceptar lo que le digan, someterse
sumisamente a su poder y conformarse con lo que le brinden de conocimiento sobre
religión. La Iglesia les garantiza a los fieles el Paraíso eterno
y la felicidad. Sólo les pide una pequeña cosita a cambio: el
mundo.
Que la Bendición de Dios sea con quienes buscan la verdad
por la verdad misma. Hay suficiente luz para aquel que quiere ver, y quienes
buscan la verdad con sinceridad lo comprenden todo. Dios es Amigo de los
creyentes sinceros: los extrae de las tinieblas de la confusión y la
ignorancia hacia la luz del conocimiento y la buena guía. Que la Paz sea
con todos ustedes. Saludos. Abdallah
* * *
(7) DANIEL
VICENTE
Estimado Abdallah:
Planteas varias cuestiones
difíciles de resolver. La primera es si la encarnación repugna a
la naturaleza de Dios. Es decir, te preguntas si Dios omnipotente puede
encarnarse sin dejar de ser Dios omnipotente. En segundo lugar, si debe
encarnarse para librarnos de nuestros pecados. Te contestaré a lo primero
con San Gregorio de Nisa (Gran Catequesis [traducido del catalán])
y a lo segundo con San Ireneo de Lyon (Contra los herejes). Escribe el
Capadocio:
<< Dicen que el nacimiento y la muerte son cosa
propia de la naturaleza carnal. También yo lo digo. Pero lo que
precedió al nacimiento y lo que siguió a la muerte está
fuera de nuestra naturaleza. Porque, si contemplamos ambos extremos de nuestra
vida, sabemos desde dónde empezamos y hacia qué fin nos dirigimos.
En efecto, el hombre empieza a existir a partir de una pasión, y con una
pasión se consuma. En cambio, en aquel caso, ni el nacimiento [de Cristo]
tuvo lugar a partir de una pasión, ni la muerte terminó en una
pasión, ya que ni el placer dominó en su nacimiento, ni la
corrupción sucedió a la muerte.
¿No crees en
ese milagro? Me alegra tu incredulidad, porque reconoces plenamente que los
milagros están por encima de la naturaleza por las mismas razones que
hacen que consideres por encima de la fe las cosas que te he dicho. El hecho de
que nuestra predicación no vaya por la vía de lo que es natural
debería ser para ti un argumento en favor de la manifestación de
la divinidad. En efecto, si lo que creemos sobre Cristo cayese dentro de los
límites de la naturaleza, ¿dónde estaría su divinidad?
Pero, si lo que se relata supera a la naturaleza, aquello que te merece
desconfianza indica precisamente que es a Dios a quien
predicamos.
El hombre nace, efectivamente, a partir de un
ayuntamiento y, tras la muerte, entra en la corrupción. Si nuestra
predicación se limitara a esto, de ningún modo ibas a creer que es
Dios aquel del que testimoniamos haber poseído los atributos de nuestra
naturaleza. Pero, si escuchas decir que, pese a que nació, devino fuera
de lo común tanto en el modo de su nacimiento como en el hecho de no
estar sujeto a la alteración de la corrupción, lo mejor, en buena
lógica, sería que enfocases tu incredulidad hacia otra
dirección y que pensaras que Él no es un hombre como los que vemos
según la naturaleza.
(...)
¿Cuál
es, pues, la razón -dicen- para que la divinidad haya descendido a una
condición tal en que la misma fe pueda dudar de que Dios -realidad
inconmensurable, incomprensible e inexpresable, superior a toda gloria y a toda
grandeza- se mezcle con la inmundicia de la naturaleza humana, hasta el punto de
que con esta mezcla con la bajeza se envilezcan sus acciones
soberanas?
(...)
Examinemos, entonces, en primer
lugar, qué es lo contrario de la virtud, cosa que en cierto modo ya hemos
investigado en lo que precede. Así como la oscuridad se opone a la luz y
la muerte a la vida, así aparece claro que el vicio -y sólo
él- se opone a la virtud. De la multitud de cosas que podemos considerar
en la creación no hay nada que se oponga a la luz o a la vida salvo
aquello que se considera como su propio contrario: no una piedra, un madero, el
agua, el hombre ni cualquier otro de los seres, sino la oscuridad y la muerte.
Lo mismo sucede con la virtud: nadie dirá que se considere como su
contrario ninguna otra criatura salvo el concepto de vicio.
Si
nuestra doctrina anunciase que la divinidad ha nacido en el vicio, el adversario
tendría oportunidad de atacar nuestra fe acusándonos de mantener
doctrinas incoherentes e inverosímiles con relación a la
naturaleza divina. Efectivamente, sería sacrílego afirmar que la
sabiduría misma, la bondad, la incorruptibilidad, o cualquier otro
sublime atributo o apelación, ha experimentado un cambio cayendo en su
contrario.
Ahora bien, si la verdadera virtud es Dios; si ninguna
naturaleza se opone a la virtud excepto el vicio; si Dios nace, no en el vicio,
sino en una naturaleza humana; si no hay en ello nada indigno o vergonzoso y se
es ajeno a la pasión del vicio, en la cual Dios ni nació ni
podía nacer según su naturaleza, ¿cómo es que se
avergüenzan al confesar que Dios se ha amparado de una naturaleza humana,
siendo así que, en la condición humana, no se descubre ninguna
oposición con el concepto de virtud? Porque, efectivamente, ni la
facultad de razonar, ni la inteligencia, ni la ciencia, ni nada parecido en las
propiedades del ser humano es contrario al concepto de
virtud.
Ahora bien, dicen que la misma transformación que
se da en nuestro cuerpo es una pasión. Pero Dios es impasible. Por
consiguiente, tienen una concepción extraña de Dios los que
determinan que Aquel que es impasible por naturaleza entra en comunión
con la pasión. Contra estas objeciones utilizaremos de nuevo el mismo
argumento: el término "pasión" se emplea en un sentido propio y en
un sentido impropio. Lo que se hace voluntariamente provocando un cambio desde
la virtud hacia el vicio es verdaderamente una pasión. En cambio, lo que
se observa en la naturaleza, cuando progresa por etapas según una
secuencia que le es propia, debería llamarse con mayor exactitud
acción antes que pasión. Así, por ejemplo, el nacimiento,
el desarrollo, la permanencia del sujeto en la absorción y la
evacuación de la comida, la coalición de elementos que forman el
cuerpo y la disolución, de nuevo, de este compuesto, con el movimiento de
dichos elementos hacia aquello que les es afín.
Así
pues, ¿con qué se puso en contacto la divinidad según nuestro
misterio? ¿Con la pasión en sentido propio -es decir, con el vicio-
o con el movimiento según la naturaleza? Porque, si nuestra doctrina
asegurase que la divinidad nació sujeta a algo perverso, habría
que rechazar el absurdo de esta doctrina, la cual no formularía nada
sensato sobre la naturaleza divina. Pero, si se dice que la divinidad
asumió nuestra naturaleza, que desde un principio había recibido
de ella el nacimiento y la subsistencia, ¿cómo puede decirse que
nuestra predicación se aparta de la idea que conviene tener de Dios,
puesto que no instamos a entrar a formar parte de la fe a ningún concepto
de Dios que suponga una condición pasional? Porque no decimos en absoluto
que un médico se convierte en enfermo cuando se dispone a curar al
enfermo, sino que, al contrario, tan pronto entra en contacto con la enfermedad,
el médico permanece libre del mal >>.
Con respecto a
la segunda cuestión, leemos en San Ireneo:
<< Este
oráculo ["Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza"] quedó
manifiesto cuando el Logos de Dios se hizo hombre, asemejándose al hombre
y asemejando el hombre a Sí para que mediante la similitud con el hijo se
haga el hombre digno de estimación ante el Padre. En los tiempos pasados
decíase del hombre que había sido hecho a imagen de Dios, mas no
se echaba de ver, invisible como era aún el Verbo a cuya imagen
había sido hecho el hombre. De ahí también que perdiera
fácilmente la similitud. Mas al hacerse carne el Logos de Dios,
autentificó ambas cosas: demostró la verdad de la imagen, hecho en
persona lo que era su imagen, y fijó establemente la similitud,
asemejando juntamente el hombre al Padre invisible por medio del Verbo
visible.
No sólo por lo dicho significó el
Señor al Padre y a Sí. Los dio también a conocer por la
Pasión. En efecto, para deshacer la inobediencia del hombre ocurrida al
principio en el árbol, "hízose obediente hasta la muerte y muerte
de cruz" (Phil. 2, 8), y sanó con la obediencia ocurrida en el
árbol la transgresión habida en el árbol.
Mensajero
(...)
Economía de tal naturaleza no
la llevaba a cabo por medio de ajenas creaciones, sino de las suyas propias; ni
por frutos de ignorancia o penuria, sino por sustancias provenientes de la
sabiduría y poder del Padre.
(...)
Salta a
la vista, según eso, que el Señor vino a su casa, y su propia
creación, sostenida por él, le llevó a cuestas.
Recapituló la desobediencia que tuvo lugar en el árbol, mediante
la obediencia también en el árbol; y la seducción en que
incurrió con mal engaño la virgen Eva, destinada ya al marido, la
deshizo la verdad con que recibió el buen mensaje del ángel la
Virgen María, ya bajo marido. En efecto, así como aquella fue
seducida con el discurso del ángel para que huyese de Dios faltando a su
palabra, así ésta fue evangelizada con el discurso del
ángel para que, obediente a su palabra, llevase a Dios; y si
aquélla fue seducida a fin de no obedecer a Dios, ésta
movióse por sí a la obediencia de Dios; por donde la Virgen
María vino a ser abogada de la virgen Eva; y así como el humano
linaje quedó obligado a la muerte por una virgen, fue desligado por otra;
he ahí compensada la desobediencia de una virgen por la obediencia de
otra. Más aún, el pecado del protoplasto se corrigió con el
castigo del primogénito, y la astucia de la serpiente quedó
vencida con la simplicidad de la paloma (cf. Mt. 10, 16), rotos los lazos con
que habíamos sido atados a la muerte >>.
Sólo me
queda aclararte, por el momento, que Cristo derrotó al pecado, pero no lo
exterminó. Ello habría supuesto acabar también con nuestro
libre albedrío.
Sobre los tres días y las tres noches
de Jonás, en relación a la profecía de Cristo, escribe
San Agustín de Hipona (Concordancia de los
evangelistas):
<< Pues tampoco el mismo triduo de la muerte
y resurrección del Señor puede entenderse rectamente a no ser
desde este modo de hablar que emplea la parte por el todo. El mismo Mateo dice:
"Como Jonás estuvo en el vientre de la ballena tres días y tres
noches, así estará también el Hijo del hombre tres
días y tres noches en el corazón de la tierra." Si se computa el
tiempo, sea desde que entregó su espíritu, sea desde que fue
sepultado, no se halla íntegro más que el día del medio; es
decir, tomemos el día del sábado entero, esto es, con su noche; en
cambio, respecto a los días que le dejan en el medio, es decir, la
preparación de la Pascua y el primer día de la semana, al que
llamamos domingo, entendamos el todo por la parte. ¿Qué ayuda el que
algunos, coartados por estas estrecheces y desconocedores de que este modo de
expresión, es decir, el todo por la parte, es de gran valor a la hora de
solucionar los problemas de las santas Escrituras, quisieron contar como noche
aquellas tres horas, de la sexta a la nona, en que se oscureció el sol, y
como día las otras tres horas en que de nuevo fue devuelto a la tierra,
es decir, desde la nona hasta su ocaso? Pues sigue la noche del sábado
inmediato, que, computada con su respectivo día, harán ya dos
noches y dos días; pero, además, después del sábado
sigue la noche del primer día de la semana, es decir, del domingo
incipiente en la que el Señor
resucitó.
Habrá, pues, dos noches, dos días y
una noche, aunque se pudiera entender entera y no mostrásemos que aquel
amanecer es su parte última; por lo cual, ni enumeradas aquellas seis
horas, en tres de las cuales se oscureció el sol y en tres de las cuales
brilló, se hallará justificación para hablar de tres
días y tres noches. Sólo queda, pues, que, mediante aquel modo
frecuentísimo de hablar de las Escrituras por el que se entiende el todo
por la parte, hallemos como día inicial el tiempo de la
preparación de la Pascua en que el Señor fue crucificado y
sepultado, y por esa su última parte tomemos el día entero que ya
había transcurrido; el día del medio, en cambio, es decir, el
sábado, lo tomamos no por una parte, sino en su totalidad; el tercero, a
su vez, por su parte primera, es decir, por la noche con su tiempo de
día. Así resultará el triduo. Es lo mismo que se dio en los
ocho días tras los cuales subió a la montaña.
Refiriéndose a ellos, Mateo y Marcos, mirando a los días del
medio, íntegros, dijeron "después de seis días" donde Lucas
había dicho "después de ocho días"
>>.
Espero que esto resuelva tus
dudas.
Saludos.
Daniel.
* * * * * *
OCTAVO TURNO.
(8) ABDALLAH YUSUF
En el Nombre de Dios, El
Compasivo, El Misericordioso
La Bendición de Dios y Su
Misericordia cubran a quienes buscan la verdad por la verdad misma. La Paz sea
con todos ustedes. Saludos. Daniel: tus mensajes no dejan de demostrar la
incoherencia del aberrante dogma cristiano, una aberración que contradice
la razón, la lógica y el mismo mensaje de los Profetas. Tú
dices que Dios es Todopoderoso y por eso podía encarnarse. No es
así. Dios es Todopoderoso, sin duda, pero no puede hacer algo que va
contra Su propia naturaleza. No puede dejar de existir, pasar a ser limitado,
dejar de ser Dios. No podemos argumentar apoyándonos en el Poder Absoluto
de Dios para decir que puede hacer algo que va contra Su propio Ser. Pero
además ustedes dicen que Dios necesitó encarnarse para redimir a
la Humanidad y vencer al pecado, especialmente al pecado original. ¿Por
qué Dios necesita hacer esto así? ¿Acaso Dios se
equivocó y para enmendar su error se autocastiga encarnando para sufrir
una muerte dolorosa? ¿Y cómo un acto cruel, salvaje e inhumano sirve
de redención para la Humanidad, si no es un ser humano el que se
sacrifica sino Dios Mismo?
Pero cuando uno medita usando la razón
en este asunto, surgen otras cuestiones aberrantes que claramente muestran la
falsedad del dogma inventado. Porque si Dios tuvo que encarnarse para morir en
la cruz a través de un acto de completa maldad y así pudo vencer
al pecado, triunfar sobre el mal, redimir a la Humanidad y salvarla, ¿los
que cometieron tal acto salvaje y malvado estaban predestinados a realizarlo?
¿Qué hubiera pasado si todo el pueblo judío hubiese aceptado
unánimemente a Jesús y no lo hubiesen condenado a muerte? En tal
caso, un acto de obediencia, sumisión y piedad hubiera traído el
fracaso de la Misión de Jesús como Dios encarnado, mientras que el
éxito lo logra gracias a la desobediencia, la rebeldía y el
rechazo de un grupo que llevó a tal extremo su negación que lo
condenó a una muerte violenta y cruel. Entonces, la obediencia lleva al
fracaso mientras que la desobediencia con malicia perversa lleva al éxito
(y cuanto más maldad y violencia, mejor). ¿Acaso no es una doctrina
aberrante, incoherente, irracional, ilógica y hasta perversa,
diría yo?
Es más: leyendo objetivamente los Evangelios,
vemos que el modo en general en que Jesús (P) trataba a la gente y a sus
discípulos era usando expresiones fuertes y duras (“hombres de poca
fe”), muy terminantes cuando se trataban de los enemigos de la verdad
(“generación de víboras”,
“hipócritas”, etc.) y con mucha firmeza a la hora de actuar
(como cuando expulsa a los mercaderes del templo : Mateo 21:12, Marcos 11:15,
Lucas 19:45 y Juan 2:13), todo lo que resulta contrario a la creencia cristiana
sobre el amor y la función salvadora de Jesús (P) a través
de su autosacrificio. Pues si todo esto fuera así, no habría
razón para hablarles de ese modo y tratarlos de tal manera brusca. En
cambio, si pensamos que su trato tenía la intención de
despertarlos, hacerlos tomar conciencia y motivarlos a la búsqueda de la
salvación a través del sacrificio, el esfuerzo por la
purificación propia, etc., entonces tiene lógica y sentido. En tal
caso, su trato responde al amor por ellos, ya que haciéndolos tomar
conciencia puede guiarlos hacia la salvación, la cual tendrá lugar
de acuerdo al sacrificio que cada uno realice de sí mismo, no al
sacrificio de Jesús por ellos. A menos, claro está, que pensemos
que Jesús los trataba de esa manera para provocarlos a fin de que ellos
cayeran en la rebeldía y el odio hacia él al punto que lo
terminaran matando con crueldad, con el objetivo de cumplir su Misión
como Dios encarnado, morir a manos de ellos y redimir a la Humanidad venciendo
al pecado. No obstante, tal descripción es aberrante al intelecto y al
corazón. Por lo tanto, sólo puedo concluir que Jesús los
trataba de hacer tomar conciencia y llamarlos a la obediencia a Dios, la
sumisión y el camino del bien. Si él los convocaba con buena
intención, si ellos hubieran obedecido y no lo hubieran matado,
¿qué hubiera ocurrido? ¿Habría fracasado Dios en su
intento de redimir a la Humanidad y vencer sobre el pecado?
Los
musulmanes no creemos ni aceptamos el “pecado original”. No creemos
que cada ser humano nazca cargando la falta cometida por su ancestro primero,
Adán (P). Si bien creemos en Adán (P) y en su historia, el Islam
tiene al respecto una visión particular, diferente a la del Cristianismo,
y no aceptamos que el error de Adán (P) se haya transmitido a toda la
Humanidad, cargando a cada ser humano con un pecado desde su nacimiento. Para el
Islam, cada ser humano nace en la pureza, en un estado libre de toda mancha o
corrupción o pecado. Y cada alma es responsable sólo por lo que
hace, sin cargar con lo que hayan hecho sus antepasados o sus
contemporáneos. Dice el Corán :
“Dios no es
injusto en absoluto con los hombres, sino que son los hombres los injustos
consigo mismos”. (10:44)
Para el Islam, todo ser humano nace
puro e inocente, en un estado llamado “fitrah”, su naturaleza
primigenia, que es pura y buena. Luego al crecer, a través de su libertad
de acción y voluntad elige una de las posibilidades que tiene delante
suyo : hacer el bien o hacer el mal. Así va juntando méritos o
faltas, y el Día del Juicio será juzgado por esto, recibiendo su
remuneración : el premio del Paraíso o el castigo del
Infierno.
Como podemos advertir, el Islam posee profundas diferencias de
conceptos con respecto al Cristianismo, la religión más conocida
en Occidente. Por ejemplo, este mundo, en la visión islámica, es
un lugar de prueba. No es un lugar de castigo del hombre por la falta de su
padre Adán (P), ni es un sitio de residencia permanente, más
allá del cual no hay nada. Es un lugar de paso donde es sometido a una
prueba por parte de Dios. Y como es un lugar de paso, tarde o temprano las
criaturas tienen que abandonar este mundo para ir a la Morada Permanente. Por lo
tanto, la muerte es una necesidad, es una puerta de paso hacia otro estado y no
un castigo.
Las condiciones del mundo son las óptimas para que
cada ser humano supere con éxito su prueba y alcance el éxito en
la Morada Permanente : el Paraíso. Cada ser humano nace en el sitio y la
época que son las más propicias para que supere su prueba y logre
un buen resultado final. Como las condiciones de cada individuo son diferentes a
las de los demás, existe entonces una gran diversidad de estados, cada
uno con su grado de responsabilidad y todos con las mismas oportunidades ante
Dios.
Todas los seres humanos tienen la misma posibilidad de superar la
prueba y obtener la Gracia de la Recompensa Divina en el otro mundo. Dios es
Sabio, Justo, Generosísimo y Misericordiosísimo. Otorga a cada
individuo una posibilidad igual a la de otros y toma en cuenta todas las
consideraciones.
Para los musulmanes, Jesús (P) es un Profeta,
uno de los más grandes Mensajeros, el Mesías prometido al pueblo
de Israel. Pero no es “hijo de Dios” ni “Dios encarnado”
o “Dios Hijo” como parte de la trinidad. Los musulmanes rechazamos
por completo el concepto de trinidad y de divinidad de Jesús (P). Para el
Islam Jesús (P) es un ser humano tal como lo eran los demás
Profetas. A pesar de aceptar que haya nacido de una virgen, sin un padre
biológico, no se considera a Jesús como hijo de Dios ni como algo
más que un ser humano. Así como Dios hizo a Adán (P) sin
padre ni madre, hizo a Jesús (P) sin la intervención de un padre,
como parte de los signos milagrosos que lo individualizaban como el
Mesías esperado. Por otra parte, el Mensaje de Jesús (P) no fue
universal, sino que era limitado y restringido para el pueblo de Israel. Y no
vino a modificar la Ley de Moisés (P) sino a cumplirla y hacerla cumplir
entre los judíos. La universalidad del Mensaje de Dios tiene lugar con el
Profeta Muhammad (BPD), quien trajo un Mensaje, el Islam, y un Libro Sagrado, el
Corán, para todos los pueblos de todas las épocas hasta el fin de
los tiempos.
Saludos a todos y que Dios Bendiga al sincero buscador de la
verdad. Abdallah
* * *
(8) DANIEL
VICENTE
Abdallah:
Tu versión tendenciosa y
superficial del sacrificio de Cristo patentiza que no lo comprendes. La piedad
que él tuvo contigo se la pagas tú con malicia y desaire
fariseo.
1) No va contra el ser de Dios el encarnarse. La
encarnación es un milagro del más alto orden y, como tal, escapa a
la comprensión de los hombres, así como a la de los
ángeles. No se sustrae a ella, añado, por atentar contra la
razón o el sentido moral de las criaturas, sino porque los supera
infinitamente. He aquí el prodigio: Cristo mantuvo su naturaleza divina
y, sin renunciar a ella, haciéndose maldición, se revistió
de la naturaleza humana. Puede resultar chocante a alguien ajeno a nuestros
misterios que Dios, que es inmutable, progrese y evolucione (como nos cuenta
Lucas al narrar la infancia de Jesús), sienta hambre y sed, pueda ser
tentado, experimente pasión en el patíbulo, etc. Los cristianos
afirmamos -con contradicción aparente- que Dios Hijo sufrió, pero
no así Dios Padre, y que no obstante ambos son un mismo Dios. Ahora bien,
ello se explica por la doble naturaleza de Cristo, divina y humana, unidas en
una sola persona (en la llamada “comunicación de idiomas”) y,
sin embargo, inmiscibles. Así, pues, Jesucristo padeció por su
filiación con la estirpe de David, no por su origen divino. Dios no
descendió a la carne, sino que la carne ascendió a Dios,
santificándose por Él. Se resuelven de este modo todas las
aporías teológicas que esbozas y que los Padres no ignoraron.
Escribe San Cirilo de Alejandría (¿Por qué Cristo es
uno):
<< ¿Quién sería tan insensato e
ignorante como para pensar que la naturaleza divina del Verbo pueda convertirse
en algo que no era o para imaginar que la carne, transformándose, haya
llegado a ser de la misma naturaleza que el Verbo mismo? Eso es imposible. Lo
que nosotros decimos es que hay un solo Hijo y que una sola es la naturaleza del
Hijo, aunque se admita que ha asumido carne dotada de alma intelectual.
Según dije, hizo suyo lo humano y en ese sentido, y no en ningún
otro, lo confesamos nosotros Dios y hombre al mismo tiempo
>>.
Más adelante:
<< ¿No decimos
acaso que el hombre, entendido en el sentido que lo somos nosotros, es uno y que
una es su naturaleza, a pesar de que no es homogéneo, sino compuesto de
dos elementos, el alma y el cuerpo? (...) Y si alguien tomase aparte la carne,
separándola del alma que le está unida, ¿no dividiría
en dos hombres al que es uno, destruyendo así lo que le es
característico? >>.
Prosigue:
<<
También el sapientísimo Pablo escribe “Aun cuando nuestro
hombre exterior se va desmoronando, el hombre interior se va renovando de
día en día” (2 Co. 4, 16). (...) Él conocía a
la perfección las partes que componen este único ser y establece
entre ellas una diferencia que es sólo metafórica. Por hombre
interior entiende el alma y por hombre exterior, el cuerpo. Está
recordando el uso de las Sagradas Escrituras, que a veces mencionan una parte
para referirse a la totalidad del hombre vivo, como cuando Dios dice:
“Derramaré mi espíritu en toda carne” (Jl. 3, 1). Y
también cuando Moisés se dirige a los israelitas: “Cuando
tus padres bajaron de Egipto eran setenta y cinco almas” (Dt. 10, 22). Y
otro tanto habremos de encontrar a propósito del Emmanuel. Después
de la unión, de la unión con la carne, aunque se le llama
Unigénito y Dios de Dios, no se ha de entender que sea sin la carne, que
no sea hombre. Y aunque se le llama hombre no se quiere negar que sea Dios y
Señor >>.
Para terminar:
<< Si piensan
que, por no ser nada ante la naturaleza divina, la naturaleza humana desaparece
y, según dicen ellos, se dispersa, habremos de responderles: “Os
equivocáis y no conocéis ni las Escrituras ni el poder de
Dios” (Mt. 22, 29). Pues, en efecto, no resulta imposible a la bondad de
Dios hacerse capaz de soportar los límites de la humanidad. Eso es lo
que, para empezar, quiso significar Moisés, de modo misterioso, cuando,
figuradamente aún, describió el misterio de la Encarnación.
Dios se manifestó en el desierto en una zarza, bajo la forma de una llama
de fuego que ardía en la zarza sin que ésta se consumiera, hecho
ante el cual Moisés quedó estupefacto ¿Cómo
existían simultáneamente el fuego y la leña? Algo tan
fácil de quemarse soportó la violencia de la llama. Era
sólo, como ya he indicado, un símbolo del misterio venidero y
significaba que la naturaleza divina del Verbo habría de soportar, por
decisión propia, los límites de la naturaleza humana. Pues para
Dios nada hay imposible >>.
Como expresé al final de
mi primer turno, para ser el mayor también hay que ser el mayor en
caridad. Caridad es amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a
nosotros mismos. El dios de los musulmanes, Allah, que no engendra, que no
ofrece a su Hijo para la salvación de la humanidad (la cual, lejos de ser
su prójimo, es la grey de sus esclavos), ése no es un dios
caritativo, porque, si fuera verdadermente Dios, podría y debería
hacerlo; pero no lo hace, ni lo ha hecho, ni lo va a hacer. Cualquiera,
entonces, puede ser más caritativo que Allah. Cualquier mártir de
Allah que se deje matar por su causa y ore por la salvación de sus
verdugos es más caritativo con Allah de lo que Allah lo fue con ellos y
con él mismo. ¿Admites que la caridad es una virtud? De contestar
afirmativamente, se siguen las consecuencias que muestro. Y, si se niega y se la
asimila entre los vicios o las acciones indiferentes, ¿no habrá que
decir que el Islam es una doctrina aberrante y deshumanizadora?
2) Dios no se equivocó en nada al crearnos, fuimos
nosotros los que pecamos (y lo hacemos constantemente cuando olvidamos a Dios) a
causa de un uso ilegítimo de nuestro albedrío. Quizá los
partidarios del hado y la fatalidad (“fatum mahometanum”) no
podáis entender esto sin ver en ello un absurdo, pero no lo hay. Absurdo
es negar el libre albedrío y atribuir el mal moral a
Dios.
3) Dios, por último, no vino a que le mataran, pero
sabía que le matarían. Vino a traer la salvación, tanto si
se aceptaba como si no. También Moisés tuvo que imponerse a un
pueblo rebelde, y no por ello promovió la desobediencia ni ella era parte
de su misión: más bien su presupuesto. O, para expresarme
filosóficamente, la muerte de Jesús iba a suceder así (era
el único hecho composible), aunque no era necesario que sucediera
así (no era el único hecho posible). ¿Acaso no pudo Dios
hacer de Mahoma un idólatra? Pero ésta, me dirás, es una
posibilidad no actualizable. Muy bien, te contesto en tus mismos
términos: aplícalo a la crucifixión.
Un
comentario más. Como musulmán dices que te resulta escandaloso que
alguien muera por ti a causa de tu falta, falta que, por si fuera poco, afirmas
que no te afecta. Pues bien, leo en un foro afín a tu religión el
siguiente titular:
“Italia es humillada por un héroe
musulmán” (
<http://www.jamaat.net/jforum/viewtopic.php?t=230>
)
Se refiere a la noticia sobre un inmigrante nigeriano que
perdió su vida por salvar la de un hombre que iba a ahogarse. La falta la
cometió dicho hombre, tanto si fue más allá de su capacidad
por imprudencia, como si, aún sin concurrir su voluntad, quedó
atrapado por un cambio súbito del oleaje (en este caso diríamos
que, aunque no cometiera la falta en sentido propio, quedó afectado por
ella). Y es heroico que se le salvara y que se perdiera la vida por intentarlo.
¿Ves por dónde voy? Cristo murió no por un solo hombre, sino
por toda la humanidad. Cristo no improvisó nada en un momento
desesperado, sino que cumplió aquello para lo que había nacido.
Cristo no humilló sólo a Italia, mejor dicho, a la Roma pagana,
sino que acabó con la pujanza de los démones. ¿Y sigues
creyendo que no le debéis homenaje por eso y sí por ser el
precursor de vuestro Mahoma?
Dejo para más adelante el examen
pormenorizado del pecado original, subtema digno de otro hilo, aunque por
razón de coherencia lo trataré en
éste.
Saludos.
Daniel.
* * * * * *
NOVENO TURNO.
(9) ABDALLAH YUSUF
En el Nombre de Dios, El Compasivo, El Misericordioso
La Bendición de Dios y Su Misericordia cubran a quienes buscan la
verdad por la verdad misma. La Paz sea con todos ustedes. Saludos.
Las respuestas brindadas por Daniel dejan en claro que el dogma trinitario
no tiene coherencia ni base racional lógica que se pueda razonar
intelectualmente. La explicación de los 3 visitantes que tuvo Abraham (la
Paz sea con él) es un claro ejemplo de esto, pretendiendo ver una
representación de la trinidad en ese hecho. Otro ejemplo lo tenemos en el
intento de explicar cómo 3 días y 3 noches, es decir 72 horas,
pueden caber en un período de poco más de un día y medio,
que cuanto mucho fueron 40 horas o un poco más. Pues Jesús (la Paz
sea con él) dijo que iba a dar la “prueba de Jonás” y
estar desaparecido 3 días y 3 noches. Si falleció a lo sumo el
viernes al mediodía y ya en la madrugada del domingo había
resucitado, por más que pretendamos que los días duras 2 o 3
horas, sigue faltando por lo menos una noche. Sin embargo, si empezamos a contar
desde el momento en que supuestamente Jesús es capturado, la madrugada
del jueves, desde ese momento a la madrugada del domingo sí hay 3
días y 3 noches, es decir 72 horas completas. Podríamos deducir
que en ese momento el verdadero Jesús desapareció y fue capturado
otro en su lugar, por lo que el crucificado fue otro y no Jesús, tal como
sostiene el Sagrado Corán. Claro que esto tira abajo todo el dogma
cristiano, pues si Jesús no murió en la cruz, no vino con el
objetivo de ser sacrificado, entonces no vino a redimir a la Humanidad del
pecado original, sino que vino por otra razón.
En cuanto al intento de explicar cómo no va contra el ser de Dios el
encarnarse, no es más que otro intento fallido por explicar lo
inexplicable, lo irracional, lo ilógico. Sólo confirma lo que
dijimos desde el primer momento.
Pero quizás la cumbre de la incoherencia llega al confundir a Dios
con el Hijo de Dios. Porque si Dios encarnó, no sacrificó a Su
hijo sino que se sacrificó a Si Mismo. Luego, Jesús ¿era Hijo
de Dios o Dios Mismo encarnado?
Vamos a explayarnos un poco sobre el tema del pecado original y el sentido
de la muerte de Jesús (la pasión), pero antes quisiera exponer
también otros argumentos que muestran usando la lógica y los
propios textos bíblicos, que el dogma trinitario es un invento irracional
e insostenible. Para esto voy a tener que usar varios mensajes,
disculpándome de antemano por lo extenso del material. Voy a publicar una
parte hoy y si Dios quiere la otra mañana, para que tengan tiempo de
analizarlo y reflexionarlo. Les pido que se tomen la molestia de leerlo con
atención y luego pueden cuestionarlo si lo desean. Y no se preocupen por
un recalentamiento del debate, pues lo pactado era concluir el debate este mismo
fin de semana. Y no creo que valga la pena prolongarlo más.
Saludos a todos y que Dios Bendiga al sincero buscador de la verdad.
Abdallah
En el Nombre de Dios, El Compasivo, El Misericordioso
La Bendición de Dios y Su Misericordia cubran a quienes buscan la
verdad por la verdad misma. La Paz sea con todos ustedes. Saludos. Hemos dicho
más de una vez que el dogma de la trinidad es ilógico, irracional,
incomprensible, inaceptable por el intelecto sano y pensante. Ahora veremos si
realmente concuerda con las palabras de Jesús y sus
enseñanzas.
[repetición de fragmentos del turno segundo].
El punto es que, como casi toda la teología y las creencias
cristianas, estas no tienen basamento alguno en la Biblia. Los dogmas
fundamentales fueron creados por hombres, a los que se les atribuyó para
esto una supuesta guía e infalibilidad otorgada por el Espíritu
Santo. La pregunta que surge es la siguiente: si Dios hubiera querido explicar
Su Naturaleza como de un Dios en tres personas o “Dios trino”,
¿por qué no mencionó esto explícitamente en la Biblia?
De ser así, no se hubiera necesitado ningún Concilio para que
aclarase el punto y fijase el dogma, y mucho menos, escribas mentirosos para que
alteraran las Escrituras para que cuadraran con sus decisiones.
[...]
Es importante tener en cuenta que la doctrina de la trinidad no se deja ver
en el Antiguo Testamento y tampoco en el Nuevo Testamento. Lo que se encuentra
en el Nuevo Testamento sobre la trinidad (y lo que se quiera ver en el Antiguo
Testamento) no son más que expresiones que se asimilan al Dios trinitario
y que son la base para las definiciones de fe trinitaria, como se entiende
ahora. Tales definiciones tuvieron lugar y tomaron forma después de
Jesús (P) y de los apóstoles. La mayoría de estas
expresiones han sido identificadas y reconocidas como agregados posteriores, y
en otra parte es claro que han sido alteradas para coincidir con el dogma. Como
por ejemplo, el versículo de la Epístola 1 de Juan, 5:7,
única mención al “Dios trino” en toda la Biblia,
reconocida como un agregado espurio.
[...]
La “primera persona” de la trinidad.
En el Sagrado Corán vemos el uso de la palabra
“Señor” para referirse a Dios, en el sentido de Creador y
Educador, Aquel que administra los asuntos de las criaturas favoreciendo su
desarrollo y guiándolas para que alcancen su plenitud. Y dice claramente
:
“Jamás Ha engendrado ni Ha sido engendrado, y nunca nadie
se Le asemeja.” (112:3 y 4)
En consecuencia, Dios no es “padre” ni “hijo” en el
sentido que no engendra ni ha sido engendrado. No surge de El, Exaltado y
Glorificado sea, ningún semejante por ningún proceso de
engendramiento. Esto es muy claro en las enseñanzas
coránicas.
En cambio en la Biblia vemos el uso del término “Padre”
referido a Dios en lugar del término
“Señor”.
La invocación de Dios como "Padre" es conocida en muchas religiones.
La divinidad es con frecuencia considerada como "padre de los dioses y de los
hombres". Es una concepción común entre paganos. Los
idólatras consideran que algunos de sus ídolos o
“dioses” son "Dios padre", otros "Dios madre" y otros "Dios
hijo".
Al designar a Dios con el nombre de "Padre", se indica principalmente dos
aspectos: que Dios es origen primero de todo y autoridad trascendente y que es
al mismo tiempo “bondad y solicitud amorosa” para todos sus hijos.
El lenguaje usado se sirve así de la experiencia humana de los padres que
son en cierta manera los primeros representantes de Dios para el hombre. Pero
esta experiencia dice también que los padres humanos son falibles y que
pueden desfigurar la imagen de la paternidad y de la maternidad. He aquí
la primera falla del uso de tal terminología : el montar una imagen
antropomórfica de Dios para terminar atribuyéndole los vicios y
defectos humanos. Muchos versículos de la Biblia dejan ver esta falla
:
“Y acabó Dios en el día séptimo la obra que
hizo y reposó...” (Génesis 2:2)
“Y oyeron la voz de Jehová que se paseaba en el huerto al
aire del día...” (Génesis 3:8)
“Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la
tierra y le dolió en su corazón” (Génesis
6:6)
“Y dijo Jehová en su corazón : No volveré
más a maldecir la tierra por causa del hombre...”
(Génesis 8:21)
Esta concepción antropomórfica domina toda la creencia
cristiana.
La segunda falla de tal atribución es aún más notoria
y peligrosa : implica el considerar a Dios como Padre en relación a una
entidad exclusiva, la cual llevará el epíteto de
“Hijo”. En efecto : el uso de tal terminología, que en un
principio parece una simple consideración nominal, ha servido para dar
lugar a las complejas consideraciones trinitarias. Pues a partir de tales
términos se cayó en la necesidad de definir la naturaleza del
“Padre” y del “Hijo”y la relación entre ambos,
desembocando en el Concilio de Nicea. Toda una ironía que hayan cometido
un error que el mismo Pablo en su Epístola a los Romanos advierte :
“Y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de
imagen de hombre corruptible” (Romanos 1:23)
El problema se subsana al definir correctamente los términos : Dios
es Señor de todas las criaturas y de los Universos, Creador y
Administrador de todas las cosas, Compasivo y Misericordiosísimo, pero no
“Padre” de ninguna criatura en particular en el sentido de haber
engendrado algún semejante.
Algunos párrafos de los Evangelios señalan esto con claridad
:
En Juan 20:17 dice "Jesús le dijo: "Suéltame, pues
aún no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: Subo a
mi Padre, que es vuestro Padre; a mi Dios, que es vuestro Dios."
En Mateo 23:9 Jesús dice : “No llaméis padre vuestro
a nadie en la tierra ; porque uno es vuestro Padre, el que está en los
cielos”
En Juan 8:39 a 47 vemos que los eruditos judíos le plantean a
Jesús que ellos tenían un padre que era Dios. Jesús (P) no
declara que esto es imposible, pues él es el único hijo de Dios,
sino que dice : “Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me
amaríais ; porque yo de Dios he salido y he venido ; pues no he venido de
mí mismo, sino que El me envió.”
Jesús (P), en las palabras que nos llegan de los propios evangelios,
no niega que determinadas personas puedan ser llamadas o consideradas
“hijos de Dios”, lo cual no implica que El los haya engendrado. Tal
como figura en el sermón de la montaña : “Bienaventurados
los pacificadores porque ellos serán llamados hijos de Dios”
(Mateo 5:9)
[...]
El hombre debe apegarse a las expresiones y palabras explícitas, no
a las alegorías que requieren interpretación. En las palabras
explícitas, Jesús (P) ha declarado no ser Dios, tal como veremos a
continuación.
Pruebas que evidencian que Jesús no es Dios.
Vamos a revisar algunos argumentos desde el ‘Nuevo Testamento’
para comprobar a partir de los mismos Evangelios que Jesús no es Dios, y
que sólo era un Profeta:
Jesús no conoce lo oculto:
“Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los
ángeles que están en el cielo ni el hijo, sino el padre”
(Marcos 13:32)
Es decir, solamente Dios conoce lo oculto (y lo aparente) de todas las
cosas, y El le otorga tal conocimiento a quien El quiere. Gracias a esto,
Jesús (P) tenía determinados conocimientos ocultos, tal como lo
tuvieron todos los Profetas. Pero es algo que Dios Mismo le otorga, y él
sin esto no puede acceder a tal conocimiento.
Jesús tampoco conoce mucho de lo manifiesto:
“Al día siguiente, cuando salieron de Betania tuvo hambre,
y viendo de lejos una higuera que tenia hojas, fue a ver si tal vez hallaba en
ella algo; pero, cuando llegó a ella nada halló sino hojas, pues
no era tiempo de higos” (Marcos 11:12-13)
¿Es posible considerar que el Creador y Administrador no conozca la
estación de las frutas? Pero veamos otro ejemplo : En Mateo 9:18 a 26,
Marcos 5:21 a 43 y Lucas 8:40 a 56 se relata uno de los milagros donde una mujer
logra curarse de su dolencia tocando el manto de Jesús (P) por
detrás, sin que él lo supiese. Jesús (P) se da cuenta que
algo había ocurrido y preguntó con insistencia :
¿Quién ha tocado mi manto?” Si fuese Dios,
¿necesitaría preguntar?
Jesús no es igual a Dios:
“Porque el Padre mayor es que yo”. (Juan 14:
28)
Esta declaración clara y explícita además de echar por
tierra el dogma de la consubstancialidad diferencia claramente a Dios, el
Señor y Dueño absoluto, del siervo, una criatura siempre
menor.
Jesús no es Poderoso:
“No puedo hacer nada por mí mismo”. (Juan 5:
30)
¿Qué quiso decir con ‘nada por mí mismo'? Lo que
cualquier Profeta anterior a él dijo: Todo se hace en nombre de Dios,
nuestro Creador y no porque un ser humano pueda hacer nada por su propia cuenta.
En Mateo 20:23 y Marcos 10:40 vemos que ante una petición concreta
de Santiago y Juan, Jesús (P) responde : “El sentaros a mi
derecha y a mi izquierda no es mío darlo, sino a aquellos para quienes
está preparado por mi Padre.” Es decir que admite no poder
otorgar una petición a dos de sus discípulos más cercanos e
íntimos, pues esto que le pedían no dependía de él
sino del Padre, de Dios.
Por otra parte, el realizar milagros asombrosos no lo convierte en Dios,
pues otros Profetas e incluso personas comunes los hacían. En Hechos 14:8
a 17 vemos que Pablo y Bernabé son tomados por dioses porque realizaban
milagros, y ellos rechazan, porque es Dios Quien realiza estos portentos.
“Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de
Pablo” (Hechos 19:11)
Jesús no acepta que lo llamen “bueno”:
“Entonces vino uno y le dijo: maestro bueno: ¿Qué bien
haré para tener la vida eterna? Él le dijo: ¿Por qué
me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino uno: Dios”. (Mateo 19:16-17)
¿Han visto que Jesús no acepta que le llamen bueno? Y no acepta
que le llamen Dios, porque él solo era Profeta de Dios, no Dios
Mismo.
Jesús es tentado por Satanás:
“Y luego el espíritu le impulso al desierto y estuvo
allí en el desierto cuarenta días y era tentado por
Satanás” (Marcos 1:12-13)
Esto contradice el dicho de la Biblia que dice: “porque Dios no
puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie” (Santiago
1:13)
Quizás alguno pueda alegar que en definitiva Satanás no
logró doblegar a Jesús (P) con su tentación y no hay
contradicción con las palabras de Santiago. No obstante, ¿puede ser
tentado Dios? Es decir, si Jesús fuese Dios, no hubiera sido llevado al
desierto, ni hubiera sido tentado. Porque Satanás en cualquier caso, es
inferior a Dios y por supuesto a Jesús. Y si afirmamos que pudo tentar a
Dios, entonces es como un oponente de Dios capaz de tentarlo, lo cual carece de
lógica y fundamento.
También alguien puede argumentar que el mismo Jesús (P) como
respuesta a Satanás le dice : “No tentarás al
Señor tu Dios” (Mateo 4:7). No obstante, si se lee completo el
párrafo de Mateo 4:1 a 11 se entiende claramente que no se está
refiriendo a él mismo como a Dios. Veamos esto por partes :
Primero en Mateo 4:1 a 4, Satanás tienta a Jesús que
está ayunando diciéndole que convierta las piedras en pan para
comer, y la respuesta de Jesús es “No sólo de pan vive el
hombre”. Es decir que está afirmando su propia condición
humana. Luego, en Mateo 4:5 a 8, Satanás lo lleva al pináculo del
templo y le dice que se tire desde allí, pues Dios seguramente
mandará a los ángeles para impedir que caiga, y Jesús
responde “No tentarás al Señor tu Dios”. Es
decir que él afirma que no va a tentar a Dios, no va a poner él a
prueba a Dios. Finalmente, en Mateo 4:9 a 11, Satanás le ofrece todo el
mundo a Jesús si él acepta adorarlo. Y Jesús responde :
“Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu
Dios adorarás y a El sólo servirás”. Es decir que
Jesús sostiene que sólo va a adorar y servir a Dios, con lo cual
queda claro que él no es Dios.
Jesús no es enviado para toda la Humanidad:
“Él respondiendo, dijo: no soy enviado sino a las ovejas
perdidas de la casa de Israel” (Mateo 15:24).
Tal como antes vimos, la Misión de Jesús (P) no abarca toda
la Humanidad sino a las tribus de Israel.
Jesús tuvo hambre y sed:
“Por la mañana, volviendo a la ciudad tuvo
hambre” (21:18) “dijo: tengo sed” (Juan
19:28)
Jesús duerme:
“Mientras navegaban, él se durmió entonces
Jesús, cansado del camino se sentó así junto al
pozo” (Juan 4:6)
Comer, beber y dormir forman parte de las necesidades de las criaturas, las
cuales son limitadas, débiles, dependientes. Tales cualidades no son
compartidas por Dios en absoluto. Jesús (P) dormía mientras que
Dios nunca duerme : "He aquí, no se adormecerá ni
dormirá Él que guarda a Israel." (Salmos 121:4)
Jesús se estremece y se conmueve:
“Se estremeció en espíritu y se
conmovió” (Juan 11:33)
Jesús llora:
“Jesús lloró” (Juan 11:35)
“comenzó a entristecerse y a angustiarse” (Mateo
26:37) “Entonces Jesús les dijo: mi alma está muy triste
hasta la muerte” (Mateo 26:38)
Llorar, conmoverse, estremecerse, todo forma parte de las cualidades
humanas, no del Ser Perfecto, Inmutable y Absoluto que es Dios.
Jesús es débil:
“... y se le apareció un ángel del cielo para
fortalecerle” (Lucas 22:43)
Si Jesús hubiese sido Dios, como afirman los cristianos, no hubiera
necesitado que un ángel (que es creación de Dios) y le hubiera
tenido que fortalecer puesto que sabemos que Dios es más Poderoso que
ningún otro ser, que Dios es Omnipotente y No Necesita del auxilio de
nada ni nadie.
Incluso en Mateo 9:35 a 38 vemos que Jesús (P) advierte que el
trabajo que tiene con los discípulos es mucho para ellos y dice
“Rogad, pues, al Señor de la mies que envíe obreros a su
mies”.
Jesús se esconde:
“Así que, desde aquel día acordaron matarle, por
tanto, Jesús ya no andaba abiertamente entre los judíos' (Juan
11:53-54) 'uno de los alguaciles, que estaba allí, le dio una bofetada...
le respondió: ¿Por qué me golpeas?” (Juan 18:22-23)
Incluso en algunas oportunidades les pidió a aquellos a quienes
benefició con algún milagro, que no le dijeran nada a la gente
sobre sus portentos y que siguieran los mandatos de la ley de Moisés (ver
Mateo 8:1 a 4). Y resulta muy claro en Getsemaní que él no
quería afrontar la prueba que se aguardaba : “Padre mío:
si es posible, pase de mí esta copa ; pero que no sea como yo quiero sino
como Tú quieres”. (Mateo 26:39)
Jesús oraba por las noche, postrado y al aire libre:
“... Yendo un poco adelante (Jesús) se postró sobre
su rostro orando” (Mateo 26: 39)
“... Yéndose un poco adelante (Jesús) se
postró en tierra, y oró” (Marcos 14: 35)
Al margen de considerar la forma de oración y rezo que Jesús
y los Profetas (P) enseñaron, que es la forma que se sigue en el Islam y
que los cristianos nunca adoptaron, el punto es que adora y expresa
devoción a Dios, lo cual deja a las claras que es siervo de Dios, no Dios
Mismo.
Hemos visto algunos argumentos que evidencian a través de los mismos
Evangelios que Jesús (P) no es Dios. A continuación expondremos
los argumentos usados para sostener la Divinidad de Jesús y los
rebatiremos todos usando los mismos textos bíblicos tal como hoy se
encuentran.
Argumentos referidos a la filiación Divina de
Jesús.
¿Jesús es el Hijo de Dios?
El Concilio de Trento (1545-1563) define que el sentido del dogma es: La
persona que subsiste en la naturaleza humana, (de Cristo) es el Hijo natural de
Dios. La filiación es propiedad de la persona, no de la naturaleza. En
Cristo no hay más que una persona que procede del Padre por
generación eterna, por lo mismo en Cristo no puede haber más que
una filiación de Dios: la natural.
Si bien resulta difícil armonizar esta afirmación con la
consubstanciación y coeternidad de Jesús, como ya dijimos antes:
todo el credo es difícil de explicar y entender. Veamos qué dice
la misma Biblia:
En el bautismo de Jesús por Juan el Bautista en Mateo 3:17: "Y he
aquí una voz de los cielos que decía: Este es mi Hijo amado, en el
cual tengo consentimiento."
Pero no se debe aceptar la palabra Hijo literalmente, porque muchos
Profetas y la gente común son también llamados hijos de Dios en la
Biblia :
"Y (Moisés) dirás al Faraón; Jehová ha dicho
así: Israel es mi hijo, mi primogénito." (Éxodo
4:22)
"Él [Salomón] edificará una casa a mi nombre, y
él será mi hijo, y yo seré su padre; y afirmaré el
trono de su reino sobre Israel para siempre." II Samuel 7:13-14 6 I
Crónicas (Paralipómenos) 22:10.
"Soy para Israel un padre, y Efraín es mi
primogénito." (Jeremías 31:9)
Esto al margen de que en Exodo 4:22 se acaba de llamar a Israel
primogénito también. ¿Cuál es el primogénito,
Israel o Efraín?
La gente común también pueden ser hijos de Dios :
"Ustedes son los hijos del Señor Dios" (Deuteronomio 14:1).
“Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados
hijos de Dios” (Mateo 5:9)
“Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra ; porque
uno es vuestro Padre, el que está en los cielos.” (Mateo
23:9)
“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre para que seamos
llamados hijos de Dios... Amados, ahora somos hijos de Dios.” (1Juan
3:1 y 2)
Incluso la gente común también pueden ser llamados
primogénitos :
"Porque a los que antes conoció, Él (Dios) también
predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, que
el también sea el primogénito entre muchos hermanos.”
(Romanos 8:29)
En cuanto a que es el Hijo Unigénito de Dios, mucho antes de que
naciera Jesús, Dios dijo a David : "Yo publicaré el decreto:
Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré
hoy." (Salmos 2:7) Así que David también es el hijo
unigénito de Dios. Y si leemos el párrafo, vemos que se
está refiriendo a David (P), no a Jesús (P) como interpreta Pablo
en Hechos 13:33.
El significado de “hijo de Dios” no es literal sino
metafórico. Puede referirse a cualquiera que tenga el amor de Dios.
Jesús también dijo que Dios no era sólo su Padre sino
también Padre de todas las personas en general : "Para que sean hijos
de nuestro Padre"; y "Sean, pues, perfectos, como nuestro Padre que
está en los cielos es perfecto." (Mateo 5:45-48).
Así que en muchos pasajes de la Biblia "Hijo de Dios" se usa con el
significado de amor y afecto, proximidad a Dios, aplicado no sólo a
Jesús. Verás hijos e hijas de Dios (II Corintios 6:18): "Y
seré a vosotros Padre, Y vosotros seréis mis hijos e hijas, dice
el Señor Todopoderoso." A la vista de estos y otros pasajes de la
Biblia, no hay razón alguna para considerar a Jesús el Hijo de
Dios en un sentido literal o exclusivo.
Si alguien argumenta que como Jesús no tuvo padre, entonces es
“hijo de Dios”, ¿por qué no considera así pues a
Adán también el Hijo de Dios? No tenía padre ni madre, y
también es llamado Hijo de Dios en Lucas 3:38: "Seth, que fue de
Adán, que fue [hijo] de Dios."
En Hebreos 7:3. dice : "Sin padre, sin madre, sin linaje; que ni tiene
principio de días, ni fin de vida, más hecho semejante al Hijo de
Dios, permanece sacerdote continuamente."
¿Quién es él? La respuesta está en Hebreos 7:1:
"Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo,
el cual salió a recibir a Abraham". Él es más
único que Jesús o Adán. ¿Por qué no es
preferido como hijo de Dios o Dios mismo?
La metáfora se usa abundantemente en la Biblia, a veces
exageradamente; (Exodo 3:8): "a tierra que fluye leche y miel".
También en Deuteronomio 1:28: "las ciudades son grandes y
encastilladas hasta el cielo". Y en Deuteronomio 9:1: “para entrar
a poseer naciones más numerosas y más fuertes que tú,
ciudades grandes y encastilladas hasta el cielo."
Si sabemos que la Biblia habla en metáforas y exageraciones, podemos
entender fácilmente que incluso la expresión Hijo de Dios no tiene
el significado literal que tiene para nosotros el ser hijos de nuestros padres.
Ya vimos que la expresión Hijo de Dios es abundantemente aplicada en
la Biblia a otras figuras aparte de Jesús (P). (Mateo 5:9):
"Bienaventurados los pacificadores porque ellos serán llamados hijos
de Dios." (1 Juan 5:2): " .... En esto conocemos que queremos a los hijos
de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos." (Romanos
8:14): "Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los
tales son hijos de Dios." (Filipenses 2:14-15): "Hagan todo sin
murmuraciones ni contiendas, Para que sean irreprensibles y sencillos, hijos de
Dios."
Las palabras "hijos de Dios" han sido usadas por todos los israelitas en el
Deuteronomio 14:1 y 32:19, Isaías 63:8 y 16 y en Oseas 1:10. Véase
también Job 38:7 y Génesis 6:2-4. La expresión "tu padre"
ha sido utilizada cuando Dios se dirige a los discípulos y otros (Mateo
5:45): "Para que sean hijos de nuestro Padre". Véase también Mateo
5:16 y 48, Lucas 12:30 y 11:2. A veces las palabras "padre" e "hijo" se usan
para acentuar y remarcar su asociación con otras cosas como en la
expresión "padre de la mentira", "hijos del infierno" e "hijos de
Jerusalén" utilizadas por Cristo (P) para con los judíos en Mateo
23. De la misma manera, "hijos de Dios" e "hijos del Día del Juicio" ;se
refieren a la residencia del Paraíso. Hijo de Dios significa nada menos
que una persona piadosa querida de Dios. Lo contrario es "hijo del Diablo" que
fue usado por Jesús (P) cuando discutió con los judíos
(Juan 8:44): "Ustedes de su padre el diablo son." Es obvio que ni Dios ni el
diablo pueden ser padres de alguien en el sentido estricto de la palabra. Es por
tanto necesario entender estas palabras en un sentido
metafórico.
Jesús (P) niega las falsas doctrinas respecto a él.
En Lucas 4:41 figura : "Y salían también demonios de
muchos, dando voces, y diciendo: Tú eres Cristo el Hijo de Dios.
Más riñéndolos no les dejaba hablar; porque sabían
que él era el Cristo."
Está claro aquí que rehusaba ser llamado Hijo de Dios.
Rehúsa de nuevo en Lucas 9:20-21, e incluso les acusó de ello:
"Y [Jesús] les dijo [a los apóstoles]: ¿Y ustedes,
quién dicen que soy? Entonces respondiendo Simón (Pedro), dijo: El
Cristo de Dios. Más él, conminándolos, mandó que a
nadie dijese esto".
Incluso vemos que reitera la expresión “Hijo del Hombre”
para referirse a sí mismo, remarcando su naturaleza humana. Hoy en las
Biblias vemos esta expresión marcada con mayúsculas, pero tengamos
en cuenta que las lenguas semíticas como el hebreo, el arameo y el mismo
árabe carecen de mayúsculas.
Jesús (P), era el Mesías esperado, un Profeta, el Mensajero
de Dios y Su siervo obediente. El remarcó esto en sus palabras. Por
ejemplo : “De cierto, de cierto os digo : El siervo no es mayor que su
señor, ni el enviado es mayor que el que le envió” (Juan
13:16)
Sin embargo, fue “ascendido” por los propios hombres de
“maestro” a “Hijo de Dios”, “Señor” y
finalmente “Dios mismo”. Veamos en Juan 3:2: "Éste vino a
Jesús de noche, y le dijo: Rabbi (maestro en el lenguaje hebreo), sabemos
que eres un maestro que viene de Dios...” (Juan 6:14): "Aquellos
hombres entonces, como vieron el milagro que Jesús había hecho,
decían: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al
mundo." Jesús es llamado también profeta en Juan 7:40, Mateo
21:1 1, Lucas 7:16 y 24:19. Pero luego vemos en Hechos 9:20: "Y luego en las
sinagogas el [Pablo] predicaba a Cristo, diciendo que éste era el Hijo de
Dios." Se puede deducir de aquí también que los primeros
cristianos todavía utilizaban las sinagogas, pero que más adelante
cuando el cristianismo se desvió de la enseñanza original de
Jesús, se establecieron iglesias. Pablo, Bernabé y los gentiles
fueron expulsados de las sinagogas, acusados de blasfemia y
contaminación. Véase Hechos 13:50, 17:18 y 21:28.
En Lucas 2:1 1 vemos: "Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un
Salvador, que es Cristo el Señor." Luego en Juan 1:1: "En el
principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios."
Así tenemos este paso paulatino de una categoría a otra en la
consideración de la figura de Jesús (P).
Ya vimos antes que algunos de los versículos considerados esenciales
para sostener hoy el dogma trinitario son en realidad agregados posteriores al
texto bíblico, como la mención del triuno en 1Juan 5:7. Esto
resulta inconcebible para el modo de pensar de un musulmán y no porque su
mente no pueda captar las realidades sutiles o los misterios metafísicos,
sino por no poder aceptar que alguien base su fe en algo semejante. Porque,
según este criterio, cualquiera, en cualquier tiempo y lugar, puede ser
atreverse a poner en boca de Jesús palabras JAMAS pronunciadas por
él, ni por sus discípulos e incluso Dios Mismo para clarificar los
Escrituras, siglos después de la partida de Jesús (¿es que
acaso, siendo Dios encarnado, cometió el “error” de no dejar
en claro su naturaleza o su pertenencia a la sustancia de Dios?).
Fijémonos en lo que hicieron con las Biblias el Arzobispo de
Canterbury, Lanfranc y el cardenal Nicolás, bibliotecario del Vaticano,
durante los siglos XI y XII : las “corrigieron” secundum Ortodoxam
fidem. Sin embargo los Códices antiguos, descubiertos relativamente en
tiempos recientes, carecen mayormente de esas “correcciones” y
así no encontramos trazos de la trinidad ni de la supuesta
“divinidad” de Jesús en ellos. En cuanto a la
expresión “hijo de Dios”, como ya señalamos, hay
incontables párrafos tanto del Nuevo como del Antiguo Testamento,
así como de los propios Rollos del mar Muerto en donde se llama
“hijo de Dios” a muchos otros a parte de Jesús. Así
que debe ser entendido el término como referido a criaturas creadas por
un Padre y no como hijo de Dios en forma literal.
La “tercera persona” de la trinidad : el Espíritu
Santo.
Dicen los cristianos (extraído de foros de internet):
“Antes de su Pascua, Jesús anuncia el envío de
‘otro Paráclito’ (Defensor), el Espíritu Santo. Este,
que actuó ya en la Creación y "por los profetas" (Credo de
Nicea-Constantinopla), estará ahora junto a los discípulos y en
ellos, para enseñarles y conducirlos "hasta la verdad completa" (Jn 16,
13). El Espíritu Santo es revelado así como otra persona divina
con relación a Jesús y al Padre.
El origen eterno del Espíritu se revela en su misión
temporal. El Espíritu Santo es enviado a los apóstoles y a la
Iglesia tanto por el Padre en nombre del Hijo, como por el Hijo en persona, una
vez que vuelve junto al Padre. El envío de la persona del Espíritu
tras la glorificación de Jesús, revela en plenitud el misterio de
la Santísima Trinidad.
La fe apostólica relativa al Espíritu fue confesada por el
segundo Concilio Ecuménico en el año 381 en Constantinopla:
‘Creemos en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que
procede del Padre’. La Iglesia reconoce así al Padre como ‘la
fuente y el origen de toda la divinidad’. Sin embargo, el origen eterno
del Espíritu Santo está en conexión con el del Hijo:
‘El Espíritu Santo, que es la tercera persona de la Trinidad, es
Dios, uno e igual al Padre y al Hijo, de la misma substancia y también de
la misma naturaleza. Por eso, no se dice que es sólo el Espíritu
del Padre, sino a la vez el Espíritu del Padre y del Hijo’.
El Credo del Concilio de Constantinopla (año 381) confiesa:
‘Con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y
gloria’"
Cuando leemos textos como el que acabamos de exponer, lo que nos queda
más en claro es que no se puede explicar ni entender la naturaleza
trinitaria. Sólo hay que aceptarla tal como se la define : como dogma. En
el Concilio de Nicea no se habló del Espíritu Santo como una de
las personas de la trinidad. Recién en el Concilio de Constantinopla es
donde tal figura es introducida al círculo del dogma.
¿Qué bases bíblicas hay para esto? : las ya mencionadas
y comprobadas adiciones espurias : el versículo de 1Juan 5:7
(única mención del Dios trino) y la fórmula
bautismal.
Aparte de esto, la mención del Consolador o “Paraclito”
del Evangelio de Juan. Al respecto si Dios quiere en la siguiente parte vamos a
realizar un análisis en detalle. Para empezar, es necesario investigar si
este “Consolador” es el Espíritu Santo u otro ser. Lo
más factible es que se refiera a otro ser, pues el Espíritu Santo
ya se encontraba entre ellos y había aparecido en reiteradas ocasiones
(por ejemplo, ver Lucas 1:67: “Y Zacarías su padre fue lleno del
Espíritu Santo...” Y también en Lucas 3:22: “Y
descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal,
como paloma...”). En definitiva, no tiene sentido prometer el
envío de algo que ya estaba entre ellos. Y en caso de aceptarse que se
refiere al Espíritu Santo, hay que ver cómo se interpreta esto
como la mención de la “tercera persona” de la trinidad. Pues
en realidad sólo es el anuncio de algo que va a llegar en el
futuro.
A continuación vamos a brindar un análisis racional de la
doctrina cristiana, usando la lógica y algunas partes de la misma Biblia.
Por supuesto que el amigo Daniel tendrá luego la posibilidad de desmentir
lo que aquí afirmamos y explicarlo desde su óptica cristiana.
Luego, cada uno es libre de razonar y ver dónde se encuentra la verdad.
Hay suficiente luz para aquel que quiere ver.
El esquema de creencias cristianas.
Vamos a tratar de presentar a grandes rasgos el esquema de lo que se en
resumen la creencia cristiana para luego rebatir unos puntos y exponer
finalmente lo que es la creencia islámica.
Según la creencia cristiana, Adán pecó y, por su
pecado, toda la Humanidad resultó condenada a cargar ese “pecado
original”. Pasado un tiempo, Dios envía a Su Hijo (o dicho de otra
manera, Dios encarna en el Hijo, o Dios Hijo aparece en el mundo) con el fin de
redimir a la Humanidad del pecado, muriendo en la cruz de una manera salvaje e
injusta. Tres días después (o al tercer día, para ser
más precisos), Jesús resucita y encomienda a los discípulos
el bautismo, rito con el cual a partir de ahí el hombre puede librarse
del pecado original y entrar en la salvación. De esta manera, Dios se
reconcilia con el hombre.
Existe un sinnúmero de planteos contra esta creencia tal como es
expuesta. Enumeraremos sólo algunos :
1.- ¿Por qué toda la Humanidad debe cargar con el pecado
original y llevar la carga de la falta de un hombre?
2.- ¿Qué ocurrió para que Dios decidiese redimir
a la Humanidad de tal carga?
3.- ¿Por qué para concretar tal redención Dios
necesita encarnar (o enviar a Su Hijo) y venir al mundo a morir en la cruz?
¿Por qué no puede simplemente decretar la
redención?
4.- ¿Cómo es que un acto de tremenda injusticia como es
la muerte inmisericorde de un inocente puede servir de redención?
¿Cómo puede servir de redención un acto donde el ser humano
no se sacrifica, sino que es quien ejecuta el mal, mientras que el sacrificado
es Dios Mismo? ¿Acaso puede imaginarse un acto peor que matar al propio
Dios? ¿Cómo puede ser que el peor de los actos jamás
imaginados puede servir para librar a la Humanidad del pecado?
5.- Si la redención ocurrió con la muerte de
Jesús en la cruz, ¿por qué se sigue requiriendo de un rito
como el bautismo para librarse del pecado original?
6.- ¿Qué pasó con los justos obedientes a la ley
de Moisés (esa ley que Jesús ordenó seguir y respetar) que
nacieron antes de Jesús? ¿Para qué les pidió Dios que
respeten la ley si esto no les servía de redención?
7.- ¿Qué pasa con aquellos que no atienden los mandatos
de la ley luego de Jesús? ¿Acaso sólo por haber nacido
después y haber recibido el bautismo están a salvo, sin
ningún esfuerzo ni mérito de su parte?
8.- Si Jesús es el “cordero que nos libra de los
pecados”, ¿por qué el mundo no es un lugar mejor luego de su
sacrificio? ¿Por que las condiciones del mundo y de la vida misma de la
gente no ha cambiado sino que, por el contrario, han empeorado?
9.- Si los contemporáneos de Jesús se hubiesen
comportado correctamente y lo hubiesen seguido y obedecido, sin condenarlo a
muerte ni crucificarlo, ¿qué habría pasado?
¿Habría fracasado la Misión de Jesús al no poder morir
en la cruz?
10.- Si el pecado ingresó por la desobediencia de
Adán, ¿cómo puede redimirse con otro acto de desobediencia
mayor que el anterior, que encima es cruel, malvado y perverso? ¿Acaso la
obediencia y sumisión no da ningún resultado?
Estos son algunos de los planteos más evidentes que surgen del dogma
cristiano y que hacen que muchas personas en occidente se hayan apartado de la
religión por la incoherencia y completa ausencia de justicia en el
esquema así expuesto.
El esquema ha sido montado a modo de “castillo de naipes”, con
piezas sueltas que se sostienen mutuamente. Quitar una de estas piezas hace que
todo este castillo dogmático se derrumbe. Por ejemplo, si el pecado
original no existe, ya el resto del dogma no tiene razón de ser. O si
Jesús no es Dios ni Hijo de Dios, por ejemplo, o si su misión no
era morir en la cruz, o si hubiera muerto de otra manera, etc. Cualquier cambio
en el esquema hace que el dogma se derrumbe por completo como un “efecto
dominó”.
Lo primero que un creyente debería plantearse es si el esquema de
creencias se encuentra en el Libro Revelado. Lo segundo es si todo el edificio
doctrinario tiene fundamentos lógicos aceptables, basados en la
razón y la ciencia. Ninguna de estas cuestiones existe en cuanto a los
puntos esenciales del esquema de creencias cristiano.
El pecado original.
Según el dogma, Adán (P) cometió un pecado tan grave
que condenó a toda la Humanidad a cargar la culpa. Por tal razón,
los recién nacidos llevan el pecado original y requieren del bautismo
para que dicho pecado les sea removido. No obstante, la misma Biblia contradice
esto al decir claramente :
“El hijo no llevará el pecado del padre”
(Ezequiel 18:20)
Algunos cristianos argumentan que la “carga” que la Humanidad
sobrelleva por el pecado de Adán (P) es tener que soportar este mundo con
sus condiciones, llevar esta vida de esfuerzos y sacrificios para terminar con
la muerte. Dicen que antes del pecado, Adán (P) vivía en el
Paraíso con todas las comodidades a su alcance, todas las necesidades
cubiertas y sin ningún problema ni contratiempo, y al pecar fue condenado
a vivir en este mundo al cual todos nacemos llorando, con el dolor de nuestras
madres, y en el cual debemos soportar un sinnúmero de dificultades. No
obstante, esto no es lo establecido como parte del dogma católico en el
concilio de Trento, en el cual se establece claramente que el pecado original es
innato, no adquirido.
Pero más allá de contradecir lo establecido en el concilio de
Trento, este planteo tiene varias objeciones. En primer lugar, el hombre fue
creado para vivir en la tierra :
“Entonces dijo Dios : Hagamos al hombre a nuestra imagen... y
señoree... en toda la tierra” (Génesis 1:26)
“Y los bendijo Dios y les dijo : Fructificad y multiplicaos ;
llenad la tierra y sojuzgadla y señoread...” (Génesis
1:28).
En segundo lugar, si la carga del pecado original es vivir en este mundo y
sobrellevar esta vida, tal carga no se ha redimido ni con la muerte de
Jesús (P) ni se quita con el bautismo. Si fuera así,
deberíamos haber vuelto a la vida del Edén luego de la
crucifixión y resurrección de Jesús (P), cosa que no
ocurrió. Y el bautismo debería quitar a los cristianos el peso de
vivir en este mundo y sufrir sus condiciones, cosa que no ocurre. Los bautizados
sufren y padecen las condiciones del mundo como cualquier otra persona : padecen
hambre, dolores, enfermedades, cansancio, agotamiento, decaimiento y finalmente
mueren como todos los demás. Entonces es evidente que esta no es la
“carga del pecado original”. Luego, si esta carga es una culpa por
la cual debemos rendir cuentas el Día del Juicio, ya dijimos que tal
opción es rechazada por la misma Biblia :
“El hijo no llevará el pecado del padre”
(Ezequiel 18:20)
Y también :
“Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de
iniquidad” (Salmos 32:2)
“Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa
de pecado” (Romanos 4:7)
“¡Cuán preciosa, oh, Dios, es tu Misericordia! Por eso
los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas”
(Salmos 36:7)
“El mal perseguirá a los pecadores, mas los justos
serán premiados con el bien.” (Proverbios 13:21)
“Decid al justo que le irá bien, porque comerá de
los frutos de sus manos. ¡Ay del impío! Mal le irá, porque
según las obras de sus manos le será pagado”
(Isaías 3: 10 y 11)
La lectura tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento deja en claro que el
ser humano recogerá el Día del Juicio el fruto de sus propias
acciones, aquello que sembró en el mundo con sus propias manos. Y no se
menciona el “pecado original” en las palabras de ninguno de los
Profetas de la Biblia, ni siquiera en las propias palabras de Jesús (P),
quien continuamente en sus parábolas menciona el esfuerzo del ser humano
en obtener a través de sus acciones la salvación. Es Pablo quien
establece el asunto (Romanos 5:12 a 21), mencionando a la muerte como la carga
del pecado original :
“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre,
y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres,
por cuanto todos pecaron.” (Romanos 5:12)
En la visión islámica no existe un concepto similar al pecado
original. Adán (P) cometió una falta, es cierto, pero fue
perdonado. Sus hijos no cargan con ninguna culpa. Para el Islam, todo ser humano
nace puro e inocente, en un estado llamado “fitrah”, su naturaleza
primigenia, que es pura y buena. Luego al crecer, a través de su libertad
de acción y voluntad elige una de las posibilidades que tiene delante
suyo : hacer el bien o hacer el mal. Así va juntando méritos o
faltas, y el Día del Juicio será juzgado por esto, recibiendo su
remuneración : el premio del Paraíso o el castigo del
Infierno.
Este mundo, en la visión islámica, es un lugar de prueba. No
es un lugar de castigo del hombre por la falta de su padre Adán (P), ni
es un sitio de residencia permanente, más allá del cual no hay
nada. Es un lugar de paso donde es sometido a una prueba por parte de Dios. Y
como es un lugar de paso, tarde o temprano las criaturas tienen que abandonar
este mundo para ir a la Morada Permanente. Por lo tanto, la muerte es una
necesidad, es una puerta de paso hacia otro estado y no un castigo.
Las condiciones del mundo son las óptimas para que cada ser humano
supere con éxito su prueba y alcance el éxito en la Morada
Permanente : el Paraíso. Cada ser humano nace en el sitio y la
época que son las más propicias para que supere su prueba y logre
un buen resultado final. Como las condiciones de cada individuo son diferentes a
las de los demás, existe entonces una gran diversidad de estados, cada
uno con su grado de responsabilidad y todos con las mismas oportunidades ante
Dios.
Todas los seres humanos tienen la misma posibilidad de superar la prueba y
obtener la Gracia de la Recompensa Divina en el otro mundo. Dios es Sabio,
Justo, Generosísimo y Misericordiosísimo. Otorga a cada individuo
una posibilidad igual a la de otros y toma en cuenta todas las consideraciones.
No queremos explayarnos extensamente en este punto pues no es este el lugar
adecuado. Con lo expuesto sobre la visión islámica es suficiente.
Pasaremos al siguiente punto que consiste en analizar las consecuencias del
dogma del pecado original.
La Misión de Jesús (P) : un cuestionamiento fundamental
contra el dogma.
Como antes dijimos, el dogma cristiano se encuentra montado de tal manera
que al quitar una pieza, las demás se caen solas. Pues todo el sentido de
la Misión de Jesús (P) es la remoción del pecado original
de los hombros de la Humanidad. Ahora bien : si cuestionamos el pecado original
argumentando que no se encuentra en las enseñanzas de ninguno de los
Profetas (P) ni lo acepta la razón ni la lógica, sino todo lo
contrario, ¿cuál sería entonces la Misión de
Jesús (P)?
Si el pecado original no existe, entonces ya no hay razón para que
Dios “encarne” en la figura de Jesús (o “mande a Su
Hijo” que no es lo mismo, pero como parte del "misterio" del dogma se ha
transformado en lo mismo) ni muera en la cruz para luego resucitar. Todo esto ya
no tiene razón de ser desde el momento en que rechazamos el concepto de
pecado original.
¿Pero cuál fue entonces la Misión de Jesús
(P)?
Podemos establecer dos objetivos concretos de lo que podría ser la
Misión de Jesús (P) que surgen de la lectura de los mismos
Evangelios.
1.- La corrección de los desvíos introducidos entre
los israelíes del Mensaje de Moisés (P) y de los demás
Profetas llegados a ellos.
2.- El anuncio de la próxima llegada de un
“Consolador” y un “Reino de
los Cielos”, lo cual puede interpretarse de diferentes maneras. Para
nosotros, los musulmanes, la interpretación correcta es el anuncio de la
llegada del Profeta Muhammad (BPD) y el Islam.
Estos dos objetivos son claros en las palabras de Jesús (P), pero no
resulta claro que él anunciara haber venido a redimir a la Humanidad del
pecado original.
Existe entre las parábolas dichas por Jesús (P) una que
resulta muy significativa al respecto de este asunto : la parábola de los
labradores malvados (Mateo 21:33, Marcos 12:1 y Lucas 20:9). Según ella,
un padre de familia plantó una viña, la cercó,
labró, edificó y luego la arrendó a unos labradores. Tiempo
después envió a sus siervos a los labradores para recoger sus
frutos, pero ellos maltrataron a los siervos y hasta los mataron. Entonces el
señor envió a su hijo, pensando que a él lo
respetarían. Sin embargo, los labradores mataron al hijo para apoderarse
de su herencia. Entonces Jesús (P) plantea : ¿Qué hará
el señor con esos labradores? La respuesta es contundente : los
destruirá matándolos sin piedad y les dará la viña a
otros.
Más allá de lo que uno pueda interpretar de estas palabras,
resulta claro que se opone al dogma de la redención del pecado original
por el sacrificio del “Hijo de Dios”, pues de ser así el
final de la parábola debería haber sido que el señor libera
a los labradores de pagarles su renta. Pero no es esto lo que Jesús (P)
nos está diciendo. Y si leemos las palabras de Juan el Bautista en Lucas
3:17, nos dice claramente que quien vendría después de él
“recogerá el trigo en su granero y quemará la paja en un
fuego que nunca se apagará”. Tampoco alude a la redención de
la Humanidad.
Si leemos atentamente “Hechos de los apóstoles”
encontraremos que es Pablo quien, tras su conversión a partir de una
visión, comienza a predicar (sin haber recibido ninguna
instrucción por parte de quienes estuvieron junto a Jesús -P-) las
ideas del dogma:
“Enseguida predicaba a Cristo en las sinagogas diciendo que
éste era el Hijo de Dios” (Hechos 9:20)
Pablo hace de la crucifixión de Jesús (P) y su
resurrección posterior el eje de su prédica :
“Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el
evangelio ; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la
cruz de Cristo.” (1Corintios 1:17)
“Pero nosotros predicamos a Cristo crucificado”
(1Corintios 1:23)
“Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros
el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría.
Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo y a
éste crucificado.” (1Corintios 2:1 y 2)
“Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra
predicación, vana también es vuestra fe”. (1Corintios
15:14)
Sin embargo, si consideramos que el pecado original no existe como tal,
entonces la muerte y resurrección de Jesús (P) deja de tener
sentido fundamental como redención y pasa a ser sólo un signo
más de la veracidad de Jesús, una prueba más de su
autenticidad, tal como puede serlo su nacimiento de una virgen o los otros
milagros y portentos que realizó. La forma en la que haya muerto no
cambia el hecho que su Misión haya presentado los dos objetivos
primordiales que antes expusimos.
Visión islámica de la crucifixión.
Como ya dijimos, para el Islam no existe el pecado original. Si bien
Adán (P) cometió una falta, la misma fue perdonada por Dios,
aunque igualmente fuese enviado a la tierra, que era el lugar donde debía
venir. Porque Dios había creado al hombre no para su permanencia eterna
en el Edén, sino para su paso por el mundo.
Adán (P) estaba en el Edén como un bebé en el vientre
de su madre : poseyendo una vida placentera y cómoda, pero destinado a
salir de ahí para venir a este mundo donde debe desarrollar una etapa de
su existencia, que es la etapa de prueba. Y como ésta es una etapa
transitoria, finalmente tendrá que morir para pasar así a la
siguiente etapa, concluyendo en un estado permanente cuyas condiciones dependen
de las acciones desarrolladas en este mundo.
Entonces, no hay un “pecado original” heredado desde el
nacimiento. El ser humano nace limpio y puro, sin manchas, libre por completo de
todo pecado. Nace en un estado tal que el mismo Jesús (P) elogia y alaba
diciendo : “De cierto os digo que si no os volvéis y os
hacéis como niños, no entraréis en el reino de los
cielos.” (Mateo 18:3)
En ningún momento Jesús ni los Profetas anteriores a
él hablaron de un “pecado original” que era necesario remover
con un ritual como el bautismo. Juan el Bautista (P) bautizaba, y nunca dijo
estar removiendo el pecado original. Es posible que alguien alegue que el propio
Juan el Bautista (P) aclaró que aquel que vendría después
de él traería un bautismo diferente, “de fuego” (Lucas
3:16). No obstante, el bautismo de los apóstoles y el que hoy usan los
cristianos de distintas ramas es igual al bautismo de Juan el Bautista (P) : con
agua.
Para los musulmanes, no hay pecado original, por lo que no es necesario
realizar un rito para removerlo del alma humana. El hombre nace puro. Luego,
cuando crece y adquiere conciencia y voluntad, va llenando con sus acciones el
libro donde ellas son registradas para su posterior evaluación el
Día del Juicio. El ritual realizado sobre un recién nacido (el
bautismo católico) no tiene incidencia en el registro de sus acciones ni
tiene ninguna repercusión en él para el Día del
Juicio.
Por lo tanto, para los musulmanes Jesús (P) no vino para morir en la
cruz. Jesús (P) fue un Profeta, no Dios encarnado ni Hijo de Dios. Como
Profeta tenía una Misión que era la de transmitir un Mensaje. La
forma como muriese no afectaba al Mensaje. Para tal fin, era lo mismo que
muriese de esa forma o de otra, sea combatiendo a los enemigos o por alguna
enfermedad luego de una larga vida.
Es más : si nos remitimos al Sagrado Corán, Jesús (P)
no fue crucificado.
En efecto, según el Corán, Dios salvó a Jesús
(P) de las intrigas de sus enemigos y lo rescató de morir en la cruz.
Según el Corán, el hecho de la crucifixión existió,
por lo cual el pueblo de Israel lleva la carga de tal crimen. Pero no fue
Jesús el crucificado, sino otro en su lugar.
¿Es posible encontrar pistas de esta versión en la misma
Biblia? Sí, es posible. Y vamos a enumerar algunas :
1.- La negación de Pedro (P) : Es muy conocida la
negación de Pedro cuando capturan a Jesús (P). Pero, ¿estaba
Pedro negando conocer a Jesús o estaba diciendo que esa persona que
habían capturado no era Jesús (P)? Por lo general la gente toma
este hecho como una enseñanza sobre la debilidad y cobardía del
ser humano que en un momento difícil es dominado por el miedo y llevado a
mentir, a negar la verdad, a ocultarse. En efecto : la gente acepta esto como
algo natural porque piensa en lo que ella misma haría en tal
circunstancia. Sin embargo es imposible que Pedro, quien era el sucesor
designado de Jesús (P) y por ende la cabeza de los creyentes de su
época, fuese dominado por el miedo a la muerte. Pedro, quien
caminó sobre el agua junto a Jesús (P), quien presenció
milagros asombrosos, que acompañó a Jesús en toda su
Misión, ¿podría acaso tener miedo a morir?
Descartando de pleno tal posibilidad, nos quedan dos alternativas : estaba
disimulando, ocultando su fe (es decir, haciendo lo que en el Islam se llama
“taqiiah”) o estaba tratando de comunicar otra cosa. Siendo este
suceso un hecho tan notorio que quedó registrado en los 4 Evangelios
canónicos, consideramos que no pudo tratarse de un acto de
“taqiiah”, pues el líder y jefe de los creyentes de esa
época no le cabría aplicar la “taqiiah” en tal
circunstancia. De haber sido así, debería haber dado luego varias
explicaciones detalladas de su accionar justificándolo para sus
seguidores. Pero sin embargo nada dijo al respecto. Consideramos por lo tanto
que en realidad nos estaba dejando un dato sobre un hecho puntual : aquel a
quien acusaban no era Jesús (P).
2.- La prueba de Jonás : Dijo Jesús (P) : “La
generación mala y adúltera demanda señal ; pero
señal no le será dada sino la señal del Profeta
Jonás. Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres
días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el
corazón de la tierra tres días y tres noches.”
Estas palabras son consideradas como un anuncio de su muerte y
resurrección, y es así que los cristianos siempre remarcan que
“al tercer día resucitó”. No obstante, él dice
bien claro que va a estar desaparecido “tres días y tres
noches”. Si tenemos en cuenta que la crucifixión tuvo lugar el
día viernes a la mañana, ocurriendo la muerte después de la
hora novena (Mateo 27:46 ; Marcos 15:34 ; Lucas 23:44). Si tenemos en cuenta que
el domingo a la madrugada María Magdalena se presenta ante el sepulcro,
“muy temprano a la mañana” (Marcos 16:2 Lucas 24:1)
“siendo aún oscuro” (Juan 20:1) y ya había
ocurrido la resurrección. Si contamos viernes, sábado y domingo,
tenemos los 3 días. Pero si contamos los días y las noches,
tenemos el día del viernes, la noche del viernes, el día del
sábado, la noche del sábado y ya el domingo resucitó muy
temprano, antes de que se hiciera de día. Sólo son dos días
y dos noches. Pero si contamos a partir del momento en que ocurre la captura de
Jesús (P), jueves a la madrugada, tenemos el día del jueves, la
noche del jueves, el día del viernes, la noche del viernes, el día
del sábado y la noche del sábado : tres días y tres noches.
El tiempo que él dijo que iba a estar ausente.
3.- El cambio de actitud de Jesús tras la captura : Se trata
de un detalle que también debe ser considerado. La figura de Jesús
(P) antes de ser capturado se muestra siempre firme, segura, con gran
elocuencia, con mucha fuerza en sus discursos y actitudes. Sin embargo, al ser
capturado cambia por completo su forma de ser y se convierte en callado, sumiso,
sin respuesta a nada ni ante nadie. No responde ante Herodes, no responde ante
Pilatos, tampoco ante Caifás y el concilio de sacerdotes. Incluso en el
momento de la crucifixión llega a decir “Padre : ¿Por
qué me has abandonado?” (Mateo 27:46 y Marcos 15:34). Si bien
la explicación de estas palabras según algunos intérpretes
es que estaba recitando un Salmo, ya que coinciden con el Salmo 22:1, cabe
también la pregunta de por qué eligió precisamente este
Salmo y no otro, por qué precisamente estas palabras que exhiben una
queja a Dios y no otras de alabanza, confianza en El y sumisión a Su
Voluntad.
En síntesis, el Jesús que se nos presenta en los Evangelios
desde su captura a su muerte es muy distinto al descrito antes de su captura e
incluso al que se menciona después de su resurrección. No hay una
concordancia entre las personalidades de uno y otro. Y no hay ninguna
justificación para el silencio de Jesús en un momento en que no
corresponde el silencio sino la denuncia ante la injusticia.
Más allá de estos elementos señalados, los musulmanes
tenemos al Sagrado Corán que declara que Jesús (P) no fue
crucificado sino que esto es algo que a los judíos les pareció que
fue así. Nosotros no necesitamos más pruebas que esta, a pesar de
lo cual hemos expuesto esta serie de detalles con pistas de los propios
Evangelios que avalan esta versión.
Bueno: ahora el amigo Daniel puede exponer sus respuestas y explicaciones a
lo que yo expuse, y cada uno de los presentes puede ver dónde se
encuentra la luz de la verdad y dónde están las sombras de la
confusión y la mentira. Hay suficiente luz para aquel que quiere ver. Y
el corazón sincero encuentra el simple camino recto a la verdad. Claro
que puede usar todos los mensajes que considere necesario para una respuesta
satisfactoria y bien aclaratoria.
Por mi parte considero que este debate no necesita prolongarse más y
puede concluir de acuerdo a lo pactado, este fin de semana. No deseo molestar a
los miembros de esta lista con un tema que quizás no sea de su
interés. Si Dios quiere, si no hay otras cuestiones que responder,
mañana expongo mis conclusiones y reflexiones finales sobre este debate y
por mi parte lo doy por terminado, a menos que Daniel quiera seguirlo. Por mi
parte no tengo inconvenientes en seguir el debate, pero no quiero molestar ni
incomodar a los miembros de esta lista, cuyo objetivo no es el análisis
de estos temas.
Saludos a todos y que Dios Bendiga al sincero buscador de la verdad.
Abdallah
En el Nombre de Dios, El Compasivo, El Misericordioso
Conclusiones y reflexiones finales sobre el debate sobre el dogma
trinitario.
Saludos y que la Paz sea sobre todos ustedes.
Hemos transitado un poco a través de los argumentos sobre el dogma
trinitario, tanto a favor como en contra del mismo. Durante esta semana cada uno
de nosotros ha podido exponer sus puntos de vista, sus objeciones, sus
argumentos y pruebas. Por mi parte, he mostrado la debilidad argumental del
dogma, su irracionalidad, su tremenda falta de lógica y razón.
Daniel por su parte nos ha brindado sus argumentos y explicaciones, las cuales
pueden convencer a algunos y a otros no.
Particularmente no veo en todo lo que él expuso absolutamente nada
que pueda convencer o satisfacer a nadie, excepto a quien de antemano cree y
sostiene el dogma cristiano con toda la fuerza de la sinrazón. Es decir
que los argumentos de Daniel como todos los argumentos que brindan los
cristianos sobre la trinidad sólo le sirven a quienes de antemano creen
que tal dogma es verdadero y lo aceptan antes de debatirlo o razonarlo. Pero
ninguno de esos argumentos puede convencer a quien no tiene una postura tomada
antes de la exposición y análisis.
Por esta razón es que considero que tales debates en definitiva no
tienen mayor utilidad. Por eso no quise darle lugar en la lista donde estoy
exponiendo un Curso trimestral de Islam (para los interesados, la lista
está aquí http://groups.msn.com/CursodeIslam y pueden solicitar
el ingreso ya mismo, aunque el curso se reinicia si Dios quiere en un mes y
medio por lo que la solicitud quedará pendiente hasta ese momento),
porque tenía que perder una semana y desviarme de la línea trazada
por el curso. Así que le propuse al amigo Daniel que
desarrolláramos el debate en otra lista de su elección, y
él escogió esta lista de ateos, por lo cual los hemos molestado
estos días. Pero no se preocupen, pues por mi parte no los voy a seguir
molestando, a menos que me pidan explicaciones sobre algún tema referente
al Islam o a las religiones en general, o que me pidan que me quede para debatir
otro asunto. No rechazo ningún debate y no le doy la espalda a
ningún intercambio, pero no quiero molestar donde no me llamaron. Si
alguien quiere tomar algún punto de lo expuesto en el debate y pedir que
lo desarrollemos más o que lo respondamos (ya que han quedado varios
puntos sueltos), puede escribirme en esta lista o en privado
(abdallahdlp@hotpop.com)
Yo quisiera darle a Daniel y a todos los amigos cristianos que pudieran
haber seguido este debate un mensaje.
El Islam no es vuestro enemigo. No tienen que vernos como adversarios o
competidores o como una amenaza contra vuestra fe. El Islam es una
religión de la cual pueden aprender mucho, si pueden superar los
prejuicios y el fanatismo. Contiene conocimientos sobre la historia de los
Profetas que no figuran en la Biblia y que ustedes pueden aprovechar. Contiene
enseñanzas sobre Dios y reflexiones que los pueden beneficiar
espiritualmente. No se encierren en los prejuicios. Sepan abrir sus mentes y sus
corazones, y verán las enseñanzas de Jesús (con él
sea la Paz) en el Corán y en la figura del Profeta Muhammad (con
él sean la Bendición y la Paz, y con su Descendencia).
Por supuesto que en el Corán van a encontrar palabras de fuertes
amonestaciones que apuntan a reprocharlos y hacerles tomar conciencia.
Efectivamente es así. También las encuentran en la Biblia cuando
el propio Jesús llama a sus discípulos “hombres de poca
fe” y los critica duramente a fin de que tomen conciencia. Deben ver las
palabras del Corán como un sacudón que Dios les da a fin de que
despierten y tomen conciencia de la realidad.
Vamos a ver a continuación algunas de las expresiones del
Corán dirigidas a los cristianos:
Y dicen: «Nadie entrará en el Jardín sino los
judíos o los cristianos.» Ésos son sus anhelos. Di:
«¡Aportad vuestra prueba, si es verdad lo que decís!»
(2:111)
Ni los judíos ni los cristianos estarán satisfechos de ti
mientras no sigas su religión. Di: «La dirección de Dios es
la Dirección». Ciertamente, si sigues sus pasiones después e
haber sabido tú lo que has sabido, no tendrás amigo ni auxiliar
frente a Dios. (2:120)
Los judíos dicen: «Los cristianos carecen de base», y
los cristianos dicen: «Los judíos carecen de base», siendo
así que leen la Escritura. Lo mismo dicen quienes no saben. Dios
decidirá entre ellos el día de la Resurrección sobre
aquello en que discrepaban. (2:113)
Dicen: «Si sois judíos o cristianos, estáis en la
vía recta». Di: «No, antes bien la religión de Abraham,
que fue monoteísta y no asociador». (2:135)
Un grupo de la gente de la Escritura desearía extraviaros; pero
no extravían a nadie sino a sí mismos y no se dan cuenta.
¡Gente de la Escritura ! ¿Porqué no creéis en los signos
de Dios, siendo, como sois, testigos de ellos? (3:69 y 70)
Di: «¡Gente de la Escritura !¿Por qué no
creéis en los signos de Dios? Dios es testigo de lo que
hacéis». Di: «¡Gente de la Escritura !¿Por qué
desviáis a quien cree del camino de Dios, deseando que sea tortuoso,
siendo así que sois testigos? Dios está atento a lo que
hacéis». (3:98 y 99)
Si la gente de la Escritura creyera, les iría mejor. Hay entre
ellos creyentes, pero la mayoría son perversos. (3:110)
No todos son iguales. Entre la gente de la Escritura hay una comunidad
honrada: durante la noche, recitan las aleyas de Dios y se prosternan.
(3:113)
Los judíos y los cristianos dicen: «Somos los hijos de Dios
y Sus predilectos». Di: «¿Por qué, pues, os castiga por
vuestros pecados? No, sino que sois mortales, de Sus criaturas. Perdona a quien
Él quiere y castiga a quien Él quiere». De Dios es el dominio
de los cielos y de la tierra y de lo que entre ellos está. Es Él
el fin de todo. (5:18)
¡Gente de la Escritura ! Nuestro Enviado ha venido a vosotros,
aclarándoos mucho de lo que de la Escritura habíais ocultado y
revocando mucho también. Os ha venido de Dios una Luz, una Escritura
clara. (5:15)
¡Gente de la Escritura ! Nuestro Enviado ha venido a vosotros para
instruiros, después de una interrupción de enviados, no sea que
dijerais: «No ha venido a nosotros ningún nuncio de buenas nuevas,
ni monitor alguno». Así, pues, sí que ha venido a vosotros un
nuncio de buenas nuevas y un monitor. Dios es Omnipotente. (5:19)
Si la gente de la Escritura creyera y temiera a Dios, les
borraríamos sus malas obras y les introduciríamos en los jardines
de la Delicia. (5:65)
Di: «¡Gente de la Escritura ! No hacéis nada de
fundamento mientras no observéis la Tora. el Evangelio y la
Revelación que habéis recibido de vuestro Señor». Pero
la Revelación que tú has recibido de tu Señor
acrecentará en muchos de ellos su rebelión e incredulidad.
¡No te aflijas, pues, por el pueblo infiel! (5:68)
“¡Oh, Gente de la Escritura! ¡No exageréis en
vuestra religión! No digáis de Dios sino la verdad: que el
Mesías, Jesús, hijo de María, es solamente el Enviado de
Dios, Su Palabra, la cual El Ha comunicado a María, y un Espíritu
que procede de El. No digáis ‘Tres’. ¡Basta ya!
Será mejor para vosotros. Dios es sólo Un Dios Uno. ¡Creed,
pues, en Dios y Su Mensajero! ¡Glorificado sea de tener un hijo! Suyo es
cuanto hay en los cielos y en la tierra. Dios basta como Protector. El
Mesías no tiene a menos ser un siervo de Dios. Tampoco los ángeles
allegados lo tienen. A todos aquellos que menosprecien adorarle y sean altivos,
les congregará hacia Sí (en el Infierno)”. (4:171 y
172)
Di: «¡Gente de la Escritura ! No exageréis en vuestra
religión profesando algo diferente de la Verdad y no sigáis las
pasiones de una gente que ya antes se extravió, extravió a muchos
y se apartó del recto camino». (5:77)
“Los judíos dicen: Ezra es el hijo de Dios. Y los
cristianos dicen: El Mesías es el hijo de Dios. Eso es lo que sostienen
con sus bocas, imitando lo que ya antes habían dicho los
incrédulos. ¡Que Dios combata contra ellos! ¡Cómo pueden
ser tan desviados! Han tomado a sus doctores (rabinos) y a sus monjes (obispos)
así como al Mesías, hijo de María, como señores en
lugar de tomar a Dios, cuando las órdenes que habían recibido no
eran sino las de adorar a Un Dios Uno. ¡No hay divino excepto él!
Glorificado Sea. Está por encima de lo que le asocian”. (9:30 y
31)
“No creen, en realidad, aquellos que dicen: Dios es el
Mesías, hijo de María. Di ¿Quién podría impedir
que Dios, si El quisiera, Hiciera morir al Mesías, hijo de María,
a su madre y a todos los de la tierra? De Dios es el Dominio de los Cielos y de
la Tierra y de lo que entre ambos existe. El crea lo que quiere. Dios es
Omnipotente”. (5:17)
“No creen, en realidad, quienes declaran: Dios es el
Mesías, hijo de María, siendo que el mismo Mesías ha dicho:
¡Oh, hijos de Israel! ¡Adorad a Dios, mi Señor y el vuestro!
Dios veda el Jardín (del Paraíso) a quien asocia algo a Dios. Su
morada será el Fuego. Los impíos no tendrán quien les
auxilie”. (5:72)
“No creen, en realidad, quienes dicen: “Dios es el tercero
de una trinidad. ¡No hay más Dios que Dios Unico! Si no paran de
decir eso, un castigo doloroso alcanzará a quienes de ellos no crean.
¿No se tornarán hacia Dios pidiéndole perdón? Dios es
Indulgentísimo, Misericordiosísimo. El Mesías, hijo de
María, no es más que un Enviado que fue precedido por otros
enviados. Su madre era veraz. Ambos tomaban alimentos (como cualquier mortal).
¡Mira cómo les explicamos los Signos! ¡Y mira cómo se
desvían! Di: ¿Acaso vais a adorar en lugar de Dios a aquello que no
puede dañaros ni beneficiaros? Dios es Quien todo lo oye, Quien todo lo
sabe. Di: ¡Oh, gente de la Escritura! No exageréis en vuestra
religión, profesando algo diferente a la Verdad, y no sigáis las
pasiones de la gente que ya antes se ha extraviado, que extravió a muchos
y que se apartó del camino recto”. (5:73 a 77)
"Aquellos a quienes les dimos las escrituras [judíos y
cristianos] lo conocen [a Muhammad (BPD)] igual como conocen a sus hijos.
Ciertamente, una parte de ellos ocultan la verdad [las cualidades de Muhammad
(BPD) escritas en el Torah y el Evangelio], y ellos lo saben."
(2:146)
"Entre la gente de las escrituras [Judíos y cristianos] hay
quienes creen en Dios y en lo que te fue revelado [A Muhammad (BPD)] y en lo que
se les reveló. Humildes ante Dios, no venden los versículos de
Dios por algo de poco precio. Esos tendrán su recompensa junto a su
Señor..." (3:199)
"Por cierto que aquellos que creen ( en el Profeta del Islam ), los
judíos, los cristianos y los sabeos ( seguidores de Juan el Bautista ),
en tanto crean en Dios y en el Ultimo Día y obren el bien, tendrán
sus recompensas ante su Señor y no habrá ningún temor sobre
ellos ni estarán tristes." (2:62)
"Cuando ellos (que se llaman Cristianos entre ellos mismos) oyen lo que
se hizo descender al Enviado (Muhammad), ves a sus ojos derramar lágrimas
porque saben la verdad. Dicen: Señor nuestro, creemos; inscríbenos
como testigos. ¿Por qué no hemos de creer en Dios y en la verdad que
nos ha enviado si ansiamos que nuestro Señor nos haga entrar en el
Paraíso junto a la compañía de los justos?" (5:83 y
84)
“Di: ¡Oh, gente de la Escritura! Convengamos en una
fórmula aceptable para nosotros y vosotros, según la cual no
adoraremos más que a Dios, no Le asociaremos nada y no tomaremos a
ninguno de nosotros como señor aparte de Dios. Y si vuelven la espalda,
di: Sed testigos de que somos musulmanes”. (3:64)
El día de la Resurrección, Dios fallará acerca de
los creyentes, los judíos, los sabeos, los cristianos, los zoroastrianos
y los asociadores. Dios es testigo de todo. (22:17)
Dios Altísimo es Veraz.
[siguen más citas del Corán sobre María]
Amigos cristianos: Les aconsejo con la mejor de las intenciones que no vean
en el Islam un enemigo al cual combatir o un oponente con quien hay que competir
para lograr el mayor número de seguidores. Dejemos de lado las cuestiones
de doctrina teórica, las cuales han de resolverse finalmente el
Día del Encuentro con Dios. Miremos un poco el mundo que hoy tenemos ante
nosotros, el cual puede mejorar simplemente si los cristianos siguen las
enseñanzas de Jesús y los musulmanes las enseñanzas de
Muhammad (con ambos sea la Bendición y la Paz). Si los seguidores de
religiones simplemente se esforzaran por seguir las enseñanzas claras y
sencillas de cada religión, el mundo entero cambiaría para
transformarse en un lugar de paz, armonía, buena convivencia, bienestar y
prosperidad para todos.
Los seguidores de distintas religiones debemos saber que nuestro enemigo,
el enemigo de la Humanidad, es el grupo de tiranos opresores que explotan a la
mayoría de los pueblos para quedarse con la mayor parte de las riquezas
posible. Ellos promueven el odio y la división entre los pueblos a fin de
mantenernos entretenidos con peleas internas mientras en la confusión y
el caos ellos siempre terminan ganando. Nuestro mensaje debe ser claro y
contundente.
¿Eres cristiano? Sigue las simples y claras enseñanzas de
Jesús (con él sea la Paz) en cuanto al amor al prójimo, la
caridad, la consideración hacia los demás, el seguir el camino del
bien, el no mirar la paja en el ojo ajeno, el ofrecer la otra mejilla, el
respetar los 10 Mandamientos, etc.
¿Eres musulmán? Entonces sigue las simples y claras
enseñanzas del Profeta Muhammad (BPD) en cuanto al amor al
prójimo, el respeto por la vida y los derechos, el apego a la verdad y la
justicia, la caridad, el seguir el camino del bien, la buena convivencia con
todo el mundo, etc...
No hay diferencia en la esencia del mensaje y las enseñanzas de
Jesús y las de Muhammad (con ambos sean la Bendición y la Paz).
Las diferencias se dan en las cuestiones de la doctrina, la teología y
las prácticas rituales de devoción, pero no en las
enseñanzas morales y en lo que debería ser la conducta del
cristiano y del musulmán.
Si la mitad de la Humanidad hoy se reparte entre estas dos grandes
religiones, ¿por qué el mundo no es un lugar de paz, armonía,
amor fraternal, buena convivencia, justicia y piedad? Porque ni cristianos ni
musulmanes siguen las enseñanzas de sus respectivas religiones. Entonces,
la cuestión no es cómo vencer al seguidor de otra religión,
como derrotarlo en un debate o convencerlo para que cambie de religión.
La cuestión más importante es cómo podemos ser cada
día mejor, cómo podemos ser mejores cristianos o mejores
musulmanes. Cada uno en su propia religión debe comenzar por respetar y
seguir las enseñanzas de su propia religión y apegarse al mensaje
simple de Jesús o Muhammad (con ambos sean la Bendición y la Paz),
sea cristiano o musulmán.
Y no hay Fuerza ni Poder sino en Dios Altísimo.
A los ateos que han seguido el debate quiero decirles una cosa: si son
ateos por ser libre pensadores, por haber visto la conducta lamentable que en la
historia han tenido las jerarquías religiosas como la Iglesia y los curas
entre los católicos, los pastores evangelistas o muchos que llevan
títulos de sheijes entre los musulmanes, y han terminado en el rechazo
sistemático de toda religión, les aconsejo que presten mucha
atención y sepan distinguir entre las enseñanzas de una
religión y lo que hacen sus seguidores. Nosotros siempre decimos
“el Islam es perfecto, los musulmanes no lo son”. Si van a juzgar
las religiones por la conducta de los hombres, lógicamente que van a ser
siempre ateos. Pero si son sinceros y su rechazo no busca sólo promover
la corrupción y el libertinaje, les recomiendo que traten de estudiar las
enseñanzas fundamentales de las religiones haciendo abstracción de
la conducta desviada, corrupta y pecaminosa de la mayoría de quienes
dicen ser sus seguidores. Y tal como les dije a los cristianos, no vean al Islam
como un enemigo, sino como una fuente muy rica de conocimiento,
enseñanzas y reflexiones muy útiles para la vida misma, para el
crecimiento del ser humano y el bienestar del mundo entero. Claro que quienes
toman el ateísmo como un medio para extender la corrupción y la
inmoralidad sólo verán en el Islam una fuerte amenaza contra sus
anhelos de libertinaje. Pero hacia ellos no está dirigido mi
mensaje.
A quienes les interese conocer el Islam, pueden acercarse a nuestra lista
UNIDAD ISLAMICA (http://groups.msn.com/UnidadIslamica) y ver el material o
preguntar lo que quieran (como está dedicada a difundir temas del Islam,
no se admite la difusión de otras creencias o religiones). También
pueden buscar el CURSO TRIMESTRAL DE ISLAM que brindamos en este sitio
http://groups.msn.com/CursodeIslam con la aclaración de que si hoy
solicitan el ingreso, el mismo quedará pendiente durante poco más
de un mes, hasta que el curso se reinicie.
Si desean, pueden contactarse conmigo en privado (abdallahdlp@hotpop.com) o
pueden preguntar en esta misma lista. Pero a menos que quede alguna
cuestión que precise aclaración, por ahora este debate queda
concluido y mi participación ya no será con la misma continuidad.
Y no hay Fuerza ni Poder sino en Dios Altísimo. Que la
Bendición, la Misericordia y la Paz sean con todos los Profetas y
Mensajeros que Dios ha mandado para guiar al hombre hacia el camino del bien.
Que Dios bendiga a quienes buscan la verdad con sinceridad y sin prejuicios, por
amor a la verdad misma. Que la Paz sea con todos ustedes. Saludos. Abdallah
Yusuf de La Plata (co administrador de Unidad Islámica
http://groups.msn.com/UnidadIslamica )
* * *
(9) DANIEL VICENTE
Abdallah:
Dices -después de decenas de mensajes de catequesis- que lo
importante no es ser cristiano o musulmán por la doctrina
teológica, sino por la práctica. ¡Como si pudieran disociarse
tan fácilmente!. ¿Y qué hay de la salvación, de la
pureza de la fe? ¿Se reduce todo a ser pacífico y cortés?
¡Entonces no deberíamos haber abandonado el paganismo, que a bien
seguro consideraba también estas virtudes!.
En lo sucesivo voy a responderte a todo lo que me has planteado en tus
alegatos precedentes. Para ello, dividiré mi exposición en 4
puntos:
1) Justificación histórica de la Trinidad
2) Justificación racional de la Trinidad
3) Justificación soteriológica de la
Trinidad
4) Justificación escriturística de la
Trinidad
Ruego a los participantes que, mientras no diga haber terminado, no
interrumpan mi turno con nuevas intervenciones, del mismo modo que yo no lo he
hecho ni lo he visto hacer con mi oponente.
En las próximas horas perfilaré los apartados por concluir,
de los que por el momento ofrezco sólo el primero. En el transcurso del
domingo entregaré los demás, hasta llegar al cuarto.
Dejo a sabiendas tres temas fuera de discusión, que por ser
demasiado amplios iban a perjudicar el tratamiento del presente. Son: a) El
culto de las divinas imágenes o iconos en el catolicismo; b) La validez
de la Ley en relación al reino de Dios y c) La plausibilidad de la
identificación de Mahoma con el Paráclito. Una vez finalizado el
debate, si se tercia, podemos polemizar sobre ellos en discusiones
separadas.
Esto es todo, saludos.
Daniel.
I. Justificación histórica de la Trinidad.
Empiezo mi noveno y último turno con una pequeña
aclaración histórica. El arrianismo, que fue la herejía que
desató el primer concilio del catolicismo, a propósito de la
divinidad del Hijo, no era el sentir común del pueblo contra el que los
pérfidos obispos nicenos se confabularon, sino el golpe de timón
de una elite subalterna que, en base a la Escritura y a la filosofía,
pretendía demostrar que el Padre y el Hijo no podían ser iguales
en substancia ("homousios"). Así pues, despojando a Jesús de su
divinidad y ajustándolo a una estricta relación Creador-creado, se
cortaba el nudo gordiano de los misterios y se cerraba el paso a la
salvación perfecta, por más que se diera al Mesías el
título honorífico de "primera entre las criaturas". Vino a ser, en
definitiva, un intento de politizar prematuramente la fe cristiana para
convertirla en un monoteísmo casi indiferenciado del judaico que
redundase en un césaro-papismo, en detrimento de los derechos de la
Iglesia. A una jugada política (la perversión del dogma y el
flirteo con el poder) siguió otra jugada política (la
celebración del concilio y la anatemización del arrianismo); a un
ataque filosófico (el logicismo aristotélico aplicado a la
revelación) siguió una defensa filosófica (el idealismo
platónico adoptado por los Padres). Ahora bien, cuando los arrianos
ganaron influencia con Constancio, los católicos se convirtieron en
"herejes" y empezaron a sufrir persecuciones tan crueles como las de Decio y
Diocleciano. Nos recuerda San Atanasio (Apología por su huida
[traduciendo del francés]):
<< ¿A quiénes han buscado y hallado sin tratarlos
indignamente y como les plugo? ¿A quiénes han buscado y hallado sin
reducirlos a una muerte miserable o a una invalidez completa?
En efecto, lo que parece ser obra de jueces, es promovido por ellos; o
más bien los jueces se ponen al servicio de sus designios y de su
perversidad. ¿Se encontrará algún lugar que no conserve un
monumento de su malicia? ¿Un adversario que no haya sido víctima de
sus maquinaciones y acusaciones inventadas al modo de Jezabel? ¿Una iglesia
que hoy no esté de luto a causa de las conjuras urdidas contra su obispo?
Antioquía por Eustacio, confesor y campeón de la ortodoxia,
Balanea por el admirable Eufratión, Paltos y Antarados por Quimacio y
Carterio, Adrianópolis por Eutropio, el amigo de Cristo, por su sucesor
Lucio, con una fe para ellos cargada de cadenas y una muerte entre las fieras,
Ancira por Marcelo, Berea por Quiros, Gaza por Asclepas? Todos estos hombres
copiosamente maltratados de antemano se han visto exiliados por los actos de
esos bribones. En cuanto a Teódulo y Olimpios, obispos de Tracia, en
cuanto a nosotros mismos y a nuestros sacerdotes, ordenaron que nos acosasen,
resueltos, si nos encontraban, a vengarse sobre nuestras cabezas. Lo cual
habría supuesto nuestra muerte segura si, contra sus esperanzas, no nos
hubiéramos escapado aún una vez más >>.
No sólo los obispos, sino también el pueblo sufrió las
consecuencias del complot arriano:
<< En la hora octava del santo día del Pentecostés,
el pueblo, ocupado en el ayuno, salió para rogar cerca del cementerio, ya
que rechazaban la comunión con [el obispo arriano] Jorge. Aquel
lamentable individuo tuvo noticia del asunto. Excitó el celo del general
Sebastián, que era maniqueo. Ése mismo, entonces, con una tropa de
soldados armados, portando sus espadas desnudas, sus arcos y sus flechas, en
día de domingo, se lanzó contra el pueblo. Encontró a
varias personas en oración -la mayoría se marchaban ya, pues era
hora avanzada- y fueron sus actos de la altura que cabía esperar de un
hombre de su devoción. Hizo encender algo de leña, se llevó
a las vírgenes cabe al fuego, y quiso hacerlas decir que
pertenecían a la fe de Arrio. Pero a la vista de su resistencia
victoriosa, de su indiferencia a las llamas, las forzó a quitarse sus
vestidos y mandó que las golpearan en el rostro hasta dejarlas, al poco,
irreconocibles.
En cuanto a los hombres, logró prender a cuarenta y ordenó
azotarlos según un método poco común: con ramos de palmeras
acabados de cortar -erizadas de espinas- se determinó cruelmente
desgarrarles la espalda. Muchos de ellos necesitaron la intervención
reiterada de un cirujano a causa de las espinas hundidas en la carne; otros, a
su vez, no pudieron soportarlo y murieron. A continuación, todos aquellos
que habían sido prendidos, en bloque, junto con las vírgenes, se
vieron relegados en el Gran Oasis. Los cuerpos de las víctimas no fueron
mientrastanto devueltos de inmediato a las familias, sino que los verdugos los
tomaron a su agrado y se vieron arrojados sin sepultura con la ilusión de
poder camuflar su ignominiosa crueldad >>.
Os excuso de seguir leyendo el relato de hechos tan escalofriantes, que nos
narra amargamente desde su exilio el obispo Atanasio, perseguido y vituperado.
¿Eran estas las persecuciones de las que hablabas, Abdallah? ¡A
fe mía que existieron! Pero por parte del bando que tú defiendes,
es decir, por parte de los herejes, de los insurrectos.
Sin embargo, hay quien, ignorante del dolor y de la devoción del
pueblo, afirma que la Trinidad fue sólo eso, la traducción
doctrinal de la voluntad de la Iglesia de no ser ninguneada por los emperadores.
Es decir, si Cristo era Dios, entonces era Rey de todo el orbe, y su obra
terrenal, la Iglesia, su justa heredera. Pero semejante tesis cae por su propio
peso, porque en ese caso la persona del Espíritu iba a resultar
totalmente superflua: bastaría, en efecto, con hablar de una biunidad
para lograr ese propósito. Eso respecto a los tiempos
teocéntricos. En lo tocante a los actuales, también habría
que suponer, con los materialistas, que, al darse la separación entre
Iglesia y Estado, el dogma de la Trinidad iba a perder su sentido
práctico. ¿Por qué, entonces, no se deshicieron de ella o la
tomaron como una alegoría en lugar de como una realidad
viviente?
Si el cristianismo ortodoxo hubiera querido vender su Mesías a los
paganos a cualquier precio, añado, lo habrían emparejado con
María Magdalena y habrían hecho de ellos dos divinidades
más en el panteón: ése sería el modo de obrar propio
de los farsantes. Para ser unos oportunistas, con todo, los cristianos tuvieron
muy poco tacto al deshonrar a los dioses de sus jerarcas: los llamaban
ídolos de madera, hechos por manos de hombres, sede de los
"démones malos", etc. Si la Trinidad, en fin, no fuese más que una
superestructura de la conveniencia política del clero, no se
habría mantenido estable antes y después de las persecuciones
pagana y arriana, sino que habría cambiado con ellas. Por ejemplo, el
trinitarismo debía haberse atenuado en épocas de hostigamiento
anticatólico y marginación de esa fe, cuando fue más bien
al contrario: no sólo no se derivó hacia el subordinacionismo
ecléctico y conciliador (Eusebio de Cesarea), sino que se vio la urgencia
de exaltar y fijar la divinidad del Hijo (San Atanasio, San Hilario de Poitiers,
San Basilio Magno, San Gregorio de Nisa, etc.). Y es que a algunos les molesta
reconocer que los católicos no cedieron en nada. Al menos no
doctrinalmente, que otra cosa sería hablar de la disciplina. Por
descontado que hubo una mezcla de culturas, pero no se trató de un
batiburrillo arbitrario, sino de una aleación de materiales bien
conjuntados, de una coalición de fuerzas coherentes entre sí:
filosofía y revelación, acrisoladas en la teología;
esoterismo y evangelio, fundidos en la cristología, etc.
Observa que el cristianismo no reúne todos los requisitos para ser
considerado una ideología: no se adapta en la substancia, sino a lo sumo
en la forma; ha variado tan poco que aún podemos leer sus textos
fundacionales y a sus primeros apologistas sin sentir extrañeza.
Compárese a guisa de paralelismo con la diferencia, producida en
sólo dos siglos, entre el ideario jacobino (igualdad radical ante la ley,
mística de la propiedad privada, separación total entre poderes) y
las democracias contemporáneas, caracterizadas por la revisión y
corrección profundas de sus presupuestos. La burguesía en el
poder, con tal de mantenerlo, modificó su concepción de la
legalidad, de la función social de la propiedad o de la
interrelación entre legislativo y ejecutivo. Los que se mantuvieron
fieles a su ideario (anarquistas) se radicalizaron y quedaron en minoría.
Otro tanto sucedió con el trotskismo en la URSS. Pero en la Iglesia los
fieles fueron siempre mayoritarios, y no se requirieron versiones descafeinadas
del dogma una vez obtenida la hegemonía. Puede alegarse que la Iglesia
renunció al milenarismo con San Agustín, pero, en tanto que
éste no es integrante del dogma cristiano, sino que es uno de sus modos
de interpretación, no nos afecta para el caso. La Trinidad, pues, es
esencial al cristianismo desde el principio hasta el fin.
II. Justificación racional de la Trinidad.
La distinción entre conocimiento filosófico y conocimiento
revelado no es una argucia cristiana para encubrir sus dogmas. Los musulmanes
también la contemplan, y así, Mollâ Sadrâ, uno
de sus máximos comentaristas, escribe [subrayado mío]:
<< El conocimiento por inspiración (ilhâm, el
conocimiento de los nabîs, de los awliyâ) no se diferencia del que
es adquirido por el esfuerzo (iktisâb, el conocimiento de los
filósofos) ni en la realidad en sí del conocer, ni en su sede (el
corazón), ni en su causa (el Ángel, el Cálamo, Gabriel, el
Espíritu Santo, la Inteligencia agente), pero se diferencia de él
en cuanto a la cesación del velo, sin que esto dependa de la
decisión del hombre. Igualmente, la comunicación divina al Profeta
(wahy) no se distingue de la inspiración (ilhâm) por nada de todo
eso, sino únicamente por la visión del Ángel que confiere
el conocimiento. Pues los conocimientos no son actualizados por Dios en nuestros
corazones más que por la mediación de los ángeles, como lo
dice este versículo qoránico: “No le es dado al hombre que
Dios le hable, sino por una comunicación desde detrás de un velo,
o bien envía a un ángel” (42/50-51) >>.
¿Quién sino Jesús, el Unigénito, rasgó el
velo del Templo tras su muerte, es decir, desveló las Escrituras a todo
el que, después de él, y jamás sin él, quisiera
penetrarlas? ¿Quién sino Jesús es el ángel (mensajero)
de la Buena Nueva y de las bienaventuranzas? El Evangelio no nos habla, como el
Corán, de terceras personas que inspiren al portador de la Palabra:
sólo está Cristo. El misterio de la Trinidad, pues, se muestra
como una verdad revelada, no como un sofisma. Es algo con lo que debéis
transigir si queréis mantener íntegra la parte sana de vuestro
texto sagrado, ya que de lo contrario os veréis obligados a desfigurarlo
por completo, como hacéis con la Biblia.
Pero hasta el Islam retiene en su imamología una imagen, aunque
distorsionada, de la encarnación. Dice el “Imam
eterno”:
<< Los profetas pasan y cambian. Nosotros somos Hombres eternos...
He conocido a Dios antes de que fuesen creados los cielos y la tierra... La luz
que emana de la lámpara no es la propia lámpara; pero si no
estuviera esa luz, ¿cómo se sabría qué es la
lámpara? ¿cómo se sabría que hay una lámpara o
dónde se encuentra ésta? ... Los Hombres de Dios no son el propio
Dios; ein embargo, no son separables de Dios >>.
No sólo de la encarnación. También, como veremos, de
la eucaristía:
<< El Imam ha dicho: estoy con mis amigos en todas partes donde me
buscan, en la montaña, en el llano y en el desierto. Aquel a quien he
revelado mi Esencia, es decir, el conocimiento místico de mí
mismo, no tiene necesidad de una proximidad física. Y ésa es la
Gran Resurrección >>.
Después del examen de las huellas de la Verdad en el Islam, se me
disculpará la larga cita de San Buenaventura sobre este tan
controvertido tema, el de la racionalidad y conveniencia del dogma trinitario
(Cuestiones disputadas sobre el misterio de la Santísima
Trinidad):
<< A lo que se objeta que ninguno está obligado a lo que no
puede, hase de decir que, aunque el hombre no lo pueda por sí solo [creer
en la Trinidad], lo puede, no obstante, ayudado del divino auxilio, que siempre
está a su alcance cuando hace lo que puede. Y puesto que en su mano tiene
el poner las condiciones previas a la fe, se le considera capaz de poder, y a
ello se le debe obligar, principalmente cuando no falta la inspiración,
tanto interior como exterior; lo que acontece en el tiempo de la gracia
revelada.
(...)
Y si objetas que no debería ser obligatorio [creer en la
Trinidad], porque la ley de gracia debe ser de fácil cumplimiento, hase
de decir que como el amor al enemigo no es fácil a todos, sino a los que
tienen la caridad, así creer en Dios trino, aunque parezca difícil
al infiel, es, no obstante, fácil al que goza de la fe.
(...)
A lo que se objeta que, si estuviéramos obligados a creer este
misterio, sería por ser verdadero o por ser una verdad preceptuada, hase
de decir que estamos obligados porque su verdad cae bajo precepto. Y si
preguntas: bajo qué precepto, respondo que bajo el primero, en el cual se
dice: "Escucha, ¡oh Israel!: el Señor Dios nuestro es el solo y
único Señor. Al Señor Dios tuyo temerás y a
él solo servirás”. Por este precepto estamos obligados
expresamente a creer que Dios es uno, y, además, implícitamente se
nos manda creer que Dios es trino. Esto se demuestra así: por este
precepto quedamos obligados a dar a Dios culto de latría, que allí
se denomina servidumbre. Mas la expresión dar culto, aplicada a las cosas
espirituales, está tomada de las materiales; en lo material, cultivar los
campos es sacar a luz los gérmenes que nacen de la tierra. De la misma
manera, dar culto a Dios es confesar con el corazón, con la boca y las
obras que Él es el principio, de tal manera que no es perfecto culto si
no confesamos que Él es el principio, por quien todo principia, no tan
sólo como causa eficiente en la creación, sino también como
causa reficiente en la redención y perficiente en la
glorificación; tampoco se le da perfecto culto si se cree que es
principio en el tiempo, a no ser que se crea a la vez que es principio por quien
todo principia desde la eternidad; tampoco se le da perfecto culto si no se cree
que Él es el principio que desde toda la eternidad da origen a otro
principio; todo esto creemos cuando creemos que el Padre engendra al Hijo
eternamente, que espira con el mismo Espíritu Santo, para que eternamente
haya en Dios un principio que procede de otro principio, y un principio que no
tiene principio.
(...)
De lo dicho se deduce claramente por qué agradaron a Dios los
sacrificios en tiempo de la ley escrita, ordenados al culto divino; a saber:
porque eran figuras que anunciaban y prefiguraban la reparación humana
realizada por la oblación del cordero inmaculado y el derramamiento de la
sangre de Jesucristo. Es evidente asimismo la razón por la que en el
estado de la ley de gracia no se ofrece sacrificio figurativo, sino al mismo
Jesucristo en su carne y sangre; a saber: porque es el tiempo de dar a Dios
culto verdadero y perfecto; conviene, por tanto, que se ofrezca un verdadero y
perfectísimo sacrificio, que sea verdaderamente el único y solo
sacrificio, Jesucristo. Es asimismo evidente por qué se condenan los
infieles. Porque si el que ofende gravemente a un rey de la tierra,
arrebatándole una porción pequeña de su reino, se hace
merecedor de ser expulsado del mismo, con mayor razón el que niega que
Dios es principio de quien todas las cosas proceden en el tiempo, o que es
principio “ad intra” desde toda la eternidad, gravemente deshonra a
la majestad divina, y se hace merecedor no sólo de ser arrojado del reino
de Dios, sino también de ser precipitado en el suplicio del infierno en
compañía del demonio y de sus ángeles. Es asimismo evidente
por qué damos culto a Dios por medio de la fe. Porque pensando de Dios
como la fe cristiana piensa, pensamos que Él es principio altísimo
y piísimo, y, por tanto, que ha de ser temido y a la vez amado; temor y
amor que apartan al hombre del mal y lo enardecen en el bien; ésta es la
perfecta justicia, que hace a quien la posee digno de la bienaventuranza eterna
>>.
Y Ramón Llull, en sentido análogo (Vida
Coetánea):
<< Todo ente perfectamente bueno es tan perfecto en sí
mismo, que no necesita hacer ni mendigar el bien fuera de sí. Tú
dices que Dios es perfectamente bueno desde siempre y para siempre. Luego no
necesita mendigar ni hacer el bien fuera de sí, porque si fuera
así no sería perfectamente bueno sin más. Y porque
tú [musulmán] niegas la Santísima Trinidad, suponiendo que
no existiera, Dios no sería perfectamente bueno desde siempre hasta que
produjo el mundo en el tiempo.
Y tú crees en la creación del mundo. Y por esto, Dios fue
más perfecto cuando creó el mundo en el tiempo, que antes; ya que
la bondad es mejor cuando se difunde que cuando existe ociosa. Esto lo digo en
cuanto a ti. Pero en cuanto a mí, digo que la bondad desde siempre es
difusiva. Y esto pertenece a la razón de bien que es difusivo de
sí, y así Dios Padre bueno, de su bondad engendra al Hijo bueno y
de ambos es inspirado el Espíritu Santo bueno >>.
Al hecho de que el sacrificio de Cristo no haya traído la felicidad
eterna al mundo se contesta como sigue: por él podemos ingresar, mediante
nuestra fe y nuestras obras en esta vida, en el reino de los cielos
después de la misma.
III. Justificación soteriológica de la
Trinidad.
Para entender el pecado original, distingamos antes entre vicio y
pecado:
Defino el vicio como una inclinación natural a obrar
irracionalmente.
a) Una inclinación, puesto que se da
reiteradamente.
b) Natural, ya que excluye la preformación del deseo en la
conciencia. Podríamos hablar, en cambio, de posformación o
racionalización.
c) Manifestada mediante signos exteriores y visibles, dado que nos
empuja a obrar.
d) Irracional, desde el instante en que no queremos los fines de ese
acto, por lo que asentimos a él padeciéndolo.
Según este punto de vista, el sexo es siempre un vicio, a no ser que
o bien nazca del amor consciente hacia el otro, o bien se oriente a la
procreación, o se den ambos casos.
El vicio, pues, se caracteriza por no tener fin, por tomarse como fin en
sí mismo. Expresémoslo en un silogismo:
La mera búsqueda del placer es común a animales y hombres.
Los animales son irracionales. Luego, la mera búsqueda del placer no
puede ser racional.
Consecuencias del sexo vicioso (que, recordémoslo, es un fin en
sí para los que lo practican): concepciones no deseadas, embarazos no
deseados, hijos no deseados, matrimonios no deseados...
Así que el peor vicio es el que más se ajusta a la
definición que he formulado más arriba, a saber: el que es movido
por una pasión más poderosa y el que produce consecuencias menos
racionales, esto es, accesorias al vicio y no queridas por sí mismas,
buscadas en tanto que complemento o medio para la perduración del vicio
como fin en sí.
Ahora bien, una inclinación natural no es mala per se, sino en la
medida en que subordina la racionalidad y extravía sus fines. Por
ejemplo, la inclinación de comer o la de hacer el amor no deben
considerarse necesariamente malas: son malas cuando rompen el cerco de la
conciencia y se apoderan de ella.
Yendo un poco más allá: el vicio nos acerca al pecado, y el
pecado nos aleja de Dios. O lo que es lo mismo: puede haber vicio sin pecado y
pecado sin vicio. Sin embargo, todo pecado es irracional, porque conlleva la
condenación eterna, que es un fin no deseado. Ahí entramos en la
esfera de la creencia. También podríamos decir que, a pesar de
nuestro albedrío, estamos naturalmente inclinados a pecar a causa de
nuestro desconocimiento de Dios, pues en eso consiste la primera
falta.
Luego, bien mirado, pecado y vicio no serían tan distintos: el
primero parte del desconocimiento teórico, el segundo de la indolencia
práctica.
En resumen, se peca por desconocer a Dios, pero el desconocerlo (o, mejor
dicho, el olvidarlo, ya que su absoluta ignorancia resulta imposible) no es en
sí un pecado. Más bien es el origen necesario de todo pecado, su
compendio o germen, y por consiguiente, el pecado original.
El estado anterior al pecado original, pues, tiene una doble
simbología: la del hombre sumamente imperfecto, incapaz de resistir a sus
pulsiones bestiales (la serpiente-diablo); y, a su vez, la del hombre sumamente
perfecto, próximo a Dios y aspirante a la inmortalidad, de la que toma
consciencia en el mismo instante en que asume su mortalidad (los animales
carecen de ambos tipos de conocimiento).
Al respecto del peliagudo asunto escribe San Agustín de
Hipona (Revisiones):
<< La realización plena del bien consiste en que ni
siquiera exista en el hombre la concupiscencia del pecado. Cuando vive
santamente, la voluntad no da su asentimiento a esta concupiscencia, no
obstante, el bien no se da en plenitud, porque (el hombre) aún vive
dentro de la concupiscencia, aunque su voluntad le oponga resistencia. El
bautismo aniquila lo que de culpa tiene tal concupiscencia, pero permanece la
debilidad, contra la que lucha con el máximo esfuerzo todo bautizado que
progresa en el bien, hasta que sea curado. "El pecado" que "no reside en lugar
alguno, sino en la voluntad" ha de entenderse ante todo del que es resultado de
una justa condena -tal pecado, en efecto, "entró en el mundo por un solo
hombre"-, aunque incluso el pecado por el que se consiente a la concupiscencia
del pecado no se comete sino por la voluntad. Por eso dije también en
otro lugar: "Pues no se peca sino voluntariamente".
(...)
Así, la voluntad fue, conforme a nuestra definición, "un
movimiento del alma, exento de toda coacción, dirigido a no perder o a
conseguir algo". A nadie se le ha considerado coaccionado a hacer algo que no
hubiese hecho si no hubiese querido. Lo hizo, pues, porque quiso, aunque, no
obstante haber obrado voluntariamente, no pecó al no saber que era pecado
lo que hacía. Por tanto, ni siquiera tal pecado pudo existir sin
voluntad, aunque se trata de la voluntad referida al hecho, no al pecado; hecho
que, sin embargo, era pecado, en cuanto que se hizo algo que no debía
haberse hecho. En cambio, quien peca a sabiendas, si puede ofrecer resistencia,
sin pecar, a quien le fuerza al pecado y no la ofrece, peca en verdad
voluntariamente, porque quien puede resistir no se ve forzado a ceder. Por el
contrario, cuando alguien no puede resistir voluntariamente a la apetencia que
le coacciona y, en consecuencia, obra contra los preceptos de la justicia, nos
hallamos ya ante un pecado que es, además, castigo del pecado. En
conclusión, es totalmente verdadero que no puede haber pecado sin
voluntad.
De igual manera definí el pecado con estas palabras: "Pecado es
la voluntad de retener o conseguir algo que la justicia prohíbe y de lo
que hay libertad para abstenerse". La definición es verdadera porque se
refiere únicamente a lo que es pecado, excluyendo el castigo del pecado.
En efecto, cuando el pecado se entiende en sentido doble, en cuanto pecado
propiamente y en cuanto pena del pecado, ¿cuál es el poder de la
voluntad sometida a la apetencia que la domina, si no suplica ayuda, en el caso
de que sea piadosa? Es libre en la medida en que está liberada, y en esa
misma medida se le llama voluntad. En caso contrario, se le ha de llamar con
mayor propiedad a toda ella apetencia antes que voluntad. Apetencia que no es,
como piensan los insensatos maniqueos, una adición proveniente de una
naturaleza extraña, sino un vicio de la nuestra, que sólo lo sana
la gracia del Salvador. Si alguien dice que la misma apetencia no es otra cosa
que la voluntad, aunque viciosa y al servicio del pecado, no hay que replicarle
ni hemos de hacer un problema de palabras, cuando la realidad está clara.
Queda mostrado también, pues, que no hay pecado sin voluntad, ya en el
momento de la obra, ya en su origen.
Escribí también: "Ya podía haber investigado si el
género de almas malas había tenido alguna voluntad mala antes de
su mezcla con el género de las almas buenas. Si no la tenía se
hallaba sin pecado y era inocente y, en consecuencia, no era mala". Preguntan
(los pelagianos): "¿Por qué, pues, afirmáis el pecado en los
niños, cuya voluntad no consideráis culpable?" Les respondemos que
ellos no son culpables por efecto de su voluntad, sino en virtud de su origen.
Considerado en su origen, ¿qué es todo hombre terreno sino
Adán? Y Adán poseía ciertamente voluntad, y al haber pecado
mediante esa voluntad, "el pecado entró en el mundo".
Dije igualmente: "Las almas en ningún modo pueden ser malas por
naturaleza". Si alguien me pregunta cómo entiendo las palabras del
Apóstol: "También nosotros fuimos por naturaleza hijos de la ira
como los demás", le respondo que al hablar de naturaleza quise que se
entendiera aquella a la que se le da el nombre con propiedad, es decir, aquella
en que fuimos creados sin vicio alguno. A ésta la llamamos naturaleza en
atención a su origen, origen que ciertamente tiene un vicio que es contra
la naturaleza.
Dije también: "Considerar a alguien como culpable de pecado
porque no hizo lo que no pudo hacer es la cima de la maldad y de la locura".
Preguntan (los pelagianos): "¿Por qué entonces se considera
culpables a los niños?" Les respondo: En virtud de su origen están
atados por la culpabilidad de quien no hizo lo que pudo hacer, es decir, cumplir
el mandato de Dios >>.
Y, desde un enfoque distinto, aunque complementario, apunta el
contemporáneo Pío Moa:
<< Un profesor de filosofía, muy anticlerical, que hace
años solía ir por el Ateneo, probaba el absurdo del cristianismo
recurriendo a la idea del pecado original: "¿Cómo puede tener pecado
un recién nacido que todavía no ha hecho nada, bueno ni malo?
¿Puede imaginarse algo más fuera de razón? Es el
típico embaucamiento para justificar el oficio y sobre todo el beneficio
de los curas".
Sin embargo se trata probablemente de la intuición más
profunda de la condición humana: ésta, separándose de la
condición animal, entraña la tendencia al mal (y al bien), y en
esa tendencia inevitable se encuentra la raíz del pecado. La
religión sitúa el bien y el mal en la persona misma, en el
individuo, al margen de las circunstancias exteriores. Asimismo, acepta, como
queda claro en el libro de Job, el carácter misterioso de esa
condición y de la relación entre el bien y el mal, y entre la
recompensa y el castigo que en la tierra puedan tener uno y otro, pues, en
definitiva el ser humano sería, como el resto de la creación, obra
de Dios, cuyos designios sólo en pequeña medida resultarían
penetrables a la razón humana.
La inclinación al mal lleva consigo la culpa, sentimiento
insoportable que tratamos de proyectar fuera de nosotros por medio de incesantes
racionalizaciones. Como explica Paul Diel, buena parte de la actividad
psíquica consiste en una rumia de agravios, justificaciones sobrecargadas
de emotividad y ofrecidas a uno mismo, etc., cuyo objetivo es en buena medida
proyectar la culpa sobre el prójimo, o sobre las circunstancias:
rechazarla de una u otra manera. Esto se percibe fácilmente en las
conversaciones, cuyo tema frecuente es el ataque emocional, injurioso o
burlón, al prójimo, se trate de conocidos o incluso de amigos, o
de entes más lejanos, como personajes públicos, o abstractos como
diversas instituciones o "la sociedad". De ahí lo fácil que suele
ser la solidaridad en el ataque a un tercero, y lo peligroso de aludir a actos o
actitudes que pongan en evidencia al interlocutor: "Di las verdades y
perderás las amistades", asegura el refrán. Esta proyección
de la culpa tiene un carácter casi incontrolable, apenas consciente y
apenas racional.
Puede decirse que una diferencia básica entre la religión
y la ideología consiste en la actitud ante el mal. La religión
sostiene que el mal, y por consiguiente la culpa, es intrínseco al
individuo, y que atenuarlo o, en casos ya muy difíciles, superarlo por
completo, exige un combate interno y permanente. La ideología niega tal
cosa, y considera el mal un hecho accidental, nacido de la ignorancia, la
miseria u otras limitaciones. Superando esas limitaciones mediante mecanismos
sociales (desde la revolución comunista a la "ingeniería social",
pasando por el adoctrinamiento desde la infancia), el mal desaparecerá.
La lucha interna del individuo queda descartada así como un absurdo,
generador de obsesiones e histerias (y como a veces así ocurre, buena
parte de la crítica de las ideologías a la religión se basa
en la absolutización de esos casos). El hombre es naturalmente bueno, y
en ese sentido la ideología ofrece una liberación radical de la
culpa. De ahí su atractivo sobre mucha gente.
Pero en la práctica, la ideología choca con una multitud
de hechos y tendencias que impiden a la esencial bondad humana manifestarse con
plenitud. En consecuencia racionaliza que, por un mecanismo más o menos
claro, aquella bondad no impide el surgimiento de fuerzas sociales opuestas al
bien. Ese mal, por fortuna, no es esencial, sino externo, histórico y
superable, puede y debe ser combatido. La tarea de los justos aunque no se
llamen así consiste precisamente en aniquilar esas exteriores fuerzas del
mal, y de ahí la engañosa similitud de las conductas
ideológicas con las religiosas, especialmente las de tinte
mesiánico. Pero, al revés que la religión, la
ideología puede definirse como una formidable máquina de
proyección y socialización de la culpa, de efectos bien palpables
en las matanzas del siglo XX: en los enemigos de la causa se concentra toda la
culpa, y por tanto no debe tenerse consideración alguna con ellos
>>.
En resumidas cuentas, el pecado original es la desobediencia a Dios. La
pena por ese pecado es la muerte, y no el mundo. Además, se admite que
nadie es bueno, sino Dios (cf. Mc. 10, 17)). Y, por el mismo motivo, que todos
nacemos ateos y sólo dejamos de serlo gracias a la revelación
sobrenatural.
Si Cristo es Dios, la comisión de pecados por parte del hombre
pasa a ser plena responsabilidad suya, ya que ha tenido un Maestro perfecto en
la doctrina de la salvación. De lo que se sigue que, si el hombre no se
salva, es, ahora sí, por su culpa exclusiva, por el mal uso que ha hecho
de su libre albedrío, una vez que se le ha ofrecido la posibilidad en la
historia de redimirse del pecado original.
IV. Justificación escriturística de la
Trinidad.
Tu argumentación principal en este punto, Abdallah, ha rotado
sobre dos ejes:
1) Que el Corán niega taxativamente la Trinidad en varios
pasajes, cosa que a mí, como cristiano, no me vincula en lo más
mínimo.
y:
2) Que la Biblia no afirma la Trinidad, lo que se ha probado falso
mediante el examen del Nuevo Testamento, que completaremos ahora, y se
tendrá ya por falsísimo tras proceder al escrudriñamiento
de las Escrituras en su conjunto. Porque, si estas mienten, o bien los
discípulos de Cristo fueron mentirosos en su totalidad (lo cual es
inverosímil, dada la coherencia de su predicación, reflejada en
cientos de papiros, a pesar de que la misma se difundió por todo el orbe)
o que las siguientes generaciones de cristianos fueron prevaricadoras con la
tradición recibida. Ahora bien, de ser esto cierto, ¿por qué
San Juan redactó su evangelio contra los ebionitas, que negaban la
divinidad de Cristo? ¿No se opuso con este modo de actuar a lo que
veía como una falsificación evidente de la misión de
Jesús?
Pero todavía objetas contra la Palabra de Dios su palabra misma, al
tomar las enseñanzas en el sentido que te interesa. Que éste no es
el único posible, ni el más apropiado desde una visión
global, ni el seguido por los autores católicos, se verá acto
seguido. La parábola de la viña y los obradores, como la de la
higuera seca, dispensacionalista, dirigida sólo al pueblo judío
renegado (cf. Mt. 21, 45), nos viene ilustrada por San Ambrosio de
Milán (Comentario al Evangelio de Lucas):
<< “Un hombre plantó una viña”. Muchas
son, según los autores, las interpretaciones que se pueden dar a esta
palabra de la viña, pero Isaías ha explicado con toda claridad que
la viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel
(Is. 5, 7). Y ¿quién sino Dios es el que ha creado esta
viña?
(...)
Y continúa diciendo que el Señor de la viña va a
venir porque la majestad del Padre reside también y en el mismo grado en
el Hijo, o porque en los últimos tiempos su presencia se hará
sentir más en los corazones de los hombres. Así, ellos mismos
pronunciarán su propia sentencia condenatoria, es decir, perecerán
los malos y la viña pasará a manos de otros colonos
>>.
Sobre la prefiguración del Hijo recogemos los testimonios de
Tertuliano (Contra Práxeas [traducido del
catalán]):
<< Pero en las anteriores obras de la creación del mundo,
¿qué hallamos escrito? En primer lugar, cuando aún no
existía el Hijo: “Dijo Dios: ‘Haya luz’, y hubo
luz” (Gn. 1, 3), y al momento fue hecha la Palabra, “luz verdadera
que ilumina a todo hombre que viene a este mundo” (Jn. 1, 9) y mediante
ella también apareció la luz en todo el mundo. Después, con
la asistencia y la ayuda de la palabra, que es Cristo, Dios quiso crear y
creó: “Dijo Dios: ‘Haya un firmamento...’. E hizo Dios
el firmamento” (Gn. 1, 6-7). (...) Y el mismo que hizo las realidades
primeras, o sea, la Palabra de Dios, hizo todas las demás: “Todo se
hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe” (Jn. 1, 3). Y
si la Palabra es Dios, tal y como dice Juan: “la Palabra era Dios”
(Jn. 1, 1), tienes que son dos, uno que dice que exista la luz, otro que la trae
a la existencia. Cómo debes entender a este segundo, ya te lo he dicho,
con el nombre de persona, no de substancia, para marcar la distinción, no
la división. Por otro lado, siempre y en todo lugar confieso una sola
substancia en tres bien unidos; sin embargo, para aclarar el sentido de esto, he
de decir que son dos: uno que manda y otro que realiza. Porque no
mandaría, si obrase él mismo; en cambio, manda si hay alguien a
quien encarga la realización; ni sería preciso que se lo mandase a
sí mismo, si fuera uno solo, porque lo haría ya sin mandamiento
alguno, y no esperaría que nadie se lo mandara >>.
Así como de San Hilario de Poitiers (Tratado de los
misterios):
<< Por otra parte, la embriaguez de Noé causada por el
fruto de la viña que él mismo plantó, es figura de la
pasión. El Señor trasladó una viña de Egipto y la
plantó (Cf. Sal. 79, 9). Y en otra ocasión: “La viña
del Señor de los ejércitos es la casa de Israel” (Is. 5, 7).
En efecto, su pasión fue causada por las obras del pueblo que Él
trasladó y plantó. Si, tal vez, alguno piensa que la embriaguez de
Noé no tiene relación con la prefiguración de la muerte del
Señor, se convencerá por los acontecimientos que siguieron,
porque, en los Evangelios, el cáliz bebido por el Señor manifiesta
la muerte que había de padecer. Como eran tres hijos, la desnudez del
padre sirve de burla a uno, mientras que los otros dos la esconden, pero, aunque
los dos, de acuerdo, lo han cubierto, tras la maldición del tercero, la
bendición es distinta para cada uno de los otros dos a pesar de que
habían realizado una misma obra. Bajo la imagen de estos tres hijos se
manifiesta la humanidad entera, es decir, los que viven bajo la Ley, los que
viven bajo la gracia y los gentiles. De éstos, los gentiles se burlan de
la muerte del Señor y del cuerpo desnudo de Dios, pero en los que ocultan
la desnudez se contiene la prefiguración de la Ley y la gracia
>>.
Entre muchos otros.
Y, para concluir, los que aporta Joaquín de Fiore (A los
hebreos [traducido del italiano]):
<< “Yo seguía contemplando en las visiones de la
noche:
Y he aquí que en las nubes del cielo venía
Como un Hijo de hombre.
Se dirigió hacia el Anciano
Y fue llevado a su presencia.
A él se le dio imperio,
Honor y reino,
Y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron.
Su imperio es un imperio eterno,
Que nunca pasará,
Y su reino no será destruido jamás” (Dn. 7,
13-14).
(...)
¿Quién es éste tan grande y sublime, que llegó
hasta el “Anciano”, si no es Cristo que viene para cumplir el juicio
en la gloria del Padre? Todos deberán render honores al Hijo como al
Padre, en cuanto a él le es dado llegar hasta el Anciano, en presencia de
aquellos que le despreciaron hasta que fue elevado a la grandeza de la gloria
del Padre >>.
De los cuales omito las múltiples referencias a
Isaías, por todos conocidas.
Sobre la “cruci-ficción”
islámica:
Has insinuado sin pudor alguno que Cristo es un asesino por omisión
y un vil cobarde, siendo Pedro su cómplice. Pero, para ello, este
último también debería ser un mentiroso, ya que su
exposición de la fe concuerda con el resto de apóstoles, Pablo
entre ellos, que creían y predicaban la muerte y resurrección de
Jesús.
Ahora bien, Pedro se arrepintió de negar a su maestro. Dices que una
debilidad así es “inconcebible” en Pedro, a pesar de que
Cristo la predijo. ¿Por qué consideras, entonces, concebible la
vergonzosa debilidad del Jesús coránico al renunciar a la cruz que
él mismo había anunciado?
Y, como postrer apunte, Jesús sí responde al Sanedrín
y a Pilatos, aunque no en su defensa, sino confirmando su asunción del
papel de Mesías por el que se le juzgaba. Su mansedumbre y
sumisión no son ominosas, puesto que están profetizadas en
Isaías y en Juan el Bautista bajo la figura del Cordero de
Dios.
Sobre el Espíritu Santo nos hablan Dídimo el
Ciego (Tratado sobre el Espíritu Santo):
<< El Salvador afirma que el Espíritu Santo es enviado por
el Padre en su nombre. Ahora bien, propiamente el nombre del Salvador es Hijo,
porque con este término se indica la comunidad de naturaleza y, por
decirlo así, la propiedad de las personas. Y por el hecho de que el
Espíritu Santo es enviado por el Padre en el nombre del Hijo, hay que
reconocerlo no como siervo, ni como un ser extraño, ni separado del
Hijo.
Y como el Hijo viene en nombre del Padre cuando dice: "Yo he venido en
el nombre de mi Padre" (Jn. 5, 43), -en efecto, es exclusivo del Hijo el venir
en nombre del Padre manteniendo a salvo la propiedad del Hijo respecto al Padre
y la del Padre respecto al Hijo-, así, por el contrario, ningún
otro viene en el nombre del Padre, sino que viene, por ejemplo, en el nombre del
Señor o de Dios o del Omnipotente. Es cosa que podrás observar
claramente leyendo con serenidad a los profetas.
En efecto, Moisés, el gran siervo y amigo de Dios, vino en el
nombre de "Aquel que es" y en el nombre del "Dios de Abrahán, de Isaac y
de Jacob", cuando Dios se dirige a él: "Así dirás a los
hijos de Israel: 'El que es' me ha enviado a vosotros", y enseña
enseguida después: "Les dirás: El Dios de Abrahán, de Isaac
y de Jacob me ha enviado a vosotros" (Ex 3, 14-15).
La misión de siervos ciertamente justos, cuales eran los
profetas, de los cuales dijo: "Ordenaré a mis siervos, los profetas, por
medio de mi Espíritu" (Za 1, 6), tuvo lugar en nombre de Dios. Y puesto
que se mostraron dignos de Dios, son reconocidos como venidos en el nombre de
Dios. Y progresando en la perfección y permaneciendo bajo el mando del
único Dios, vinieron por orden del Dios omnipotente.
Y pues los hijos de Israel mientras estaban en Egipto aprendiendo a
adorar "a aquellos que no son", considerándolos como dioses y
tributándoles honores divinos como a creadores del mundo, fue necesario
que Moisés fuera enviado a ellos por el que es indicado con el nombre de
'El que es', para que liberándolos de los falsos dioses, los guiase al
verdadero Dios y al Señor de los patriarcas Abrahán, Isaac y
Jacob.
Por tanto, como los siervos que vienen en el nombre del Señor,
por el hecho mismo de que le están sujetos y le sirven, revelan al
Señor reflejando sus cualidades: pues son siervos del Señor;
así también el Hijo, que viene en el nombre del Padre, trae
consigo la propiedad y el nombre del Padre y, por esto, se le llama
unigénito Hijo de Dios.
Y como el Espíritu Santo es enviado por el Padre, en el nombre
del Hijo, teniendo la propiedad del Hijo, en cuanto que éste es Dios,
pero no la filiación, como para ser hijo suyo, esto indica que
está ligado al Hijo en la unidad. Por esto es llamado Espíritu del
Hijo, porque hace hijos de adopción a los que lo quieran acoger. Dice: "Y
puesto que sois hijos de Dios ha enviado el Padre a vuestros corazones el
Espíritu de su Hijo, que grita: ¡Abba, Padre!" (Ga 4, 6)
>>.
Y, por otro lado, San Ambrosio de Milán (El Espíritu
Santo):
<< Por tanto, la unidad es inseparable, porque donde, según
el testimonio de la Escritura, se indica el Padre, Cristo, o el Espíritu,
allí está toda la plenitud de la Trinidad. Pero también el
mismo Pedro, en el ejemplo que propusimos, primeramente dijo
“Espíritu Santo” y luego dijo “Espíritu del
Señor”. He aquí el texto: “Ananías, ¿por
qué Satanás ha llenado tu corazón para mentir al
Espíritu Santo, engañando acerca del precio del campo? ¿Acaso
cuando lo tenías no permanecía tuyo y vendido no estaba en tu
poder? ¿Por qué pusiste en tu corazón este delito? No has
mentido a los hombres, sino a Dios” (Hch. 5, 3-4). Y más abajo dice
a su mujer: “¿Por qué os habéis puesto de acuerdo para
tentar al Espíritu del Señor?” (Hch. 5, 9).
En primer lugar, entendemos que llamó “Espíritu del
Señor” al Espíritu Santo. Después, habiendo dicho
antes “Espíritu Santo” y añadido: “No has
mentido a los hombres, sino a Dios”, es necesario que en la
expresión “Espíritu Santo” entiendas o bien la unidad
de la divinidad, porque cuando es tentado el Espíritu, se engaña a
Dios, o bien, si pretendes excluir la unidad de la divinidad, sin duda que
tú mismo, según las palabras de la Escritura, confiesas que el
Espíritu es Dios >>.
Y agrego que si el Espíritu Santo no fuera Dios, la misión
salvífica de Cristo se vería constreñida en el tiempo y en
el espacio, pasando a depender de las obras terrenas y no de Dios. En pocas
palabras, simplificando el misterio al máximo: Dios Padre está
fuera del tiempo, Dios Espíritu está en el tiempo, Dios Hijo
está en el espacio y en el tiempo (en la encarnación y en la
eucaristía).
¿Qué duda cabe ya de que la Trinidad tiene un sólido
fundamento escriturístico? El Dios cristiano no es antropomorfo, sino que
es Jesús, el Cristo, quien es deiforme por su virtud. Por eso puede
afirmar: “En verdad, en verdad os digo: antes de que Abrahán fuese,
yo soy” (Jn. 8, 58). En él “todo se ha cumplido ya”,
como indica Jaime Pérez de Valencia (Tratado contra los
judíos):
<< Por tanto, hay que advertir, de acuerdo con todos los Profetas,
que Cristo, el Mesías prometido en la Ley, había de realizar
principalmente siete funciones buenas, entre otras muchas. Primero, había
de venir al Segundo Templo. Segundo, había de entregar una Ley Nueva,
perfecta, universal y común a todos los pueblos y naciones. Tercero,
había de morir por todos y con su muerte liberar a todos del pecado.
Cuarto, había de resucitar, y tras su resurrección, había
de reinar universalmente en el cielo, en la tierra y en el infierno. Quinto,
había de enviar por todo el orbe a sus discípulos, convertidos del
judaísmo, quienes debían someter todo el pueblo gentil a Cristo,
destruir los ídolos y expulsar al diablo de este mundo. Sexto,
debía dispersar al incrédulo y obstinado pueblo judío y
destinarlo y someterlo a una cautividad perpetua. Séptimo, había
de glorificar y hacer dichosos en cuerpo y alma a sus fieles, al final del
mundo, cuando tenga lugar su segunda venida y el juicio final
>>.
Con esto ha quedado probada la Trinidad históricamente,
racionalmente, soteriológicamente y escriturísticamente.
Saludos.
Daniel.
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