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La Revolución Industrial cambió la forma de comercializar bienes

El hombre actual no puede vivir sin la tecnología. De no ser por la Revolución Industrial, todos los avances científicos, tecnológicos, y en todas las ramas del conocimiento, no habrían sido considerados y el mundo probablemente se encontraría en mejores situaciones de las que está. Sin embargo, este cambio en la evolución del hombre era necesario, y, si no sucedía en el Siglo XVIII, no habría faltado mucho tiempo después para que se diera.
La Revolución Industrial marcó una nueva etapa en la vida del hombre, con muchos avances, y con la adquisición de amplios conocimientos. Pero es conocido por todos que cualquier suceso que traiga resultados positivos, trae consigo consecuencias – posibles o reales- en sentido contrario. Siendo así, la Revolución Industrial introdujo al pensamiento hedonista en su máximo esplendor, creando una conciencia individualista y consumista en el ser humano.
Esta filosofía posiblemente se encuentre en su tiempo de auge, ya que el hombre la sigue cada vez con más fuerza, eliminando los principios humanistas de que consta el concepto de ser humano. La ética ha pasado a segundo plano, y el pensamiento de Maquiavelo se toma como forma de vida: sin importar a quién o qué tengamos que pisar para llegar a un fin -generalmente efímero-, vamos a hacerlo todo por alcanzar el éxito, la gloria, y el poder. Como ejemplo podría citar a los presidentes de los países, como el mundialmente conocido Carlos Salinas de Gortari. Este hombre fue capaz de todo; podía pasar sobre el mundo, con el poder que se le había brindado, y destrozarlo en segundos. No le importaba si el medio era el asesinato, el robo, la mentira, cuando su fin era el éxito económico y el sentirse todo poderoso.
Es increíble como tantos años después, un cambio del cual nadie midió sus consecuencias, pueda convertir al mundo en otra cosa completamente diferente a lo que alguna vez fue. A partir del Siglo XVIII, floreció en el hombre la necesidad de ser superior a sus semejantes; no le bastaba con considerarse superior a todos los demás seres de la naturaleza.
El afán de poder que ha carcomido las almas de los seres humanos, ha existido desde el inicio de las civilizaciones: todo empezó cuando se preguntaron quién podría dirigirlos, ya que éste dirigente, en vez de ser un igual, sería un líder capaz de controlar a las masas.
Los cambios comerciales de la Revolución Industrial son inmensos. Se pasó de ser un mundo que vivía sometido a la naturaleza, a ser un hombre que controlaba todo lo que le rodeaba como si tuviera una cualidad de dios.
Empezando por la industria textil, la creación de la lanzadera, y más adelante la invención de la primera máquina de vapor, el hombre vio en estos descubrimientos la oportunidad de una mayor comodidad y calidad de vida. Todos los inventos, desde el inicio de las civilizaciones, han surgido por la necesidad del ser humano de vivir cómodo; y así ha sido hasta hoy día.
El Siglo XVIII fue la época del cambio, A partir de entonces, hubo una explosión de inventos y descubrimientos en todas las áreas, desde la filosofía socialista, hasta la electricidad y las comunicaciones a distancia.
Supongo que Graham Bell nunca pensó que su descubrimiento acerca de la transmisión de voz pudiera dar fruto a la telefonía celular de hoy día; ni mucho menos Daguerre habría supuesto que existirían cámaras digitales de 10 x 2 centímetros de diámetro. Y quién diría que el barco de vapor, Clermont, de Fulton sería una miseria en comparación con el Queen Mary inglés. Es irónico cómo hemos avanzado tanto en ello, pero hemos empezado a adquirir modos de vida que irían en retroceso con la cultura, como las personas vegetarianas, o el hecho de que cada vez utilizamos menos ropa, o que utilizamos remedios naturistas para curar nuestros males. Claro que esta situación no se presenta en todos nosotros, pero está tomando cada vez más fuerza. No sé si sea que estamos evolucionando, pero hay muchas cosas en las que nos parecemos a nuestros antepasados muy remotos.
Gracias a los avances que trajo consigo la época maquinista, el mundo funciona ahora como una unidad que no se encuentra intimidada por la presencia de océanos o montañas entre dos territorios, al menos en lo que respecta a la comunicación y a las relaciones comerciales.
En el comercio, este fenómeno eliminó todo tipo de barreras existentes entre los países, surgiendo nuevas potencias comerciales y creando una filosofía mutualista de producción y relaciones diplomáticas. La creación del barco de vapor, el telégrafo, ferrocarril, aeroplano, y todos los instrumentos de transporte sirvieron para comunicar de manera más eficiente a un país con otro, y también para movilizar el comercio, ya que los productos se conservaban mejor porque tardaban menos tiempo en ser transportados. Por ello, se le dio un gran impulso al comercio del pescado y la fruta, entre otros productos que antes no podían ser transportados con tanta facilidad. Actualmente, con los aviones y los automóviles, todo ello es mucho más sencillo. Igual de sencillo es romper relaciones entre países: con sólo una llamada podemos avisarle a nuestros enemigos que su país será destrozado en cuestión de minutos.
En el capitalismo se aplicó la filosofía de “dejar hacer, dejar pasar”, refiriéndose a la intervención del Estado en los asuntos comerciales y sociales. En aquella época, empezó a tomarse como ideal el sistema socialista, en el cual la intervención del Estado en la toma de decisiones era casi nula. El Estado fungía como gendarme de los asuntos que se trataran. Desafortunadamente, este sistema social nunca pudo llevarse a cabo, ya que siempre tendrá que haber alguien a la cabeza, y el socialismo, ya sea utópico o realista, se opone a que lo haya.
En conclusión, el ser humano ha creado la tecnología como recurso para lograr un estado de comodidad. Supongo que llegará el momento en que no tendremos que mover un dedo para hacer ejercicio, y posiblemente las computadoras se convertirán en los nuevos seres superiores.
La Revolución Industrial es, a mi punto de vista, el comienzo de un retroceso en el ser humano. Como toda gráfica de ventas, en ese proceso existe un proceso de nacimiento, un clímax – que sería el igual a la Revolución Industrial y a los avances tecnológicos que han sido desarrollados hasta el momento-, y finalmente, una caída que nos llevaría al comienzo del ciclo anterior, o de un ciclo completamente nuevo y diferente.

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