Siguiente | Inicio

PARA MI MADRE

Tu, la que fuiste mi luz primera
tras la nada de la noche oscura.
Tu que al temor me hiciste fuerte,
Tu, a quien no supe como llamarte.

Tu, a quien vi con desvelos, pagar
mis miedos y mis febriles noches.
Tu que me llenaste de ilusiones,
de quien aprendí y me enseñó a soñar.

Tu que en mi vida fuiste la fuerza
que doblego mi desesperanza.
Tu, que me enseñaste aquellos cantos
que en mi alma viven, para amar a Dios.

Tu, la que siempre estará a mi lado.
Tu, que eres la sombra de mis pasos.
Tu, que ligada estas a mis sueños
con rostro alegre y dolor callado.

Tu, para quien ya no tengo tiempo,
el espacio cruel que nos separa.
Tu, de quien me cobije de niño
y como un niño, tu vida llora.

Hoy que ya entendí como llamarte
porque siempre estas a mi lado,
Hoy que al fin entendí como hablarte
también aprendí a llorar callado.

De aquella noche, de oscura nada,
fui en ti, chispa de viva esperanza,
tu en mi, eres la flama eternizada,
viva en la carne, viva en el alma.

Hoy que ya entendí como llamarte,
Hoy que al fin entendí como hablarte,
Iré a tu tumba para decirte,
¡Madre, jamás dejaré de amarte¡ .




Siguiente | Inicio