1. Introducción
A lo largo del tiempo diversos factores van dando forma a la cultura,
conciencia y espíritu de los pueblos. Una enorme cantidad de
circunstancias tanto políticas, como históricas,
climáticas, geográficas, religiosas, económicas,
institucionales, culturales, psicológicas, antropológicas y
sociológicas se van entrelazando para ser al mismo tiempo causa y efecto
de la naturaleza propia de cada sociedad. Los métodos, instrumentos,
herramientas y sistemas de gestión empresaria son el producto de diversos
grupos sociales, en ellos se engendran y hacia ellos están destinados.
Así pues tenemos a lo largo y ancho del mundo diversas formas de encarar
la gestión económica, política y administrativa, tanto de
los Estados, como de las empresas u otros tipos de organizaciones. A su vez esa
diferente forma de gestionar cambia con el transcurso del tiempo ante los
cambios que sufre el entorno, cambios a los cuales no están sujetas de
igual forma todas las sociedades.
Esa diferente forma de evolución no sólo es propia de las
diversas sociedades, sino que otro tanto acontece tanto con grupos menores como
son las empresas, y la familia, como así también con los
individuos.
De ello se deduce que sistemas que producidos en un determinado tipo de
empresas o sociedad dan excelentes resultados, pueden no dar iguales frutos en
empresas o sociedades que reúnen otras características
socio-culturales.
Muchas metodologías o sistemas de administración que trataron
de imponerse o trasplantarse en determinadas organizaciones no lograron avanzar
y si lo hicieron fue con pésimos resultados o sin alcanzar a cubrir las
expectativas en ellos depositados.
El grave error de muchos especialistas es considerar que el mundo es
uniforme, que en todos lados se piensa y siente de igual forma. De tal modo que
tratando de implantar ideas políticas, económicas, culturales,
educativas y administrativas en sociedades diferentes y en algunos casos
totalmente distintos a aquellas en las cuales fueron engendrados, sólo
obtuvieron desastrosos resultados.
Ahora bien, están aquellos individuos que partiendo de lo antes
observado se niegan a hacer frente al cambio sistemáticamente, bien sea
por obstinación, por temor al cambio, o a la pérdida de
privilegios. En tal situación ellos dicen: “ello no
funcionará acá, pues aquí las cosas son
diferentes”.
Así pues tenemos dos cuestiones importantes a resolver. La primera
es saber en que medida es posible implantar un sistema en un marco sociocultural
y económico diferente al que le dió origen. Y en segundo lugar, de
poder implantarse tal sistema en que medida y de que forma puede lograrse ello,
además de que tanto cabe esperar como resultado.
Este estudio se ha de encarar para determinar que tan posible o imposible
es implantar en occidente el sistema Kaizen, el cual tuvo lugar en el
Japón, sino además saber que tan buenos resultados cabe esperar
del mismo. O sea, saber primero si es factible aplicarlo en su totalidad o no,
de ser posible si es menester realizar algunos cambios, y que tan buenos
resultados pueden esperarse tanto en comparación con los sistemas
tradicionales de occidente, como con las empresas japonesas.
2. Primero: definamos el Kaizen
Kaizen significa mejoramiento. Por otra parte, significa mejoramiento
continuo en la vida personal, familiar, social y de trabajo. Cuando se aplica al
lugar de trabajo, Kaizen significa un mejoramiento continuo que involucra a
todos, gerentes y trabajadores por igual.
Desde el punto de vista estratégico el Kaizen es la acción
sistemática y a largo plazo destinada a la acumulación de mejoras
y ahorros, con el objeto de superar a la competencia en niveles de calidad,
productividad, costos y plazos de entrega.
Como filosofía, el Kaizen es una forma de vida y de ver la vida. Una
forma de búsqueda incesante de mejoramiento destinado a superar
continuamente sus propios niveles de performance, y de lograr mayores niveles de
satisfacción para el consumidor. Constituye tanto una ética del
trabajo, como una férrea disciplina destinada a mejorar los procesos para
bien tanto de la empresa, como de sus miembros, propietarios, clientes y la
sociedad en su conjunto. Así pues, es tan importante mejorar los niveles
de performance para una mejor calidad de vida de los trabajadores, como para
suministrar productos de mayor valor a los clientes y consumidores, disminuir
los niveles de desperdicio y contaminación, mejorar las utilidades para
los propietarios y suministrar fuentes de trabajo de calidad, buenos salarios,
para mayor número de individuos y con mayor seguridad en el
empleo.
Una última definición del Kaizen puede enfocarse desde el
punto de vista técnico como el conjunto de sistemas e instrumentos tanto
técnicos como de gestión destinados a la mejora continua mediante
la estandarización de los procesos y la eliminación de los
diversos tipos de desperdicios.
Ahora bien, en occidente también hay sistemas de mejora continua, la
pregunta que cabe hacerse es que tan diferente son éstos del Kaizen. Para
ello es preciso saber como funcionan unos y otros, el entorno en el cual
tuvieron su origen y posterior desarrollo, y los resultados
alcanzados.
3. Breve historia de la mejora continua
Para la mayoría la mejora continua es una invención japonesa,
sin embargo no es así. Los programas de mejora continua se crearon,
desarrollaron y maduraron en los Estados Unidos.
La NCR a fines del siglo XIX estableció un sistema destinado a
resolver y mejorar los niveles de calidad, como reacción a los elevados
grados de insatisfacción de sus clientes. Ello llevó a su
presidente y fundador a trasladar su escritorio al área de trabajo (algo
que hoy los japoneses denominan visitar el gemba), para averiguar que
sucedía y desarrollar un programa destinado a mejorar los niveles de
performance en materia de calidad, como de costos y productividad. Producto de
sus análisis hizo del taller un recinto bien iluminado y agradable, con
paredes 80% de vidrio, la incorporación de médicos y enfermeros al
personal, mejoras en las prácticas de seguridad e incluso obligar
diariamente ejercicios físicos. Por otra parte se instauro un programa de
sugerencias, se fomento el entrenamiento y capacitación del personal, y
se implantó un proceso de desarrollo organizacional.
Otra empresa estadounidense que hizo punta en materia de sistemas de mejora
continua fue la Lincoln Electric Company (actualmente el mayor fabricante de
equipo y suministros para soldadura por arco en el mundo). A los efectos de
aprovechar la capacidad creativa e inventiva del personal, se fijó
mediante contrato una tarifa por pieza que no se alteraría ante la mejora
de métodos e incrementos de la productividad. Posteriormente se
instauró un sistema de bonos basado en ganancias que incluían
ideas generadas al calcular los bonos individuales. Todo ello llevó a la
empresa a ocupar los primeros lugares en materia de productividad, algo que
aún hoy ostenta gracias al mantenimiento de tales políticas y
estrategias.
Procter & Gamble implantó en la década de 1960 lo que se
dio en llamar “cambio deliberado” como enfoque de equipo destinado a
reducir los costos de producción. Este enfoque se basa en que la mejora
continua de los métodos permiten importantes ahorros en materia de
costos. La filosofía de Procter & Gamble es que “la
perfección no es una barrera para el cambio”. Esto
significa que, aunque pueda resultar casi imposible mejorar un método de
trabajo existente, aún así puede y debe hacerse todo lo posible
para dar origen a un método diferente y superior.
En Japón se implantó la mejora continua a principios de los
años cincuenta. Si bien los japoneses ya poseían una
filosofía de mejora continua, ella era aplicable sobre todo en la vida
personal y en las artes guerreras. No se puede desconocer que aplicaban hasta
cierto punto los procesos de mejora continua a su producción, pero ello
era de carácter limitado y la prueba de ello es que los productos
japoneses era considerados en occidentes como baratos y de baja calidad, y hasta
como burdas y ordinarias copias de productos occidentales. Pero no fue sino
hasta la incursión de las ideas de Deming y Juran en materia de calidad,
mejora continua y control estadístico de procesos, que sumada a la
filosofía ancestral produjo una verdadera explosión productiva y
de altos niveles de calidad, lo cual llevó a la industria japonesa a
revertir totalmente la visión que de ella tenían los consumidores
occidentales. “Made in Japan” paso a ser sinónimo de alta
calidad y valor agregado, a un muy buen precio.
Por un lado la mejora continua se implantó en el Japón por
ser una forma barata de mejorar la producción y reducir los costos en un
período de fuerte escasez de recursos. Y por otro lado se debió a
la presión de las autoridades de la ocupación para utilizar
métodos de mejora continua destinadas a acelerar la reconstrucción
después de la Segunda Guerra Mundial. En 1949, los militares de Estados
Unidos establecieron un contrato con TWI Inc. a los efectos de desarrollar
programas de capacitación para las compañías japonesas. La
idea fundamental de estos programas era capacitar a las personas en
métodos estándar, para que luego ellos capacitaran a otros, o sea,
capacitar al capacitador.
Aunque los japoneses utilizaban círculos de calidad y sistemas de
sugerencias como parte habitual de su gestión, la mejora continua
aumentó su atractivo durante la crisis petrolera de 1973, como
método de reducción de costos sin fuertes inversiones. Así,
la automotriz Toyota recibió ese año seis veces más
sugerencias que en 1970. Canon inició una campaña destinada a ser
líder mundial, lo que le permitió ahorrar 200 millones de
dólares en costos directos gracias a la implantación del sistema
de mejora continua.
En la década de 1980 ante la invasión de productos nipones,
las empresas americanas retoman con más ímpetu el desarrollo de
sistemas de mejora continua, entre las cuales resultó notorio los
resultados de empresas como Xerox, Motorola, Harley Davidson y General Electric
entre otras.
En 1984 en unas viejas instalaciones de General Motors ubicadas en el
estado de California, ésta compañía conjuntamente con
Toyota establecen una compañía de participación conjunta
denominada NUMMI (New United Motor Manufacturing Inc.). La planta de GM
había cerrado debido a conflictos obrero – patronales, mala calidad
y bajos niveles de productividad. Para resolver ello NUMMI implantó el
sistema Just in Time (JIT), estipuló un nuevo convenio con el sindicato
(UAW) destinado a la mejora de la calidad, el incremento en los niveles de
productividad y la mejora en el ambiente de trabajo por medio del Kaizen, lo
cual incluía el JIT, los círculos de calidad, y programas de
sugerencias. Para que esto funcionara, el sindicato estuvo de acuerdo en reducir
el número de clasificaciones de puestos, de 64 a 4, a cambio de lo cual
la patronal se comprometía a no reducir o despedir personal como producto
de aumentos en los niveles de productividad.
4. Características distintivas de la mejora continua
Existen dos características esenciales que distinguen a los sistemas
de mejora continua de los tradicionales, llamados también sistemas de
mantenimiento de estándares.
Por un lado bajo el sistema de mejora continua, la gerencia considera el
nivel de rendimiento de la empresa como algo “que hay que enfrentar y
aumentar continuamente”. En tanto que bajo el sistema de mantenimiento de
estándares, se le considera esencialmente fijo, por las restricciones
tecnológicas y la organización existente. De la única forma
que pueden vencerse tales restricciones es a través de la
innovación.
Por otro lado los gerentes de las empresas que practican la mejora continua
creen que la participación de los empleados y el trabajo en equipo son la
clave para las mejoras. Ello es algo que no acontece con la mayoría de
los gerentes que siguen una perspectiva de mantenimiento de estándares.
Ellos hacen más hincapié en la automatización de procesos
que en el trabajo de equipos y la gestión participativa. Eso no significa
que las corporaciones que siguen la mejora continua no tengan interés en
el avance tecnológico y la automatización de procesos, sino que en
primer lugar tienden a fortalecer el trabajo y el crecimiento de los empleados.
Entre las diferencias más importantes entre los sistemas de
mantenimiento de estándares y los de mejora continua están que
este último sistema privilegia la existencia de equipos de trabajo
multifuncionales, dirección participativa, orientación hacia
grupos y toma descentralizada de decisiones.
5. Particularidades del Kaizen
El Kaizen como filosofía dinámica acepta y absorbe todas
aquellas técnicas y metodologías que permitan el mejor logro de
sus fines últimos que son una mejora continua en los procesos a los
efectos de la eliminación de desperdicios, el continuo incremento en la
calidad y productividad, a los efectos de generar cada día un mayor valor
agregado para los usuarios y consumidores.
Así dentro de este sistema de mejora continua llamado Kaizen forman
parte diversas técnicas, muchas de las cuales tuvieron su origen en
corporaciones occidentales pero que en el Japón fueron utilizadas dentro
de un sistema armónico y totalizador.
Entre los seis principales sistemas que conforman el Kaizen
tenemos:
- El Sistema Just in Time (JIT)
- El Sistema de Gestión de Calidad Total (TQM)
- El Sistema de Mantenimiento Productivo Total (TPM)
- Las actividades de grupos pequeños (entre los cuales se encuentran
los Círculos de Control de Calidad)
- Los Sistemas de Sugerencias
- El despliegue de políticas
En cuanto a la filosofía Kaizen, esta se basa en dos conceptos
fundamentales:
- La firme creencia en que los desperdicios deben ser eliminados de cualquier
manera.
- Y, la practica del respeto supremo por las
personas.
Eliminación de desperdicios. Cuando los japoneses
hablan de desperdicios, la definición que de ella hace Fujio Cho es
“cualquier cosa que no sea el mínimo de equipo, materiales, partes
y trabajadores (tiempo de trabajo) absolutamente esencial para la
producción”; lo cual significa nada de excedentes, nada de
existencias de seguridad. Nada se almacena. Si no puede usarse ahora, entonces
no se puede fabricar ahora y es un desperdicio. Existen siete elementos
básicos en este concepto.
- Redes de fábricas especializadas. En vez de construir
gigantescas instalaciones donde se haga todo, los japoneses construyen
pequeñas plantas especializadas. Siendo varias las razones para hacer
esto. Primero, es muy difícil administrar una instalación de gran
magnitud; conforme aumenta el tamaño, crece la burocracia. Su estilo de
gestión no se presta a este tipo de ambiente. Segundo, una planta
diseñada para un propósito específico, se puede construir y
manejar de manera más económica que una universal. Podemos
comparar esto con la compra de una máquina herramienta especial para
realizar un trabajo importante en vez de adaptar una herramienta
universal.
- Tecnología de grupo. Dentro de la planta, los
japoneses emplean una técnica llamada tecnología de grupos. Las
empresas tradicionales procesan un trabajo y lo envían de departamento a
departamento, porque así es la organización de las plantas
(departamento de sierras, de molinos, de tornos). Por lo general, para cada una
de las máquinas del departamento hay un empleado que se especializa en
esa función. Para que un trabajo pase por el taller, muchas veces se
requiere un largo y complicado proceso por causa de los tiempos de espera y de
tiempo de movimiento (con frecuencia entre el 90 y el 95% del tiempo total de
procesamiento). Los japoneses, por el contrario, toman en cuenta todas las
operaciones que se requieren para fabricar una pieza e intentan agrupar las
máquinas. Así pues un solo operador puede hacerse cargo del
funcionamiento de numerosas máquinas, lo que aumenta la utilidad del
operador y elimina el movimiento y las colas de espera entre operaciones dentro
del agrupamiento. De tal forma no sólo se aumenta la productividad, sino
que además se reduce notablemente el inventario de trabajo en curso.
Para lograr tal tipo de práctica, la gente tiene que ser flexible; y
para ello, debe identificarse con sus empresas y tener un alto nivel de
seguridad en el
empleo.
- Jidoka, calidad en la fuente. Jidoka quiere decir
“detengan todo cuando algo salga mal” y equivale a controlar la
calidad en la fuente. Para aplicar este principio la gerencia debe tener una
gran confianza en su personal. Así pues, en vez de utilizar inspectores
para encontrar problemas que alguien más pudo crear, en una
fábrica japonesa el trabajador se convierte en su propio inspector. Ohno
determinó que lo mejor era darle a cada persona una sola pieza a la vez
para que trabajara en ella, de manera que en ninguna circunstancia pudiera
omitir los problemas al trabajar en piezas diferentes. En las líneas de
montaje de Toyota se instalaron botones jidoka, de manera tal que si algo
salía mal, sea por piezas defectuosas o por no poder mantener el ritmo de
producción, el trabajador tenía la obligación de oprimir el
botón, de manera tal de generar la detención de la línea de
producción. Ello motivaba la reunión de personal de diversas
áreas a los efectos de dar solución al problema. El jidoka
también significa inspección automatizada, llamada
autonomatización. Los japoneses creen que la inspección, como en
la automatización y la robótica, la puede realizar una
máquina, porque es más rápido, más fácil,
más repetible o más redundante, por lo que no debería
hacerlo una persona. Así pues, tenemos que en Japón, al contrario
de lo que acontece en Occidente, se alienta la detención de la
línea de producción par proteger la calidad y porque la gerencia
confía en el trabajador.
- Producción justo a tiempo. El sistema japonés se
basa en un concepto fundamental llamado producción justo a tiempo. En
él se requiere la producción de las unidades necesarias, en las
cantidades necesarias y en el momento necesario, para lograr un desempeño
con una variación de cero en tiempo de programa. Esto significa que
producir una pieza adicional es tan malo como producir una de menos. Es
más, se considera como desperdicio a cualquier cosa que no forme parte
del mínimo necesario, ya que el esfuerzo y el material empleados para
producir algo que no se necesita no se pueden volver a utilizar. Algo diferente
al concepto usual en Occidente en el cual la medida del buen desempeño
siempre ha sido el cumplimiento o superación de lo programado. En muchas
empresas tradicionales los gerentes de manufactura continúan almacenando
insumos y productos terminados por si algo sale mal. En el sistema justo a
tiempo, el tamaño ideal del lote es una pieza. Los japoneses consideran
al proceso de manufactura como una gigantesca red de centros de trabajo
conectados entre sí, donde la disposición perfecta sería
que cada trabajador completara su tarea en una pieza y la pasara directamente al
siguiente trabajador en el momento en que éste estuviera listo para
recibir otra pieza. La idea es aproximar a cero las colas de espera, para:
- Invertir lo mínimo en inventario.
- Reducir los tiempos de entrega de la producción.
- Reaccionar más rápidamente ante cambios en la demanda.
- Descubrir cualquier problema en la
calidad.
Los japoneses
consideran que el inventario es el nivel de agua de un estanque y que los
problemas que pueden ocurrir en el taller son rocas. Si hay mucho agua en el
estanque, se ocultan los problemas y la gerencia supone que todo está
bien. Sin embargo, el nivel del agua siempre baja en el peor de los momentos,
por ejemplo, durante una recesión económica. Entonces, la gerencia
debe enfrentarse a los problemas sin contar con los recursos necesarios para
resolverlos. Los japoneses dicen que es mejor reducir a propósito el
nivel del agua (sobre todo en las buenas épocas), para poder exponer
claramente los problemas y darles una solución satisfactoria antes de que
ocasionen dificultades. Así pues para los japoneses el inventario es un
aspecto negativo, no un activo.
- Carga uniforme de planta. Para hacer factible el Just
in Time, es menester que la producción presente un flujo de máxima
uniformidad. El punto de partida es lo que los japoneses denominan carga
uniforme de planta. Su objetivo es absorber las reacciones normales ante
variaciones en los programas de trabajo.
- Sistema kanban de control de la producción. El
método kanban requiere un sistema de control sencillo, autorregulable,
que proporcione buena visibilidad a la gerencia. El sistema de control y entrega
del taller y de los proveedores se llama kanban, nombre que en japonés
significa tarjeta. Es un sistema sin papeles, que utiliza contenedores y
tarjetas o necesidades viajeras que se reciclan. Este sistema se lo conoce
también como sistema de arrastre kanban, ya que la autorización
para producir o abastecer proviene de las operaciones que están
más adelante en el flujo. Los centros de trabajo y los proveedores
planifican su trabajo con base en programas, pero lo ejecutan con base en
kanbans.
- Tiempos de preparación mínimos. El método
japonés de productividad exige que se produzcan lotes pequeños.
Esto resulta imposible de tardarse horas en la preparación de las
máquinas. Así pues uno de los factores fundamentales del
éxito japonés radica en la continua reducción de los
tiempos de preparación.
Comparación
en los tiempos de preparación para una prensa de 800 toneladas utilizada
en la fabricación de guardabarros y cubierta de motor.
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TOYOTA
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Estados
Unidos
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Suecia
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Alemania
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Tiempo de preparación
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10 minutos
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6 horas
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4 horas
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4 horas
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Preparaciones por día
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3
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1
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1/2
|
1/2
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Tamaño del lote
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1 día
|
10 días
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1 mes
|
1 mes
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Los ahorros en el tiempo de preparación se usan para aumentar el
número de lotes producidos, lo que ocasiona una reducción de los
tamaños de lote. Esto hace factible la producción justo a tiempo,
lo que a su vez hace práctico el sistema de control kanban.
Respeto por las personas. El segundo principio que
guía a los japoneses, junto con la eliminación de los
desperdicios, es el respeto por las personas. Este principio cuenta
también con siete elementos básicos. Ellos son:
- Empleo para toda la vida.
- Sindicatos.
- Actitud hacia los trabajadores.
- Automatización y robótica.
- Dirección participativa.
- Redes de subcontratistas.
- Círculos de calidad.
Empleo para toda la vida. Cuanto se contrata a un
japonés para un puesto permanente en una de las principales empresas
industriales, tiene empleo para toda la vida en esa compañía,
siempre que trabaje con diligencia. Si las condiciones económicas son
difíciles, la compañía mantiene la nómina casi hasta
el punto de quebrar. Debe dejarse claro que estas normas sólo se aplican
al personal permanente, la cual constituye una tercera parte de la fuerza de
trabajo en Japón. Este tipo de contrato para toda la vida hace que el
personal no sólo considere a la empresa como el lugar donde
recibirán un cheque, sino que llevan a éstos a ser más
flexibles y harán todo lo que puedan para ayudar a alcanzar los objetivos
a la empresa.
Sindicatos. Los trabajadores japoneses se agremian no
identificándose con el tipo de trabajo que realizan, sin con la
compañía para la cual trabajan. Así, Toyota formó un
sindicato que incluía a todos sus trabajadores, sin importar su oficio.
El objetivo del sindicato y de la gerencia es lograr el máximo de salud
de la compañía. De tal forma las relaciones son de
colaboración y no confrontativas. El sistema japonés de
compensaciones apoya estos objetivos, ya que se basa en bonos que dependen del
desempeño de la compañía. En las compañías
japonesas, todos los empleados reciben un bono dos veces por año. Como
resultado de todo esto, los empleados piensan: “Si a la
compañía le va bien, a mí me va bien”, lo que es muy
importante a la hora de solicitar la ayuda de los trabajadores para mejorar la
productividad.
Actitud hacia los trabajadores. También es decisiva la
actitud de la gerencia hacia los trabajadores. Los japoneses no consideran a las
personas como máquinas humanas. Es más, consideran que si una
máquina puede realizar un trabajo, entonces no debe hacerlo una persona,
ya que no sería digno de ella. Otro aspecto importante de la
Dirección japonesa es darle la oportunidad de mostrar el máximo de
sus capacidades.
Automatización y robótica. Cuando la gente se
siente segura, se identifica con la empresa y cree que tiene la oportunidad de
desplegar todos sus talentos; no considera que la automatización y la
robótica sean una medida de recorte de personal, sino una manera de
eliminar trabajos tediosos para que las personas puedan hacer cosas más
importantes. Los japoneses creen sinceramente que los robots liberan a la gente
para que realicen tareas más importantes, por esto, es mínima la
resistencia de los trabajadores a su implantación. Es más, ellos
hacen todo lo posible para determinar qué trabajos son más
aburridos y cómo pueden eludirse porque saben que la
compañía les encontrará algo mejor y más
interesante.
Dirección participativa. Esta especie de confianza
mutua es una muestra del estilo de dirección que los japoneses llaman
dirección participativa; también conocida como dirección
por consenso o dirección por comités. Es algo innato en los
japoneses pues han crecido con la idea de que el grupo es más importante
que el individuo. Debe tenerse en cuenta que en un territorio conformado por
islas, de 369.000 km. cuadrados, siendo 80% de la misma montañoso, y
sometida a terremotos y maremotos, habitan más de 124 millones de
personas. Bajo estas circunstancias, los ciudadanos deben tener mucho respeto
por sus vecinos, pues de lo contrario sería imposible la supervivencia
social. Este concepto cultural es ideal en una instalación de
manufactura, ya que el proceso requiere que las personas trabajen en conjunto
para fabricar un producto. El individuo no puede funcionar independientemente,
sin tomar en cuenta a los demás, porque lo único que
lograría es perder el ritmo con respecto al resto del grupo y arruinar el
proceso. La dirección participativa es un lento proceso de toma de
decisiones, en la cual los japoneses hacen participar a todas las secciones que
tengan interés potencial, hablan mucho acerca del problema, cambiando
opiniones hasta que todos estén de acuerdo. Si bien el proceso de toma de
decisiones resulta lento, ello lleva a una rápida y efectiva puesta en
marcha.
Redes de subcontratistas. La naturaleza especializada de las
fábricas japonesas ha alentado el desarrollo de una enorme red de
subcontratistas, la mayoría de éstos con menos de 30 empleados.
Existen dos tipos de proveedores: los especialistas en un campo, que atienden a
varios consumidores, y los cautivos, que por lo general fabrican una
pequeña variedad de piezas para un solo cliente, siendo éste el
tipo predominante en el Japón. Así los negocios con un proveedor
único funcionan bien porque las relaciones se basan en una enorme
confianza mutua, realizando para ello acuerdos a largo plazo. Los proveedores
japoneses se consideran parte de la familia de sus clientes, así pues los
proveedores entregan piezas de alta calidad varias veces al día, en
ocasiones directamente a la línea de montaje del cliente, sin
recepción ni inspección. Como muchos de los proveedores son
pequeños y carecen de capital, los clientes les entregan dinero por
adelantado para financiarlos, de ser necesario. Los ingenieros de proceso y el
personal de control de calidad del cliente ayudan a los proveedores a mejorar su
sistema de manufactura y a cumplir con las estrictas normas de calidad y de
entrega que les imponen. También se trabaja para que los proveedores
reduzcan el costo de su proceso de producción y aseguren su
rentabilidad.
Círculos de calidad. Un círculo de calidad es
un grupo de empleados voluntarios que se reúnen una vez por semana para
discutir su función y los problemas que identifican; tratan de encontrar
soluciones y las proponen a la gerencia. Sólo una tercera parte de las
propuestas realizadas por estos grupos tienen que ver con la calidad, y
más de la mitad tienen que ver con la productividad y la reducción
de costes.
6. Las economías externas en el Japón
Las economías externas son los factores del entorno que ayudan a las
empresas a incrementar su capacidad de producción y crecimiento, y por
ende la generación de mayores niveles de rentabilidad.
Entre las economías externas existentes en el Japón
tenemos:
- Los altos niveles en el sistema educativo, con el fuerte hincapié en
el trabajo en equipo y las matemáticas. La escolaridad comienza a los 3
años, edad a partir de la cual se le inculcan el deber de estudiar,
trabajar y colaborar con la sociedad.
- Fuerte intromisión del Estado a través del MITI en las
políticas y estrategias de desarrollo, por medio de medidas
proteccionistas de diversas naturaleza y creatividad.
- Trabajo conjunto de empresarios y el Estado. Así los representantes
de la industria trabajan con el Ministerio de Comercio Internacional e Industria
a los efectos de conformar una visión conjunta tras la cual se fijan las
metas hacia las cuales debe encaminarse la economía.
- Políticas fiscales-impositivas y monetarias de largo plazo, que
además alientan fuertemente la producción. En 1989, las tasas
reales de interés fueron para las empresas líderes del 6% en los
Estados Unidos y de sólo el 2,9% en el Japón.
- Se permite a los Bancos ser propietarios de paquetes accionarios de
empresas, y se alientan los fuertes conglomerados económicos.
- Vías de transporte y comunicación de alto nivel de calidad que
facilitan la aplicación del
JIT.
Los japoneses
dividen sus estructuras en keiretsu verticales, formados por proveedores,
productores y minoristas, y keiretsu horizontales formados por firmas de
diferentes industrias. En la cima de la pirámide de los grupos
empresarios japoneses están los grandes y antiguos grupos denominados
zaibatsu: el grupo Mitsui (23 firmas), el grupo Mitsubishi (28 empresas), el
grupo Sumitomo ( 21 firmas), el grupo Fuji (29 empresas), el grupo Sanwa (39
empresas), el Dai-Ichi Kangyo (45 firmas). Los miembros de cada uno de estos
grupos poseen un paquete de acciones que permiten controlar a otras empresas del
grupo. Además, cada empresa adherida a un grupo tendrá un grupo
secundario de clientes y proveedores menos importantes, su keiretsu, organizado
alrededor del principal. Hitachi tiene 688 firmas en su familia; Toyota, 175
miembros principales y 4.000 miembros secundarios.
7. Estrategias de desarrollo
Mientras los norteamericanos concentraban la atención en la
tecnologías de los productos, Japón y Alemania Occidental se
concentraban en las tecnologías de los procesos. No procedían
así porque fueran más astutos que los norteamericanos, sino porque
Estados Unidos llevaba tanta ventaja tecnológica en la década de
1950 y la de 1960 que prácticamente era imposible que Japón y
Alemania Occidental se convirtiesen en líderes en el desarrollo de nuevos
productos. A lo sumo, podían abrigar la esperanza de competir en los
mercados existentes que los norteamericanos estaban abandonando. En
consecuencia, Japón y Alemania Occidental invirtieron menor parte de su
PNB en investigación y desarrollo, y lo que, en efecto, invirtieron se
orientó más intensamente hacia la investigación y
desarrollo de los procesos.
Pero lo que fue una estrategia norteamericana eficaz hace treinta
años, es decir, la concentración en las tecnologías de los
productos nuevos, hoy es una pesima estrategia. Los niveles de perfección
técnica en Alemania, Japón y Estados Unidos ahora son muy
diferentes, y la ingeniería de la repetición, se ha convertido en
una forma de arte sumamente desarrollada. El carácter del cambio puede
ser claramente observado en la historia económica de tres importantes
productos nuevos incorporados al mercado de consumo masivo durante las dos
últimas décadas: la videocámara y el grabador, el fax y el
reproductor de discos compactos. Los norteamericanos inventaron todos ellos
excepto el reproductor de CD que fue inventario por los holandeses. Pero en
términos de las ventas, el empleo y los beneficios, los tres se han
convertido en productos japoneses. La moraleja del caso es evidente. Los que
pueden fabricar más barato un producto pueden arrebatárselo al
inventor. En el mundo actual de muy poco sirve inventar un producto nuevo si el
inventor no es el productor más barato de ese producto.
Si las tecnologías de los procesos están en el corazón
de la ecuación competitiva, también es necesario tener ejecutivos
principales que comprendan las tecnologías de procesos. Los japoneses lo
entienden así, no en cambio la mayoría de las empresas
anglosajonas y las que adhieren a esta filosofía, la cual da
primacía al marketing y las finanzas. En ello radica una de las
principales razones de la lentitud a la hora de adoptar nuevas y revolucionarias
tecnologías en los procesos, como por ejemplo los centros flexibles de
producción, los inventarios “justo a tiempo” y el control
estadístico de procesos.
8. El contraste entre las organizaciones japonesas y las
norteamericanas
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ORGANIZACIONES
JAPONESAS
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ORGANIZACIONES
NORTEAMERICANAS
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EMPLEO
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De por vida
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A corto plazo
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|
PROCESO
|
Lento de evaluación y
promoción
|
Rápido de evaluación y
promoción
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CARRERAS
|
No especializadas
|
Especializadas
|
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|
MECANISMOS
|
Implícitos de control
|
Explícitos de control
|
|
|
|
|
|
PROCESO
|
Colectivo de toma de
decisiones
|
Individual de toma de
decisiones
|
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RESPONSABILIDAD
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Colectiva
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Individual
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INTERESES
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Integralistas
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Segmentado
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8. Comparación de las filosofías de
gestión
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MEJORES EMPRESAS
JAPONESAS
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EMPRESAS TIPICAS
NORTEAMERICANAS
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Centradas en las satisfacción del
consumidor
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Centradas en los beneficios
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Del mercado hacia adentro (satisfacer la
demanda)
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Del producto hacia fuera (crear
demanda)
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Gestión por métodos /
sistemas
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Gestión por objetivos
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Enfoque holístico
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Acercamiento lineales /
segmentados
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Paciencia
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Impaciencia
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Progreso incremental
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Progresos por rupturas
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Equipos
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Individualismo
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Líderes que
enseñan
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Directivos y consultores que
enseñan
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Formación continua
(inversión)
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Formación esporádica
(gasto)
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La alta dirección tiene formación
técnica
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La alta dirección tiene formación
en finanzas y marketing
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La alta dirección contacta con la
fábrica / los clientes
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La alta dirección está distante
de la fábrica / los clientes
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Sus subordinados son sus
clientes
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El Jefe es el cliente
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Homogeneidad (conformidad)
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Diversidad (individualidad)
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Los problemas son tesoros
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Los problemas son signos de
debilidad
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Técnicas de comunicación
visual
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Técnicas de comunicación
verbal
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Fases secuenciales de dirección
corporativa
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Programas corporativos independientes, no
continuos
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La estandarización es
esencial
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La estandarización es una
limitación
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El enfoque es claro para todos
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Todo es importante
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Se sigue una dirección de arriba hacia
abajo
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Resistencia a una dirección de arriba
hacia abajo
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Todos son responsables de los
perfeccionamientos
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"Ellos" son responsables de los
perfeccionamientos
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La alta dirección trabaja en la calidad
total
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El personal trabaja en la calidad
total
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Metódicos / implacables
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Ataca y se retira
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Hace compromisos
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Hace promesas
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Ingenieros / desarrollo en las
plantas
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Ingenieros / desarrollo lejos de las
plantas
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Gestión centrada en el
apoyo
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Gestión centrada en el
control
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Continuidad
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Frecuentes cambios en los
compromisos
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Mentalidad de crisis
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Complacencia
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10. Un pincelazo sobre la tradición japonesa
Un paisaje lleno de arrozales se vislumbra al recorrer la campiña
japonesa. Este panorama tan peculiar no fue producto de la casualidad sino una
consecuencia de la tecnología del arroz, producto básico de la
dieta del japonés. El cultivo del arroz requiere un sistema de
irrigación que sólo es posible a través del arduo trabajo
de muchos campesinos. Además, se necesita la cooperación de por lo
menos 20 personas para sembrar y cosechar este producto. El trabajo de una sola
familia no puede producirle ni siguiera el arroz indispensable para sobrevivir,
pero si se unen los esfuerzos de 12 familias se puede lograr un excedente.
Así, vemos que la lucha por la supervivencia ha hecho que los japoneses
aprendan a trabajar juntos de un modo armónico independientemente de las
fuerzas que pugnen por una ruptura o desintegración social.
El Japón es una nación erigida íntegramente sobre las
cumbres de volcanes gigantescos que yacen bajo el agua. Una escasa parte de su
territorio es plana y propicia para la agricultura. Aprovechan por medio de
terrazas, cada pie cuadrado de tierra arable. Las casas se construyen unas tras
otra lo más cerca posible para conservar la tierra. El Japón subre
también desastres naturales, tales como terremotos y huracanes. Desde
tiempo atrás, las viviendas se han construido con materiales ligeros para
que, en caso de que los techos se desplomaran debido a las fuerzas de la
naturaleza, no aplastaran a sus ocupantes. Esto ayudaría, además,
a que las labores de reconstrucción no llevaran mucho tiempo ni
resultaran muy costosas. Durante el período feudal y hasta la
restauración Meiji de 1868, los señores feudales trataban de
impedir que sus súbditos se desplazaran de un poblado a otro por el temor
de que un vecino poderoso pudiera reunir suficientes agricultores que le
permitieran obtener grandes cosechas y organizar un ejército que
amenazara su seguridad. Si aunamos todas estas características, tendremos
un estilo de vida que refleja la imagen de una nación cuyos habitantes
guardan una homogeneidad en cuanto a raza, historia, lenguaje, religión y
cultura. Durante muchos siglos, y a través de cientos de generaciones,
han vivido en el mismo pueblo, convivido con los mismos vecinos. La proximidad
de sus viviendas y la poca intimidad de que disponían, permitió a
los japoneses sobrevivir y unir sus esfuerzos para trabajar juntos en
armonía. En estas circunstancias, era inevitable que surgiera un valor
social trascendental, un valor sin el cual la comunidad no podía seguir
adelante: el individuo no importaba. Ello lleva a que el japonés este
mejor preparado para hacer frente al industrialismo moderno. La
producción moderna y la vida industrial en general se adaptan mejor a una
actitud de cooperación que de individualismo.
11. Comparación de las dimensiones culturales entre países
según Hofstede
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PAIS
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INDIVIDUALISMO
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DISTANCIA
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ELUSION DE
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CANTIDAD
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COLECTIVISMO
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DEL
PODER
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INCERTIDUMBRE
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CALIDAD
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Australia
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Individual
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Poca
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Moderada
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Mucha
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Canadá
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Individual
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Poca
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Poca
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Moderada
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Inglaterra
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Individual
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Poca
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Moderada
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Mucha
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Francia
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Individual
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Mucha
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Mucha
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Poca
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Grecia
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Colectiva
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Mucha
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Mucha
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Moderada
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Italia
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Individual
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Moderada
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Mucha
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Mucha
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Japón
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Colectiva
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Moderada
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Mucha
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Mucha
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México
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Colectiva
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Mucha
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Mucha
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Mucha
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Suecia
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Individual
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Poca
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Poca
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Poca
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Estados Unidos
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Individual
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Poca
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Poca
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Mucha
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Venezuela
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Colectiva
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Mucha
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Mucha
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Mucha
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Individualismo / Colectivismo
Individualismo: se refiere a un marco social cerrado donde se supone que la
gente cuida, básicamente, sus propios intereses y los de su familia
inmediata.
Colectivismo: se caracteriza por un marco social estrecho donde las
personas esperan que otros, pertenecientes a su mismo grupo les cuiden y
protejan cuando tienen problemas.
Distancia al poder
Una sociedad con gran distancia del poder acepta grandes diferencias de
poder en las organizaciones. Los empleados manifiestan gran respeto por las
personas que tienen autoridad. Los títulos, los rangos y las posiciones
tienen mucho peso. Una sociedad con poca distancia del poder reduce las
desigualdades en la medida de los posible.
Elusión de incertidumbre
Vivimos en un mundo lleno de incertidumbre. El futuro nos es desconocido en
gran parte y siempre lo será. Las sociedades responden de diferentes
maneras a esta incertidumbre. Algunas preparan socialmente a sus miembros para
que la acepten con ecuanimidad. Las personas de estas sociedades se sienten
más o menos cómodas ante los riesgos. Asimismo, toleran,
relativamente, los comportamientos y las opiniones que difieren de los propios
porque no lo sienten como amenazas. Estas sociedades evaden poco la
incertidumbre, es decir la gente se siente relativamente segura. Una sociedad
que evade mucho la incertidumbre se caracteriza porque su gente siente mucha
ansiedad, la cual se manifiesta en forma de nerviosismo, tensión y
agresividad. En estas sociedades, como la gente se siente amenazada por la
incertidumbre y la ambivalencia, se crean mecanismos para ofrecer seguridad y
reducir los riesgos. Es probable que las organizaciones tengan reglas más
formales, se tolerarán menos las desviaciones en cuanto a ideas y
conductas.
Cantidad en comparación con calidad de vida
Algunas culturas dan importancia a la cantidad de vida y valoran aspectos
como la agresividad y la consecución de dinero y objetos materiales.
Otras culturas tienden a la calidad de vida, conceden importancia a las
relaciones y muestran sensibilidad e interés por el bienestar de
otros.
Mitos y realidades
Las verdaderas diferencias ente los sistemas empresariales japoneses y
occidentales se comprenden mejor clasificándolas en cuatro simples
afirmaciones:
- El concepto de corporación es fundamentalmente diferente en
Japón.
- Para el empresario japonés, organización realmente significa
gente.
- En Japón, el gobierno actúa como entrenador, no como
capitán.
- La idea central de una estrategia de negocios japonesa es cambiar el campo
de batalla.
El concepto de corporación. Finalizada la Segunda
Guerra Mundial, en Japón casi todos estaban sin trabajo. Todas las
fábricas estaban prácticamente convertidas en cenizas. El dinero
casi no tenía valor y la inflación anual superaba el 100%. Los
capitalistas –los Cinco Grandes, así como muchas empresas
pequeñas- fueron disueltos por el general MacArthur, debido a que este
consideraba que ellas conformaban el complejo militar-industrial causante de
que Japón se hubiera lanzado a la guerra. Prácticamente no
existía nada con lo que se pudiese iniciar una corporación. La
tecnología que se había dedicado a crear tanques, aviones y barcos
estaba intacta en el cerebro de los ingenieros capacitados, algunos de los
cuales se unieron a un puñado de gestes de las compañías
zaibatsu anteriores a la guerra para dar inicio a pequeñas
fábricas que producían ollas para cocer arroz, ropa y otros
artículos de primera necesidad. Estas empresas acogían a los
trabajadores capacitados, pero carecían de dinero para pagar sus salarios
y, por ello, la mayoría de estas empresas les pagaban con alimentos, algo
que en esos días era más importante que el mismo dinero.
En cierta forma, esas compañías embrionarias más
parecían comunidades que corporaciones. Las personas compartían
sus vidas, sus apuros y su trabajo. Si alguien trataba de organizar una empresa
y manejarla a la antigua, para explotar a los obreros hambrientos, las huelgas
irrumpían. No es de sorprender que en esos días los japoneses
escogieran vivir –aunque no por mucho tiempo- bajo un gobierno socialista.
De hecho, la gente hubiese acogido cualquier régimen que les prometiese
alimentos.
Muy pronto, algunas comunas empezaron a alcanzar cierto éxito,
produciendo mercancías para los consumidores y herramientas para las
fuerzas de ocupación. Pero su futuro se veía muy incierto hasta
que estalló la guerra de Corea, y entonces, de la noche a la
mañana, se vieron presionadas a producir más allá de su
capacidad. Obtuvieron jugosas ganancias que de inmediato reinvirtieron en
capacidad productiva y pago de salarios a los miembros de la comunidad, que
desde entonces se convirtieron en trabajadores asalariados.
Los japoneses depositaron con entusiasmo sus ahorros en los bancos, los
cuales, a su vez, prestaban con liberalidad a las corporaciones que deseaban
invertir para seguir creciendo. Incluso durante el exceso de crecimiento, la
mayor parte de estas corporaciones mantuvieron a los habitantes originales de la
comuna como próceres fundadores y, en efecto, ese espíritu
comunitario que prevaleció durante los primeros días se ha podido
conservar casi intacto hasta hoy. Así pues, el concepto japonés de
corporación, basado en el de comuna o pueblo, es fundamentalmente
diferente del modo occidental, que considera a los accionistas como propietarios
de la corporación y a las plantillas de trabajadores como mano de obra a
sueldo. A los ojos de un japonés, una corporación no es otra cosa
que una asamblea de personas, cada una de las cuales es conocida como sha-in o
miembro (no como empleado) de la corporación. Los accionistas forman un
grupo de prestamistas ricos e interesados. Al igual que los bancos, sólo
son otra fuente de capital, dispuestos a invertir en la viabilidad y
conocimientos colectivos de la corporación. Muchos de los directores
ejecutivos japoneses a quienes se pregunte cuál consideran su mayor
responsabilidad dirán que trabajan por el bienestar de su gente. Para
ellos, los accionistas no ocupan un lugar más importante que el de los
banqueros en su lista de prioridades. Realmente muchos de los directores
ejecutivos japoneses son empleados, al igual que los obreros de las
fábricas, ya que empezaron a ascender en la corporación cuando
tenían veinte años, y fueron miembros del sindicato de la
compañía antes de convertirse en jefes de sección
aproximadamente a los treinta años.
Sólo bajo una perspectiva histórica pueden comprenderse la
alta institucionalidad en la tendencia de las acciones y el subdesarrollo
relativo del mercado de valores japonés. El punto importante radica en
que el conocido sistema japonés, con su empleo de por vida, sus
promociones por antigüedad y sus sindicatos más bien complacientes,
es consecuencia del crecimiento comunitario de la posguerra, y no de alguna
estrategia programada con anticipación.
Ahora bien, el ambiente social antes descrito es propio de las más
antiguas, grandes y prestigiosas empresas; no se encuentra en las
compañías más pequeñas. Sólo durante 1970
Japón vio fracasar a 17.000 compañías y para sus miembros
no hubo ninguna seguridad en sus trabajos. Las pequeñas empresas, que
pocas veces están sindicadas, tienen a contratar y a despedir a sus
trabajadores según las fluctuaciones de sus compromisos de ventas. Esto
da al sistema un dinamismo interno que permite la reinstalación de la
mano de obra de compañías menos competitivas en otras más
competitivas. Dejar que las empresas débiles mueran, en vez de
enviarles un equipo gubernamental de rescate, es otra de las ventajas no
previstas del enfoque japonés.
Organización significa gente. La mayor parte de las
corporaciones japonesas carecen hasta de una aproximación razonable de lo
que debe ser un organigrama. Desde el punto de vista corporativo occidental, ese
tipo de arreglos es confuso e inoperante. No obstante, casi todas las
corporaciones japonesas pueden reaccionar a un cambio del entorno con mayor
velocidad con que lo realizan sus competidores occidentales.
El concepto de organización en Occidente está copiado del
ejército. Es una organización sin duplicaciones de puestos
directivos, diseñada para eliminar cualquier confusión en las
líneas de mando y para responder infaliblemente en momentos de
emergencia. Separa a quienes piensan, de quienes actúan, y a los que
recogen la información, de los estrategas. Los japoneses copiaron este
concepto de las corporaciones occidentales, pero sólo la forma; la
sustancia siguió siendo japonesa y comunal. Si se hiciera una burda
simplificación, se podría decir que cada miembro de la aldea es
igual y un “generalista”. En lo que concierne a la división
del trabajo, un trabajador puede manejar de mutuo acuerdo la contabilidad
mientras otro hace el trabajo de ingeniería. Pero los gerentes se cambian
unos por otros con frecuencia, por lo que, en teoría, todos tienen las
mismas oportunidades de llegar a la presidencia. Naturalmente, esta
teoría raya en la fantasía en lo que se refiere a las grandes
corporaciones establecidas en el presente, pero sí ilustra lo que es el
espíritu fundamental de la organización. Ese mismo espíritu
provoca que un empleado al que se ha dado cierta responsabilidad no se limite
sólo a esa responsabilidad, sino que interprete su tarea como parte de
algo más amplio. Al sentirse vinculado a la compañía para
toda la vida y saber que su fortuna crecerá o desaparecerá al
unísono que la de la compañía, tiene, hasta cierto punto,
una perspectiva de alta dirección. Sabe que sus colegas lo serán
de por vida y que todos deben llevarse bien. Así, el empleo de por vida
inhibe el que determinados “generalistas” demasiado ambiciosos se
lancen a luchas destructivas por el poder y, normalmente, les encauza a buscar
un consenso más razonable, el cual no es otra cosa que el bienestar a
largo plazo de la propia corporación.
12. Analizando ciertos mitos
En los negocios japoneses no existen posiciones sociales.
Este mito ha aparecido en varios libros y artículos sobre el milagro
japonés y la administración de calidad. La verdad es que los
japoneses son de las personas más interesadas en las posiciones sociales
en el mundo. En la mayor parte de las organizaciones japonesas existe una
rígida jerarquía. el destacar como ejecutivos y en la
administración son la norma y es algo en extremo deseado en Japón.
Todas las compañías japonesas son modelos de
calidad. Aunque Japón ha hecho progresos sorprendentes en la
administración de la calidad, nadie se encuentra más preocupado
que los japoneses ante el número de compañías que se han
quedado muy atrás. Por lo general sus industrias de exportación
son modelos, pero otras son tan malas como las compañías
occidentales. El profesos Mizuno ha dicho que “la tendencia es hacia
proclamar los éxitos mientras que se esconden los
fracasos”.
El trabajador japonés es dócil. Ha existido un
período de calma relativa en las relaciones industriales pero sin
embargo, antes de creer que esto forma parte integral de la cultura japonesa,
debería leerse el informe que presento David Halberstam en su
libro The Reckoming sobre las luchas de los sindicatos en Japón
durante la década de 1950. El mismo Ohno hace referencia a las
dificultades que se tuvieron en Toyota y luego en otras empresas con los
sindicatos, para poder llevar a la práctica el JIT, sobre todo en cuanto
a la necesidad de polivalencia por parte de los trabajadores.
Los japoneses están enviciados en el trabajo. Es
cierto que el empleado japonés trabaja más horas y tiene menos
vacaciones de lo que se acostumbra en el Occidente, en particular en Europa. Sin
embargo, la tendencia actual es hacia un mayor tiempo de descanso y la semana de
cinco días es en la actualidad un hecho. Las generaciones más
jóvenes son consumidores más ávidos y están
recibiendo la influencia del pensamiento occidental.
El empleo para toda la vida da como resultado lealtad de toda la vida
hacia la compañía. Esto nunca fue cierto por completo y en
los años recientes la movilidad entre los trabajos ha aumentado, en
especial entre la administración media. El trabajo para toda la vida
nunca se aplicó a toda la fuerza de trabajo. El uso óptimo de la
mano de obra femenina escondió los verdaderos puntos altos y bajos del
ciclo económico.
13. Posibilidades de aplicación de los conceptos japoneses a las
fábricas estadounidenses
De las 14 técnicas que se describieron en el punto sobre las
particularidades del Kaizen, y los conceptos fundamentales que conforman su
filosofía, las siguientes según el consultor Wantuck presentan
mayores dificultades para su implantación en Estados Unidos:
- Empleo para toda la vida, sindicatos de la compañía y redes de
subcontratistas. Todos estos conceptos se basan en la cultura japonesa o en
relaciones económicas que no prevalecen en Estados Unidos.
- La actitud hacia los trabajadores y la dirección participativa. Son
características propias del estilo de gestión japonés, que
sólo serán adecuadas para algunas compañías de
Estados Unidos.
- Redes de fábricas especializadas, automatización y
robótica. Es obvio que pueden aplicarse en las corporaciones
norteamericanas, pero en la actualidad son grandes decisiones
estratégicas y de inversión que toma la alta gerencia. En resumen,
pocos gerentes de operaciones pueden influir en estas decisiones a corto
plazo.
¿Qué es lo que queda? Según Edward Hay,
consultor en Just in Time queda un grupo de seis elementos que son los
más importantes. apropiados y prácticos para implantarlos en las
empresas estadounidenses. Estos seis principios están clasificados de la
siguiente manera:
- Actitud
Justo
a Tiempo (filosofía)
Calidad en la
fuente
- Ingeniería de
manufactura
Minimización
en los tiempos de preparación
Carga uniforme de
planta
Tecnología
de grupos pequeños
- Control de la
producción
Sistema
kanban
14. Análisis final
Llevar a la practica el Kaizen requiere de la aplicación de diversos
sistemas y métodos de trabajo, pero su aplicación puede depender o
no del empresario o director de la empresa. Pasemos a revisar los principales
aspectos:
- Un elemento fundamental para el incremento de la productividad, relacionado
con la organización del trabajo en células, es la polivalencia de
los trabajadores. Ello es contrario a las ideas, legislaciones y patrones de
conductas de los sindicatos que tienden a defender la especialización, lo
cual implicaría la imposibilidad, o bien un altísimo costo
salarial en caso de querer fomentar y aplicar dicha polivalencia.
- Para que los trabajadores estén dispuestos a detectar formas de
eliminar actividades sin valor agregado, o bien no opongan una resistencia al
cambio, es menester asegurarles que no serán objeto de despido, ya no
sólo en caso de incremento de la productividad, sino también en
caso de caída en la demanda, pues el estar sujeto al peligro de la
pérdida de trabajo hace disminuir la motivación y el compromiso
con la empresa en el largo plazo.
- El fomento de la productividad marcha de la mano con la motivación,
sea esta interna o externa. Generar mayores beneficios y no poder participar de
ellos llevará a la imposibilidad de aplicación productiva de los
nuevos sistemas, o bien a la posterior caída en los niveles de
productividad una vez los empleados no hayan recibido premio por su mayor
empeño y laboriosidad.
- El sindicato por empresas es otro factor crítico rechazado por los
sindicalistas y políticos, sobre todo en Latinoamérica.
- Debe tenerse en cuenta que muchas técnicas tuvieron su origen en
occidente y por lo tanto pueden ser objeto de aplicación también
en las empresas occidentales.
- La cuestión fundamental es realizar una auditoría cultural de
la empresa y la sociedad a los efectos de realizar al sistema Kaizen las
adaptaciones necesarias para una mejor puesta en práctica. Tenemos que a
los rodados deben adaptárselos a condiciones como son altas o bajas
temperaturas, la nieve, la arena, la altura y hasta las condiciones de rutas y
calles. En el caso de los cereales también se efectúan cambios en
su genética para adaptarlos a distintos tipos de climas, pestes y tipos
de suelo. Así pues, si en el mundo físico y en el biológico
deben efectuarse cambios para adaptar los componentes a ciertos factores
externos, con mucha más razón debe efectuarse ello cuando se trata
de organizaciones humanas. Así pues en más fácil el trabajo
en equipo en una sociedad con elevado nivel de colectivismo, pero ello no
implica motivar y crear las condiciones de trabajo en equipo en una sociedad
individualista, si se premia la labor conjunta y se fomenta, capacita y entrena
a las personas para que adopten determinado tipo de actitudes.
- El Estado debe contribuir con la mejora continua por medio de medidas y
planes económicos a largo plazo, previsibles y que apoyen la
productividad, la calidad y la competitividad. Sólo así el
empresario se verá motivado a efectuar planes de mejora continua sabiendo
que lo que gana no lo perderá de un día para otro producto de
medidas económicas inconsultas y perniciosas. De igual forma que los
empleados necesitan de motivación, otro tanto acontece con los directivos
y propietarios.
- Los sindicatos deben asumir su obligaciones. Querer mantener el statu quo no
hará más que terminar con las empresas en su conjunto, y con los
obreros como resultado de ello. Deberían tener más en cuenta a
Karl Marx cuando dijo en “El Capital” que cuando una superestructura
(en este caso las leyes, culturas y políticas) se oponen al avance de la
infraestructura económica, tarde o temprano son arrasadas por la fuerza y
realidad de estas últimas. De igual forma Marx se anticipó a los
modernos conceptos del benchmarking cuando dijo que el valor social de un
producto está dado por la demanda social que de él existe, y por
el nivel medio de trabajo necesario para producirlo. Así pues si en una
economía globalizada ciertos tipos de productos dejan de ser demandados,
su fabricación deja de tener razón de ser. Y por otra parte ante
una industria que genera productos a costos cada vez menores, resultante del
avance en las técnicas, métodos y sistemas de producción,
tratar de seguir produciendo a costos superiores por no adoptar los nuevos
métodos, sólo predice ser borradas de la economía.
- Hay factores éticos, culturales y sociales, tanto a nivel empresa,
como a nivel sociedad, que favorecen o desfavorecen tanto la aplicación
de los sistemas de mejora continua, como de la aplicación de nuevos
avances tecnológicos y administrativos. De la facilidad y capacidad de
una empresa y de la sociedad en su conjunto para adaptarse al cambio y a las
modificaciones del entorno, determinarán como en el caso de la
supervivencia de las especies quién sobrevivirá y quién no
en el plano económico. Si bien una sociedad puede resistirse al cambio,
el resultado será la continua degradación de sus niveles y calidad
de vida.
- Los triunfos japoneses como pudo verse anteriormente, no sólo ha sido
resultado de métodos de trabajo, sino en conjugar el análisis y
aplicación de esos métodos dentro de una estrategia efectiva a
largo plazo.
- La aplicación del Desarrollo Organizacional (DO) resulta
fundamental a la hora de querer generar cambios y aplicar nuevos sistemas en la
organización. El DO es la aplicación sistemática de los
conocimientos de las ciencias de la conducta en varios niveles (grupal,
intergrupal y de toda la organización) para la efectiva
realización de un cambio planeado. Sus objetivo son una mayor calidad de
la vida laboral, adaptabilidad y eficacia. Persigue el uso de los conocimientos
conductuales para la modificación de opiniones, actitudes, valores,
estrategias, estructuras y prácticas a fin de que la organización
pueda adaptarse mejor a acciones competitivas, adelantos tecnológicos y
el acelerado ritmo de otros cambios en el entorno. El DO se hizo necesario
debido principalmente a que muchos administradores no reconocían que las
organizaciones son sistemas que se mantienen unidos por relaciones
interpersonales dinámicas. El siguiente paso fue intentar el cambio en
grupos, unidades y organizaciones enteras para que apoyaran los esfuerzos de
cambio. Así pues, el objetivo general del DO es cambiar todas las partes
de la organización para hacerla más sensible a los factores
humanos, más eficaz y más capaz de aprendizaje organizacional y
autorrenovación. El DO es un proceso complejo. Su diseño e
instrumentación puede durar un año o más y el proceso puede
continuar indefinidamente. Por medio del DO se intenta hacer pasar a la
organización de la situación en la que se encuentra en un momento
dado (para lo cual se requiere de un diagnóstico) a la situación
en la que debería hallarse.
15. Conclusiones
Aun si las naciones desean reducir el desperdicio de sus recursos y
disponer de más bienes y servicios para sus habitantes, no es
fácil obtener resultados. Dado que cada nación es diferente, las
prácticas empresariales eficaces de un país no pueden transferirse
directamente a otro. La idea de la contingencia cultural significa que la
determinación de las prácticas más productivas de una
nación en particular dependerá en gran medida de su cultura. Las
ideas que operan en la cultura de una nación deben combinarse con el
sistema social, nivel de desarrollo económico y valores de los empleados
del país anfitrión. La lección que de ello se deriva es que
no deben usarse de manera exclusiva ni los enfoques de productividad del
país de origen de la idea (en el caso que nos ocupa, el Japón), ni
las prácticas tradicionales del país anfitrión (en este
caso el de cualquier país occidental). En cambio, debe desarrollarse un
tercer grupo de prácticas en el que se integren las ideas más
funcionales de ambas naciones.
La Teoría Z constituye un útil ejemplo del modo en que las
prescripciones conductuales de la administración deben adaptare al
entorno cultural de la organización. La combinación en ella
operada de conceptos estadounidenses y japoneses ha sido de gran utilidad para
muchas compañías de Estados Unidos. Mientras que un modelo
japonés “puro” de prácticas administrativas
incluiría muchas características inapropiadas para Estados Unidos
(como los sindicatos por compañía, las mujeres como trabajadoras
temporales y la evaluación y el ascenso con base en la antigüedad),
la teoría Z adapta selectivamente algunas prácticas japonesas a la
cultura estadounidense.
Las características distintivas de las compañías que
han adoptado la teoría Z tales como:
- Empleo a largo plazo
- Trayectorias profesionales no especializadas
- Responsabilidad individual
- Interés por la persona integral
- Sistemas de control menos formales
- Toma de decisiones por consenso
- Índices de ascenso más lento
El uso de la teoría Z fomenta relaciones estrechas, cooperativas y
de confianza entre trabajadores, administradores y otros grupos. La
noción central es la creación de un equipo industrial en un
entorno de trabajo estable en el que se satisfagan las necesidades de
asociación, independencia y control de los empleados al tiempo que se
cumplan también las necesidades de un trabajo de alta calidad de la
organización. El primer paso en esta dirección es elaborar y
difundir una declaración humanística de la filosofía
empresarial, la cual guiará las políticas de la empresa. Muchas
grandes empresas, como Eli Lilly, Rockwell International y Dayton-Hudson,
afirman profesar los valores de la Teoría Z. Algunos de los ejemplos
más notorios de prácticas administrativas japonesas en
acción han ocurrido en las armadoras automotrices de Toyota, Honda y
Nissan que operan en Estados Unidos.
Mediante el énfasis de la calidad, el trabajo en equipo, la
producción justo a tiempo y relaciones laborales no adversas, los
administradores japoneses de la sociedad en participación de
Toyota-General Motors en Fremont, California, obtuvieron resultados sumamente
diferentes a los de la previa operación de GM. Se alcanzaron altos
niveles de producción de automóviles nuevos con sólo la
mitad de la fuerza de trabajo anterior, los conflictos laborales sobresalientes
disminuyeron de 5.000 a 2 y los índices de ausentismo se desplomaron de
20% a menos de 2%. “La filosofía japonesa consiste en hacer de las
personas un elemento muy importante”, concluye el gerente general de
recursos humanos, y las evidencias parecen confirmar ese argumento.
Las evaluaciones de los métodos de la teoría Z indican la
existencia de características tanto positivas como negativas. En cuanto a
los aspectos positivos, las organizaciones que siguen la teoría Z han
hecho un encomiable esfuerzo por adaptar (no trasplantar) a sus empresas ideas
japonesas. La teoría Z se basa en un interés compartido en las
múltiples necesidades de los empleados, y tipifica claramente la
tendencia hacia los enfoques de apoyo y colegial con el uso de decisiones de
consenso. Además, se dispone de evidencias de que las empresas
adoptadoras de la teoría Z han sido, y pueden ser, productivas (como lo
demuestra el ejemplo anterior de la planta de Fremont).
En lo relativo a las principales críticas tenemos que para algunos
la teoría Z carece de criterios útiles para ayudar a los
administradores a decidir cuándo usarla y cuándo no usarla.
Algunas empresas de industrias tan volátiles como la de componentes
electrónicos han tenido dificultades para hallar un equilibrio entre su
deseo de ofrecer empleo de por vida y la necesidad de ajustar su fuerza de
trabajo para responder a las demandas del mercado. Finalmente, los empleados
estadounidenses, acostumbrados a ascensos frecuentes en industrias de
rápido crecimiento, pueden sentirse frustrados con los mucho más
lentos índices de ascenso de las empresas seguidoras de la teoría
Z, aunque incluso los empleados japoneses han comenzado ya a mostrar impaciencia
por su sistema.
Como punto final a esta conclusión cabe mencionar que los autores
Heizer y Render en su obra Dirección de la Producción subrayan
como los seis conceptos claves para aplicar la Gestión de la Calidad
Total (TQM) en una empresa:
- La mejora continua
- Participación de los trabajadores
- Punto de referencia (benchmarking)
- Justo a Tiempo
- Técnicas de Taguchi
- Conocimientos de las herramientas de gestión
Agregando luego: “Un programa de gestión de calidad total
requiere de un proceso ininterrumpido de mejoras que incluya personas, equipos,
proveedores, materiales y procedimientos. La base de la filosofía es que
todos los aspectos de una operación son susceptibles de mejoras. El
objetivo final es la perfección absoluta, que nunca se puede conseguir,
pero siempre se debe buscar”.
Con ello Heizer y Render, dos importantísimos consultores americanos
en materia de Administración de Operaciones, reflejan claramente la
necesidad de aplicar los principales principios en los cuales se basa el Kaizen
a los efectos de lograr la Calidad Total y hacer factible la competitividad de
las empresas occidentales. La mejora continua, la participación de los
trabajadores, el Just in Time, las técnicas de Taguchi y la
aplicación de las herramientas de gestión son una
demostración clara no sólo de la necesidad, sino también de
la aplicabilidad, adaptada claro esta, de las métodos y procedimientos
japoneses a las organizaciones occidentales.
16. Anexo – Lista de algunas empresas occidentales que aplican el
Kaizen
Cabe aclarar que el Kaizen fue aplicado en las siguientes empresas en todas
o en parte de las áreas o procesos y actividades de dichas
empresas.
- Walt Disney World (USA)
- Sunclipse (USA)
- Excel Industries Inc. (USA)
- Leyland Trucks Ltda. (Gran Bretaña)
- Löhr & Bromkamp GmbH (Löbro) (Alemania)
- Siemens Oostkamp (Bélgica)
- Frigorífico Tres Cruces (Argentina)
- Matarazzo (Argentina)
- Alpargatas (Argentina)
- Infotec (Italia)
- Fidelity Investments (USA)
- Lucas Automotive GMBH (Alemania)
- La Buenos Aires Cía. de Seguros (Argentina)
17. Bibliografía
Kaizen – Masaaki Imai – CECSA – 1999
Cómo implementar el Kaizen en el sitio de trabajo – Masaaki
Imai – McGraw Hill – 1997
Teoría Z – William Ouchi – Hyspamerica –
1982
Creación del Valor – William A. Band – Díaz de
Santos – 1994
Calidad Global – John Macdonald y John Piggott – Panorama
– 1993
Kaisha. La corporación japonesa – James Abegglen y George
Stalk – Plaza & Janes – 1990
El trabajo de las naciones – Robert Reich – Vergara –
1993
La guerra del siglo XXI – Lester Thurow – Vergara –
1992
Comportamiento Organizacional – Stephen Robbins – Prentice Hall
– 1993
Comportamiento Humano en el Trabajo – Keith Davis y John W. Newstrom
– McGraw Hill – 1999
Comportamiento Organizacional – Judith R. Gordon – Prentice
Hall – 1997
Dirección y Administración de la Producción y de las
Operaciones – Chase y Aquilano – McGraw Hill / Irwin –
1992
AUTOR: Mauricio Lefcovich
Consultor en Administración de Operaciones y
Estrategia de Negocios