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De la venta de productos a la venta de candidatos.

A raíz de la expansión de los medios de comunicación, en especial de los medios audiovisuales, y de la eficacia e influencia que los medios impresos ocasionan en la sociedad, en 1952 se decidió hacer uso de estos medios pero no para la venta de productos que puedan ser usados por los individuos, sino para la venta de ciudadanos que quisieran aventarse a ocupar algún puesto de elección popular en el Estado.

Ahora ya el mercado no solo es cuestión económica, ahora la labor del mercado se comienza a usar para fines políticos-electorales; lo critico es que no es venta de ideologías, de proyectos, sino que solo es quien tiene la mejor imagen para ser candidateado y convencer a la ciudadanía con una cara bonita o una mejor toma. Hemos llegado al punto en que un mal discurso, una equivocación en un debate puede cambiar el transcurso de la historia de un Estado.

Por ejemplo; en el caso estadounidense (que es donde comienza el marketing político) en el famoso debate Kennedy vs Nixon, Kennedy aprovecho los recursos audiviosuales que se le presentaban con la difusión del debate en vivo en todo Estados Unidos, debido a que desde el principio del debate lo utilizo para exponer sus propuestas, al contrario de Nixon que lo dejo al último, la consecuencia, Nixon aburrió a la gente, Kennedy gano la presidencia. México no se queda atrás en el marketing político, aunque su uso se hizo algo tarde en nuestro país debido al poco desarrollo de los medios así como también el podo desarrollo democrático que se tenia hasta el 2000 con la entrada de Vicente Fox a la presidencia. En el también famoso debate entre los candidatos a la presidencia Francisco Labastida Ochoa (PRI), el eterno candidato Cuautemoc Cárdenas (PRD) y Vicente Fox (PAN) sostenido mas o menos a la mitad de campaña, el candidato del PAN tuvo una gigantesca equivocación al aferrarse al dia del debate sin tener las condiciones para llevarlo acabo, la palabra “HOY” que en ese momento era un error, con ayuda del marketing, lo transformaron en acierto, aquel martes negro de Fox, se convirtió en slogan de campaña, “Quitale el freno al cambio HOY”, “el cambio es HOY, HOY, HOY”, etc.; incluso en algún informe presidencial cuando el Presidente mencionaba que le falta mucho por hacer en cuestiones económicas el Congreso de la Unión grito: “HOY, HOY, HOY”.

“Estamos ante una situación que puede denominarse el dilema esencial de la democracia moderna. Por una parte, nosotros, en cuanto sociedad, apreciamos la persuasión; y nuestro gobierno se basa en la creencia de que la libertad de expresión, discusión e intercambio de ideas puede conducir a una toma de decisiones mejor y más justa. Por otra parte, en tanto avaros cognitivos, a menudo no participamos plenamente en esta discusión, basándonos en cambio no en una reflexión detenida y un examen del mensaje, sino en recursos de persuasión simplistas y en un razonamiento limitado. Así, favorecemos a la propaganda irreflexiva, y no a la persuasión convincente”[5]


[5] Pratkanis Anthony y Aronson Elliot, La era de la propaganda Uso y abuso de la persuasión, p. 56

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