Marketing político: ¿Decadencia de la
política y la democracia?
Las tecnologías punta han
provocado una multiplicación de los media.
¿Cuales son las consecuencias? La
principal es el descubrimiento
de que la información es una
mercancía cuya venta y difusión
pueden proporcionar importantes
beneficios. . .
Aunque varios acontecimientos se
producen simultáneamente
en el mundo, los media solo
cubrirán uno:
el que haya atraído a toda la
jauría.
Ryszard Kapuscinski
POLíTICA, DEMOCRACIA Y
COMUNICACIóN.
Algunos dirían que la política es el
“arte de gobernar”, para otros la política es una simple
actividad entre los que tienen el poder o buscan llegar a el. Para
Aristóteles, la política era a la vez una antropología; una
antropología ligada indisolublemente al espacio de la polis. La
política, en mi opinión, es el campo de acción de los
diversos actores de una sociedad en busca de un fin; la política se
realiza a través de la interacción de los ciudadanos e individuos
organizados en una institución máxima que es el Estado, en
esté se dan las relaciones de poder entre actores sociales,
políticos y económicos los cuales interactúan para su
conservación y la del propio Estado. El ideal político,
refiriéndonos exclusivamente a la acción de gobernar, consiste en
hacerlo bajo un marco legal y legitimo que pueda satisfacer las demandas
colectivas y procurar por el bien común por medio de una forma de
gobierno establecida por todos los integrantes del Estado.
Ahora bien, en las sociedades actuales la
mayoría de los Estados, si no es que todos, están regidos por la
forma de gobierno democrática en donde los ciudadanos elegirán a
su gobernante a través de un proceso de votación para de esta
forma cumplir con “encontrar una forma de asociación que defienda y
proteja con la fuerza común la persona y los bienes de cada asociado, y
por la cual cada uno, uniéndose a todos, no obedezca sino a si mismo y
permanezca tan libre como antes. Tal es el problema fundamental cuya
solución da el Contrato Social.”[1]
Siendo esto así, es fundamental e
imprescindible que haya un medio de interacción entre los que gobiernan y
los que son gobernados para que a través de este medio pueda llevarse un
pleno desarrollo democrático. Este medio es la “comunicación
política”, que según Wolton, “es el espacio en que se
intercambian los discursos contradictorios de los tres actores que tienen
legitimidad para expresarse públicamente sobre política, y que son
los políticos, los periodistas y la opinión
publica.”[2] La comunicación
política juega un papel muy importante para el desarrollo de la
democracia, el cual consiste en evitar la reclusión del debate
político en si mismo, identificar problemas nuevos, favorecer su
integración en los debates políticos, y a grandes rasgos es uno de
los pulmones de la democracia (su otro pulmón, a mi consideración,
es la participación ciudadana y no solo acudiendo a las urnas sino
una verdadera manifestación de vida, construyendo y aportando al
desarrollo del Estado, pero para esto se necesita crear una conciencia de
ciudadanía a través de campañas de promoción a la
actividad política y no solo proselitista).
Tendiendo identificados a tres actores del proceso de
comunicación política (opinión pública, medios de
comunicación y políticos) es preciso señalar que estos
interactúan en el espacio público o esfera pública en donde
se presentan e incorporan demandas de la sociedad. Sin esta esfera no
podría existir un medio para que los gobernados puedan expresar sus
opiniones y así contribuir a un desarrollo plural de la
democracia.
LOS MEDIOS DE COMUNICACIóN: UN ARMA MUY
PODEROSA.
Los medios masivos de comunicación son
sumamente distintos en su contenido y en sus formas de organización y
comprenden una gama muy amplia de actividades que pueden producir efectos sobre
la sociedad. No por ello me refiero a que los medios sean los responsables de
las conductas sociales, ya que al final los que toman la última
decisión son los individuos. En cuanto a sus modos de influencia Janis y
Hovland analizaron varios factores relacionados con la persuasibilidad,
sugiriendo “que los efectos persuasivos pueden depender, entre otras
cosas, del prestigio, de la fuente, de la significación del mensaje de
quien lo recibe o del la actividad de este hacia la
fuente.”[3]
En un sistema de comunicación muy
desarrollado, con gran infraestructura de medios, el grado influencia que pueda
tener hacia los individuos es mayor que con medios pocos evolucionados debido a
que cuenta con todos los recursos para hacer llegar los mensajes que desee. Un
obstáculo que presenta la comunicación política es la
recepción de mensajes de parte de la ciudadanía debido a la poca
capacidad de ésta para procesar los mensajes que recibe y por tanto si
tiene poca capacidad de procesamiento tendrá poca capacidad de
crítica y de influir en la esfera pública.
Otra función de la comunicación
política es formar la agenda pública. Existe un importante aporte
de los medios informativos para ir integrando cuestiones sociales en la Agenda
Pública, pero no tienen el poder necesario para que sus intereses sean
integrados. La función de los medios es sintetizar las demandas sociales
para tratar de influir en la toma de decisiones para legitimarse con el apoyo de
la sociedad. “si examinamos un sistema de comunicación
política, vemos dos series de instituciones (organizaciones
políticas y medios de comunicación) implicadas en el curso de la
preparación de mensajes con mucha interacción horizontal de unas
con otras, mientras en un eje vertical están encargadas, por separado y
conjuntamente, de difundir y elaborar información e ideas de y para la
masa de ciudadanos.”[4]
DE LA VENTA DE PRODUCTOS A LA VENTA DE
CANDIDATOS.
A raíz de la expansión de los medios de
comunicación, en especial de los medios audiovisuales, y de la eficacia e
influencia que los medios impresos ocasionan en la sociedad, en 1952 se
decidió hacer uso de estos medios pero no para la venta de productos que
puedan ser usados por los individuos, sino para la venta de ciudadanos que
quisieran aventarse a ocupar algún puesto de elección popular en
el Estado.
Ahora ya el mercado no solo es cuestión
económica, ahora la labor del mercado se comienza a usar para fines
políticos-electorales; lo critico es que no es venta de
ideologías, de proyectos, sino que solo es quien tiene la mejor imagen
para ser candidateado y convencer a la ciudadanía con una cara bonita o
una mejor toma. Hemos llegado al punto en que un mal discurso, una
equivocación en un debate puede cambiar el transcurso de la historia de
un Estado.
Por ejemplo; en el caso estadounidense (que es donde
comienza el marketing político) en el famoso debate Kennedy vs Nixon,
Kennedy aprovecho los recursos audiviosuales que se le presentaban con la
difusión del debate en vivo en todo Estados Unidos, debido a que desde el
principio del debate lo utilizo para exponer sus propuestas, al contrario de
Nixon que lo dejo al último, la consecuencia, Nixon aburrió a la
gente, Kennedy gano la presidencia. México no se queda atrás en el
marketing político, aunque su uso se hizo algo tarde en nuestro
país debido al poco desarrollo de los medios así como
también el podo desarrollo democrático que se tenia hasta el 2000
con la entrada de Vicente Fox a la presidencia. En el también famoso
debate entre los candidatos a la presidencia Francisco Labastida Ochoa (PRI), el
eterno candidato Cuautemoc Cárdenas (PRD) y Vicente Fox (PAN) sostenido
mas o menos a la mitad de campaña, el candidato del PAN tuvo una
gigantesca equivocación al aferrarse al dia del debate sin tener las
condiciones para llevarlo acabo, la palabra “HOY” que en ese momento
era un error, con ayuda del marketing, lo transformaron en acierto, aquel martes
negro de Fox, se convirtió en slogan de campaña, “Quitale el
freno al cambio HOY”, “el cambio es HOY, HOY, HOY”, etc.;
incluso en algún informe presidencial cuando el Presidente mencionaba que
le falta mucho por hacer en cuestiones económicas el Congreso de la
Unión grito: “HOY, HOY, HOY”.
“Estamos ante una situación que puede
denominarse el dilema esencial de la democracia moderna. Por una parte,
nosotros, en cuanto sociedad, apreciamos la persuasión; y nuestro
gobierno se basa en la creencia de que la libertad de expresión,
discusión e intercambio de ideas puede conducir a una toma de decisiones
mejor y más justa. Por otra parte, en tanto avaros cognitivos, a menudo
no participamos plenamente en esta discusión, basándonos en cambio
no en una reflexión detenida y un examen del mensaje, sino en recursos de
persuasión simplistas y en un razonamiento limitado. Así,
favorecemos a la propaganda irreflexiva, y no a la persuasión
convincente”[5]
EL FENóMENO DE LA NUEVA ERA ELECTORAL: EL
MARKETING POLíTICO.
Todo personaje público que pretenda aspirar a
algún cargo de elección popular, deberá someterse a la
opinión pública, ante esta circunstancia una opción es
desarrollar algún tipo de estrategia publicitaria para vender una imagen
y de esta manera atraer el favor del votante. El marketing es “el conjunto
de medios de que disponen las empresas para crear, mantener y desarrollar sus
mercados, o, si se prefiere a su
clientela.”[6] Traspasemos esto al
ámbito político, se trata pues, de definir los objetivos y
programas políticos e influir en el comportamiento del ciudadano, sobre
todo, al acercarse las elección, tratando siempre de manejar la imagen
del candidato, es el uso de las relaciones publicas y comerciales para que se
haga elegir éste u aquel otro candidato. Podemos explicar los medios del
Marketing político con el siguiente cuadro:
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Debates
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Medios audiovisuales
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Spots
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Personal
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Marketing Político.
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Correo
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Directo
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Propaganda.
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Medios Impresos
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Publicidad
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Existen
múltiples instrumentos de marketing que se usan en las campañas
políticas solo mencionaremos algunos de ellos. Es evidente que el primer
punto es tratar de desarrollar un perfil político, en donde se muestre
algún tipo de diferenciación sobre los demás candidatos ya
sea por afiliación política (azul, rojo o verde), acercamiento al
ciudadano (que ofrece y que lo hace más atractivo) y sus propuestas (que
va a hacer cuando sea elegido). Como es lógico, si al votante no le gusta
dicha afiliación, sería necesario mostrar un perfil diferente;
(proclamarse independiente, hacer actos de diferenciación, apartarse de
elementos que la gente vea como negativos etc).
Después
de crear el perfil, el siguiente paso será difundir este perfil a
través de los instrumento de marketing más adecuados para el
desarrollo de su campaña y también teniendo en cuenta la cantidad
de recursos disponibles que se pueden utilizar.
Haciendo
un tipo de marketing más directo se empiezan a repartir volantes,
cachuchas, tarjetas, cartas etc., las cuales pueden generar un efecto
multiplicador si quien los recibe los muestra a otras personas.
El
siguiente paso es la reunión política, instrumento mediante el
cual el candidato se hace conocer ante la opinión pública local a
través de reuniones, conferencias, discursos etc. y en donde empieza a
jugar un papel fundamental el carisma y el famoso asesor de imagen del
candidato. Existen elementos que no conocemos, y que pueden generar
distorsiones importantes en las elecciones (favores personales, compromisos
empresariales, contratos y favoritismo en caso de que la elección sea
favorable.
Cuando
se acerca la elección, llega un momento fundamental; el debate, en donde
los candidatos muestran sus mejores galas para tratar de derrotar en el terreno
de las ideas a su contrincante, momento fundamental y en donde se pone en el
sartén toda la estrategia publicitaria, para afianzar la imagen que se ha
construido a través de la campaña y en donde se volverá a
medir la capacidad de improvisación, el carisma, la personalidad, el
temple y la seguridad de la persona que busca el favor
popular.
En
el marketing político, como ya vimos se favorecen los atributos
superficiales de los personajes en contienda, “el lograr una sonrisa de un
candidato considerado como hosco, la ortodoncia mal realizada de otro de los
contendientes o, la entonación y la cuadratura musical de un tercer
competidor, cubren los espacios que corresponden de las ofertas de
gobierno.”[7]
¿ES ESTE EL FIN DE LOS PROYECTOS DE
NACIóN?
Tal parece que con el auge del marketing
político los partidos políticos y los candidatos ya no se
preocupan por establecer un rumbo definido a largo plazo; no existe un proyecto
nacional a 20 o 30 año, se preocupan y ocupan solo de ganar las
elecciones próximas; ¿es este el tipo de democracia que queremos, a
la que aspiramos, por la que se ha luchado?, o peor aun ¿existió un
desarrollo democrático en nuestro país?, ¿hacia donde se
dirigirá la democracia? Ahora ya no se debaten ideas, proyectos; en
cambio, ahora se debate que color de ropa tiene que usar el candidato, como debe
pararse, como debe hablar, que si el candidato no tiene carisma, se lo creamos;
que si esta viejo, lo maquillamos; que si es calvo, le tomamos su mejor
ángulo. Es incuestionable que en nuestros días ya no se convence a
la gente con ideas, los candidatos no debaten proyectos, todos dicen lo mismo,
“abatiremos la pobreza, disminuiremos el desempleo, creceremos 7%,
acabaremos con la corrupción, quitenle el freno al cambio”. Es
preocupante la situación en la que vivimos, ¿comienza el fin de las
ideologías, de la idea de Nación? Ahora ya no se eligen
capacidades, virtudes; se eligen imágenes. Pero al final solo se
mantienen “los que, como aquellos, se convierten en príncipes
gracias a sus capacidades, encuentran mas dificultades para conquistar el
principado, pero les resulta mas fácil
conservarlo.”[8]
BIBLIOGRAFÍA.
Curran
James, Gurevith y Woollacott JAnet, Sociedad y Comunicación de
masas, FCE, México, 1981, 532 pp.
Pardo
Romeo, Comunicación Política y Transición
Democratica, UAM, México, 1997, 305 pp.
Maarek
Philippe J., Marketing Político y Comunicación, Ed. Paidos,
1997, 267 pp.
Pratkanis
Anthony y Aronson Elliot, La era de la propaganda Uso y abuso de la
persuasión, Ediciones Paidos, Barcelona-Buenos Aires-México,
1994
Maquiavelo
Nicolas, El Principe, ed. Espasa Calpe, 2001, México, 237
pp.
Rosseau
J. J., El Contrato Social, editores Mexicanos Unidos, México,
2000, 203 pp.
[1] Rousseau Juan
Jacobo, El contrato Social, p.
47.[]
2
Wolton D., La comunicación
política: construcción de un modelo, en J.M.Ferry et al. El
nuevo espacio publico, p.29[]
3
McQuail Denis, Influencia y efectos de los
medios masivos; en Curran, Gurevith y Woollacot. Sociedad y
Comunicación de masas,
p.90[]
4
Gurevitch y Blumler, Relaciones entre los
medios de comunicación de masas y política. en Curran,
Gurevith y Woollacot. Sociedad y Comunicación de masas, p. 311
[]
5
Pratkanis Anthony y Aronson Elliot, La era de la
propaganda Uso y abuso de la persuasión, p.
56[]
6
Maarek Philippe J., Marketing político y
comunicación, p. 42[]
7
Pardo Romeo (coord.), Comunicación
Política y Transición democrática,
p.80[]
8 Maquiavelo Nicolas, El Principe,
p.57