“El bien, el mal y la razón”, de
León Olivé
Salvador Carreño
Coeditado en el año 2000 por la Universidad
Nacional Autónoma de México, a través del Seminario de
Problemas Científicos y Filosóficos, y por la Editorial
Paidós, el título de Olivé, “El bien, el mal y la
razón”, está enmarcado en el terreno de la discusión
de los problemas de la naturaleza arriba señalada en el mundo moderno, y
en este caso enfocados desde la perspectiva del quehacer científico y
tecnológico.
La obra de Olivé –producto, por otra parte,
de conferencias y participaciones académicas en diversas partes del
mundo, lo cual no le resta mérito ciertamente como obra unitaria, en
tanto constituye como sea una muestra representativa del pensamiento del autor-,
queda acompañada en la colección a la que pertenece, por
títulos de autores tan importantes cono Ian Hacking (Representar el
Intervenir) y Ambrosio Velasco (Racionalidad y cambio
científico).
Resulta de agradecer, igualmente, el tono desenfadado y
poco ortodoxo con el cual discurre Olivé por los tópicos que
aborda, ya que equilibra en su discurso el relato propiamente científico
con el filosófico y con el de comunicación pública,
nociones las tres, que se hallan implicadas en el
índice.
Entre los conceptos desarrollados se hallan algunos como
los siguientes:
- Ciencia y Tecnología (C y T) ejercen en la
sociedad actual una influencia ideológica como nunca antes en la
historia
- C y T ofrecen soluciones únicas a dudas
trascendentales, y generan credibilidad, gracias a los mecanismos que utilizan
para intervenir los objetos del mundo y al progreso asociados a sus
descubrimientos e inventos
- El uso indiscriminado del discurso
“científico” debe alertar al sujeto en el sentido de no
confiar totalmente en él
- La Ciencia tiene tres niveles de imagen, la propiamente
científica, la filosófica y la de su comunicación
pública, y es el resultado de la ecuación entre las tres la que se
conforma como la imagen general de la Ciencia
- La Filosofía de la Ciencia analiza el impacto
social de la Ciencia y sus problemas filosóficos. La Epistemología
aborda su pertinencia y ha concluido, entre otras cosas, que el progreso de la
humanidad se debe en buena medida al quehacer científico, toda vez que ha
mejorado nuestra capacidad de observar, depurado nuestra forma de conocer y de
conocernos. Ese crecimiento intelectual se equilibra también con nuestro
crecimiento filosófico
- Los juicios científicos son ahora más
confiables y han abandonado aspiraciones normativas, lo cual habla bien de su
madurez, naturalizándose en el individuo que desarrolla su pensamiento
científico, porque se ha hecho más tolerante y más
confiable
- La razón es la mejor manera de sustentar la
Ciencia
- Las tres imágenes de la Ciencia no son siempre
compatibles, por lo cual debe trabajarse en acercarlas
- La confluencia de estas tres imágenes es
importante para responder la pregunta trascendental de qué es la Ciencia;
dicha pregunta no es, de hecho un cuestionamiento científico, sino
metacientífico, de manera que la respuesta debe provenir tanto de una
perspectiva histórica, como social y filosófica
- Es difícil distinguir entre Ciencia y
Pseudociencia, pero debemos buscar una noción más o menos certera
de qué es realmente la Ciencia. En principio, la Ciencia constituye parte
de la realidad, y cuenta con un enorme aparato que permite la obtención
de ciertos resultados plasmables en teorías. Esto va complementado con
muchas preguntas que suponen problemas de abordaje, tales como problemas
lógicos, semánticos, metodológicos, epistemológicos,
de desarrollo social y éticos
- La visión científica del mundo es
fundamental, pero no es definitiva, sobre todo porque hay algo que se llama
Pseudociencia, y se corre el riesgo de confiar al quehacer científico la
propia ideología. Eso nos puede hacer caer en manos de charlatanes: los
pseudocientíficos, como los charlatanes y los fundamentalistas religiosos
(católicos, en nuestro contexto inmediato)
- La comunicación pública de la Ciencia es un
entorno que puede ayudar a aclarar o a oscurecer la imagen científica,
porque la Ciencia es un bien cultural de propiedad
colectiva.
Los
diferentes apartados de este libro están organizados como
sigue:
Primera
Parte
- ¿Qué es la Ciencia?
- La irracionalidad de desconfiar de la Ciencia y de
confiar en exceso
- La Comunicación de la Ciencia y la
Filosofía
Segunda Parte
- El bien, el mal y la razón
- Evaluación de la Ciencia y los problemas
éticos
- Naturaleza, Tecnología y
Ética
Personalmente, encuentro reducido el apartado que
Olivé dedica a la reflexión ética, si bien entiendo que el
índice no sugiere que se hubiere de abordar principalmente algún
estudio sobre la Ética y la Ciencia. Sin embargo, toda vez que el propio
título de la obra: “El bien, el mal y la razón”
implica seriamente la noción del juicio ético, no sólo del
juicio moral, habría sido conveniente explicitar algunos conceptos al
respecto, de los cuales apenas se pueden formular suposiciones. Pero
además, emplea con cierto desparpajo una expresión acerca de una
pretendida “ética superior”, por efecto de una cita atribuida
al premio Nobel Mario Molina. Sería de suponerse que el término,
que condenaría a otros sujetos de razón al uso de alguna especie
de “ética inferior” (todo lo cual es un contrasentido, porque
no existe cosa tal como una superioridad de éticas) se debe a
cierta suerte de autosuficiencia de Molina y no de Olivé, aunque
éste se limita a la cita, y no aclara el concepto.
Varios ejemplares de la obra, disponibles en la
Biblioteca Central de la UNAM.
Salvador Carreño. Comunicólogo. Profesor
de Ética en los Negocios en la Facultad de Contaduría y
Administración UNAM.