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Frente a la discusión del carácter científico o técnico de la dogmática jurídica, surge el problema de la variable política, al modo de una lanza dirigida contra una discusión bizantina que nos aparta del fondo por centrar nuestra atención hacia cuestiones de forma.


La dogmática jurídica puede entenderse como el “saber que trata de describir las normas jurídico – positivas”. La función principal que se atribuye a este saber consiste en explicar el contenido de las normas jurídicas. Lo que implica aclarar su significado, descubrir cuál es el derecho vigente, resolver las contradicciones en las que eventualmente pueden incurrir las normas que componen el ordenamiento jurídico. Esta función se puede concebir como una actividad de carácter técnico, según la cual el jurista debe utilizar únicamente el método jurídico, sin dejarse influir por sus preferencias y por sus concepciones políticas.

Para el jurista, las normas son dogmas que debe aceptar sin más, su contenido es indiscutible. Esto no impide que pueda criticarlas. Sin embargo, esta labor de crítica ya no se considera estrictamente jurídica sino de carácter político. Así, la dogmática dominante distingue claramente entre los argumentos de lege lata, es decir, las interpretaciones del derecho vigente, y los argumentos de lege ferenda, que proponen modificaciones legislativas de la normativa existente.

Las distinciones entre lege lata–lege ferenda, o entre aplicación del derecho–política jurídica, tienen como finalidad dejar en claro que una cosa es hacer derecho y otra muy diferente hacer política. La dogmática pretende así evitar que las doctrinas jurídicas sean pervertidas por concepciones políticas (partidarias).

Esta imagen ideal no impide, sin embargo, que la dogmática pueda realizar valoraciones, ni que la dogmática se defina como un conocimiento valorativo, axiológico. Los valores que están implicados en la dogmática no son, sin embargo, los valores, ideas y concepciones personales de cada jurista, sino que son los valores que se desprenden del ordenamiento jurídico en su conjunto. De este modo, el jurista debe limitarse a aplicar las pautas de valoración que establece el ordenamiento jurídico.

Todas estas características pueden resumirse en la comprensión del conocimiento jurídico como un conocimiento autónomo; es decir, la dogmática jurídica responde a un método argumentativo propio. Esta imagen ideal se completa con la distinción entre creación del derecho y aplicación del mismo. La elaboración de las normas responde a diversos condicionamientos políticos, económicos y sociales. Sin embargo, una vez aprobada, la norma ha de ser interpretada según un estricto método jurídico, dentro del cual las circunstancias políticas, económicas y sociales tendrían, como mucho, una influencia marginal.

Esta imagen ideal de la dogmática es, en cierta medida, una imagen simplificada. Sin embargo, coincide, en sus aspectos más importantes, con la comprensión que la dogmática jurídica tiene de sí misma. Pero queda por ver si esta imagen ideal coincide con la realidad, es decir con lo que hace la dogmática y con la forma en que lo hace o, más bien, sirve para ocultar los condicionamientos políticos a los que se encuentra sometida la dogmática jurídica.

Un primer elemento para romper con la imagen ideal de la dogmática jurídica se encuentra en la utilización política de las teorías jurídicas. A lo largo de la historia, distintas construcciones dogmáticas han sido utilizadas como armas políticas, como instrumentos de lucha en un conflicto político de fondo. Así se pueden mencionar, el concepto material de ley, y la doctrina sobre la personalidad jurídica del Estado.

El autor Eduardo Melero Alonso para ejemplificar lo último señala que la distinción entre ley en sentido formal y ley en sentido material es obra de la doctrina alemana del siglo XIX, que formulada originariamente por Paul Laband, y reformulada por Georg Jellinek, surge debido al conflicto planteado sobre la aprobación del presupuesto prusiano del año 1862, con el problema de fondo de la distribución de poder entre el Rey y el Parlamento. Y es que el rey Guillermo I y Bismarck pretendían llevar a cabo la ampliación y modernización del ejército prusiano, pero la reforma del ejército suponía gastos que debían ser aprobados en el Parlamento y la mayoría parlamentaria liberal rechazó el proyecto de presupuestos presentado por Birsmarck para la reforma militar. Al considerarse doctrinalmente que la aprobación del presupuesto era un acto administrativo –ley en sentido formal, ya que se trataba de un mero cálculo de futuros ingresos y gastos que, al no afectar a la libertad y propiedad de los ciudadanos, no era una ley en sentido material–, el gobierno podía aprobarlo sin necesidad de contar con el apoyo del parlamento. En esa medida, el concepto material de ley surge en una situación histórica concreta, como defensa de unos intereses materiales concretos [(]13).

Lo mismo sucedería con otras construcciones jurídicas, como la personalidad jurídica del Estado. La atribución de una única personalidad jurídica al Estado suponía que el Rey, hasta entonces situado jurídicamente fuera del Estado, se convertía en un órgano más de éste. El príncipe quedaba sometido así a la personalidad del Estado. En este sentido, se ha calificado a la doctrina de la personalidad jurídica del Estado como una verdadera arma política.


De acuerdo con los ejemplos, se haría evidente que el contexto socio-político influye en la dogmática jurídica y cómo la dogmática es uno más de los elementos que se ponen en juego en los conflictos políticos. En conclusión, la imagen ideal de la dogmática ha tenido importantes excepciones a lo largo de la historia.

En esa línea de pensamiento, la dogmática jurídica se presenta a la sociedad bajo la apariencia de una ciencia, que cumple únicamente una función técnica, cuando en realidad cumple una función política de primer orden, ya que reproduce la visión de mundo hegemónica en la sociedad. Surge, en consecuencia, el problema de si la dogmática se encuentra legitimada para ejercer esta función política en una sociedad que se desenvuelve, por ejemplo, bajo estándares democráticos.

En ese sentido, resultaría urgente dejar en claro la raíz política de la dogmática jurídica, es decir, que las propuestas doctrinales tienen su fundamento último en la visión de mundo, en las concepciones políticas de los intérpretes. Posteriormente debería abrirse el debate sobre cualquier cuestión jurídica a la sociedad. Por cierto que la dogmática jurídica dominante no se plantearía estas cuestiones, ya que se concibe a sí misma como una actividad neutralmente científica.

El problema que surge entonces es el de determinar la forma en que ese debate se llevará a cabo. Una postura de democracia radical es la planteada por Paul Feyerabend, según la cual tanto los problemas como los resultados científicos han de ser evaluados política y democráticamente, por “consejos de ciudadanos”. Por su parte, Pierre Bourdieu sostiene que los resultados de la ciencia deben llegar a toda la sociedad, pero manteniendo la autonomía de sus criterios de creación científica, aunque este autor es consciente de que la dogmática es tanto ciencia como política o dicho en su terminología, el “campo jurídico” comparte la lógica del “campo político” y del “campo científico”.

En todo caso, la cuestión del carácter político de la dogmática jurídica está abierta, como una cuestión a la que deberíamos dar respuesta entre todos; esto es, no sólo entre quienes forman parte de la academia de juristas. Por otro lado, no se puede ignorar que las condiciones económicas y sociales actualmente existentes dificultan enormemente la apertura de este debate a toda la sociedad.

Eduardo Melero Alonso afirma, respecto a lo anterior, que el derecho y las interpretaciones jurídicas pueden ejercer un papel importante en el establecimiento de las condiciones económicas y sociales que faciliten la apertura de este debate, aunque este papel también puede ser de obstáculo, siendo su punto de vista que la dogmática jurídica, apegada a su imagen ideal, asume un papel más cercano a esto último [(]14).

Sin embargo, pese a que se puede catalogar de “duras” a las posiciones que reclaman el carácter político de la dogmática jurídica, no podemos ignorar el hecho que el mismo derecho en su conjunto parte de un sustrato político, al regular normativa y legalmente una sociedad humana, con la consideración de objetivos públicos resumidos por excelencia en el bien común. Pero una cosa es hablar del derecho en su totalidad, y otra, el hablar solamente de la dogmática jurídica.

La discusión sobre si la dogmática jurídica es ciencia o técnica, es así interrumpida por otro agregado: la cuestión de su carácter político. La dogmática como política aclara algunas cuestiones histórico jurídicas de fondo, mas no soluciona totalmente lo referente a la naturaleza de la misma cuando hay una reducción del derecho en términos de dogmática jurídica. Asimismo, autores como Melero Alonso dan por sentado la aceptación del carácter científico de la dogmática jurídica, mencionando a su actividad como de carácter técnico, lo cual no hace sino confundir un poco más el asunto en cuestión.

Para nosotros queda claro que el derecho tiene en la política su matriz, al modo de una madre primigenia, sobre todo si tomamos como referencia a la civilización occidental de raíces griegas. Para nosotros queda claro que es diferente hablar del derecho en su conjunto, por un lado, y de la dogmática jurídica, por el otro, porque el derecho vendría a ser al fin de cuentas la ciencia jurídica, así como la economía y la sociología son ciencias sociales, y la dogmática jurídica vendría ser la actividad, a manera de técnica, que tiene como referente máximo al derecho positivo vigente.









III. CONCLUSIONES
  1. Los conceptos, definiciones o nociones respecto a la ciencia jurídica han atravesado por un proceso de decantamiento y depuración ideológico que incluye la versión marxista leninista del fenómeno jurídico.

2. Cuando se habla en términos de “ciencia jurídica” se concibe a la unicidad de una ciencia general que contiene a cada una de las ciencias jurídicas especiales o particulares, dándose, en algunos casos, importancia central a la dogmática jurídica, al punto de colocarla como equivalente a la ciencia jurídica.

3. Quienes optan por la nomenclatura “ciencias jurídicas” reparten la importancia de cada disciplina jurídica, prácticamente en condiciones de igualdad, lo cual incluiría también a la dogmática jurídica.

4. El paradigma de la ciencia en todo orden de cosas puede dar por implícito el carácter científico del derecho. Sin embargo, cierto sector de la doctrina define al derecho como parte de los fenómenos de la cultura. En este sentido, procedería el conocimiento científico del derecho al ser el mismo ni ciencia ni técnica, sino producto cultural de los pueblos.

5. El concepto epistemológico de “ciencia normativa” para referirse a la ciencia jurídica puede servir para fundamentar un conocimiento científico del derecho, pero el debate sobre el derecho como ciencia y el referido a la ciencia del derecho no está acabado, pues el derecho sería una ciencia social cuando utiliza las herramientas propias de la sociología en el terreno de la investigación científico jurídica.

6. Una definición de ciencia jurídica no puede soslayar el carácter tridimensional del derecho, compuesto por normas, hechos y valores, no puede perder de vista que si hemos de hablar de ciencia normativa con propósitos definitorios, tal ciencia no gira en torno a la perfección lógica de las normas jurídicas, pues éstas están tienen su razón de ser en la regulación de las conductas de los miembros de las sociedades humanas.

7. La ciencia jurídica es susceptible de ser estructurada en varios niveles o sectores, tales como la dogmática jurídica, el derecho comparado, y la teoría general del derecho. Esta estructuración implica una diferente concepción respecto a la reducción de la ciencia jurídica como dogmática jurídica, asumida por cierto sector de la doctrina contemporánea, pues se coloca a la dogmática jurídica como un nivel de la ciencia jurídica, al igual que el derecho comparado y la teoría general del derecho.

8. La dogmática jurídica se refiere al estudio del derecho vigente, al desenvolverse su objeto de estudio dentro de un determinado ordenamiento jurídico precisado en el espacio y en el tiempo.

9. La división de la ciencia jurídica en niveles no puede desatender lo certero del carácter tridimensional del derecho, y en ese sentido, la ciencia del derecho puede ubicarse específicamente en el plano normativo como referencia del orden jurídico; esto es, en lo correspondiente al carácter normativo del fenómeno jurídico, en estricto sentido. Luego la ciencia jurídica, en sentido lato, ha de referirse a la sociología del derecho y a la estimativa o axiología, cuando se trata del plano factual y valorativo del derecho, respectivamente.

10. La dogmática jurídica se identifica con la ciencia jurídica a partir del hecho de destacar el ámbito estrictamente normativo que se deduce concretamente del derecho positivo. Sin embargo, este último no tiene por qué entenderse como limitado inexorablemente al positivismo de las normas, en cuanto la ciencia jurídica estrictamente concebida como dogmática del derecho puede ser definida como la ciencia que versa sobre el sentido objetivo del derecho positivo.

11. Las funciones de la dogmática jurídica han de ser vistas en relación a ciertos tipos de actividad, que se identifican con las tareas que debe efectuar el jurista, como el suministro de CRITERIOS para la INTERPRETACION Y APLICACIÓN del DERECHO VIGENTE, en acatamiento y respeto al principio de legalidad, reconstruyendo y reelaborando el sistema normativo; el suministro de CRITERIOS PARA EL CAMBIO EN LA CIENCIA JURÍDICA, aunque dicha creación se daría de forma indirecta, con el desempeño de funciones específicas, tales como descriptivas (cognoscitivas); y prescriptivas, con lo cual se proporcionan criterios no solamente de interpretación de la ley, sino también para modificar el derecho, lo cual implica cierto cambio en el mismo. Finalmente, la dogmática lleva a cabo la ELABORACIÓN DE UN SISTEMA CONCEPTUAL, como actividad encaminada a la realización de las funciones de interpretación, aplicación y cambio del derecho positivo vigente, sistematizando el derecho.

12. La posiciones que sustentan que la dogmática jurídica es una técnica se basan en la falta de objetividad, la vaguedad o imprecisión de su objeto, y el carácter contingente y variable de su objeto.

13. El derecho no se puede reducir a la dogmática jurídica en cuanto esta última es uno de los niveles de la ciencia jurídica. En ese sentido, las críticas sobre la cientificidad del derecho están referidas a la dogmática jurídica, puesto que el derecho se desarrolla actualmente en un ámbito en el cual la ciencia no se restringe a positivismo alguno, al ser amplia su concepción en las denominadas ciencias humanas o culturales, entre las cuales se encontraría el derecho.

14. Pese a que se puede catalogar de “duras” a las posiciones que reclaman el carácter político de la dogmática jurídica, no se puede ignorar el hecho que el mismo derecho en su conjunto parte de un sustrato político, al regular normativa y legalmente una sociedad humana, con la consideración de objetivos públicos resumidos por excelencia en el bien común. Pero una cosa es hablar del derecho en su totalidad, y otra, el hablar solamente de la dogmática jurídica.

15. La discusión sobre si la dogmática jurídica es ciencia o técnica es interrumpida por la cuestión de su carácter político. La dogmática como política aclara algunas cuestiones histórico jurídicas de fondo, pero no soluciona totalmente lo referente a la naturaleza de la misma cuando hay una reducción del derecho en términos de dogmática jurídica.

16. El derecho tiene en la política su matriz, al modo de una madre primigenia. Sin embargo, resulta diferente hablar del derecho en su conjunto, por un lado, y de la dogmática jurídica, por el otro, porque el derecho vendría a ser al fin de cuentas la ciencia jurídica, así como la economía y la sociología son ciencias sociales, y la dogmática jurídica vendría ser la actividad, a manera de técnica, que tiene como referente máximo al derecho positivo vigente.













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Iván Guevara Vásquez






[([1[3[)]]]] MELERO ALONSO, Eduardo. La Dogmática Jurídica es Política. La importancia de las concepciones políticas en el trabajo de los juristas: un acercamiento desde el derecho público. p 4.

[]
([1[4[)]]] MELERO ALONSO, Eduardo. Op. Cit. p 16.


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