2.2. Control Interno
El control interno es una función que tiene por objeto salvaguardar
y preservar los bienes de la empresa, evitar desembolsos indebidos de fondos y
ofrecer la seguridad de que no se contraerán obligaciones sin
autorización.
Una segunda definición definiría al control interno como
“el sistema conformado por un conjunto de procedimientos (reglamentaciones
y actividades) que interrelacionadas entre sí, tienen por objetivo
proteger los activos de la organización.
Entre los objetivos del control interno tenemos
- Proteger los activos de la organización evitando pérdidas por
fraudes o
negligencias.
- Asegurar la exactitud y veracidad de los datos contables y extracontables,
los cuales son utilizados por la dirección para la toma de
decisiones.
- Promover la eficiencia de la explotación.
- Estimular el seguimiento de las prácticas ordenadas por la
gerencia.
- Promover y evaluar la seguridad, la calidad y la mejora
continua.
Entre los elementos de un buen sistema de control interno se
tiene:
- Un plan de organización que proporcione una apropiada
distribución funcional de la autoridad y la
responsabilidad.
- Un plan de autorizaciones, registros contables y procedimientos adecuados
para proporcionar un buen control contables sobre el activo y el pasivo, los
ingresos y los
gastos.
- Unos procedimientos eficaces con los que llevar a cabo el plan
proyectado.
- Un personal debidamente instruido sobre sus derechos y obligaciones, que han
de estar en proporción con sus
responsabilidades.
La Auditoría Interna forma parte del Control Interno, y tiene como
uno de sus objetivos fundamentales el perfeccionamiento y protección de
dicho control interno.