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El tema que nos ocupa ya nos dice algo de entrada. Lo primero es hablar acerca de lo que es la cultura. Cultura es un término tan amplio que puede terminar por decirnos mucho y uno entender poco. Por ello entenderé como cultura: el cultivo de una práctica y de los valores que le acompañan, es decir: la cultura es una práctica, una actividad humana que tiene su desarrollo en diferentes campos. La cultura entonces tiene su desarrollo en las prácticas sociales: la comida, la política, la sexualidad, el deporte, el arte. Es la unión de estas prácticas las que da como resultado la caracterización particular de cada cultura.

El arte forma parte de la cultura. Comúnmente se tiene una concepción platónica del arte, es decir, el arte entendido como una cosa útil que se caracteriza por ser algo bello y totalmente divorciado de nuestra vida, de nuestra cotidianidad. El arte en este sentido es entendido como una cosa sublime que no pertenece a nuestra realidad y que sirve como una evasión, pero también como el mejor ejemplo de cultura. Nada tan falso como considerar que el arte es algo inútil, como una cosa bonita ajena a nuestros días. El pensar esto así nos da una falsificación no sólo del arte sino también de la cultura.
El arte es una práctica humana, una actividad que es tan importante como la economía o la política. El arte es un discurso y una práctica sobre nuestra realidad. Un discurso y una práctica que puede ser crítica, pero también reflexiva, propositiva simplemente recreativa, contemplativa o funcional, que a veces está en nuestra cotidianidad y otras (que son las más de las veces) fuera de ella (lo cual es lamentable). El arte también se caracteriza por su carácter libertario, lúdico o irónico. El arte educa en el mejor de los sentidos.
El arte y su relación con la alta cultura y la cultura popular. Cuando se habla de alta cultura en el arte, a veces se piensa que esta se opone por definición a la cultura popular, esto no es así. Alta cultura y cultura popular en el arte, coinciden en que ambas tratan sobre prácticas sociales. Lo que las diferencias es que la primera, la alta cultura, se caracteriza por su especialización y por una gran dificultad, por ejemplo, dominar el piano, el violonchelo, la guitarra clásica o el ballet, implica una actividad que requiere muchas horas para dominar la dificultad y un conocimiento especializado para esto. Mientras que la cultura popular, se caracteriza como su nombre lo dice, por ser popular y del conocimiento de la mayoría, por ejemplo, tocar en guitarra baladas o sones, o bailar veracruzano, salsa o rock and roll.
Alta cultura y cultura popular en el arte no tiene porque oponerse entre sí. Son simplemente prácticas diferentes que no significa que una sea mejor que otra, sino que tiene medios y conocimientos diferentes para desarrollarse. El problema es cuando se piensa que son contrarias o que una bloquea a la otra, o se nos impida el acceso a una o a ambas. Por ejemplo, lo naco, lo nice y lo in.
Quizá se piense que exagero en algunos casos pero en el fondo hay cierta base de verdad, esto lo hago con el fin de detectar algunas tendencias, para hacerlas representativas.
Hay quienes piensan que la alta cultura es para ricos y la cultura popular para los pobres, y entre los pobres, que cierta cultura de los pobres es una cultura de “nacos”. Otra cultura para gente “nice” o bien. Y por último que se está “in” o a la moda y habrá quien no lo esté.
La música es un arte. Pero por qué a veces algunas personas dicen que es naco escuchar a “Los Tigres del Norte”, o a la banda “Machos”. De igual manera por qué a veces algunas personas dicen que es para gente “nice”, “popof” o “apretada” escuchar ópera o música culta. O por qué de repente está “in” o “cool” escuchar a “Jaguares” o a “Café Tacuba” o a “Inspector” y no está “in” escuchar a “Banda Bostik” al “Haragán y Cía. “ o a “Lira and Roll” aunque todos sean grupos de rock.
Empecemos por lo naco. ¿Qué es la naquedad? ¿qué es lo naco? ¿lo naco es chido? ¿viene del latín nacus nacus o nacus mexicanus? ¿o su origen viene del término nahuatl: nacatitlán? Algunas definiciones del español en México dicen que lo naco es el acto de pretender ser elegante y demostrar lo contrario: ser vulgar. Pero ¿quién dice cómo debe ser lo elegante o lo vulgar? ¿quién puede dirigirse en la única autoridad para designar que es lo correcto en términos de gusto, si precisamente en gustos se rompen géneros? ¿ quién puede decir que hay un consumo, una recepción o una apropiación correcta de algo en el arte? Si precisamente lo que juega en el arte es un proceso de comunicación y de interpretación que son además de ser intersubjetivos, es muy personal.
Pienso que se designa como naco a una forma de apropiación o de recepción que va en contra de ciertas reglas establecidas. De esta forma, es naco bailar en vals de quince años “La marcha de Aida” o “Claro de Luna” y después presentar un show con polkas norteñas o con “can-can” francés interpretado con instrumentos y ritmos tropicales.
Designar a otro como naco implica un cierto grado de intolerancia, implica pensar que sólo hay una manera correcta de ser en la cultura y en el arte. ¿Lo naco es chido? Para algunas personas sí, porque es una forma de apropiación de algo que es ajeno. Cuando no se sabe que hacer con algo nuevo, se crea una forma nueva de apropiarlo, de recibirlo, de consumirlo, se crea entonces una cultura de algo. También esto sucede cuando se adaptan algunas cosas, cuando no hay las mismas condiciones. El adaptar el himno a la alegría a ritmo de cumbia, puede ser naco, pero lo naco también tiene derecho de existir. Lo naco responde a una realidad inmediata de condiciones materiales, educativas, económicas y políticas. Lo naco transgrede y es por eso que se utiliza en un sentido negativo el término. No tiene la culpa el naco, sino quien lo hace naco. No se nace naco, uno se hace naco.
La alta cultura también tiene derecho a existir. La alta cultura implica un gran esfuerzo de quien participa en ella. Horas y horas toma a un músico dominar el piano, o el chelo o el clarinete. Horas y horas de esfuerzo, dedicación y estudio y hasta muchas privaciones le toman a un o una cantante de ópera dominar su actividad, para que de repente alguien diga que eso es sólo para ricos, o para gente “nice” o “apretada” que no sabe disfrutar la vida. Es lamentable encontrarse que los domingos en la Ciudad de México haya cinco espectáculos gratuitos de música culta en lugares increíbles y sólo asistan veinte personas. También es lamentable encontrarse con que a uno le guste esa música y que uno tenga tan pocos conocimientos que impidan disfrutarla más. O que se tenga un oído tan poco educado que nos hace sólo quedarnos con el sentimiento y no con el conocimiento.

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