Juan Miguel
Reyes
Riszard
Kapuscinski,
el periodismo como
conocimiento y divulgación de la historia
INTRODUCCIÓN
El periodismo de reportaje es una fuente
importante en la construcción de la conciencia histórica de mucha
gente tanto por los hechos que relatan como por las relaciones causales y
narrativas que implican. Por ello la producción de reportajes es un medio
importante para que los historiadores aporten sus conocimientos. La dificultad
de incidir en la comprensión histórica de un estrato cultural
elevado y crítico hace del reportaje escrito un género muy rico en
estrategias discursivas e interesante en el análisis de las mismas.
El objetivo del presente trabajo es
conocer, con el ejemplo de Riszard Kapuscinski, la manera en que el periodismo
puede producir y divulgar conocimiento histórico. Y así, en un
futuro, poder colaborar en la formación de la conciencia histórica
de sectores más amplios de la población.
Kapuscinski es licenciado en historia y,
según sus propias palabras:
...ser historiador es mi trabajo
(...) estudiar la historia en el momento mismo de su desarrollo, lo que es el
periodismo (...) Todo periodista es un historiador. Lo que él hace es
investigar, explorar, describir la historia en su desarrollo. Tener una
sabiduría y una intuición de historiador es una cualidad
fundamental para todo periodista. (...) en el buen periodismo, además de
la descripción de un acontecimiento, tenéis también la
explicación de por qué ha sucedido; en el mal periodismo, en
cambio, encontramos sólo la descripción, sin ninguna
conexión o referencia al contexto histórico. Encontramos el relato
del mero hecho, pero no conocemos ni las causas ni los precedentes. La historia
responde simplemente a la pregunta: ¿por qué? (Kapuscinski
Los cínicos no sirven para este oficio)
Primero veremos la forma en que el
periodismo de reportaje, al ser narrativo, trata de construir una
interpretaciones coherentes de los acontecimientos aparentemente desligados de
nuestra compleja realidad. En el siguiente punto, se verá como estas
interpretaciones están íntimamente ligadas a principios
ideológicos. El tercer tema, es una semblanza de nuestro autor: su
experiencia personal, sus influencias intelectuales, su ideología y los
procesos que le tocó observar como periodista. Esta semblanza nos
permitirá comprender la forma en que se fue perfilando el horizonte
ideológico de Kapuscinski. En el punto 4, haré un análisis
de la narración en el libro El Sha o la desmesura del poder
poniendo énfasis en la manera en que la ideología del autor
proporciona la estructura de los relatos. Finalmente veré como ha sido
aceptado y cómo es significativo El Sha en la actual era de la
comercialización de la información.
1-LOS GÉNEROS EN EL
PERIODISMO
Dentro del periodismo existen varios
géneros de los cuales mencionaré los cuatro que considero
más significativos en cuanto a su relación con la
exposición narrativa.
1.1- La noticia es la
narración de un acontecimiento o hecho novedoso. La siguiente es una
noticia puntual enviada por Kapuscinski a través de un telegrama desde
Honduras en 1969:
HOY A LAS SEIS DE LA TARDE
EMPEZÓ LA GUERRA ENTRE EL SALVADOR Y HONDURAS. LA AVIACIÓN DE EL
SALVADOR BOMBARDEÓ CUATRO CIUDADES HONDUREÑAS STOP AL MISMO TIEMPO
LAS TROPAS DE EL SALVADOR VIOLARON LA FRONTERA CON HONDURAS INTENTANDO PENETRAR
EN EL INTERIOR DEL PAÍS STOP EN RESPUESTA AL ATAQUE DEL AGRESOR LA
AVIACIÓN DE HONDURAS BOMBARDEÓ LOS MÁS IMPORTANTES CENTROS
INDUSTRIALES Y OBJETIVOS ESTRATÉGICOS DE EL SALVADOR Y LAS FUERZAS
TERRESTRES EMPRENDIERON ACCIONES DEFENSIVAS.
(Kapuscinski. La Guerra del
Futbol.)
1.2- El reportaje
informativo es un texto que incluye elementos noticiosos, declaraciones
de diversos personajes, ambientes, y que, fundamentalmente, tiene
carácter descriptivo.
En La Guerra del Fútbol
Kapuscinski publica, en varios reportajes, ricas descripciones y narraciones
sobre la vida de personas pobres en el tercer mundo. En un relato, por ejemplo,
se encuentra en medio de una batalla en la selva con el pecho en tierra junto a
un soldado raso:
-Señor, ¡mire
cuántos zapatos!
Clavó la vista en las botas de
los soldados de la compañía que se arrastraban, entornó los
ojos, reflexionando con gravedad acerca de algo que le preocupaba y, finalmente,
habló con una voz llena de desazón:
-Toda mi familia anda descalza.
(...) El tiroteo amainó por
unos instantes (...) Me dijo con voz jadeante que lo esperara mientras él
volvía hasta el lugar donde acababa de producirse el último
combate de su compañía. Los vivos seguramente ya se habrían
alejado de allí (...) y en el campo de batalla sólo
quedarían los muertos, que ya no necesitaban zapatos. Él
iría hasta aquel lugar, descalzaría a algunos muertos,
escondería las botas entre los arbustos y señalaría el
escondrijo. Cuando terminara la guerra y lo licenciaran, regresaría y
calzaría a toda su familia. Ya había calculado que por un par de
botas militares le darían tres pares de zapatos de niño, y
él era padre de nueve criaturas.
(Kapuscinski La guerra del
fútbol)
1.3- La crónica es
la narración de acontecimientos en la que el autor busca responder al
¿por qué? interpretando, con fundamento, las intenciones de los
actores, así como sus limitaciones y consecuencias imprevistas.
Kapuscinski también publica varias crónicas en La guerra del
fútbol como el fusilamiento ante las cámaras de
televisión del guerrillero Victoriano Gomez,
El gobierno decidió vender
cara esa muerte. Lo guiaban razones didácticas. En El Salvador hay mucho
descontento, son muchos los que se rebelan. Los campesinos reclaman tierra, los
estudiantes exigen justicia. El poder no podía desperdiciar la
ocasión de montar un espectáculo que fuese una lección para
la oposición. Para todo el mundo, para que vieran la muerte en primeros
planos. Que la viera toda la nación. Que la viera y que le diera que
pensar.
1.4- El reportaje
interpretativo narra una serie de hechos acaecidos en distintos
momentos, y con un nexo entre ellos, que sirven al autor para establecer una
interpretación que los abarca. Si el reportaje informativo es la
exposición de situaciones y realidades sociales, el reportaje
interpretativo es la interpretación narrativa del origen de esas
situaciones y realidades. En este género, periodismo e historia se
acercan considerablemente.
2- INTERPRETACIÓN,
NARRACIÓN Y OPOSICIÓN
Como se ve, en la medida en que el
periodismo se vuelve más interpretativo y se busca responder al por
qué de las cosas, la dimensión temporal de los acontecimientos
cobra mayor relevancia. Pero como todo historiador que no sea un cronista
medieval sabe, la simple exposición de los hechos en orden
cronológico dista todavía mucho de ser una explicación
satisfactoria[1]. Tampoco lo es la
elucidación de las intenciones del protagonista, ya sean expresas o
inconfesadas, conscientes o inconscientes. Al contrario, los procesos de cambio,
y los acontecimientos sociales son el resultado de múltiples intenciones
de varios sujetos diferentes en condiciones complejas y, sobre todo, con
consecuencias imprevistas. La narración y la trama, con un comienzo, un
desarrollo y un desenlace, es la forma en que todos estos elementos
heterogéneos son sintetizados metafóricamente en una unidad
congruente[2] y explicativa.
Una trama es la respuesta a una
situación en la que dos valores se encuentran en oposición.
Así, una forma de interpretar una narración es encontrar dentro de
ella una contradicción ideológica e histórica
profunda[3] como el bien opuesto al mal, lo
espiritual a lo material, la igualdad a la libertad, la globalización a
la identidad, etc.
Pero en una sociedad, no todos se
imaginan la misma solución a las contradicciones. Diferentes personas
tienen diferentes expectativas de solución que se reflejan en diferentes
actitudes ante los conflictos. Los más maniqueos, por ejemplo, esperan el
triunfo de uno de los polos sobre el otro; otros, por el contrario,
confían en una eventual conciliación en la que cada parte
encuentre su lugar; los más escépticos no creen que se pueda ni
entender ni solucionar contradicción alguna y consideran que lo mejor es
evitar la estéril formulación del problema; mientras que otros
intuyen que tener una conciencia de la persistencia de la contradicción
en la vida la hará más soportable y les permitirá mantener
la esperanza de una solución en el futuro. Naturalmente, estas
diferencias ideológicas se reflejan en los relatos que se
narran[4]. Esto es congruente con la gran
variedad de interpretaciones posibles sobre los mismos acontecimientos.
La importancia política de los
relatos reside en que, al dar vida a las diferentes expectativas de
solución ideológica, los relatos promueven diferentes acciones
políticas. Conforme las contradicciones sociales se prolongan y las
relaciones de poder se consolidan, la facultad de crear expectativas y
prescripciones es monopolizada por los grupos dominantes. Esto se traduce en una
institucionalización de los patrones narrativos. Así surgen los
textos modelo[5], formatos relativamente
rígidos con los que, en una sociedad particular, se da forma a los
relatos y a las interpretaciones del mundo.
3- RYSZARD
KAPUSCINSKI
Ryszard Kapuscinski vive su infancia en
medio de la violencia suscitada por las grandes potencias durante la segunda
guerra mundial y la ocupación nazi de Polonia. Esta violencia
cambió la vida de toda la población europea. La relación,
ambigua, violenta e irónica, entre el poder y la vida cotidiana
será el hilo conductor en la carrera periodística de
Kapuscinsky.
3.1- Totalidad vs.
intersubjetividad
Kapuscinski estudió la
licenciatura de Historia con la influencia de la escuela de los Annales. Sus
años de corresponsal, 60´s y 70´s, fueron también
años de una revolución en la historiografía. Los grandes
sistemas de explicación, y los grandes relatos se mostraban cada vez
más obsoletos. El paradigma de nuestro autor, como el de toda una
generación, era precisamente la crisis de los
paradigmas:
Caídas las grandes
ideologías unificadoras y, a su manera, totalitarias, y en crisis todos
los sistemas de valores y de referencia apropiados para aplicar universalmente,
nos queda, en efecto, la diversidad, la convivencia de opuestos, la
contigüidad de lo incompatible.
(...) el concepto de totalidad existe
en la teoría, pero nunca en la vida.
(Kapuscinski. Los cínicos no
sirven para este oficio)
La alternativa para nuestro autor era
narrar la vida con
...la convicción de que para
tener derecho a explicar se tiene que tener un conocimientos directo,
físico, emotivo, olfativo, sin filtros ni escudos protectores, sobre
aquello de lo que se habla. (...) Es erróneo escribir sobre alguien con
quien no se ha compartido al menos un poco de su vida.
(Ibidem)
Y descubrir, que
Dentro de una gota hay un universo
entero. Lo particular nos dice más que lo general; nos resulta
más asequible. (Kapusciski El Sha)
...un hombre no empuña un
hacha para proteger su cartera, sino en defensa de su dignidad. (Kapuscinski
Los cínicos no sirven para este oficio)
Mientras se encontraba en África
narra como se identificó con Levi
Strauss[6], en el fondo de la selva tropical
investigando el microcosmos de grupos humanos olvidados por la historia y
descubriendo sus particulares estructuras de relaciones ínter subjetivas.
En otra ocasión, explica que su método es
comprender a los demás, sus
intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias. (...)Es una
cualidad que en psicología se denomina
<<empatía>>.
(Los cínicos no sirven para
este oficio)
El conocimiento histórico no
debe, en aras de una pretendida visión general, pasar por alto las
motivaciones psicológicas particulares de los actores de la historia.
3.2- uso de la
ironía
En esos años, la oposición
entre historia general e historia ínter subjetiva despertaba pasiones.
Nuestro autor militaba en el segundo bando y la ironía era su mejor arma.
En La guerra del fútbol, por ejemplo, cuenta como en medio de una
absurda y cruenta guerra iniciada por un partido de fútbol, con seis mil
muertos y veinte mil heridos, la radio informaba que tras el lanzamiento del
cohete Apolo XI la humanidad entera celebraba el triunfo de la razón y el
pensamiento.
En otro ejemplo, en el reportaje Sin
techo en Harlem, narra durante quince páginas un apasionante mitin
encabezado por el gran orador Nkrumah Kwane, el “Lennin de Ghana”,
líder de la independencia e ideólogo del panafricanismo. Tras
dicho mitin, se encuentra a un funcionario de correos y tiene la siguiente
conversación:
- ¿Por qué no has venido al
mitin? –le pregunto-. Ha sido muy interesante.
- ¿Acaso ha hablado Kwane de los
salarios?
- Pues no –tengo que
admitir.
- Ya lo ves. ¿Para qué iba a
ir?
La ironía, pues, es un arma
implacable contra las reducciones ideológicas de la siempre compleja
realidad.
3.3- Vientos de
¿cambio?
A los cambios en la concepción de
la historia durante la posguerra les corresponden varios cambios en la vida
política y económica del planeta. El colonialismo se
disolvía, el poder se descentraba, la economía se globalizaba. El
capitalismo y las relaciones de poder planetarias dejan de estar dirigidas desde
las capitales de los imperios para aparecer dispersa y más cerca de la
vida cotidiana de las personas, mucho más de lo que estas últimas
quisieran.
Nuestro autor fue testigo de estos
cambios, de las esperanzas que despertaron y de las desilusiones. Cuenta como a
la edad de dieciséis años desplegó “mucha actividad
política comprometida” y organizó manifestaciones “por
una lucha común contra el colonialismo”. Siendo reportero ve nacer
decenas de nuevas repúblicas, llenas de ilusiones, pero sin ningún
poder real para dirigir el rumbo de su historia. Finalmente en muchas de estas
nuevas repúblicas africanas “una élite negra
sustituyó automáticamente a los colonialistas
blancos”[7].
Nuestro reportero descubre desde muy
temprano que los cambios profundos son muy difíciles de lograr y que las
contradicciones casi nunca se resuelven.
3.4- Periodismo
comprometido
El carácter antiideológico
y realista de nuestro autor no minó su compromiso con los pobres y los
oprimidos. Sus historias nunca son tendenciosas pero tampoco son indiferentes.
Una cosa es ser escépticos, realistas, prudentes, explica el periodista a
un estudiante, “algo muy distinto es ser cínicos (...) El cinismo
es una actitud inhumana, que nos aleja automáticamente de nuestro
oficio.”(Kapuscinski Los cínicos no sirven para este
oficio.) Kapuscinski decide que su tema serán los
pobres:
El tema de mi vida son los pobres.
(...) El tercer mundo no es un término geográfico y ni siquiera
racial sino un concepto existencial. Indica precisamente la vida de pobreza,
caracterizada por el estancamiento (...) por la continua amenaza de la ruina
total, por una difusa carencia de soluciones. (...) los pobres suelen ser
silenciosos. (...) Así que necesitan que alguien hable por ellos. Esta es
una de las obligaciones morales que tenemos.
(Ibidem)
Kapuscinski observa cómo los
pobres y los vinculados a las redes transnacionales de poder viven cada vez
más cerca y al mismo tiempo más distantes. El mundo del poder
globalizado y el de la cultura forjada por siglos de supervivencia aislada son
diametralmente opuestos, y sin embargo, ahora están acercándose
violentamente. Cada uno de estos mundos se ha vuelto el límite
estructural del otro. Esto es lo que describe el periodista polaco en la
mayoría de sus reportajes:
Kokompe tenía su propia vida,
inaccesible y ajena a los del Metropol. Para el barrio, las sombras de la balsa
pertenecían a otro mundo, al mundo poblado por los bungalows de los
representantes blancos de la administración y el comercio...
(Kapuscinski La guerra del fútbol)
Otras veces la convivencia, aunque
silenciosa, es más dramática:
“The fishermen threw their
catch onto a table, and when the onlookers saw it, they grew still and silent.
The fish was fat, enormous....Everyone knew that for a long time now
Amin’s henchmen had been dumping the bodies of their victims in the lake,
and that crocodiles and meat-eating fish must have been feasting on them. The
crowd remained quiet.”(Kapusciski Shadow of the
Sun)
En La guerra del fútbol
encontramos otro ejemplo claro de la mutua negación entre el poder y la
cultura de los pobres.
Mientras atravesábamos
sigilosamente el bosque pregunté al soldado por qué él y
sus compatriotas luchaban contra El Salvador. Me respondió que no lo
sabía, que eran asuntos del gobierno. Le pregunté cómo
podía luchar sin saber en nombre de qué causa derramaba su sangre.
Repuso que viviendo en el campo más le valía no hacer preguntas.
El que pregunta despierta sospechas del alcalde de la aldea. Luego, el alcalde
no duda en mandar al curioso a realizar trabajos de la comunidad. Al prestar
esos servicios, el campesino se ve abocado a descuidar su terruño y a su
familia, y pasa más hambre que nunca, que ya es un decir. La miseria que
los azota todos los días ya es suficiente. Hay que vivir de modo que el
nombre de uno nunca llegue a los oídos de las autoridades, del
poder.
Esta trágica realidad lo impulsa
a querer comprender la situación y estructura del poder en su
relación con la cultura y la vida cotidiana de las personas, el
país, afirma, es el teatro, pero la obra es universal
(Ibidem).
3.5- Irán
Kapuscinski llega a Irán con la
difícil tarea de comprender y explicar la revolución de 1979. Su
ideología, como hemos visto, está caracterizada por dos
oposiciones: la oposición entre un conocimiento generalizador del mundo y
un conocimiento ínter subjetivo por un lado, y la oposición entre
el poder y la cultura por el otro.
Los movimientos geopolíticos no
explican los sutiles mecanismos del poder en la subjetividad de la
población. Y la vida cotidiana en la pobreza no explica los momentos en
que los sujetos escapan de ella y hacen una revolución islámica.
Tampoco lo hacen los modelos leninistas ortodoxos ni mucho menos los del
progreso de la razón y la libertad. Kapuscinski decide escribir un
reportaje interpretativo para explicar este suceso
histórico.
4.- EL
SHA
En El Sha coexisten dos grandes
relatos, el primero es la historia de un sujeto del conocimiento, es decir, de
un reportero, Ryszard Kapuscinski, y su intento de comprender las causas de una
revolución. Esto marca una importante distancia con la visión
“positivista” según la cual los hechos hablan por si mismos;
aquí, por el contrario, alguien los hace hablar. Este relato,
además, permite elucidar y resolver la oposición entre el
conocimiento general y el conocimiento ínter subjetivo.
La otra historia, la de Irán y la
revolución, va apareciendo conforme el reportero repasa sus materiales.
Al final, el autor hace una síntesis narrativa del proceso
revolucionario y una reflexión acerca de la Historia, el Poder y la
Cultura.
4.1- La fuerza contra la
cultura
La historia de cómo Kapuscinski
llega a comprender la revolución de Irán comienza en una
desordenada habitación de hotel en Teherán llena de
fotografías, casetes, películas, boletines, fotocopias, notas,
libros y periódicos desparramados, “sin orden ni concierto”.
A Kapuscinski le es difícil ordenar sus impresiones sobre lo que ha
vivido en Iran.
Decide salir del cuarto y despejar su
mente en el lobby del hotel donde, al ver la televisión local sin
entender palabra alguna del farsi, tiene la siguiente reflexión:
Toda fuerza posee su dinámica,
su tendencia a ejercer el poder y a expandirse, su machacona insistencia y una
necesidad verdaderamente obsesiva de pisar al débil. En esto se
manifiesta la ley de la fuerza (...) Y el débil ¿qué puede
hacer? Nada, excepto aislarse. En nuestro mundo superpoblado y avasallador, para
defenderse, (...) el más débil tiene que apartarse, echarse a un
lado. La gente teme ser absorbida, despojada, que se le homogenice el paso, la
cara, la mirada y el habla; que se le enseñe a pensar u reaccionar de una
misma manera, que se la obligue a derramar la sangre por causas ajenas y,
finalmente, que se la destruya. De ahí su inconformismo y
rebeldía, su lucha por la propia existencia y, en consecuencia, por su
lengua.
Aquí hay una configuración
del conflicto entre la “fuerza” que “pisa al
débil” junto con su cultura, y la “lengua” que ayuda al
débil a aislarse fuera del alcance de la fuerza. Estas ideas tienen su
correlato simbólico en las imágenes de la televisión: una
larga secuencia de fotografías de victimarios y víctimas,
representando el ejercicio de la fuerza, interrumpida por campos llenos de
flores, que representan la cultura y el refugio espiritual.
Con esta visión general como
punto de partida Kapuscinski se sienta en la mesa para empezar a repasar sus
notas.
4.2- collage de
historias
El segundo capítulo del libro,
“Dagerrotipos”, es un collage con los materiales más
representativos -sin una visión del mundo esquemática y
totalizadora, el collage se ha vuelto el texto modelo (ver 2.4) de nuestro autor
y, en cierta manera, de nuestra época[8].
Kapuscinki interpreta cada uno de estos materiales y nos va proporcionando un
retrato impresionista de Irán.
Con cada fotografía o nota los
diferentes personajes particulares son protagonistas de sus propias historias
determinadas por sus particulares relaciones subjetivas con el mundo y por la
realidad objetiva que los rodea. Así, cada historia particular nos va
relevando parcelas de la realidad iraní y de las oposiciones
ideológicas más recurrentes. Estas parcelas, al quedar descritas y
al entrar en relación con otras, nos permiten hablar de personajes
colectivos y/o abstractos[9] como clases
sociales, grupos ideológicos, organizaciones, monarquía etc.,
“haciendo zoom y contrazoom, pasando de lo particular a lo general, del
detalle a la visión de conjunto” (Maria Nadotti en Kapuscinski
Los cínicos...).
Para realizar el trabajo de describir
las propiedades de cada personaje particular o abstracto, el escritor polaco
hace uso de herramientas de las ciencias sociales, de la investigación
periodística y de la inmersión en la vida cotidiana.
4.2.1- Los actores
principales
Los personajes en las descripciones de
Kapuscinski pueden ser analizados en su relación con la oposición
Poder-Cultura.
Representando al Poder tenemos, por
ejemplo, a la policía secreta, la Savak, las potencias mundiales y, por
su puesto, el emperador:
“Entretanto Mohammed Reza se
sienta en su despacho del cuartel general. ... Un enorme mapamundi ocupa una
pared entera. A una distancia considerable del mapa hay un sillón hondo y
grande y, a su lado, una mesa pequeña y tres teléfonos. ...
Aquí solía pasar el tiempo solo. Se sentaba en el sillón y
contemplaba el mapa. Las islas del estrecho de Ormuz. Ya estaban conquistadas,
ocupadas por sus tropas. Omán. Allí se encuentran sus divisiones.
Somalia. Le prestó ayuda militar. El Zaire. También le
prestó ayuda. Concedió créditos a Egipto y Marruecos.
Europa. Aquí tenía capitales, bancos, participaciones en
multinacionales. América. Aquí también compró muchas
acciones, tenía algo que decir. Irán crecía, se
volvía grande, afianzaba sus posiciones en todos los continentes.
Océano Indico. Sí, ha llegado el momento de reforzar la influencia
en el Océano Indico. A este asunto empezó a dedicarle cada vez
más tiempo.”
Lo contrario del Poder, la Impotencia,
es representada por las clases medias ilustradas, los intelectuales liberales,
socialistas o islámicos y los estudiantes. Su principal representante es
Mossadegh:
“El doctor, amenazado por un
posible atentado (demócrata y liberal, conspiran contra él tanto
los partidarios del sha como los fanáticos del Islam), se ha trasladado
con su cama, una maleta llena de pijamas (tiene la costumbre de trabajar
embutido en uno de ellos) y una bolsa repleta de medicinas al Parlamento, que,
según se cree, es el lugar más seguro. Aquí vive y trabaja
sin salir al exterior, tan deprimido que quienes lo vieron en esos días
notaron lágrimas en sus ojos. Han fallado todas sus esperanzas, sus
cálculos han resultado erróneos. Expulsó a los ingleses de
los campos petrolíferos, declarando que todo país tiene derecho a
sus propias riquezas, pero olvidó que la fuerza va por delante del
derecho. Occidente ha ordenado el bloqueo de Irán y el boicot de su
petróleo, que se ha convertido en la fruta prohibida en los mercados
internacionales. ... El doctor escribe, una tras otra, cartas a Eisenhower,
apela a su conciencia y sabiduría, pero las cartas quedan sin respuesta.
Eisenhower lo acusa de comunismo aunque Mossadegh sea un patriota independiente
y enemigo de los comunistas.”
La Impotencia genera defensa de la
Cultura. Su máximo representante y líder es el ayatollah Jomeini
de la capital religiosa iraní, Qom.
“Todo el mundo dirigía
ahora la mirada hacia Qom. A lo largo de nuestra historia cada vez que brotaba
el descontento o surgía una crisis la gente aguzaba el oído a lo
que Qom iba a decirle. Siempre partía de allí la primera
señal.
Y Qom entero estaba ya en
ebullición.
... Entonces fue cuando Irán
escuchó por vez primera la voz del ayatollah Jomeini. Hasta ese momento
no lo concía nadie... Por aquella fechas contaba ya con más de
sesenta años y, dada la diferencia de edad, podía ser padre del
sha. ...Jomeini se opuso al sha en los términos más duros e
implacables. <<¡Gentes –exclamaba-, no le creáis,
él no es de los nuestros! No piensa en vosotros sino en él mismo y
en los que le dan órdenes. ¡Está vendiendo nuestro
país, nos está vendiendo a todos! ¡El sha debe
marcharse!>>
...Jomeini es expulsado del
país y se instala en Iraq, en Nadzej, la ciudad más importante
para los chiítas, allí donde está la tumba del califa
Alí.
...A nadie se le ocurrió
actuar como lo hizo Jomeini, a saber: rechazar todas esas formas escritas, las
peticiones, resoluciones y postulados. Rechazar todo eso, ponerse ante la gente
y exclamar: ¡El sha debe marcharse!
...
Cuando lo dijo por primera vez,
sonó como el grito de un maníaco, de un loco. ...Sin embargo, la
función se estaba acercando poco a poco hacia su desenlace... Entonces
todo el mundo recordó lo que había dicho Jomeini y lo
siguió.”
Lo contrario de la defensa de Cultura a
la es lo Ajeno característico de la excéntrica
“petro-burguesía” y de los miles de extranjeros
atraídos a Irán por los petrodólares,
“Semejante cantidad de dinero
actúa sobre cualquier imaginación, así que todos calcularon
en seguida qué capital se podría amasar en Irán. ...Los
embajadores residentes en Irán iban de un lado para otro en continua
ajetreo porque sus respectivas chancillerías les enviaban decenas de
telegramas referentes al dinero: <<¿Cuánto dinero nos puede
dar el sha? ¿Cuándo y en qué condiciones? ¿Dijo no
daría? ¡Siga insistiendo, excelencia!...>> En las antesalas de
los ministros del sha –incluso de los más insignificantes- se ha
instalado la turbamulta; hay miradas febriles y manos sudorosas, ni elegancia ni
la más mínima seriedad... son los presidentes de las más
importantes sociedades anónimas, directores de grandes multinacionales,
delegados de conocidas firmas y empresas, finalmente, los representantes de
gobiernos más o menos respetables. Todos a la vez proponen, ofrecen,
convencen de que es imprescindible una fábrica de aviones, o de coches, o
de televisores, o de relojes. Aparte de estos eminentes y distinguidos
jerifaltes del capital y de las industrias mundiales, vienen a Irán
bancos enteros de peces menores, pequeños especuladores y estafadores,
especialistas en oro y piedras preciosas, en discotecas y strip-tease, en opio,
en bares, en cortar el pelo a navaja y en surf, vienen los que saben hacer la
versión persa de Play-boy, los que montan un show estilo Las Vegas y los
que harán dar vueltas a la ruleta mejor que en Monte Carlo. No
transcurrirá mucho tiempo antes de que en las calles de Teherán
uno se vea rodeado de anuncios y letrero: Jymmy´s Nigth Club, Holiday Baber
Shop, Best Food in the Eorld, New York Cinema, Discreet Corner. Exactamente como
si pasease por Broadway o por el Soho londinense.”
El círculo se cierra cuando la
enajenación produce nuevos poderes autoritarios.
Los vínculos entre estos extremos
forman otra gama de personajes. Entre el Poder y lo Ajeno se encuentra todo el
aparato burocrático y político. La unión entre la Cultura y
la Impotencia crea una frágil alianza opositora entre las clases bajas y
las clases medias profesionistas, entre religiosos, socialistas y liberales. La
fusión entre lo Ajeno y la Impotencia produce a los espectadores
occidentales como nuestro reportero. Entre el Poder y la Cultura solo hay
tensión y violencia.
4.2.2- el
desarrollo
El poder rompe el equilibrio, lleno de
vanidad, quiere que su pueblo lo adore y que las otras naciones lo admiren.
Anuncia una reforma agraria contra los bienes de las mezquitas y enriquece solo
a sus seguidores. Cuando los precios del petróleo se cuadruplican, lanza
la Gran Civilización con la pretensión de que “dentro de
diez años tendremos el mismo nivel de vida que vosotros los alemanes, los
franceses o los ingleses.” En lugar de desarrollar la infraestructura
económica y la educación, el rey prefiere comprar armamento y
tecnología sofisticada, trae setecientos mil técnicos extranjeros
para que la operen. La mayoría de esta mercancía se pierde en el
desierto sin carreteras ni almacenes o nunca opera por falta de energía
eléctrica; y la población sigue hundida en la más profunda
de las miserias.
Las mayorías Impotentes son
reducidas a esclavos engañados y denigrados. La Savak tortura y asesina a
quién muestre el menor signo de descontento. La gente vive aterrorizada.
Como respuesta, cada vez más aumenta la defensa de la cultura
autóctona: “como el poder se autoproclama símbolo del
progreso y de la modernidad, le demostraremos que nuestros valores son otros muy
distintos”. La población pobre y analfabeta, engañada,
explotada y despreciada, se refugia espiritualmente en las mezquitas y en la
vida comunitaria del bazar, donde conservan su cultura y su fe. Pero cuando el
poder trató de destruir el mito Jomeni, lo que significaba
“destruir la santidad, arruinar la esperanza de los oprimidos y
humillados”, una multitud salió a las calles a protestar. Esa
multitud fue masacrada.
4.3- desenlace, síntesis
narrativa e interpretación
En el tercer y último
capítulo de este relato cognoscitivo, el autor hace una síntesis
de los acontecimientos y formula algunas interpretaciones con la
intención de tener una comprensión de conjunto sobre la
revolución.
Durante un año, nos narra
Kapuscinski, millones de iraníes “se sacuden”, dejan
inesperadamente de sentir miedo y desafían al poder, participan en
manifestaciones multitudinarias, muchas de las cuales terminan en masacres. El
iraní que participa en las marchas siente que “por primera vez es
dueño de su destino, por primera vez toma parte, influye sobre algo,
decide, es.” El acoso constante a las estructuras del poder, por
parte de la defensa cultural alzada, termina por vencerlas. El sha huye y sus
funcionarios son ejecutados.
Esta primera serie de interpretaciones
sobre el Irán durante la revolución es seguida por una corta
narración alegórica: “el teatro del sha”, donde los
actores tiran sus libretos, desenmascaran al altanero director y celebran llenos
de júbilo el haberse desecho de un “injerto”.
Tras el júbilo de la
revolución, continua narrando Kapuscinski, viene el desamparo,
¿qué hacer ahora? Los miembros de los comités
revolucionarios, cuando finalmente aprenden a administrar el poder, lo hacen
siguiendo los mismos mecanismos autoritarios que habían combatido,
“de un modo tan mecánico y tan subconsciente que si se lo
reprochásemos estallarían en santa indignación”. Son
acusados de contrarrevolucionarios y sustituidos por nuevos comités que
repiten el patrón. El nuevo poder sigue alimentando el miedo y la
ignorancia, los intelectuales son nuevamente perseguidos, una nueva
jerarquía totalitaria dirige el país. La miseria sigue siendo la
norma, y la gente como Razak, emigrante del campo a la ciudad, vive al margen
del poder, al margen de “un vasto mundo, el mundo del sha, de la
revolución, de Jomeini y de los rehenes.”
“Y, sin embargo, el mundo de
Razak es más grande. Tanto que Razak se pierde en él y no sabe
encontrar la salida al exterior.”
Estas interpretaciones sobre el
Irán posrevolucionario concluye con otro relato breve: la dictadura que
el sha había heredado, basada en la ignorancia y pobreza, siguió
viva con nuevos actores.
El problema, explica Kapuscinski, es el
atraso del campo pero sobre todo la ignorancia, el problema está en la
historia. “Es muy difícil sobrepasar límites así, es
muy difícil cambiar el pasado”. Es necesario “comprender
qué cosas tan misteriosas rigen este mundo para que a pesar de tantos
alzamientos, de tantos sacrificios y renuencias, esa vida mejor siga más
allá de las montañas.” Pero para cambiar esto “hacen
falta varias generaciones”, para que en un futuro “brille la
luz.” La esperanza se mantiene si se logra ver el todo de la historia y se
cree, como Ferdusi, comerciante de alfombras persas, que “la belleza es
indestructible.”
- Recuerde usted -(le dice Ferdusi)- que
lo que permitió a los persas seguir siendo persas durante dos mil
años (...), a pesar de tantas (...) invasiones y ocupaciones, no ha sido
nuestra fuerza material sino espiritual, nuestra poesía y no la
técnica, nuestra religión y no las fábricas(...) Y debe
saber que una buena alfombra es una cosa muy duradera, una buena alfombra
conservará su color durante siglos. De modo que, viviendo en un desierto
desnudo y monótono, vive usted como en un jardín que es eterno,
que no pierde ni el color ni la frescura(...) Y entonces usted se siente bien,
se siente elegido, se encuentra usted cerca del cielo, es usted un
poeta.
5.- KAPUSCINSKI EN EL NUEVO BRAVO
MUNDO
En cuanto a la oposición
poder-cultura, el libro fue leído como una alegoría del poder
comunista en Polonia, país de origen del autor, e inspiró a
más de un católico a rebelarse contra la dictadura impuesta desde
el extranjero. De ahí que Kapuscinski sea considerado un luchador de la
democracia liberal, pero debe tomarse en cuenta que las críticas al poder
y a su dinámica enajenadora las hace extensivas a la lógica del
capitalismo, sobre todo en cuanto a información y cultura se
refiere.
En la época en que se publica
El Sha, los medios de comunicación comenzaban a sufrir una
profunda transformación. Los dueños de los medios descubren de
repente que responder al por qué de las cosas ya no es importante, y que
ni siquiera la lucha ideológica es importante: que lo que cuenta, en la
información, es el espectáculo. Hoy, cuanto más
espectaculares sean las noticias, más dinero se puede ganar. Los medios
de información están dirigidos por empresarios y no por
periodistas. La mayoría de los reporteros y medios ya no están
interesados en comprender el mundo, sino en no dejarse ganar por la competencia,
por ello, todos cubren los mismos acontecimientos sin prestar atención a
lo que no es lo más espectacular del momento. El afán por el
éxito económico de los medios es una situación aprovechada
por los sectores poderosos para manipular la información sin necesidad de
una intervención oficial. Los periodistas tienen menos libertad de
expresión, pues como empleados, deben adecuar sus investigaciones y
reportajes a los intereses comerciales y/o políticos de los dueños
y jefes.
La visión del mundo que este
sistema crea es la de un espectáculo caótico y sin sentido de
actuaciones individuales cínicas e intrascendentes. Todo menos la
comprensión histórica que el mundo globalizado necesita. La
noticia-espectáculo va a la par de una visión de la historia
según la cual, puesto que las ideologías totalizadoras han sido
derrotadas, la historia ni tiene sentido ni se le debe buscar, y la única
explicación válida de los acontecimientos es la de los intereses
utilitaristas individuales. Esta visión considera que la acción
política y los anhelos de cambio social son completamente
inútiles.
Sin embargo, algunos sectores de la
sociedad sí desean un periodismo crítico y de calidad cuyo
objetivo sea la comprensión del mundo y no la simple venta de
espectáculos. Por su parte, también un sector de los periodistas
desea este tipo de periodismo.
Durante la estancia de seis semanas de
Ryszard Kapuscinski en México, aparecieron alrededor de 60 notas
periodísticas, media docena de entrevistas en radio y televisión,
y miles de mexicanos participaron en las presentaciones públicas del
escritor. Quizá se elevó a centenares de miles, el tamaño
de la audiencia que selectivamente atendió y retuvo los mensajes de este
autor singular, transmitidos a través de los medios mexicanos. En esos
días se agotaron las existencias del texto más recientemente
publicado bajo la firma del periodista[10].
La exhibición, por parte de
algunos periodistas mexicanos, de la elevada aceptación de las audiencias
hacia la figura de Kapuscinski refleja una lucha de los periodistas para abrirse
mayores espacios en los medios, frente a quienes los poseen y/o controlan, con
el argumento implícito de que las audiencias del presente exigen un
periodismo construido sobre nuevas bases de calidad y compromiso y nuevas formas
de relación con la sociedad y con los poderes. Una creciente masa
crítica de periodistas mexicanos, habría establecido una
interesante conexión con el segmento más exigente de las
audiencias mexicanas. Ambas partes construyeron una historia de éxito de
la trayectoria y la obra de Kapuscinski y la usaron para atender una necesidad:
contrastar la calidad, el compromiso ético y la comprensión de su
oferta con los estándares del éxito vigentes en el periodismo
“espectacular” mexicano.
CONCLUSION
Comprender las contradicciones en la
historia es, para Kapuscinski, un imperativo ético. Solo el conocimiento
profundo de las estructuras del poder y las defensas de la identidad cultural
puede evitar un “cataclismo” como el que tanto temen los
“intelectuales” en El Sha.
El Sha es un reportaje
interpretativo donde se puede ver la ideología y la propuesta
historiográfica de nuestro autor. La humanidad, como la ve Kapuscinski,
está inmersa en una oposición entre poder y la identidad cultural.
Situación que se agrava con las inestables transformaciones e
interconexiones de nuestro tiempo.
El mundo contemporáneo,
según el reportero polaco, vive una globalización mucho más
rápida que la capacidad de adaptarse de nuestro imaginario. Por ello es
necesario un pensamiento que permita utilizar tanto la ciencia social como la
empatía, las proposiciones generales y las particulares, lo objetivo y lo
subjetivo. Pero sobre todo, un pensamiento que sea capaz de pensar globalmente,
que no es lo mismo que totalitariamente, “que derive en un lento
aprendizaje de la aceptación de lo distinto a uno mismo, de la renuncia a
un centro, a una representación única. (...) Quizá
podríamos darnos cuenta de que hay espacio para todos y que nadie tiene
más derecho de ciudadanía que los demás.”
(Kapuscinski Los cínicos...)
La narrativa, con su capacidad innata de
englobar lo diverso, de sumar lo particular en un todo global, de respetar
escalas y particularidades, y de ubicar al ser humano en el mundo, es la forma
más apropiada para este nuevo pensamiento. En El Sha, se ve
cómo un collage puede producir comprensión y sentido, y que
éstos se pueden expresar mediante la narración sin necesidad de
homogenizar lo diverso. Las proposiciones generales, el conocimiento
ínter subjetivo, las descripciones particulares y los datos objetivos son
utilizados para la reconstrucción de los personajes, primero individuales
y luego colectivos, así como para describir las realidades que enmarcan y
delimitan las acciones de estos personajes en el relato. La narración es
la superación de la oposición entre lo general y lo ínter
subjetivo.
Los relatos de Kapuscinski, a pesar del
uso constante de la ironía, distan mucho de representar una actitud
nihilista-escéptica de la historia. Su ironía es un arma contra
las visiones maniqueas y las conservadoras. No es que niegue la posibilidad de
un conocimiento histórico al mostrar el abismo entre las historias
oficiales y la vida cotidiana de los pobres en el tercer mundo, sino que muestra
que la historia se encuentra precisamente ahí, en la vida de los
marginados y en su oposición al mundo de los poderosos. Las profundas
contradicciones que enmarcan las crónicas de nuestro autor no se pueden
resolver fácilmente, ni con la imposición de un polo sobre el otro
ni con una “conciliación”.
Para superar las contradicciones es
necesaria conocerlas primero a fondo y así poder imaginar el mundo de
otro modo. Solo la comprensión de la historia nos permite trascender las
contradicciones. Esto se consigue observando sus múltiples y diversas
manifestaciones. El Riszard Kapuscinski contribuye a este proceso dando a
conocer las diversas formas en que la oposición poder-cultura y la
esperanza de su superación se expresan en el tercer mundo. Su
visión de la historia es trágica en cuanto que las contradicciones
permanecen fatalmente a través de los cambios superficiales. Pero
mantiene la convicción y el compromiso de que es posible superarlas.
Kapuscinski vive en una época en
la cual la expansión del capitalismo ha creado profundos cambios
cualitativos conocidos bajo el nombre común de globalización.
Estos cambios cualitativos están caracterizados por la presencia de las
redes capitalistas en casi toda la extensión de la tierra y en casi todas
las actividades humanas incluidas las culturales y recreativas. Aún no se
pueden determinar los alcances y consecuencias de estos cambios pero un
fenómeno que cobra más fuerza cada vez es el conflicto entre los
pueblos -que buscan atrincherarse culturalmente para defenderse de la
mercantilización y la enajenación- y las redes transnacionales de
poder. La obra de Kapuscinski es una llamada de atención sobre este
fenómeno.
Es importante que no confundamos el fin
de los grandes sistemas explicativos con el fin de la comprensión y el
sentido en la vida colectiva e histórica. Sin sentido histórico,
los seres humanos viviremos en un mundo cada vez más esclavizante, a
merced de información y sensaciones ajenas. Debemos investigar las
diversas maneras de comprender y dar sentido a la vida en el mundo para procurar
hacerlo cada día con mejores resultados. Solo así podremos ser
libres.
[1] Vease White, Hayden
El contenido de
la forma. []
2 Vease Ricoeur, Paul
Tiempo y narración vol
I[]
3 Para una interpretación política del Rectángulo
Semiótico de Greimas, ver Jameson, Frederich
Documentos de cultura,
documentos de barbarie.[]
4 Para una caracterización de las tendencias narrativas en la
historiografía académica y su relación con ideología
política, vease White, Hayden.
Metahistoria.
[]
6 Kapuscinski
La guerra del fútbol.
[]
7 Kapuscinski
Los cínicos no sirven para este
oficio[]
8 Sobre la cultura posmoderna y el collage como forma de concepción,
vease Jameson, Frederich,
El posmodernismo o la lógica cultural del
capitalismo tardío. Hay que diferenciar el collage, que busca dar
sentido a partir de lo disímil, de la simple extrapolación
ecléctica de imágenes sensacionales pero carentes de
sentido.
[]
9 Para Uumberto Eco los personajes en los textos narrativos son la
selección y presentación de determinados individuos a
través de una serie de descripciones, atribuyéndoles de ese modo
ciertas propiedades. (Umbero Eco
Lector in Fábula). En los
relatos históricos, explica Ricoeur, más que personajes tenemos
cuasi personajes, pues no se refieren a agentes concretos del mundo de la
praxis, sino a entidades de “primer orden” como pueblos, clases,
naciones, etc.
[]
10 José Carreño Carlón “Usos mexicanos de
Kapuscinski, por un periodismo con rigor profesional y compromiso
ético” Etcétera.