EL ESTADO.
I.a.- La concepción del
Estado.
Es imposible hablar del concepto de Estado ante de la
Edad Media; . A lo largo de la historia de la Edad Antigua y del Medievo, las
naciones sumieron algunas de las características que conforma la
noción actual del Estado Moderno; sin embargo, esa idea terminó de
ser integrada a la luz racionalista de los pensadores de la ilustración,
quienes dilucidaron, delimitaron y conformaron de entre los resquicios del
anacrónico sistema feudal, a la entidad que hoy definimos como
Estado.
Definimos hay al Estado como la entidad
jurídica política que se integra por la unidad de territorio,
población, soberanía y gobierno que resulta d de la afinidad en
ordenamiento legal que identifica aun grupo de personas.
Para poder comprender la distribución de
funciones, así como las atribuciones del Estado, es importante estudiar
primeramente, las etapas por las cuales ha pasado en la historia, iniciando por
las causas del mismo en la Edad media, y continuando hacia el surgimiento y
desarrollo de la teoría del estado y la distribución de funciones
entre ellas la ejecutiva, que para nosotros es de especial
importancia.
I.b.- El surgimiento de la concepción de
Estado.
Nuestro estudio se inicia en las postrimerías
del siglo XVIII e incisos del siglo XIX, a partir de las cuales podemos explicar
las causas del estado en una época en que la concepción del mundo
en occidente se vio convulsionada.
Europa, a mediados del siglo XVIII, presentaba en
todas las naciones en ella asentadas , gobiernos constituidos como
monarquías absolutistas. El fundamento del mandato de los reyes era
explicado teológicamente, se sostenía el derecho dinástico
de los monarcas como una prerrogativa a partir de la cual se legitimaba a su
ascenso y mantenimiento en el poder.
La excepción de este orden era la Inglaterra
insular, ya que ninguna otra nación había logrado prever que el
gobierno, identificado hasta entonces con el monarca, pudiera ser circunscrito
al marco normativo impuesto por sectores de la población. Por el
contrario, se explicaba al país y su situación política
como la unidad de una entidad inmutable, que había sido creada por Dios,
y sólo él, representado por la Iglesia y los reyes, podía
instrumentar su propio marco legal de atribuciones, que en todo
favorecían a los eclesiásticos y a los nobles más
encumbrados.
Se pensaba que los reyes sólo debían
rendir cuenta de su actuación a Dios, este concepto era una verdad
incuestionable hasta el siglo XVIII. La actividad administrativa integrada al
porte real se limitaba en general a las atribuciones de policía con las
que se aseguraban la estabilidad del régimen político, dicha
actividad de control de la población era efectuada por los miembros de la
nobleza.
Así pues, se admitía que la servidumbre
había sido creada para otorgar sus servicios al rey, sometida a vivir en
una condición un tanto mejor que la de esclavos que usufructuaban una
porción del fundo feudal. Lo cultivado servía escasamente para el
autoconsumo, y para pagar tributos al señor, pero cuando las cosechas
eran malas, había que cumplir con faenas en los terrenos reservados al
señor feudal.
Nicolás
Maquiavelo.
Es considerado el padre de la Teoría del
Estado y la Ciencia Política; fue de origen florentino y vivió
entre los años de 1469 y 1527.
Su principal obra política es El
Príncipe, mismo que dedico a Cesar Borgia con la obvia
intención de obtener del mismo, varios favores
políticos.
Maquiavelo utiliza en dicha creación, por
ocasión primera, la palabra Estado para referirse a las tiranías,
principados y reinados en que se encontraba dividida Europa.
A lo largo del Príncipe, se evidencia que la
palabra Estado es utilizada en su antiguo sentido latino statum que deviene del
verbo estare y cuyo significado se reduce a situación o
condición.
Y efectivamente el objeto de dicho libro es compilar
toda una serie de normas políticas, organizadas conforme a una
lógica que permitiere al monarca mantener la situación que hasta
entonces había caracterizado al poder; para aumentarlo a efecto de
reafirmar su soberanía y presencia en su nación, sin necesidad de
modificar las condiciones del régimen de gobierno.
La moral no tiene cabida en la política ni en
el arte de gobernar, explicaba Nicolás Maquiavelo como una de las
principales consideraciones para el mantenimiento del poder.
Maquiavelo no se ocupa de definir lo que debe
considerarse como Estado, sin embargo, es el primero en usar el término
para referirse a las organizaciones políticas del bajo medievo, cuyo
poder era ejercido en parte por los reyes y principes y otra facción por
los grandes terratenientes.
Los pensadores ilustrados se ocuparon posteriormente
en precisar el fenómeno que ya Maquiavelo había vislumbrado y que
llamo Estado.
La
Ilustración.
En el siglo XVIII Inglaterra se distinguía del
resto de Europa porque el absolutismo monárquico había sido
ilimitado por el parlamento, que restringió el poder que hasta entonces
había concentrado el rey.
Lo anterior, así como el desarrollo del
conocimiento científico a través de una visión laica,
tuvieron que influir necesariamente en el pensamiento político y
filosófico de la época.
El crédito del pensamiento de los primeros
políticos como Maquiavelo, es que al comprender al Estado lo escindieron
de las exposiciones dogmáticas que aportaba el catolicismo secular. La
ilustración logró atraer a la luz los elementos integrantes del
Estado.
En la edad Media se había sintetizado la idea
del Estado, como la existencia de un orden natural proporcionado por Dios a los
hombres. Dicho orden era en principio incuestionable y se creía que
sólo se podía acceder a su conocimiento alcanzando niveles de
contemplación.
El racionalismo surgido a inicios de la Edad Moderna,
tuvo por preocupación, encontrar las circunstancias que habían
logrado constituir a los diversos reinos existentes. Los filósofos
empiristas de esa época trataron de analizar la evolución del
Estado a partir de una dialéctica historia que explicara el origen y la
praxis del poder de los gobernantes, para encontrarle una respuesta en la
existencia social.
Thomas Hobbes.
De origen inglés, vivió entre 1588 y
1679. La principal de sus obras de teoría política fue intitulada
como Leviathan o, que se traduce como la materia forma y poder de una
comunidad. En ella supuso como propósito de los gobernantes lograr el
orden social a partir del caos que provoca la vida comunal en una
situación que favorecía la lucha de todos contra todos en un mundo
carente de moral.
Para Hobbes el hombre es malo por naturaleza y con
él se inicia el pensamiento contractualista que influyo el pensamiento
del siglo XVIII.
Hobbes explica que los hombres, ante las injusticias
que sucedían durante la convivencia en el Estado Natural, se reunieron
para convenir en un pacto social una serie de principios que la generalidad
aceptó y en consecuencia sirvió para regir a la universalidad de
la población y subsecuentemente, esos mismos hombres eligieron a un
representante común que velara e hiciera respetar dichos
convencionalismos, el cual se personifico con el monarca, una vez firmado el
contrato, los seres humanos se abandonaron al impulso de sus pasiones, volvieron
a cometer las injusticias que habían caracterizado a la sociedad. Los
reyes, se dedicaron entonces a la tarea que les había encomendado,
controlar y gobernar a los seres humanos para darle un orden al caos en el cual
subsistía la sociedad de su nación.
Para Hobbes el pacto social es irreversible, y al
igual que Maquiavelo, no concebía aún la distinción entre
Estado y gobernante, por el contrario, para él, el monarca es la
síntesis de ambos elementos y esto a su vez, es el producto del estado
natural de las cosas, en el que el deber básico de los ciudadanos es la
obediencia y el resultado de la obediencia es la
protección[1].
Con Hobbes apreciamos que al Estado se le deja de dar
una explicación desde el ámbito teológico y se concibe a la
población como un elemento que en un primer momento tiene la posibilidad
de determinar e imponer al gobernante que dirija la nación, una serie de
normas generales a las cuales debe someterse.
Sin embargo, este filósofo explicaba que el
pacto es irreversible, y por lo tanto se manifiesta abiertamente en contra de la
imposición del parlamento al rey, pues considera que tal instrumento es
ajeno a la naturaleza del Estado y que sólo tiende a favorecer a sectores
aislados de la población.
Jhon Locke y la escisión entre
el Estado y el Gobierno.
De origen inglés vivió de 1623 a 1704,
sus obras importantes son El Ensayo obre el Entendimiento Humano y el Ensayo
sobre el gobierno Civil y el Contrato Social.
Locke se refiere a la naturaleza del hombre de forma
distinta a Hobbes, lo define siguiendo a Aristóteles, como un animal
político, cuya esencia lo ha conducido a estatuir la sociedad. El
pacto social implica una relación mutua. Si en Hobbes, el contrato
llevaba a abdicar los derechos individuales para ponerlos en manos de una
persona, Locke afirma por su cuenta que el pacto es bilateral y se aplica tanto
a los ciudadanos como a los legisladores y al rey, que es ciudadano como los
demás. El poder del rey tiene bases legales, y el rey no puede actuar en
contra de las bases que han servido para establecerlo en el
poder[2].
La trascendencia del pensamiento filosófico de
Locke reside en que plantea el derecho y la obligación moral que yace en
la población para provocar la revolución cuando el gobierno
actúa de forma contraria a la confianza que se le ha
depositado.
Se empiezan a definir los perfiles del Estado a
partir de las teorías de Locke, quien hace participar como integrante de
esa entidad a la población, que se une por costumbres y leyes en un
territorio definido, y el gobernante se vislumbre como defensor de sus
súbditos.
El pensamiento de Locke, se ve influido por los
logros que obtuvo la burguesía con las revoluciones del siglo XVII; y por
conducto de sus ideas, el Estado deja de ser considerado, como hasta entonces lo
había hecho el dogma religioso, como el medio para conducir a la
perfección el abnegada alma de las criaturas humanas, para tornarse en la
entidad que asegure el respeto de los derechos de los
individuos.
Las ideas hasta aquí expuestas, así
como los hechos que provocaron impactaron a la sociedad de la Europa continental
del XVIIII, sobre todo a Francia, ejemplo de absolutismo, y en donde profesores,
financieros, burgueses, abogados y muchos eclesiásticos de ordenes
menores comenzaron a difundir dichas ideas entre los sectores paupérrimos
de la población
Carlos Secondat Barón de
Montesquieu.
A diferencia de Tomás Hobbes y de Jhon Locke,
quienes se preocuparon por buscar los aspectos que llevaron al hombre a estatuir
la sociedad, Montesquieu no se ocupo de ello.
1 Montesquieu era de origen Francés y
vivió de 1689 a 1755, su obra máxima y monumento del pensamiento
ilustrado fue el Ensayo del Espíritu de las Leyes. Este ilustrado tuvo el
mérito de haber apoyado el desarrollo del movimiento enciclopedista.
Evocando los logros de la población
británica frente a la monarquía y usando el método
experimental comparativo, Montesquieu observó que el sistema
parlamentarista es el mejor garante de los derechos de la población ante
el absolutismo.
Montesquieu observó que el Estado era una
organización social; pero dicha organización no provenía de
la firma de algún pacto o contrato, más bien de la conveniencia de
ciertos principios fundamentales e inviolables, previstos en el orden de una
Constitución.
El in por el que la sociedad creó el Estado,
según explica este pensador, es la obtención y la garantía
de la libertad de los ciudadanos, libertad que debería ser entendida en
todos los aspectos, en el económico, en el político y en el
religioso, y el gobierno que es sólo uno de los elementos del Estado, se
encuentra impedido para someter forzosamente a la
población.
Montesuqieu considera que es por medio de la
creación e imposición de leyes al rey por vía del
Parlamento y la resolución de controversias a través de la Corte
que se puede acceder a la libertad que busca el ser humano con la
creación del Estado.
El ideal consiste justamente en alcanzar la
libertad máxima dentro de las posibilidades dictadas por las
circunstancias naturales e históricas. Para ello precisa en primer lugar,
una separación de poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial, tal como
Montesquieu la encontró en la Inglaterra de su tiempo, en cuya
Constitución vio el ideal político deseable para
Francia[3].
Respecto al ejercicio de la función ejecutiva,
Montesquieu consideró que entre el despotismo, la monarquía y la
democracia, la mejor depositaria para su desarrollo, debía ser
decididamente la monarquía.
La función ejecutiva así asignada al
monarca, debía ser limitada de tal manera que se evitara que pudiera
derivar en el despotismo, sobre todo a causa de que era una función
unipersonalista.
Al tenor del pensamiento de este filósofo se
comenzaron a considerar a cada uno de los elementos del Estado: el territorio,
la población y la soberanía.
También con el pensamiento de Montequieu , el
Estado se conjuntó y definió en adelante como una entidad de
naturaleza jurídica.
Posteriormente los pensadores del siglo XIX van a
elaborar y desarrollar la Teoría del Estado, y se van a dedicar a definir
sobre todo cuáles son los fines que debe de perseguir dicha
entidad.
1Juan Jacobo
Rousseau..
Nacido en Ginebra, vivió de 1712 a 1817. En
1741 se estableció en París, donde tuvo contacto con el
enciclopedismo, conoció a Diderot y Condillac; sus principales obras son
El progreso de las ciencias y las artes y La corrupción de las
costumbres, y su Discurso sobre la desigualdad entre los
hombres.
Rousseau considero que el Estado favoreció el
desarrollo científico y tecnológico, que son las principales
causas de la perversión e infelicidad humanas.
Apunta que el pasado del hombre debió darse en
circunstancias naturales, primitivas y felices, en las cuales, los humanos
vivían en una verdadera libertad; y consideró que el avance
científico y tecnológico, sólo favorecieron la esclavitud
del hombre y el surgimiento de mayores diferencias entre los miembros de la
sociedad.
El piensa que cuando los hombres se reunieron a
firmar el pacto social, se dio el proceso de civilización, cuya
consecuencia fue el surgimiento de la propiedad y del egoísmo, y el
sometimiento de la voluntad de cada uno de los individuos a la voluntad de la
generalidad.
Por ello a la vista de Rousseau, debería ser
destruida tanto la civilización como el Estado y todos aquellos
artificios que se han creado para limitar la libertad de los individuos. Sin
embargo, igualmente advierte que el proceso de civilización, así
como el desarrollo cultural y político son en principio
irreversibles.
El legado de la postura de este pensador a la
Teoría del Estado fue el de aportar una serie de aspectos y principios
morales a las actividades que el estado realiza limitando los derechos
individuales.
Inmanuel Kant.
De origen alemán, vivió de 1724 a 1804,
sus principales obras son La crítica de la razón pura y La
crítica de la razón práctica.
Para Kant el soberano de los Estados es el pueblo, y
la expresión de esta idea se cristaliza en el proceso legislativo a
partir del cual se tutelan los derechos y las libertades
individuales.
Para Kant el soberano de los Estados es el pueblo, y
la expresión de esta idea se cristaliza en el proceso legislativo a
partir del cual se tutelan los derechos y las libertades
individuales.
La obra legislativa que del parlamento emana, debe
someterse a la organización establecida por el pacto y el contrato
sociales.
Por lo que para Kant, el origen del Estado, y por
ello el de su naturaleza política se puede encontrar en el Contrato
Social. La finalidad del Estado se sostiene a partir del reconocimiento y del
respeto de los derechos individuales.
Kant comprende la libertad moral del conjunto social,
dicho respeto sólo se puede conseguir mediante la Ley.
Kant estima que el componente de todo Estado, en
esencia son sus hombres, ellos deben someterse principalmente al fin de su
moralidad, y buscar en el Estado la posibilidad de la realización de ese
fin; el Estado no deberá por eso pretender usar a los hombres como medios
para conseguir sus propias metas.
Juan Amadeo Fichte.
Nació en Alemania y vivió de 1762 a
1814, sus principales obras son el Destino del Hombre, El sistema de la moral y
Sobre la noción de la teoría de la Ciencia.
Discípulo de Kant, es considerado como el
principal forjador del nacionalismo alemán. En su análisis del
Estado, el filósofo se dedica a estudiar la función que la entidad
debe asumir frente al fenómeno económico. Así se constituye
como uno de los iniciadores de las ideas socialistas de la Teoría del
Estado.
Fichte estima que junto a la
fundamentalísima tarea se asegurar el goce de los derechos individuales
regulando las relaciones públicas y privadas, tiene el Estado la
función de organizar y distribuir el trabajo dando a los individuos la
posibilidad efectiva de realizar sus actividades dentro e esa
distribución. Debe asimismo regular los cambios a fin de prevenir las
consecuencias de sus fluctuaciones desventajosas y promover la cultura general
en todas sus manifestaciones
constructivas[4].
Jorge Guillermo
Heguel.
Nació en Stuttgart y vivió entre los
años de 1770 y 1831. Su sistema filosófico es denominado como
idealismo lógico o absoluto, para él existe el ser puro, como
idea.
Heguel estima que el primer principio político
es el Derecho, y en consecuencia le da al Derecho un lugar prominente entre sus
definiciones, entendiéndolo como la causa de persistencia
histórica y matriz de la política.
Heguel explica que el hombre se sabe como ser social
y como tal se regula a sí para lograr la esencia de su naturaleza, que es
la libertad, así surge el Derecho como un principio común a todos
los hombres y que es el mismo que da sentido a la existencia del
Estado.
Afirma el filósofo que nada existe por sobre
el Estado excepto lo absoluto, que es la libertad del hombre.
En este sentido el hombre ha creado diversas formas
de Estado en su devenir histórico, con el objeto de lograr la
liberación del espíritu.
Por consecuencia y toda vez que el Estado tiene por
primer móvil a la libertad, no podrá considerarse según
Heguel, al Estado como un deber ser, sino como la expresión de una
ética superior.
Ya en sociedad, el hombre en la libertad garantizada
por el Estado, tiene la posibilidad de realizar sus propios fines, y lograr
subvencionar sus requerimientos, con ello cada individuo satisface sus propias
carencias y se logra el beneficio de la propia generalidad
social.
A partir de las ideas de Heguel se considera un
sistema ético que permea desde el ámbito individual al social y
finalmente a todo el Estado.
Hans Kelsen.
Nació en Praga, su principal obra el la
Teoría Pura del Derecho. Es continuador del idealismo romántico
iniciado en Alemania por Schellin y Heguel.
Hans Kelsen se opone a considerar al Estado desde
ámbitos sociológicos, políticos, históricos,
económicos o cualquier otra posición que no libere la
definición de Estado de cualquier contenido ideológico que lo
contamine.
Kelsen considera que una visión desde
cualquiera de esos aspectos, sólo ofrece una perspectiva parcial de lo
que debe de considerarse como Estado.
Su estudio partió de una lógica que
persigue librar la explicación del Derecho de cualquier elemento ajeno a
su naturaleza.
Kelsen aprecia que la naturaleza o ser del Estado,
desde su rigen se ha encontrado determinada por le estructura que precisa el
contenido de la norma jurídica fundamental del mismo y que es la
Constitución, la cual tiene por contenido el deber ser del propio
Estado.
Así Kelsen pone en tensión la
naturaleza ontológica del Estado entre dos opuestos: el ser y el deber
ser.
Como síntesis, el filósofo termina por
identificar al Estado con el conjunto de preceptos que lo norman. El Estado
sólo puede ser y se limitará al marco que le sea impuesto por la
norma jurídica, de esta manera Teoría del Estado y Teoría
del Derecho se identifican y se vuelven sinónimos.
El Estado no puede ser aquello que la norma
jurídica no contemple. Por ello el Estado según Kelsen, debe de
interesarnos por la forma y el contenido de los preceptos
legales.
Con la teoría Pura del derecho, se alcanza un
grado de abstracción que demuestra la complejidad que puede lograr al
ocuparse del Estado.
En realidad ni el estado ni el Derecho pueden ser
verdaderamente y totalmente aislados de las realidades sociales,
históricas, políticas e incluso geográficas que sobre ambos
influyen.
Pero en la explicación del estado y su esencia
no se puede dejar de considerar la Teoría Pura de Hans Kelsen para asumir
una posición filosófica frente al fenómeno que nos
ocupa.
No es propósito de este capítulo agotar
todas las apreciaciones, que no dejen de ser interesantes y que se han formulado
respecto al Estado, sin embargo, consideramos que son útiles las
definiciones y consideraciones aquí vertidas, sólo como un mero
punto de partida de lo que debemos de considerar por el mismo.
Los fines del
Estado.
Desde el surgimiento de la teoría del estado
con Maquiavelo, padre de la ciencia política, se explicaba a la
divinidad no sólo como un fin del Estado, sino como fin de la existencia
y de la trascendencia universal.
Con la ilustración, y en lo sucesivo, las
concepciones del Estado y sus fines, cambiaron su foco al humanismo, primero con
una clara tendencia individualista que fue sustentada por el liberalismo que
apenas se gestaba.
El Estado se contempla como el baluarte que garantice
la realización de los valores como la libertad, la justicia, la seguridad
y los servicios públicos, estos últimos se transforman entonces en
las aspiraciones que se espera alcancen en la entidad estatal.
Por lo tanto, esos juicios de valor son los fines que
el ser humano pretende conseguir al convivir inmerso en la realidad del estado,
valores que tiendan a la realización del bien general, que es la meta
última de todos los Estados.
Las funciones del
Estado.
Una de las consecuencias de humanismo racionalista,
fue el estudio del poder que asumían los reyes.
Montesquieu, a partir del análisis que
realizó a la organización política británica,
patentizó que en todo gobierno existen tres funciones fundamentales e
indispensables para la efectiva realización del acto de
gobernar.
Esas tres funciones son la legislativa o
creación de preceptos jurídicos abstractos; la ejecutiva que
consiste en la aplicación de la ley a casos concretos, y la judicial que
se refiere a la resolución de controversias jurídicas entre los
individuos y entre los órganos gubernamentales.
También Montesquieu propuso que la
única forma en que se podía garantizar la libertad y la justicia a
los ciudadanos, era que el rey, que hasta entonces había concentrado en
su persona el poder total, ya no tuviera facultades
absolutistas.
De las teorías de esa pensador surgen tres
órganos en los cuales se depositan y distribuyen ese trío de
funciones y que comúnmente se conocen como poderes.
El congreso o parlamento, dividido generalmente en
dos cámaras, la de senadores y la de diputados, o cámaras alta y
baja según la tradición inglesa, y al que se le faculta para la
creación de la Ley.
El ejecutivo, cuyo titular en algunos Estados es un
órgano Colegiado y en otros casos un rey, o presidente constitucional
como en México, cuya función es la aplicación o la
ejecución de la Ley.
Por último el Judicial cuya función
consiste en la resolución de conflictos mediante la actualización
de los preceptos a los conflictos de casos concretos.
Las atribuciones del
Estado.
La palabra atribución proviene del vocablo
latino atribuere, compuesto por el prefijo ad o que significa a y el verbo
tribuere o dar.
En el Diccionario de la Lengua Española, se
establece como significado de este verbo lo siguiente: señalar a una cosa
a alguno como de su competencia.
En este sentido, cuando nos referimos a las
atribuciones del Estado, hablamos de derechos y obligaciones que la Ley otorga
como prerrogativa o facultades expresas a los órganos que componen el
gobierno.
En la Constitución se expresa el contenido
fundamental de la actividad que corresponde realizar a cada uno de los
órganos depositarios de las funciones gubernamentales.
La Constitución aporta a los ciudadanos la
certeza jurídica de que la actividad que cada uno de los órganos
públicos desempeña, se realiza conforma a derecho y por lo tanto
sujetas a las atribuciones conferidas por la Ley Suprema, y de no ser así
la propia Carta Magna contempla las defensa que los ciudadanos pueden esgrimir
en caso de arbitrariedades.
Los cometidos del
estado.
Los cometidos del Estado son las tareas que realizan
los órganos estatales al efectuar cada una de las facultades tendientes a
la realización de las funciones de que sean
depositarios.
En general pueden definirse tres tipos muy generales
de cometidos, los de policía, los de fomentos y de
servicio.
Una de las características de los cometidos
del Estado es que en realidad la definición de servicio público
les es a todos inherente, tal como trataremos capítulos más
adelante.
La clasificación de los
cometidos del estado.
Entendidos entonces los cometidos del estado como las
tareas que realiza al interactuar en la realidad social para efectuar el fin
último del estado que es el bien común, es que pueden entenderse
las siguientes definiciones para cada uno de ellos:
Cometidos de policía: son aquellos con los que
el Estado regula la actividad de los ciudadanos y la controla con el fin de
mantener la paz y la tranquilidad sociales; se manifiestan por la
creación de normas jurídicas que den certeza del proceder
institucional en la persecución de ilicitos, así como en el
mantenimiento de un ejercito que garantice el respeto a la soberanía
nacional.
Cometidos de Fomento: a partir de ellos el Estado
procura el desarrollo integral de las regiones, áreas económicas
específicas y la promoción de actividades culturales, procurando
la asequibilidad de todos los miembros e la población a dichos
recursos.
Las actividades técnicas: que para evitar
redundar, por ahora sólo indicaremos que serán analizados en un
capítulo aparte.
[1].- Ramón Xirau,
Introducción a la historia de la filosofía, UNAM, p.-
224.[]
3
.- José Ferrater Mora, Diccionario de Filosofía, Espasa
calpe, vol, pp.-[]
4.- Enciclopedia Jurídica Omeba, Editorial Omeba, Argentina,
Vol. X, p.- 382.