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De Carmen Maxil.

Uno es su propia muerte
Uno es su propio encierro

Uno es su soledad, su venganza

y su paz
Carmen Maxil

Personajes:

Jaime, Sandra, Sumo Pastor, Tomás, Mujeres y Hombres que conformen el séquito.
Lugar: un salón o sala amplios con arcos; la escenografía no es indispensansable.

TOMÁS: (En voz baja, reprendiendo, advirtiendo) Salgamos. Tarde o temprano se darán cuenta ¿No temes?
JAIME: No me importa, (TOMÁS le hace señas para que baje la voz) Es lo que me molesta, tener que ocultar todo lo que pienso.
TOMÁS: Tú sabías cómo era esto. No sé si se pueda dar marcha atrás. (Se escuchan pasos cercanos, JAIME pone su dedo en la boca indicando silencio, jala a TOMÁS y se ocultan en la pared del arco. Entra SANDRA, JAIME se asoma y la aborda)
JAIME: Sandra (SANDRA se asusta)
SANDRA: ¿Qué haces escondido aquí?
JAIME: Esperaba verte pasar.

SANDRA: Ten cuidado, que si alguien nos ve

TOMÁS: (Sale del escondite, SANDRA quiere irse, JAIME la toma de las manos) No se preocupen, ya me voy. (Sale)
SANDRA: (Tratando de soltarse) Pero...
JAIME: (Tranquilizándola) No te preocupes, él ya lo sabe. Es de confianza.
TOMÁS: (Regresa) Si veo que viene les aviso. (Sale)

JAIME: ¿Qué haz pensado?

SANDRA: No necesito pensar, todo está hecho.
JAIME: No puedes decirme eso. Date cuenta de que tienes un futuro, tal vez yo no sea el mejor, pero estoy dispuesto a sacarte de aquí.
SANDRA: ¿Y su mandato?
JAIME: Él no tiene poder sobre ti. Por Dios, abre los ojos.
SANDRA: Quisiera abrirlos como dices. Pero no veo otra puerta. Me he criado de esta manera, entiende, para mí un mandato es un deber
JAIME: Pero dudas.
SANDRA: (Molesta) Eso es culpa tuya.
JAIME: Baja la voz, nos pueden oír.
SANDRA: Siento que sus ojos me vigilan siempre, no tengo descanso ni en mis sueños.
JAIME: ¿Y eso es lo que quieres? ¡Unirte a un hombre que se siente Dios y no es más que un padrote explotador amenazante!
SANDRA: No digas eso. Blasfemo, no se siente así. Él te dio una nueva oportunidad, una nueva vida.
JAIME: Sí, no puedo negar que me ayudó en mi depresión, se lo agradezco. Pero ya es hora de que me deje vivir.
SANDRA: ¿Pero qué te falta aquí?
JAIME: Tú.
SANDRA: Me puedes tener, estoy ahora contigo.
JAIME: Pero a escondidas.
SANDRA: Hasta que él lo crea conveniente yo podré estar con otra persona. Ten paciencia, si me da a elegir, créeme que serás tú.
JAIME: Pero ¿Por qué esperar? Es tu vida, es tu cuerpo, yo te amo.
SANDRA: El amor no basta, necesito madurez. (Pasos) Escóndete (Se esconde)
TOMÁS: (Entra nervioso) ¿Todo bien? (Sale del escondite)
SANDRA: (Dirigiéndose a JAVIER) Tienes que salir, es tiempo. Tengo miedo de que nos descubran.
TOMÁS: Aprovecha que estoy aquí, amigo, salgamos.
JAIME: No, no quiero y no puedo. Cuando salga de aquí, será la última vez que me veas. Me iré de este lugar, contigo o solo, pero me iré.
TOMÁS: Piénsalo bien, amigo.
JAIME: Sal Tomás. (Sale TOMÁS)
SANDRA: Tienes razón, esto no puede seguir. Yo ya estoy cansada. No sé si temer o amar, respetar u odiar. ¿Qué me pasa? ¿Qué haz hecho en mí?
JAIME: Abrirte los ojos. Allá, atrás de estas paredes vacías de fe hay un mundo que nos espera.
SANDRA: ¡No! Él es el mundo, también allá afuera estará.
JAIME: Si tu así lo quieres así será. Pero yo te aseguro que hay otras opciones, una verdad. Si no me amas, ven conmigo de todos modos; déjame ayudarte.
SANDRA: (Implorando) ¡Oh, Señor! Ilumina mis pasos, mi entendimiento.
JAIME: Señor, verdadero Dios, haz que reflexione.
VOZ EN OFF: Un anatema caerá en aquél que quiera desafiar mi voluntad.
SANDRA y JAIME: ¿Cuál es tu voluntad?
VOZ EN OFF: Esa es tu decisión.
SANDRA: Dame una señal, no me dejes desamparada.
JAIME: ¿Qué esperas? Él te está dando todo. Sólo di sí o no y harás su voluntad.
SANDRA: Es que... no puedo decidir.
JAIME: No te abandones. Estoy yo o está él. Mi paciencia se acaba.
SANDRA: Soy una víctima de la voluntad de otros. (Pasos, entra TOMÁS)
TOMÁS: (Agitado) Vamos, ahí viene.
JAIME: Te di la oportunidad. Ahora nada importa.
TOMÁS: ¡Salgamos, date prisa!
JAIME: Libertad es amor.
SANDRA: Yo siento amor.
JAIME: Porque es la voluntad.
TOMÁS: Da marcha atrás.
JAIME: No, tengo la luz en mi interior. Huyamos Tomás. Este no es mi lugar. (Salen)
SANDRA: (Elevando la vista) Amo. (Se arrodilla en actitud de rezar) Esa es tu voluntad. (Murmura)
SUMO PASTOR (Molesto) ¿Con quién hablabas mujer? (Entra el séquito)
SANDRA: Con Aquel.
SUMO PASTOR: Vi dos cuerpos que corrían entre la obscuridad.
SANDRA: Él habló en mi interior. Estoy contenta, él me habló.
SUMO PASTOR: ¡Contéstame! ¿Quién estuvo aquí?
SANDRA: En mi corazón estuvo “el que todo lo puede”.
SUMO PASTOR: Esta mujer está enferma. No es una mujer santa, me ha desobedecido.
SANDRA: ¿A qué llamas desobedecer?
HOMBRE 1: (Indignado) Y todavía tiene el descaro de hablar.
HOMBRE 3: Tal vez lo que dice sea cierto.
HOMBRE 2: Pero el único que puede hablar con “el que no tiene nombre” es el Sumo Pastor.
HOMBRE 1: ¡Callen! Esta mujer ha caído en la traición. ¡Desterrémosla!
MUJER 1: Hay que escucharla, tal vez sepa algo.
MUJER 2: ¡Si habló con ella, puede hablar con todos!
HOMBRE 3: Tal vez sea como dicen algunos. Dios está en nosotros.
SUMO PASTOR: ¡Faltos! Dios escoge, no todos somos dignos. Yo les aseguro que esta mujer ha venido para probar nuestra verdadera fe. (Silencio. El séquito se aleja un poco de él y se miran entre ellos).
MUJER 1: ¿Y cómo es su voz?
SANDRA: Como la tuya.
SUMO PASTOR: Injuriosa. Cómo puede tener tan horrible voz. Voz de mujer.
TOMÁS: (Entra agitado) Javier ha salido de nuestra congregación, Sumo Pastor ¿Lo seguimos?
SUMO PASTOR: Dios nos pone pruebas, quiere conocer nuestra fuerza. ¡No me dejes perder mi rebaño. Mi red se ha roto y mis peces se pierden en el mar de la perdición (Señalando a SANDRA) Tomen a mi cordero descarriado y ayudémosla a regresar. (Los 3 hombres se aproximan a SANDRA, ella trata de huir). ¡Sujétenla, amárrenla si es preciso! (La amarran)
SANDRA: Tener piedad, soy una ciega, no conozco camino alguno.
TOMÁS: ¿Cuál es el delito? ¿Por qué tratarla así?
MUJER 2: Sandra asegura haber hablado con Dios.
TOMÁS: ¿Es verdad eso Sandra?
SANDRA: Por lo menos lo he escuchado
TOMÁS: ¿Qué ha pasado en ti?
SUMO PASTOR: No la escuchen más, está faltando a nuestras leyes.
HOMBRE 3: Tal vez no hay un solo Mesías. Tal vez yo pueda hacer algo.
SUMO PASTOR: ¡Cálmense! ¿Qué les pasa? ¿Tan rápido pierden su fe?
HOMBRE 1: ¡El fin del mundo se aproxima!
SANDRA: El fin del mundo siempre ha estado en nosotros.
HOMBRE 1: El ovni mayor vendrá por nosotros. ¡Estoy preparado Señor! ¡Ven, llévanos contigo y destruye a los infieles!
HOMBRE 3: No es un ovni, es alguien que nos liberará, nos juzgará, el alfa y el omega. He guardado tus mandamientos, no he erigido nada a mi imagen y semejanza.
SUMO PASTOR: No olviden lo que les he dicho, sólo nosotros tenemos la verdad.
MUJER 1: ¡Liberémonos de nuestras ataduras terrenales! Matarme y destruir mi cuerpo para estar más próxima a mi siguiente etapa.
SUMO PASTOR: Idiota, el cuerpo es el templo, nuestro sostén, sin él no podremos subir a la nave y permanecer en la estrella protectora.
SANDRA: Sigan lo que les dicta el corazón. La voluntad del Señor está en nosotros; nuestra libre decisión es su voluntad.
SUMO PASTOR: Su voluntad es lo que yo diga.
TOMÁS: Qué es lo que dictas.
SUMO PASTOR: Desnúdenle la espalda y azótenla.
SANDRA: Su voz he escuchado y ni tus latigazos harán que la olvide.
SUMO PASTOR: No le amarren la boca, déjenme escuchar los lamentos de aquél que vino a perturbarnos. No te preocupes, mujer, sólo tu cuerpo padecerá, pero serás liberada. Quiero escuchar tu perdón y darte una cura.
TOMÁS: ¡No dejes que la lastimen más!
SUMO PASTOR: Pedir por ella. Yo haré la tarea difícil. (La golpea)
TOMÁS: No puedo ver esto. Jaime, por qué alteraste nuestra paz. (Sale)
MUJER 1: Habla, quiero conocer la voz.
HOMBRE 1: ¡Cállate! O después estarás como ella.
HOMBRE 3: El perdón es el más grande de los dones.
MUJER 2: La piedad es el principal, enterrar a los muertos y acoger al desvalido.
HOMBRE 3: Considerar al vecino como igual.
SUMO PASTOR: (Golpea nuevamente) Vamos, no te escucho. Quiero ayudarte.
SANDRA: Si no cumplo con tus deseos, déjame libre.
SUMO PASTOR: Yo soy el camino, no te alejes. (Se acerca a ella. En secreto) No me quitarás mi lugar. (Alto) El mal no te quiere dejar. (Golpe)
SANDRA: (Grita de dolor, enfadada) Te equivocas, no quiero competir, sólo quiero ver con mis propios ojos.
HOMBRE 2: Tus ojos son los nuestros, todos somos uno. (SUMO PASTOR da otro latigazo, quejido)
MUJER 2: Si habló con ella, todos pudimos escuchar.
SUMO PASTOR: Ella miente. Sólo yo estoy capacitado para comunicarme con “quien todo lo puede”.
MUJER 1: No quiero pecar. Pero quiero una prueba. (Nuevo latigazo, grito ahogado)
HOMBRE 2: ¿Quién puede saber la verdad?
HOMBRE 1: El pecado está en todas partes. Tal vez Dios no.
SUMO PASTOR: (Se acerca nuevamente a Sandra, de manera lujuriosa le acaricia la espalda, ella muestra dolor, continúa acariciándola, la abraza, ella lo quiere evitar. Quedo) Te deseaba para mi. (Sigue tocándola) Esto se puede arreglar, yo obtengo lo que quiero. Sólo dime sí, y tu dolor será detenido. Vamos, es tu oportunidad. (Se aleja) ¡A callar! La condenada hablará (Todos guardan silencio, atentos)
SANDRA: (Pausa. Solloza) Yo decía tener fe, pero lo único que hacía era seguir ciegamente instrucciones, ahora veo.
HOMBRE 1: El mal es persistente, no cede ante el dolor.
HOMBRE 3: ¡Enséñanos a ver!
SUMO PASTOR: (Se arrodilla. Falso) Me haces sufrir. ¡Oh, Gran Padre! Me sometes a pruebas difíciles, el único que se salvará seré yo y quien me siga.
MUJER 1: ¡No! Por piedad, no te olvides de tu seguidora.
HOMBRE 2: ¿Qué hay de tus fieles?
HOMBRE 1 (A SUMO PASTOR): Danos tu consejo y lo haremos.
SANDRA: Hacer lo que convenga a cada uno. Tengan piedad por ustedes mismos.
SUMO PASTOR: ¡No interfieras en nuestro bienestar! Evadan sus falsas palabras, el bien estará con aquél que me siga.
SANDRA: Síganlo y sólo serán una maza informe, sin peso y sin razón. (El séquito se mueve, bullicio)
SUMO PASTOR: (Fuerte latigazo) Si por mi fuera, ya te habría matado.
SANDRA: (Con carácter) Matarme sería demostrar tu barbarie.
SUMO PASTOR: Te demostraré mi barbarie cosiéndote a golpes.
SANDRA: Hazlo, lo disfrutaré. (Gritando) Entérense, vean lo que hace su líder.
SUMO PASTOR: No tomen en serio sus palabras. A veces para liberar hay que matar. No quisiera hacerlo, pero ella me obliga. (La golpea una y otra vez)
MUJER 2: El mal caerá sobre nosotros, no podemos ver.
HOMBRE 2: Destruir, aniquilar, matar, violar.
HOMBRE 3: Merecer lo que cada uno ha hecho.
MUJER 1: (Grita y se mueve en cualquier y todas direcciones)
HOMBRE1: Calmémonos, lo que el Sumo Pastor hace es lo mejor para todos. Orar hermanos. (Sigue la confusión)
TOMÁS: (Entra) No puedo dejar de escuchar este escándalo. (Ve la flagelación) Deténganse. Esto es absurdo. ¡Pero Pastor ¿Qué decisión ha tomado?! Deténganse. No puedo ver esto. (Se tapa los ojos)
SANDRA: Escúchenme. Yo no puedo decir que tengo la verdad, mas sin embargo ahora me siento bien. (Latigazo)
HOMBRE 1: ¡Estúpida! ¿Cómo puedes sentirte bien con el cuerpo destrozado?
MUJER 2: El dolor es placer.
HOMBRE 3: El dolor es el camino de la purificación.
MUJER 1: Sacrificio, virtud del alma.
HOMBRE 2: Ayuno, suplicio, tormento, consuelo absurdo de aquellos que no saben vivir.
SANDRA: Es necesario buscar su propio camino.
HOMBRE 1: El camino está hecho por los demás, jamás tomamos decisiones.
MUJER: Unirnos para vencer.
SUMO PASTOR: (Golpea a Sandra) Si que tienes empeño, ya estoy cansado. (Grita) Esta mujer. (El séquito lo atiende) Esta mujer ha atentado contra mi y contra todos ustedes. Estaba destinada a entregarme su cuerpo por primera vez y hasta que yo lo viera conveniente. Ella no quiso acatar esa orden y, a demás, cuestiona nuestras leyes. Merece la pena máxima.
HOMBRE 1: Nos beberemos su sangre.
MUJER 2: (Con tristeza) Su cuerpo terminará tan destrozado que jamás sabremos cómo era su cara.
SUMO PASTOR: (Enérgico) Si alguien es infiel merece castigo. La traición no tiene cabida en el alma humana. Traicionar es matar la vida.
HOMBRE 3: Pero existe el perdón.
HOMBRE 2: Y también el olvido.
MUJER 2: Sin embargo el odio persiste.
TOMÁS: El odio y el perdón son uno solo. La resistencia a olvidar es la diferencia.
SANDRA: Estoy dispuesta a pagar el precio por haber perturbado tu paz. (La luz cambia, el SUMO PASTOR la golpea con el látigo, el séquito participa en una “danza”, están en éxtasis, el ruido, las luces indican caos, bajan las luces. Breve oscuro. Entra silenciosamente JAIME, SANDRA lentamente levanta la cabeza y lo ve. Todos se encuentran tirados en el piso, unos muertos, desmayados, dormidos, en trance. Sandra continúa amarrada. Débil) ¿Qué haces aquí?
JAIME: (Pausa) Vine a ver que había pasado.
SANDRA: Me abriste los ojos, ahora veo, escucho y hablo con mi voz. Quise ayudarlos.
JAIME: Eso piensas.
SANDRA: ¿Por qué haz regresado?
JAIME: Por que allá tampoco era mi lugar.
SANDRA: Pero si tu me diste una nueva vida ¿No haz encontrado tu paz?
JAIME: No. Tal lugar no existe.
SANDRA: Pero si ahora puedes ver.
JAIME: Ver no basta.
SANDRA: Pero tú sabes hablar, he aprendido a hablar.
JAIME: De qué me sirve hablar. Ya no siento la luz en mí
SANDRA: ¿Esque has perdido la fe? (Jaime guarda cilencio)
SANDRA: No puedes regresar aquí con esa respuesta. Tú me enseñaste un camino.
JAIME: Te abrí una puerta falsa.
SANDRA: A caso ¿No hay una sola verdad? Dime, sólo hemos abierto puertas falsas siempre. ¿Ni tú ni yo tenemos razón en buscar la estabilidad?
JAIME: Sólo sé que hay barreras.
VOZ EN OFF: Las barreras son humanas.
JAIME: Las barreras no se pueden derribar.
SANDRA: ¿Somos títeres dejándonos manipular?
JAIME: En la vida no se toman decisiones, sólo se siguen reglas.
SANDRA: No. Yo me opongo. No ha sido en vano la búsqueda. Jaime, no te dejes vencer. Hay algo que me dice que sigamos nuestro camino.
VOZ EN OFF: Una luz brilla en tu interior.
TOMÁS: (Se levanta) ¿Qué ha pasado? (Ve los cuerpos tirados, mira a JAIME) ¿A qué haz vuelto?
JAIME: (Perdido) Salí en busca de fe, gente que sintiera en verdad la amistad, el amor, una pasión sincera, pero me he mentido.
SANDRA: Te haz engañado, buscas algo que ni tu mismo tienes. Debes sentir para creer.
TOMÁS: (Revisa cada cuerpo, el HOMBRE 1 está muerto) Todo llega a su fin tarde o temprano.
SANDRA: Esa voz sigue diciendo que busque en mi interior.
TOMÁS: ¿Alguna vez viste su señal? (Mujer 1 no vive)
JAIME: La señal no se ve, tan sólo se siente.
TOMÁS: (Ve a SANDRA y a JAIME deja de inspeccionar los cuerpos) Desistan. Busquen un orden, esto tiene que acabar.
SANDRA: Es necesario continuar.
TOMÁS: Esto es inútil. (Mujer 2 regresa del trance y poco a poco se reincorporará)
JAIME: Tal vez haya beneficios.
TOMÁS: ¿Qué clase de beneficios? Mira, nuestra comunidad ha sido destruida.
SANDRA: Las religiones desunen.
TOMÁS: ¿Tú quien eres para juzgar?
JAIME: ¿Quién lo puede hacer?
VOZ EN OFF: Se puede ver y hablar, pero jamás se actúa.
SANDRA: Se juzga y no se piensa, y cuando se piensa no se juzga.
TOMÁS: ¿Qué se debe hacer? (HOMBRE 3 lento se reincorpora)
JAIME: Pensar y sentir. (Se dirige a SANDRA la desata)
SANDRA: Tomar tu camino.
MUJER 2: Volver a ti.
HOMBRE 3: Estar contigo.
SANDRA: Se es pastor y ciervo.
SUMO PASTOR: (Desde el suelo). Ahora soy juguete de mi destino. Me he quedado sin nada, indefenso y tan común. Ya no soy el Sumo Pastor.
SANDRA: Levántate y sigue tu camino.
SUMO PASTOR: No puedo seguir adelante.
TOMÁS: Todo lo que pensaba y creía se ha acabado, hay que recomenzar.
MUJER 2: Amor y odio son uno y jamás quedarán atrás.
HOMBRE 3: Son el motor que nos impulsa, construimos o destruimos.
VOZ EN OFF: Según esté tu corazón, es lo que harás.

OSCURO FINAL



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