ÉTICA
Y CULTURA CONTEMPORÁNEA
AUTOR: HUGO IBARRA ORTIZ
INTRODUCCIÓN
El presente trabajo se exterioriza como un informe de investigación,
mas que como un discurso argumentativo, o como una serie de fonemas que tienen
que ver con una realidad parmenídea, prístina, estática o
extática. No pretende ser el último léxico definidor de una
situación tan compleja como lo es la filosofía
contemporánea y su respectiva ética. No es un tratado de
ética dónde se puedan encontrar definiciones de diferentes autores
y sus cosmovisiones. No es para que lo lean los muchachos de preparatoria. No es
un decálogo de como comportarse. No es una narración. No se si sea
solamente un juego más del lenguaje. Tampoco es un tratado de
antropología.
Intenta mostrar que la llamada Época Moderna o racionalidad
instrumental se olvidó por preguntarse por el hombre. En el intento
desesperado de salvarse por su propia mano ( pues el Dios cristiano se
murió hace mucho y su providencia también ), de darse a sí
mismo todas las condiciones de posibilidad de su existencia, de bastarse a
sí mismo, de crearse por sí solo y sobre todo, en su afán
de dominio del ser o de la naturaleza, o de los demás seres humanos, de
conocer más y mejor, de hacerse dios; ha dejado de lado el bienestar de
los hombres, la responsabilidad, el amor, la solidaridad, la caridad, los
sentimientos, inclusive la libertad. El cuadro de Francisco Goya representa muy
bien esta época; además, lo tomo como ejemplo de lo que quiero
expresar; sin embargo, no hago de él una descripción
estética, sino más bien intenta tomarla como símbolo de
dicha época.
Así mismo la ética perteneciente a esta época ha sido
ultrajada por la epistemología, violada por la codicia del saber,
arrinconada como un cacharro que nos puede servir para algunas actividades y que
sin embargo no puede ser la que guíe a los hombres. Como dice Carl
Friederich von Weizsacker en La valides de la ciencia: el mundo
científico y técnico de la Edad Moderna es el resultado de haberse
atrevido, el hombre, a conocer sin amar. Se hace del hombre lo que se
haría a cualquier otro objeto. La verdad somete, esclaviza, socava al
sentimiento, a las bondades. Es más bueno conocer mucho que ser bueno. Se
escoge a Descartes, Kant, Hegel y Husserl, por la simple y sencilla
razón que me parecen que son los filósofos que han representado
mejor el esquema de la modernidad; y de alguna manera, el pensamiento de estos
filósofos, son tres momentos de un mismo bloque, son una trinidad que se
erige como un dios que tiene su propio credo.
Este trabajo pretende describir de qué manera y en qué medida
se ha cometido un parricidio con premeditación, alevosía y
ventaja. En efecto, los filósofos contemporáneos y los
postfilósofos, han cometido, los primeros, un parricidio, han matado a
sus padres para que ya no engendren más vástagos
deformados,
[*] para que ya no críen mas
problemas ficticios. Los segundos se han quedado huérfanos, los
postfilósofos, pues han enterrado a la filosofía y no quieren
tener padres ni abuelos ni ningún tipo de parentela que tenga que ver con
la argumentación y con el logocentrismo, el fonocentrismo, lo
trascendental con la fundamentación, etc; excavando sus raíces y
royéndolas hasta lo último para que no retoñe mas,
deconstruyendo lo construido y dejándolo así, aplanado el terreno
de la filosofía a mazazos y dejándolo todo tirado, triturar hasta
las cenizas. Esto son los problemas a los que se enfrentarán Apel y
Dussel.
El presente escrito intenta ser una comparación entre dos
éticas envueltas en una marea vertiginosa de discursos relativos y
relativizantes. Apel y Dussel en diálogo. Dos contra el mundo
cínico. Peleadores incansables porque halla justicia en el mundo,
solidaridad, responsabilidad y liberación. Los dos con los parricidas y
contra los parricidas; los dos contra los huérfanos y los roedores,
rechazando a los deconstructores y arqueologistas, a posmodernos y
posfilósofos. Se escoge a Apel y a Dussel por tener la
consideración muy personal de que ambos filósofos pueden ayudar en
mucho a delinear el rumbo de la filosofía, y porque ambos han tenido la
preocupación por denunciar, no sólo la crisis que está
viviendo la filosofía, sino la humanidad entera; y por último,
porque han sido los dos pensadores, uno del norte y otro del sur, que han
decidido entablar un diálogo abierto y constructivo.
En los dos se encuentra el mismo disgusto que sienten los posmodernos por
esa violencia de la época moderna y encuentran, a diferencia de aquellos,
la salida en la ética. Dejan de lado la construcción de grandes
sistemas metafísicos, dejan al margen las pretensiones de centralidad y
de absolutez; los dos hacen reflexionar en el destino y la función del
pensamiento filosófico. Pero la ética es quien los separa.
Aquellos son teóricos irónicos, cínicos estéticos,
antiéticos, amorales, pues la moralidad se construye, no se deconstruye,
ellos, los que se autodenominan posfilósofos, están más
allá del bien y del mal; Apel y Dussel no. Para estos lo que
salvará a la filosofía de eso que se ha pregonado con tanta
fuerza, su muerte, es la ética. La epistemología ya no puede dar
nada, pues ya lo dio todo, ahora le toca a la ética dirigir los pasos del
hombre por este desierto lleno de ilusiones creadas por la insolación y
la avidez por lo inmaculado, la originalidad se busca por la
originalidad.
La otra hipótesis que se maneja en este trabajo es que los discursos
éticos de Dussel y Apel no son excluyentes uno del otro, como pudieran
parecer en algún momento, sino, incluso complementario. Se perfeccionan
el uno al otro en una gran apología que puede envolver el hemisferio
norte con el sur en una megaética. Un gran discurso que repercute de
manera directa, primero en las comunidades, en los pueblos, los estados: y
después, en un segundo momento entre las naciones, en el derecho
internacional. Dos caras de una misma moneda, dos piernas de un mismo gigante,
dos caballos de un mismo tiro. Estas son las ideas principales que se esbozan en
este sencillo trabajo.
CAPITULO I
El sueño de la Razón crea monstruos
PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
A LA MANERA DE GOYA.
Oscuro, violento, grotesco, moderno, goyesco: Saturno tragándose a
su hijo, devorándolo, engulléndolo. Dios de la agricultura que fue
destronado por su hijo, en venganza se lo come. Ojos desorbitados que no miran a
la noche infinita que lo circula, aberrantes, enajenados; mas que boca fauces
hambrientas, incisivas; melena ceniza al viento que se sacude al dentellear;
brazos acerados que se aferrar fuertemente a su víctima; víctima
descabezada, desbrazada, desnuda, muda, leve; desnudez en neblinas. Gigante que
consume, pesadilla vuelta realidad. Dios de la agricultura, dios de la
técnica, dios de la ciencia, dios de la transformación de la
naturaleza, dios dominador.
Acromegálico que sale de las sombras, que esta en las sombras como
en su elemento, que trae en sus manos un cuerpo yerto, medio consumido, ya sin
un brazo, ya sin la cabeza y mordisqueado con ansias en el antebrazo izquierdo.
Juego de contrastes entre luz y sombras. Locura que se erige como razón,
sangre derramada sobre los labios y manos del antropófago. Estado de
libertad de la conciencia, la angustia, lo monstruoso, y lo sublime se
desprenden con la fuerza de un pesadilla, proyección visible de los
aspectos obsesionantes de la conciencia. Realidad y sueño se impulsan sin
tregua, hasta identificarse con el contexto de una experiencia subjetiva
inquietante.
Retrato de una época, festín alegórico,
consumación del proyecto subyugador, de la elucubración de
subsumir todo en la unidad, la diversidad en la conciencia, no es la conciencia
del ser, sino más bien -como diría el maestro Kuri- es el ser de
la conciencia. Solo que dicho plan de enlazar toda la heterogeneidad se sale de
la mano a la mencionada conciencia; se le escapa el poderlo todo. Es el hombre
ante su creación, la creación se lo come, lo rebasa, lo supera
enormemente.
La pintura de Goya anuncia el tiempo de la mayúscula angustia, de la
gran congoja. El sueño de la razón crea monstruos, éste es
el monstruo que se come a su hijo, hijo que le ha dado la vida al padre. El
padre es producto del hijo y sin embargo se lo come en un mar de tinieblas, de
oscuridad. La oscuridad es signo de incertidumbre, de sospecha, nada es seguro
ya. El hijo que ha creado a su padre es tragado por éste, el hijo le ha
dado vida, le ha dado el ser y sin embargo se lo saborea. El hombre ha creado a
la modernidad y la modernidad se lo traga. El hombre le ofrece culto a la
ciencia, a la agricultura, a la técnica, es su dios no obstante el dios
lo roe.
Saturno es la modernidad, es esas ganas de dominar todo bajo la
técnica, de subsumir el todo bajo la unidad; el hijo es el humano que se
ha fiado de la razón y de sus visiones oníricas para dejarse
poseer por sus brazos, sólo para ser comido. La racionalidad
soñando, soñando ha ser dios ha engendrado figuras que la rebasan
y se le salen de la senda deseada por ella. Es símbolo de la
modernidad.
La pintura de Goya denuncia: la metafísica de la subjetividad, la
razón instrumental, se ha olvidado del hombre, de lo que es, de lo que
pretende, y su relacionarse entre sí; y no solo se ha olvidado, se
olvidó porque lo engulló. Un olvido de fundamentar a la
ética en tanto que ética, puesto que ésta ha sido la sombra
vacua de la epistemología, la hermana inútil del gran ogro creado
que para poco o nada sirve para el dominio del ser, de la realidad. Veamos, como
mas bien, en la historia de la filosofía moderna se ha sustituido al
hombre por un "sujeto intelectual ejemplar: anónimo, ilustrado, sin
cuerpo, mera categoría teórica"
[1].
Es el protagonista ausente, ese que desea, tiene angustia, comete errores,
miente, corrompe, mata, espera, juega, ríe, llora, abusa pero que no
está. La metafísica de la representación se ha quedado
también retirada, alejada de la experiencia de la vida cotidiana: del
hambre, de la vileza, de la congoja, del desconsuelo. "Y el hombre como realidad
espesa y primera, como objeto difícil y sujeto soberano de cualquier
conocimiento posible, no tiene lugar alguno en
ella"
[2]. Ha desmembrado al hombre en episteme y
ethos, en cuerpo y alma, en yo empírico y sujeto trascendental, en saber
que se sabe rasgado, escindido, inconcluso. Ha habido un descomunal olvido de la
ética, del hombre y sus semejantes, de los otros yoes, todos han quedado
en una tautología de lo mismo: la ciencia, la tecnología, la
voluntad de dominio., en
Mathesis y
Taxonomía. Tal olvido
ha traído como secuela la tecnología del yo, el uso y abuso, el
atropello y la ilegalidad, la iniquidad y la extralimitación, el exceso y
el despotismo, el completar el nihilismo activo.
Sin embargo, y a pesar de que se lo ha tragado, que lo ha masticado
lentamente para que la angustia y la agonía sea dosificada, el hombre
ilustrado, el hombre de la razón técnica, el alabador de Saturno
sigue creyendo en este dios-monstruo en esta trinidad inmanente.
LA IDEA CLARA Y DISTINTA
Descartes estaba convencido que el método axiomático de las
matemáticas lo llevaría de forma deductiva hacia la verdad, es tal
su empeño que lo introduce como método a la filosofía dando
pie a todo su sistema. Estos métodos son el análisis de los
geómetras y de los algebristas. Descartes encuentra en ellos el mismo
rigor que la lógica formal, con la ventaja que hacen progresar el
conocimiento y permiten descubrir nuevas verdades. Existe pues, la necesidad de
un método para la investigación de la verdad:
Entiendo por
método, reglas ciertas y fáciles gracias a las cuales el que las
observe exactamente no tomará nunca lo falso por verdadero y
llegará, sin gastar inútilmente esfuerzo alguno de la mente, sino
siempre aumentando gradualmente la ciencia, al verdadero conocimiento de todo
aquello que sea capaz.
[3]
El método en Descartes sirve para elaborar la metafísica de
éste y queda justificado por ella. Tal metafísica no tiene la
intención más que de penetrar en la realidad para
apropiársela, para representarla. A Descartes no le interesa fundamentar
o dar un método para llegar a lo que es bueno o no, sino más bien
le importa la verdad o falsedad, desde aquí según él se
podría vislumbrar lo otro, la ética. El instrumento general del
conocimiento es la razón o el buen sentido, capacidad de juzgar bien y
de distinguir lo verdadero de lo falso. Es sumamente importante saber,
distinguir, no equivocarse, no errar, no fallar. Hay una línea continua
de Galileo a Descartes.
Para Descartes
se trataba de sacar a la luz al pensamiento como forma más general de
todos estos pensamientos que son el error o la ilusión, de manera que se
conjurará su peligro, con el riesgo de volverlos a encontrar, al fin de
su camino, de explicarlos y dar, pues, el método para prevenirse de
ellos
[4].
Los cuatro preceptos del Discurso son de modo matemático
reducido a lo esencial y por lo tanto generalizado; el primero se refiere a la
intuición y los otros a la deducción:
El primero no
admitir jamás por verdadera cosa alguna que no la conociese
evidentemente como tal, es decir, evitar cuidadosamente la precipitación
y la prevención, y no comprender en mis juicios nada más que lo se
presentase tan clara y distintamente a mi espíritu que no tuviese ninguna
ocasión para dudar de ello.
[5]
Este primer precepto se reduce a lo siguiente: no aceptar como verdadero
sino lo que es evidente. De lo contrario las ansias de certeza del
filósofo se verán esfumadas, borradas. La evidencia consiste en la
intuición intelectual de una idea clara y distinta, y se caracteriza por
la indubitabilidad, excluyendo toda posibilidad de error. El ser humano y sus
relaciones son más bien difusas no son tan evidentes como un axioma
matemático, tampoco no hacen progresar al conocimiento, no ayuda a poseer
el cosmos, no son una evidencia indubitable, no son representables, conducen a
error.
La intuición se define de la manera siguiente:
Entiendo por
intuición, no el testimonio variable de los sentidos, ni los juicios
engañadores de la imaginación, sino la concepción de un
espíritu sano y atento, tan fácil y distinta que no quede duda
alguna acerca de lo que comprendemos; o bien, lo que es lo mismo, la
concepción no dudosa que nace en un espíritu sano y atento de la
sola luz de la razón
.[6]
Esta intuición no nace de lo sensible o de lo empírico, sino
solamente con la sola luz de la razón. De esta manera puede ver
cualquiera que existe, que piensa, que 2+2 es igual a 4, que un triángulo
tiene tres lados, etc. Desgraciadamente lo humano no puede ser formalizable como
lo son los números, de lo contrario quizá Descartes se hubiese
interesado en intuirlo. El objeto de esta intuición es la idea clara y
distinta, es el axioma de donde parte todo el sistema cartesiano. El que una
persona mate a otra o bien le mienta no es nada claro. A Descartes no le gustan
las complicaciones, tiene pavor a error, a lo que se le escapa, a lo que no
puede dominar; es más sencillo y más provechoso discurrir sobre
cómo podemos conocer. Una idea es clara cuando se perciben todos sus
elementos y una idea es distinta cuando no se puede confundir con otras. El tipo
de idea clara y distinta es la naturaleza simple, ésta puede ser una
esencia como la del triángulo, un hecho como el del pensamiento, una
existencia como la del yo, o también una relación de dos
términos como la de igualdad. La existencia a la del yo de la que se
refiere Descartes no es el de un sujeto circunstanciado, ni que se sabe finito o
bien, que se sabe difuminado por su situación, no está hablando
del hombre Descartes, está hablando de una categoría
a
priori. "Con el cogito sum pretende Descartes dar a la filosofía una
base nueva y segura. Pero lo que él deja indeterminado en este comienzo
"radical" es la forma de ser de la res cogitans, o mas exactamente, el sentido
del ser del sum."
[7] Pero nunca podría
ser la voluntad, los sentimientos o alguna otra nebulosa de lo que está
compuesto ese ser tan inocuo como lo es el humano una idea clara y distinta. Es
un afán de ordenar, de matematizar, de llevar a cabo una ciencia general
de la regularidad, de la simetría.
Descartes se pregunta por la esencia del que duda, es decir, que hay
obviamente algo que esta dudando y ese algo soy yo, más sin embargo,
¿qué soy yo? Lo que ante todo se da en el cogito es el pensamiento:
es inmediatamente conocido por la conciencia: De aquí se sigue que hay
identidad entre el pensamiento y la conciencia o lo que es lo mismo, que no hay
pensamiento sin conciencia. Para Descartes es una simple definición
nominal: "Con el nombre de pensamiento entiendo todo lo que sucede en nosotros
de tal manera que somos inmediatamente conscientes de
ello"
[8] Pero el yo no se reduce al
fenómeno psicológico del pensamiento, es una cosa pensante "una
sustancia cuya esencia entera o naturaleza es la de
pensar".
[9]
Ahora bien para Descartes el Yo revelado en el cogito no es principio de
vida de un cuerpo, es categoría teórica, es representación
epistémica. En efecto, el alma es una sustancia muy distinta del cuerpo.
Pues todavía duda de la existencia de los cuerpos y esta ya seguro de la
existencia Cogito. Por lo tanto, el Cogito es más conocido, es
más evidente que los cuerpos, es lo primero que conocemos y la más
certísimo. En efecto, el cuerpo es un sustancia cuya esencia es la
extensión y el alma es una sustancia cuya esencia es el pensamiento. El
cuerpo considerado en sí mismo, depende de la física y de las
leyes del movimiento. El alma es espíritu puro. En cuanto esta pasiva
contemplando las ideas y en cuanto esta inactividad es la voluntad. El hombre ha
sido desgarrado, ha sido escindido, bifurcado, desmenuzado; es una
exteriorización empírica y trascendental.
Pero de ninguna manera Descartes aborda aquí lo que es el hombre.
Éste es más bien considerado en consonancia con el orden, con la
representación, con la simetría. Nunca es considerado en sí
mismo, no hay en Descartes una antropología, un pensar en el hombre. El
alma no es para el padre de la filosofía moderna una sustancia al estilo
del cristianismo, es mas bien reducto teórico, especulación
racional, concepto formal.
Creo firmemente que la filosofía no se puede reducir a un
método cuantitativo y ni mucho menos axiomático, de lo contrario
el ser humano se disminuiría a ser un simple mecanismo
hemostático con un ordenador ( su alma ) totalmente disímil. Por
otro lado la supremacía de la conciencia o del cogito sobre los
entes ha hecho a toda la modernidad subsumirse bajo el mandato del yo, del
espíritu, de la voluntad de poder. Y totalizado la realidad, una realidad
mantenida por el yo europeo, que al no abrirse al Otro, siempre su historia
será un eterno retorno a lo mismo.
Se deduce que a Descartes no le preocupo el pensar en el hombre, lo que a
él le importó es dar los requisitos de verosimilitud lo más
perfectos posibles, para conocer, para adueñarse del ser, de lo que
hay.
LA IDEA TRASCENDENTAL
Kant infla al
Ego cogito, lo pone por encima de todo, lo hace
trascendental. El primer paso de Kant en la
Crítica de la razón
Pura es el de aislar la sensibilidad, a la manera de un químico que
aísla el cuerpo extraño, haciendo abstracción de todo lo
que le añade el entendimiento, y analizándola para poder
determinar su valor o alcance. Así pues, la estética trascendental
empieza con algunas definiciones que son capitales para el resto de la
crítica. "La teoría kantiana de las condiciones del conocimiento
teórico y practico es efectivamente trascendental, no
antropológica".
[10] Esta es pues, una
primera reducción del hombre en tanto tal; es obvio que Kan no es
consciente de ello, pues no era tal su intención y su hubiese sido
consciente, quizá no le importó. La intención era darle a
la representación mental todas las condiciones de posibilidad para que la
diversidad fuera subsumida en la unidad, en la unidad de
cogito, del yo
trascendental. Además de dejar de lado las teorías
cartesianas.
Kant habla de que la única intuición que tiene el hombre es
una intuición sensible y nunca una intuición intelectual ( a la
manera de Dios), está por demás afirmar que no puede haber
ningún conocimiento metafísico de la realidad. (Sería bueno
considerar a qué metafísica se refería Kant, tomando en
cuenta a su maestro Wolff y, a su vez, a Francisco Suárez). Así
pues la sensibilidad queda definida como pasividad, como pura receptividad y el
conocimiento se define como espontaneidad o actividad. Pero esta sensibilidad de
la que habla Kant no parece ser la sensibilidad de todo, sino más bien la
que esta en el orden del conocimiento.
Asimismo la sensación es la "impresión de un objeto sobre la
facultad representativa". Los sentidos fueron repudiados por Descartes como
vía para el conocimiento, luego, Kant tampoco los toma, lo único
que pretende es darle todas las armas a la razón representativa para huir
del error y de la ilusión, de lo impensado.
Sería inútil negar que Kant habla de sensaciones fuera del
tiempo y del espacio, pero es que el tiempo y el espació son inmanentes a
la conciencia, son condiciones, a priori, de posibilidad del
conocimiento; nunca se está hablando de espacio en sí ni de tiempo
en sí, sino como meras categoría teóricas; para ir
construyendo una racionalidad procedimental, un pensamiento
totalizante.
El logos de la representación es tan fundamental en Kant como su
crítica. Pues éste consiste en alinear diversas representaciones
sensibles bajo una representación común. Hay aquí una
metafísica idealista de lo Uno en que lo múltiple intenta ser
subsumido, lo infinito y lo finito absorbido, lo universal y lo temporal
amoldado, lo necesario y la contingente adecuado. Esto es la unidad
trascendental, objetiva, de la apercepción. Los juicios y las
categorías todos recaen sobre lo mismo, relacionado con la
metafísica de la conciencia.
Ésta unidad trascendental de apercepción es un
estamento sospechoso del cual tiene que ver poco o nada con el hombre.
Aún y cuando Kant era cuáquero veía en la crítica de
la metafísica la posibilidad de emancipación del hombre, pero,
¿realmente su Crítica habla del hombre? El ansia de salirse de una
escolástica decadente llevó a muchos filósofos de buena
voluntad a olvidarse del hombre y de lo que realmente necesita. En la
fundamentación de la metafísica de las costumbres se
lee:
... la
razón ordena, por sí misma e independientemente de cualquier
fenómeno, lo que debe acontecer, y por consiguiente acciones de las que
hasta ahora el mundo no ofreció ejemplo ninguno y de cuya conveniencia
hasta mucho pudiera dudar quien todo lo funda en la experiencia, pero que no
obstante la razón requeriría
inflexiblemente...
[11]
Es así que el hombre concreto, el hombre de carne y hueso queda
fuera, subsumido a los requerimientos de la razón. La experiencia no
puede dar ningún tipo de conocimiento, ni de lo que es bueno, ni de lo
que no lo es. Es la teoría sobre la praxis, la especulación sobre
la experiencia
Kant habla de cuatro paralogismos que comete Descartes, acerca de la
psicología racional y con esto pareciera que habla del hombre. sin
embargo no es así. El primero es el paralogismo de la sustancialidad, el
segundo es el de la simplicidad, el tercero de la personalidad y el cuarto de la
identidad exterior. El primero consiste en pensar el alma como sustancia, el
segundo consiste en considerar el alma como sustancia simple, el tercero que
estriba en considerar el alma como algo que no cambia con el tiempo, y el
último que habla de la dudosa existencia de los objetos sensibles fuera
de nosotros.
[12]
Todo este artificioso discurso sobre los paralogismos se resumen en el
primero y en el último de tales paralogismos. El yo trascendental
kantiano no puede pensarse de la misma manera que el cogito cartesiano.
Para Kant el yo no es una cosa en sí, es decir, un noúmeno, pero
tampoco está en el ámbito de la experiencia; tiene, más
bien, un pie en el mundo fenoménico y otro en el mundo nouménico,
está partido en dos. Enterró Kant al hombre empírico en la
panconceptualización del yo trascendental.
El yo trascendental kantiano, que tiene sensibilidad, representaciones, y
que está parado en la esfera de lo nouménico y fenoménico
no es, de ninguna suerte el hombre que tiene capacidad de amar u odiar, de
estimar o matar, ese que es contradicción, que sufre y ríe; que
construye cosas y destruye mundos. No habla del ser situacional y su
relacionarse con sus otros. No le cautiva al filosofo de Köenigsberg, ni le
preocupa discurrir sobre el hombre, no es garantía para el desarrollo del
conocimiento, de la ciencia, de la técnica, del dominio del
ser.
La filosofía kantiana permanece fiel a sus orígenes
metafísicos pues parte de que la razón cognoscente se encuentra a
sí misma en un mundo racionalmente estructurado o puede suministrar ella
misma a la naturaleza y a la historia una estructura racional, categorizable, en
una fundamentación trascendental;
Se buscan
así las condiciones de la, experiencia en las condiciones de posibilidad
de la experiencia en las condiciones de posibilidad del objeto y de su
existencia, en tanto, en la reflexión trascendental, se identifican las
condiciones de posibilidad de los objetos de la experiencia con las condiciones
de posibilidad de la experiencia misma.
[13]
Es la pretensión de las síntesis objetivas en las cuales las
representaciones según sus identidades y diferencias se ordenan en
cuadros permanentes inmanentes; es la Mathesis galileana, es la
analítica trascendental, es el descuidar al hombre en tanto que
tal.
LA IDEA ABSOLUTA
En este apartado se verán cuáles son las ideas directrices
del pensamiento hegeliano, obviamente es algo demasiado arriesgado; sin embargo,
es con el fin de establecer si en la filosofía de Hegel también
hay un olvido del hombre.
Se podría afirmar que uno de los principios rectores de Hegel es que
el Absoluto, el Espíritu, es inmanente a la historia, a la conciencia, al
mundo. Para Hegel el Absoluto no está por encima del yo ( como en Fichte
o Schelling), de la historia o de la naturaleza. No es algún tipo de
alfaguara de donde se pudiese singularizar todo lo demás. No es algo
trascendente al universo, a la representación, a la memoria. Para Hegel,
el Espíritu no es una sustancia, inmutable, inalterable,
parmenídea; es más bien, acción, verbo, movimiento. El
Absoluto no es, será al final de los tiempos, en la consumación de
sí mismo. Antes de ser plenamente él, es mas bien
transformación, evolución, cambio. Es rigurosamente inherente al
cosmos, al espíritu, totalizando por su expansión como todo
objeto y como todo pensamiento. Un ente en singular no es, mas que un soplo, un
momento, un instante, un lapso de este movimiento, de este desplegamiento, Lo
que es realmente un hombre en particular es una abstracción del
Espíritu, un santiamén, polvo y ceniza.
Todo lo que es real es racional, y todo lo que es real es racional.
Es el canon del racionalismo más depurado y más
omnímodo que justifica un panlogismo como denominación de la
filosofía hegeliana. Esto también se entiende como la serie de
propagación del universo no es de ninguna manera un disparate o una
extravagancia. Todo tiene su razón de ser y de estar. Todo es necesario y
lógico. Y el Absoluto-espíritu-universo es totalmente racional,
nada escapa de él, porque todo es él: leyes naturales,
pensamiento, arte, religión, filosofía, cultura, política,
Jesucristo, Napoleón, Stalin o Hitler. Del mismo modo se interpreta que
es suficiente reflexionar lógicamente para estar cierto de manera a
priori de que el pensamiento es real, verdadero, ontológicamente
cierto, no solamente que pudiera corresponder a la realidad, sino que el
pensamiento es realidad, hay una identidad entre pensamiento y
realidad.
El hombre con sus vicisitudes, cambios, angustias, molestias, juegos,
manías
, dolores, hambres; no es el centro dentro del sistema de
Hegel; no le llama la atención el estudiarlo, el explicarlo, es
borradura. "Por ser real y sustancial solamente como ciudadano, el singular, en
tanto no es ciudadano y pertenece a la familia, es solamente la sombra irreal
que se borra"
. [14] Es decir, es
necesario que el hombre sea ciudadano, que este dentro del sistema para ser
humano, para ser tomado en cuenta, inclusive para que exista. Lo universal
está desperdigado en múltiples átomos llamados seres
humanos, pero, sólo valen como personas en su unidad. La persona es
sólo reconocida en la universalidad abstracta; la personalidad ha salido
de dicha sustancia. "...,la personalidad surge del espíritu inmediato que
es la voluntad universal dominante de todos y así mismo su obediencia
servidora"
.[15]
La persona es contingente. Lo que vale en la persona no es ella misma sino
el acto puro de la autoconciencia, de saberse dentro de un sistema; si no te
sabes o no quieres estar dentro del Espíritu eres nada; Hegel crea la
nada. La persona es un vacío, es un ser accidental "y un obrar y un
moverse sin esencia, que no alcanza consistencia
alguna"
[16]
La persona en abstracto es el señor del mundo, es la persona
absoluta, toda personalidad, toda existencia, Espíritu y Razón.
Es persona, pero
la persona solitaria que se enfrenta a todos; estos todos constituyen la
válida universalidad de la persona, pues el singular como tal sólo
es verdadero como pluralidad universal de la
singularidad,...
[17]
Todo el ser de la persona, del hombre, sus derechos, sus
alegrías, tristezas, fábulas, etc no se vinculan por ser él
un individuo, sino más bien están vinculadas a la realidad
abstracta, a la autoconciencia en general, al espíritu absoluto.
Hegel posterga, arrincona, desdeña, al hombre en tanto que hombre,
hace de él un guiñol que maneja el
Absoluto-espíritu-universo-Razón, un títere dispuesto a ser
subsumido por el dominio de una razón infeliz, escindida, desdichada.
Sören Kierkegard le reclamará muy justamente este olvido.
LA IDEA FENOMENOLÓGICA
La idea original de Husserl era fundar la filosofía como ciencia
rigurosa, indudable y en ausencia de supuestos, esto es, no va a tomar en cuenta
lo que se pudo decir antes de él, ni todas las creencias o conocimientos
que pudiesen ser susceptibles de error. El punto de unión con Descartes
es que para éste los sentidos no pueden ser tenidos como instrumentos
confiables del conocimiento, pues no hay una diferencia real entre la vigilia y
el sueño; es por eso que se debe dudar de todo conocimiento que nos
proporcione los sentidos. Descartes comienza dudando y llega al Ego
cogito, por otro lado, Husserl ya sabe que llegará al Ego
cogito, mas para él éste no es más que un
psicologísmo que aún se inscribe en el mundo, en la historia y que
no puede ser tomado como evidencia.
Pero ¿cuál es esa evidencia de la que habla Husserl? La
evidencia para él es una evidencia apodíctica, esto es, que no se
puede dudar de ella, es algo que es necesario y no contingente como lo es el
mundo de las cosas. El mundo no puede ser evidencia de ningún
conocimiento pues es una evidencia vacilante, contingente, no indispensable.
Mientras que la evidencia que busca Husserl tiene que ser necesaria, universal,
absolutamente indubitable. Este evidencia es el Yo, pero no el yo cartesiano o
kantiano, pues ambos están circunscritos en la historia, en el mundo. El
Yo del que habla Husserl es el Ego Trascendental Fenomenológico,
único, absoluto.
Y ¿de qué manera se llega al Ego trascendental? El giro que
lleva a la subjetividad trascendental es a través de la epojé,
esto es, al no emitir juicios sobre las creencias y los conocimientos del ego
cogito, y al poner dentro de este mismo paréntesis al ego
cogito, se ve la necesidad de creer en la intuición de que hay algo
que percibe, de que hay algo que tiene conciencia, esto es, el Ego Trascendental
Fenomenológico; un Ego que es necesario, que se presenta siempre como lo
indubitable. Ahora bien, el mundo todo se presenta para mí, es decir,
para una conciencia y es por eso que el Ego es la primera y más clara
evidencia.
Husserl, como Descartes, se propone explorar la cosa que piensa, el "ego
cogitans" , entiende esta tarea como la explicitación de la vida de
la conciencia, pero, como vimos, esta vida es intencional y la intencionalidad
es dación de sentido. Ahora bien, explicitar la subjetividad
trascendental es constituir el mundo, de lo anterior se infiere, que la
acción que realiza la conciencia es dar sentido, es un poder
constituyente. En efecto, con la epojé se pone entre paréntesis
nuestras creencias y nuestros conocimientos, mas no se cuestiona siquiera de la
existencia o no del mundo; lo que importa es que el ser ya es un ser para la
conciencia, ya que ésta le da sentido al ser, de otra manera no
sería. Con esta dación de sentido el Ego está constituyendo
el mundo y lo está constituyendo como algo ajeno a él. En esto
consiste la constitución del objeto como trascendencia. Al momento de
constituir el objeto, éste no es lo mismo que el Ego, es algo ajeno,
distinto, pero en la inmanencia, es decir, dentro del Ego mismo.
Para Husserl el mundo no desaparece, es mas bien resultado de la
intencionalidad de las cogitaciones del Ego, así explicitar la tarea de
la subjetividad es verla en la tarea de constituir el mundo; es decir, el Ego
trascendental constituye lo que el mundo es y esto quiere decir que el mundo es
ajeno a él, que el mundo tiene una cierta trascendencia pero, esta
trascendencia no deja de ser inmanente en el Ego: " Todo ser es conciencia pura
o ser constituido por la conciencia". El Ego no es vacuo, el ego se aprehende a
sí mismo como cogitaciones sucesivas. La existencia como trascendencia es
un absurdo para Husserl ya que toda existencia es dentro del Ego
trascendental.
Ahora bien, con todo este intento de fundamentar a la filosofía como
ciencia rigurosa e indubitable, Husserl cae en el solipsismo casi de la misma
manera que Descartes, sólo que en Descartes era un solipsismo
empírico, es decir, el sujeto empírico es quien cae en un
solipsismo; en cambio el de Husserl es trascendental. Es obvio que el Ego se
queda solo con sus cogitaciones, no logra salir de sí mismo porque todo
está en él; esto no sería ningún problema si Husserl
no quisiera fundamentar un conocimiento válido para todos, es decir, un
conocimiento objetivo. Como Husserl intenta fundar una ciencia ex nihilo,
o sea, en ausencia de supuestos, también tendrá que caer en un
solipsismo, pues el Ego constituye su conocimiento, su objeto de estudio, sus
categorías, no cree que se pueda fundar nada fuera de él. Es pues
un solipsismo trascendental.
Asimismo, Husserl intenta salvar tal solipsismo hablando de
intersubjetividad; veamos cómo desarrolla tal argumento. "todo ser es
conciencia pura o ser constituido por la conciencia pura" Sin embargo, "los
otros egos no se ofrecen a la reflexión filosófica como siendo
simplemente en mi, sino al contrario, como siendo fuera de la conciencia propia,
los otros se presentan como no siendo la obra de mi
actividad"
[18] La aparente contradicción
constituye el problema del
alter ego, se trata de un problema para el
Ego, es decir, debe poder resolverse dentro de la esfera de la subjetividad
trascendental. Esto es, para empezar el Ego trascendental tendrá que
hacer una segunda reducción fenomenológica, una nueva
epojé, ahora lo que se pondrá entre paréntesis es el mismo
Ego; puesto que los otros egos se aparecen al ego como no siendo obra de
él y sin embargo están ahí. Este poner entre
paréntesis al mismo Ego es para profundizar aun más en la
racionalidad absoluta, es una interiorización más intensa. Este
intimar más en el Ego trae como consecuencia que se vea algo como propio
y algo como ajeno. Lo propio es mi yo como mónada, es mi intencionalidad
y mi cuerpo. Y sin embargo, el otro se me apresenta, me transgrede con su
propiedad, con su identidad. Entonces el ego intuye que lo que se le apresenta,
primero, como cuerpo físico y después como subjetividad
extraña tiene que ser algo análogo a él. Es la
intuición analógica lo que puede salvar de alguna manera la
existencia del
alter ego. Sólo que la intuición
analógica no sale del ego trascendental y pareciera que los otros egos se
constituyen por éste, por lo que no sale de un solipsismo; todas las
mónadas son inmanentes al Ego trascendental.
Para la filosofía que busca los fundamentos del conocimiento es
importante no quedar reducida a un mero solipsismo, pues el conocimiento que se
quiere fundar no ha de ser el de un sólo Ego monádico, sino un
conocimiento objetivo, compartido por una pluralidad de conciencias; pero,
¿De dónde saca el Ego trascendental la idea misma de una pluralidad
de egos que no son meros cuerpos físicos, sino también y sobre
todo sujetos trascendentales? Husserl pretende mostrar en la meditación
quinta que la existencia de otros egos es necesaria y que es indispensable la
comunicación entre ellos, para esto se basa en la teoría de la
intuición analógica.
En primer lugar, el Ego toma la experiencia del mundo como algo ajeno a
él, en esta experiencia ve cuerpos físicos de carne y hueso
dominados por algo que no es físico. Yo mismo me veo como mónada,
en un cuerpo y con una intencionalidad; mi cuerpo es análogo a él
y de que aquí intuyo que detrás de ese cuerpo hay una
subjetividad, hay una conciencia, que se apresenta en mi una subjetividad. Mas
esto no se puede decir que es trascendencia sino que es sólo inmanencia,
es algo ajeno en mi (EGO), es una trascendencia inmanente. Pero como se pueden
comunicar las mónadas inmanentes al EGO es mediante una armonía
entre tales mónadas. Esta armonía esta preestablecida, es
totalmente ajena a todos las mónadas. ¿La preestableció el
Ego trascendental? No se sabe, sólo se sabe que no es preestablecida por
Dios como en Leibniz.
Manuel Cabrera en su libro
Los supuestos del idealismo
fenomenológico propone un dilema que desemboca en el rechazo del
idealismo de Husserl. Veamos el dilema: "la teoría de la intuición
analógica está o no de acuerdo con el ideal de una
filosofía sin supuestos; si está de acuerdo, es un puro solipsismo
y debe ser rechazada; si no está de acuerdo, debe ser igualmente
rechazada, pues explica algo que no es
problemático".
[19] Es obvio que la
teoría de la intuición analógica está de acuerdo con
un ideal de filosofía sin supuestos, mas sin embargo, esto nos remite a
la armonía preestablecida que es un supuesto metafísico, por ende,
aquel ideal de construir una filosofía sin supuesto alguno se viene
abajo. Ahora bien, si no está de acuerdo debe ser rechazada, pues intenta
explicar algo que no tiene ningún problema como lo es que los sujetos se
comuniquen. Este último disyunto implica que la evidencia
apodíctica de la que habla Husserl sea otra en lugar del Ego
trascendental. Trae como consecuencia la trascendencia.
Si como implica el segundo disyunto del dilema, el preestablecimiento de la
armonía entre las mónadas desplaza al ego trascendental de
verdadera cuestión metafísica, ¿hacia a dónde debe
orientar su visión el filósofo empeñado en hallar el
fundamento del conocimiento, hacía dónde debe ahora dirigirse?
Quizá a intentar fundamentar la filosofía desde un nosotros
realista, desde la microfísica de la comunidad, hacia la ética.
Sin embargo, a Husserl nunca la importó la ética en tanto que
ética, pero se pueden extraer algunas consecuencias éticas de sus
escritos.
Como hemos visto líneas arriba, Husserl intentó fundamentar a
la filosofía en ausencia de supuestos, para esto realiza una epojé
de las creencias, de los conocimientos y del mundo, llega así a la
subjetividad trascendental. La actividad del Ego trascendental es la
intencionalidad, es decir, constituir el ser, darle sentido. Después, se
le apresentan cuerpos psicofísicos que son independientes de él y
que atrás de estos cuerpos está el alter ego. Pero este
otro yo no es trascendencia, es pura inmanencia, esto es, el Ego lo constituye,
le da sentido, está dentro del Ego. He aquí el
problema.
Toda la ética de la modernidad está basada en el Yo, primero
en el cartesiano después en el kantiano, en el espíritu absoluto,
y ahora en el Ego trascendental. Este ego determinará lo que es bueno y
lo que es malo, lo que es conveniente y lo que no.
Si yo realizo la primer epojé y llego a las mismas consecuencias que
Husserl, diré como él que el otro es constitución
mía, que yo le doy sentido y significado, que no es sino en mi
conciencia. Las consecuencias de esto son muy graves. Es tener al otro como mi
invención y no como un ser con identidad propia, semejante a mi, es
cierto, pero también distinto a mí. Y como es mi invención,
no es Otro trascendente, es inmanente a mi conciencia, puedo hacer de él
como las cosas, es decir, se presenta como cosa a la mano, como útil a
mis intenciones. Se le degrada, reduce, menoscaba. Es parte de mi proyecto como
lo es un ordenador electrónico, como lo es una pala, una
escoba.
No se da realmente una relación ética, o más bien tal
relación es de dominio, de opresión, es el señor ante el
siervo, es el amo frente al esclavo (Hegel), el niño caprichoso ante el
juguete, el capitalista ante América Latina, Europa ante el resto del
mundo. Ya Nietszche había formulado la voluntad de poder, ahora Husserl
la fundamenta, estamos a un paso del nazismo.
La egología de Husserl desembocará, si se le toma como
metaética, es decir, como fundamento de la ética, en una
destrucción del ser humano, la reducción de la humanidad del otro
a puro fenómeno inmanente a mi conciencia.
Así pues podemos ver que la época del apriorismo solipsista
la pregunta por el hombre queda olvidada y con eso, también, un cierto
olvido de la ética en tanto que ética. Esto es ni el yo pienso
cartesiano, ni el yo trascendental kantiano, ni tampoco el Espíritu
hegeliano y mucho menos el ego trascendental fenomenológico son el
hombre; éstos son sólo categorías, tan sólo
eso.
Esto también ha recalado en la erección violenta de la
tecnología como redentora de toda la humanidad y con ello la
secularización de la misma filosofía. Terminamos con una cita de
Vattimo que es bastante ilustrativa al respecto:
Aquello de lo
que la filosofía contemporánea se ha venido sintiendo cada vez
más consciente en relación con la metafísica es que la
desconfianza respecto a ésta última y el plan, enunciado de
diversas maneras entre los siglos XIX y XX, de "superarla", no se basa en fin
de cuatas en motivos "teoréticos", sino. ante todo, en razones
éticas.
[20]EL DESENCANTO POR LA
FILOSOFÍA
En esta centuria que se extingue, desde su nacimiento hasta ahora, su
senectud, ha habido un problema constante que ya denunciaba Husserl y
aplaudían el último Heidegger y el último Wittgenstein; y
que siguen aplaudiendo autores como Foucault, Derrida, Lyotard o Rorty. Este es
el problema de la imposibilidad de fundamentar la filosofía. La
filosofía fundamentada ha muerto. Se murió de asfixia,
dirían algunos, pues se le atoró el ego tan grande que
engendró; o bien, se murió de olvido, dirán otros pues los
pensadores se han cansado de sostenerla con sus ideas. Ha nacido en su lugar un
locuaz discurso, léxico, gramatológio que ha venido a hablar de
realidades tanto como se pueda: el relativismo, la posmodernidad, ha nacido la
posfilosofía.
Husserl, en sus Meditaciones Cartesianas intenta darle el
último soplo de vida a la filosofía con su Ego trascendental
fenomenológico, pero para algunos cae en un absurdo solipsismo
monadológico pesimista. En su Crisis de las ciencias europeas, ya
comienza a oler como la filosofía se empieza a descomponer en vida,
agoniza, aún no fallece y ya se preludia su desfiguramiento, su
fenecimiento. La modernidad ha empobrecido su caudal y se debe confesar
definitivamente occisa.
Veamos cómo se da el desencanto por la fundamentación.
Heidegger, el pragmatismo, Niesztche y Wittgenstein son algunos de los
parricidas de la fundamentación de la filosofía, niegan la
exigencia del la fundamentación última de la filosofía.
Nietzsche es el que comienza por apropiarse de una escalera que al final
desechará por cambiarse al mito. En El Nacimiento de la tragedia
nos relata cómo la ciencia, la metafísica de la presencia debe
quedar anulada:
"Pues el origen
de la cultura historiográfica -y de su, en el fondo absoluta y radical
contradicción contra el espíritu de la "Edad Moderna" , de una
conciencia moderna, ese origen tiene que ser aprehendido a su vez en
términos historiográficos; es el saber histórico el que
tiene que resolver el problema del saber histórico; el saber tiene que
volver su aguijón contra sí mismo -este triple "tiene que" es el
imperativo del espíritu de la "Edad Moderna", en caso que de que esta
edad moderna entrañe algo realmente nuevo, poderoso, prometedor para la
vida y originario."
[21]
La ciencia, la modernidad pierde su posición de privilegio;
sólo constituye ya una última época de la historia de una
racionalización que viene de muy lejos y que se inició con la
disolución de la vida arcaica y la destrucción del mito
(Después Bataille retomará esta corriente de Nietszche). Apolo es
mentiroso y encubridor, Dionisios es valiente y sincero. El mito es lo otro,
Dionisios es lo otro, lo trepidante, lo que está por venir.
El agavillar, el amarrar las culturas, el subsumir el todo a la unidad, la
multiplicidad al uno de la conciencia es la pérdida del mito y de la
patria mítica. Esta es la desgracia del hombre moderno, esto es su
fatuidad sublimada en los discursos de lo mismo, ésta es la miseria del
homo sapiens sapiens: el optimismo Socrático que crea la ciencia,
el hombre teórico, el Fausto. La tragedia como sabiduría, como
representación, como juego, como sustituto de la ciencia. La tragedia
como verdadero mito y verdadera ontología. La mitología renovada
en términos estéticos sería la encargada de poner en
movimiento las fuerzas de la integración social congeladas en la sociedad
de la competencia. Porque la experiencia estética es el acto supremo de
la existencia. El arte en forma de mitología logrará recobrar el
carácter público, ya no sería órgano sino meta y
futuro de la filosofía. La poesía sustituye al poder de la
religión y de la filosofía." ...es difícil que el hombre
vuelva alguna vez a la metafísica y aún a la religión.
Después del desengaño de las ciencias y de la técnica
buscará una poética".
[22] "Pues
el principio de toda poesía es dejar en suspenso el curso y las leyes de
la razón racionalmente pensante y trasladarlos al bello rebullir de la
fantasía, al caos originario de la naturaleza humana, del que no conozco
símbolo más bello que el varipinto hervidero de los antiguos
dioses"
[23] Esta tradición de los
románticos pasará íntegra a Nietzsche para ridiculizar y
demoler a la filosofía. La vía para escapar de la modernidad ha de
consistir en descoser el principio de individuación, rasgar el horizonte
de la subjetividad. Ya que el mundo sólo puede justificarse como
fenómeno estético.
Realmente la actividad metafísica del hombre es el arte y la
dominación nihilista de la razón centrada en el sujeto es la
conclusión y costumbre de una perversión de la voluntad de poder.
La voluntad no pervertida sería la metafísica del principio
dionisiaco.
Pues Nietzsche introniza el gusto, "el sí y el no del
paladar", como órgano de un conocimiento allende lo verdadero y lo falso,
allende el bien y el mal"
[24] Lo
estético como puerta de salida a lo dionisiaco queda más bien
mistificado y convertido en lo otro de la razón. La filosofía
comienza a dejar de existir.
II
Heidegger, por su parte, ha acusado a toda la historia de la
filosofía de un olvido del ser; por eso es necesario, menesteroso e
inclusive urgente, la destrucción de la historia de la ontología:
Si ha de
lograrse en punto a la pregunta misma que interroga por el ser el "ver a
través" de su peculiar historia, es menester ablandar la tradición
endurecida y disolver las capas encubridoras producidas por ella. Es el problema
que comprendemos como la destrucción del contenido tradicional de la
ontología antigua, llevada a cabo siguiendo el hilo conductor de la
pregunta que interroga por el ser, en busca de la experiencias originales en que
se ganaron las primeras determinaciones del ser, directivas en
adelante.
[25]
Es la socavación de todo fundamento anterior de la
metafísica para superar a la metafísica, es revolver los
principios y revertirlos, es la génesis, dragar el piso en el que esta
cimentado todo Occidente; excavar y sacar la raíz, lanzarla por los
aires como algo dañino, para que no retoñe más, para que no
tenga más niños, más vástagos.
Así mismo, con la remodelación de la fenomenología
husserliana pone, Hidegger, a la praxis como forma primera a que tiene acceso
el hombre, desbancando a la percepción husserliana. Es el cambio de
ser-a-la-vista por ser-a-la-mano. Husserl había transformado la
filosofía kantiana, había disuelto el noúmeno en puro
fenómeno; no hay nada fuera de la conciencia trascendental, todo es
inmanente a ella y el Ego es la evidencia apodíctica irrefutable. Pero
para Heidegger, Husserl es el último representante de la filosofía
kantiana. Pues la afirmación de que la conciencia es la región del
ser absoluto no está sacada fenomenológicamente recurriendo a las
cosas mismas, sino que es un prejuicio de la filosofía moderna que se ha
conservado en la fenomenología.
[26]
Volviendo a los griegos Heidegger asegura que la peana de la
filosofía en tanto que filosofía es el ser mismo.
Cualquiera sea
la forma en que se interpreta al ente, sea como espíritu en el sentido
del espiritualismo o como materia y fuerza en el sentido del materialismo, sea
como devenir y vida, o como voluntad sustancia o sujeto, sea como energía
o eterno retorno de lo mismo, en todos los casos el ente aparece como ente a la
luz del Ser.
[27]
El ser constituye a la subjetividad y no la subjetividad al ser.
Sólo que para Heidegger el ser es tiempo, es témpico e historial,
no atemporal o parmenídeo, ni siquiera aristotélico, mucho menos
platónico o suareciano. El ser es posibilidad, es historialidad. Y desde
aquí se desvanece la idea de la fundamentación última. Pues
el fundamento que debe fundamentar todo es él mismo infundamentado,
reposa en el sin fondo o abismo y rechaza toda fundamentación, es
indescriptible e indefinible. El ser como acontecer, que simplemente se da. Ese
es su proyecto
Quién realiza la pregunta por el ser es el hombre.
La persona no es
una cosa, una substancia, un objeto. Con ello se quiere subrayar lo mismo que
señala Husserl cuando postula para la unidad de la persona una
constitución esencialmente distinta que para las cosas naturales.(...) A
la esencia de la persona pertenece el poder solamente existir realizando actos
intencionales... El ser psíquico no tiene, pues, nada que ver con el ser
de la persona. Los actos se realizan, la persona es un realizador de
actos.
[28]
Esto es, el ser lleva al hombre a su propio ser; la pregunta por el ser
hace a su vez preguntar por quién es el que pregunta. Así el ser
traslada al hombre a su propio ser y se descubre que el hombre es acontecer. El
hombre es un ser en el mundo de la vida cotidiana, es el ser ahí, dentro
de un cierto horizonte. Este acontecer pone al hombre no como dominador de las
cosas, del ser, sino más bien como oidor, escuchador, contemplador del
ser. "Todo acto libre del hombre presupone esta libertad más originaria
que es el "dejar ser al ente; no es el hombre quien posee la libertad, sino que
la libertad posee al hombre."
[29] Hay que dejar
que el ser se nos manifieste. El pensar meditante deja atrás la
obsesión de una búsqueda de fundamentación última
del saber para ponerse a la escucha del destino, del ser. "La última
filosofía de Heidegger puede entenderse como la tentativa de desplazar
ese acontecer, del teatro de una mitología renovada en términos
estéticos al teatro de la filosofía"
[30] Todo el afán de Heidegger se
endereza a la praxis de la incomparecencia de la colocación del Ser como
un advenimiento del propio Ser y a meditar sobre esta incomparecencia. Es decir,
todo el discurso de Heidegger gira alrededor del ser, pero el ser para Heidegger
es incomparecencia, esto es, que no nos aparece como el ser a la vista, sino que
está velado, enmascarado, oculto.
La superación de la metafísica se debe dar porque ésta
ha olvidado al ser, contentándose únicamente con el ente. En la
razón instrumental, en la tecnociencia, en la que el olvido del ser es
más patente y el ente se exterioriza, se desarrolla, se desenvuelve. Pero
son las palabras y su juego lo que podrá salvar al hombre de su
inocuidad. "El negocio último de la filosofía es preservar la
fuerza de las palabras mas elementales con las que el Dasein se expresa e
impedir que la comprensión común las haga descender a esa
inteligibilidad que obra ... como fuente de
pseudoproblemas".
[31] Es por eso que al ver a
la metafísica como historia y salir de la metafísica
comprendiendo al ser de manera diferente a como lo ha entendido Occidente es lo
mismo.
[32] Ahora el giro debe ser a la obra de
arte: Heidegger encuentra el punto de referencia para descubrir la actividad que
no sólo es óntica, sino también ontológica en la
obra de arte
[33]. Se revela aquí la
influencia del mesianismo dionisiaco de Nietzsche.
La obra de arte no sólo es un objeto a la mano, es también y
sobre todo fuente de verdad; es irreductible al mundo, no es instrumento. La
atención que se le tiene es por ella misma y no como función o
mecanismo. Tiene su propio mundo, que ella misma abre y funda.
La obra es
apertura de la verdad, aun es un sentido más profundo y radical: no
sólo abre e ilumina un mundo, ... sino que además, al abrir e
iluminar, hace que se haga presente ese otro aspecto constitutivo de toda
apertura de la verdad que la metafísica olvida,... En la obra de arte
está realizada la verdad no sólo como revelación y
apertura, sino también como oscuridad y ocultamiento.
[34]
Nada puede hacer la filosofía para el descubrimiento del ser, de la
verdad: ahora toca al arte sacar a flote la verdad, le toca a la poesía
desvelar lo que el ser es, es tarea de la pintura, del cine, del teatro, de la
música, de la arquitectura, de la fotografía, de la danza
explicitar la verdad, la poesía es Epifanía del Ser; esto es lo
que asegura Heidegger.
III
"De lo que no se puede hablar lo mejor es
callarse".
[35] El otro que ha dado muerte a la
filosofía fundamentada es Wittgenstein. En el
Tractatus confina
Wittgenstein a la filosofía a una actividad terapéutica, solamente
con función de medicamento para aliviar los chichones que se hace el
filósofo al intentar rebasar los límites del lenguaje.
Wittgenstein vislumbró que la certitud de las enunciaciónes
científicas está confirmadas por la conformación
lógica subterránea a todo locución específica: "la
característica particular de los enunciados lógicos es que a la
sola luz de su símbolo se puede reconocer que son
verdaderos"
[36] Esto sólo se puede
mostrar, nunca decir y mucho menos demostrar. Cabe aquí el misticismo, lo
inefable, lo inombrado, lo impronunciable, el lenguaje está
limitado.
Wittgenstein dio muerte a toda metafísica, a todo intento de dar una
fundamentación última del saber y del conocer. En el Tractatus
Logico.Philosophicus, condenó la metafísica teórica
como sin sentido, sólo que en cuanto los medios
sintáctico-semeánticos de un lenguaje que sólo puede
figurar estados de cosas subsistentes dentro del mundo pretende hablar de las
condiciones ontológicas y trascendentales de posibilidad de la
figuración de estados de cosas. Esto es, el lenguaje no puede decir y
nombrar las condiciones de posibilidad de existencia de el estado de cosas,
solamente en su estructura, que por otro lado es lógica, se puede
mostrar, mas no demostrar.
Así es, la Lógica es la que subyace al isomorfismo entre el
mundo, el lenguaje y el pensamiento, la Lógica y no la filosofía
es efectivamente conduce al hombre a la verdad. En el 6.13 del
Tractatus
declara: "La Lógica no es una doctrina, sino un reflejo dl mundo. La
lógica es trascendental."
[37] Es
así que la Lógica sustituye a la filosofía, la
filosofía no puede dar más de sí. Los límites del
lenguaje de cada individuo son los límites de su mundo. La lógica
llena el mundo, sin ésta, el mundo no sería.
"El sujeto pensante representante no
existe".
[38] No hay ningún orden apriori
de las cosas. El yo filosófico es el límite del mundo, no es el
mundo. Es condición de posibilidad del mundo, nada más. La
Lógica sería el punto supremo, la piedra angular, el punto de
Arquímedes en la filosofía de Wittgenstein; es condición de
posibilidad de todo: del lenguajes del pensamiento y del mundo. Pero ésta
rejilla que teje Wittgenstein para superponerla en esa superficie de formas
disímiles como es el mundo y que sirve para hacerlas homogéneas no
es mas que un olvidarse de la filosofía en el sentido tradicional que se
le había considerado, es decir, como metafísica o como
teoría del conocimiento.
Así mismo, en las
Investigaciones Filosóficas. lo que
confiere significado a los lenguajes concretos es su uso: es decir el juego del
lenguaje consiste en afirmar que los más primario en el lenguaje, no es
la significación sino el uso. Para entender un lenguaje hay que
comprender como funciona en el seno de una forma de vida en la que están
indisolublemente entretejidos actividades sociales, comprensión del mundo
y usos lingüísticos. "No identifico, ciertamente, mi
sensación mediante criterios, sino que uso la misma expresión Pero
con ello no termina el juego del lenguaje, con ello
comienza."
[39] Las formas de vida son
irreductibles una a la otro por lo tanto los juegos del lenguaje también
son irreductibles entre sí. Ya no hay por qué preferir un juego de
lenguaje a otro. Nuestro actuar es lo que está a la base del juego del
lenguaje y no la observación; es la práctica, sus usos y no la
especulación. La noción de significación lejos de aclarar
el lenguaje lo rodea con una especie de niebla. Cuando nos desprendemos del
significado podemos comprender no sólo el carácter básico
del lenguaje, sino la multiplicidad de los lenguajes.
En la practica
del uso del lenguaje una parte grita las palabras, la otra actúa de
acuerdo con ellas; ...Podemos imaginarnos también que todo el proceso del
uso de palabras es uno de esos juegos por medio de los cuales los niños
aprenden su lengua materna. Llamaré a éstos juegos del
lenguaje,...
[40]
El lenguaje está en la trama de nuestra vida, hablar un lenguajes es
parte de la actividad de una forma de vida. Loa lenguajes del lenguaje deben
engranar con la realidad.
Puede decirse
que el concepto de 'juego' es un concepto de borde borrosos. ... Frege compara
el concepto con un área y dice: un área delimitada sin claridad no
podría en absoluto llamarse un área. .. -Pero carece de sentido
decir: " detente aquí aproximadamente".... Y justamente es así
como se explica qué es un juego.... Así jugamos precisamente el
juego.
[41]
El juego no tiene borde, pero tampoco quiere tenerlos; está en su
esencia el no tenerlos. Al ponérselos ya no es un juego del lenguaje, es
más bien un pretensioso discurso acerca de una realidad prístina;
no es de la vida tal juego que así se le requiera, es de la muerte, de lo
inamovible.
No hay "una" esencia del lenguaje, no hay algo que los pueda subsumir a la
unidad, no se pueden agavillar en una característica común y
trascendental o trascendente, sino que más bien: "...digo que no hay nada
en absoluto común a éstos fenómenos por lo cual empleamos
la misma palabra para todos -sino que está emparentados entre sí
de muchas maneras diferentes".
[42] Es
así que el que intentase encontrar un amarre aprorístico a los
juegos del lenguaje, no ha comprendido la vida, es un necio: es ilegítimo
dar un establecimiento definitivo, concluyente, irrecusable de estas
polilocuciones.
La verdad ya no es algo trascendente o trascendental, no es algo que
está por encima de la historia o de la vida, mas bien está en la
vida, es parte constitutiva de ella. La verdad siempre estará en
referencia a nuestros lenguajes:
Y decir que una
proposición es todo lo que puede ser verdadero o falso equivale a decir:
Llamamos una proposición a aquello a lo que aplicamos en nuestro lenguaje
el cálculo de las funciones de verdad. ... Y el uso de las palabras
"verdadero" y "falso" pueden ser una parte constitutiva de ese juego; y
entonces pertenece para nosotros a la proposición, pero no se "ajusta" a
ella.
[43]
La verdad ya no es algo objetivo o subjetivo, ya no es, ni siquiera, algo
que podamos aprehender; sino que solamente es parte de los juegos del lenguaje.
Y si ya no hay verdad ya no hay necesidad de buscarla y mucho menos de construir
un gran sistema filosófico que de cuenta de ella.
"Cuando Wittgenstein, retomando desde cero el estudio del lenguaje, centra
su atención en los efectos de los discursos, nombra los diferentes tipos
de enunciados que localiza y por tanto, enumera algunos de los juegos del
lenguaje".
[44] Esto lleva a un
convencionalismo radical que deja de lado una teoría del significado, de
la verdad. Y que insiste en la multiplicación de los juegos del lenguaje.
Mas
concretamente, se quiere poner de relieve que las reglas de la gramática
no son un reflejo de la estructura del mundo que, en ese caso, aportaría
la justificación última de las reglas gramaticales, sino que, por
el contrario lo que los filósofos piensan que son formas constitutivas de
la realidad no son sino un mero reflejo de las reglas
gramaticales
[45].
En efecto, la gramática no puede ni concordar ni entrar en
colisión con la realidad porque las reglas de la gramática no
determinan lo que es verdadero sino solo lo que tiene sentido decir. En la
filosofía, tal como la comprende el último Wittgenstein, no hay
ningún lugar para ningún tipo de prueba, Lo único que hay
son aclaraciones sobre el funcionamiento de nuestros lenguajes. La
fundamentación última de la filosofía es
ilegítima.
Sólo le queda (como en Heidegger) ser arte, poesía juego:
Creo haber resumido mi posición con respecto a la filosofía al
decir: de hecho, sólo se debería poetizar la
filosofía.
[46] Intentar llevar a
cabo una fundamentación última con ayuda de argumentos
lógicos es una tarea nefasta e innecesaria, pues los límites del
lenguaje siempre nos remiten a los mismos problemas ficticios e insolubles.
Siempre nos lleva a los mismos errores. Por eso, para no verse tan
ridículos los filósofos han dejado de lado la lógica para
cambiarla por la retórica, reemplazan el logos por el arte, la
filosofía por la poesía, el argumento por la metáfora. En
efecto, tanto para Hidegger como para Wittgenstein la filosofía no sea al
cabo una narración más al lado de otras narraciones mas. La
filosofía no es ningún sistema da proposiciones que pudieran
competir con las proposiciones científicas. Es la transvaloración
querida, deseada, profetizada por Nietzsche. Káiser Nietzsche
ganó. La filosofía fundamentada ha muerto, descanse en
paz
LOS POSTFILÓSOFOS
Praxis, finitud, facticidad, posiciones historicistas, la
pragmática, los juegos del lenguaje y las posibilidades del ser, la
contingencia del lenguaje, del yo, de la comunidad; la remodernización de
la modernidad a través de la crítica posmoderna: la paradoja que
se sublima a través de la narración, del relato; la
paralogía legitimada. Hermenéutica, arqueológica,
deconstrucción, aplanamiento del discurso, igualitarismo discursivo,
holismo, inconmensurabilidad, lo inefable. La Diferencia, su inasibilidad, que
no es palabra ni concepto, que no tiene esencia ni existencia, para la que no
hay nombre; la Gramatología. Relatos, sólo relatos, que en el
mejor de los casos son conjeturas modestas, contribuciones sugerentes al
coetáneo conciliábulo de la humanidad, efectivas ventajas
particulares dentro de una ininterrumpida lid por la preponderancia, narraciones
imperfectas y sin engreimiento. Son los sepultureros de la modernidad, del
sueño del YO.
La Gramatología, la deconstrucción: la afirmación de
que la presencia está constitucionalmente afectada por la no presencia,
"que lo mismo sólo es lo mismo cuando está afectado por lo otro
cuando se hace otro del mismo",
[47] el enrasar
las palabras, junto con la vida cotidiana, las determinaciones educativas y las
situaciones históricas hacen del discurso un paralogismo, un
escándalo, un analítico de los supuestos, un explicitar la
estructura ausente. Buscar los supuestos a priori históricos de cada
logos, de cada episteme, dejar de lado el fonocentrismo para referirse
únicamente a la escritura. El lenguaje es escritura y sólo
escritura. La deconstrucción:
En el interior
de la clausura, a través de un movimiento oblicuo y siempre peligroso,
corriendo el permanente riesgo de volver a caer más acá de aquello
que deconstruye, es preciso insertar los conceptos críticos en un
discurso prudente y minuciosos, marcar las condiciones, el medio y los
límites de su eficacia, designar rigurosamente su pertenencia a la
máquina que ellos permiten deconstruir; y simultáneamente la falla
a través de la que se entrevé, aún innombrable, el
resplandor de más allá de la clausura.
[48]
La imitación de la phoné mediante la escritura es el inicio
de la metafísica y por ende repudiada, apartada.
"El logocentrismo sería, por lo tanto, solidario de la
determinación del ser del ente como
presencia".
[49] En efecto, el logos es el que
ha estado desde el principio a la cabeza de toda discusión, es partidor
de realidades y constituidor de las mismas. Es la rejilla que todo Occidente ha
superpuesto al mundo, son los anteojos con que se ve la naturaleza, el cosmos.
Es precisamente de lo que quiere limpiar Derrida a Occidente, de ese
logocentrismo fundado en un fonocentrismo. ¿Por qué la voz tiene que
estar por encima de la escritura? No hay ninguna razón para preferir la
fonación a la escritura. El mundo es todo una escritura, un manuscrito de
otro mundo, una archiescritura.
Derrida
interpreta la relación, en sí diferenciada, entre
expresión, significado y vivencia como la fisura por la que penetra
aquella luz del lenguaje que nos es menester para que algo nos pueda ser
presente en el mundo. ...Ésta representación simbólica,
Derrida la entiende como un proceso de temporización, como aquel aplazar,
como aquel activo estar ausente y retenido, que se hace valer en la estructura
de la representación y del salir a la luz en el acto de
intuición.
[50]
Esta es precisamente la diferencia que no puede ser nombrada, que no se
tiene la capacidad de describir, la que se escapa a toda
conceptualización, es lo que no se puede escribir, es el fundamento de la
deconstrucción.
La gramatología es critica de la metafísica "la palabra es
vivida como unidad elemental e indivisible del significado y de la voz, del
concepto y de una sustancia expresiva
transparentemente".
[51] Pero, ¿qué
nos da la seguridad que la voz nos pueda capturar al fenómeno, a la
existencia? Derrida no diría ciertamente: en el principio era la
palabra, en el principio era el verbo; sino más bien en el principio era
la escritura, en el principio era la grafía y las letras estaban en ella
y las letras eran ellas. No cabe duda que el ser no se identifica con en el
pensar -como sería en el caso de Parménides- sino que se
identifica con ser escrito, con ser plasmado. No nos está presente por
nombrarlo, sino porque está escrito en la archiescritura. "Porque el
nombre de escritura permanece en esta X. En esta incógnita que se vuelva
tan diferente de lo que siempre se ha llamado
"escritura".
[52]
Y es que en realidad la apariencia de los caracteres no es su realidad.
Algo se dispersa, algo queda fuera de los caracteres. La inscripción de
los caracteres no es lo que se entiende por esas palabras. El significado que
está detrás de las palabras no queda restringido a las palabras
mismas. Es que no hay afuera y adentro. El libro no puede subsumir, no puede
agavillar en sus paginas toda la escritura; ni siquiera a la que se refiere
él mismo. La escritura no es suplemento de la voz; la escritura es la
fuente. La metáfora originaria es lo que precede a la fonación.
...no basta, no
se trata, en verdad, de mostrar la interioridad de lo que Rosseau habría
creído exterior; sino más bien de hacer pensar la potencia de
exterioridad como constitutiva de la interioridad: del habla, del sentido
significado, del presente como tal; .... Se trata de un suplemento originario,
...suple el origen desfallecente.
[53]
De tal suerte que no hay ninguna diferencia en la escritura como tal. Se
puede leer de la misma manera a Hegel que a Víctor Hugo; a Kant que ha
Goethe; etc. Así Derrida disuelve los límites de la
filosofía y de la literatura, de la narración y de la
argumentación; dentro de esta gran escritura los límites son
difusos nos dicen lo mismo los poemas de Hölderlin que la
Fenomenología del Espíritu, pues el autor se disuelve en esta gran
escritura que se nos escapa.
A creadores como Derrida ( y digo creadores porque Derrida no
estaría de acuerdo con el epíteto de pensador) son ante los que se
enfrenta Apel con su ética de la responsabilidad y en cierta manera el
mismo Dussel. Ambos filósofos no comparten la postura de los
postfilósofos; estarían de acuerdo con ellos en dejar la
modernidad a un lado y salirse de ella, mas no están de acuerdo en
salirse de la racionalidad; pues hay mucha diferencia en repudiar a la
modernidad y lanzarse a los brazos de la irracionalidad. Derrida asimila muy
bien el legado de Nietszche, Heidegger y Wittgenstein.
Estructura y contexto; canon y ruptura; el Otro y lo distante; la prosa del
mundo y la prosa de lo escrito. Foucault escribe, describe, interpreta, lee;
pero, ¿ qué es leer?
"Leer en serio, auténtico leer, es referir las palabras patentes a
ese todo latente dentro del cual quedan precisadas y con ellas
entendidas".
[54] "Sólo quienes no saben
leer se asombrarán de que lo haya apresado más claramente en
Cuvier, en Bopp y en Ricardo que en Kant o en
Hegel."
[55] Leer no es pues nada mas deslizar
los ojos por las palabras capturadas en la tinta, leer será acceder a lo
inefado, a eso que no está dicho, que está amputado del decir. del
escribir y sin embargo es el puntal, el entramado, el cuerpo de la cresta del
iceberg, lo inefable, lo inescrito, lo insignado, los limites del mundo, del
decir. Michel Foucault se revuelve dentro de éste caos originario para
buscar las ciencias del hombre, para averiguar la episteme antes de la
epistemología. La palabra escruta, juzga y le pide balance a la
palabra.
La revolución estructuralista impresionó a Foucault, lo
convirtió al igual que a Derrida, en un crítico del pensamiento
fenomenológico-antropológico. Así mismo la critica
nietszcheana llega a Foucault, no por Heidegger, sino más bien por
Bataille, y su objeto de investigación serán las ciencias
humanas.
La arqueológica, se enfrenta ante lo escrito, ante lo ya dicho,
ante lo pensado; pero no todo lo pensado, sólo lo que ha sido, en un
primer momento aprisionado por la articulaciones verbales y, en un segundo
instante, por la pluma, el papel y la mano; por la similitudes entre las ideas
y las palabras, ante el texto, ante los juegos del lenguaje, el fonocentrismo
queda al margen, a la orilla. "Si distinguimos el texto del libro, diremos que
la destrucción del libro, tal como se anuncia actualmente en todos los
dominios, descubre la superficie del texto. Esta violencia necesaria responde a
una violencia que no fue menos necesaria".
[56]
De igual forma, Foucault afirma: "La obra no puede considerarse ni como unidad
inmediata, ni como unidad cierta, ni como unidad
homogénea".
[57] El discurso oral
contiene un rasgo ya absolutamente primitivo de distanciación que es la
condición de posibilidad de todos los que consideramos ulteriormente. En
el discurso oral se da una dialéctica entre el decir y lo dicho, lo dicho
es el acto locucionario, ilocucionario e inclusive perlocucionario. El estilo es
lo que media entre el evento y la significación, entre el decir y lo
dicho. De este modo "un estilo es la promoción de una decisión en
una obra que, por su singularidad, ilustra y exalta el carácter
evenemencial del discurso, pero este evento no debe ser buscado en otra parte
que en la forma misma de la obra"
.[58]
La escritura convierte al texto en algo autónomo respecto de la
intención del autor. Lo que el texto significa ya no coincide con lo que
el autor ha querido decir.
Significación verbal y significación gráfica tienen en
adelante destinos diferentes. Pero sobre todo, la escritura libera el discurso
de la referencia inmediata a un mundo común presupuesto y lo abre al
mundo propio de la obra. Pretenden reconstruir, restablecer este mundo; la
gramatología con el desprecio por el fonocentrismo, y la
recuperación de la escritura; la arqueológica, las epistemes
propias de cada tradición; la hermenéutica, el contexto vivencial
que fue condición de posibilidad de tal escrito:
lo que hay que
interpretar en el texto es la propuesta de un mundo que es tal que yo pueda
habitarlo para proyectar en él una de mis posibilidades mas propicias.
Pues mediante la ficción y la poesía se abren en la realidad
cotidiana nuevas posibilidades de ser- en- el- mundo. De este modo, la realidad
cotidiana es metamorfoseada por medio de lo que podríamos llamar las
variaciones imaginativas que la literatura opera sobre lo
real
[59].
La posibilidad de la escritura es la que verdaderamente define a tal
reconstrucción de la gramatología, arqueológica y la
hermenéutica, es ella quien dicta sus respectivos discursos. No tienen
otra alternativa, lo inefado se les escapa, los a priori históricos no se
dejan dar alcance, las palabras, los signos, los significados huérfanos,
son lo único que se les manifiesta en los vericuetos de la
?????y
la
?????????, del descifrar la imaginación social pasada, de la
genealogía de las teorías del conocimiento:
Nietzsche ha
escrito que la escritura no está sometida originalmente al logos. Esta
época es para deconstruir.
[60] La
Filosofía ya no es razón, es poesía.
Nietzche está presente, la genealogía está presente.
Ésta "investiga el suelo que nos ha visto nacer, la lengua que hablamos y
las leyes que nos gobiernan, para traer a la luz los sistemas
heterogéneos que bajo la mascara del yo prohiben toda
identidad"
.[61] Combinada de manera
audaz con la lingüística de Saussure ha dado algo que se han
empeñado a denominar como postestructuralismo, los entes se multiplican;
Foucault los multiplica, es la arqueológica.
El enfoque
estructuralista parte con Saussure del sistema de reglas
lingüísticas y supera la filosofía del sujeto al hacer
derivar de las estructuras subyacentes y de las reglas generativas de una
gramática las operaciones del sujeto cognoscente y agente, del sujeto
enredado con su práctica
lingüística
.[62]
Escudriñan, indagan cómo las estructuras cambian, se
trastocan, el género de la episteme se bifurca y una estructura, una
casilla queda vacía; será llenada con la nueva
denominación, el orden, la gramática, la historia, moneda y
precio; como el afuera y el adentro se vuelven uno mismo en la escritura, es la
metafora originaria.
La arqueología, pues, no parte de las grandes unidades discursivas,
ni de las obras, ni de los autores, ni de los libros o de los temas, La
arqueología pretende describir los discursos como prácticas que
obedecen a reglas. La arqueología define los discursos en su
especificidad, muestra que un juego de reglas que se manifiesta en tal es
irreductible a cualquier otro. La arqueología define unos tipos y unas
reglas de practicas discursivas, que pueden atravesar obras individuales,
autores, temas, etc. La arqueología es la descripción de un
discurso objeto.
[63]
Esta manera de cómo las ideas de la episteme han ido
mutándose fascinan a Foucault. Éste se lanza a desvelar
cómo esas casillas, esas estructuras se han ido hinchando hasta llegar a
lo que conocemos como ciencias de lo humano. Son las discontinuidades, las
fisuras, las brechas, los cortes, las formas enteramente nuevas; esas casillas
vacías, lo que le interesa a Foucault; no le interesa los cánones
o la tradición, para él la tradición se hace con las nuevas
denominaciones, inflando a la ontología. La representación, el
habla, el clasificar, el cambiar, el orden, la Mathesis, la
Taxonomía son las rupturas que han escindido a un género
anterior como lo era la episteme de la Edad Media. De alguna manera Foucault
interpreta, hace, redescribe, confecciona la arqueológica:
Como nos falta
la pureza originaria, la investigación de estructuras tiene que
remontarse a aquella decisión que separa a la vez que une a la
razón y a la sinrazón. Tiene que tratar de descubrir el constante
intercambio, la oscura raíz común y la originaria
confrontación que presta un sentido tanto a la unidad como a la
oposición de sentido y desvarío. Así podrá volver a
aparecer esa fulminante decisión, heterogénea dentro del tiempo
histórico, pero inseparable fuera de éste que separa aquél
rebullir de oscuros insectos del lenguaje de la razón y de las promesas
de época.
[64]
Platón en el diálogo ??? y en el ???????
comienza por problematizar sobre el lenguaje, sobre los nombres, sobre el decir;
pareciera que anuncia, denuncia, lo que será las tres edades del
pensamiento occidental; Platón, contra su costumbre, vacila en tres
posiciones que parecieran distintas, contrarias; una ontológica, es decir
que los nombres son naturales al ser, que descubren lo que el ser es; otra
epistemológica, que se refiere a que los nombres se pueden conocer, que
es el yo quien denomina, quien habla, quien dice; y una última
posición en la cual se ve una clara actitud
semántica--lingüística en la cuál la palabra crea la
realidad, la palabra se convierte en el hogar del ser, es la palabra quien crea,
funda, da sentido al ser, a la sustantividad. Foucault, Derrida, Vattimo parece
que se inscribirían muy bien en esta última esfera; para ellos son
las palabras escritas las que anteceden a los autores, las que engendran a las
cosas, son esa parte de los a priori históricos que es menester
explicitar.
La arqueológica realiza, a su manera, la deconstrucción,
remite la data al todo de donde es, a lo que está latente; sin embargo no
ejecuta, de ninguna manera, el triángulo hermenéutico, no le
interesa el quién del discurso, nada más a
quién y el qué, a lo único que se podría
referir es a un sujeto colectivo. Ha habido un sueño
antropocéntrico, en donde el protagonista de todo el discurso está
ausente, las estructuras, las casillas lo absorben, se lo beben, esto es lo que
descubre la arqueológica. Esto es lo incisivo de Foucault,
¿cuánto de lo que es Descartes, Kant o Hegel que presta forma a los
discursos, a los relatos no es, en realidad unos individuos al que los relatos
prestan forma? Pregona la arqueológica que los discursos no pertenecen al
individuo, sino a la cultura colectiva, a la época histórica. El
eslabón inicial de la cadena, el caos originaria, el verdadero sujeto
primero de la escritura nos parece cada vez más lejano, más
diluido, más difuso; quizá se trate de un yo fantasma, de un lugar
vacío, de una nostalgia.
Foucault, Derrida, Lyotard, Vattimo parten también del
último Heidegger ( la hermenéutica hace lo propio ), parten del
lenguaje, de una escritura como un acontecer de la verdad, del ser; de un
discurso epocal que posibilita a la vez que prejuzga todo acontecer
intramundano, "... como acaecimiento en el proceso contingente de emergencia y
hundimiento de formaciones del saber y del poder
."
[65]. Después del derrumbamiento de la
subjetividad trascendental, la analítica se alinea a un anónimo
pasar del lenguaje. Tal análisis "contribuye a la disolución del
sujeto y deja rebullir en los lugares y plazas de una síntesis
vacía mil contingencias perdidas."
[66]
El último Heidegger es el grito de insatisfacción por todo lo que
ha producido la tecnología del yo, la proyección de la
subjetividad, el despliegue del espíritu. Foucault y Derrida se han
aferrado, asido a éste grito, lo ha hecho suyo; objetiva, destaca el
lenguaje como telaraña producida por la araña que es la episteme
y que se traga a la mosca, al hombre; pero no a la humanidad, sino al
pretensioso constiutidor de realidades, constructor de grandes sistemas
metafísico; de la Gran Narrativa, diría Rorty; se traga al
Cogito, al Yo trascendental, al Espíritu absoluto, al Ego
trascendental fenomenológico. "La disolución de la subjetividad
filosófica, su dispersión en un lenguaje que la priva de su poder
y la multiplica en ámbito de su propio vacío, es probablemente una
de las estructuras fundamentales del pensamiento
contemporáneo"
.[67] El problema
para Foucault así como para la hermenéutica y la
gramatología es que lo impensado, lo que queda fuera, lo no escrito, lo
no escribible no les interesa. Todo lo que en el mundo se nos acumula como
problema, todo lo que en el mundo solucionamos o fallamos ha quedado disuelto y
convertido en mera función de la apertura de horizontes (
fenomenológicos--hermeneúticos y ¿por que no? estructurales)
siempre nuevos. Foucault-Derrida reconocen que las páginas emigran de un
libro a otro constantemente ( como ahora ), que no existen originales, sino
solamente sus rastros, que no existen textos, sino sólo lecturas, que no
existe mundo, sino mundos posibles, juegos del lenguaje, palabras que
vagabundean. "El gran relato ha perdido su credibilidad, sea cual sea el modo de
unificación que se le ha asignada: relato especulativo, relato de
emancipación".
[68] Relativismo
exacerbado, fin de la filosofía. R.I.P. Esto es precisamente a lo que se
va a enfrentar Apel y Dussel, pues a ninguno de los dos les parece conveniente
para la filosofía y para la ética misma un relativismo exacerbado,
más bien abogan por el bienestar común y no de unos
cuantos.
CAPITULO II
KARL OTTO APEL, SU ETICA.
En un mundo feliz no se necesitan filósofos.
LOS SUPUESTOS DE LA ÉTICA DEL DISCURSO
"Hoy en día el título "Transformación de la
filosofía" podría contraponerse fácilmente al título
más atractivo -y más actual para muchos jóvenes- "La muerte
de la filosofía" o al menos la decadencia de la
filosofía".
[69] Es así como
comienza su libro Karl Otto Apel. La filosofía no ha muerto, sino que se
transforma. Apel pertenece, junto con Habermas, a lo que ha sido llamada la
Escuela de Francfort. Bajo la tutela del mismo asesor, Apel se doctoró
con la tesis sobre Ser y Tiempo y Habermas haciendo un trabajo sobre Adorno.
Herederos de un marxismo continental, bien pronto Apel se desilusionaría
de éste al ver las tropas soviéticas invadir Polonia, los dogmas
caen y las ideologías también. Hermeneuta crítico de la
ideología: "que Auschwitz no se repita"; humanista cuasirrenacentista,
antropólogo del conocimiento, transformador de la metafísica
trascendental kantiana, defensor de la fundamentación última,
ético dialógico de la responsabilidad. Su vociferación nace
de una insatisfacción producida por los discursos relativos y
relativizantes de su época. Brota de un descontento de su entorno. Apel
sale del Yo moderno de una manera muy distinta a la de los huérfanos, a
la de sus contemporáneos; es el
nosotros quien lo salve del
fastidio posmoderno. Pero va a ser la ética la parte que más
interese al trabajo de comparación:
La
transformación de la filosofía significa transformar la
filosofía trascendental clásica de la conciencia, que parte del
individualismo metódico, en un filosofía trascendental del
lenguaje que reconoce el carácter dialógico, comunicativo de la
razón. Es precisamente esta razón comunicativa la que podrá
asumir en nuestros días la tarea de fundamentar una ética
racional.
[70]
El giro pragmático-hermeneútico, o pragmática
trascendental como también se le conoce, emana a partir de una pareja de
gemelos opuestos, pero muy dispareja, de familias totalmente contrarias, de un
Romeo y una Julieta: la filosofía analítica y la
hermenéutica existencial. Los padres son Martín Heidegger y Ludwin
Wittgenstein. Pero en tal maridaje intervino, de manera decisiva, Charles S
Pierce y sus estudios semióticos ( que según el Doctor Beuchot,
como veremos más tarde, retoma de la semiótica medieval): "se
trata de una filosofía trascendental del lenguaje, nacida después
de Hegel, que contempla la posibilidad de una progresiva superación de la
evidencia fenoménica en dirección de la verdad intersubjetivamente
válida de la interpretación de los signos de tal
posibilidad..."
[71] La semiótica
trascendental pierciana le da la oportunidad a Apel de salirse de un solipsismo
monadológico al estilo husserliano
A mi juicio la
concepción desarrollada por Charles S. Pierce acerca de la
formación del consenso en la comunidad científica puede ofrecer
una primera idea de como cabe pensar todavía filosóficamente un
transformación de la filosofía de los grandes pensadores.
Según Pierce esta comunidad de experimentación y de
reinterpretación desplazaría a la época del apriorismo
solipsista basada en la evidencia y establecería de forma
metódicamente controlable -como concreción del sujeto
trascendental kantiano- aquel consenso veritativo, que en la época en que
precedió -según Pierce- al método apriori de los grandes
pensadores individuales, se obtuvo coactivamente utilizando el método de
la autoridad.
[72]
Esta cita tan larga es importante para resaltar la influencia que tiene
Pierce en el discurso filosófico de Apel.
El intento es transformar la filosofía trascendental kantiana. Para
esto utiliza la hermenéutica de Heidegger. Apel atribuye a Heidegger, el
haber disuelto la dicotomía sujeto-objeto cartesiana, con su
comprensión de los entes. Pero Apel considera que la concepción
heideggeriana de la verdad esta en un error, porque: "ha desarrollado la
problemática de la constitución del sentido del mundo incluida en
la estructura anticipativa del comprender, pero ha atribuido la
problemática de la validez del sentido a una filosofía
trascendental perteneciente a la metafísica que debe ser dejada de
lado".
[73] Es lo que dice también Rorty
acerca de Heidegger: vierte vino nietszcheano en odres kantianos y es de lo
mismo que lo acusa Derrida. En efecto, parece ser que Heidegger no se
sacudió la metafísica que él mismo condenaba: una fe ciega
en el destino del ser. Este destino, para Apel, difícilmente
superará la filosofía trascendental kantiana; es menester una
transformación de la misma mediante una filosofía que tenga en
cuenta la estructura anticipativa del comprender en todas sus formas: Esto es:
la estructura preliminar del ser-en-el-mundo, la cual determina
la
precomprensión propia de todo comprender actual; esta estructura contiene
(...) presupuestos históricos contingentes, sino también
irrefutables presupuestos del logos, presuposiciones trascendentales
pragmáticas de la argumentación. Esta tendencia me llevó a
la concepción de una hermenéutica trascendental y de una
pragmática trascendental
.[74]
Él mismo confiesa que son de inspiración pierciana sus ideas
ya que Pierce nunca abandonó el arquetipo kantiano de las ideas
reguladoras para el progreso del conocimiento el motivo normativo
teorético.
Por otro lado hay una valoración por parte de Apel de la
hermenéutica existencial de Heidegger y de Gadamer. Pero
¿cómo pude dicha hermenéutica ayudar a la
transformación de la filosofía? Apel considera que son algunas
tesis las que pueden ayudar: "A mi juicio la hermenéutica sufrió
en Heidegger una radicalización ontológica y existencial cuya
relevancia gnoseológica quedó patente ante todo, al superar la
idea que la comprensión es un método que compite con la
explicación analítico causal para responder científicamente
a las preguntas sobre el por qué".
[75]
En efecto, la hermenéutica le parece a Apel la mejor vía para
explicar las cuestiones sobre el ser humano. Además de que ayuda de
manera significativa para el proceso de la transformación de la
filosofía. La ética se nutrirá con ésta
posición.
Otros que inciden de manera decisiva en la formación de los
conceptos, de las estrategias, de las unidades discursivas de Apel son
Wittgenstein, Tarski, Russell y Quine, es decir, la filosofía
analítica. Estos filósofos habían propuesto un
análisis lógico del lenguaje y hasta se habían atrevido a
decir, más específicamente Wittgenstein, que la lógica
subyace a la estructura del mundo, que es condición sine qua non
de la existencia del mismo. Por otro lado. Tarski: parece que el siguiente
argumento lo esgrime contra los realistas diciendo que se deben conformar con
toda la realidad que quepa en un enunciado como: la oración "la nieve
es blanca si y solo si la nieve es blanca". Todo realismo al que se puede
referir el conocimiento no es mas que el que está enunciado en la
teoría semántica-formal-lógica de Tarski; pero, ¿ de
hecho la teoría de Tarski se refiere a la realidad? y sí es
ésta la única realidad que puede abordar el conocimiento se queda
en una visón epistémica extrema.
En la filosofía analítica hay una aporía, una
contradicción, una inconsistencia. "Tal aporía es debida al hecho
de que hasta hoy la filosofía orientada en sentido
lógico-lingüístico no ha logrado poner en pie nada que pueda
equivaler a la tematización reflexiva de la evidencia fenoménica
de la autoconciencia en la filosofía trascendental
clásica,"
[76] La pregunta
sería si esa filosofía intenta endilgar una evidencia
apodíctica e irrefutable. Lo cierto es que con sus metalenguajes y sus
metateorías dice Apel no conseguirán nada; que está
destinada al fracaso, pues los metalenguajes no pueden concluir. "Así
hablar de la correspondencia entre enunciados y hechos es hablar
criteriológicamente en el vacío, pues los hechos se han definido a
priori como aquello con lo que se corresponden los enunciados
verdaderos."
[77] Esto va en contra de la
ontosemántica-formal del primer Wittgenstein y en contra de
Tarski.
Con Wittgenstein y contra Wittgenstein. Tras su desencanto de sí
mismo, de la lógica, de la ontosemántica-formal, Wittgenstein se
refugia en el hogar del ser, diría Heidegger, en el lenguaje natural, en
los juegos del lenguaje. Para Wittgenstein la cuestión central es
¿cómo conocemos que de hecho un hombre sigue una regla? Y la
respuesta que da el vienés son los juegos del lenguaje. Para Apel esto
implica que:
un
enjuiciamiento de una determinada forma de vida... es por principio imposible.
Simplemente, se dan distintos juegos del lenguaje o formas de vida y ellas son
el último horizonte trascendental y el último criterio sobre las
reglas y su contravención.. Fuera de este horizonte no hay ningún
criterio de verdad y falsedad o de bondad y
maldad.
[78]
Pero, para Apel, el filósofo debe ponerse a distancia de dichos
juegos de lenguaje en una actitud crítica. Esto es, no debe dejarlos
pasar de lado o ignorarlos como si fuesen parloteos inocuos, sino más
bien se deben recibir con una cierta postura, con una determinada
estimación. Parangonarlos, diferenciar unos de otros, clasificarlos,
agavillarlos según correspondan.
A mi juicio no
son los juegos lingüísticos fácticamente existentes, variados
e inestables, ligados a formas de vida a sí mismas variadas e inestable,
los que están en condiciones de suministrar el contexto regulativo
postulado por Wittgenstein para el seguimiento de una regla; sólo es
capaz el juego trascendental del lenguaje, que se presupone ya en todos ellos
como condición de posibilidad y validez del acuerdo
intersubjetivo.
[79]
Así Apel con Wittgenstein acepta los juegos del lenguaje como el
último horizonte inteligible pero considera que todos estos juegos del
lenguaje están ligados, encadenados a un lenguaje último en el
cual son mutuamente comunicables.
Charles S. Pierce es el que bendice el maridaje que realiza Apel de la
Filosofía analítica y la hermenéutca existencial con su
semiótica trascendental. Peirce es el fundador del pragmatismo
norteamericano. Se dedicó más al magisterio y sus publicaciones
fueron hechas de manera fragmentada en revistas, no construyó realmente
un sistema total y acabado; sin embargo, los norteamericanos lo llaman su Kant.
Estudió la lógica en todas sus direcciones, desde Kant hasta Duns
Scotto. La filosofía de Peirce es una filosofía de laboratorio,
así como él mismo afirma: "usa los métodos más
racionales que puede descubrir para encontrar lo poco que puede encontrarse del
universo, del espíritu y de la materia a partir de las observaciones que
cada cual pueda hacer en cualquier momento de su vida en
vigilia".
[80] Desarrolló también
una semiótica que va a ser asilada en el discurso filosófico de
Apel.
"La teoría de Pierce está concebida de antemano como
explicación semántica y pragmática del sentido de la
verdad"
.[81] Esto es, no sólo
está pensada como la relación de adecuación que pudiese
haber entre las palabras y los cosas, entre el significado y su referente
concreto, sino también como los usos que se pueden hacer de ellas.
También la teoría pierciana contiene la tridimensionalidad de la
función sígnica, a saber: el uso icónico, como signo de
sí mismo y de nada más; el uso indicativo del signo es con
referente al objeto, el signo es signo del objeto; y el uso simbólico,
que es el signo para el sujeto, el signo interpretado por el sujeto, solo que no
es el caso de un individualismo como en la época moderna, no es un signo
que interprete u yo, sino que el signo siempre está a la
disposición de la comunidad, es la comunidad quien lo elucida.
Para Pierce la certidumbre de una evidencia fenomenológica es a
través de los signos interpretados: "la evidencia empírica de los
fenómenos puede ser integrada en la verdad intersubjetivamente
válida de la interpretación lingüístico
conceptual"
.[82] Asimismo, la
teoría de Pierce otorga la reconstrucción
lógica-semántica de la correspondencia con una posible
explicación del sentido de la verdad. Claro que esta correspondencia no
es en el sentido privadamente subjetivo, sino más bien en una comunidad
interpretante.
La teoría
pragmatista-normativa de la explicación del significado bajo la idea
rectora de los interpretes lógicos se puede enlazar con el esfuerzo por
el consenso progresivo acerca de la verdad, incluso con el significado de la
hipótesis de fondo de la precomprensión del mundo,
hipótesis implícita siempre en el uso y comprensión del
lenguaje.
[83]
Asimismo, la teorías de Pierce ayudan al la filosofía
trascendental a darse a sí misma una orientación
gnoseo-antropológica.
Lo que Peirce realiza, según Apel, es una transformación
semiótica de la filosofía trascendental en sentido kantiano. En
efecto, Peirce es el único filósofo que continúa con el
proyecto kantiano de un a priori trascendental, solo que el apriori que
postula Peirce no es subjetivo, ni idealista en ningún sentido; pero
tampoco es realista, sino más bien lingüístico.
La
expresión "unity consistency", que Peirce emplea en su crítica a
Kant, indica realmente la dirección en el que él mismo busca el
"punto supremo" de su "deducción trascendental": no se trata de la unidad
objetiva de las representaciones (...) en un yo-conciencia, sino de la
consistencia semántica de una representación de los objetos
intersubjetivamemte válida, conseguida mediante signos y que,
indudablemente, según Peirce, solo podemos determinar en la
dimensión de la interpretación de los
signos;
[84]
Para Peirce es más un pragmatismo del lenguajes, que un
teoría de la lógica de la ciencia. Así, por consiguiente,
el uso simbólico del lenguaje, es decir, la interpretación que
realiza el sujeto del signo no es un interpretación de un sólo
individuo, sino de una comunidad de individuos. En lo que sería
más tarde en Apel la comunidad comunicativa.
Hermenéutica existencial, juegos del lenguaje, la
desaprobación del falibilismo en pos de una comunidad interpretante, la
pragmática del lenguaje pierceana son las tradiciones que subyacen de
alguna manera a la teoría consensual de la verdad apeliana. Esto es, la
verdad será puesta de manifiesto mediante una comprensión hecha
por una comunidad interpretante del mundo mediado por la función
sígnica del lenguaje, con una argumentación y siempre en estado de
superación propia. La ética entra en posesión de todo este
discurso para constituirse a sí misma.
SU INTENTO DE FUNDAMENTACIÓN DE LA ETICA
A Apel no sólo le interesa el campo teórico, es decir, dar
los prolegómenos para construir una teoría de la verdad en este
siglo en el que la filosofía se ha secularizado, relativizado, sino
también las cuestiones prácticas, las relaciones del hombre con el
hombre, le interesa la ética. Quizá nazca su preocupación
de presenciar el gran holocausto nazi y sin embargo su intención es muy
encomiable; incluso le interesa no la sola comunidad europea, ya que ha
establecido un diálogo permanente con un filósofo de la periferia,
de Latinoamérica, como lo veremos más adelante.
Apel pasa, con su teoría del consenso, de un yo sé a un
nosotros argumentamos; de un kantismo a un
husserlismo-pierciano-hermenéutico-falibilista. Intenta demostrar que la
categoría del yo pienso, del yo sé, se queda aislada, ya no
procede, ha sido superada. Ahora es el advenimiento de la época del
nosotros, de la comunidad comunicativa concreta. Es la etapa de la ética
del discurso. "Y es que la pragmática trascendental nos ha mostrado esa
relación sujeto-sujeto, en la que ya siempre somos, nos ha mostrado que
la razón humana es en diálogo, no en
monólogo".
[85]
Para Apel la ética tiene que ser de una comunidad, es decir, tiene
que ser de afuera y de adentro, no sólo de adentro como lo había
supuesto la época moderna. En efecto, Hume, Kant, Hegel, Stuart Mill,
James, conservaban la idea de que el ser humano estaba dividido en dos, en el
afuera y en el adentro; es decir, que debía tener reglas morales para su
casa, su hogar, su familia, su parroquia, su adentro; pero que debería
conducirse de manera diferente ante la sociedad, ante la muchedumbre, el estado,
la política, etc. Apel disuelve esto.
En un primer momento, es decir en la parte que él denomina A de su
ética, se refiere a una comunidad comunicativa ideal. Es ideal en el
sentido de que es trascendental, es decir, es un a priori, como posibilidad de
realización de la comunidad comunicativa real. Intenta esbozar
aquí una ética de la comunidad comunicativa, pero bien pronto se
da cuenta que hay dos razones muy poderosas para referirse a la ética
como ética del discurso; la primera es: "esta denominación se
refiere a una forma especial de la comunicación -el discurso
argumentativo- como medio para la fundamentación concreta de
normas".
[86] Esto es, Apel está seguro
que una ética nada más de la comunicación no le
podrá dar la seguridad que se pueda llegar a la fundamentación de
reglas normativas para la vida. Que es necesario la argumentación, el dar
los razonamientos precisos, la demostración lógica, inclusive, de
por qué es mejor tal norma y no otra; el simple diálogo no ayuda
en nada, la argumentación es imprescindible.
La otra razón por la cual Apel se inclina a llamar a su ética
del discurso es porque: "remite a la circunstancia de que el discurso
argumentativo -y no por ejemplo, una forma cualquiera, arbitraria, de
comunicación en el mundo de la vida- contiene también el apriori
racional de la fundamentación del principio de la ética".
[87] Contra Kant y Hume, el primero pensaba que
el apriori racional de la ética era el imperativo categórico y el
segundo, era el instinto, la pasión; o en encaramiento con Sturart Mill
que estaba convencido que el fundamento de la ética era la utilidad; Apel
les antepone la argumentación, el raciocinio, el poner en práctica
esa definición que se tiene del hombre tan antigua como la
filosofía, como lo es la de animal racional. Este es el fundamento de la
ética, irrecusable, pero también aborrecido por
algunos.
En una sociedad abierta en que cada uno pareciera tener la verdad de las
cuestiones morales o que ninguno la tuviese, en un mundo donde la diversidad
cultural es cada día más promiscua, más abundante; o bien
en que las sociedades están más informatizadas, en más
comunicación y por lo tanto en mayor posibilidad de conocer lo que otros
hacen o realizan, piensan y construyen, industrializan o destruyen; la
ética de Apel trata de que se asuma una mayor "responsabilidad solidaria
con relación a las consecuencias globales primarias y secundarias de la
actividad colectiva de la humanidad -por ejemplo, la de los usos industriales de
la ciencia y la técnica- además de la organización de esta
responsabilidad como una praxis colectiva"
.
[88]
Responsabilidad, solidaridad, humanidad y praxis colectiva. Ser responsable
significa: respondo, contestar a, estar comprometido con, un maridaje
doblemente fuerte, estamos reiteradamente enlazados con nuestros semejante, son
unos esponsales que nos re-ligan, pues a lo que estamos religados es lo que nos
hace vivir, nos hacemos vivir. La solidaridad viene de un sentimiento de
hermandad; aunque Richard Rorty deje de lado la idea de humanidad por ser un
concepto metafísico, para Apel hay solidaridad porque hay humanidad y esa
responsabilidad y esa solidaridad sólo se podrá realizar en una
práctica de todos, todos tienen el mismo estamento para decir, para
hablar, para argumentar.
No se trata de que algunos cuantos especulen qué es lo bueno para
todos, ya sea el estado, una monarquía, un burocratismo, y después
estos todos lo sigan al pie del cañón, sino más bien que
entre todos digan qué es mejor para todos. "... es decir, la
cooperación solidaria de los individuos ya en la fundamentación de
las normas morales y jurídicas susceptibles de consenso por medio del
discurso argumentativo."
[89] Es una
ética formada desde las bases, esto es, desde la microfísica,
desde la relación de humano a humano, familia a familia, pueblo a pueblo,
sociedad a sociedad, nación a nación, esto es, una
institucionalidad política de los discurso prácticos. Respecto a
que la argumentación es el fundamento
a priori de la ética
Apel afirma:
Su
dimensión verdaderamente filosófica, consiste en que la idea del
discursos argumentativo, su carácter irrebasable para todo pensamiento
con pretensiones de validez, debe también hacer posible una
fundamentación última del principio ético a partir del cual
han de derivarse siempre todos los discursos argumentativos como discursos
prácticos de la fundamentación de
normas.
[90]
Esto es lo que verdaderamente constituye a la ética del discurso
como un proyecto filosófico, como una salida racional a al problema de la
fundamentación de la ética en este mar de la incertidumbre, en
este flujo y reflujo de corrientes alternas, paralelamente opuestas, oblicuas,
perpendiculares.
La ética del discurso no es una negociación, pues la
negociación siempre lleva un deje de debilidad, ambigüedad; no es un
juego de ofertas y demandas dónde gane el que más ofrezca a
más bajo costo de compromiso o exigencia moral, tampoco es un reducirse a
una fundamentación precomunicativa de la ley moral, referida al individuo
autártico tal como lo pretendía Kant, no es un "yo quiero"
nietszcheano de la voluntad de poder sino que más bien es una
pretensión "estrictamente filosófico-trascendental -por supuesto,
en el sentido de una transformación y resolución
pragmático-linguística"
,[91]
La transformación de la ética kantiana, de su imperativo
categórico, se da a través de la semiótica trascendental
pierciana, de la pragmática del signo, del lenguaje.
El Yo pienso que va de Descartes pasando por Kant hasta llegar a Husserl es
descontinuado, dejado de lado, rebasado por la irrebasabilidad, por la
regulación de las relaciones intersubjetivas de una multitud de sujetos
que, como vimos más arriba, el cogito cartesiano y el ego trascendental
husserliano los constituye como objetos de percepción, como elementos de
la experiencia, y no como co-individuos. No pueden dar ninguna de las dos
posturas una fundamentación trascendental.
Es la ética del discurso quien supera y transforma a una
ética kantiana del reino de los fines; en dicha ética la libertad
y la autonomía quedan referidas a un reino establecido por Dios, un reino
metafísico. "Así, la certeza practica de la libertad y la
autonomía tendría que derivarse, de acuerdo con Kant -en
consonancia con el primado de la razón práctica- a partir del
deber de la ley moral, supuesta ya como
válida."
[92] Y si Kant tiene
razón ¿qué responsabilidad tiene el ser humano en la
elección de lo bueno o lo malo si ya Dios lo previó todo?
Ciertamente no es un determinismo, pero éste argumento no vale para
todos, no vale, por principio de cuentas, para los ateos, e irreligiosos; y no
es que Kant ponga a Dios como el fundamento, sino que el reino de los fines a
que él se atiene, no está dado por el hombre. Es menester dar un
fundamento más sólido, "más acá", más de
nosotros y en favor de nosotros, un fundamento que sea irrecusable, este es: no
el yo pienso, como ya se vio, sino el
nosotros argumento.
Esta transformación de la ética kantiana por medio de una
pragamática-lingüística viene a mostrar dos cosas: primero
debemos suponer las condiciones normativas de posibilidad de un discurso
argumentativo ideal. Y que por lo tanto, -esto es lo segundo-, estamos
aceptando la ética del discurso. Así pues, si nosotros aceptamos
que el yo pienso cartesiano queda rebasado por un yo argumento de tipo apeliano,
estamos suponiendo que debemos tomar en cuenta cuáles son las condiciones
de posibilidad de tal argumentación y dichas condiciones no pueden ser
sino éticas; terminamos aceptando la ética del
discurso.
Contra los escépticos y relativistas, contra los cínicos y
teóricos irónicos, contra los deconstructores y roedores, Apel
destaca la argumentación como horizonte irrebasable, pues hasta el
más testarudo de los irracionales argumenta. Claro está que Apel
está suponiendo que dicha argumentación debe ser "honesta y
temáticamente ilimitado"
[93] pretende
que su interlocutor sea honesto, que no diga mentiras o bien que argumente de
acuerdo a algunas reglas preestablecidas. Ya que para él todos los
involucrados en la discusión ética de un cierto tema deben estar
totalmente interesados en la resolución del tema o del conflicto.
Así pues, la ética del discurso pretende tener muy en cuenta la
honestidad de los interlocutores, de los argumentistas para llegar a un
consenso: "Precisamente en ello reside el punto de la fundamentación
reflexiva última de la
ética."
[94]
Apel se refiere a los argumentadores serios, honestos, a aquellos que se
saben en una comunidad real; esto es, que se saben que están insertos en
la vida cotidiana de la problemática, que son seres humanos envueltos por
contrariedades, conflictos, dilemas. La otra característica de un
argumentador serio es que se sabe referido a una comunidad argumentativa ideal,
es decir, que para poder comunicarse debe suponer una normatividad de tipo
ideal, universalmente válida. Esta idealidad no es de tipo
platónica o plotiniana, sino que más bien se toma como ideal en
sentido de modelo, de esquema preferible.
Pero, ¿cuáles son estas normas universales? -He aquí la
parte B de la ética de Apel, que se refiere a la comunidad comunicativa
real-; una de ellas es la corresponsabilidad, otra es la igualdad de derechos, y
la susceptibilidad de consenso. Así podemos asegurar que todos somos
responsables, en alguna medida, de los actos realizados en el mundo vital, que
todos ponemos nuestro granito de arena en tales situaciones. La igualdad de
derechos supone que todos tiene el mismo status legal, factico e inclusive hasta
ontológico; que no hay superioridad racial de ningún tipos, o
superioridad económica, política, cultural, etc. Que todos somos
iguales ante todos.
[95]
Todos los seres
capaces de comunicación lingüística deben ser reconocidos
como personas, puesto que en todas sus acciones y expresiones son interlocutores
virtuales, y la justificación ilimitada del pensamiento no puede
renunciar a ningún interlocutor y a ninguna de sus aportaciones virtuales
a la discusión.
[96]
Y la otra norma establece que todo tipo de problemática se puede
resolver mediante un consenso. Es de esta manera que se bosqueja la
fundamentación ultima pragmático-trascendental del principio de
universalización de la ética, es la transformación de la
ética kantiana en pos de la intersubjetividad
lingüísticamente mediada.
Pero a la ética del discurso no se le puede acusar de lo que se le
acuso a la época moderna, a saber, del olvido de la historia concreta de
los seres humanos; pues la ética del discurso es una ética de la
responsabilidad histórica. En su trabajo Apel lo divide como una parte
abstracta, que sería la fundamentación que ya vimos y la otra
parte la denomina la ética del discurso en su injerencia
histórica.
La ética del discurso no solamente toma en cuenta la idealidad de la
comunidad comunicativa sino que: "Su punto de partida es también el a
priori de la facticidad de la comunidad comunicativa real; es decir un forma de
vida sociocultural a la que cualquier destinatario de la ética ha de
pertenecer siempre debido a su identidad contingente, a su nacimiento y
socialización."
[97] No está
hablando Apel de los seres humanos como categorías a priori del
conocimiento, como vimos que se realizó en la época de la
razón instrumental, sino que Apel menciona que los hombres, los
integrantes de una comunidad comunicativa real son los que viven en sociedad, en
una cultura determinada, hombres de carne y hueso.
Es así que hay una consecuencia benéfica de la
fundamentación última en sentido
pragmático-lingüístico de la ética del discurso; es a
saber: "la norma básica de la responsabilidad histórica de la
preocupación -de la preocupación- por la preservación de
las condiciones naturales de la vida y los logros histórico-culturales de
la comunidad comunicativa real fácticamente existente en este
momento
."[98] Esta pre-ocupación
no es de corte teórico, sino que está directamente en
relación con los hechos históricos, con la vida cotidiana. No
está hablando Apel de rangos, de clasificaciones especulativas;
está hablando de los hombres existentes, que están realmente en
coexistencia, empíricamente sensibles, materialmente
perceptibles.
Pero, ¿cómo es posible que se reúnan en una
fundamentación de la ética del discurso razones aprioreticas con
contingencia históricas? Es posible gracias a
el apriori
dialéctico de la comunidad comunicativa que tiene a su favor, en primer
lugar, el hecho de considerar desde principio las ideas de la
hermenéutica filosófica en el a priori de la facticidad e
historicidad del ser en el mundo humana y de la necesaria pertenencia a una
determinada "forma de vida" sociocultural
.
[99]
Está aquí muy presente Heidegger y Wittgenstein. El primero
con su ser en el mundo, con la hermenéutica existencial, el otro con su
juegos del lenguaje pertenecientes a cada forma de vida. Pero la
distinción es muy precisa: la argumentación aparte de ser
histórica, concreta, es el factum de la razón, esto es, la
condición de posibilidad de todo discurso, de todo juego del lenguaje,
"que en nuestro días pertenece a la facticidad de nuestro ser en el
mundo."
[100]
La ética del discurso no puede ser una pura ética
deontológica, un decálogo de cómo comportarse, de la pura
obligatoriedad, pues ese tipo de ética, que ya anunciaba Kant, es
ahistórica, abstracta e inverosímil. La ética del discurso,
tiene que
considerar que la historia humana - también la de la moral y la del
derecho- ha comenzado desde siempre y la fundamentación de normas
concretas puede y debe conectarse también, ya siempre, a la eticidad
concretada históricamente en las correspondientes formas de
vida.
[101]
Sin embargo, esto no quiere decir que la ética del discurso deje de
lado el punto universalista que tocó Kant en el deber ideal, sino que mas
bien la fundamentación universalista de la ética la da la
interpretación pragmático-trascendental del factum de la
razón.
Así Apel concluye la explicación de su teoría de la
ética del discurso diciendo que su ética no alude a ningún
tipo de
utopía social concreta, que no intenta ser una
revolución mundial donde se instaure el reino de la
libertas, sino
que más bien se trata de: dar "las condiciones ideales de la posible
formación de consenso sobre
normas."
[102] Su ética se lleva a cabo
cuando una comunidad concreta se atiene a presupuestos ideales de la
argumentación mediada hermenéuticamente por una pragmática
de los signos lingüísticos, que es trascendental, pues se rige como
irrebasable, para establecer normas morales concernientes a todos en una
historia determinada, en un forma de vida específica.
CAPITULO III
ENRIQUE D.DUSSEL, SU ETICA.
De madrugada como todas las mañanas
Niños y perros disputan
alrededor del basurero. Revuelven y revuelven,
sacan y meten
los restos de comida en la basura.
En un mundo perro,
sin corazón,
esta es la forma encontrada por Dios
para atender la oración
de los miserables pequeños hambrientos:
el pan de cada día dánosle hoy!
LAS SUPUESTOS DE LA ÉTICA DE LA
LIBERACIÓN
Europa siempre nos ha catalogado, a los latinoamericanos, como la cultura
de "no siendo, como la que aún no es", como la que esta por construirse,
por elaborarse, por no tener su propio ser y su propia identidad, los europeos
se saben o se creen "padres intelectuales" de toda la cultura occidental,
ciertamente estamos influenciados por tal tradición, sin embargo, tenemos
nuestra propia particularidad, nuestra propia manera de ser y de estar en el
mundo, en la existencia. El que los europeos se sientan con cierta superioridad,
no implica que ontica y ontológicamente lo sean; el predominio del "yo",
de la singularidad, los ha hecho olvidarse del Otro, del que no son ellos, del
que no piensa como ellos y no actúa como ellos. Se han olvidado del que
no es parte de su Totalidad.
Esto ha contribuido a que la existencia del hombre se haya autoafirmado
monologámente y a crear enemistades entre los hombres, incluso esto ha
recalado hasta las estructuras mas elementales. Sin embargo, hay voces que
claman en el desierto, que gritan desde la periferia, que hacen, muy
atinadamente ver a Europa, a Estados Unidos que hay Otro; que aún a pesar
de sus deseos de represión y exterminio ideológico ( a veces
también físico ), político, económico y moral no
hemos dejado de existir, de vivir, de luchar.
Hablar de Filosofía de la Liberación supone hablar
previamente de otras cosas. Liberación se opone a dominación.
Anunciar la Filosofía de la Liberación implica pensar y vivir en
un contexto sociohistórico de dominación y opresión. Se
trata por tanto de una Filosofía que intenta captar la relevancia de
temas que implican un cambio estructural de determinada situación
sociohistórica. Una Filosofía así implica un determinado
compromiso político y social con vistas a la ruptura con la
situación opresora.
Toda filosofía manifiesta a su manera la relación de
funcionalidad que mantiene con la situación histórico-social; en
este sentido resulta siempre comprometida. Retengamos entonces esta
afirmación de base: la filosofía como saber racional, elaborado y
sistematizado brota de un momento definido de la historia, se desarrolla bajo
determinados modos de producción material, ideal. social y cultural, y es
articulada en función de varios intereses de los que no siempre se tiene
conciencia. Por eso la verdadera cuestión es: este tipo de
filosofía, ¿con quién se compromete? ¿A qué causa
quiere servir? La filosofía latinoamericana quiere comprometerse con la
liberación ideológica, económica, social y política
de los grupos dominados y oprimidos.
La realidad social en que nace este tipo de filosofía aparece bien
definida: es la de aquellos grupos para los cuales el cambio cualitativo de la
estructura social representa una oportunidad de librarse del opresor dominio
del sistema. Para muchos, la decisión neta de su realidad social en favor
de los oprimidos ha significado una conversión hermenéutica a las
nuevas propuestas que se les han dado para su reflexión y por el estilo
adecuado que se les impone para su transmisión.
La articulación de la Filosofía de la Liberación parte
de la experiencia vital frente al pobre. Su indignación ética no
es menor. Pero mediatiza esta indignación con un análisis de la
realidad para detectar los mecanismos generadores de tal miseria escandalosa y
articular una praxis que tenga eficacia liberadora. No se trata de liberar
aquí y allá manteniendo el mismo marco de relaciones de fuerza (
reformismo); se trata realmente de una voluntad revolucionaria que intenta
cambiar el propio marco.
Así mismo la filosofía de la liberación germina de la
preocupación de algunos intelectuales latinoamericanos que intentan darle
una línea de pensamiento y también de acción a la cultura
latinoamericana. De los primeros que tienen dicha preocupación son
Risieri Frondizi, el hispano-mexicano José Gaos, Paulo Freire, con su
pedagogía del oprimido; Arturo Andrés Roig, Leopoldo Zea, Samuel
Ramos, Horacio Cerutti, Francisco Miró Quezada, Juan Carlos Scannone,
Frantz Fánon, con los condenados de la tierra; Fals Borda con su
sociología de la liberación, en Colombia; teólogos como
Gustavo Gutiérrez, Leonardo Boff, Hugo Assman, Ignacio Ellacuria.
También el concilio Vaticano II da en herencia algunas ideas a la
filosofía de la liberación, lo mismo sucede con la reunión
de obispos de Latinoamérica celebrado en Medellín, Colombia y de
Puebla; la teoría de la dependencia económica realizada por los
brasileños; Salazar Bondy, etc.
Enrique Dussel se presenta como el filósofo que ha dado este giro
hermenéutico y ha dejado de lado los discursos metafórico o los
metarelatos para voltear su vista hacia el oprimido, hacia, el pobre, el
indigente, la viuda, el huérfano, el obrero, el desposeído! Es
así que Enrique Dussel recoge toda esta tradición de
tribulación, de intranquilidad, de ansiedad y la reformula, la redescribe
a partir de una filosofía europea; a partir de Heidegger y de Emanuel
Levinas. Lo ha hecho no sólo-- siento yo --para demostrar de alguna
manera que el latinoamericano existe, que esta aquí. en medio de la
pobreza, sino por que también hay muchos que están en las mismas
condiciones y no son latinoamericanos; como es el caso de África, parte
de Asia e India. Es decir, que la liberación es universal y no
particularizada.
De la teología cristiana Dussel va a retomar las palabras del
humanismo semita. El Éxodo mosaico va a ser replanteado de manera
actualizada en la circunstancia propia de Latinoamérica. De igual manera
los escritos de los profetas de Israel que en todo momento condenan la
acumulación indiscriminada de las riquezas y la consecuente pobreza de la
gran mayoría, son asimilados por Dussel. "...siguiendo el
análisis de una antropología carnal ( la basar hebrea) unitaria,
una metafísica creacionista y un ética política de
compromiso con la justicia. El núcleo ético-mítico semita
se constituía así (desde el mito adámico, dramático
instaurador de la historia) en el punto de partida de la cultura latinoamericana
posterior"
.[103] De igual forma,
Dussel hace suya la
caritas cristiana, ese afán de ayuda al
prójimo. Dussel es un filósofo cristiano.
De Freire, de Fánon y de la sociología de la
liberación, entra en posesión Dussel de todo un bagaje cultural
que le es muy propicio para la elaboración de su ética, el no
pensar ideas, sino pensar la existencia. Lo mismo que Salazar Bondy, Dussel se
apropia de la pregunta: ¿hay realmente un filosofía en
Latinoamérica? Y con él, también Dussel afirma que la
filosofía que se ha estado elaborando en Latinoamérica sólo
ha servido como medio de enajenación; como ilusión que nos lleva
al desvarío, a la desconección de lo que pensamos con nuestra
realidad. Por eso, es menester que se construya una filosofía que parta
desde la cotidianidad del ser latinoamericano.
De Heidegger tomará, al igual que Apel, la hermenéutica
existencial. Las posibilidades del ser, la cotidianidad, el ser-en-el-mundo, la
interpretación de la situación habitual de los Latinoamericanos;
el fundamento ontológico, las posibilidades ónticas, de
aquí tomará el fundamento irrebasable de la ética. De
Emanuel Levinas retomará a la ética como filosofía primera,
el termino de lo Otro y lo distinto, la ética de la alteridad. El mismo
Dussel nos dice por que retoma a Levinas: "Porque la experiencia originaria de
la filosofía de la liberación consiste en descubrir el "hecho
masivo de la dominación, del constituirse de una subjetividad como
"señor" de otra subjetividad, en el plano mundial, en el plano nacional,
en el plano pedagógico, en el plano religioso, en el plano
erótico
."
[104] Y porque sobre
todo Levinas le da la Filosofía de la liberación la posibilidad de
mirar al pobre como el Otro, el que grita, el que gime en medio de su miseria y
que pide ser ayudado.
Pero también Marx está muy presente. Como mismo Dussel
afirma, Levinas le ayuda a mirar al pobre como al Otro, a construir una
superación de la metafísica a partir de la Otredad. Sin embargo
Levinas no le podía ayudar a construir una económica.
"El retorno
sistemático a Marx que comencé a finales de la década de
los setenta se debió a tres hechos. En primer lugar, la creciente miseria
del continente latinoamericano. (...) En segundo lugar, para poder efectuar una
crítica del capitalismo (...) En tercer lugar, porque la filosofía
de la liberación debía construir una económica y una
política firme."
[105]
En su libro
Hacia un Marx desconocido Dussel lleva acabo una
elucidación completa de los manuscritos del 61 al 63 y descubre que Marx
constituirá nuevas categorías exigidas por un discurso
dialéctico que se va internando en la realidad. "La Filosofía de
la Liberación latinoamericana tiene mucho que aprender de Marx. La
ciencia de Marx fue "Filosofía de la Liberación" del trabajo vivo
alienado en el capital como trabajo asalariado en la Europa de la segunda mitad
del siglo XIX."
[106] Es así que se
concretiza mas el trabajo de Dussel.
Hermenéutica existencial, crítica a la época de la
subjetividad, el humanismo del Otro al estilo de Levinas, el humanismo semita,
la teología de la liberación, reprobación del
neoliberalismo capitalista, la pedagogía del oprimido, la
sociología de la liberación, la teoría de la dependencia
económica, Juan XXIII y Paulo VI, el Concilio Vaticano II,
Medellín y Puebla, son los que definen, forman, conforman la ética
de la liberación dusseliana
.SU INTENTO DE FUNDAMENTACIÓN
Dussel propone una Ética de la Liberación. Esta ética
tiene un fundamento transontológico, es decir, el fundamrnto es el Otro.
Tal fundamento no puede ser la físis de los griegos, ni el "YO" de la
modernidad, tampoco el logicismo lógico de Wittgenstein o de Ayer. El
existencialismo sartreano se inscribe dentro de la corriente subjetivista y es
el sujeto el fundamento de la moralidad, por lo que lo deja de lado. Lo mismo
sucede son Nietszche, Husserl, Heidegger
[107]
y más recientemente en sus discusiones con Apel.
Para fundar la moral dice Dussel debemos partir del "hecho originario en la
totalidad de que el hombre es un ente cuya esencia le va el estar, desde que es
arrojado al mundo. Este será el
primum factum ontológico
en el que se podrá descubrir la estructura que piensa la
ética"
[108] Esto quiere decir
plenamente que la ética no es una rama de la filosofía, que es tan
inherente al hombre que le va en su hallarse en el mundo, que viene a desplazar
de alguna manera a la Metafísica griega y escolástica;
además, a la teoría del conocimiento de la modernidad, ya que la
ética es la única que piensa la situación existencial del
hombre. Esto es la ética se constituye como filosofía primera,
como metafísica en el sentido aristotélico. "El fundamento de la
ética es el ser del hombre que se comprende existencialmente como poder
ser. Ese poder ser es el del hombre, es el horizonte mismo de su
mundo.."
[109]
Este pensar la situación existencial del hombre lleva un giro
hermenéutico, lleva el com-prender al ser, y esto se entiende así,
es: "aquella actualidad primerísima por la que el hombre se "abre" al
círculo u horizonte del mundo y, dentro de él iluminado por la luz
del ser es capaz de captar lo que los útiles
son"
[110] El com-prender como la palabra lo
indica, sugiere unirse con el sujeto. Para comprender a las personas es
necesario tener una relación vital con ellas. De lo contrario la
objetivamos, la cosificamos y la hacemos objeto de ciencia. La persona es
siempre un sujeto y en el fondo, un misterio que, cuanto mas se conoce
más se abre a un horizonte ilimitado. Entonces el com-prender es abrirse,
es apertura y también es captación de lo que nos hace frente en
nuestra historia, lo que tenemos a la mano, es apertura ilimitada al
Otro.
En este captar lo que nos hace frente, la comprensión se nos da
como una apertura al poder ser que se le revela al hombre como finitud y que se
trasciende como libertad. El hombre no es una realidad terminada y acabada, en
donde no se tenga que adicionar nada, no, por el contrario es una realidad
abierta, inacabada, en constante
transformación
[111].
"El ser es el
acontecimiento fundamental, sobre cuya base puede surgir el hombre
histórico en medio del ente, revelado en su totalidad (...)El mundo es el
orden trascendental u ontológico del ser. Sin el hombre no hay mundo, en
el sentido que el hombre se abre al mundo que por su parte es un ámbito
que se despliega desde el ser. (...) El mundo como el ámbito de la
com-prensión significa el horizonte dentro del cual todo ente se muestra
con una cierta referencia (Verweisung) a lo que constituye fundamentalmente
dicho orden: el ser, desde el cual el hombre se abre al orden de la
inteligibilidad. (...) Se com-prende el ser de las cosas cuando estas son
integradas y proyectadas en el interior de nuestras propias
posibilidades
[112]".
El ser, el ex-sistire es la base, es el cimiento, el sostén
de que el hombre se sirve para realizarse en la historia y es el mundo en donde
existe este orden ontológico, donde esta organizado de alguna manera la
entidad, la materia, las cosas. También es este mundo, el círculo,
el espacio, la perspectiva donde el hombre se abre a la intelección de
las cosas, de donde las puede tomar, donde las puede integrar a las propias
posibilidades. Pero este círculo, que es hermenéutico, no se queda
con las cosas, también se refiere a personas. Aplicado este
círculo a los oprimidos, a los desvalidos esto significa que, para
comprender realmente quién es el dominado, el subyugado, necesitamos
abordar como quien se siente alcanzado y abordado por él o ellos,
requerimos una kenosis, un abajamiento, un vaciarnos en una entidad muy propia
de ellos para así prendernos de su ser, de su hallarse, de su ser
ahí. Por eso, toda y cualquiera comprensión encierra al sujeto.
No existe un acceso directo a la realidad, sin pasar por el sujeto, porque es el
sujeto concreto, con sus condicionamientos, con su pobreza, con su
marginación, con sus posibilidades y limitaciones el que se nos revela
como el Otro. Comprender será siempre e inevitable interpretar. Solamente
si interpretamos al Otro lo comprenderemos. Esto se les ha olvidado a los del
centro, a los dominadores, a los de primer mundo.
El hombre en el mundo tiene un sin fin de posibilidades de poder ser, de
desarrollarse, de vivir, de realizar su praxis: "la com-prensión primera
apertura y fundante al mundo como tal, y la comprensión-interpretadora
derivada o fundada de los útiles que intramundanamente me hacen siempre
frente ya con sentido"
[113] Esto quiere
decir, simple y sencillamente que hay dos maneras de prenderse del ser; las
primera, es una apertura al mundo como tal, sin añadir, ni quitar nada de
él, sin intentar darle un sentido exclusivo para mi. La otra parte que es
la interpretación de los útiles que me son dados, que ya tienen
un significado propio, que van ayudar de alguna manera en el poder-ser del
hombre; es el despliegue de la praxis Sin embargo, si todos estos útiles
les son negados, si las mas indispensables de las cosas no las tienen un humano,
entonces, ¿de qué manera podrá ser? Es decir, cómo
podrá llegar a realizarse, a desarrollar su praxis. No tendrá nada
que interpretar pues no tendrá mas remedio que atenerse a lo que tiene, a
su indigencia. Esta imposibilidad de interpretar lo que no tiene, hacer ser al
hombre falto de libertad, falto de conciencia, reducido en su hallarse en la
existencia. Lo anterior es lo que le ha negado el "YO" europeo y norteamericano,
al ser del latinoamericano, al africano y al asiático, según
Dussel
Es así que:
La
dia-léctica com-prensiva existencial es el modo primero y cotidiano como
el hombre vive su mundo y se abre a él. La comprensión fundamental
es pre-conceptual: no es estática, a partir de un horizonte dado de una
vez para siempre, sino dinámica: es una comprensión en proceso de
totalización ad infinitum. Es comprensión universal, trascendental
y concreta ( no abstracta).
[114]
Este tipo de dialéctica no es al estilo de Hegel, es decir, no es
una tesis, una antítesis y un síntesis; no es una
superación de una contradicción; es mas bien comprensiva,
interpretante de la existencia. Son las posibilidades del
ser-en-el-mundo.
El que el hombre esté en el mundo implica necesariamente que tenga
una gama de posibilidades, ya que la praxis es su manera de hacer, de actuar. Y
esta posibilidad es lo mismo que el valor:
"El valor y el carácter
de ser posibilitante es
idéntico."
[115]Así el valor
tiene significatividad con alusión al poder-ser del individuo. Mas no lo
constituye él, como ha sucedido en toda la ética de la modernidad,
sino que más bien lo descubre, se le manifiesta. El hombre se abre a
valores porque descubre posibilidades. "Cada posibilidad en cuanto comprensible
e interpretada como algo en la respectividad de cada momento con todos los
demás desde el poder-ser, guarda su lugar, tiene un sentido, y por ello
tiene también un
valor."
[116]
Y como poder ser en el mundo, el hombre es en la praxis pero
también trascendente; finito, mas no pierde su libertad, no está
condicionado: " ...es un habérselas no esclavizado o determinado
absolutamente ante posibilidades que desde el poder ser se muestran como
mediaciones intotalizante."
[117] La libertad
es pues la pre-ocupación ontológica se refiere a lo intramundano
como posibilidad, como apertura. Es elección y
preocupación.
La libertad y la elección de mis posibilidades como tales me hace
tener en consideración a la alteridad. Hay que mirar más
allá y por encima de la Totalidad, esta Totalidad que agobia al oprimido
y envilece al opresor. Ya que la Totalidad hombre-ser. como ser en el mundo, se
abre y es fundamento desde lo previo: desde lo Otro, los distinto, lo que esta
fuera de lo Mismo. El "
Cara a Cara" es la experiencia personal, la
comprobación vital, es una reduplicación que implica lo supremo:
la projimidad, lo inmediato, el rostro frente al rostro en la apertura o
exposición de una persona ante las otra. De esta experiencia surge toda
significación posible. "En la oposición del cara-a-cara brilla la
racionalidad primera, el primer inteligible, la primera significación, es
el infinito de la inteligencia que se presenta (es decir, que habla ) en el
rostro."
[118] El Otro se revela como un
misterio en el que sólo cabe callar. De manera semejante a como el
profeta se disponía a escuchar la palabra de Yahvé, así el
filósofo tiene que guardar la actitud de sosiego, de serenidad para
escuchar la palabra del Otro. Este Otro no es un medio, ni un instrumento, es
libertad, es projimidad. El Otro me exige justicia, reconocimiento. Con el Otro
se establece el verdadero reino de los fines y no a la manera de
Kant.
El fundamento de la ética, en conclusión, es la praxis. De
ninguna manera la teoría o lo abstracto. Solamente martilleando se conoce
lo que es el martillo; solamente siendo entes onticos ontológicos morales
es como se fundamenta la ética. La ética es intrínseca al
ser humano, le va en el estar arrojado en la existencia. Al vivir se hace la
ética, en su práctica existe, se fundamenta. Si existo soy un ente
ético; existo, luego soy ético.El humanismo del Otro es el
verdadero fundamento de la ética
La ana-léctica señala el método propio de la
ética de la liberación y es parte también del fundamento de
la misma; la rige y la cimienta. La ana-léctica se define por su
oposición a la dialéctica. Dialéctica como método
"es un atravesar (dia-) diversos horizontes ónticos para llegar de
totalidad en totalidad hasta la
fundamental"
[119] La ana-léctica como
método es colocarse en el ámbito metafísico de la
exterioridad del Otro. Es "...un método que parte desde el Otro como
libre, como un más allá del sistema de totalidad; que parte
entonces desde su palabra, desde la revelación del Otro y que con-fiando
en su palabra, obra, trabaja, sirve,
crea"
[120] De esta manera la
ética esta presente en todo el proceso ana-léctico, tan pronto
como el filósofo toma el papel de escucha atento. No puede pensar la
liberación del oprimido sin que haga suya la voz del pobre.
El filósofo está en una actitud de apertura ilimitada, de
silencio expectante, de atención interrogante. Lejos de adoctrinar
según el uso común de la cátedra universitaria o de
intentar extraer la verdad de un supuesto interlocutor, esta sentado
interiorizando la memoria colectiva y constitutiva del pueblo. Así es
posible la ana-léctica.
"El tema a ser
pensado, la palabra reveladora a ser interpretada, le será dada en el
historia del proceso concreto de la liberación misma. Esa palabra ese
tema no puede leerse (no es un ser escrito: texto ), ni puede contemplarse o
verse (no es un ser visto; idea o luz) sino que se oye en el campo cotidiano de
la historia, del trabajo y aún de la batalla de liberación. El
saber-oir es el momento constitutivo del método mismo; es el momento
discipular del filósofo; es la condición de posibilidad del
saber-interpretar para saber-servir."
[121]
El filósofo debe dejarse llevar por las palabras del pobre, creer en
el oprimido; es un situación de fe, y sin embargo es racional. Porque no
se queda en el puro asentimiento mocional de lo que escucha, de lo que oye. sino
que también, realiza un discurso para erigirse como profeta, que anuncia
un reino de fines mejor y denuncia las estructuras injustas a las cuales se ve
sometido el ser humano.
El filósofo, dice Dussel, tiene que descubrir cómo es la
Totalidad. La Totalidad se definiría como aquella posición que no
reconoce a lo Oteo. Como aquella actitud de autoafirmarse monologicamente.
Nosotros y sólo nosotros tenemos voz, pensamiento, ideas "....para
deducir la Totalidad es necesario, no sólo la experiencia fáctica
de la Alteridad, sino la clara conciencia y un pensar reflejo sobre la misma
experiencia, para que la Totalidad pueda ser descrita como totalidad y la
Alteridad como la infinición del otro, negatividad primera y
afirmación incom-prensible."
[122]
Está por demás decir que estas ideas la toma de Levinas;
sólo que para Dussel la infinitud no es algo con trascendencia, no es la
divinidad. La infinitud para Dussel es la cara de pobre, del hambriento, que
siempre se muestra como infinita a la Totalidad, se descubre como un misterio.
Entonces, para exhibir la Totalidad que subsume todo a sí misma, no
sólo le queda al filosofo la conciencia de sí, sino que
también reflexionar que está en una Totalidad cerrada que debe ser
abierta por el Otro.
La ana-lectica es la que debe salvar a la Totalidad de cerrarse, de
autoconsumirse, de volverse obsoleta. (Buena parte de la Crisis que supone
Husserl es a causa de que Europa se ha constituido como Totalidad, cerrada en
discursos de lo mismo).
Así mismo en Dussel el principio del mal es la dominación. El
mal está encarnado en las estructural sociales, económicas,
políticas, religiosas, culturales, etc. Hay un cierto ethos de
dominación, de subyugación. El bien por lo tanto es la
liberación. No la libertad en abstracto, que nada dice de personas en
particular; sino más bien, la liberación así, como
acción, como praxis que se desarrolla conjuntamente. Ya
había dicho Freire, el hombre no se libera solo se libera en conjunto.
Así el filósofo y el pueblo son los que, de alguna manera, se
ayudan a liberarse. El pueblo del la de dominación y el filósofo
de enajenación mental causado por los discurso del centro, de la
totalidad.
El tener conciencia ética será pues ayudar a liberar al Otro.
Es escuchar su voz y denunciar, en algún momento la injusticia en la que
vive y después guiarlo a su liberación mediante la praxis. Esta
praxis, no es sino el actuar intramundano, pero éste actuar puede ser de
dos maneras: una praxis de dominación, que la que ha venido ejerciendo el
centro sobre la periferia, la totalidad sobre la alteridad, el estado sobre el
ciudadano, etc; y la praxis de liberación que se concretiza en la
legalidad, en la justicia. Que puede traer inclusive como consecuencia una
guerra defensiva.
La liberación del Otro es lo que debe buscar con sumo esmero, con
preocupación por parte del filósofo, está a la cabeza de
las necesidades prioritarias que asume Dussel y esa liberación
sólo va a ser posible mediante la confianza en la palabra del Otro:
La inteligencia
queda como perpleja y debe rendir sus armas quedando a la espera en la
esperanza; dicha posición la hemos denominado confianza, fe. Por ello el
respeto, la veneración, el reconocimiento de la libertad del Otro
(liberté d' Autrui), no puede fundarse en la razón o el logos, en
la intuicón o comprensión, sino en la confianza que afirma al Otro
como un prius, como lo anterior de suyo (como diría Zubiri) o la
negatividad primera del semejante pera jamás igual, el próximo
(prójimo) pero nunca el mismo.
[123]
La interpelación del Otro dl pobre encuentra respuesta en la actitud
servicial del filósofo, se encuentran cara-a-cara y mutuamente se ayudan.
El primero tiene que creer en el segundo, y el filósofo tiene que creer
en la palabra del Otro, es un acto de fe.
El hombre nuevo, la humanidad nueva es el proyecto para el futuro. La
utopía no la deja de lado el pensamiento de Dussel. Mas esta
utopía no es sino la crítica a la ideología dominante.
Siempre una utopía es lo que se quiere llegar a alcanzar, si no
existiesen tales utopía la condición humana no avanzaría,
se quedaría estática:
"La utopía auténtica es
el pro-yecto nuevo que se va constituyendo (fuera del orden dado) desde la
exigencia analéctica del Otro, del pobre, del que siendo oprimido guarda
al mismo tiempo una exterioridad
escatológica."
[124]
El vicio consistirá entonces en estar de lado de los dominadores, o
bien dominar, ya sea de cualquier manera, y la virtud será la
liberación. Un hombre o una mujer virtuosa es la que ayude a la
liberación en indeterminado nivel de la vida cotidiana, es la que tiene
confianza en la palabra del Otro, virtuoso es el que tiene esperanza en que las
estructuras cambiarán para bien de todos, virtuoso es aquel que arriesga
su vida por la libertad del Otro, el justo es el que sirve.
Los niveles concretos de la ética son la erótica, la
pedagógica, la política, la arqueológica, la
teológica, la económica. El primer nivel se refiere a la
relación Varón-mujer. Es por demás conocido que en
Latinoamérica es de preponderancia una actitud "machista", desde tiempos
quizá prehispánicos, en la cual el varón domina, subyuga,
humilla a la mujer. Es por eso que la liberación también atiende
éste reclamo muy justo de la mujer: liberarse del macho.
En el nivel pedagógico, heredado de Paulo Freire, Dussel advierte
que el estado ha creado la educación como un aparato reproductor de la
ideología dominante. El maestro es un instrumento a la mano para el
estado, es la gurbia con que se sirve para modelar la suave masa amorfa que es
la niñez. Que la escuela es como una fuente de enajenación, que
quien bebe será apartado de su realidad circundante. También se
refiere éste nivel a la relación padre-hijo, en la cual los padres
intentan absorber toda la vida del hijo en proyectos e ilusiones propias,
tomando al hijo como instrumento. La ética de la liberación
también se atiene a la necesidad de liberación, tanto del maestro
y por ende del alumno, como el padre como ciudadano y el hijo como tal. Se debe
reconocer la entidad metafísica del maestro, del alumno, del padre, del
hijo, su alteridad transontológica.
Pero si el maestro, el padre son dominados por el Estado en el nivel
pedagógico, también lo son en el nivel político. El otro
como hermano se me presenta, pues ambos estamos en medio de una injusticia
institucionalizada. La política ya no busca el bien de la comunidad, sino
el confort de la obra de arte: el Estado; la eudaimonia de mí mismo. La
política busca la oligarquía dominadora. Así en niveles tan
sencillos como lo es la relación ciudadano a ciudadano, hasta en niveles
internacionales, del centro sobre la periferia, del norte con el sur del
globo.
La arqueológica se refiere mas que nada, en Dussel, a ese principio
que está a la base de la idiosincrasia del latinoamericano, arjé,
significa principio del que todo procede y al que todo fluye, en algú
sentido es Dios. Lo contrario de la arqueológica es el fetichismo, que lo
define Dussel como:
el ego europeo y
posteriormente todo el centro, constituye un Totalidad divinizada, fetichizada,
la cual divinidad exige a los oprimidos de la periferia ( ya los que se
encuentran dentro del orden divinizado, al niño, a la mujer y al
trabajador), que le rindan un culto obligatorio, Ser ateos de un tal divinidad
es la condición de posibilidad de rendir culto al Otro absolutamente
absoluto, de cumplir una praxis de
liberación.
[125]
Europa como dios, el centro como el todo poderoso, es la trinidad del
padre, del hijo, y del espíritu antes mencionada; es Saturno. Pero
también el macho se fetichiza a sí mismo, el estado también
intenta suplantar a dios y lo mismo sucede con la tecnología y la
ciencia.Es así como empieza a surgir las voces que claman en el
desierto; Dussel clama en el desierto, pero ya no está sólo,
ahora, está en franco debato con otro, con uno del centro que intenta
tener la misma pre-ocupación por la ética.
CAPITULO IV
APEL Y DUSSEL EN DIALOGO
La utopía, aliento del hombre.
FRIEBURG 1989
En años recientes, mas específicamente en 1989, el
filósofo alemán Karl Otto Apel y el filósofo argentino
Enrique Domingo Dussel a invitación de Raúl Fornet-Betancourt han
iniciado un fructífero diálogo con intenciones claras de
confrontar y comparar ambas posiciones acerca de la ética; además
de emprender una conversación que puede llevar a la filosofía
metas antes no elaboradas e insospechadas.
Como ya vimos lo que intenta Apel es una transformación de la
filosofía trascendental kantiana a través de una semiótica
trascendental donde el nosotros es la base que fundamenta su
teoría del consenso que viene a ser la estructura de que se vale su
ética para desplegarse en el mundo de la filosofía. Por su parte
Dussel también intenta una transformación de la filosofía a
su modo, para él la filosofía primera debe ser la ética, se
debe fundamentar en tanto que ética, y debe ser liberadora.
Los dos tienen semejanzas y diferencias, ambos parten de la
hermenéutica existencial heideggeriana. Ven al hombre como el
ser-ahí determinado por la circunstancialidad, por el mundo de la vida,
por lo que le acontece, le adviene. Apel entra en posesión de la
analítica existencial a través de la lectura directa de Ser y
Tiempo de Heidegger. Dussel hace lo propio, pero su camino es menos
directo, creo que obtiene el bagaje heideggeriano atravesando primero la
lecturas de Levinas. Mas sin embargo, Apel retomará el discurso de
Hidegger tamizado por las disertaciones que sobre semiótica realiza
Charles S, Pierce. Mientras que Dussel criba Ser y Tiempo por medio del
acervo ideológico preponderante en la intelectualidad
latinoamericana.
Ambos se enfrentan al problema antes descrito en el capitulo 1, cuando
afirmamos que la humanidad ha sido rebasada por un proyecto de modernidad que ha
traído consecuencias tan desastrosas como la pobreza extrema de algunos y
el enriquecimiento excesivo de otros, o bien la violencia de la razón
representada íntegramente por las dos guerras mundiales y el genocidio
enorme en Alemania. El propósito del uno y el otro, no es soslayar dicho
proyecto, sino más bien apartarse de él porque fue poco eficiente
y muy contradictorio. Mas ese apartamiento no se da matando a la
filosofía, como han hecho los parricidas, los huérfanos y los
hijos de los huérfanos; sino más bien, en el caso de Apel es una
transformación y en la caso de Dussel es liberación.
En noviembre de 1989 en la Academia Católica de la
Arquidiócesis de Freiburg se encontraron los dos filósofos. En
dicho evento Apel expuso su punto de vista acerca de lo que debería ser
la ética, a saber: una superación de la crítica de la
razón práctica kantiana fundada en el reino de los fines, con la
ayuda de la semiótica pierceana que tiene como característica
primordial y fundante el nosotros interpretante de los usos del lenguaje
en atención a la argumentación con la determinación de
encontrar las normas morales que más convengan a la comunidad
comunicativa real.
Dussel crítica la posición de Apel en su ensayo denominado La
Introducción de la "Transformación de la Filosofía de K.O.
Apel y la Filosofía de la Liberación (reflexiones desde una
perspectiva latinoamericana)" y está en lo fundamental de acuerdo con
él. Es decir, trata, también, de abrir las sendas que no han sido
despejadas en medio del bosque. Sin embargo difiere con Apel en que él,
Enrique Dussel, tiene como horizonte siempre presente la miseria del pueblo
latinoamericano y de la periferia en general: África, Asia, Medio
Oriente.
Después, en el mismo ensayo mencionado describe el origen de la
filosofía de la liberación concluyendo que, Latinoamérica,
no está en la premodernidad, ni es una antimodernidad conservadora y
tampoco se encuentra en una época posmoderna; sino más bien que es
la otra cara de la modernidad: "América Latina, en cambio, nació
al mismo tiempo que la "modernidad", pero como su "otra-cara" necesaria,
silenciada, explotada,
dominada."
[126]
Mas adelante en el mismo artículo Dussel propone, con la ayuda de un
relato entre un antropólogo alemán y un tojolabal, que ente las
indígenas sí hay una verdadera comunidad; y esto lo antepone a la
comunidad comunicativa ideal de Apel. Esto es, entre los indígenas y, lo
que la filosofía de la liberación quiere, es que haya o deba de
haber una verdadera comunidad de vida entre los individuos; no una comunidad
ideal en que la interpelación del otro, del pobre, no es escuchada, sino
más bien que de ahí parte la filosofía del
liberación para construir su discurso. El Otro, el silenciado, el
excluido, el que está más allá de la comunidad de
comunicación es el que verdaderamente debe importar. "El Otro no
sólo es trascendentalidad, en el nosotros, sino trascendental a la misma
comunidad. Sin embargo de hecho, en la comunidad de comunicación "real",
el Otro es ignorado, desconocido, -no reconocido-, y excluido -como momento
ético de una estructura vigente de
injusticia."
[127]
Le crítica Dussel a Apel que hay una diferencia enorme entre la
comunidad comunicativa "real" y la comunidad de comunicación
"histórico-posible", ya que escuchar la voz del Otro, es empezar a
construir donde ya no haya una Totalidad cerrada en una supuesta sociedad
abierta. Además, la filosofía de la liberación sospecha que
dicha comunidad de comunicación "real" puede ser siempre una sociedad
hegemónica, que al dominar culturas, naciones, clases, grupos, sexos,
edades, impone como "real" su propia "particularidad",
Otro análisis que realiza Dussel de la ética del discurso es
que, la comunidad comunicativa "real" es siempre del lenguaje, esto es, no sale
del mismo lenguaje, es ponerse de acuerdo mediante expresiones
lingüísticas sin salir de ellas. Quedándose solamente en
términos que pudiesen estar por definirse mas que definidos, a saber:
bueno, malo, hambre, pobreza, libertad. Etc. Mas para la filosofía de la
liberación, la praxis es la que domina en las relaciones entre los
humanos y no el lenguaje. Por que se puede dominar y oprimir sin necesidad de
decir nada. Esto es, no solamente mediante discursos se oprime y excluye al
Otro, sino sobre todo con actos , en la práctica. Es por eso necesario
que se de mas que una comunidad de comunicación sobre el lenguaje u del
lenguaje, una comunidad praxis sobre la vida o de la vida.
MEXICO 1991
A estas observaciones realizadas por Dussel a la ética de Apel,
éste contesta en un ensayo denominado La Pragmática
trascendental y los problemas éticos norte-sur. Conferencia dictada
en el Seminario organizado en la Universidad Autónoma Metropolitana,
unidad Iztapalapa, en México, en febrero de 1991. Que se dio como el
segundo momento del proyecto iniciado en Freiburg, Alemania.
En dicho ensayo, Apel inicia manifestando que el filósofo debe, por
principio de cuentas, atenerse a una pretensión universalista basada en
una fundamentación última de la filosofía, que el
filósofo debe ir en contra de los contextualismos como el de Richard
Rorty y otros. Sin embargo, tratándose de que dicha validez universal
esté determinada por una eurocentrismo es cuestión aparte y de
otro tono.
Menciona, asimismo, que varios filósofos, de corte variopinto, desde
los postheideggerianos, hasta los postwittgensteineanos, pasando por todo jaez
de posmodernos han asegurado que, el filósofo como ser finito,
está condicionado por su historia y su contexto sociocultural; sin
embargo él no está de acuerdo con esas posturas
relativizantes.
Afirma de sí que es anticuado, que el mismo título de su
conferencia "Pragmática Trascendental" lo revela sin tapujos. No
obstante, en lo que sigue, pondré de relieve, en primer lugar, el fuerte
impacto que ejerce la perspectiva sociocultural particularmente sobre el
pensamiento de un filósofo."
[128]
Después pasa a decir que él como filósofo y como pensador
de izquierda a estado sometido a la experiencia del derrumbe del
marxismo-leninismo y a la creciente enajenación que produce el capital y
tales hechos escapan de la mano del hombre.
A continuación, Apel sostiene que hay una tensión que no se
puede evitar y que no se puede interrumpir entre la comunicación e
interacción del mundo de la vida por un lado, y su alienación en
los sistemas sociales funcionales por el otro. Esto trae como consecuencia que
deba haber pretensiones de validez de corte universalista para no caer en un
relativismo exacerbante. Y esa pretensión de validez universal solamente
se da mediante le discurso argumentativo que es una especie de
metainstitución trascendental a todas las instituciones socioculturales.
"Es necesario mantener mediante la comunicación un control reflexivo, por
decirlo así, de los sistemas, es decir, finalmente, mediante la
metainstitución del discurso
argumentativo."
[129]
Acto seguido Apel deja de lado su experiencia del derrumbe del
marxismo-leninismo para centrarse en lo que para él fue una decisiva
tensión y contraste ante las lecturas de los trabajos de intelectuales
Latinoaméricanos y sus visitas a este subcontinente. Pero más
específicamente surgió la tensión del custionamiento de
Enrique Dussel a su ética de la comunidad de comunicación
realizado en Freiburg. "Por lo tanto, intentaré, en lo que sigue,
reconstruir la aproximación pragmático-trascendental de la
ética del discurso como una ética universalista mediante un
intercambio de argumentos con los comentarios pertinentes de Enrique
Dussel."
[130]
A pesar de todo Apel no cede ni un ápice en su consideración
acerca de que la ética debe tener visos de validez universal y que es la
suya la que tiene, en especial, este rasgo distintivo y tan necesario. Para
ésta demostración Apel va a partir de dos distinciones
arquitectónicas de la ética del discurso, primero: la
distinción entre el apriori de la comunidad real de comunicación y
el a priori de la comunidad ideal de comunicación y, segundo: la
distinción entre la parte A y la parte B de la ética
misma.
Apel sostiene, para referirse a los puntos antes mencionados, A y B, que
los dos comparten el mismo
a priori trascendental, y que están en
relación dialéctica. Y es menester tomar en cuenta, según
Apel, que cada participante de una comunidad de filósofos,
científicos, son en primer lugar, argumentadores serios; y en segundo dos
cosas de suma importancia: "que una persona es miembro de una comunidad real de
comunicación con sus antecedentes históricos ... y al mismo tiempo
es miembro de una comunidad ideal de comunicación, que no existe y nunca
existirá realmente ,,, debe presuponerse e incluso anticiparse
contrafacticamente como existente en todo argumento
serio."
[131] Esto en un primer momento parece
oscuro. Un mismo miembro es partícipe de una comunidad de
comunicación real y al mismo tiempo a una ideal. ¡Vaya problema de
ubicuidad!
Pero veamos cómo explica tan opaca bipartición del
filósofo argumentador. Esto es, todo aquél que argumenta lo hace
con pretensiones de validez universal. No se puede argumentar sin tener dichas
pretensiones. Si se dice argumentador serio lleva el propósito de dar un
último fundamento a dicha argumentación. Sin embargo, cabe la
posibilidad de que sean excluidos algunos de dicha argumentación: "...
las razones para excluir a los otros son dos, y en la mayoría de los
casos son ambas, razones de una lógica de desarrollo de la conciencia,
sugeridas por ejemplo por la escuela de Piaget-Kohlberg, y también
razones en un sentido de la marginación represiva según Ribeiro y
Dussel."
[132] Termina esta idea diciendo que
todos pueden acceder al discurso argumentativo si se eliminan las causas de
exclusión. Y se debe asumir -dice Apel- que todos los pueblos hasta ahora
excluidos tienen condiciones trascendentales análogos a las que se
presuponen. Sin embargo, vuelve a su concepto original de una pragmática
trascendental que le parece que elimina dicha exclusión del
otro.
Apel regresa a la parte A de su ética, es decir, la más
abstracta para tratar de clarificar con mayor precisión el enredo del
argumentador serio que pertenece a una comunidad de comunicación real e
ideal. Así pues recuerda las ideas de Richard Rorty para constatar que el
pragmatismo, al igual que lo postwittgensteineanos, dejan de lado las ideas
regulativas o contrafácticas que son tan indispensables para argumentar.
Se vale de Charles S. Pierce para asegurar que, aún en este pensador que
fue el fundador del pragmatismo, era necesario la anticipación de
condiciones contrafácticas de un ideal en el ideal de la comunidad de
comunicación. "Por lo tanto, la comunidad ideal de comunicación,
aunque está necesariamente anticipada por los miembros de la comunidad
real de comunicación, no es una utopía concreta, ya que es a la
vez mayor y menos que una comunidad histórica
posible."
[133] Creo que no quedó muy
claro. ¿ O sí?
Sin embargo en el párrafo siguiente Apel asegura que la comunidad
comunicativa ideal no es, como ya dijo, una utopía concreta, sino
más bien, una idea regulativa, es lo meramente trascendental, es lo que
da condición de posibilidad de la comunidad comunicativa real. Mas me
pregunto ¿ no es, como en Kant, la comunidad comunicativa ideal un reino de
los fines preestablecido? No lo sé. Lo que sí se ve muy claro es
que Apel no abandona su idea de una pragmática trascendental. Y
continúa: "En tanto, por otro lado, una comunidad de vida concreta, -para
usar u termino dusseliano- nunca puede ser trascendental desde mi
perspectiva".
[134]
Prolonga Apel su idea central asegurando que hay una confusión en
asimilar la comunidad comunicativa ideal como una utopía concreta y que
más bien está en el espacio y en el tiempo para asegurar el fruto
de la argumentación seria de los miembros de una comunidad comunicativa
real. Y qué dicha interpretación, ya manifestada, de la comunidad
ideal lo emparienta con una tradición de la cual no es heredero, como es
el caso de Marx, Engenls, y se podría decir hasta Ernest Bloch; que por
otro lado, le parece patética. Y que aún más, él,
Apel, no lleva la idea del progreso por el lado de Hegel y de Marx, sino
más bien lo hace desde la idea kantiana de fundar la idea del progreso
histórico por medio de la ética, como una tarea ética y no
como otra cosa.
Después Apel se refiere a un problema en particular como lo es la
explosión demográfica, acentuada en el hemisferio sur. Dicha
explosión ha traído como consecuencia la crisis ecológica
que está padeciendo nuestro mundo entero, y que no sólo el sur
tenga la culpa, sino que más bien hay una cierta responsabilidad por
parte del norte. En el siguiente parágrafo Apel puntualiza otro
problema concreto que se está viviendo en la actualidad y que
atañe principalmente al sur: "Ribeiro, al igual que Dussel,
señala, el hecho de que las teorías del desarrollo sociocultural
pueden asumir una función ideológica, estrechando las estructuras
represivas de dependencia e incluso de esclavitud, indicando con ello
distinciones en las etapas de
desarrollo."
[135] Apel está de acuerdo
en lo fundamental en esto, sin embargo; comenta, que no solo las teorías
de desarrollo sociocultural han tenido algo de culpa en la función
ideológica, sino también, la negativa a la educación dentro
de los países del tercer mundo. Por otro lado el igualar los
estándares de vida entre los europeos y los ciudadanos del tercer mundo,
podría traer, en su consideración muy particular, consecuencias
desastrosas. Pues ¿cómo sería de grande la
contaminación si todos los habitantes del mundo traerían
automóvil? Yo no sé si es ingenuo Apel, pero cuando hablamos de
mejoramiento de vida de los habitantes del tercer mundo, no se está
hablando de automóviles, si no que se está hablando de no morirse
de hambre.
Apel sostiene que lo que intenta realizar la ética del discurso es
relativizar los estándares de vida. Pues le parece que el sur no tiene
por qué desear lo estándares de vida del norte. Si no que
más bien puede llegar a su desarrollo sui generis sin aumentar la
crisis ecológica. Claro que es necesario exterminar el hambre, pero
después no se puede decir que la vida de los europeos sea la mejor y el
modelo a seguir. Hay otros caminos. Y que esos otros caminos se deben encontrar
por consenso, mediante los discursos argumentativos honestos, buscando lo mejor
para todos.
Otro problema que debe afrontar la ética del discurso es el
planteado por Enrique Dussel, el de la exclusión del pueblo de los
discursos argumentativos, asegura Apel. Pero para solucionar dicho problema
debemos aceptar dos cosas: "primero, no se puede sostener la separación
entre la racionalidad consensual y la racionalidad estratégica de
interacción."
[136] Y es la
ética de la responsabilidad la que puede darle solución al
problema de exclusión de los pueblos que no pueden argumentar mediante la
disolución de dicha separación entre ambas racionalidades. En
efecto - declara Apel- la comunidad de comunicación ideal no debe ser
afectada en nada por la determinación de la comunidad comunicativa real.
Es decir, que la idea regulativa, que es la comunidad de comunicación
ideal es trascendental y por lo tanto válida para todo mundo, que incluye
a los desposeídos como a los poseedores.
Parece obvio que
esta consideración proporciona el punto de vista desde el cual la
ética del discurso, como un principio de responsabilidad, puede
también proporcionar el fundamento para aquellas máximas de la
acción en las cuales debe confiar la ética de la liberación
para poder hacer justicia de aquellos que por el lugar que ocupan todavía
no tienen una oportunidad real de
argumentar.
[137]
Así pues termina su respuesta Apel al cuestionamiento hecho por
Dussel en Frieburg con el pleno convencimiento que no dejará de lado su
pragmática trascendental en la que está basada su ética del
discurso, sino que al contrario, la reafirma como la vía óptima
para salir de los problemas éticos entre el norte y el sur.
En su ensayo, La Razón del Otro. La interpelación como
acto-de-habla Dussel da la réplica a tan grandilocuente discurso
llevado a cabo por Apel. En el uno punto uno de dicho ensayo comienza Dussel por
revisar el recorrido intelectual y de formación de Karl Otto Apel que
inicia, como ya vimos, con Wittgenstein, pasando por Heidegger tamizado de
manera sutil por la semiótica trascendental de Charles S, Pierce. Y
asegurando que siempre le a preocupado el lenguaje. Después en el 1.2.
realiza el mismo ejercicio de reconocer el trayecto pero ahora el de la
filosofía de la liberación. Sin abrogarse como el único
representante de un movimiento tan amplio como lo es la filosofía de la
liberación, recuerda que su legado le viene a su vez de Heidegger, de
Levinas y de la preocupación ya latente en la intelectualidad
latinoamericana.
En el punto 2 de su ensayo y valiéndose de esquemas y diagramas,
denominado la interpelación, Dussel propone que su discurso parte de la
intuición de Levinas de que el Otro es la fuente originaria de todo
discurso posible; que es un discurso esencialmente ético. Y el interpelar
al que se refiere Dussel no solamente es un acto del habla mas, sino mas bien,
es un acto de habla con una cierta intencionalidad; dicha intencionalidad no es
sino la ética:
Te "interpelo" por el acto de justicia que debiste
cumplir conmigo.
[138] Esto es, que la
interpelación se usa aquí -asegura Dussel en una llamada al pie de
página- de manera distinta de como corrientemente se utiliza.
Interpelación aquí es enfrentar a alguien pidiéndole
cuentas por el cumplimiento de un responsabilidad o deber
contraído.
En el parágrafo 2.1. designado con el nombre de "Exterioridad e
"Interpelación" Después de resaltar que mandar o pedir o
exigir no es igual a interpelar, concluye que:
Por
"interpelación", entonces, entendemos un enunciado performativo sui
generis que lo emite alguien que se encuentra, con respecto a un oyente, "fuera"
o "mas allá" (trascendental en este sentido)al horizonte o marco
institucional, normativo del "sistema", de la Lebenswelt
husserliana-habermasiana o de la Sittlichkeit hegeliana, que fungen como la
"totalidad" de un Levinas.
[139]
El liberador pues toma como suya, la interpelación del Otro y al
final es declarado culpable y excluido de la totalidad.
En el parágrafo 2.2. titulado: "Interpelación y las
pretensiones" de validez, Dussel lo divide en cuatro grandes
parágrafos para su mejor explicación.
En el primero Dussel se refiere a que el acto del habla al que él se
refiere viene a caer en una cuasi-comunicación, cuasi-inteligibilidad. Ya
que el hablante que está en la exterioridad no se puede comunicar con el
oyente del sistema a causa del que el oyente que está en la totalidad lo
cree incompetente para llevar a cabo una argumentación seria.
En la segunda parte Dussel afirma que la Interpelación no tiene, de
por sí ella misma, pretensiones de verdad, ya que no es un concepto
epistemológico. No obstante sí se puede llegar a tal validez
atendiendo a la dignidad de las personas. Esto es, cuando
Afirmo que yo te
"interpelo" por el acto de justicia que debiste cumplir
conmigo.
[140] Se está teniendo en
cuenta, no las responsabilidades del oyente para con el hablante; que pudiera no
tener, o basado en el acuerdo consensual, que pudiera nunca llega; sino que
más bien, que el interpelante se opone al consenso vigente que desde el
pasado hasta ahora lo excluye, pues su argumentación es radical y muy
posiblemente no aceptada de hecho.
En el tercer punto Dussel confirma que la interpelación, como fuerza
ilocucionaria, no puede estribar en su inteligibilidad, ni tampoco en su verdad,
ni en las normas de rectitud. En cambio, sí puede consistir en su
veracidad. En efecto,
El oyente no
tiene otra posibilidad genuina de comunicarse "seriamente" con el hablante, sino
por el "creer" o "aceptar" racionalmente la sinceridad de la
interpelación del pobre. Este por su parte debe expresarse de tal manera
que su "intención" sea claramente interpretada; que su sinceridad, su
veracidad, quede al descubierto porque es la garantía fundamental de la
pretensión de validez comunicativa de su
"acto-de-habla"
[141].
De esta manera es como se puede dar según Dussel la
interpelación del Otro y la comprensión del que está dentro
del sistema.
En la cuarta parte Dussel declara que la pretensión de validez de
rectitud, tampoco se le puede adjudicar a la interpelación, ya que el que
interpela siente que la normatividad existente es la que produce su miseria; por
lo tanto, no queda mas que la no-normatividad de lo establecido para pasar a una
institucionalidad donde el interpelante tenga derechos que ahora no
tiene.
Pasa Dussel al punto tres de su trabajo que lo llama: La Razón
del Otro. La Exterioridad y la comunidad de comunicación.
Después de un breve introducción donde deja sentado su concepto de
interpelación, entra a explicar plenamente lo del titulo de dicha parte.
En el 3.1. que es la Exterioridad y la comunidad de comunicación
ideal, el filósofo argentino, ya mexicanizado por cierto, dice que la
comunidad de comunicación ideal o trascendental como la entiende Apel o
universal como la entiende Habermas, no tiene en cuenta la razón del
Otro, al interpelante como interpelante, en su exterioridad real como persona. Y
propone una nueva definición de comunidad de comunicación ideal
teniendo en cuenta el derecho de poder situarse siempre virtualmente como Otro
dentro de la misma comunidad. Esto es, que cualquier miembro de una comunidad
tiene derecho al disenso. Dicho disenso tiene en cuenta la exterioridad, no que
la mencionada exterioridad niegue a la comunidad, sino que mas bien la afirma en
cuanto la hace aparecer como reunión, con-vergencia entre personas
totalmente libres. Asevera Dussel que ningún acuerdo, por absoluto que
parezca, puede dejar de lado el tener en cuenta la Razón del
Otro.
En el 3.2. Exterioridad y comunidad de los científicos.
Analiza la parte B de la ética de Apel y sugiere que le importa poner de
relieve el disenso, es decir, cuando alguna persona no está de acuerdo
con el acuerdo vigente ¿Qué es lo que pasa? Pues pasa que cuando
esto sucede el descubridor se pone en relación a la comunidad que tienen
dicho acuerdo como Otro, no es que sea tajantemente otro, sino que empieza a
otrificarse. Entonces, es repudiado, repulsado por la comunidad que reafirma el
acuerdo vigente con más fuerza y energía. Pues bien, este
descubridor que ha encontrado algo diferente, que ha tropezado con el
acto-del-habla de pobre es la filosofía de la liberación. Que
obviamente será tenida por falsa e incomprendida; pero que en su
tenacidad -asegura Dussel- está lo que puede ayudar a un cambio de
paradigma o de cosmovisión, es decir, de acuerdo.
El seguimiento de las ideas de Domingo Dussel se lleva acabo en el
párrafo 3.3. que por su largo título lo acortamos a Tipos
concretos de interpelación. En los renglones que siguen nuestro
valiente filósofo, que los divide en seis puntos, trata de explayar como
se pueden dar los tipos concretos de interpelación. Después de
recordar que es el mismo problema de exterioridad ya antes mencionada, y de que
el mundo de la vida al que se refiere Habermas no puede ser el mismo que el
mundo de la vida del Sur; pues aquél es el hegemónico y dominador;
comienza la primera parte diciendo que el primer nivel concreto de
interpelación es el racismo vivido en Estados Unidos, en Alemania, en
Sudáfrica y en Latinoamérica con sus indios y
afroamericanos.
En la sección 'b' habla del machismo tan predominante en nuestra
Latinoamérica, y lo que llama Dussel el uxoricidio de la mujer. Ella es
la dominada, la que es puesta como objeto sexual, la que también
interpela El trabajador, el obrero que vende su fuerza como el único
recurso que le queda para sobrevivir ante la vorágine del capitalismo
salvaje; de igual forma interpela. La devastación de la naturaleza
excluyendo a las futuras generaciones que están por venir, y un mundo que
no nos pertenece. El eurocentrismo excluyente, como modelo de vida civilizada
que impone ideas, modas, costumbres, modos de pensar, etc. Y finalmente lo que
para Dussel es tan importante el que mas del 75% de la población se
encuentre en una pobreza bochornosa e imperdonable; son todos estos millones de
pobres los que interpelan a grito abierto y cuello alzado.
Ya en el apartado 4 que se denomina: De la "pragmática" a la
"económica". Dussel asevera que a la pragmática de Apel le
falta construir una económica que dé cuenta de los problemas
éticos que se puedan originar de los procesos económicos. Le
achaca también Dussel a Apel una ceguera ante la pobreza extrema
provocada, principalmente, por los países eurocentristas, y por el
capaitalismo cruel de la cultura anglosajona.
FRANKFURT 1992
El siguiente avance del diálogo entre la ética del discurso y
la filosofía de la liberación fue realizado en Francfort,
Alemania, en 1992. Dicha etapa fue publicada por la Universidad de Guadalajara y
compilado por Enrique Dussel, bajo el título: Apel, Ricoeur, Rorty y la
filosofía de la liberación. En esta publicación se
encuentra la réplica que realiza Karl Otto Apel al comentario de Dussel
efectuado en el seminario en México. El trabajo de Apel se denomina:
La "ética del discurso" ante el desafío de la "filosofía
de la liberación".
Principia Apel recordando los antecedentes históricos de la
discusión actual, entre él y Dussel. Rememorando que fue a
iniciativa de Raúl Fornet-Betancourt que se inició el tan citado
coloquio que aún perdura. Y que por su parte, para Apel, la
consideración de Dussel le ha parecido muy benéfica para la
comunidad comunicativa real de filósofos en todo el orbe.
Va a emprender su discurso reflexionando sobre dos tópicos en la
disertación hecha por Dussel. La primera, que se refiere a la pobreza y
exclusión de la comunidad argumentativa de un 75% de la población
mundial; y la segunda, que alude a la mala lectura que tienen los
filósofos europeos, en particular Apel, del Capital de
Marx.
A la primera consideración Apel se manifiesta de la siguiente
manera: que está de acuerdo, en lo esencial, con Dussel de que ese 75%
de excluidos deben ser escuchados y que es una tarea importante para la
ética del discurso. Sin embargo, tal comentario no hace, para nada -en el
razonamiento de Apel- tambalear la concepción pragmática
trascendental en la que se sustenta la ética. Muy por el contrario ya se
había previsto tal crítica cuando se hacía la siguiente
pregunta en la parte B de la ética "¿cómo debe actuarse bajo
la suposición de que las condiciones de aplicación de una
ética fundada en la comunidad comunicativa ideal no se encuentren en gran
parte dadas?"
[142] Y se había
respondido a dicha pregunta que quienes participan en la comunidad comunicativa
deben tomar en cuenta y considerar los intereses aún de los que no son
privilegiados en participar en dicha comunidad. Pues todos quedarán
afectados con el consenso al que se llegue. Mas con todo eso, los participantes
están obligados a crear las condiciones de posibilidad de la ética
del discurso de manera más global. Termina esta idea diciendo que Dussel
comparte con él la preocupación por el otro, pero que sin embargo,
le parece que el discurso argumentativo es el que en verdad pueda lograr la
solución a los problemas éticos y de otra
índole.
En la segunda idea que es la misma lectura que se hace de la obra de Marx,
Apel atiende a lo correlativo al tema: después de hacer una gran
consideración al proceso degenerativo al que le llevo la crisis a la
Unión Soviética, y detrás de la reflexión sobre la
caída del marxismo-leninismo con una erudición que no deja dudas
de que conoce el tema, y del socialismo occidental, Apel concluye que el mismo
Dussel en su libro de 1977 la Filosofía de la liberación,
hace pensar que no va aceptar un diálogo norte-sur tras una reforma del
capitalismo. Y que dicho libro está influenciado de manera decisiva por
Marx y la creencia de una utopía concreta y después, en un segundo
momento, por la teoría del imperialismo desarrollada por Lenin y Rosa
Luxemburgo que se manifiesta de manera latinoamericana como la teoría de
la dependencia. Y Apel se cuestiona ¿cómo responder a dictamen tan
global?
En el 5.4. que lo llama: La problematización
escéptico-pragmática de las teorías generales de desarrollo
político. Incluyendo aquí Apel la teoría actual de
dependencia. Lo primero que cita es un comentario de Habermas en el que se
asegura que se ha perdido la visión integral del conflicto Norte-sur y de
la política de desarrollo.
Asesta el primer golpe a Dussel al afirmar que la teoría general de
dependencia ha sido superada, que ya no es vigente, pues simplifica de manera
ridícula un problema más intrincado y complejo como lo es la
relación Norte-Sur. Además, pone el ejemplo de Singapur, de Hong
Kong, y de Corea del sur para asegurar que la teoría de la dependencia
apelando a la situación geográfica y política queda fuera
de combate. Con esto está de acuerdo todos aquellos que critican a la
filosofía de la liberación o a la teología de la
liberación.
[143] Corona esta idea
afirmando que el Norte no ha tenido la culpa directa del subdesarrollo del sur,
sino que más bien es una problemática interna a los países,
que va desde el aspecto poliétnico, hasta la oligarquía
desarrollada en muchos países, las guerras continuas, etc.
Con la ayuda de dos analistas económicos, como lo son Thomas
Huertienne y de Alberto O. Hirschamann, Apel continúa su perorata
afirmando que, el desarrollo económico de Latinoamérica se parece
al de Inglaterra y al del pueblo germano prusiano de mediados del siglo XIX y
que por lo tanto, la dependencia no es característica de América
Latina, y segundo, que con el hecho del fin de la guerra fría, Estados
Unidos no seguirá con su política del patio trasero.
(¡Que alentador!).
Sin embargo, Apel se hace una pregunta fundamental: ¿Se obtiene de
ello ( de lo afirmado arriba) un resultado enteramente negativo de la
valoración situacional en la que Dussel basa su "filosofía de la
liberación"? La respuesta es No. Y desarrolla tal respuesta en el punto
5.6. que lo ha designado como: Los hechos éticamente relevantes de la
relación entre el primero y el tercer mundos que apoyan la
valoración situacional y las pretensiones de Dussel.
En primer lugar , dice Apel, la ética de Dussel se presenta como una
critica a la ética del norte, como una interpelación de los
pobres, y así se debe tomar, no como otra cosa. Enumera, a
continuación, algunas situaciones que han acentuado el conflicto entre el
norte y el sur. 1° El colonialismo llevado a cabo por las potencias del
siglo XVI en América, África, esto y su consiguiente exterminio de
los nativos. Que por otro lado, la situación de tales nativos no ha
cambiado mucho desde entonces. 2° La luchas de independencia de las
diferentes colonias en América no trajo los beneficios deseados por
todos, ya que la pobreza es tan grande como entonces. 3° Los negros fueron
esclavos desde entonces. 4° El colonialismo sigue a través del
creciente influjo del capitalismo salvaje, la deuda externa que
prácticamente es impagable, el acabamiento de los recursos naturales, la
caída de los precios de las materias primas; en conclusión que el
norte ha sido injusto con el sur, pues éste con sus materias primas, y su
fuerza de trabajo ha pagado más de lo que debe, y aún así
sigue endeudado.
A su manera de ver un problema que tiene vigencia perenne en cuanto una
macroética es la relación Norte-Sur, por cuestiones
ecológicas, así como por cuestiones socioeconómicas.
Sobreentendido esto, pasa Apel a dar sus consideraciones acerca del marxismo y a
concretar la idea de que la filosofía de la liberación es una
utopía.
Hay -según Apel- tres teorías que han alcanzado fama entre
los pensadores latinoamericanos, y que han contribuido o son parte de esa idea
marxista de que la utopía debe ser superada por la ciencia; que se debe
dejar de lado el utopismo para transformarlo en realidad. 1° La
teoría de enajenación. 2° La teoría del valor del
trabajo y la plusvalía. Y 3° La teoría
histórico-determinista. En cuanto a la primera tiene Apel que decir dos
cosas: a) Preponderantemente hay que superar la relación sujeto-objeto de
legado moderno para de ahí entender la relación entre la
interacción y el trabajo que se da en una comunidad de vida y sólo
entonces resulta posible el comprender el surgimiento de las instituciones
sociales. Y b), disolver la enajenación a través de la
emancipación, es para Apel, una utopía de regresión
cultural, en la cual, nadie es enajenado y cosificado por nadie; esto
sería el reino de libertad deseado por Marx. Ahora bien , no se trata de
suprimir la problemática de la enajenación como la enunció
Marx, sino más bien tener en cuenta un sistema eficiente que esté
en constante apreciación por parte de sus integrantes, y que es el
discurso argumentativos la metainstitución que no cosifica a los
demás, sino que los toma como seres que se pueden comunicar y darse a
entender.
En lo referente a la teoría del valor del trabajo y la
plusvalía, Apel asevera que, después de hacer un examen minucioso
de las conceptos de valor de cambio y de valor de uso, concluye lo siguiente: el
intento de superar la enajenación y la cosificación de la praxis
del mundo de la vida inherentes al sistema económico capitalista apelando
exclusivamente a las fuerzas de producción y a las relaciones de
producción ... equivale a una regresión de la cultura o a una
burocratización que paralizaría la economía.
En cuanto al determinismo histórico, también debe
abandonarse, ratificar Apel. Esta determinación históricista ha
concluido en que los intelectuales se erijan como el "filósofo rey" de
Platón; como las de Stalin, Mao o Lenin
Para terminar, Apel manifiesta que Dussel cree que Marx es un pensador
ético en el sentido de conceptualizar un imperativo categórico.
Mas sin embargo no sería el primero. Kant ya afirmaba un imperativo
categórico en el cual se involucraba la idea del progreso social.
Además, como ya se vio las teorías de Marx, son en el mejor de los
casos posibles una utopía regresiva. La tarea que debe acometer la
ética del discurso la resume Apel así: "lo que importa y lo que
nos debe importar es influir de manera políticamente efectiva y
éticamente responsable en las condiciones institucionales de marco (...)
con el objeto de hacer justicia a la interpelación de los pobres del
tercer mundo."
[144]
El trabajo de Dussel bautizado con el nombre de Hacia un diálogo
filosófico Norte-Sur y junto con el otro trabajo Del
escéptico al cínico, son lo que podríamos llamar la
contestación del filósofo latinoamericano a los comentarios tan
acerados y agudos realizados por Karl Otto Apel. El primero de los trabajos fue
leído por Dussel a instancias del 70 aniversario de filósofo
alemán, mas el segundo es la objeción directa de la anterior
conferencia dada por Apel. No obstante en las dos se encuentran ideas para
refutar a Apel.
En el primer trabajo, Dussel inicia poniendo en claro el estado de la
cuestión. Recuerda en dicho párrafo (les gusta recordar a ambos)
el seguimiento que ha llevado el diálogo hasta el momento, pasando por
Frieburg, en 1989, México en 1991, hasta 1992 en Francfort, es decir
hasta ese momento.
Para Dussel, Apel sigue en el mismo camino de la razón del yo,
aunque es un yo que se ha establecido en nosotros, aún sigue siendo
moderno para Dussel. Todavía tiene esa cara de irracionalidad, de
nihilismo activo que produjo la época de la tecnociencia. El racismo y
eurocentrsimo no lo ha superado Apel y el corolario de esa inauguración
del irracionalismo a escala mundial es el nazismo, tan temido por el mismo
Apel.
En el primer apartado se refiere Dussel al mito de la modernidad e inicia
su redescripción de tal época con una cita de Kant de la
filosofía de la Historia, en la cual se manifiesta la culpabilidad del
hombre por la alienación; y que es la ilustración quien los
salvará de tales desvaríos. Insiste Dussel que el filósofo
contemporáneo se mueve dentro de ese sentido de la vida que proporciona
la ilustración. Siguiendo con la idea, Dussel afirma que Hegel apostrofa
a Latinoamérica, Asia, África esa inmadurez de la que hablaba
Kant, afirmando, consagrando con fuerza el eurocentrismo.
Y todas las ideas anteriores se resumen para Dussel en la querella por la
conquista entre Ginés de Sepulveda y Bartolomé de las Casas; y que
continua sus estragos desde esos tiempos nostálgicos, hasta la
invasión de Panamá, la guerra del golfo pérsico, etc. Esta
es la cara irracional de la modernidad en la cual se afirman algunos seres
humanos como superiores y se subyuga, se socava a los demás, a los
bárbaros, a los Otros. Esta es la postura de la filosofía de la
liberación que comparte con Fray Bartolomé de las Casas, entre
otros.
En el siguiente fragmento denominado: Exterioridad-Totalidad,
Lebenswlt-System. Desarrolla Dussel la idea que ya conocemos: de que aparte
de la Totalidad está la exterioridad, los Otros , los que no están
en el sistema, los que no están dentro de la comunidad comunicativa real.
Sale tal categoría de Levinas, como ya sabíamos, ahora
también sale de Marx; cuando habla de que el trabajador que es la
exterioridad del sistema capitalista, que está afuera. Lo mismo sucede en
el plano erótico desde Frued, la mujer es la que está en la
exterioridad del machismo, etc.
El siguiente párrafo y último, titulado Comunidad de
comunicación y comunidad de vida. Aquí Dussel llama la
atención sobre la necesidad que hay para referirse, en una comunidad no
solamente a lo lingüístico y a las condiciones de posibilidad de
verdad o a las pretensiones de lo mismo; sino que también, hay que tener
en cuenta el trabajar, el comer, el vivir y las pretensiones de justicia, de
libertad, etc. La filosofía de la liberación se compromete con la
miseria y los oprimidos y no solamente con los que pueden argumentar, o se
interesan por las cuestiones de verdad.
En el siguiente ensayo, citado ya, Del escéptico al
cínico. Inicia especificando que este ensayo se ha desprendido de una
reflexión hecha por el filósofo argentino sobre la
concepción filosófica de Wittgenstein y que la mismo tiempo tiene
el objetivo de proseguir el diálogo con Apel.
Apel intenta dar una fundamentación última partiendo de un
oponente escéptico, mas la filosofía de la liberación
enfrenta directamente al cínico; la pragmática trascendental
quiere sacar las condiciones de posibilidad de conocer la verdad y tiene
pretensiones de este jaez, Dussel tiene un encono con todos aquellos que no
desean reconocer en el Otro como un ente moral con derecho a la
libertad.
La ética del discurso hace caer al escéptico en una
contradicción performativa, pues al argumentar ya siempre se toman en
cuenta los
a prioris de tal argumentación, pues sus pretensiones
de validez no pueden ser negadas sin caer en contradicción; pero tampoco
pueden demostrarse sin caer en petición de principio. "Toda la estrategia
argumentativa del pragmático trascendental se enfrenta siempre a un
escéptico. Si el escéptico "entra" en la argumentación,
caerá necesariamente en una autocontradicción performativa... ."
[145]
Sin embargo Dussel opina que hay una figura, una forma de no entrar en
contradicción en la pragmática trascendental si n entrar en la
discusión o a la argumentación. Pues Apel tiene muy presente la
figura del escéptico, mas para Dussel existe otra figura.
El escéptico, en cierta medida, afirma al Otro, le da la
posibilidad de ser, no obstante, el cínico niega al Otro desde el
principio, no le da la oportunidad de nada. Es una decisión
práctica negar al otro, no se da el encuentro porque le resta igualdad al
otro. El cara-a-cara es negado por el cínico, ya que éste toma al
otro como un instrumento, como un momento de su razón estratégica.
Al cínico le interesa el poder, el poder es el fundamento de la
razón cínica, es la voluntad de poder sin mas. Ante el
cínico nada puede argumentar la ética del discurso el
cínico jamás entrará en la
argumentación.
La filosofía de la liberación esta en franco debate, en
franco encono contra los cínicos y su razón estratégica que
se funda en el poder, la razón cínica que quiere, desea, busca el
poder. La filosofía de la liberación, en un primer momento,
describirá al enemigo del cínico, es decir, el Otro;
después, funda las categorías para poder describir el proceso de
totalización excluyente. Además, esto es radicalmente
apriori
para la estructuración de la contestación al cínico,
esto es precisamente lo que Apel no vio -según Dussel- pues está
inmerso en una razón estratégica fundada por el cinismo.
"La acción argumentativa de la ética del discurso cumple una
"función" interna en el sistema, ya que en realidad sólo enfrenta
al escéptico, académico, científico, pero no descubre su
más profundo y real oponente: la 'razón cínica'
"...
[146]
Con la ayuda de un esquema, Dussel explica, que solo cuando se presenta el
rostro del Otro, cuando se le descubre como excluido del sistema y se le da la
voz para que clame por su liberación, es cuando a la razón
estratégica defendida por la razón cínica se le rasga el
velo y se identifica con la responsabilidad. Esta constituye la re-spensabilidad
a priori que es anterior a toda responsabilidad comunicativa.
Termina este ensayo sugiriendo que la ética de la liberación
no puede ser un momento de la parte B de la ética del discurso, que en
cambio podría ser muy factible que la ética del discurso sea
parte, solo un momento de la filosofía de la liberación. El
filósofo debe ser el que guíe, en el proceso de liberación
contra escépticos y cínicos, a los desarrapados del mundo, a los
oprimidos, subyugados, excluidos, a los pobres de las naciones
periféricas.
COMENTARIOS CRÍTICOS
COMENTARIO A APEL.
El presente comentario crítico no es con el fin de condenar
absolutamente la teoría de Apel sino que es con el intento de
señalar los punto débiles de la teoría, tanto en lo
epistemológico como lo referente a la ética.
Es por eso que la primera crítica que se le puede hacer a Apel es
esa, su teoría consensual de la verdad no es más que una
adecuación de todos los participantes en la investigación de un
suceso; primero con el suceso, y después entre sí. La
intersubjetividad está mediada por la interpretación de la
pragmática de los signos lingüísticos de Pierce que,
según el doctor Beuchot, esta semiótica es recogida de la
tradición escolástica.
Esta parte de la
segunda escolástica o escolastica-renacentista fue la que más
influyo sobre Pierce y su elaboración de la semiótica. Ciertamente
usó mucho a autores medievales -espacialmente nominalistas como Ockam- en
sus estudios de lógica- sobretodo en lógica de relaciones-; pero
en sus investigaciones sobre la semiótica, además de Duns Scotto,
está muy presente la escuela portuguesa, a través del Cursus
philosophicus de los jesuitas de Coimbra, los Conimbricenses. Pierce los utiliza
mucho para su noción de
interpretante
.[147]
Es así que si Apel se basa en la semiótica trascendental de
Pierce y éste se basa en la escolástica segunda, no podemos decir
que la posición de Apel sea muy nueva o deje de lado la adecuación
de la mente con las cosas y con otras mentes.
Por otra parte Apel instaura la argumentación dialógica como
el horizonte irrebasable, al que todos se deben sujetar para llegar al consenso;
tanto en cuestiones de verdad como en lo que se refiere a la ética. Y sin
embargo, la argumentación dialógica tampoco es nueva. En su libro
Ensayos sobre la teoría de la argumentación, la remite
Mauricio Beuchot a los tópicos dialéctico de Aristóteles.
Es así que no es nada nuevo. En efecto, también Fray Alonso de la
Veracruz en su libro Tratado de Tópicos Dialécticos hace
un revisión de las suposiciones del estagirita. La argumentación
está al principio de la filosofía, es la que la hace continuar,
Apel es escolástico.
Apel acusa a Heidegger de un olvido del logos y a Emmanuel Kant de
olvidarse de fundar la ética en cuanto referencia a una responsabilidad
histórica; mas si de acusaciones se trata se puede acusar a Apel de dejar
a la ética a la sombra de la epistemología. Apel cometió el
mismo error que sus predecesores que intentaron fundamentar a la ética.
En Kant, Hegel, Stuart Mills, Nietzsche, James, el fundamento de la ética
no es mas que una burda copia del fundamento de la epistemología, del
espíritu absoluto, de la utilidad, de la voluntad de poder, de la
pragmática; lo mismo sucede con Apel. No funda a la ética en tanto
que ética, en lo que tiene de propio y de sí. Menciona que la
ética debe buscar el consenso de la comunidad comunicativa ideal y ese
consenso no fue pensado para construir a la ética, sino que más
bien, fue elaborado para continuar con la tradición cartesiana-kantiana
de fundamentar la epistemología en algo inconmovible.
No se salva Apel de la acusación que le dirige él mismo a
Kant. Su posición también es epistemológica. Es un
metarrelato que tiene pretensiones de absolutez, unidad y de una
panconceptualización increíble. En efecto, Kant, con su yo
trascendental, que no es empírico ni histórico, intentaba darle a
la filosofía ilustrada la piedra angular que sirviese para construir todo
conocimiento posible, para escapar de la incertidumbre, evadirse del error y
abrazar con brazos fuertes a la certidumbre, a la exactitud, a la verdad. En
cuanto a la cuestión de la razón practica Kant se ve obligado a
referir la libertad un reino de los fines establecido por Dios; pues lo que le
interesa es salvar la ética de la relatividad fundándola en el
imperativo categórico. Apel se cree heredero de esta tradición, se
cree con el deber de fundar la filosofía en algo irrebasable, sólo
que, como ya vimos ese algo irrebasable no es nada nuevo. Quizá lo
único nuevo sea la partícula nosotros a la que tanto se
aferra para salvarse de un solipsismo estilo Descartes. Sin embargo, éste
es un término de tipo metafísico, es por eso que cae dentro de la
metafísica que desea alejar.
Otro punto que es poco claro dentro de la teoría de Apel es
¿cómo puede sacar de dos posturas que no tienen ninguna
pretensión de absolutez, ni de fundamentación, como lo son la
hermenéutica existencial y los juegos del lenguaje de Wittgenstein, una
fundamentación última de la filosofía con sentido
epistemológico? ¿Cómo puede Apel extraer de dos discursos que
se refieren a la contingencia del ser y del lenguaje un discurso con
pretensiones trascendentales? Es decir, ni Heidegger ni Wittgenstein buscan
fundamentar de forma última e irrevocable a la filosofía. Como ya
vimos más arriba, ven a los filósofos anteriores a ellos como
deformados por los chichones que se provocan con intentar rebasar el lenguaje, o
intentando posturas metafísicas; desfigurados por su ambición de
dominio del ente, por el olvido del ser. Apel reconcilia ambos discursos por
medio de la pragmática trascendental. Pero ¿no es la
semiótica pierciana algo tan ambiguo o más que la certeza sensible
de Hegel o los enunciados atómicos de Popper? Apel no lo deja tan
claro.
Y no lo deja tan claro porque Apel asume la hermenéutica
heideggeriana de manera tácita. Es decir supone que Heidegger está
en lo correcto. Lo cierto es que, a mi manera de ver, hay en Heidegger un
apasionamiento tajante que nadie cuestiona y que por lo tanto hay puntos poco
esclarecidos: como lo es la famosa fórmula del olvido del ser. De todas
maneras Apel lo acepta como fundamento de su teoría. Por otro lado
Wittgenstein con su juegos del lenguaje intenta destruir todo lenguaje
último de la realidad, todo plexo unívoco omnicomprensivo
definidor de la realidad. Y sin embargo Apel lo traiciona. Interpreta al
filósofo vienés como mejor le conviene para la elaboración
de su teoría. No niega los juegos del lenguaje, pero los quiere agavillar
en uno solo, unívoco, no equívoco.
Pero quizá uno de los puntos más punible y el que más
interese para ésta investigación de la teoría de Apel sea
la idea de honestidad de los argumentadores en la ética
dialógica de la responsabilidad. Apel en la explicación de la
ética del discurso dice que la va a llamar así porque no le
interesa un ética de la comunicación, pues ésta se puede
dar de muchas maneras; le va a interesar especialmente la argumentación.
Pero para que un argumentador sea serio tiene que ser honesto. Ya está
Apel caracterizando al argumentador, le esta dando un distintivo ético.
Este argumento es circular. Pues para llegar a un consenso ético los
interesados deben ser éticamente honestos. No es un argumento fuerte. Se
supone que le tienes que dar al individuo razones suficientes y válidas
para que haga el bien y no el mal. El decirle que va argumentar sobre cuestiones
ética a alguien pero que lo va a hacer de manera ética y
responsable es un argumento circular. Es como decirle que debe ser bueno porque
sí o porque es bueno ser bueno. Apel con su ética pierde ante los
cínicos, ante los teóricos irónicos, ante los pensadores
que no tienen y no quieren tener un compromiso de responsabilidad con su
historia y con los demás.
Otro punto sumamente criticable es el de que la ética se lleve a
cabo por medio del consenso. En efecto, por medio del consenso se puede dejar de
lado muchos derechos propios de los hombres. Pondremos un ejemplo concreto para
ver que la ética dada por el consenso puede tener efectos negativos no
deseados. Supongamos que en una comunidad, cualquiera que sea su vastedad, ya
sea un estado o un país; están argumentando sobre el aborto y
ganan los que den argumentos mas lógicamente estructurados o eficazmente
contundentes. ¿Qué pasa? El aborto se legaliza en dicha comunidad; y
con ello un homicidio con premeditación alevosía y ventaja. O
bien, se pone a tema de debate el que se despenalice el tráfico de drogas
y al poco tiempo se ven las penosas consecuencias de niños consumiendo
drogas como si fueran gansitos. La ética, a mi manera de ver, no se debe
fundar en la argumentación, pues ésta no es principio eficiente y
suficiente para que se establezcan normas éticas buenas para todos. Los
intereses de grupo, de individuos pueden mediar dicha argumentación y,
por lo tanto, ser traicionado el fin al que se intentaba llegar.
El nosotros de Apel está también en entredicho. Este
nosotros es excluyente, quiere decir que hay "otros" que no son nosotros y que
no pueden entrar en la argumentación. Esos otros son los que no
pertenecen a nuestra comunidad, son los distintos, los bárbaros; pero,
¿dónde están los bárbaros? ¿Quienes son
nosotros y quienes los otros? Al intentar definir el "nosotros" siempre
estamos en riesgo de que intervengan ciertos juicios de valor en tal
definición. Y por tanto ser poco ecuánime, poco imparcial. Apel
considera que este "nosotros" es lo único que puede ayudar a la
ética del discurso en la transformación de la ética
kantiana del sujeto; pero no se da cuenta que dicho termino es un favoritismo,
un sectarismo, un elitismo. Apel no deja de ser alemán
eurocentrista.
COMENTARIO A DUSSEL
A Dussel se le pueden apostrofar muchas cosas, vamos por orden. Él
intenta fundamentar la ética partiendo de una destrucción de toda
la ética anterior pues está basada en el sujeto. Es cierto esto,
pero sólo en el horizonte de la llamada modernidad; más sin
embargo hay discursos éticos que no se pueda decir que estén
fundados en la categoría teórica llamada subjetividad. Esto no es
así en la ética antigua, en la ética de los
clásicos. A Platón y Aristóteles les interesaba el bien de
la polis, es decir el bien común. Parte de tal estructura de la
ética pasará, sacralizada claro está, al cristianismo. Sin
embargo, el cristianismo tiene su manera de decir la ética, tiene su
propio discurso, este es el amor al prójimo, incondicionalmente. Ya en
con la emancipación de la conciencia, en tiempos más cercanos,
sí es cuando la ética se basa en el Yo. Creo que Dussel no puede
desoccidentalizarse, esto es, no puede dejar de lado las categorías que
están implícitas en la cultura occidental, no puede superar la
metafísica del oeste. No puede destruir algo que se viene construyendo
hace más de dos mil años. Está envuelto en esta ideario, en
estas creencias y esto lo revela su propio relato.
Otro punto que no está del todo esclarecido, es ¿cómo
pretende Dussel que su filosofía se llame auténtica
latinoamericana mientras maneja categorías europeas? En efecto, para
fundamentar su ética parte de la analítica existencial
heideggeriana y de una supuesta transformación de la dialéctica
hegeliana. Aunando a esto las concepciones de Levinas de Totalidad y el Otro y
la ética como filosofía primera. Dussel no parte de la
idiosincrasia propia del latinoamericano para construir su ética. Sino
que como todos los proyectos ambiciosos, importa las ideas, las estructuras
conceptuales de los europeos. Enrique Dussel no es auténtico, no piensa,
como en algún momento se podría pensar, la existencia del
latinoamericano; piensa más bien en abstracto, en agudezas intelectuales,
en ideas. Cierra los ojos a ese ente nuevo que es Latinoamérica, a esa
diversidad cultural, a es mezcla heterogénea de estirpes.
Estoy en acuerdo con el maestro Lauro Ateaga en que la
fundamentación de la ética por parte de Dussel es un poco
deficiente o que se basa en un acto de fe, es decir en creer en la palabra del
Otro; sin embargo no sólo es la fe quien fundamenta a la ética,
veamos con mesura.
Ciertamente que la ética de Dussel, que es un discurso racional
tiene en su cimientos algo que no lo es. La fe en la palabra del Otro es la
única certeza posible de la cual se debe aferrar el filósofo para
cambiar se mirada hacia el pobre, la exterioridad, etc. "Ese acto de fe es
con-fianza deseo (désir), ágape, amor de justicia. Desde luego no
es la fe que define la religión cristiana como la adhesión al Otro
absolutamente absoluto como un don y para la cual se requiere el auxilio divino,
sino la respuesta que da el hombre al llamado del Otro
humano."
[148] Tiene mucha razón el
maestro Lauro Arteaga, es por lo mismo que la ética que construye Dussel
es como un gigante con pies de barro, una construcción discursiva
laboriosa, de lectura endemoniadamente complicada, pero que su sostén es
incongruente con el proyecto original.
Pero en lo que basa la ética Dussel no sólo es en el acto de
fe del filósofo ante la palabra del Otro. Sino que más bien, lo
que creo percibir en el discurso dusseliano es que el hombre, el ser humano, al
estar en la existencia, es ante todo un ente ético, un ser moral; que su
primera relación al llegar a la existencia no es con la physis
como lo pudieran pensar los griegos, ni es la subjetividad inmanente como en
los modernos, sino que es más bien su relación con el Otro, esto
es con su madre y posteriormente con su padre, su hermano etc. Esto es el ser
humano al existir es un ser ético. No obstante, esta manera de pensar
así Dussel no la extrae de la cultura latinoamericana, sino más
bien del lituano afrancesado Emanuel Levinas, que parte a su vez de la
fenomenología de corte husserliano. Es así que Dussel no crea un
discurso nuevo, sino que amalgama de manera maravillosa las diferentes
disertaciones europeas en una supuesta filosofía de la liberación.
Él que condena al occidente totalitario de una perorata de la mismidad,
donde siempre se refieren a sí mismos; dónde es la autoimagen
regulada por los conceptos; donde es la creación de sí mismos;
Dussel hace exactamente lo mismo, repite de manera consciente, el mismo
discurso, la misma arenga, la misma perorata, la misma flatulencia que sus
acusados.
Otro punto que es importante considerar son los términos Totalidad y
alteridad. El primero, como ya vimos lo substrae de la filosofía de
Levinas con un matiz muy propio. Pues para Dussel la Totalidad es el Yo
autárquico, pancreator, que esta a la base del pensamiento occidental. Y
la alteridad sería lo que está afuera del tal Totalidad, es decir,
el Otro, el que no está dentro de lo mismo.
Con todo,
calificar de filosofía totalitaria, sofística, inauténtica,
domesticadora y perversa al fenómeno que con ese título
apareció y se sigue cultivando en Occidente, suena cuando menos agresivo;
... Y por el contrario, calificar sin más como auténtica,
verdadera, liberadora, gesto de héroes a la filosofía que nace y
se desarrolla en la "periferia" ... parece demasiado audaz y
presuntuoso.
[149]
Comparto estas ideas con el maestro Lauro, sin embargo, creo que tiene
ciertos visos de verdad lo que postula Dussel. Descartes, Kant y sobre todo
Hegel, cuando piensan en el ser humano piensan en los europeos, no se
preguntaban por el pensamiento de los demás, es decir, de los que no son
semejantes a ellos, no se preguntaban por los diferentes y sus diferencias;
más bien se autoafirmaban monologamente.
Por otro lado la alteridad sí me parece una realidad. No solamente
en la línea económica sino también en la línea del
pensamiento. A lo latinoamericanos se nos reconoce cierta capacidad en algunas
artes o en la poesía o novela, más nunca en el pensamiento, ni en
la filosofía. Lo mismo ocurre en la economía y otros. Algo
semejante la pasa a lo países de Asía y de Oriente medio.
¿Por qué querer que todas las personas piensen de la misma forma?
¿Dónde está la barbarie y dónde la
civilización? Es totalmente fatuo pensar que los europeos son los
civilizados y que todos los que no son europeos no lo son. Creo que Europa como
mater omnibus del que se ufanaban algunos ya ha quedado superada, pues la
influencia es recíproca, no se puede decir que los europeos tengan una
superioridad; pues tales categorías no son válidas.
En su método Dussel, del que tanto se envanece, es uno de los
puntos, como lo asegura el maestro Arteaga. En efecto, para empezar tal
método parte de un concepto escolástico como lo es la
analogía; dicho método ya se encuentra en las obras de San
Agustín y Santo Tomás de Aquino. Era algo muy recurrido en
aquellos tiempos; y pretendía suponer que las diferencias no eran tan
radicales, que había algo que las emparentaba, que tenían ciertas
semejanzas: por analogía se entiende a la santísima trinidad como
lo asegura San Agustín en De Trinitate y toda la escolástica que
repartía al ser por analogía. Es así, que lo que retoma
Dussel como analéctica no es tan nuevo y tan original. Por otro lado, el
pensar en la alteridad como análogo a mí ya se da también
en la fenomenología De Husserl. Así es Husserl, al estar hablando
de percepción analógica está atendiendo a que hay otros
seres semejantes a mí que puedo escuchar y que por lo tanto se puede
establecer una intersubjetividad. Además, la ana-léctica
pareciera, como lo indica el profesor Arteaga, tiene en su base otro acto de fe,
como es el conjeturar el alguien desde su Totalidad pueda comunicarse con el
Otro: "Si la analogía vale sólo para la ontología, no puedo
valerme de esa noción para tratar de establecer una comunicación
con el Otro. Quizá por eso dice Dussel que se trata de una
ana-logía, concepto que vale para la meta-física. De ser
así debemos suponer que nos encontramos en otro ámbito, en el de
la fe"
[150] Y esto es así gracias a
que el método de la ética es transexistencial. ¿Cómo
aclara este punto Dussel? Realmente no lo hace.
También se da en la ética de Enrique Dussel, un cierto
maniqueísmo. El pueblo es el bueno y los gobiernos despóticos son
los malos, el hombre es el malo ante la mujer, el Estado ente el ciudadano, el
centro ante la periferia, la totalidad ente la alteridad, el padre ante el hijo,
el maestro ente el discípulo. Y esto es un cierto pensamiento ingenuo. Ya
que ambas partes al estar en la existencia pueden ser buenos o malos, ya que
ambos tienen voluntad; no necesariamente siempre el pueblo, el hijo, la mujer,
el ciudadano, etc, son los buenos y los otros son los malos. Siempre en estas
consideraciones hay matices, que va del blanco pasando por todos los grises
hasta llegar a lo más negro y oscuro. No se trata tampoco de canonizar
una de las dos partes sino simplemente de afirmar que hay en el discurso de
Dussel un cierto una cierta influencia de Maniqueo.
¿Será liberadora? Es una de las preguntas mas fuertes que se le
pueden hacer a la filosofía de la liberación de Enrique Domingo
Dussel. ¿Realmente su filosofía libera al pueblo oprimido, a la
mujer subyugada, al obrero explotado, al ciudadano violado, al alumno enajenado,
al creyente iluso, a la periferia dominada? ¿Hasta qué punto el
discurso de Dussel llega a las masas y las convierte, o a los grandes
industriales o todos lo dominadores para hacerlos caer en la cuenta de que
están haciendo mal? Dussel asegura que su discurso no es tan abstracto y
que atiende más bien a la praxis liberadora. Mas sin embargo no parece
ser que las teorías de Dussel tengan efectos prácticos, es
más, ni siquiera que este haciendo escuela, que tenga seguidores de fijo
y de continuo. Es cierto que en años recientes ha tenido un
diálogo con Apel y que se esperan frutos de dicho diálogo. No
obstante, si se dice filosofía de la liberación no debería
tratar de convencer a un filósofo o a una comunidad de filósofos
sobre sus teoría, sino que más bien debería procurar que su
discursos fuesen una realidad. La liberación no se hace sino liberando.
No con discursos endemoniadamente intrincados o boscosamente inaccesibles, con
una erudición aplastante, sino con actos, con acciones.
HACIA UNA ÉTICA DIALÓGICA DE LA LIBERACIÓN
Hemos visto hasta el momento cómo estos dos filósofos han
reaccionado contra la modernidad, contra ese olvido del hombre, contra ese
ego cogito que todo lo envuelve, o contra el yo trascendental, en
oposición al espíritu absoluto; adversarios de Saturno que se ha
tragado a su hijo-creador, contrincantes de la metafísica de la
subjetividad. Hemos visto también, que los dos salen del discurso de la
modernidad de manera diferente que sus contemporáneos,
postfilósofos, y que en cierta medida se enfrentan a ellos, a los
arqueologistas, deconstructores, historicistas, a los teóricos
irónicos, a los cínicos e intentan superarlos, superar ese cinismo
y esa irresponsabilidad.
Ahora bien, los dos, como se ha mostrado hasta el momento, tanto Apel como
Dussel, tienen la certeza de que sus teorías acerca de la ética
son excluyentes y en algunos puntos hasta contrarias, sin embargo en la lectura
que hago de ellos encuentro que sus teorías sobre la ética no son
contrarias y que, inclusive, no solo son excluyentes sino que se complementan
muy bien para la construcción de una megaética mundial. Veremos
como.
Primeramente analizando el discurso de Apel y de Dussel, el hombre vemos
que como tal tiene la función esencial de abrirse libre y
espontáneamente al "otro yo", para formar un nosotros. La
personalidad de cualquier ser humano es la vida intima desarrollando sus
riquezas espirituales sobre el mundo y sobre los demás. Y el hombre se
realiza plenamente dándose por completo a los demás, para formar
ese "nosotros" o una comunidad (con Apel).
El hombre crece en su persona conforme crece en su relación
interpersonal con los otros: en actitud de diálogo, comprensión y
cooperación (con Dussel). Crece según se relacione con un
número cada vez mayor de personas y no solamente con los de su grupo o
con los de su estatus o nacionalidad. Así crece la dimensión
personal en la comunidad.
La persona necesita desarrollarse, liberarse ( con Dussel ). Pues,
entonces, la comunidad no se puede cerrar. De ahí que el avance continuo
sea la apertura del hombre a lo universal. La persona se abre primero a un
pequeño grupo, luego a la comunidad, después a la asamblea y a
todas las comunidades hasta a la humanidad.
En cambio el hombre cerrado al "yo" o al "tu" de su comunidad como es el
caso de la modernidad o de los llamados posmodernos, se halla frustrado,
contradictorio consigo mismo. Hoy, el peligro para el hombre está en una
sociedad despersonalizada, en una sociedad técnica que no hace referencia
mas que a la dimensión menos importante del hombre: la dimensión
congitiva-técnica, o de bienestar material dejando su persona en la mas
completa soledad o, si se quiere encadenada a la peor esclavitud al de la masa
(Ortega y Gasset). La modernidad, cambiando al hombre de mente, lo introdujo
irresistiblemente en la masa, sin dejar abrirse al "otro yo" y le somete en el
anonimato, confundiéndolo con la máquina, que funciona, pero que
no se responsabiliza.
Una comunidad no es una masa donde el hombre cae como un átomo. La
masa no tiene personas, sino un haz de fuerzas que se dejan empujar en
dirección de su conductor. Para poner estas fuerzas en marcha se las
despersonaliza, se les masifica, se les impide la reflexión y se les
empuja por la sugestión, bien por la política, bien por una
dictadura o bien mediante coerción económica.
En la masa no cuentan los valores personales, sino sus funciones, su
contribución utilitaria. En cambio, la comunidad donde se realiza el
hombre, no vive de organización, sino que es algo preestablecido, algo
consecuente a la naturaleza social del humano (Aristóteles).Es por eso
que es tan importante la liberación del hombre, como diría
Dussel.
La comunidad no es una relación abstracta (como le diría
Dussel a Apel), sino un encuentro real, concreto con el "tu". Sólo se
vive la comunidad cuando la cordialidad de la confianza que se profesa fluye
hasta el "yo" de cada individuo, envolviendo a todos los miembros en la estima
común; sólo que esta inclinación común se realiza en
la responsabilidad y en la cooperación, en la ayuda a los demás
para liberarse. Pues si yo me responsabilizo con la comunidad me tengo que
responsabilizar con cada uno de los miembros de dicha comunidad. La comunidad
exige mutua apertura con la que todos los miembros quedan
enriquecidos.
La comunidad se desarrolla cuando alguno de sus miembros, que tiene
personalidad deja huella en ella y viceversa. Cuando en la comunidad funciona la
dialéctica acuerdo-desacuerdo, se debe recurrir como bien afirma Apel, a
la discusión y argumentación de los tópicos en
cuestión.
Así es como la ética de Dussel y de Apel se pueden
complementar. De la lectura que hago de la ética de la liberación
se ve a las claras que Dussel no tiene un método para llevar acabo la
liberación de los oprimidos, de los que están sometidos al yugo de
la Totalidad, no tiene una manera de hacer efectivo sus aspiraciones de igualdad
entre la periferia y el centro. Tiene la ética de Dussel el que, o
bien lo que se requiere para que haya equidad entre los integrantes del mundo,
pero le falta el como lo va a realizar. En efecto, para Dussel es muy
importante que el ser humano se libere, los pobres de su miseria, los ricos de
su egoísmo, los teóricos irónicos de su cinismo, el
centro-Totalidad de su ceguera, pero no tiene el procedimiento para llevar a
cabo la liberación, aún y cuando la guía del
filósofo sea una luz que ilumine, el filósofo no cuenta con una
estrategia a seguir. En un determinado momento habla de revolución pero
eso solo es una medida drástica; pero por vías pacificas no tiene
el camino muy claro. Es como un soldado que sabe lo que tiene que hacer
pero no sabe cómo hacerlo, no cuenta con los aparatos indispensables para
realizarlos y la estrategia mas conveniente; no hay un plan bien definido en la
filosofía de la liberación.
Por su parte Apel desarrolla de manera basta el como se le
podría hacer para establecer una ética de la humanidad solo que le
falta el que. En efecto, Apel tiene los instrumentos necesarios para
construir dicha ética sin embargo, le falta el foco de luz hacia donde
dirigirse. Es como un marino que tiene un excelente barco no obstante no sabe
hacia donde dirigirlo; está en medio del mar embravecido y no reconoce el
rumbo necesario; y por lo tanto se puede perder en la grandeza del mar y lo
picado de las olas; puede establecer como su objetivo muchas metas que en lugar
de hacerle bien a la humanidad le pueden hacer el mal. Asimismo, Apel da la
impresión que se deja influenciar por ese haz de fuerzas que corren
desbocadas sin freno ni brida y que no saben hacia donde las conducen, y cree
que lo que pide la masa es lo mejor, sin perjuicio de sus teorías, creo
que no debe ser así.
Por otro lado si bien con su pragmática trascendental Apel intenta
demostrar que tiene la transformación de la filosofía y con ella
la transformación de la ética, no tiene, en cambio, bien
conceptualizado que sería lo mejor para el hombre, qué es lo
bueno. Ciertamente que habla de responsabilidad histórica, a pesar de
ello, tal responsabilidad histórica puede atañer solamente a los
miembros de su grupo y nunca estar en concordancia con el resto de la humanidad.
Además, la ética de Apel se muestra como un constructo
teórico que está desligado con la realidad y las necesidades de la
mayoría de los eres humanos; aún y cuando apele a la parte B de su
ética no hay esa ligazón con la problemática
verdadera.
En lo concerniente a que Apel intenta una fundamentación
última del conocimiento y de la ética basada en la
semiótica trascendental de Pierce y que Dussel parece que no tiene tal
intención, no se contraponen tampoco ya que la fundamentación que
hace de la ética Apel no afecta en nada, ni deforma el discurso
ético de Dussel. Es cierto que Dussel le critica muy duro a Apel que
dicha fundamentación tenga visos de idealismo o bien de una
especulación que está fuera de la realidad. No obstante, sus
éticas no se oponen sólo por este punto, ya que en cierta medida
la ética de Dussel también tiene impresiones de
fundamentación, cuando tiene la pretensión de que su ética
no sólo es para los latinoamericanos; sino también y sobre todo,
para todos los humanos. Así tiene pretensiones de validez
universal.
De esta manera la ética de Apel es el marino que se embarca en su
bien equipado barco y la ética de Dussel puede ser el faro que lleve a
buen termino la travesía de la embarcación. Apel con su
razón discursiva otorga los pertrechos necesarios y Dussel con su
filosofía de la liberación es la aspiración que se intenta
consumar, que se intenta hacer efectiva para la construcción de una
ética dialógica para la liberación, para una
megaética que pueda abarcar al norte como al sur, tanto al centro como a
la periferia, tanto a la Totalidad como a la Otredad y se disuelvan todos estos
distingos.
Esto no es más que el inicio de tal ética. La suerte
está echada.
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ÍNDICE
INTRODUCCIÓN.
1.- PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
LA IDEA CLARA Y DISTINTA.
LA IDEA TRASCENDENTAL
LA IDEA ABSOLUTA
LA IDEA FENOMENOLÓGICA
1.1.- EL DESENCANTO POR LA FILOSOFÍA.
LOS POSTFILÓSOFOS
2.- KARL OTTO APEL, SU ÉTICA.
2.1.- SU INTENTO DE FUNDAMENTACION.
3.- ENRIQUE D. DUSSEL, SU ÉTICA
3.1.- SU INTENTO DE FUNDAMENTACION
4.- APEL Y DUSSEL EN DIALOGO
4.1- COMENTARIOS CRÍTICOS
4.2.- HACIA UNA ÉTICA DIALOGICA PARA LA LIBERACIÓN
BIBLIOGRAFÍA.
[*] Lo cierto es que Nietszche, Heidegger y
Wittgenstein no se creen deformados y sí curadores de deformaciones y a
los primeros que ven deformes son a sus padres intelectuales, desde Descartes
hasta Husserl.
[1] JUANES. Jorge,
Walter Benjamin.:
física del graffiti. p: 60
[]
2 Focault. Michel,
Las palabras y las cosas. p
302.
[]
3Descartes
Reglas para la dirección del Espíritu.
pp
[]
4 Foucalut Op. Cit. p 315
[]
5 Descartes Op. Cit p 40
[]
6Ibídem.
[7] Heidegger M. Ser Y tiempo. Pag:
34-35.
[8] Meditaciones Metafísicas p
89
[]
9 Ibídem
[10] Kolakowski L.
La modernidad
siempre a prueba. p 67
[]
11 Kant E. La metafísica de las costumbres. p
123
[]
12 Kant E. Crítica de la Razón Pura. De: Porrúa
p 185 y.
[13] Focault Michel. Op. Cit. pp
239.
[]
14Hegel
La Fenomenología del Espíritu. p.265. Ed:
F.C.E.
[]
18Husserl. E,
Meditaciones cartesianas. Ed:
Alianza.
[]
19CABRERA, Manuel, Los supuestos del idealismo
fenomenológico,
[20] Vattimo Giani.
Metafísica
Violencia Secularización. En
La Secularización de la
filosofía p 63
[]
21 Nietzsche F.
El origen de la Tragedia
[]
22 Paz Octavio.
Corriente Alterna.
[]
23 Schlegel Citado por Habemas, en
El discurso de la modernidad
Ed
: Taurus
[]
25 Heidegger. Ser y Tiempo. Pp 32-33
[26] Heidegger M. Citado por Vattimo
[27] Heidegger citado por
Vattimo
[]
28 Heidegger. Ser y Tiempo. Parágrafo
10
[]
29 Vattimo G. Introducción a ... p
98
[]
31 Heidegger citado por Richard Rorty en
Contingencia Ironía y
Solidaridad. P 131.
[]
34 Hidegger citado por Vattimo. Ibídem pp
108.
[]
35 Wittgenstein. L.
Tractatus Lógico Philosophicus 6.
54
[]
39 Wittgenstein L.
Investigaciones Filosóficas.
parágrafo 290.
[]
43 Ibídem parágrafo
136.
[]
44 Lyotard. Jean Francoise.
La condición posmoderna p
29
[]
46 Wittgenstein. L,
Observaciones p 51 Las cursivas son
mías
[]
47 Derrida J. Citado por Dascal Marcelo. en
Reflexiones sobre la Crisis
de la Modernidad en Crítica. Revista de
Filosofía.
[]
48 Derrida J.
De la gramatología
p156
[]
50 Habermas J.
El discurso filosófico de la modernidad. p,
213
[]
51 Derrida J Op Cit p 28
[]
53 Ibídem p 394
[54] Ortega y Gasset,
Comentario al
banquete de Platón. p147
[]
55Foucault M. Las palabras y las cosas. p: 299
[56] Derrida J.
De la
gramatología. p 25
[]
57 Foucault M. La Arqueología del saber p 39
[58]Ricoeur.
Teoría del
texto.
[]
59 Ricoeur. Teoría del texto
[60] Derrida J. Op Cit. P 27
[61] Foucault M.
Microfísica
del Poder. Ed: S. XXI. pp, 27
[]
62 Habermas J, Pensamiento postmetafísico . Ed : Taurus. pp:
243.
64 Foucault M. La Arqueología... p 247.
66 Op. Cit.
Microfíisca del...
p12.
[]
67 Fouacault, citado por Habermas en Pensamiento...
[68] Lyotard. J F
. La condición
posmoderna p 83
[]
69 Apel K.O. La transformación de la filosofía. p
9
[]
71 Apel.
El
problema de la evidencia fenomenológica a la luz de una semiótica
trascendental. En Secularización de la Filosofía p
197.
[]
72 Apel K. O.
La Transformación de la filosofía De:
Taurus p 12
[]
73 Apel
La transformación de la filosofía . Ed: Tecnos
p 41
[]
74 El problema de la evidencia... p
176
[]
75 La transformación de la... p
24
[]
77 Apel.
Teoría de la Verdad t Ética del discurso. De:
Paidos p 88
[]
78 Transformación de la...p
253
[]
79 Apel K. O.
La transformación de la filosofía T: II
p 154.
[]
80 Peirce Charles S. Citado por Ferrater Mora en su
Diccionario.
[]
81 Teoría de la verdad p
64.
[]
82 El problema de la evidencia.... p
204
[]
83 Teoría de la Verdad... p
79.
[]
84 Apel La Transformación de la... T: II p
160.
[]
85 Cortina Adela en Introducción al libro de Apel.
Teoría
de la Verdad y ética del discurso. P
27.
[]
86 Apel, Dussel Fornet.
Fundamentación de la ética y
filosofía de la liberación. De: SXXI p
11
[]
88 Apel.
Teoría de la Verdad y Ética del discurso. De:
Paidos p 148.
[]
91 Fundamentación de la ética y ... p
15
[]
93 Esta es uno de los puntos débiles e inclusive circulares de la
ética de Apel.
[]
95 Esta norma es muy parecida ética
cristiana.
[]
96 Transformación de la filosofía T II p
380
[]
97 Teoría de la verdad y ... p
164
[]
99 Fundamentación de la ética.. p
28
[]
101 Teoría de verdad y ...
p167-68.
[]
103 Dussel E,
Apel Ricoeur, Rorty Y la Filosofía de la
Liberación. P 139
[]
104 Dussel E,
Apel Ricoeur Rorty y la filosofía de la
liberación. P 142.
[]
106 Dussel E,
Hacia un Marx Desconocido, De Siglo XXI p
310.
[]
107 Es decir, de Heidegger retoma algunas cosas, mas no toda su
doctrina.
[108].- Dussel Enrique D.
Para una
Ética de la Liberación T I p 39.
111.- Esta por demás decir que toda esta conceptualización de
Dussel esta tomada de Martín
Heidegger.
[]
113. Ibid, p, 66
117 Ibid p 79
[118] Para una Ética de la
liberación
latinoamericana.
[]
119Dussel, Enrique D.
Filosofía de la Liberación. p,
164.
[]
120 Dussel, Enrique, D.
América Latina: Dependencia y
Liberación p, 113.
[]
121 Ibídem; p, 115
[122] Para una ética de la
liberación ... T. II p
175.
[]
125 Dussel Enrique D. Bogotá 1980. P
30
[]
126 Apel, Dussel Fornet,
Fundamentación de la ética y
filosofía de la liberación. P
48
[]
128 Apel K.O.
La Pragmática trascendental y los problemas
éticos norte-sur. P 38
[]
138 Dussel E. La Razón de Otro.
La interpelación como
acto-de-habla. P 62.
[]
142 Apel K. O. La ética del discurso ante el desafío de la
filosofía de la liberación. En: Apel Ricoeur, Rorty y la
filosofía de la liberación. G. México p
99
[]
143 Como es el caso del teólogo norteamericano Michael Novack, que
asegura algo semejante.
[]
145 Dussel E.
Del escéptico al cínico. P 87 en Apel
Ricoeur Rorty U de G
[]
147 Beuchot M. En entrevista en el suplemento
Semanal de la
Jornada
[]
148 Arteaga Muro Lauro. La ética de la liberación. Una
aproximación al pensamiento de Enrique D. Dussel. Tesis de
Maestría Inédita, p:
128.
[]
150 Ibídem p 145.