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Universidad Nacional Autónoma de México
Escuela Nacional de Estudios Profesionales “Acatlán”


















Poder, Política Exterior y Seguridad Nacional en los
umbrales del siglo XXI


















Por: Fernando Castillo Tapia [(]*)
Diciembre del 2000

Contenido:
1. Introducción.

2. Marco teórico y conceptual.
2.1 El poder y las políticas de poder.
2.2 Los intereses y objetivos nacionales. Guía para la seguridad nacional y la política exterior.
2.3 Política exterior e intervencionismo.

3. La década de los noventa. La revisión de los paradigmas.
3.1 El Estado y su soberanía, frente a nuevos polos de poder.
3.2 La revisión de los conceptos de seguridad y capacidad.

4. Conclusiones y perspectivas.
“... la discrepancia en el juicio acerca del carácter previsible o no de los
acontecimientos mundiales depende del horizonte que se fije uno
y de las etapas históricas que se tomen como unidades. Si el analista se concentra en la coyuntura, no podrá escapar a la superficialidad inherente a tales análisis, en los que el detalle priva sobre las largas tendencias, y la inestabilidad de las situaciones dificulta o imposibilita prever qué va a suceder; pero si se consideran horizontes más lejanos y períodos históricos más amplios, entonces se puede hacer abstracción de los hechos coyunturales, tantas veces contradictorios y es posible concentrar la atención en las largas tendencias.”
Modesto Seara Vázquez [1]

  1. Introducción

Las condiciones de dominación y subordinación propias del poder, siempre han sido una constante en la historia de las relaciones humanas y de sus formas de organización social.

Por esa razón, analizar la naturaleza y dinámica del poder es uno de los más importantes elementos del análisis político y para formular escenarios de prospectiva. Cabe señalar, precautoriamente, que por su misma naturaleza social y perfil interdisciplinario, el estudio integral del poder -en todas sus aristas- requiere un importante esfuerzo de síntesis que rebasa, por su dimensión y complejidad, el propósito de este documento.[2]

Este documento inicia con una reflexión teórico-conceptual sobre el poder y sus políticas. Seguidamente se describe la importancia de los objetivos nacionales en la determinación del interés y seguridad nacional, piedras angulares de la política exterior de los Estados. Ello nos dará la pauta para reflexionar sobre la intervención como una de las estrategias de política exterior.

Toda vez que las materias objeto de estudio corresponden al área de las ciencias políticas y específicamente al ámbito de las Relaciones Internacionales, la Teoría del Estado[3] y la escuela del realismo político son el elemento teórico conductor de este documento.

Mediante su aplicación se hará un esfuerzo de síntesis encaminado a comentar las formas en que el estudio del poder ha venido renovando los conceptos de la seguridad nacional.
La hipótesis principal afirma que el poder continúa siendo un prisma adecuado para la interpretación de la realidad nacional e internacional. Esta hipótesis se deriva en dos secundarias. La primera afirma que la renovación de los conceptos de seguridad no rompen con los principios teóricos de la escuela realista del poder, ya que sólo los adecuan a una nueva realidad social, mediante la disminución en las prioridades del componente militar. La segunda hipótesis señala que los esquemas de planeación estratégica permiten interpretar intereses y objetivos estatales en seguridad nacional bajo una visión de racionalización de recursos y obtención de resultados, más allá del paradigma de presupuestos ilimitados bajo la argumentación de la razón de Estado.

2. Marco teórico y conceptual. [4]

2.1 El poder y las políticas de poder.

El poder ha caminado en paralelo a la historia del hombre. De ahí que en los estudios sobre la naturaleza gregaria del ser humano y de todas las formas de organización en que ha evolucionado la sociedad, las referencias directas o indirectas al poder, siempre han estado presentes.[5] Un especialista comenta que el poder "ha sido un concepto permanente y acuciosamente examinado por los analistas de muy distintos campos del conocimiento. Desde los filósofos de la Grecia antigua hasta los estrategas militares de nuestros días y, en medio de ellos, toda una pléyade de expertos en sicología, sociología, economía, ciencia política y relaciones internacionales, entre otras disciplinas." [6]

El poder y sus políticas tienen un referente especial, que es la figura del Estado. "Según Maurice Duverger, la política, para algunos, es la ciencia del Estado, mientras que, para otros, es la ciencia del poder. Esta dicotomía para nosotros, no existe en forma nítida. El poder es inherente al Estado, a tal punto que el Estado no existe sin el poder."[7]

Es importante subrayar al llegar a este punto, que el poder tiene leyes y características fundamentales, que le distinguen para fines de análisis histórico, de otras áreas de conocimiento social. Solamente por ellas se pueden explicar las razones por las cuales a lo largo de la historia de la humanidad, varias naciones han perdido su lugar de influencia y sus imperios.

"Los tres errores más importantes que se cometen al evaluar el poder de los estados: El primero es no recordar que siempre es relativo....el segundo es que el poder de un estado nunca es permanente, punto relacionado con el hecho de que lo puede ser preeminente en un momento dado puede no ser tan importante en otro. El tercero es la falacia de un solo factor, que atribuye demasiada importancia a un elemento de poder, como es el interés de Halford Mackinder en la geopolítica, o el de Alfred Mahan en la fuerza naval."[8]

Según Tripp y Piedra, el profesor brasileño Figuereido Moreira Neto señala también dos “categorías” de leyes: las estáticas y las dinámicas. En la primera se encuentra la universalidad, la pluralidad, la integridad, la neutralidad y la interdependencia. Para las dinámicas se destaca la conservación, la expansión, la relatividad y la eficiencia.[9]

El poder tiene dos caras o facetas. En lo interno, el poder se vincula al orden jurídico, a la separación de poderes y a las formas de organización política, territorial y de gobierno, desde una perspectiva plenamente autárquica y completamente soberana en cuanto a sus decisiones, [10] razonamiento que también es compartido por Hans Morgenthau, al señalar que el poder político es el "conjunto de las mutuas relaciones entre los depositarios de la autoridad pública y entre estos últimos y la gente en general." [11]

Otro autor destacado en la escuela del realismo político nos dice que “los grupos, como los individuos, disponen de dos procedimientos para obtener, en caso de oposición y conflicto, los objetivos codiciados: la acción directa y la acción política. Lo primero significa que el grupo actúa directamente sobre los individuos cuya colaboración es necesaria al logro del resultado apetecido. Lo segundo, que el grupo intenta triunfar mediante el ejercicio del poder coercitivo del Estado.”[12]

Heller afirma que toda organización social general poder, pero solamente cuando busca ascender a la dirección del Estado [13] y al control de orden jurídico se diferencia de todas las otras formas de poder. “Todo poder político es poder jurídicamente organizado”[14]
En este sentido, los componentes del poder nacional del Estado, factores cualitativos y cuantitativos de naturaleza económica, política, social y militar, interpretan al poder y al mismo Estado como una relación social dinámica, que necesariamente se interrelaciona con todas las facetas del comportamiento social.

La conjunción de estas ópticas multidisciplinarias valoran la historia y el presente de las naciones, ya que forman parte del tejido social e institucional del país que, bajo el depósito de los poderes del Estado en la figura gubernamental, delimita las políticas a seguir. Esta aseveración es de particular importancia ya que no se puede desvincular al poder interno del externo y, en muchos sentidos, la forma en que un Estado actúa tiene que ver con la imagen que tiene de sí mismo, la que proyecta al exterior y la que otros tienen de él.

De tal manera esquematizada, podemos coincidir en la afirmación de que el poder significa nacional e internacionalmente ".. .la facultad o capacidad que tienen los sujetos de la sociedad internacional de imponer su propia voluntad a los demás, con base en la preparación de su población, así como en la cantidad, calidad y aprovechamiento de los recursos de que disponen, como determinantes del grado de organización y desarrollo que han alcanzado en todos los órdenes: político, económico, jurídico, social, cultural, científico, técnico, militar, etc.; así como de los objetivos que persigue su política exterior; y sustentados en la habilidad de sus fuerzas armadas y la complejidad de sus armamentos. Por lo tanto, el poder es una facultad global y compleja que determina el peso específico de cada uno de los actores de la sociedad internacional contemporánea...”[15]

La capacidad y voluntad de ejercerlo(al poder) reflejan el grado de cohesión y dirección en las políticas nacionales y que tienen expresión concreta en el ámbito internacional. En esta perspectiva se ubica la conceptualización de Raymond Aron "acción exterior no es sólo la diplomacia, en el sentido más restringido del término..., sino también las influencias o presiones, voluntarias o no, ejercidas por el país sobre otros países, tanto en razón de lo que es, como en razón de lo que hace, y tanto por sus sociedades multinacionales como por sus diplomáticos."[16]

En síntesis, el “Poder Nacional refleja posibilidades y limitaciones de los medios que lo integran. Del Poder Nacional fluye el poder estatal, cuyo ejercicio la nación delega al Estado, el cual tiene la facultad de establecer y poner en ejecución el proceso político-jurídico. Así, el Estado, como monopolizador del uso de la fuerza, evita la violencia anárquica entre los individuos y le confiere al gobierno los medios para imponer el orden institucional... el carácter integral del Poder Nacional es el resultado de la aglutinación de todos los medios de que dispone la nación: políticos, económicos, sociales (psicosociales) y militares... el Poder Nacional sirve a la política interna y externa... en lo externo es instrumento afianzador de la soberanía, orientado a conquistar y preservar los objetivos nacionales referentes a las relaciones internacionales.”[17]
Por lo que se refiere a la faceta externa del poder, éste se disemina entre los otros actores políticos de la sociedad internacional –en el sentido plasmado por Manuel Medina- y es cuando entra en competencia con otros poderes, ya que en esta óptica el poder no es totalmente soberano, en el sentido absoluto del término. Es la llamada independencia soberana de los estados, la ausencia de un poder superior, el desligamiento de todo freno externo, lo que da a las relaciones entre los estados su peculiar sentido de anarquía.” [18]

Desde Tucídides “aceptamos un imperio ... y nos resistimos a liquidarlo movidos por tres poderosos imperativos: el prestigio, el temor y el interés, ya que es ley natural que el débil sea dominado por el fuerte,” el poder ha formado parte indisoluble del estudio de las relaciones interestatales y de las formas en que el poder se constituyo en el principal factor catalizador de la evolución en las formas de organización política.

Sin explicar el poder, no se explica la evolución histórica de la comunidad social agrupada en lo político, desde la comuna primitiva hasta los esquemas supranacionales de nuestros días.[19] De ahí que al uso del poder en las relaciones entre Estados se le analice también como un sinónimo de las “políticas de poder”, generalmente bajo la óptica del realismo político.[20] "El poder en las relaciones internacionales es la capacidad que tiene una nación para usar sus recursos tangibles e intangibles, de modo tal que puedan afectar el comportamiento de otras naciones".[21]

Conforme a una descripción más especializada, las políticas del poder son específicamente “un sistema de relaciones internacionales en que los grupos se consideran a sí mismos como los fines últimos; emplean, al menos con propósitos vitales, los medios más efectivos a su disposición y son medidos de acuerdo con su peso en caso de conflicto.”[22]

Las políticas del poder generalmente se interpretan desde la óptica interestatal y tienen como fuentes del poder las propias condiciones internas de las cuales deviene su capacidad. De ahí que Poder Nacional, Política Exterior y Políticas de Poder encuentren como vasos comunicantes las fuentes del poder y su capacidad.

Así podríamos sintetizar estas políticas de poder como medios para lograr los fines de la nación, y también visualizarles en las políticas internas (ó domésticas), y en las de política exterior, ya que en todas ellas está como motor de la acción política la búsqueda por el poder.[23]

La eficacia del poder y la trascendencia de sus políticas consiste en la medición y valoración adecuada del poder, interpretada mediante bases objetivas de delimitación y cuantificación multidisciplinarias o multisectoriales;[24] es decir, en el uso eficaz y eficiente del poder nacional. En tanto el poder es una cuestión relativa, las capacidades no lo son.[25]

"Frecuentemente se indica que el poder de una nación es simplemente la suma total de sus capacidades...aunque el poder conlleve siempre capacidades, también se relaciona con otras dimensiones. Y es más trascendente que, mientras las capacidades se pueden delimitar objetivamente, el poder debe ser evaluado en cada caso en términos psicológicos y de relación más sutiles." [26]

En esta misma dirección, Kissinger dice que “la mayor parte de la historia ha mostrado una síntesis de fuerza militar, política y económica, que en general ha demostrado ser simétrica.” [27] Thiago Cintra señala que "la pura voluntad no es suficiente para la satisfacción de los intereses, se necesita la capacidad para ello. En esto se sintetiza la génesis del poder: al priorizar la satisfacción de sus intereses, el hombre necesita utilizar medios y recursos disponibles y adecuados para que pueda imponer su voluntad, de tal forma que pueda asegurar el dominio sobre los obstáculos que se interpongan al logro de sus intereses... reflejando las posibilidades y limitaciones del Poder Nacional."[28]

Tan es importante la capacidad que a finales del presente siglo y milenio, una institución financiera acusada de la defensa a ultranza de los principios del neoliberalismo y del monetarismo surgidos de la escuela de Chicago en los ochenta, el Banco Mundial, revalora la función del Estado y se pone el acento en la plena utilización de las capacidades estatales, bajo el signo de la eficacia.[29]

“Un Estado eficaz es imprescindible para poder contar con los bienes y servicios – y las normas e instituciones- que hacen posible que los mercados prosperen y que las personas tengan una vida más saludable y feliz....Lo que la experiencia nos ha enseñado ..Es que el Estado es fundamental para el proceso de desarrollo económico y social, pero no en cuanto agente directo del crecimiento sino como socio, elemento catalizador e impulsor de este proceso. El mundo está cambiando y con él cambian también nuestras ideas sobre el papel del Estado en el desarrollo económico y social... [30]

En esta dimensión se inscriben las políticas del Estado y la gestión pública –que se analizará con mayor detalle en páginas ulteriores-. Sólo se puede dotar de contenido a los referentes históricos de la acción estatal dentro o fuera de sus fronteras: los intereses y objetivos nacionales, cuando el sentido fundamental del análisis es la política.

2.2 Los intereses y objetivos nacionales. Guía para la seguridad nacional y la política exterior.

En la definición de la política del Estado, de la seguridad nacional y de la política exterior, el punto de partida es el interés nacional. Si tomamos como punto de referencia que solamente un Estado es capaz de conferir a su actividad un sentido de seguridad político, global e integral, los objetivos e intereses nacionales son el parámetro fundamental de su actividad global del Estado. Sin embargo, habida cuenta de la diversidad de intereses parciales que existen en el seno de una sociedad, muchos de ellos antagónicos entre sí, la tarea de conciliación y su expresión final como intereses de la nación, es responsabilidad de quienes en representación de los poderes del Estado, ejercen la función gubernamental. [31]

Esto permite identificar la separación entre los objetivos del Estado y los de gobierno. En aquellos, la supervivencia, seguridad y bienestar constituyen los aspectos inamovibles de las metas estatales. Son, para decirlo por su nombre, los objetivos e intereses nacionales de mayor alcance. En tanto que los propósitos tangibles y cuantificables en un ejercicio de gobierno corresponden generalmente a un proyecto nacional específico y con horizontes establecidos de acuerdo a la duración de la gestión gubernamental.

Así, los intereses y objetivos nacionales definen el inicio de la política del Estado - la Gran Política- y nos permite separar los objetivos permanentes - del Estado – de los estratégicos - propios de un proyecto gubernamental -, a fin de encarar y dar sentido al proceso de acción política en su sentido más amplio. “Política son las decisiones que definen conductas y establecen metas y cursos de acción; así como las medidas tomadas para su cumplimiento.”[32]

Es evidente que la determinación del "interés nacional" no puede responder única y exclusivamente a una sola perspectiva. La visión pura del analista jurídico, sociológico, económico o militar, no es lo suficientemente amplia para incorporar todos los elementos propios de una interpretación global de la realidad presente y de los escenarios del futuro.

En su ejecución -o en la evolución de la sociedad misma- se van generando flujos e intercambios de información entre los distintos actores internos y externos involucrados en la dinámica social. Estos datos, cuantificables algunos y cualitativos los otros, permiten acceder, bajo un proceso metodológico, a una panorámica de la realidad nacional e internacional y a la determinación de los criterios objetivos, reales, que se transforman en objetivos permanentes o estratégicos.

En esta perspectiva se ubica la ponderación del poder nacional, el criterio más adecuado cuando se analiza la política exterior y la capacidad del Estado para entrar en acción, lograr sus objetivos y acceder a lo que denomina su interés y seguridad. Seguridad que busca cumplir con los objetivos vitales de permanencia y subsistencia del Estado. Esto es importante subrayarlo una vez más, ya que así los objetivos e intereses nacionales adquieren un significado teórico y encuentran definición metodológica para la validación empírica.

En un documento de las fuerzas navales mexicanas, dedicado en forma expresa al estudio de este campo, al que dedican en su especialidad de posgrado buena proporción de tiempo y documentación, se señala que:

"Existe una ortodoxia que divide al poder en cuatro campos clásicos que son el político, el económico, el psicosocial y el militar...esta división no debe llevarnos a considerar su tratamiento como un objeto inerte, olvidando que es una relación dinámica que se da en la sociedad humana...los 'campos del poder' son marcos de referencia que engloban actividades coherentes entre sí por su naturaleza y que son útiles para el análisis de estas en relación con el ejercicio del poder y la génesis del mismo:" [33]

José Thiago Cintra señala, bajo la perspectiva señalada en el párrafo anterior, que "en función del desarrollo nacional se emplea el Poder Nacional con miras a la mejora material, espiritual y cultural de la sociedad; en función de la Seguridad Nacional debe de ser empleado como instrumento estratégico, es decir, con el objetivo de superar, neutralizar o reducir los antagonismos que se interpongan a la obtención y mantenimiento de los Objetivos Nacionales Permanentes."[34]

La metodología usual consiste en diagnosticar la realidad política -en el sentido amplio que le permite incluir al conjunto de relaciones sociales al interior del Estado-, los objetivos políticos y estratégicos -conforme al interés nacional-, el inventario estratégico y diagnóstico estratégico -interpretando el escenario internacional conforme a los objetivos y capacidades de los diversos instrumentos con que cuenta el Estado para su acción externa e interna- y, por último, el plan de acción.[35]

La codificación de los flujos de información en conocimiento "útil y vital para la supervivencia y seguridad de la nación", tal como la define Sherman Kent, representa la aplicación eficiente de los instrumentos de poder de un Estado, en el tiempo y circunstancia más favorable al logro de sus metas.[36]

El Doctor Cabra Ybarra sostiene que la “realidad nacional es el origen de la concepción de la política exterior y a cuyas necesidades aquella debe satisfacer a través de su acción en los diferentes ámbitos en que se interrelaciona el Estado con el exterior.. es a partir de la realidad cuando la planeación del proceso de la política exterior comienza a adquirir carácter objetivo y es, a su vez, un mecanismo que orienta acerca de cuáles son las necesidades nacionales, a partir de las cuales los objetivos de política exterior son trazados... es obvio que no solamente las cifras estadísticas rigen y determinan el interés nacional... otros factores inciden en la supervivencia del Estado, la integridad territorial y la plena autonomía de las decisiones de política exterior e interior que son el fin último de cualquier proceso de política exterior.... El interés nacional es algo más que la norma por medio de la cual los factores de situación se consideran pertinentes y sugieren determinada conducta. Es también el criterio definitivo que sirve para medir el éxito o fracaso del Estado. .. podemos decir que el concepto de interés es al mismo tiempo el punto de partida y el fin del proceso de la política exterior, por lo cual toda la sucesión de actos adquiere un carácter peculiarmente circular.”[37]

Bajo la visión estadounidense, el interés nacional es irreductible.[38] Henry Kissinger sostiene que "todo estadista debe tratar de conciliar lo que considera justo con lo que considera posible. Lo que se considera justo depende de la estructura interna de su Estado. Lo posible depende de sus recursos, posición geográfica y determinación, así como de los recursos, determinación y estructura interna de otros Estados".[39]

En estos términos, la naturaleza del poder nacional se concatena a los intereses y objetivos nacionales. Por esa razón solamente el Estado [40] es capaz y responsable de ejercer una política de seguridad nacional como lo es también de diseñar y aplicar la política exterior, que tampoco se encuentra desligada de la política general del Estado.[41]

2.3 Política exterior e intervencionismo.

La política exterior tiene claramente delimitados sus objetivos permanentes y es la síntesis del ejercicio del poder del Estado, en el ámbito de las relaciones internacionales. Esto es válido para todas las naciones y constituye, cómo se observó en el capítulo precedente, la guía del interés nacional para todos los Estados.[42] En la seguridad, supervivencia y bienestar se sintetizan los intereses primordiales e incuestionables de la existencia y desarrollo del Estado-Nación. [43]
Los objetivos también se asumen como reflejo fiel de la realidad nacional. Esta es la noción incontrastable de la política y el interés de una sociedad hacia el exterior. Ninguna política exterior irá en contra del interés propio de subsistir o mantener seguras sus fronteras, territorio o forma de gobierno, y no irá en contra del bienestar de su propia población.[44]

Las razones descritas explican claramente el porqué la materia de seguridad nacional generalmente se circunscribe al área de la política exterior. Al predominar el enfoque de defensa en la interpretación de la realidad –lo que llevó inclusive a desarrollar la tesis del enemigo interno en la escuela o corriente de la seguridad nacional sudamericana-[45], la propia realidad internacional adquirió un sentido defensivo, desde la óptica de aprehensión cognoscitiva de los analistas y en la toma de decisiones en la política exterior.[46]

La propia naturaleza de la realidad nacional e internacional, la dinámica y complejidad social, así como el poder que emana de esta constante evolución, hacen que se transformen y modifiquen constantemente los supuestos básicos del proceso de planeación y ejecución estratégica de la política exterior, al impulso de actos o fenómenos políticos, económicos, sociales y culturales de origen estatal y no gubernamental, cuyas manifestaciones son muchas de las veces muy difíciles de controlar y/o predecir.

La política exterior es un proceso político y social que consiste en la aplicación repetida de una serie de criterios relativamente constantes, a un molde infinitamente variable de factores de situación, y un ajuste subsiguiente de la conducta del Estado, como resultado de las conclusiones alcanzadas de tal aplicación. Así, “el método de análisis de la política exterior contiene los siguientes elementos: 1) Un criterio de medición (Interés nacional); 2) Los factores de situación que chocan contra el Estado y sus fines permanentes y estratégicos; 3) La conducta adoptada por el Estado en la interacción de los componentes que conviene utilizar para la consecución de diversos fines, establece y valora las formas de conducta a adoptar.”[47]

Otro autor coincide con esta apreciación al señalar que la política exterior consiste en el “conjunto de decisiones y acciones por las que cada sujeto de la sociedad internacional define su conducta y establece metas y cursos de acción, en todos los campos que trascienden sus fronteras; así como las medidas y acciones emprendidas en su realización”.[48]

En estos términos es importante subrayar el carácter político –de polis- de la política exterior (en el sentido amplio del concepto aristotélico) “La política exterior es ante todo y más allá de las formas, política. .. En un mundo regido por intereses lo que cuenta es la capacidad real para defender principios y cumplir objetivos. Una política internacional eficaz requiere programas, estrategias y medios proporcionados a las metas que se persiguen y a las dificultades para alcanzarlas.“ [49]

Una vez delimitada la política exterior como proceso político y social que privilegia el enfoque estatal, la actividad que desarrolla el Estado en el ámbito de la sociedad internacional [50] mantiene una connotación mucho más amplia y que se vincula, en el terreno del derecho internacional, con el ámbito público y privado.[51]

La estrategia, en el proceso descrito para la política exterior, toma en cuenta para su definición y operatividad varios factores relacionados con la interpretación del poder nacional y su capacidad. Las vías de acción que puede adoptar una estrategia son muy variadas, pero en el sentido de este documento es importante resaltar que la metodología utilizada generalmente en su elaboración, toma en cuenta de manera primordial la capacidad y los tiempos apropiados para la optimización de la eficacia del instrumento de política aplicado.

La actividad del Estado en el exterior tiene vías e instrumentos de acción apropiados cada uno de ellos a la estrategia seleccionada y, a su vez, ésta es diseñada en función a los objetivos y a los factores de situación nacionales e internacionales, mismos que son evaluados en términos de capacidad, oportunidad y maximización/minimización de los riesgos, y buenos resultados.[52]

En este contexto se inscribe el intervencionismo, que es la “práctica seguida por los gobiernos de algunos Estados de interferir, en diversas formas, en los asuntos internos de otros Estados, para alterar la actitud o la conducta de sus gobiernos.”[53]

Tradicionalmente, desde la perspectiva de los estudiosos de la política exterior provenientes de los países en desarrollo, las políticas y prácticas de intervención corresponden al ejercicio más descarado del poder de las potencias.

Las relaciones de dominación entre centro y periferia, por citar un ejemplo, establecen las formas en que los países capitalistas anudan sus propios intereses en el seno de los países dominados, a través de los grupos de poder y en el poder, anulando las aspiraciones democráticas y soberanas de los pueblos.[54]

Sin embargo, del otro grupo de estudiosos del poder y la opinión de algunos de los más importantes actores en el sistema político norteamericano, los dirigentes soviéticos intervinieron sistemáticamente en los asuntos internos de los partidos políticos de Europa Oriental, a fin de consolidar la sovietización mediante la afiliación forzosa a los partidos comunistas, los únicos que permanecían después de la intervención soviética. [55]

Como se denota de lo anterior, el acento sobre el análisis de las intervenciones se ha puesto, en la época reciente (los últimos 50 años) en las historias de la guerra fría y en las formas en que cada bloque forjó sus alianzas, con el consentimiento del otro país hegemónico.

Empero, también es interesante señalar que la historia de la guerra muestra las formas y modalidades bajo las cuales los países imperialistas han intervenido en los países dominados, con o sin la voluntad de los gobiernos instalados.

De la intervención militar abierta a los grupos lobbystas contemporáneos, pasando por las actividades de inteligencia y contrainteligencia, la intervención se ubica en las estrategias propias de la política exterior de los Estados.

De ahí que señalemos que la intervención es consustancial a la política exterior y las formas en que cada país defiende sus intereses varía de una época a otra, pero no se desdice jamás su intención de influir en las decisiones de otro país o actor importante de la sociedad internacional.

Este punto es importante señalarlo, sobre todo al considerar que los grupos y organizaciones no gubernamentales -empresas privadas, iglesias, derechos humanos, ecologistas, etc.- han hecho del cabildeo legislativo -y del Ejecutivo en otros países- un importante ejercicio de las políticas del poder contemporáneo.

Al efecto, nada mejor para ilustrar una política “descarada” de intervención que la norteamericana. “Nuestro objetivo, en primer lugar, es apoyar nuestros intereses... con una sana política exterior....No intervenimos en el mundo porque tengamos compromisos; tenemos compromisos porque intervenimos. Nuestros intereses deben dar forma a nuestros compromisos, y no a la inversa.”[56]

Estados Unidos es un país que ha merecido la condena y las simpatías universales a lo largo de su historia. Es desde otra perspectiva, la nación que mejor ha utilizado las políticas del poder durante su existencia. A su carácter controvertido se da un hecho objetivo en la historia moderna. Es, sin duda, la nación hegemónica de esta época, bisagra entre nuevo siglo y milenio.

Marcados por el espíritu de las Trece Colonias y del sentido de superioridad que les atribuye su destino, desde su fundación los gobiernos de los Estados Unidos están marcados por el Destino Manifiesto. Esto les ha llevado a considerarse a sí mismos como verdaderos cruzados o misioneros de los valores de la democracia, el libre mercado y el “american style”.

Comprender esta misión y trasladarle a la arena de la praxis política solamente puede interpretarse a la luz de las políticas del poder, por dos razones fundamentales.

El respeto que confiere la democracia estadounidense a su Constitución y, en general al Estado de Derecho que de ella emana, conforma la columna vertebral de su poder y poderes en lo interno.

Los poderes están legal y legítimamente fundados por la voluntad soberana del pueblo norteamericano y su división guarda a la fecha su equilibrio y garantiza el sistema de pesos y contrapesos que, desde su génesis, constituyó el perfil básico de la democracia norteamericana.

Esta congruencia entre legalidad y legitimidad es el principal bastión de su poder nacional. De ahí que su proyección al ámbito internacional a través de las relaciones interestatales y de sus intereses económicos públicos y privados, hubiese sido un paso natural desde la óptica del poder.

Los norteamericanos se ven y se sienten fuertes. Se sienten sólidos y se sienten y reconocen democráticos. Por esa razón quieren e impulsan la visión especial de su democracia en los principios de su política exterior. [57]

Así, hurgar en su conceptualización del mundo y del poder es atisbar una historia muy especial –y fascinante- de moralidad y pragmatismo a ultranza. La doble moral entre el discurso y la acción política. Justificar lo injustificable sin que existan resquemores morales o el menor asomo de culpabilidad.

Solamente desde la historia del poder y de la forma en que se conciben a sí mismos los estadounidenses es posible comprender a la Doctrina Monroe, las dos guerras de las Malvinas entre Argentina y el Reino Unido de este siglo, así como la posición mantenida respecto a Cuba en los últimos 40 años de la historia.

Los Estados Unidos tienen tres fases históricas o ciclos claramente marcados en su experiencia de poder.[58]

El expansionismo continental (la guerra con México, la de Secesión y la compra de territorios a Francia, Rusia y México); las intervenciones directas en las Guerras Mundiales y las indirectas en Turquía, América Latina, África y Asia, sin dejar de lado por supuesto al Oriente Medio; las actividades de sus organismos de inteligencia; la rotación de su política de poder al amparo de la Comisión Trilateral y el retorno a la ortodoxia del Estado en los albores del siglo XXI, con la opinión del Banco Mundial, los nuevos gobiernos latinoamericanos y la tercera vía que proclama la Unión Europea, que sin lugar a dudas perfilan para los Estados Unidos nuevos retos, pero de ninguna forma harán que renuncie a su papel intervencionista.

Un ejemplo claro de las formas en que se asumió la intervención en las políticas estadounidenses desde 1962, al amparo de las políticas de la Comisión Trilateral y de su significado en la tendencia y escenarios de globalización que rigen actualmente sobre el escenario internacional, se encuentra en el estudio de Jaime Duarte Martínez.[59]
“Desde entonces.. (La promulgación de la Doctrina Monroe), las acciones intervencionistas norteamericanas en la región (de América Latina) se han efectuado al amparo de su pretendida doctrina, que se ha visto institucionalizada a través del panamericanismo y actualmente del interamericanismo; Así como también lo fue por el Pacto de la Sociedad de Naciones”.[60]

Estas aseveraciones se encuentran ligadas al hecho real y objetivo de que a cada época y circunstancias históricas específicas, la política exterior estadounidense traza y ejecuta la estrategia más adecuada a sus intereses y capacidades.

Lo anterior nos conduce al escenario contemporáneo. El umbral del siglo XXI y la revisión de los paradigmas teóricos y conceptuales con que la sociedad internacional se caracterizó por más de 50 años.
3. La década de los Noventa. La revisión de los paradigmas. [61]

3.1 El Estado y su soberanía, frente a nuevos polos de poder.

En el terreno teórico, la revisión de los estudios interpretativos del ámbito internacional “ha propiciado respuestas tan divergentes que van desde las conservadoras conductistas a las iconoclastas posmodernas...”[62]

Como respuesta a esa maraña de teorías Mendoza plantea como tesis que “la óptica específica (de aproximación teórica y conceptual) deberá ser operativa, depender de los fines perseguidos, de los medios utilizados, del momento histórico y aún del fenómeno social objeto de estudio.”[63]

La lucha por el poder ya no era el paradigma que permitía interpretar, en opinión de algunos autores, la realidad de los procesos y problemas nacionales, ni los propios del ámbito internacional.

"Por 45 años los debates académicos y políticos sobre seguridad han tenido como referentes los supuestos, percepciones e intereses de funcionarios y académicos estadounidenses inmersos en las teorías 'realistas' del poder y preocupados por las rivalidades entre Estados Unidos y la Unión Soviética... (pero no han) dedicado mucha atención a las preocupaciones centrales de las empobrecidas mayorías del sur: reducción del hambre y la miseria; distribución equitativa de los beneficios del crecimiento económico; mejorías en salud, educación y seguridad social; defensa de los derechos humanos; consolidación de la democracia; control de la degradación ambiental, y respeto a los principios de autodeterminación, no intervención y soberanía nacional. Es entonces natural el desprestigio de los estudios de seguridad entre aquellos intelectuales del mundo en desarrollo preocupados por el bienestar de su sociedad. Es igualmente lógico el rechazo y la suspicacia cuando se habla de seguridad".[64]

Las tendencias estructurales del cambio y la transformación social internacional ocasionaron, junto al derrumbe del muro de Berlín y las economías planificadas centralmente, el unipolarismo en la esfera político-militar, el multipolarismo en lo económico, el surgimiento de polos de poder distintos al gubernamental. La sociedad internacional, era ya muy distinta a la prevaleciente durante casi 40 años y, en consecuencia, el realismo político comenzó a perder adeptos en los círculos académicos y de poder.

Los nuevos temas de la agenda internacional ya no permitían una interpretación lineal de los hechos como la que ofrecía la época del bipolarismo y que permitía explicar, mediante la óptica Este - Oeste, los conflictos ocurridos en la segunda parte del siglo.[65] "Las paradojas del mundo contemporáneo - comenta James Petras - se enraízan en contradicciones reales: las contradicciones entre aspiraciones democráticas de la mayoría y las restricciones elitistas de los principales actores del mercado; el divorcio de los símbolos de igualdad cultural frente a las premisas socioeconómicas; las inequidades del poder que transforma el libre comercio en grandes desigualdades regionales de orden socioeconómico".[66]

La lucha entre capitalismo y socialismo aparentemente se finiquitaba con la caída del "oso oriental". Los acuerdos de desarme de Helsinki y el apoyo norteamericano al gobierno de Boris Yeltsin para dejar en manos de Rusia el control del armamento nuclear instalado en las antiguas repúblicas soviéticas, únicamente vino a ratificar las tendencias de multipolarización económica y política que estaban presentes desde la década de los setenta, en que el esquema bipolar comenzó a trasladarse a un sistema multipolar.

Por otro lado, el peso de las empresas transnacionales sobre las economías nacionales y su influencia en el contexto económico internacional, empujaron a las teorías sociales a un debate sobre el rol político del Estado en el desarrollo . El componente de poder de estos ejes mostró la influencia cada vez mayor de ingredientes económicos, en detrimento del componente militar.

Como consecuencia del nuevo perfil del poder y el surgimiento de polos de influencia y poder a escala internacional ajenos a las estructuras de gobierno, el papel del Estado-Nación comenzó a ser cuestionado severamente desde varios ángulos. El apego a la soberanía política encontraba serias dificultades para sustentarse en el ejercicio de la soberanía económica. El resultado fue el inicio de una intensa serie de cuestionamientos al papel del Estado en el desarrollo. [67]

Esta crítica comenzó a mostrarse en el campo de la ideología económica y se extendió rápidamente al terreno de la geometría política. Las tendencias monetaristas de la escuela de Chicago encontraron buena recepción en los sectores conservadores y la función tutelar del Estado -inmersa en una enorme crisis financiera - comenzó a dar marcha atrás al rol asumido durante varias décadas al impulso de las teorías keynesianas.[68]

En este contexto, el peso específico y relativo del Estado como actor fundamental de la sociedad internacional, disminuyo.

La crisis del sistema monetario y financiero, el surgimiento de nuevos entes nacionales y el relajamiento de la disciplina férrea de los bloques de poder en el terreno político - militar, cuestionaban la preponderancia del Estado.

La nueva estratificación tecnológica y productiva de amplios sectores de la economía internacional se vinculó al acelerado desarrollo de nuevos centros financieros y de producción y crearon las condiciones necesarias para que la revalorización de la teoría económica se llevara a cabo a costa de las teorías políticas. La globalización se convirtió rápidamente en la nueva ideología gubernamental. La formación de bloques regionales y la inserción en las nuevas corrientes de la economía mundial se convirtieron en objetivos de gobierno.[69]

Como ya se dijo, la escuela del realismo entró en un proceso de franca transformación. Los procesos económicos regionales mostraban clara y rápidamente que los flujos productivos y financieros predominantes en su interior, así como sus nexos con la dinámica externa, involucraban retos teóricos y prácticos que ya no podían ser fácilmente asimilados mediante la aplicación tradicional y a ultranza de los conceptos militaristas del poder nacional.

En función a los nuevos requerimientos externos y a las condicionantes imperantes en el exterior, los conceptos de la globalización, interdependencia, soberanía e intersoberanía pasaron a ocupar el centro de los estudios interpretativos de las sociedades nacionales y de las relaciones internacionales.[70]
Ya ningún país podía ejercer la soberanía bajo la visión autárquica que predomino a lo largo de la historia moderna del Estado. Ahora todos los países del orbe son dependientes entre sí, sea a la luz de la visión económica de la globalización o de los esquemas interdependistas de poder.[71]

Un problema estructural relevante es la interpretación estadounidense sobre soberanía. En la definición de sus líneas de políticas y estrategias hacia el exterior, la óptica estadounidense justifica y legitima la imposición de su perspectiva sobre la soberanía de otras naciones, avalando con ello el uso de toda la gama de instrumentos que posee y puede desplegar su poder. Ya que la visión norteamericana responde a su formación histórica y cultural y expresa claramente su proclividad a actuar mediante la imposición unilateral de su perspectiva, visión y capacidades. [72]

La transnacionalización de los conflictos sociales, económicos y políticos en el orbe[73] confiere a los retos de seguridad nacional y soberanía nuevos perfiles. El mismo sentido de las amenazas se viene revisando periódicamente en esta década.[74]

Como anota Peter Smith, "... el concepto clásico de soberanía se enfrenta a varios retos. Desde arriba, aquellos que afectan por encima al Estado-Nación, como el tráfico de drogas, la contaminación y el terrorismo; mismos que tienen que solucionarse de manera conjunta, no aislada, en pleno respeto de la soberanía de un Estado. Desde abajo, los que no respetan ni reconocen el papel del Estado-Nación, como los movimientos religiosos, étnicos y sociales, mismos que buscan establecer entidades subnacionales, localistas..”.[75]

Además, temas como el narcotráfico y crimen organizado, medio ambiente y derechos humanos, emergieron poderosamente en los foros internacionales a causa de su enorme influencia entre lo nacional y lo internacional, sin distinción de fronteras, condicionando el ejercicio de la soberanía en su sentido tradicional. Todo ello influyó en la revisión de los paradigmas de la seguridad.

3.3 La revisión de los conceptos de seguridad y capacidad.[76]

Como sabemos, las primeras corrientes doctrinaras sobre seguridad nacional -que no llegaron a ser escuela teórica- surgen de la evolución política internacional de finales del siglo XIX.

En dicha era, el componente primordial en las estructuras del poder de los Estados se sustentaba en su visión geográfica. De ella emanaba su sentido estratégico - en su connotación amplia de capacidades, tanto en el manejo de instrumentos como en los tiempos y eficacia de su influencia - y delimitación de objetivos, pertinencia de alianzas y eficacia de su ejercicio de poder.

Sin embargo, la experiencia de la Sociedad de Naciones, la crisis económica de 1929 y el estallido mismo de la Segunda Guerra Mundial, evidenciaron que la geopolítica era ya limitada para aprehender en su totalidad la complejidad derivada de la mayor interacción internacional y el acortamiento de las distancias, para todos los propósitos políticos, económicos y militares.

En la posguerra, la red de esquemas tácticos de defensa creados en los cinco continentes dentro de la estrategia de contención del poder político y militar de orden nuclear estadounidense frente a su antagónico, tenían un propósito defensivo que fue funcional y operativamente, exitoso desde los intereses de Washington.

"Desde la perspectiva realista, la defensa de la seguridad nacional generalmente se entiende en términos de los recursos a disposición del poder - principalmente militares - y que esta defensa usualmente se coloca en la cúspide de la escala de prioridades de los Estados - Nación...en el caso de los Estados Unidos, la memoria de una guerra devastadora y el enfrentamiento con la URSS llevó a que su seguridad nacional (y en realidad la del occidente) se conceptualizara en términos realistas, en buena medida porque tenían un poder económico y la capacidad militar para implementar dicha estrategia en una escala planetaria."[77]

Sin embargo, nuevos retos y amenazas surgieron de un contexto internacional diferente en cuanto al equilibrio del poder nuclear que se había alcanzado trabajosamente.
Las esperanzas del Nuevo Orden Mundial desaparecieron ante la inexistencia, precisamente, de las reglas de convivencia del “viejo orden”, debido en lo fundamental a las nuevas características de los problemas mundiales y a su significado. "Esta doctrina de seguridad nacional concebía la política internacional - dice Oscar De Lasse - como una lucha de confrontación permanente por el poder entre el este y el oeste, esto es, entre dos bloques político - ideológicos antagónicos. Para esta doctrina, la seguridad se refería básicamente a 'amenazas externas', infiltración comunista y a problemas que se resolvían a través de instrumentos de fuerza. En suma, esta doctrina concebía a la seguridad nacional no como un medio, sino como un fin en sí mismo."[78]

Aquí se hace la diferencia con el poder militar y se sostiene, con lo cual estamos de acuerdo, que es la expresión más pura de unidad de poder, pero solamente es un poder técnico que adquiere sentido y contenido al mando del poder público, legal y legítimamente constituido. “La forma técnicamente perfecta de una organización consciente de unidad de poder es la militar. ” [79]

Además, "el desarrollo del concepto de seguridad nacional ha traído como consecuencia la evolución de su correspondiente técnica analítica e instrumental específica, que se distingue por su actitud 'realista' ante la problemática de seguridad y ante la cual se utilizan métodos analíticos de carácter 'racional' a través de distintas técnicas de evaluación y seguimiento de políticas y acciones estatales, tales como proyección, prospectiva, teoría de juegos, simulaciones, escenarios de crisis, teoría de disuasión, etc. Todo ello denominado bajo el rubro de análisis o estudios estratégicos."[80]

Por ejemplo, la visión norteamericana sobre el perfil de las principales amenazas que se estima pueden afectar sus intereses - y no solamente su supervivencia, como en décadas previas- proceden de inestabilidades políticas y sociales propias de la realidad regional o local, no necesariamente de Estados en lo individual o bloques de Estados, y no de una confrontación a escala mundial en el terreno militar, como era la tónica que animaba las principales preocupaciones en la era de la "guerra fría".[81]

La interactividad internacional es un punto de referencia a la gestión gubernamental y al Estado moderno; en otras palabras, es un nuevo indicador del ejercicio de poder estatal.

La multipolaridad de intereses internos y externos, en este orden de ideas, exige que la definición conceptual de la seguridad nacional sea entonces plural e interdisciplinaria.

Como indica Spainer, "los Estados rápidamente aprenden 'las reglas del juego' o que deben de hacer para asegurar su supervivencia y realizar las medidas de seguridad correspondientes".[82] Esta visión también la refuerza el Centro de Estudios Estratégicos Internacionales de Georgetown, uno de los más influyentes "think tanks" (o centros académicos y de investigación ligados al poder norteamericano) de la década anterior y la presente, al señalar que "las políticas exteriores retornaban en varios aspectos a las líneas familiares...particularmente al control de su proceso por parte del principal actor internacional, los Estados."[83]

En tanto esta revisión de paradigmas y procedimientos operativos sobre la visión militar de la seguridad nacional se desarrollaba en varios círculos teóricos y prácticos del poder, en otras instancias de ambos lados del Atlántico se comenzaba a gestar un nuevo concepto de la seguridad. [84] Bajo los espíritus de Hobbes y Rosseau se comenzó a redefinir su génesis conceptual y a dimensionar los problemas suscitados en torno a la soberanía.

En ese marco comenzó a revisarse la seguridad a la luz de las nuevas condiciones y tendencias en el ámbito nacional e internacional, sin soslayarse que también se promovía y vive un proceso dinámico de cambios y reformas a las estructuras clásicas o tradicionales del Estado.[85]

En un estudio titulado “The subject of secuirity”, R.B.J. Walker desmenuza la noción de la seguridad en torno al nuevo perfil de los Estados: Ya no son en lo individual o en el sistema internacional, los únicos actores que definen políticas; la visión de la seguridad no puede ser ya estática, como en la perspectiva normativo-tradicional, debido a la dinámica social del propio Estado; la soberanía es fuente y solución de las inseguridades de la vida moderna; la seguridad es general y no corresponde a un grupo particular de ciudadanos.

Con base en las características anotadas, se propone “repensar” la seguridad y formular las alternativas a la inseguridad bajo un concepto de seguridad nacional visto como seguridad común, en la cual el realismo político sea revisado tomando en cuenta la evolución y transformación histórica ocurrida desde la pos guerra fría, y que se deben reflejar en el nuevo concepto de seguridad.

Buzan, por su parte, dimensiona la seguridad nacional a un nivel conceptual más alto frente al poder. Si bajo la escuela realista clásica la seguridad se deriva del poder, Buzan sostiene que el concepto de seguridad es, por sí mismo, más versátil y medio más útil para comprender las relaciones internacionales que el poder o la paz.[86]

Es interesante señalar que los autores académicos citados, así como Henry Kissinger y Brezinzki desde los círculos teórico-pragmáticos del poder estadounidense, tengan como telón de fondo al espíritu hobbsiano en su recnceptualización del poder nacional y del Estado soberano.

En este mismo orden de ideas James Der Derian analiza a la seguridad desde en punto de vista de los valores universales del Estado de naturaleza. De ahí, directa y llanamente se cuestiona sobre las razones intelectuales que impiden reconceptualizar la seguridad.

Cita como preguntas “Can we not interpret our own foreign policy in tje lghth of Nietzsche´s critique of security? As was the case with the origins of an onto-theological security, did not our debt to the Founding Fathers grow “to monstrous dimentions” with our “sacrifaces” –many noble, some not- in –two worl wars? Dit not our collective identity, once isolationist, neutralist, and patriotic, become transfirated into a new god, taht was born and fearful of a nuclear, internationalist, interventionist power? The evidence is the reconceptualisation”.

De ahí, Derian concluye que es necesario romper con los esquemas utópicos y elaborar estrategias prácticas, del mundo real, propias de las responsabilidad que implica la seguridad al poder público.[87]

También en este ámbito de las responsabilidades públicas del poder político los conceptos de seguridad han sido revisados a la luz de nuevos criterios de gestión.

En un mundo de presupuestos restringidos y feroz competencia por los capitales privados, la disminución del Estado como actor económico directo en lo interno y externo motivo a reconsiderar la gestión o actividad estatal en la dirección de la racionalización y optimización de los recursos.

Esta realidad gravita en la revisión de los paradigmas del poder y en la formulación de sus políticas.

Las causales de excepción a las reglas y a las normas invocadas por la seguridad en nombre de la razón de Estado, bajo criterios y supuestos militares, fueron desapareciendo cada vez más rápidamente de los presupuestos nacionales.

Así, la seguridad nacional y sus organismos, conocieron el peso de la austeridad y la racionalización presupuestal a que los llevó el proceso de reconversión y redefinición de la gestión pública en el Estado moderno.

El peso del gasto castrense comenzó a disminuir y la optimización de los escasos fondos y recursos públicos animó la formulación de esquemas racionales de gasto para la seguridad nacional.

De tal suerte la planeación estratégica tradicional se fortalece con las aportaciones de la escuela neorealista y se genera un nuevo perfil para la administración de la seguridad nacional –los órganos administrativos gubernamentales encargados de procurar esas condiciones-, que deben satisfacer al menos dos condiciones esenciales al comportamiento cuantitativo y cualitativo de la moderna administración pública y privada: la eficiencia y la eficacia.

La primera, entendida como la evaluación final de los resultados que genera una institución, en un proceso marcado por el costo/beneficio inherentes a su función, operatividad y resultados. Por lo que atañe a la eficacia, su parámetro de evaluación más general se refiere a la oportunidad y coherencia que toda institución debe tener frente a los objetivos de su marco legal, advirtiendo sobre todo al uso de los medios que son empleados para el logro de sus metas.

Sin embargo, "estos esquemas integrales de seguridad no sustituyen las políticas públicas en materia económica, interior, exterior y de defensa -dice Lasse-. Su función consiste en crear una 'franja' de criterios básicos dentro de los cuales deben situarse dichas políticas, la evaluación de proyectos y programas 'estratégicos', revisión y/o redefinición de objetivos, evaluación permanente de los elementos que integran el poder y potencial nacional, identificación de vulnerabilidades críticas hacia el exterior, evaluación permanente del interés nacional, distinguiendo los intereses vitales de los secundarios y complementarios."[88]

De la cita anterior surgen dos conceptos sobre los cuales es pertinente detenerse, de cara a las conclusiones de este documento.

El primero de ellos es la relatividad que impone la dinámica social, explicada por los conceptos de relatividad e integralidad del poder.

La movilidad social interna y externa motiva a revisar constantemente los procedimientos de información y evaluación, teniéndose siempre como punto de referencia cuales son los intereses y objetivos permanentes estratégicos.

El segundo de ellos se refiere a las debilidades o puntos vulnerables. Precisar que implica riesgo y desventajas potenciales o presentes, exige una tarea que tiene como marco de referencia en la toma de decisiones, la capacidad y los tiempos.[89]
4.- Conclusiones y perspectivas.

El poder, en los tiempos actuales, constituye una vez más el hilo conductor para descifrar las incógnitas que presenta el escenario internacional y las perspectivas que se avizoran en las relaciones internacionales de nuestros días. Es evidente que las transformaciones sociales, económicas, políticas, culturales y tecnológicas de las últimas décadas han puesto sobre el tapete de las discusiones teóricas cual será el perfil que asuma la sociedad internacional del futuro.

A las tendencias integradoras y desintegradoras de la globalización y la interdependencia, se acumulan los efectos de la acción global de organizaciones políticas no gubernamentales que tienden, en aparente contradicción, a minar el carácter tradicional de la soberanía, elemento sine qua non en la existencia del Estado-nación.

A pesar de que, curiosamente, tanto el marxismo como el neoliberalismo propuesto por la Comisión Trilateral –sin olvidar a Milton y Rosa Friedman- apuntaron sus dardos hacia el final del Estado y a la desaparición de los límites territoriales y políticos de las fronteras, se está prediciendo un final al cual, en mi opinión, todavía le resta por llegar mucho tiempo. [90]

El Estado continúa siendo el principal actor de las relaciones internacionales, en todos los ámbitos. A pesar de los niveles de influencia y participación privada multinacional en el renglón de las transacciones económicas mundiales, la organización estatal tiene el papel rector fundamental en la construcción de los escenarios futuros.

La existencia de las instituciones del Estado moderno para procurar condiciones de seguridad, en todos los órdenes de la vida social, política y económica, continúa siendo vigente y necesaria.

Como es evidente, el sentido de Estado, gobierno, sociedad e individuo es distinto al de hace 50 años. La pluralidad de actores e intereses al interior de un país y la influencia de otros actores e intereses externos al interior de un sistema político, hacen más complejo y dinámico el ejercicio esencial del estadista: conciliar los intereses parciales en aras del interés común.

En opinión de Fernando del Villar, "Implica observar con detenimiento las eventualidades que podrían generarse como consecuencia de la implantación de un modelo de desarrollo. Es decir, el resultado de los procesos de retroalimentación que se suscitan cuando el sistema responde a las demandas de los diferentes actores, y la modificación o alteración de algunos de los factores estáticos, entre los que se encuentran los aspectos geográfico (relieve, clima, etc.); geopolíticos (ubicación hemisférica, regional y bilateral); jurídicos (marco jurídico vigente) y organizativo - administrativos (forma y régimen de gobierno)."[91]
Ante tales tendencias, un concepto de seguridad nacional incluyente, renovado y distinto al perfil de confrontación y conflicto que le caracterizó durante el período de la guerra fría, puede asumirse como el factor de interpretación político y del poder que permita al Estado enfrentar con mayor bagaje instrumental el escenario actual.

Considero que la dirección de las tendencias irá en la optimización del paquete de herramientas y procedimientos técnicos que vincularán en mejores términos la teoría y praxis de la seguridad nacional, mediante el uso estratégico de los propios recursos de poder nacional.

Esa es desde mi punto de vista la revisión más importante que se está efectuando a los criterios tradicionales de soberanía y seguridad, en el propio contexto del Estado moderno. La traducción de los intereses nacionales en objetivos precisos que den tanto marco de referencia al inicio y al horizonte del proceso de planeación de las políticas estatales y a la evaluación de la acción política, permitirá un mejor aprovechamiento de la capacidad global del Estado, en los cuatro campos del poder en que metodológica y convencionalmente puede analizarse esta materia.

En cuanto al terreno teórico de mi hipótesis principal, considero que el enfoque realista del poder persiste porqué a pesar de que el poder es en sí mismo un concepto de difícil prueba según los criterios científicos tradicionales, para mí no se puede concebir el ejercicio de la política sin el poder del Estado. Tampoco creo que la realidad internacional pueda interpretarse adecuadamente desde otro enfoque que no sea el de la Teoría del Estado y el realismo político.

La escuela neorealista que se abordó en este documento coadyuva a probar también mis hipótesis secundarias.

Fortalece la perspectiva del poder y apoya la dirección metodológica en la definición de políticas y estrategias. A su vez, los procesos de planeación estratégica nos auxiliarán a comprender en mejores términos aquellos factores de situación nacional e internacional, no solamente estatales, que inciden en la definición de políticas, estrategias y evaluación de resultados.

Ese es desde mi punto de vista la nueva conceptualización de las políticas de poder, que gravitará de manera directa en los esquemas de política exterior y acciones internacionales, incluidas las de intervención, que caracterizaran el escenario de la realidad internacional en los años próximos.
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[([*[)]]] Académico de la UNAM y del Centro de Estudios Superiores Navales de la Armada de México, en su maestría de seguridad nacional.[]
1 Seara Vázquez, Modesto; “Globalismo y regionalización”, en Paradojas de un mundo en transición, IMRED/ SRE, México, 1993. La cita corresponde a la página 27. []
2 Este esfuerzo de síntesis se puede encontrar en Tripp, José Octavio y Piedra, Alberto; "Antología del Poder. Exégesis introductoria", en Revista del Centro de Estudios Superiores Navales de la Armada de México; México, enero-febrero de 1997. También en Antología sobre El poder, Centro de Estudios Superiores Navales, Armada de México, 1992.[]
3 En cuanto a su aportación cognoscitiva y metodológica, “La Teoría del Estado se propone investigar la específica realidad de la vida estatal que nos rodea. Aspira a comprender al Estado en su estructura y función actuales, su devenir histórico y las tendencias de su evolución.” Citado en la obra de Herman Heller, Teoría del Estado, FCE, México, 1998. La cita es de la página 21. No se trata de incurrir o afirmar la visión etnocentrista del Estado como punto de partida en el apartado teórico, sino en cuanto a apuntalar o dirigir una metodología de trabajo que nos apoye en la evaluación de las alternativas y toma de decisiones necesarias para cumplir con las responsabilidades actuales del Estado, como se abordará posteriormente. . []
4 Una visión conceptual más amplia sobre el tema del Estado, el Poder y la Seguridad Nacional se encuentra en el ensayo del autor titulado “Notas para el Estudio de la Seguridad Nacional,” Soberanía y Política en Norteamérica, Escuela Nacional de Estudios Profesionales “Acatlán”, México (En prensa). []
5 Conforme a Norberto Bobbio, “el poder es uno de los fenómenos más difundidos de la vida social. Se puede decir que no existe prácticamente ninguna relación social en la cual no esté presente, de alguna manera, la influencia voluntaria de un individuo o de un grupo sobre la conducta de otro individuo o grupo.” La cita corresponde a un sencillo pero muy completo ensayo sobre el poder, que se encuentra compendiado en el Diccionario de Política, Siglo XXI Editores, México, 1982, en las páginas 1217-1227.[]
6 Tripp, José Octavio y Piedra, Alberto; "Antología del Poder. Exégesis ...” ob. cit. pag. 18. En el ensayo comprendido entre las páginas 18 y 59, los autores tratan las delimitaciones conceptuales clásicas de Maquiavelo, Webber, Rusell, el enfoque sociológico de Louis Kriesberg, Maurice Duverger y Sigmond Freud, a Kenneth Clark, a Hans Morgenthau y Frederick Hartmann desde la arista de la política internacional, a Nicholas Spykman y Pinochet desde el ángulo geopolítico, para cerrar con algunas reflexiones sobre las fuentes del poder y un intento de aproximación a sus leyes. []
7 Meira Mattos, Carlos de; Estrategias militares dominantes, editorial Pleamar, Buenos Aires, 1989.[]
8 Vasquez, John; El poder de la política del poder, Editorial Gernika, México, 1992. pag. 87.[]
9 Deutsch señala que también hay cuatro dimensiones del poder: peso, dominio, nivel y alcance. Citado por Carlos Mendoza Mora. Aproximación crítica a las principales teorías de las Relaciones Internacionales de la primera posguerra a la fecha: un modelo analítico de política exterior. Tesis de licenciatura en Relaciones Internacionales; UNAM, Enep “Acatlán”; México, mayo de 1995. Pag. 94. []
10 Todas las obras clásicas de interpretación del poder desde la perspectiva política y jurídica coinciden, con ligeras variantes, en esta apreciación. []
11 Morgenthau, Hans J; Política entre las naciones. La lucha por el poder y la paz. Grupo Editor Latinoamericano; Buenos Aires, 1986. P. 116.[]
12 Spykman, Nicholas John; Estados Unidos frente al mundo; FCE, México, 1944. Es importante señalar que Spykman también nos dice que los métodos del poder son de tipo persuasivo, de compra, permuta y coerción, extendiendo esta tipología al “arte” y sagacidad de las políticas del poder que combinen exitosamente estos instrumentos, ya que “la cuantía relativa de cada ingrediente difiere según los casos.” Las citas provienen de la página 20.
[13] Cfr. a Kelsen, Heller y Stoessinger en cuanto al sentido clásico del Estado, cuyas características esenciales serían: ser una unidad política soberana en la aplicación de sus leyes y políticas de gobierno, dentro de un territorio geográfico establecido y delimitado por límites fronterizos; poseer un nacionalismo que es imagen de su pasado y futuro común; contar con una población que habite una zona geográfica soberana, misma que por lo general tiene patrones lingüísticos y culturales comunes, pero no homogéneos. . En torno a la escuela de Copenhague (el Copenhague Centre for Peace and Conflict Research Institute), la más contemporánea, Barry Buzan señala que “desde la perspectiva sistémica, por lo general se clasifica al Estado territorialmente, definido por fronteras sociopolíticas. Representan colectividades humanas en las cuales instituciones de gobierno y sociedades interactúan dentro del territorio.” Citado en la página 60 de People, States & Fear. An agenda for International Security Studies in the post – cold war era; Lynne Rienner Publishers; Boulder, Colorado, 1992 (2a. edición). La óptica prevalece en la obra común de la escuela citada, en Security. A new framework for analysis (Barry Buzan, Ole Waever y Jaap de Wilde); Lynne Rienner Publishers; Boulder, Colorado, 1998.[]
14 Heller, Teoría... ob. cit. pag. 248.
[15] Hernández-Vela Salgado, Edmundo; Diccionario de Política Internacional, UNAM, México, 1981. []
16 Aron, Raymond; La República Imperial. Los Estados Unidos en el mundo (1945-1972); Emecé Editores; Buenos Aires, 1973.[]
17 Thiago Cintra, José; “Seguridad Nacional, Poder Nacional y Desarrollo”. Material de apoyo al Diplomado en Análisis Político del CISEN, (mimeo), 1993.[]
18 Spykman, ob. cit. pag. 24. Esta misma interpretación la recoge otro autor identificado con la escuela del realismo (John Stoessinger) en los setenta, para interpretar la sociedad y realidad internacional a la luz de la lucha por el orden y la paz derivados del sentido “anárquico” que deriva de la falta de una autoridad soberana mundial y en torno a este concepto construye su obra El poderío de las naciones; Ediciones Gernika, México, 1980.
[19] Por ejemplo, mientras Kissinger sostiene que “para la mayor parte de la humanidad y en los más largos períodos de la historia, el imperio ha sido el típico modo de gobierno”, la escuela de Copenhague ya desarrolla formas complejas de seguridad que tienen que ver con aspectos de orden regional y de naturaleza no gubernamental, que corresponden a nuestros tiempos, lo cual reafirma el carácter intemporal del poder y la valía de su estudio para interpretar la realidad circundante. Para Kissinger la cita es de la página 15 de La diplomacia; FCE, México, 1995. Para la escuela de Copenhague, Security. A new... ob. cit. pags. 12-18.
[20] Postulada por Hans Morgenthau en la obra citada, la escuela del realismo político que este autor encabeza - y que fue fundada propiamente por Reinhold Nieburh- , y sus principales exponentes se encuentra analizada con un buen nivel de detalle y acuciosidad en el libro de John Vasquez, El poder de .., ob. cit. También en el ensayo de Tang Tsou, "Scientific man vs. power politics revisited", la vinculación entre el ejercicio académico y su utilidad en la toma de decisiones políticas se realiza a través de las teorías del realismo político y de su influencia en los orígenes de las doctrinas del poder, entre ellas, las de Seguridad Nacional. A Tribute to Hans J. Morgenthau, compilado por Kenneth Thompson y Robert J. Myers, Council on Religion and International Affairs, Transaction Books, Londres, 1984. El ensayo citado está entre las páginas 41 y 51. []
21 Política.... ob. cit. La tercera parte de la obra, está dedicada en su totalidad al estudio del poder. []
22La definición es de Schwarzenberger y se encuentra plasmada en el Diccionario de Política Internacional, de Edmundo Hernández Vela, UNAM, México, 1981.[]
23 Mongenthau; Política entre ... ob. cit., []
24 Bobbio, Norberto; Diccionario.. ob. cit. Pag. 1223.[]
25 Las capacidades se pueden delimitar objetivamente, en tanto que el poder se evalúa en cada caso en términos sociológicos y de relación más sutiles. “La cita corresponde a la página 25 de Stoessinger, John; El poderío de .... , ob. cit. []
26Stoessinger, John, El poderío de ... ob.cit., pag. 25. El mismo autor señala que existen otros elementos para evaluar al Poder y sus capacidades en el ámbito sociológico, de la voluntad humana y de liderazgo, en la geografía, en la posesión de recursos naturales, en tecnología, inversión y planta transformadora, en la economía industrial y en la población, siempre y cuando este factor esté relacionado con la base industrial, a fin de tener efectos sobre el componente o grado de calidad del poder en la esfera económica, política y militar. Por último, Stoessinger señala que el tipo y proyecto de nación es el factor de poder que transforma las voluntades y aspiraciones sociales de un país en una base real de poder nacional. []
27 Kissinger; La Diplomacia. ob. cit. pag. 17[]
28Thiago Cintra; "Seguridad Nacional....", ob.cit. pag. 6.[]
29 Banco Mundial; Informe sobre el Desarrollo Mundial 1997. El Estado en un mundo en transformación. Washington, D.C., junio de 1997. En particular los apartados I y II, que analizan funciones y capacidades en un sentido integrador.[]
30 Ibídem. []
31 José Zafra Valverde señala en Poder y poderes, Edunsa, Pamplona, 1975, que los poderes sociales derivados son aquéllos que detenta un grupo social determinado y que actúa en representación del pueblo, aludiéndose a la capacidad de acción y decisión propia de quienes en él gobiernan.[]
32 Hernández-Vela Salgado, Edmundo; Diccionario de ... ob. Cit. Pag. 126.
[33] Centro de Estudios Superiores Navales; Antología ... ob. cit. La cita corresponde al ensayo "Reflexiones sobre el estudio del poder y la seguridad nacional", del texto citado. Como un ejemplo del procedimiento de interpretación metodológica que se sigue en México, Tomas Angeles Dahuahare señala que " el contenido medular de la seguridad nacional (es): 1. Un medio de importancia invariable para alcanzar el objetivo esencial de la política a la consecución y mantenimiento de los objetivos nacionales. 2. Un concepto relativo porque, en la situación actual, ninguna nación por poderosa que sea, puede disfrutar de un grado total de seguridad. Al efecto, la relatividad del concepto de seguridad nacional varía de acuerdo con los siguientes parámetros:- El sistema político vigente en cada país; - Los objetivos nacionales; - La intensidad de los antagonismos en la época considerada; y, - Los recursos del poder nacional." Tomás Angeles Dahuahare, en “Concepto, Organización y método de la seguridad nacional”, 1993. (mimeo)
[34]"Seguridad Nacional, Poder ... ob. cit. []
35 Inteligencia Estratégica ... ob. cit. pp. 107-126.[]
36Sherman Kent; Inteligencia Estratégica ... ob. cit. []
37 Cabra Ybarra José G.; “Apuntes de clase de Política Exterior de México” (mimeo).[]
38 Brown, Seyom; The faces of Power. Constancy and change in United States Foreign Policy from Truman to Reagan; Columbia University Press, New York, 1983. En particular, el primer capítulo que se refiere a las fuentes y limitantes de la constancia. Pp. 7-28.[]
39Kissinger, Henry, Un mundo restaurado, FCE, México, 1973, pag.20[]
40 También se aplica al sentido amplio que postula la escuela de Copenhague. []
41Una exposición de la forma en que la política internacional se inscribe en el proyecto global de la política del país, se encuentra en el ensayo de Bernardo Sepúlveda, entonces Secretario de Relaciones Exteriores, titulado "Reflexiones sobre la política exterior de México", en Política Exterior de México. 175 años de historia, Secretaría de Relaciones Exteriores, México, volumen III, 1985. También se encuentra esta vinculación en la introducción y el primer capítulo de El poderío de las naciones de John Stoessinger, Gernika, México, 1980, y en los capítulos ocho y nueve de la obra de Karl Deutsch, Análisis de las relaciones Internacionales, Gernika, México, 1990.[]
42 "La política exterior de todos los países versa, en primer lugar, sobre la preservación de su independencia y seguridad y, en segundo lugar, sobre el seguimiento y protección de sus intereses económicos (en particular, los tocantes a sus grupos de interés más influyentes)... A su turno, cada una da origen a organizaciones burocráticas formales y a grupos de interés públicos y privados informales... La explicación es simple. Es una especie de 'Ley de Parkinson' de la seguridad nacional: el sentimiento de inseguridad de una nación se expande directamente con relación a su poder." Stoessinger, John; El poderío de.... Ob. Cit. pags 131-132. []
43 Visión señalada por Spykman en Estados Unidos...., ob. cit. pag. 25. También es interesante anotar la óptica que nos dice que “La noción de la seguridad nacional subyace necesariamente al ejercicio de la política exterior de todo país... entre política interna y política exterior existe una indisoluble pero dialéctica vinculación en cuyo vértice se encuentra la aplicación del poder nacional orientado hacia la búsqueda y la consecución de los objetivos nacionales..” Jorge Malcolm Baker Santa Cruz; La política exterior de México como instrumento para preservar la seguridad nacional; IMRED/SER, Serie Cuadernos de Política Internacional número 59; México; 1992. []
44 Cabra Ybarra, José G.; Apuntes de clase de Política Exterior de México I y II, citados en Los factores económicos de la política exterior de México hacia Centroamérica 1976-1982. Del autor, tesis de licenciatura en Relaciones Internacionales, FCPyS, UNAM, 1983. []
45 La escuela sudamericana se desarrolla con amplitud en “Notas para el estudio...”, ob. cit.[]
46 Esta tesis viene plasmada en Quezada y Bailey, en Las seguridades de México y Estados Unidos en un momento de transición; Siglo XXI Editores, México. En particular los ensayos que firman los compiladores “Estrategia y seguridad en la relación México - Estados Unidos” , “Los cambios internos y externos en el período posterior a la guerra fría y a las políticas e instituciones mexicanas de seguridad nacional”, de Manuel Villa Aguilera, así como el texto de John A. Cope, “ En busca de la convergencia: las relaciones militares entre México y Estados Unidos en el umbral del Siglo XXI”.[]
47 Ibidem. Pags. 14-15.[]
48Hernández Vela; Diccionario..., ob. cit. pag. 128.[]
49 Muñoz Ledo, Porfirio; “Dimensión Internacional del Nacionalismo Revolucionario”, en Política Exterior de México. 175 años de Historia. Secretaría de Relaciones Exteriores, México, 1985. El ensayo cubre las páginas 32 a 36 del volumen III. []
50 “Los estudios de política exterior se fijan en el proceso d decisión de los estados hacia el exterior, pero la expresión de las relaciones internacionales ofrece un contenido más amplio, porque incluyen igualmente las relaciones no políticas entre los Estados y otros actores del sistema internacional: económicas, sociales, culturales, etc.” Manuel Medina; La teoría de las Relaciones Internacionales. Editorial Seminario y Ediciones, Madrid, 1973.[]
51 Esta tesis la sostiene Hans Kelsen en su obra Teoría General del Derecho y del Estado; UNAM, México, 1988 y también se encuentra en Horacio Labastida, Cómo acercarse a la política, Conaculta/Fondo Editorial de Querétaro/Noriega Editores, México, 1993. Para mayor precisión de la acción pública internacional Modesto Seara Vázquez, Derecho Internacional Público, Porrúa, México, 1985 y para el derecho privado a Leonel Pereznieto Castro; Manual de Derecho Internacional Privado; Harla/Mcgraw Editores, México, 1987. []
52 Centro de Estudios Superiores Navales de la Armada de México; Manual de Planeamiento de la seguridad nacional; (mimeo) []
53Hernández Vela; Diccionario.., op. cit. pag.92[]
54 Cfre. a D. Tomashevski; Las ideas leninistas y las relaciones internacionales contemporáneas. Editorial Progreso, Moscú, 1974. También José Silva Michelena; Política y bloques de poder. Crisis en el sistema mundial; Siglo XXI Editores, México, 1976.
[55] Esta es la tesis de autores como Richard Nixon; La Tercera Guerra Mundial; Planeta, México, 1982; Kissinger en La Diplomacia, ob. cit.; John Spainer, Robert L. Pastor. También Raymond Aron en la República .... Ob. cit.
[56] Kissinger cita este párrafo como opinión del presidente Nixon, en su primer informe anual sobre política exterior, en 1980. La diplomacia... ob. cit. pag. 705.[]
57 Considero que la definición más clara de valores, intereses y objetivos nacionales se encuentra en la Diplomacia, de Kissinger. Para analizar las modalidades históricas de la política exterior estadounidense, se consulto a Kissinger, Spainer, Spykman y Brown. Para América Latina, el libro de Robert L. Pastor, El Remolino, Siglo XXI Editores, México, 1997, contiene una buena aproximación histórica, al igual que Spykman. []
58 Vasquez, John; El poder... ob. cit. []
59 Duarte Martínez, Jaime; “La importancia de las tesis geopolíticas de Zbigniew Brzezinski y la Comisión Trilateral, en la conformación del nuevo escenario internacional. Una valorización de su visión y actuación en la política exterior de los Estados Unidos de América (1962-1997)”, tesis de licenciatura en Relaciones Internacionales, Enep Acatlán, UNAM, 1999. En particular el capítulo III, que trata sobre las intervenciones sucedidas entre los gobiernos de Carter a Clinton, haciéndose un especial énfasis en la pertenencia de los gobernantes de Estados Unidos a la Trilateral –con la excepción de Reagan, en lo individual- y las formas en que las pautas de la política exterior y los medios y modalidades de intervención en otros países, desde la década de los setenta, corresponden al sentido estratégico delineado por la Comisión.[]
60 Ibidem. pag. 112. Un seguimiento puntual se encuentra en La práctica de la Doctrina Monroe (Intervención y violación), de Salvador Mata Borja, tesis de licenciatura en Relaciones Internacionales, Enep Acatlán, UNAM, México, 1989.[]
61 Una primera versión de los paradigmas de los noventa se encuentra en “Notas para el estudio...”, ob. cit. []
62 La revisión de las teorías aplicables a las relaciones internacionales se encuentra en Carlos Mendoza, Aproximación..., ob. cit. En su examen profesional se reviso la clasificación de las escuelas de pensamiento en relaciones internacionales en teorías empíricas, normativas y científicas, como las sistémicas (funcionalismo, linkage, conflicto); behavioristas y pos behavioristas (toma de decisiones y teoría matemática); sociológicas (de la cultura); históricas; soviéticas (sociología y análisis sistémico); marxista; equilibrio de poder; no alineación; globalismo, interdependencia y dependencia; teoría realista y neorealista del poder; idealismo; escuelas posmodernas.[]
63 Ibidem. Pag. 136.[]
64Segio Aguayo, Bruce Bagley y Jeffrey Stark, en la "Introducción" al libro En busca de la seguridad pérdida; Siglo XXI Editores; México 1990. pags.17-18[]
65Una relación de los principales problemas mundiales se encuentra en el número 36 de la serie Historia Universal de la editorial Siglo XXI. "El siglo XX. Problemas mundiales entre los dos bloques de poder".[]
66"Paradoxes in a world in transition", en Paradojas de un..., ob.cit. pag.25
[67] Reflexiones sobre este proceso de cuestionamientos al papel de Estado se encuentran en los ensayos del autor “La Seguridad Nacional en la Política Económica Exterior”, “Escenarios Políticos y Económicos de los Noventas; Hacia una Política Económica Exterior” y “El Consenso. Vínculo Político de la Solución a la Crisis Económica de América Latina”, publicados en el Anuario Mexicano de Relaciones Internacionales 1983, 984 y 1985, respectivamente, por la ENEP Acatlán, UNAM, México.
[68] El debate sobre la función del Estado comienza propiamente con la obra de Milton y Rose Friedman, Libertad de elegir: hacia un nuevo liberalismo económico, Grijalbo, Barcelona, 1980. A esta propuesta se contraponen Los Mitos de Milton Friedman, y En Torno al Estado y el Desarrollo, ambos libros compilados por Rosario Green, en CEESTEM/Nueva Imagen, México, 1983 y 1982, respectivamente. Una obra sobre esta tendencia de redimensionamiento de las funciones estatales, acogido desde su inicio por el gobierno de Clinton, está a cargo de David Osborne y Ted Gaebler, Reinventing Government. How the entreprenurial spirit is transforming the public sector, Plume/Penguin Books, New York, 1993. []
69Una apreciación interesante sobre la evolución del contexto internacional desde 1982, se puede hacer a través de la lectura que sobre el diagnóstico del contexto internacional y su ponderación para objetivos e intereses de gobierno, se presentan en Plan Nacional de Desarrollo (ejemplares de los períodos 1982-1988, 1988-1994 y 1994-2000), Poder Ejecutivo Federal, México. Estos dan testimonio de la conceptualización citada para la política de gobierno en México. Una interpretación de la sociedad internacional mucho más elaborada en lo académico se encuentra en Celestino del Arenal, ”Las Naciones Unidas ante el nuevo escenario internacional,” publicado bajo la coordinación de Modesto Seara en Las Naciones Unidas a los 50 años; FCE, México, 1996. Pp. 313-329.[]
70La lectura sobre estos conceptos ha sido muy amplia. Entre los textos más completos se encuentra el libro de Alejandro Ramos Esquivel, La Guerra que viene. Siglo XXI, la Centuria del Pacífico, Grupo editorial Iberoamericano, México, 1991. También La Nueva División Internacional del Trabajo de Fröbel, Heinrichs y Kreye, editorial Siglo XXI, México, 1981. Una síntesis de estas teorías se encuentra en El desafío de la interdependencia: México - EUA, compilado por la Comisión sobre el futuro de las Relaciones México - Estados Unidos, FCE, México, 1988 y también en Blanca Torres, Interdependencia. ¿Un enfoque útil para el análisis de las relaciones México - Estados Unidos?, El Colegio de México, México, 1990. []
71 Cfr. en lo fundamental al Breviario Político de la globalización, (José Luis Orozco y Consuelo Dávila, compadorres); Fontamara/FCPyS, UNAM, México, 1997. []
72"Consideraciones sobre la soberanía y la interdependencia", en Paradojas..., ob.cit.[]
73De acuerdo a Seara Vazquez, estos son de naturaleza política, económica, social, así como de instituciones y liderazgo. En su conjunto, estos factores de crisis en la sociedad internacional no son exclusivos de un país y su respuesta no es fáctible generarle desde un Estado de manera unilateral. La hora decisiva; Porrúa Hermanos, México, 1995.[]
74 Didier Bigo; “Bons of Union: Military involvement in international security” , Institut d´Etudes Politiques de Paris, 1998 (mimeo); Sean M. Bolks, “Definig Threat: A tehoretical and operational examination of threat in International Relations”, Rice University, 1998, (mimeo) . También se sugiere Security. A ..., ob. cit. y Las seguridades de México..., ob. cit., en particular los ensayos de David Mares y John Bailey.[]
75Castillo Pérez, Gabriel, "Soberanía. Una época, un concepto", en Observador Internacional, México, número 21, febrero de 1994. La cita es de la página 23. El propio Smith agrega un concepto de cuestionamiento respecto a la soberanía, al agregar los retos desde afuera: "los problemas del sufrimiento humanos que sencillamente requieren y piden alguna respuesta por parte de la comunidad internacional". Citado en "Consideraciones sobre la soberanía y la interdependencia", en Paradojas de un mundo..., ob.cit., pag. 186. []
76 Una primera aproximación de este tema se encuentra en “Notas para el estudio...”En el documento presentado a la Maestría de Estudios México – Estados Unidos de la Enep Acatlán, se analiza con mayor detalle el papel de los organismos de “inteligencia” y los principios rectores de la seguridad nacional y militar estadounidense aplicables en la década de los noventa. []
77 Sergio Aguayo, Bruce Bagley y Jeffrey Stark, en "México y Estados Unidos: en busca de seguridad", en el libro En busca de la seguridad.....ob. cit. La cita es de las páginas 19-20.[]
78Oscar De Lasse, "Seguridad de la nación: doctrina y estrategia", El Financiero, México, 27 de octubre de 1988.
[79] Ibidem.
[80]Oscar De Lassé, en "Seguridad Nacional...", ob.cit. []
81Les Aspin, Seguridad Nacional en los años noventa: Definición de nuevas bases para las fuerzas militares de Estados Unidos. Enero 6, de 1992 (mimeo). Esta visión continental también se refrenda en las comparecencias efectuadas ante el Congreso norteamericano para ratificar los nombramientos efectuados por el Presidente Clinton en los cargos de Secretarios de la Defensa y de Estado, así como del Director de la CIA. Congressional Record, Legi-Slate Service, Washington, D.C., febrero de 1993.[]
82John Spainer, American Foreign Policy since World War II, Congressional Quataerly Press, Washington, D.C., 1988. []
83Barry Blechman y Edward Luttwak, International Security yearbook 1985/85, Center for Strategic & International Studies, Westview Press, Boulder and London, 1985. La cita es de la pag. 5[]
84 En esta óptica se encuentra la escuela de Copenhague. La primera manifestación se puede encontrar en el Informe 1994 sobre el Desarrollo Mundial, Washington, D.C., 1994. Este documento del Banco Mundial plasma un contenido de seguridad humana que conforma, desde su punto de vista, el eje rector para la reconceptualización de la seguridad nacional, regional e , inclusive, internacional y colectiva. Esta visión permanece vigente en Security. ....op. cit. El enfoque multidisciplinario (o multisectorial) que sostiene esta escuela, abre el horizonte cognoscitivo de la seguridad en su sentido amplio (pero con un fuerte acento en lo nacional) y de sus modelos de interpretación teórica y de bagaje instrumental con criterios distintos a los tradicionales de naturaleza, origen, perfil, contenido y orientación militar que influenciaron las decisiones políticas en la cúpula del Estado y a nombre del Estado, hacia los intereses de la acción e influencia castrense.[]
85 La literatura es abundante, pero se puede destacar desde la visión internacional Reinventing..., op. Cit.; Raymon Vernon; La promesa de la privatización, FCE, México, 1988; Enfrentando el futuro, de Yehezkel Dror, FCE, México, 1990; El rediseño del Estado desde una perspectiva internacional, compilado por Bernanrdo Kliksberg, INAP/FCE, México, 1994. Todas estas visiones se subsumen en el Informe sobre el Desarrollo Mundial de 1997, Banco Muncial, Oxfonrd University Press, 1997.[]
86 Buzan Barry; People, States & Fear. An agenda for ... op. Cit. []
87 Derian, James; “The value of security: Hobbes, Marx, Nietzsche and Baudrillard”, (mimeo)[]
88De Lasse, Oscar; "Seguridad nacional: cuatro fronteras políticas conflictivas”, en El Financiero, México, 26 de octubre de 1988. []
89 Más habituados a la definición de estrategias para la guerra, en el proceso de delimitación de criterios operacionales para las situaciones de conflictos potenciales o efectivos que impliquen riesgos para la seguridad, el perfil analítico de los militares predominó en este tipo de enfoque pragmático.[]
90 Desde la óptica marxista, las afirmaciones se encuentran en Heller, Teoría..., ob. cit. pag. 218 y 219. Para la Comisión consultar a Jaime Duarte, en La importancia de las tesis... ob.cit. particularmente los capítulos III y IV. []
91"La información en el...", ob.cit., pag. 2.

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