Universidad Nacional
Autónoma de México
Escuela Nacional de Estudios
Profesionales “Acatlán”
Poder, Política Exterior y
Seguridad Nacional en los
umbrales del siglo
XXI
Por: Fernando Castillo Tapia
[(]*)
Diciembre del 2000
Contenido:
1. Introducción.
2. Marco teórico y conceptual.
2.1
El poder y las políticas de poder.
2.2
Los intereses y objetivos nacionales. Guía para la seguridad nacional y
la política exterior.
2.3
Política exterior e intervencionismo.
3. La década de los noventa. La revisión
de los paradigmas.
3.1
El Estado y su soberanía, frente a nuevos polos de
poder.
3.2
La revisión de los conceptos de seguridad y capacidad.
4. Conclusiones y perspectivas.
“... la discrepancia en el
juicio acerca del carácter previsible o no de los
acontecimientos
mundiales depende del horizonte que se fije uno
y de las etapas históricas que se tomen como unidades. Si el analista se
concentra en la coyuntura, no podrá escapar a la superficialidad
inherente a tales análisis, en los que el detalle priva sobre las largas
tendencias, y la inestabilidad de las situaciones dificulta o imposibilita
prever qué va a suceder; pero si se consideran horizontes más
lejanos y períodos históricos más amplios, entonces se
puede hacer abstracción de los hechos coyunturales, tantas veces
contradictorios y es posible concentrar la atención en las largas
tendencias.”
Modesto Seara Vázquez
[1]
- Introducción
Las condiciones de dominación y
subordinación propias del poder, siempre han sido una constante en la
historia de las relaciones humanas y de sus formas de organización
social.
Por esa razón, analizar la naturaleza y
dinámica del poder es uno de los más importantes elementos del
análisis político y para formular escenarios de prospectiva. Cabe
señalar, precautoriamente, que por su misma naturaleza social y perfil
interdisciplinario, el estudio integral del poder -en todas sus aristas-
requiere un importante esfuerzo de síntesis que rebasa, por su
dimensión y complejidad, el propósito de este
documento.[2]
Este documento inicia con una reflexión
teórico-conceptual sobre el poder y sus políticas. Seguidamente se
describe la importancia de los objetivos nacionales en la determinación
del interés y seguridad nacional, piedras angulares de la política
exterior de los Estados. Ello nos dará la pauta para reflexionar sobre la
intervención como una de las estrategias de política exterior.
Toda vez que las materias objeto de estudio corresponden
al área de las ciencias políticas y específicamente al
ámbito de las Relaciones Internacionales, la Teoría del
Estado[3] y la escuela del realismo
político son el elemento teórico conductor de este documento.
Mediante su aplicación se hará un esfuerzo
de síntesis encaminado a comentar las formas en que el estudio del poder
ha venido renovando los conceptos de la seguridad nacional.
La hipótesis principal afirma que el poder
continúa siendo un prisma adecuado para la interpretación de la
realidad nacional e internacional. Esta hipótesis se deriva en dos
secundarias. La primera afirma que la renovación de los conceptos de
seguridad no rompen con los principios teóricos de la escuela realista
del poder, ya que sólo los adecuan a una nueva realidad social, mediante
la disminución en las prioridades del componente militar. La segunda
hipótesis señala que los esquemas de planeación
estratégica permiten interpretar intereses y objetivos estatales en
seguridad nacional bajo una visión de racionalización de recursos
y obtención de resultados, más allá del paradigma de
presupuestos ilimitados bajo la argumentación de la razón de
Estado.
2.
Marco teórico y conceptual.
[4]
2.1
El poder y las políticas de poder.
El poder ha caminado en paralelo a la historia del
hombre. De ahí que en los estudios sobre la naturaleza gregaria del ser
humano y de todas las formas de organización en que ha evolucionado la
sociedad, las referencias directas o indirectas al poder, siempre han estado
presentes.[5] Un especialista comenta que el
poder "ha sido un concepto permanente y acuciosamente examinado por los
analistas de muy distintos campos del conocimiento. Desde los filósofos
de la Grecia antigua hasta los estrategas militares de nuestros días y,
en medio de ellos, toda una pléyade de expertos en sicología,
sociología, economía, ciencia política y relaciones
internacionales, entre otras disciplinas."
[6]
El poder y sus políticas tienen un referente
especial, que es la figura del Estado. "Según Maurice Duverger, la
política, para algunos, es la ciencia del Estado, mientras que, para
otros, es la ciencia del poder. Esta dicotomía para nosotros, no existe
en forma nítida. El poder es inherente al Estado, a tal punto que el
Estado no existe sin el
poder."[7]
Es importante subrayar al llegar a este punto, que el
poder tiene leyes y características fundamentales, que le distinguen para
fines de análisis histórico, de otras áreas de conocimiento
social. Solamente por ellas se pueden explicar las razones por las cuales a lo
largo de la historia de la humanidad, varias naciones han perdido su lugar de
influencia y sus imperios.
"Los
tres errores más importantes que se cometen al evaluar el poder de los
estados: El primero es no recordar que siempre es relativo....el segundo
es que el poder de un estado nunca es permanente, punto relacionado con
el hecho de que lo puede ser preeminente en un momento dado puede no ser tan
importante en otro. El tercero es la falacia de un solo factor, que
atribuye demasiada importancia a un elemento de poder, como es el
interés de Halford Mackinder en la geopolítica, o el de Alfred
Mahan en la fuerza
naval."[8]
Según Tripp y Piedra, el profesor
brasileño Figuereido Moreira Neto señala también dos
“categorías” de leyes: las estáticas y las
dinámicas. En la primera se encuentra la universalidad, la pluralidad, la
integridad, la neutralidad y la interdependencia. Para las dinámicas se
destaca la conservación, la expansión, la relatividad y la
eficiencia.[9]
El poder tiene dos caras o facetas. En lo interno, el
poder se vincula al orden jurídico, a la separación de poderes y a
las formas de organización política, territorial y de gobierno,
desde una perspectiva plenamente autárquica y completamente soberana en
cuanto a sus decisiones, [10] razonamiento que
también es compartido por Hans Morgenthau, al señalar que el poder
político es el "conjunto de las mutuas relaciones entre los depositarios
de la autoridad pública y entre estos últimos y la gente en
general." [11]
Otro autor destacado en la escuela del realismo
político nos dice que “los grupos, como los individuos, disponen de
dos procedimientos para obtener, en caso de oposición y conflicto, los
objetivos codiciados: la acción directa y la acción
política. Lo primero significa que el grupo actúa directamente
sobre los individuos cuya colaboración es necesaria al logro del
resultado apetecido. Lo segundo, que el grupo intenta triunfar mediante el
ejercicio del poder coercitivo del
Estado.”[12]
Heller afirma que toda organización social
general poder, pero solamente cuando busca ascender a la dirección del
Estado [13] y al control de orden
jurídico se diferencia de todas las otras formas de poder. “Todo
poder político es poder jurídicamente
organizado”[14]
En este sentido, los componentes del poder nacional del
Estado, factores cualitativos y cuantitativos de naturaleza económica,
política, social y militar, interpretan al poder y al mismo Estado como
una relación social dinámica, que necesariamente se interrelaciona
con todas las facetas del comportamiento social.
La conjunción de estas ópticas
multidisciplinarias valoran la historia y el presente de las naciones, ya que
forman parte del tejido social e institucional del país que, bajo el
depósito de los poderes del Estado en la figura gubernamental, delimita
las políticas a seguir. Esta aseveración es de particular
importancia ya que no se puede desvincular al poder interno del externo
y, en muchos sentidos, la forma en que un Estado actúa tiene que ver
con la imagen que tiene de sí mismo, la que proyecta al exterior y la
que otros tienen de él.
De tal manera esquematizada, podemos coincidir en la
afirmación de que el poder significa nacional e internacionalmente "..
.la facultad o capacidad que tienen los sujetos de la sociedad internacional de
imponer su propia voluntad a los demás, con base en la
preparación de su población, así como en la cantidad,
calidad y aprovechamiento de los recursos de que disponen, como determinantes
del grado de organización y desarrollo que han alcanzado en todos los
órdenes: político, económico, jurídico, social,
cultural, científico, técnico, militar, etc.; así como de
los objetivos que persigue su política exterior; y sustentados en la
habilidad de sus fuerzas armadas y la complejidad de sus armamentos. Por lo
tanto, el poder es una facultad global y compleja que determina el peso
específico de cada uno de los actores de la sociedad internacional
contemporánea...”[15]
La capacidad y voluntad de ejercerlo(al poder) reflejan
el grado de cohesión y dirección en las políticas
nacionales y que tienen expresión concreta en el ámbito
internacional. En esta perspectiva se ubica la conceptualización de
Raymond Aron "acción exterior no es sólo la diplomacia, en el
sentido más restringido del término..., sino también las
influencias o presiones, voluntarias o no, ejercidas por el país sobre
otros países, tanto en razón de lo que es, como en razón de
lo que hace, y tanto por sus sociedades multinacionales como por sus
diplomáticos."[16]
En síntesis, el “Poder Nacional refleja
posibilidades y limitaciones de los medios que lo integran. Del Poder
Nacional fluye el poder estatal, cuyo ejercicio la nación delega al
Estado, el cual tiene la facultad de establecer y poner en ejecución el
proceso político-jurídico. Así, el Estado, como
monopolizador del uso de la fuerza, evita la violencia anárquica entre
los individuos y le confiere al gobierno los medios para imponer el orden
institucional... el carácter integral del Poder Nacional es el
resultado de la aglutinación de todos los medios de que dispone la
nación: políticos, económicos, sociales (psicosociales) y
militares... el Poder Nacional sirve a la política interna y
externa... en lo externo es instrumento afianzador de la soberanía,
orientado a conquistar y preservar los objetivos nacionales referentes a las
relaciones internacionales.”[17]
Por lo que se refiere a la faceta externa del poder,
éste se disemina entre los otros actores políticos de la sociedad
internacional –en el sentido plasmado por Manuel Medina- y es cuando entra
en competencia con otros poderes, ya que en esta óptica el poder no es
totalmente soberano, en el sentido absoluto del término. Es la llamada
independencia soberana de los estados, la ausencia de un poder superior, el
desligamiento de todo freno externo, lo que da a las relaciones entre los
estados su peculiar sentido de anarquía.”
[18]
Desde Tucídides “aceptamos un imperio ... y
nos resistimos a liquidarlo movidos por tres poderosos imperativos: el
prestigio, el temor y el interés, ya que es ley natural que el
débil sea dominado por el fuerte,” el poder ha formado parte
indisoluble del estudio de las relaciones interestatales y de las formas en que
el poder se constituyo en el principal factor catalizador de la evolución
en las formas de organización política.
Sin explicar el poder, no se explica la evolución
histórica de la comunidad social agrupada en lo político, desde la
comuna primitiva hasta los esquemas supranacionales de nuestros
días.[19] De ahí que al uso del
poder en las relaciones entre Estados se le analice también como un
sinónimo de las “políticas de poder”, generalmente
bajo la óptica del realismo
político.[20] "El poder en las
relaciones internacionales es la capacidad que tiene una nación para usar
sus recursos tangibles e intangibles, de modo tal que puedan afectar el
comportamiento de otras
naciones".[21]
Conforme a una descripción más
especializada, las políticas del poder son específicamente
“un sistema de relaciones internacionales en que los grupos se
consideran a sí mismos como los fines últimos; emplean, al menos
con propósitos vitales, los medios más efectivos a su
disposición y son medidos de acuerdo con su peso en caso de
conflicto.”[22]
Las políticas del poder generalmente se
interpretan desde la óptica interestatal y tienen como fuentes del
poder las propias condiciones internas de las cuales deviene su capacidad. De
ahí que Poder Nacional, Política Exterior y Políticas de
Poder encuentren como vasos comunicantes las fuentes del poder y su
capacidad.
Así podríamos sintetizar estas
políticas de poder como medios para lograr los fines de la nación,
y también visualizarles en las políticas internas (ó
domésticas), y en las de política exterior, ya que en todas ellas
está como motor de la acción política la búsqueda
por el poder.[23]
La eficacia del poder y la trascendencia de sus
políticas consiste en la medición y valoración adecuada del
poder, interpretada mediante bases objetivas de delimitación y
cuantificación multidisciplinarias o
multisectoriales;[24] es decir, en el uso
eficaz y eficiente del poder nacional. En tanto el poder es una cuestión
relativa, las capacidades no lo son.[25]
"Frecuentemente
se indica que el poder de una nación es simplemente la suma total de sus
capacidades...aunque el poder conlleve siempre capacidades, también se
relaciona con otras dimensiones. Y es más trascendente que, mientras las
capacidades se pueden delimitar objetivamente, el poder debe ser evaluado en
cada caso en términos psicológicos y de relación más
sutiles." [26]
En esta misma dirección, Kissinger dice que
“la mayor parte de la historia ha mostrado una síntesis de
fuerza militar, política y económica, que en general ha demostrado
ser simétrica.” [27] Thiago
Cintra señala que "la pura voluntad no es suficiente para la
satisfacción de los intereses, se necesita la capacidad para ello. En
esto se sintetiza la génesis del poder: al priorizar la
satisfacción de sus intereses, el hombre necesita utilizar medios y
recursos disponibles y adecuados para que pueda imponer su voluntad, de tal
forma que pueda asegurar el dominio sobre los obstáculos que se
interpongan al logro de sus intereses... reflejando las posibilidades y
limitaciones del Poder
Nacional."[28]
Tan es importante la capacidad que a finales del
presente siglo y milenio, una institución financiera acusada de la
defensa a ultranza de los principios del neoliberalismo y del monetarismo
surgidos de la escuela de Chicago en los ochenta, el Banco Mundial, revalora la
función del Estado y se pone el acento en la plena utilización de
las capacidades estatales, bajo el signo de la
eficacia.[29]
“Un
Estado eficaz es imprescindible para poder contar con los bienes y servicios
– y las normas e instituciones- que hacen posible que los mercados
prosperen y que las personas tengan una vida más saludable y feliz....Lo
que la experiencia nos ha enseñado ..Es que el Estado es fundamental para
el proceso de desarrollo económico y social, pero no en cuanto agente
directo del crecimiento sino como socio, elemento catalizador e impulsor de este
proceso. El mundo está cambiando y con él cambian también
nuestras ideas sobre el papel del Estado en el desarrollo económico y
social... [30]
En esta dimensión se inscriben las
políticas del Estado y la gestión pública –que se
analizará con mayor detalle en páginas ulteriores-. Sólo se
puede dotar de contenido a los referentes históricos de la acción
estatal dentro o fuera de sus fronteras: los intereses y objetivos nacionales,
cuando el sentido fundamental del análisis es la política.
2.2
Los intereses y objetivos nacionales. Guía para la seguridad nacional y
la política exterior.
En la definición de la política del
Estado, de la seguridad nacional y de la política exterior, el punto de
partida es el interés nacional. Si tomamos como punto de referencia que
solamente un Estado es capaz de conferir a su actividad un sentido de seguridad
político, global e integral, los objetivos e intereses nacionales son el
parámetro fundamental de su actividad global del Estado. Sin embargo,
habida cuenta de la diversidad de intereses parciales que existen en el seno de
una sociedad, muchos de ellos antagónicos entre sí, la tarea de
conciliación y su expresión final como intereses de la
nación, es responsabilidad de quienes en representación de los
poderes del Estado, ejercen la función gubernamental.
[31]
Esto permite identificar la separación entre los
objetivos del Estado y los de gobierno. En aquellos, la supervivencia, seguridad
y bienestar constituyen los aspectos inamovibles de las metas estatales. Son,
para decirlo por su nombre, los objetivos e intereses nacionales de mayor
alcance. En tanto que los propósitos tangibles y cuantificables en un
ejercicio de gobierno corresponden generalmente a un proyecto nacional
específico y con horizontes establecidos de acuerdo a la duración
de la gestión gubernamental.
Así, los intereses y objetivos nacionales definen
el inicio de la política del Estado - la Gran Política- y nos
permite separar los objetivos permanentes - del Estado – de los
estratégicos - propios de un proyecto gubernamental -, a fin de encarar y
dar sentido al proceso de acción política en su sentido más
amplio. “Política son las decisiones que definen conductas y
establecen metas y cursos de acción; así como las medidas tomadas
para su
cumplimiento.”[32]
Es evidente que la determinación del
"interés nacional" no puede responder única y exclusivamente a una
sola perspectiva. La visión pura del analista jurídico,
sociológico, económico o militar, no es lo suficientemente amplia
para incorporar todos los elementos propios de una interpretación global
de la realidad presente y de los escenarios del futuro.
En su ejecución -o en la evolución de la
sociedad misma- se van generando flujos e intercambios de información
entre los distintos actores internos y externos involucrados en la
dinámica social. Estos datos, cuantificables algunos y cualitativos los
otros, permiten acceder, bajo un proceso metodológico, a una
panorámica de la realidad nacional e internacional y a la
determinación de los criterios objetivos, reales, que se transforman en
objetivos permanentes o estratégicos.
En esta perspectiva se ubica la ponderación del
poder nacional, el criterio más adecuado cuando se analiza la
política exterior y la capacidad del Estado para entrar en acción,
lograr sus objetivos y acceder a lo que denomina su interés y seguridad.
Seguridad que busca cumplir con los objetivos vitales de permanencia y
subsistencia del Estado. Esto es importante subrayarlo una vez más, ya
que así los objetivos e intereses nacionales adquieren un significado
teórico y encuentran definición metodológica para la
validación empírica.
En un documento de las fuerzas navales mexicanas,
dedicado en forma expresa al estudio de este campo, al que dedican en su
especialidad de posgrado buena proporción de tiempo y
documentación, se señala que:
"Existe
una ortodoxia que divide al poder en cuatro campos clásicos que son el
político, el económico, el psicosocial y el militar...esta
división no debe llevarnos a considerar su tratamiento como un objeto
inerte, olvidando que es una relación dinámica que se da en la
sociedad humana...los 'campos del poder' son marcos de referencia que engloban
actividades coherentes entre sí por su naturaleza y que son útiles
para el análisis de estas en relación con el ejercicio del poder y
la génesis del mismo:" [33]
José Thiago Cintra señala, bajo la
perspectiva señalada en el párrafo anterior, que "en
función del desarrollo nacional se emplea el Poder Nacional con miras a
la mejora material, espiritual y cultural de la sociedad; en función de
la Seguridad Nacional debe de ser empleado como instrumento estratégico,
es decir, con el objetivo de superar, neutralizar o reducir los antagonismos que
se interpongan a la obtención y mantenimiento de los Objetivos Nacionales
Permanentes."[34]
La metodología usual consiste en diagnosticar la
realidad política -en el sentido amplio que le permite incluir al
conjunto de relaciones sociales al interior del Estado-, los objetivos
políticos y estratégicos -conforme al interés nacional-, el
inventario estratégico y diagnóstico estratégico
-interpretando el escenario internacional conforme a los objetivos y capacidades
de los diversos instrumentos con que cuenta el Estado para su acción
externa e interna- y, por último, el plan de
acción.[35]
La codificación de los flujos de
información en conocimiento "útil y vital para la supervivencia y
seguridad de la nación", tal como la define Sherman Kent, representa la
aplicación eficiente de los instrumentos de poder de un Estado, en el
tiempo y circunstancia más favorable al logro de sus
metas.[36]
El Doctor Cabra Ybarra sostiene que la
“realidad nacional es el origen de la concepción de la
política exterior y a cuyas necesidades aquella debe satisfacer a
través de su acción en los diferentes ámbitos en que se
interrelaciona el Estado con el exterior.. es a partir de la realidad cuando la
planeación del proceso de la política exterior comienza a adquirir
carácter objetivo y es, a su vez, un mecanismo que orienta acerca de
cuáles son las necesidades nacionales, a partir de las cuales los
objetivos de política exterior son trazados... es obvio que no solamente
las cifras estadísticas rigen y determinan el interés nacional...
otros factores inciden en la supervivencia del Estado, la integridad territorial
y la plena autonomía de las decisiones de política exterior e
interior que son el fin último de cualquier proceso de
política exterior.... El interés nacional es algo más que
la norma por medio de la cual los factores de situación se consideran
pertinentes y sugieren determinada conducta. Es también el criterio
definitivo que sirve para medir el éxito o fracaso del Estado. ..
podemos decir que el concepto de interés es al mismo tiempo el punto de
partida y el fin del proceso de la política exterior, por lo cual toda la
sucesión de actos adquiere un carácter peculiarmente
circular.”[37]
Bajo la visión estadounidense, el interés
nacional es irreductible.[38] Henry Kissinger
sostiene que "todo estadista debe tratar de conciliar lo que considera justo
con lo que considera posible. Lo que se considera justo depende de la estructura
interna de su Estado. Lo posible depende de sus recursos, posición
geográfica y determinación, así como de los recursos,
determinación y estructura interna de otros
Estados".[39]
En estos términos, la naturaleza del poder
nacional se concatena a los intereses y objetivos nacionales. Por esa
razón solamente el Estado [40] es capaz
y responsable de ejercer una política de seguridad nacional como lo es
también de diseñar y aplicar la política exterior, que
tampoco se encuentra desligada de la política general del
Estado.[41]
2.3
Política exterior e intervencionismo.
La política exterior tiene claramente delimitados
sus objetivos permanentes y es la síntesis del ejercicio del poder del
Estado, en el ámbito de las relaciones internacionales. Esto es
válido para todas las naciones y constituye, cómo se
observó en el capítulo precedente, la guía del
interés nacional para todos los
Estados.[42] En la seguridad, supervivencia y
bienestar se sintetizan los intereses primordiales e incuestionables de la
existencia y desarrollo del Estado-Nación.
[43]
Los objetivos también se asumen como reflejo fiel
de la realidad nacional. Esta es la noción incontrastable de la
política y el interés de una sociedad hacia el exterior. Ninguna
política exterior irá en contra del interés propio de
subsistir o mantener seguras sus fronteras, territorio o forma de gobierno, y no
irá en contra del bienestar de su propia
población.[44]
Las razones descritas explican claramente el
porqué la materia de seguridad nacional generalmente se circunscribe al
área de la política exterior. Al predominar el enfoque de defensa
en la interpretación de la realidad –lo que llevó inclusive
a desarrollar la tesis del enemigo interno en la escuela o corriente de la
seguridad nacional sudamericana-[45], la propia
realidad internacional adquirió un sentido defensivo, desde la
óptica de aprehensión cognoscitiva de los analistas y en la toma
de decisiones en la política
exterior.[46]
La propia naturaleza de la realidad nacional e
internacional, la dinámica y complejidad social, así como el poder
que emana de esta constante evolución, hacen que se transformen y
modifiquen constantemente los supuestos básicos del proceso de
planeación y ejecución estratégica de la política
exterior, al impulso de actos o fenómenos políticos,
económicos, sociales y culturales de origen estatal y no gubernamental,
cuyas manifestaciones son muchas de las veces muy difíciles de controlar
y/o predecir.
La política exterior es un proceso
político y social que consiste en la aplicación repetida de una
serie de criterios relativamente constantes, a un molde infinitamente variable
de factores de situación, y un ajuste subsiguiente de la conducta del
Estado, como resultado de las conclusiones alcanzadas de tal aplicación.
Así, “el método de análisis de la política
exterior contiene los siguientes elementos: 1) Un criterio de medición
(Interés nacional); 2) Los factores de situación que chocan contra
el Estado y sus fines permanentes y estratégicos; 3) La conducta adoptada
por el Estado en la interacción de los componentes que conviene utilizar
para la consecución de diversos fines, establece y valora las formas de
conducta a
adoptar.”[47]
Otro autor coincide con esta apreciación al
señalar que la política exterior consiste en el “conjunto
de decisiones y acciones por las que cada sujeto de la sociedad internacional
define su conducta y establece metas y cursos de acción, en todos los
campos que trascienden sus fronteras; así como las medidas y acciones
emprendidas en su
realización”.[48]
En estos términos es importante subrayar el
carácter político –de polis- de la política exterior
(en el sentido amplio del concepto aristotélico) “La
política exterior es ante todo y más allá de las formas,
política. .. En un mundo regido por intereses lo que cuenta es la
capacidad real para defender principios y cumplir objetivos. Una política
internacional eficaz requiere programas, estrategias y medios proporcionados a
las metas que se persiguen y a las dificultades para alcanzarlas.“
[49]
Una vez delimitada la política exterior como
proceso político y social que privilegia el enfoque estatal, la actividad
que desarrolla el Estado en el ámbito de la sociedad internacional
[50] mantiene una connotación mucho
más amplia y que se vincula, en el terreno del derecho internacional, con
el ámbito público y privado.[51]
La estrategia, en el proceso descrito para la
política exterior, toma en cuenta para su definición y
operatividad varios factores relacionados con la interpretación del poder
nacional y su capacidad. Las vías de acción que puede adoptar una
estrategia son muy variadas, pero en el sentido de este documento es importante
resaltar que la metodología utilizada generalmente en su
elaboración, toma en cuenta de manera primordial la capacidad y los
tiempos apropiados para la optimización de la eficacia del instrumento de
política aplicado.
La actividad del Estado en el exterior tiene vías
e instrumentos de acción apropiados cada uno de ellos a la estrategia
seleccionada y, a su vez, ésta es diseñada en función a los
objetivos y a los factores de situación nacionales e internacionales,
mismos que son evaluados en términos de capacidad, oportunidad y
maximización/minimización de los riesgos, y buenos
resultados.[52]
En este contexto se inscribe el intervencionismo, que es
la “práctica seguida por los gobiernos de algunos Estados de
interferir, en diversas formas, en los asuntos internos de otros Estados, para
alterar la actitud o la conducta de sus
gobiernos.”[53]
Tradicionalmente, desde la perspectiva de los estudiosos
de la política exterior provenientes de los países en desarrollo,
las políticas y prácticas de intervención corresponden al
ejercicio más descarado del poder de las potencias.
Las relaciones de dominación entre centro y
periferia, por citar un ejemplo, establecen las formas en que los países
capitalistas anudan sus propios intereses en el seno de los países
dominados, a través de los grupos de poder y en el poder, anulando las
aspiraciones democráticas y soberanas de los
pueblos.[54]
Sin embargo, del otro grupo de estudiosos del poder y la
opinión de algunos de los más importantes actores en el sistema
político norteamericano, los dirigentes soviéticos intervinieron
sistemáticamente en los asuntos internos de los partidos políticos
de Europa Oriental, a fin de consolidar la sovietización mediante la
afiliación forzosa a los partidos comunistas, los únicos que
permanecían después de la intervención soviética.
[55]
Como se denota de lo anterior, el acento sobre el
análisis de las intervenciones se ha puesto, en la época reciente
(los últimos 50 años) en las historias de la guerra fría y
en las formas en que cada bloque forjó sus alianzas, con el
consentimiento del otro país hegemónico.
Empero, también es interesante señalar que
la historia de la guerra muestra las formas y modalidades bajo las cuales los
países imperialistas han intervenido en los países dominados, con
o sin la voluntad de los gobiernos instalados.
De la intervención militar abierta a los grupos
lobbystas contemporáneos, pasando por las actividades de inteligencia y
contrainteligencia, la intervención se ubica en las estrategias propias
de la política exterior de los Estados.
De ahí que señalemos que la
intervención es consustancial a la política exterior y las formas
en que cada país defiende sus intereses varía de una época
a otra, pero no se desdice jamás su intención de influir en las
decisiones de otro país o actor importante de la sociedad internacional.
Este punto es importante señalarlo, sobre todo al
considerar que los grupos y organizaciones no gubernamentales -empresas
privadas, iglesias, derechos humanos, ecologistas, etc.- han hecho del cabildeo
legislativo -y del Ejecutivo en otros países- un importante ejercicio de
las políticas del poder contemporáneo.
Al efecto, nada mejor para ilustrar una política
“descarada” de intervención que la norteamericana.
“Nuestro objetivo, en primer lugar, es apoyar nuestros intereses... con
una sana política exterior....No intervenimos en el mundo porque tengamos
compromisos; tenemos compromisos porque intervenimos. Nuestros intereses deben
dar forma a nuestros compromisos, y no a la
inversa.”[56]
Estados Unidos es un país que ha merecido la
condena y las simpatías universales a lo largo de su historia. Es desde
otra perspectiva, la nación que mejor ha utilizado las políticas
del poder durante su existencia. A su carácter controvertido se da un
hecho objetivo en la historia moderna. Es, sin duda, la nación
hegemónica de esta época, bisagra entre nuevo siglo y milenio.
Marcados por el espíritu de las Trece Colonias y
del sentido de superioridad que les atribuye su destino, desde su
fundación los gobiernos de los Estados Unidos están marcados por
el Destino Manifiesto. Esto les ha llevado a considerarse a sí mismos
como verdaderos cruzados o misioneros de los valores de la democracia, el libre
mercado y el “american style”.
Comprender esta misión y trasladarle a la arena
de la praxis política solamente puede interpretarse a la luz de las
políticas del poder, por dos razones fundamentales.
El respeto que confiere la democracia estadounidense a
su Constitución y, en general al Estado de Derecho que de ella emana,
conforma la columna vertebral de su poder y poderes en lo interno.
Los poderes están legal y legítimamente
fundados por la voluntad soberana del pueblo norteamericano y su división
guarda a la fecha su equilibrio y garantiza el sistema de pesos y contrapesos
que, desde su génesis, constituyó el perfil básico de la
democracia norteamericana.
Esta congruencia entre legalidad y legitimidad es el
principal bastión de su poder nacional. De ahí que su
proyección al ámbito internacional a través de las
relaciones interestatales y de sus intereses económicos públicos y
privados, hubiese sido un paso natural desde la óptica del poder.
Los norteamericanos se ven y se sienten fuertes. Se
sienten sólidos y se sienten y reconocen democráticos. Por esa
razón quieren e impulsan la visión especial de su democracia en
los principios de su política exterior.
[57]
Así, hurgar en su conceptualización del
mundo y del poder es atisbar una historia muy especial –y fascinante- de
moralidad y pragmatismo a ultranza. La doble moral entre el discurso y la
acción política. Justificar lo injustificable sin que existan
resquemores morales o el menor asomo de culpabilidad.
Solamente desde la historia del poder y de la forma en
que se conciben a sí mismos los estadounidenses es posible comprender a
la Doctrina Monroe, las dos guerras de las Malvinas entre Argentina y el Reino
Unido de este siglo, así como la posición mantenida respecto a
Cuba en los últimos 40 años de la historia.
Los Estados Unidos tienen tres fases históricas o
ciclos claramente marcados en su experiencia de
poder.[58]
El expansionismo continental (la guerra con
México, la de Secesión y la compra de territorios a Francia, Rusia
y México); las intervenciones directas en las Guerras Mundiales y las
indirectas en Turquía, América Latina, África y Asia, sin
dejar de lado por supuesto al Oriente Medio; las actividades de sus organismos
de inteligencia; la rotación de su política de poder al amparo de
la Comisión Trilateral y el retorno a la ortodoxia del Estado en los
albores del siglo XXI, con la opinión del Banco Mundial, los nuevos
gobiernos latinoamericanos y la tercera vía que proclama la Unión
Europea, que sin lugar a dudas perfilan para los Estados Unidos nuevos retos,
pero de ninguna forma harán que renuncie a su papel intervencionista.
Un ejemplo claro de las formas en que se asumió
la intervención en las políticas estadounidenses desde 1962, al
amparo de las políticas de la Comisión Trilateral y de su
significado en la tendencia y escenarios de globalización que rigen
actualmente sobre el escenario internacional, se encuentra en el estudio de
Jaime Duarte Martínez.[59]
“Desde
entonces.. (La promulgación de la Doctrina Monroe), las acciones
intervencionistas norteamericanas en la región (de América Latina)
se han efectuado al amparo de su pretendida doctrina, que se ha visto
institucionalizada a través del panamericanismo y actualmente del
interamericanismo; Así como también lo fue por el Pacto de la
Sociedad de
Naciones”.[60]
Estas aseveraciones se encuentran ligadas al hecho real
y objetivo de que a cada época y circunstancias históricas
específicas, la política exterior estadounidense traza y ejecuta
la estrategia más adecuada a sus intereses y capacidades.
Lo anterior nos conduce al escenario
contemporáneo. El umbral del siglo XXI y la revisión de los
paradigmas teóricos y conceptuales con que la sociedad internacional se
caracterizó por más de 50 años.
3. La década de los Noventa. La
revisión de los paradigmas.
[61]
3.1
El Estado y su soberanía, frente a nuevos polos de
poder.
En el terreno teórico, la revisión de los
estudios interpretativos del ámbito internacional “ha propiciado
respuestas tan divergentes que van desde las conservadoras conductistas a las
iconoclastas posmodernas...”[62]
Como respuesta a esa maraña de teorías
Mendoza plantea como tesis que “la óptica específica (de
aproximación teórica y conceptual) deberá ser operativa,
depender de los fines perseguidos, de los medios utilizados, del momento
histórico y aún del fenómeno social objeto de
estudio.”[63]
La lucha por el poder ya no era el paradigma que
permitía interpretar, en opinión de algunos autores, la realidad
de los procesos y problemas nacionales, ni los propios del ámbito
internacional.
"Por
45 años los debates académicos y políticos sobre seguridad
han tenido como referentes los supuestos, percepciones e intereses de
funcionarios y académicos estadounidenses inmersos en las teorías
'realistas' del poder y preocupados por las rivalidades entre Estados Unidos y
la Unión Soviética... (pero no han) dedicado mucha atención
a las preocupaciones centrales de las empobrecidas mayorías del sur:
reducción del hambre y la miseria; distribución equitativa de los
beneficios del crecimiento económico; mejorías en salud,
educación y seguridad social; defensa de los derechos humanos;
consolidación de la democracia; control de la degradación
ambiental, y respeto a los principios de autodeterminación, no
intervención y soberanía nacional. Es entonces natural el
desprestigio de los estudios de seguridad entre aquellos intelectuales del mundo
en desarrollo preocupados por el bienestar de su sociedad. Es igualmente
lógico el rechazo y la suspicacia cuando se habla de
seguridad".[64]
Las tendencias estructurales del cambio y la
transformación social internacional ocasionaron, junto al derrumbe del
muro de Berlín y las economías planificadas centralmente, el
unipolarismo en la esfera político-militar, el multipolarismo en lo
económico, el surgimiento de polos de poder distintos al gubernamental.
La sociedad internacional, era ya muy distinta a la prevaleciente durante casi
40 años y, en consecuencia, el realismo político comenzó a
perder adeptos en los círculos académicos y de
poder.
Los nuevos temas de la agenda internacional ya no
permitían una interpretación lineal de los hechos como la que
ofrecía la época del bipolarismo y que permitía explicar,
mediante la óptica Este - Oeste, los conflictos ocurridos en la segunda
parte del siglo.[65] "Las
paradojas del mundo contemporáneo - comenta James Petras - se
enraízan en contradicciones reales: las contradicciones entre
aspiraciones democráticas de la mayoría y las restricciones
elitistas de los principales actores del mercado; el divorcio de los
símbolos de igualdad cultural frente a las premisas
socioeconómicas; las inequidades del poder que transforma el libre
comercio en grandes desigualdades regionales de orden
socioeconómico".[66]
La lucha entre capitalismo y socialismo aparentemente se
finiquitaba con la caída del "oso oriental". Los acuerdos de desarme de
Helsinki y el apoyo norteamericano al gobierno de Boris Yeltsin para dejar en
manos de Rusia el control del armamento nuclear instalado en las antiguas
repúblicas soviéticas, únicamente vino a ratificar las
tendencias de multipolarización económica y política que
estaban presentes desde la década de los setenta, en que el esquema
bipolar comenzó a trasladarse a un sistema multipolar.
Por otro lado, el peso de las empresas transnacionales
sobre las economías nacionales y su influencia en el contexto
económico internacional, empujaron a las teorías sociales a un
debate sobre el rol político del Estado en el desarrollo . El componente
de poder de estos ejes mostró la influencia cada vez mayor de
ingredientes económicos, en detrimento del componente militar.
Como consecuencia del nuevo perfil del poder y el
surgimiento de polos de influencia y poder a escala internacional ajenos a las
estructuras de gobierno, el papel del Estado-Nación comenzó a ser
cuestionado severamente desde varios ángulos. El apego a la
soberanía política encontraba serias dificultades para sustentarse
en el ejercicio de la soberanía económica. El resultado fue el
inicio de una intensa serie de cuestionamientos al papel del Estado en el
desarrollo. [67]
Esta crítica comenzó a mostrarse en el
campo de la ideología económica y se extendió
rápidamente al terreno de la geometría política. Las
tendencias monetaristas de la escuela de Chicago encontraron buena
recepción en los sectores conservadores y la función tutelar del
Estado -inmersa en una enorme crisis financiera - comenzó a dar marcha
atrás al rol asumido durante varias décadas al impulso de las
teorías
keynesianas.[68]
En este contexto, el peso específico y relativo
del Estado como actor fundamental de la sociedad internacional, disminuyo.
La crisis del sistema monetario y financiero, el
surgimiento de nuevos entes nacionales y el relajamiento de la disciplina
férrea de los bloques de poder en el terreno político - militar,
cuestionaban la preponderancia del Estado.
La nueva estratificación tecnológica y
productiva de amplios sectores de la economía internacional se
vinculó al acelerado desarrollo de nuevos centros financieros y de
producción y crearon las condiciones necesarias para que la
revalorización de la teoría económica se llevara a cabo a
costa de las teorías políticas. La globalización se
convirtió rápidamente en la nueva ideología gubernamental.
La formación de bloques regionales y la inserción en las nuevas
corrientes de la economía mundial se convirtieron en objetivos de
gobierno.[69]
Como ya se dijo, la escuela del realismo entró en
un proceso de franca transformación. Los procesos económicos
regionales mostraban clara y rápidamente que los flujos productivos y
financieros predominantes en su interior, así como sus nexos con la
dinámica externa, involucraban retos teóricos y prácticos
que ya no podían ser fácilmente asimilados mediante la
aplicación tradicional y a ultranza de los conceptos militaristas del
poder nacional.
En función a los nuevos requerimientos externos y
a las condicionantes imperantes en el exterior, los conceptos de la
globalización, interdependencia, soberanía e intersoberanía
pasaron a ocupar el centro de los estudios interpretativos de las sociedades
nacionales y de las relaciones
internacionales.[70]
Ya ningún país podía ejercer la
soberanía bajo la visión autárquica que predomino a lo
largo de la historia moderna del Estado. Ahora todos los países del orbe
son dependientes entre sí, sea a la luz de la visión
económica de la globalización o de los esquemas interdependistas
de poder.[71]
Un problema estructural relevante es la
interpretación estadounidense sobre soberanía. En la
definición de sus líneas de políticas y estrategias hacia
el exterior, la óptica estadounidense justifica y legitima la
imposición de su perspectiva sobre la soberanía de otras naciones,
avalando con ello el uso de toda la gama de instrumentos que posee y puede
desplegar su poder. Ya que la visión norteamericana responde a su
formación histórica y cultural y expresa claramente su proclividad
a actuar mediante la imposición unilateral de su perspectiva,
visión y capacidades.
[72]
La transnacionalización de los conflictos
sociales, económicos y políticos en el
orbe[73] confiere a los retos de
seguridad nacional y soberanía nuevos perfiles. El mismo sentido de las
amenazas se viene revisando periódicamente en esta
década.[74]
Como anota Peter Smith, "... el concepto
clásico de soberanía se enfrenta a varios retos. Desde arriba,
aquellos que afectan por encima al Estado-Nación, como el tráfico
de drogas, la contaminación y el terrorismo; mismos que tienen que
solucionarse de manera conjunta, no aislada, en pleno respeto de la
soberanía de un Estado. Desde abajo, los que no respetan ni reconocen el
papel del Estado-Nación, como los movimientos religiosos, étnicos
y sociales, mismos que buscan establecer entidades subnacionales,
localistas..”.[75]
Además, temas como el narcotráfico y
crimen organizado, medio ambiente y derechos humanos, emergieron poderosamente
en los foros internacionales a causa de su enorme influencia entre lo nacional y
lo internacional, sin distinción de fronteras, condicionando el ejercicio
de la soberanía en su sentido tradicional. Todo ello influyó en la
revisión de los paradigmas de la seguridad.
3.3
La revisión de los conceptos de seguridad y
capacidad.[76]
Como sabemos, las primeras corrientes doctrinaras sobre
seguridad nacional -que no llegaron a ser escuela teórica- surgen de la
evolución política internacional de finales del siglo XIX.
En dicha era, el componente primordial en las
estructuras del poder de los Estados se sustentaba en su visión
geográfica. De ella emanaba su sentido estratégico - en su
connotación amplia de capacidades, tanto en el manejo de instrumentos
como en los tiempos y eficacia de su influencia - y delimitación de
objetivos, pertinencia de alianzas y eficacia de su ejercicio de poder.
Sin embargo, la experiencia de la Sociedad de Naciones,
la crisis económica de 1929 y el estallido mismo de la Segunda Guerra
Mundial, evidenciaron que la geopolítica era ya limitada para aprehender
en su totalidad la complejidad derivada de la mayor interacción
internacional y el acortamiento de las distancias, para todos los
propósitos políticos, económicos y
militares.
En la posguerra, la red de esquemas tácticos de
defensa creados en los cinco continentes dentro de la estrategia de
contención del poder político y militar de orden nuclear
estadounidense frente a su antagónico, tenían un propósito
defensivo que fue funcional y operativamente, exitoso desde los intereses de
Washington.
"Desde
la perspectiva realista, la defensa de la seguridad nacional generalmente se
entiende en términos de los recursos a disposición del poder -
principalmente militares - y que esta defensa usualmente se coloca en la
cúspide de la escala de prioridades de los Estados - Nación...en
el caso de los Estados Unidos, la memoria de una guerra devastadora y el
enfrentamiento con la URSS llevó a que su seguridad nacional (y en
realidad la del occidente) se conceptualizara en términos realistas, en
buena medida porque tenían un poder económico y la
capacidad militar para implementar dicha estrategia en una escala
planetaria."[77]
Sin embargo, nuevos retos y amenazas surgieron de un
contexto internacional diferente en cuanto al equilibrio del poder nuclear que
se había alcanzado trabajosamente.
Las esperanzas del Nuevo Orden Mundial desaparecieron
ante la inexistencia, precisamente, de las reglas de convivencia del
“viejo orden”, debido en lo fundamental a las nuevas
características de los problemas mundiales y a su significado. "Esta
doctrina de seguridad nacional concebía la política internacional
- dice Oscar De Lasse - como una lucha de confrontación permanente
por el poder entre el este y el oeste, esto es, entre dos bloques
político - ideológicos antagónicos. Para esta doctrina, la
seguridad se refería básicamente a 'amenazas externas',
infiltración comunista y a problemas que se resolvían a
través de instrumentos de fuerza. En suma, esta doctrina concebía
a la seguridad nacional no como un medio, sino como un fin en sí
mismo."[78]
Aquí se hace la diferencia con el poder militar y
se sostiene, con lo cual estamos de acuerdo, que es la expresión
más pura de unidad de poder, pero solamente es un poder técnico
que adquiere sentido y contenido al mando del poder público, legal y
legítimamente constituido. “La forma técnicamente
perfecta de una organización consciente de unidad de poder es la militar.
” [79]
Además, "el desarrollo del concepto de
seguridad nacional ha traído como consecuencia la evolución de su
correspondiente técnica analítica e instrumental
específica, que se distingue por su actitud 'realista' ante la
problemática de seguridad y ante la cual se utilizan métodos
analíticos de carácter 'racional' a través de distintas
técnicas de evaluación y seguimiento de políticas y
acciones estatales, tales como proyección, prospectiva, teoría de
juegos, simulaciones, escenarios de crisis, teoría de disuasión,
etc. Todo ello denominado bajo el rubro de análisis o estudios
estratégicos."[80]
Por ejemplo, la visión norteamericana sobre el
perfil de las principales amenazas que se estima pueden afectar sus intereses -
y no solamente su supervivencia, como en décadas previas- proceden de
inestabilidades políticas y sociales propias de la realidad regional o
local, no necesariamente de Estados en lo individual o bloques de Estados, y no
de una confrontación a escala mundial en el terreno militar, como era la
tónica que animaba las principales preocupaciones en la era de la "guerra
fría".[81]
La interactividad internacional es un punto de
referencia a la gestión gubernamental y al Estado moderno; en otras
palabras, es un nuevo indicador del ejercicio de poder estatal.
La multipolaridad de intereses internos y externos, en
este orden de ideas, exige que la definición conceptual de la seguridad
nacional sea entonces plural e interdisciplinaria.
Como indica Spainer, "los Estados rápidamente
aprenden 'las reglas del juego' o que deben de hacer para asegurar su
supervivencia y realizar las medidas de seguridad
correspondientes".[82] Esta visión
también la refuerza el Centro de Estudios Estratégicos
Internacionales de Georgetown, uno de los más influyentes "think tanks"
(o centros académicos y de investigación ligados al poder
norteamericano) de la década anterior y la presente, al señalar
que "las políticas exteriores retornaban en varios aspectos a las
líneas familiares...particularmente al control de su proceso por parte
del principal actor internacional, los
Estados."[83]
En tanto esta revisión de paradigmas y
procedimientos operativos sobre la visión militar de la seguridad
nacional se desarrollaba en varios círculos teóricos y
prácticos del poder, en otras instancias de ambos lados del
Atlántico se comenzaba a gestar un nuevo concepto de la seguridad.
[84] Bajo los espíritus de Hobbes y
Rosseau se comenzó a redefinir su génesis conceptual y a
dimensionar los problemas suscitados en torno a la soberanía.
En ese marco comenzó a revisarse la seguridad a
la luz de las nuevas condiciones y tendencias en el ámbito nacional e
internacional, sin soslayarse que también se promovía y vive un
proceso dinámico de cambios y reformas a las estructuras clásicas
o tradicionales del Estado.[85]
En un estudio titulado “The subject of
secuirity”, R.B.J. Walker desmenuza la noción de la seguridad en
torno al nuevo perfil de los Estados: Ya no son en lo individual o en el sistema
internacional, los únicos actores que definen políticas; la
visión de la seguridad no puede ser ya estática, como en la
perspectiva normativo-tradicional, debido a la dinámica social del propio
Estado; la soberanía es fuente y solución de las inseguridades de
la vida moderna; la seguridad es general y no corresponde a un grupo particular
de ciudadanos.
Con base en las características anotadas, se
propone “repensar” la seguridad y formular las alternativas a la
inseguridad bajo un concepto de seguridad nacional visto como seguridad
común, en la cual el realismo político sea revisado tomando en
cuenta la evolución y transformación histórica ocurrida
desde la pos guerra fría, y que se deben reflejar en el nuevo concepto de
seguridad.
Buzan, por su parte, dimensiona la seguridad nacional a
un nivel conceptual más alto frente al poder. Si bajo la escuela realista
clásica la seguridad se deriva del poder, Buzan sostiene que el concepto
de seguridad es, por sí mismo, más versátil y medio
más útil para comprender las relaciones internacionales que el
poder o la paz.[86]
Es interesante señalar que los autores
académicos citados, así como Henry Kissinger y Brezinzki desde los
círculos teórico-pragmáticos del poder estadounidense,
tengan como telón de fondo al espíritu hobbsiano en su
recnceptualización del poder nacional y del Estado soberano.
En este mismo orden de ideas James Der Derian analiza a
la seguridad desde en punto de vista de los valores universales del Estado de
naturaleza. De ahí, directa y llanamente se cuestiona sobre las razones
intelectuales que impiden reconceptualizar la seguridad.
Cita como preguntas “Can we not interpret our own
foreign policy in tje lghth of Nietzsche´s critique of security? As was the
case with the origins of an onto-theological security, did not our debt to the
Founding Fathers grow “to monstrous dimentions” with our
“sacrifaces” –many noble, some not- in –two worl wars?
Dit not our collective identity, once isolationist, neutralist, and patriotic,
become transfirated into a new god, taht was born and fearful of a nuclear,
internationalist, interventionist power? The evidence is the
reconceptualisation”.
De ahí, Derian concluye que es necesario romper
con los esquemas utópicos y elaborar estrategias prácticas, del
mundo real, propias de las responsabilidad que implica la seguridad al poder
público.[87]
También en este ámbito de las
responsabilidades públicas del poder político los conceptos de
seguridad han sido revisados a la luz de nuevos criterios de
gestión.
En un mundo de presupuestos restringidos y feroz
competencia por los capitales privados, la disminución del Estado como
actor económico directo en lo interno y externo motivo a reconsiderar la
gestión o actividad estatal en la dirección de la
racionalización y optimización de los recursos.
Esta realidad gravita en la revisión de los
paradigmas del poder y en la formulación de sus políticas.
Las causales de excepción a las reglas y a las
normas invocadas por la seguridad en nombre de la razón de Estado, bajo
criterios y supuestos militares, fueron desapareciendo cada vez más
rápidamente de los presupuestos nacionales.
Así, la seguridad nacional y sus organismos,
conocieron el peso de la austeridad y la racionalización presupuestal a
que los llevó el proceso de reconversión y redefinición de
la gestión pública en el Estado moderno.
El peso del gasto castrense comenzó a disminuir y
la optimización de los escasos fondos y recursos públicos
animó la formulación de esquemas racionales de gasto para la
seguridad nacional.
De tal suerte la planeación estratégica
tradicional se fortalece con las aportaciones de la escuela neorealista y se
genera un nuevo perfil para la administración de la seguridad nacional
–los órganos administrativos gubernamentales encargados de procurar
esas condiciones-, que deben satisfacer al menos dos condiciones esenciales al
comportamiento cuantitativo y cualitativo de la moderna administración
pública y privada: la eficiencia y la eficacia.
La primera, entendida como la evaluación final de
los resultados que genera una institución, en un proceso marcado por el
costo/beneficio inherentes a su función, operatividad y resultados. Por
lo que atañe a la eficacia, su parámetro de evaluación
más general se refiere a la oportunidad y coherencia que toda
institución debe tener frente a los objetivos de su marco legal,
advirtiendo sobre todo al uso de los medios que son empleados para el logro de
sus metas.
Sin embargo, "estos esquemas integrales de seguridad
no sustituyen las políticas públicas en materia económica,
interior, exterior y de defensa -dice Lasse-. Su función consiste
en crear una 'franja' de criterios básicos dentro de los cuales deben
situarse dichas políticas, la evaluación de proyectos y programas
'estratégicos', revisión y/o redefinición de objetivos,
evaluación permanente de los elementos que integran el poder y potencial
nacional, identificación de vulnerabilidades críticas hacia el
exterior, evaluación permanente del interés nacional,
distinguiendo los intereses vitales de los secundarios y
complementarios."[88]
De la cita anterior surgen dos conceptos sobre los
cuales es pertinente detenerse, de cara a las conclusiones de este documento.
El primero de ellos es la relatividad que impone la
dinámica social, explicada por los conceptos de relatividad e
integralidad del poder.
La movilidad social interna y externa motiva a revisar
constantemente los procedimientos de información y evaluación,
teniéndose siempre como punto de referencia cuales son los intereses y
objetivos permanentes estratégicos.
El segundo de ellos se refiere a las debilidades o
puntos vulnerables. Precisar que implica riesgo y desventajas potenciales o
presentes, exige una tarea que tiene como marco de referencia en la toma de
decisiones, la capacidad y los
tiempos.[89]
4.-
Conclusiones y perspectivas.
El poder, en los tiempos actuales, constituye una vez
más el hilo conductor para descifrar las incógnitas que presenta
el escenario internacional y las perspectivas que se avizoran en las relaciones
internacionales de nuestros días. Es evidente que las transformaciones
sociales, económicas, políticas, culturales y tecnológicas
de las últimas décadas han puesto sobre el tapete de las
discusiones teóricas cual será el perfil que asuma la sociedad
internacional del futuro.
A las tendencias integradoras y desintegradoras de la
globalización y la interdependencia, se acumulan los efectos de la
acción global de organizaciones políticas no gubernamentales que
tienden, en aparente contradicción, a minar el carácter
tradicional de la soberanía, elemento sine qua non en la
existencia del Estado-nación.
A pesar de que, curiosamente, tanto el marxismo como el
neoliberalismo propuesto por la Comisión Trilateral –sin olvidar a
Milton y Rosa Friedman- apuntaron sus dardos hacia el final del Estado y a la
desaparición de los límites territoriales y políticos de
las fronteras, se está prediciendo un final al cual, en mi
opinión, todavía le resta por llegar mucho tiempo.
[90]
El Estado continúa siendo el principal actor de
las relaciones internacionales, en todos los ámbitos. A pesar de los
niveles de influencia y participación privada multinacional en el
renglón de las transacciones económicas mundiales, la
organización estatal tiene el papel rector fundamental en la
construcción de los escenarios futuros.
La existencia de las instituciones del Estado moderno
para procurar condiciones de seguridad, en todos los órdenes de la vida
social, política y económica, continúa siendo vigente y
necesaria.
Como es evidente, el sentido de Estado, gobierno,
sociedad e individuo es distinto al de hace 50 años. La pluralidad de
actores e intereses al interior de un país y la influencia de otros
actores e intereses externos al interior de un sistema político, hacen
más complejo y dinámico el ejercicio esencial del estadista:
conciliar los intereses parciales en aras del interés
común.
En opinión de Fernando del Villar, "Implica
observar con detenimiento las eventualidades que podrían generarse como
consecuencia de la implantación de un modelo de desarrollo. Es decir, el
resultado de los procesos de retroalimentación que se suscitan cuando el
sistema responde a las demandas de los diferentes actores, y la
modificación o alteración de algunos de los factores
estáticos, entre los que se encuentran los aspectos geográfico
(relieve, clima, etc.); geopolíticos (ubicación
hemisférica, regional y bilateral); jurídicos (marco
jurídico vigente) y organizativo - administrativos (forma y
régimen de gobierno)."[91]
Ante tales tendencias, un concepto de seguridad nacional
incluyente, renovado y distinto al perfil de confrontación y conflicto
que le caracterizó durante el período de la guerra fría,
puede asumirse como el factor de interpretación político y del
poder que permita al Estado enfrentar con mayor bagaje instrumental el escenario
actual.
Considero que la dirección de las tendencias
irá en la optimización del paquete de herramientas y
procedimientos técnicos que vincularán en mejores términos
la teoría y praxis de la seguridad nacional, mediante el uso
estratégico de los propios recursos de poder nacional.
Esa es desde mi punto de vista la revisión
más importante que se está efectuando a los criterios
tradicionales de soberanía y seguridad, en el propio contexto del Estado
moderno. La traducción de los intereses nacionales en objetivos precisos
que den tanto marco de referencia al inicio y al horizonte del proceso de
planeación de las políticas estatales y a la evaluación de
la acción política, permitirá un mejor aprovechamiento de
la capacidad global del Estado, en los cuatro campos del poder en que
metodológica y convencionalmente puede analizarse esta materia.
En cuanto al terreno teórico de mi
hipótesis principal, considero que el enfoque realista del poder persiste
porqué a pesar de que el poder es en sí mismo un concepto de
difícil prueba según los criterios científicos
tradicionales, para mí no se puede concebir el ejercicio de la
política sin el poder del Estado. Tampoco creo que la realidad
internacional pueda interpretarse adecuadamente desde otro enfoque que no sea el
de la Teoría del Estado y el realismo político.
La escuela neorealista que se abordó en este
documento coadyuva a probar también mis hipótesis secundarias.
Fortalece la perspectiva del poder y apoya la
dirección metodológica en la definición de políticas
y estrategias. A su vez, los procesos de planeación estratégica
nos auxiliarán a comprender en mejores términos aquellos factores
de situación nacional e internacional, no solamente estatales, que
inciden en la definición de políticas, estrategias y
evaluación de resultados.
Ese es desde mi punto de vista la nueva
conceptualización de las políticas de poder, que gravitará
de manera directa en los esquemas de política exterior y acciones
internacionales, incluidas las de intervención, que caracterizaran el
escenario de la realidad internacional en los años
próximos.
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1975.
[([*[)]]]
Académico de la UNAM y del Centro de Estudios Superiores Navales de la
Armada de México, en su maestría de seguridad
nacional.[]
1
Seara Vázquez, Modesto; “Globalismo y
regionalización”, en Paradojas de un mundo en
transición, IMRED/ SRE, México, 1993. La cita corresponde a la
página 27. []
2
Este esfuerzo de síntesis se puede encontrar en
Tripp, José Octavio y Piedra, Alberto; "Antología del Poder.
Exégesis introductoria", en Revista del Centro de Estudios
Superiores Navales de la Armada de México; México,
enero-febrero de 1997. También en Antología sobre El poder,
Centro de Estudios Superiores Navales, Armada de México,
1992.[]
3
En cuanto a su aportación cognoscitiva y
metodológica, “La Teoría del Estado se propone investigar
la específica realidad de la vida estatal que nos rodea. Aspira a
comprender al Estado en su estructura y función actuales, su devenir
histórico y las tendencias de su evolución.” Citado en
la obra de Herman Heller, Teoría del Estado, FCE, México,
1998. La cita es de la página 21. No se trata de incurrir o afirmar la
visión etnocentrista del Estado como punto de partida en el apartado
teórico, sino en cuanto a apuntalar o dirigir una metodología de
trabajo que nos apoye en la evaluación de las alternativas y toma de
decisiones necesarias para cumplir con las responsabilidades actuales del
Estado, como se abordará posteriormente. .
[]
4
Una visión conceptual más amplia sobre
el tema del Estado, el Poder y la Seguridad Nacional se encuentra en el ensayo
del autor titulado “Notas para el Estudio de la Seguridad
Nacional,” Soberanía y Política en
Norteamérica, Escuela Nacional de Estudios Profesionales
“Acatlán”, México (En prensa).
[]
5
Conforme a Norberto Bobbio, “el poder es uno de
los fenómenos más difundidos de la vida social. Se puede decir que
no existe prácticamente ninguna relación social en la cual no
esté presente, de alguna manera, la influencia voluntaria de un individuo
o de un grupo sobre la conducta de otro individuo o grupo.” La cita
corresponde a un sencillo pero muy completo ensayo sobre el poder, que se
encuentra compendiado en el Diccionario de Política, Siglo XXI
Editores, México, 1982, en las páginas
1217-1227.[]
6
Tripp, José Octavio y Piedra, Alberto;
"Antología del Poder. Exégesis ...” ob. cit. pag. 18.
En el ensayo comprendido entre las páginas 18 y 59, los autores tratan
las delimitaciones conceptuales clásicas de Maquiavelo, Webber, Rusell,
el enfoque sociológico de Louis Kriesberg, Maurice Duverger y Sigmond
Freud, a Kenneth Clark, a Hans Morgenthau y Frederick Hartmann desde la arista
de la política internacional, a Nicholas Spykman y Pinochet desde el
ángulo geopolítico, para cerrar con algunas reflexiones sobre las
fuentes del poder y un intento de aproximación a sus leyes.
[]
7
Meira Mattos, Carlos de; Estrategias militares
dominantes, editorial Pleamar, Buenos Aires,
1989.[]
8
Vasquez, John; El poder de la política del
poder, Editorial Gernika, México, 1992. pag.
87.[]
9
Deutsch señala que también hay cuatro
dimensiones del poder: peso, dominio, nivel y alcance. Citado por Carlos Mendoza
Mora. Aproximación crítica a las principales teorías de
las Relaciones Internacionales de la primera posguerra a la fecha: un modelo
analítico de política exterior. Tesis de licenciatura en
Relaciones Internacionales; UNAM, Enep “Acatlán”;
México, mayo de 1995. Pag. 94.
[]
10
Todas las obras clásicas de
interpretación del poder desde la perspectiva política y
jurídica coinciden, con ligeras variantes, en esta apreciación.
[]
11
Morgenthau, Hans J; Política entre las
naciones. La lucha por el poder y la paz. Grupo Editor Latinoamericano;
Buenos Aires, 1986. P. 116.[]
12 Spykman, Nicholas John; Estados Unidos frente al
mundo; FCE, México, 1944. Es importante señalar que Spykman
también nos dice que los métodos del poder son de tipo persuasivo,
de compra, permuta y coerción, extendiendo esta tipología al
“arte” y sagacidad de las políticas del poder que combinen
exitosamente estos instrumentos, ya que “la cuantía relativa de
cada ingrediente difiere según los casos.” Las citas provienen de
la página 20.
[13] Cfr. a Kelsen,
Heller y Stoessinger en cuanto al sentido clásico del Estado, cuyas
características esenciales serían: ser una unidad política
soberana en la aplicación de sus leyes y políticas de gobierno,
dentro de un territorio geográfico establecido y delimitado por
límites fronterizos; poseer un nacionalismo que es imagen de su pasado y
futuro común; contar con una población que habite una zona
geográfica soberana, misma que por lo general tiene patrones
lingüísticos y culturales comunes, pero no homogéneos. . En
torno a la escuela de Copenhague (el Copenhague Centre for Peace and Conflict
Research Institute), la más contemporánea, Barry Buzan
señala que “desde la perspectiva sistémica, por lo general
se clasifica al Estado territorialmente, definido por fronteras
sociopolíticas. Representan colectividades humanas en las cuales
instituciones de gobierno y sociedades interactúan dentro del
territorio.” Citado en la página 60 de People, States &
Fear. An agenda for International Security Studies in the post – cold war
era; Lynne Rienner Publishers; Boulder, Colorado, 1992 (2a. edición).
La óptica prevalece en la obra común de la escuela citada, en
Security. A new framework for analysis (Barry Buzan, Ole Waever y Jaap de
Wilde); Lynne Rienner Publishers; Boulder, Colorado,
1998.[]
14 Heller, Teoría... ob. cit. pag.
248.
[15]
Hernández-Vela Salgado, Edmundo; Diccionario de Política
Internacional, UNAM, México, 1981.
[]
16
Aron, Raymond; La República Imperial. Los
Estados Unidos en el mundo (1945-1972); Emecé Editores; Buenos Aires,
1973.[]
17
Thiago Cintra, José; “Seguridad
Nacional, Poder Nacional y Desarrollo”. Material de apoyo al Diplomado
en Análisis Político del CISEN, (mimeo),
1993.[]
18 Spykman, ob. cit. pag. 24. Esta misma
interpretación la recoge otro autor identificado con la escuela del
realismo (John Stoessinger) en los setenta, para interpretar la sociedad y
realidad internacional a la luz de la lucha por el orden y la paz derivados del
sentido “anárquico” que deriva de la falta de una autoridad
soberana mundial y en torno a este concepto construye su obra El
poderío de las naciones; Ediciones Gernika, México,
1980.
[19] Por ejemplo,
mientras Kissinger sostiene que “para la mayor parte de la humanidad y
en los más largos períodos de la historia, el imperio ha sido el
típico modo de gobierno”, la escuela de Copenhague ya
desarrolla formas complejas de seguridad que tienen que ver con aspectos de
orden regional y de naturaleza no gubernamental, que corresponden a nuestros
tiempos, lo cual reafirma el carácter intemporal del poder y la
valía de su estudio para interpretar la realidad circundante. Para
Kissinger la cita es de la página 15 de La diplomacia; FCE,
México, 1995. Para la escuela de Copenhague, Security. A new...
ob. cit. pags. 12-18.
[20] Postulada por Hans
Morgenthau en la obra citada, la escuela del realismo político que este
autor encabeza - y que fue fundada propiamente por Reinhold Nieburh- , y sus
principales exponentes se encuentra analizada con un buen nivel de detalle y
acuciosidad en el libro de John Vasquez, El poder de .., ob. cit.
También en el ensayo de Tang Tsou, "Scientific man vs. power politics
revisited", la vinculación entre el ejercicio académico y su
utilidad en la toma de decisiones políticas se realiza a través de
las teorías del realismo político y de su influencia en los
orígenes de las doctrinas del poder, entre ellas, las de Seguridad
Nacional. A Tribute to Hans J. Morgenthau, compilado por Kenneth Thompson
y Robert J. Myers, Council on Religion and International Affairs, Transaction
Books, Londres, 1984. El ensayo citado está entre las páginas 41 y
51. []
21
Política.... ob. cit. La tercera parte
de la obra, está dedicada en su totalidad al estudio del poder.
[]
22
La definición es de Schwarzenberger y se
encuentra plasmada en el Diccionario de Política Internacional, de
Edmundo Hernández Vela, UNAM, México,
1981.[]
23
Mongenthau; Política entre ... ob.
cit., []
24
Bobbio, Norberto; Diccionario.. ob. cit. Pag.
1223.[]
25
Las capacidades se pueden delimitar objetivamente, en
tanto que el poder se evalúa en cada caso en términos
sociológicos y de relación más sutiles. “La cita
corresponde a la página 25 de Stoessinger, John; El poderío de
.... , ob. cit. []
26
Stoessinger, John, El poderío de ...
ob.cit., pag. 25. El mismo autor señala que existen otros elementos para
evaluar al Poder y sus capacidades en el ámbito sociológico, de la
voluntad humana y de liderazgo, en la geografía, en la posesión de
recursos naturales, en tecnología, inversión y planta
transformadora, en la economía industrial y en la población,
siempre y cuando este factor esté relacionado con la base industrial, a
fin de tener efectos sobre el componente o grado de calidad del poder en la
esfera económica, política y militar. Por último,
Stoessinger señala que el tipo y proyecto de nación es el factor
de poder que transforma las voluntades y aspiraciones sociales de un país
en una base real de poder nacional.
[]
27
Kissinger; La Diplomacia. ob. cit. pag.
17[]
28
Thiago Cintra; "Seguridad Nacional....",
ob.cit. pag. 6.[]
29
Banco Mundial; Informe sobre el Desarrollo Mundial
1997. El Estado en un mundo en transformación. Washington, D.C.,
junio de 1997. En particular los apartados I y II, que analizan funciones y
capacidades en un sentido
integrador.[]
31
José Zafra Valverde señala en Poder
y poderes, Edunsa, Pamplona, 1975, que los poderes sociales derivados son
aquéllos que detenta un grupo social determinado y que actúa en
representación del pueblo, aludiéndose a la capacidad de
acción y decisión propia de quienes en él
gobiernan.[]
32 Hernández-Vela Salgado, Edmundo;
Diccionario de ... ob. Cit. Pag. 126.
[33] Centro de Estudios
Superiores Navales; Antología ... ob. cit. La cita
corresponde al ensayo "Reflexiones sobre el estudio del poder y la seguridad
nacional", del texto citado. Como un ejemplo del procedimiento de
interpretación metodológica que se sigue en México, Tomas
Angeles Dahuahare señala que " el contenido medular de la seguridad
nacional (es): 1. Un medio de importancia invariable para alcanzar el objetivo
esencial de la política a la consecución y mantenimiento de los
objetivos nacionales. 2. Un concepto relativo porque, en la situación
actual, ninguna nación por poderosa que sea, puede disfrutar de un grado
total de seguridad. Al efecto, la relatividad del concepto de seguridad nacional
varía de acuerdo con los siguientes parámetros:- El sistema
político vigente en cada país; - Los objetivos nacionales; - La
intensidad de los antagonismos en la época considerada; y, - Los
recursos del poder nacional." Tomás Angeles Dahuahare, en
“Concepto, Organización y método de la seguridad
nacional”, 1993. (mimeo)
[34]"Seguridad
Nacional, Poder ... ob. cit.
[]
35
Inteligencia Estratégica ... ob. cit.
pp. 107-126.[]
36
Sherman Kent; Inteligencia Estratégica ...
ob. cit. []
37
Cabra Ybarra José G.; “Apuntes de
clase de Política Exterior de México”
(mimeo).[]
38
Brown, Seyom; The faces of Power. Constancy and
change in United States Foreign Policy from Truman to Reagan; Columbia
University Press, New York, 1983. En particular, el primer capítulo que
se refiere a las fuentes y limitantes de la constancia. Pp.
7-28.[]
39
Kissinger, Henry, Un mundo restaurado, FCE,
México, 1973, pag.20[]
40
También se aplica al sentido amplio que
postula la escuela de Copenhague.
[]
41
Una exposición de la forma en que la
política internacional se inscribe en el proyecto global de la
política del país, se encuentra en el ensayo de Bernardo
Sepúlveda, entonces Secretario de Relaciones Exteriores, titulado
"Reflexiones sobre la política exterior de México", en
Política Exterior de México. 175 años de historia,
Secretaría de Relaciones Exteriores, México, volumen III, 1985.
También se encuentra esta vinculación en la introducción y
el primer capítulo de El poderío de las naciones de
John Stoessinger, Gernika, México, 1980, y en los capítulos ocho y
nueve de la obra de Karl Deutsch, Análisis de las relaciones
Internacionales, Gernika, México,
1990.[]
42
"La política exterior de todos los
países versa, en primer lugar, sobre la preservación de su
independencia y seguridad y, en segundo lugar, sobre el seguimiento y
protección de sus intereses económicos (en particular, los
tocantes a sus grupos de interés más influyentes)... A su turno,
cada una da origen a organizaciones burocráticas formales y a grupos de
interés públicos y privados informales... La explicación es
simple. Es una especie de 'Ley de Parkinson' de la seguridad nacional: el
sentimiento de inseguridad de una nación se expande directamente con
relación a su poder." Stoessinger, John; El poderío de....
Ob. Cit. pags 131-132. []
43
Visión señalada por Spykman en Estados
Unidos...., ob. cit. pag. 25. También es interesante anotar la
óptica que nos dice que “La noción de la seguridad nacional
subyace necesariamente al ejercicio de la política exterior de todo
país... entre política interna y política exterior existe
una indisoluble pero dialéctica vinculación en cuyo vértice
se encuentra la aplicación del poder nacional orientado hacia la
búsqueda y la consecución de los objetivos nacionales..”
Jorge Malcolm Baker Santa Cruz; La política exterior de México
como instrumento para preservar la seguridad nacional; IMRED/SER, Serie
Cuadernos de Política Internacional número 59; México;
1992. []
44
Cabra Ybarra, José G.; Apuntes de clase de
Política Exterior de México I y II, citados en Los factores
económicos de la política exterior de México hacia
Centroamérica 1976-1982. Del autor, tesis de licenciatura en
Relaciones Internacionales, FCPyS, UNAM, 1983.
[]
45
La escuela sudamericana se desarrolla con amplitud en
“Notas para el estudio...”, ob.
cit.[]
46
Esta tesis viene plasmada en Quezada y Bailey, en
Las seguridades de México y Estados Unidos en un momento de
transición; Siglo XXI Editores, México. En particular los
ensayos que firman los compiladores “Estrategia y seguridad en la
relación México - Estados Unidos” , “Los
cambios internos y externos en el período posterior a la guerra
fría y a las políticas e instituciones mexicanas de seguridad
nacional”, de Manuel Villa Aguilera, así como el texto de John
A. Cope, “ En busca de la convergencia: las relaciones militares entre
México y Estados Unidos en el umbral del Siglo
XXI”.[]
47
Ibidem. Pags.
14-15.[]
48
Hernández Vela; Diccionario..., ob. cit.
pag. 128.[]
49
Muñoz Ledo, Porfirio;
“Dimensión Internacional del Nacionalismo
Revolucionario”, en Política Exterior de México. 175
años de Historia. Secretaría de Relaciones Exteriores,
México, 1985. El ensayo cubre las páginas 32 a 36 del volumen III.
[]
50
“Los estudios de política exterior se
fijan en el proceso d decisión de los estados hacia el exterior, pero la
expresión de las relaciones internacionales ofrece un contenido
más amplio, porque incluyen igualmente las relaciones no políticas
entre los Estados y otros actores del sistema internacional: económicas,
sociales, culturales, etc.” Manuel Medina; La teoría de las
Relaciones Internacionales. Editorial Seminario y Ediciones, Madrid,
1973.[]
51
Esta tesis la sostiene Hans Kelsen en su obra
Teoría General del Derecho y del Estado; UNAM, México, 1988
y también se encuentra en Horacio Labastida, Cómo acercarse a
la política, Conaculta/Fondo Editorial de Querétaro/Noriega
Editores, México, 1993. Para mayor precisión de la acción
pública internacional Modesto Seara Vázquez, Derecho
Internacional Público, Porrúa, México, 1985 y para el
derecho privado a Leonel Pereznieto Castro; Manual de Derecho Internacional
Privado; Harla/Mcgraw Editores, México, 1987.
[]
52
Centro de Estudios Superiores Navales de la Armada de
México; Manual de Planeamiento de la seguridad nacional; (mimeo)
[]
53
Hernández Vela; Diccionario.., op. cit.
pag.92[]
54 Cfre. a D. Tomashevski; Las ideas leninistas y las
relaciones internacionales contemporáneas. Editorial Progreso,
Moscú, 1974. También José Silva Michelena;
Política y bloques de poder. Crisis en el sistema mundial; Siglo
XXI Editores, México, 1976.
[55] Esta es la tesis
de autores como Richard Nixon; La Tercera Guerra Mundial; Planeta,
México, 1982; Kissinger en La Diplomacia, ob. cit.; John Spainer,
Robert L. Pastor. También Raymond Aron en la República ....
Ob. cit.
[56] Kissinger cita
este párrafo como opinión del presidente Nixon, en su primer
informe anual sobre política exterior, en 1980. La
diplomacia... ob. cit. pag.
705.[]
57
Considero que la definición más clara
de valores, intereses y objetivos nacionales se encuentra en la Diplomacia,
de Kissinger. Para analizar las modalidades históricas de la
política exterior estadounidense, se consulto a Kissinger, Spainer,
Spykman y Brown. Para América Latina, el libro de Robert L. Pastor, El
Remolino, Siglo XXI Editores, México, 1997, contiene una buena
aproximación histórica, al igual que Spykman.
[]
58
Vasquez, John; El poder... ob. cit.
[]
59
Duarte Martínez, Jaime; “La
importancia de las tesis geopolíticas de Zbigniew Brzezinski y la
Comisión Trilateral, en la conformación del nuevo escenario
internacional. Una valorización de su visión y actuación en
la política exterior de los Estados Unidos de América
(1962-1997)”, tesis de licenciatura en Relaciones Internacionales,
Enep Acatlán, UNAM, 1999. En particular el capítulo III, que trata
sobre las intervenciones sucedidas entre los gobiernos de Carter a Clinton,
haciéndose un especial énfasis en la pertenencia de los
gobernantes de Estados Unidos a la Trilateral –con la excepción de
Reagan, en lo individual- y las formas en que las pautas de la política
exterior y los medios y modalidades de intervención en otros
países, desde la década de los setenta, corresponden al sentido
estratégico delineado por la
Comisión.[]
60
Ibidem. pag. 112. Un seguimiento puntual se encuentra
en La práctica de la Doctrina Monroe (Intervención y
violación), de Salvador Mata Borja, tesis de licenciatura en
Relaciones Internacionales, Enep Acatlán, UNAM, México,
1989.[]
61
Una primera versión de los paradigmas de los
noventa se encuentra en “Notas para el estudio...”, ob. cit.
[]
62
La revisión de las teorías aplicables a
las relaciones internacionales se encuentra en Carlos Mendoza,
Aproximación..., ob. cit. En su examen profesional se reviso la
clasificación de las escuelas de pensamiento en relaciones
internacionales en teorías empíricas, normativas y
científicas, como las sistémicas (funcionalismo, linkage,
conflicto); behavioristas y pos behavioristas (toma de decisiones y
teoría matemática); sociológicas (de la cultura);
históricas; soviéticas (sociología y análisis
sistémico); marxista; equilibrio de poder; no alineación;
globalismo, interdependencia y dependencia; teoría realista y neorealista
del poder; idealismo; escuelas
posmodernas.[]
64
Segio Aguayo, Bruce Bagley y Jeffrey Stark, en la
"Introducción" al libro En busca de la seguridad pérdida;
Siglo XXI Editores; México 1990.
pags.17-18[]
65
Una relación de los principales problemas
mundiales se encuentra en el número 36 de la serie Historia Universal
de la editorial Siglo XXI. "El siglo XX. Problemas mundiales entre los dos
bloques de poder".[]
66"Paradoxes in a world in transition", en Paradojas
de un..., ob.cit. pag.25
[67] Reflexiones sobre
este proceso de cuestionamientos al papel de Estado se encuentran en los ensayos
del autor “La Seguridad Nacional en la Política Económica
Exterior”, “Escenarios Políticos y Económicos
de los Noventas; Hacia una Política Económica Exterior”
y “El Consenso. Vínculo Político de la
Solución a la Crisis Económica de América
Latina”, publicados en el Anuario Mexicano de Relaciones
Internacionales 1983, 984 y 1985, respectivamente, por la ENEP
Acatlán, UNAM, México.
[68] El debate sobre la
función del Estado comienza propiamente con la obra de Milton y Rose
Friedman, Libertad de elegir: hacia un nuevo liberalismo
económico, Grijalbo, Barcelona, 1980. A esta propuesta se contraponen
Los Mitos de Milton Friedman, y En Torno al Estado y el
Desarrollo, ambos libros compilados por Rosario Green, en CEESTEM/Nueva
Imagen, México, 1983 y 1982, respectivamente. Una obra sobre esta
tendencia de redimensionamiento de las funciones estatales, acogido desde su
inicio por el gobierno de Clinton, está a cargo de David Osborne y Ted
Gaebler, Reinventing Government. How the entreprenurial spirit is
transforming the public sector, Plume/Penguin Books, New York, 1993.
[]
69
Una apreciación interesante sobre la
evolución del contexto internacional desde 1982, se puede hacer a
través de la lectura que sobre el diagnóstico del contexto
internacional y su ponderación para objetivos e intereses de gobierno, se
presentan en Plan Nacional de Desarrollo (ejemplares de los
períodos 1982-1988, 1988-1994 y 1994-2000), Poder Ejecutivo Federal,
México. Estos dan testimonio de la conceptualización citada para
la política de gobierno en México. Una
interpretación de la sociedad internacional mucho más elaborada en
lo académico se encuentra en Celestino del Arenal, ”Las Naciones
Unidas ante el nuevo escenario internacional,” publicado bajo la
coordinación de Modesto Seara en Las Naciones Unidas a los 50
años; FCE, México, 1996. Pp.
313-329.[]
70
La lectura sobre estos conceptos ha sido muy amplia.
Entre los textos más completos se encuentra el libro de Alejandro Ramos
Esquivel, La Guerra que viene. Siglo XXI, la Centuria del
Pacífico, Grupo editorial Iberoamericano, México, 1991.
También La Nueva División Internacional del Trabajo de
Fröbel, Heinrichs y Kreye, editorial Siglo XXI, México, 1981. Una
síntesis de estas teorías se encuentra en El desafío de
la interdependencia: México - EUA, compilado por la Comisión
sobre el futuro de las Relaciones México - Estados Unidos, FCE,
México, 1988 y también en Blanca Torres, Interdependencia.
¿Un enfoque útil para el análisis de las relaciones
México - Estados Unidos?, El Colegio de México, México,
1990. []
71
Cfr. en lo fundamental al Breviario
Político de la globalización, (José Luis Orozco y
Consuelo Dávila, compadorres); Fontamara/FCPyS, UNAM, México,
1997. []
72
"Consideraciones sobre la soberanía y la
interdependencia", en Paradojas...,
ob.cit.[]
73
De acuerdo a Seara Vazquez, estos son de naturaleza
política, económica, social, así como de instituciones y
liderazgo. En su conjunto, estos factores de crisis en la sociedad internacional
no son exclusivos de un país y su respuesta no es fáctible
generarle desde un Estado de manera unilateral. La hora decisiva;
Porrúa Hermanos, México,
1995.[]
74
Didier Bigo; “Bons of Union: Military
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tehoretical and operational examination of threat in International
Relations”, Rice University, 1998, (mimeo) . También se sugiere
Security. A ..., ob. cit. y Las seguridades de México...,
ob. cit., en particular los ensayos de David Mares y John
Bailey.[]
75
Castillo Pérez, Gabriel, "Soberanía. Una
época, un concepto", en Observador Internacional,
México, número 21, febrero de 1994. La cita es de la página
23. El propio Smith agrega un concepto de cuestionamiento respecto a la
soberanía, al agregar los retos desde afuera: "los problemas del
sufrimiento humanos que sencillamente requieren y piden alguna respuesta por
parte de la comunidad internacional". Citado en "Consideraciones sobre la
soberanía y la interdependencia", en Paradojas de un mundo...,
ob.cit., pag. 186. []
76
Una primera aproximación de este tema se
encuentra en “Notas para el estudio...”En el documento
presentado a la Maestría de Estudios México – Estados Unidos
de la Enep Acatlán, se analiza con mayor detalle el papel de los
organismos de “inteligencia” y los principios rectores de la
seguridad nacional y militar estadounidense aplicables en la década de
los noventa. []
77
Sergio Aguayo, Bruce Bagley y Jeffrey Stark, en
"México y Estados Unidos: en busca de seguridad", en el libro En busca
de la seguridad.....ob. cit. La cita es de las páginas
19-20.[]
78Oscar De Lasse, "Seguridad de la nación:
doctrina y estrategia", El Financiero, México, 27 de
octubre de 1988.
[80]Oscar De
Lassé, en "Seguridad Nacional...", ob.cit.
[]
81
Les Aspin, Seguridad Nacional en los años
noventa: Definición de nuevas bases para las fuerzas militares de Estados
Unidos. Enero 6, de 1992 (mimeo). Esta visión continental
también se refrenda en las comparecencias efectuadas ante el Congreso
norteamericano para ratificar los nombramientos efectuados por el Presidente
Clinton en los cargos de Secretarios de la Defensa y de Estado, así como
del Director de la CIA. Congressional Record, Legi-Slate Service, Washington,
D.C., febrero de 1993.[]
82
John Spainer, American Foreign Policy since World
War II, Congressional Quataerly Press, Washington, D.C., 1988.
[]
83
Barry Blechman y Edward Luttwak, International
Security yearbook 1985/85, Center for Strategic & International Studies,
Westview Press, Boulder and London, 1985. La cita es de la pag.
5[]
84
En esta óptica se encuentra la escuela de
Copenhague. La primera manifestación se puede encontrar en el Informe
1994 sobre el Desarrollo Mundial, Washington, D.C., 1994. Este documento del
Banco Mundial plasma un contenido de seguridad humana que conforma, desde su
punto de vista, el eje rector para la reconceptualización de la seguridad
nacional, regional e , inclusive, internacional y colectiva. Esta visión
permanece vigente en Security. ....op. cit. El enfoque multidisciplinario
(o multisectorial) que sostiene esta escuela, abre el horizonte cognoscitivo de
la seguridad en su sentido amplio (pero con un fuerte acento en lo nacional) y
de sus modelos de interpretación teórica y de bagaje instrumental
con criterios distintos a los tradicionales de naturaleza, origen, perfil,
contenido y orientación militar que influenciaron las decisiones
políticas en la cúpula del Estado y a nombre del Estado, hacia los
intereses de la acción e influencia
castrense.[]
85
La literatura es abundante, pero se puede destacar
desde la visión internacional Reinventing..., op. Cit.; Raymon
Vernon; La promesa de la privatización, FCE, México, 1988;
Enfrentando el futuro, de Yehezkel Dror, FCE, México, 1990; El
rediseño del Estado desde una perspectiva internacional, compilado
por Bernanrdo Kliksberg, INAP/FCE, México, 1994. Todas estas visiones se
subsumen en el Informe sobre el Desarrollo Mundial de 1997, Banco
Muncial, Oxfonrd University Press,
1997.[]
86
Buzan Barry; People, States & Fear. An agenda
for ... op. Cit. []
87
Derian, James; “The value of security:
Hobbes, Marx, Nietzsche and Baudrillard”,
(mimeo)[]
88
De Lasse, Oscar; "Seguridad nacional: cuatro
fronteras políticas conflictivas”, en El Financiero,
México, 26 de octubre de 1988.
[]
89
Más habituados a la definición de
estrategias para la guerra, en el proceso de delimitación de criterios
operacionales para las situaciones de conflictos potenciales o efectivos que
impliquen riesgos para la seguridad, el perfil analítico de los militares
predominó en este tipo de enfoque
pragmático.[]
90
Desde la óptica marxista, las afirmaciones se
encuentran en Heller, Teoría..., ob. cit. pag. 218 y 219. Para la
Comisión consultar a Jaime Duarte, en La importancia de las
tesis... ob.cit. particularmente los capítulos III y IV.
[]
91"La información en el...", ob.cit., pag.
2.