II. El papel de las Ciencias Sociales y las Humanidades en la sociedad del
conocimiento
Las humanidades y las ciencias sociales comparten con otras disciplinas y
áreas de conocimiento la misión de proveer a los individuos y a
las sociedades de conocimientos, capacidades e instrumentos para expandir sus
posibilidades de desarrollo y progreso, el alcance de niveles de bienestar y
convivencia satisfactorios, el logro de mayores niveles de justicia y equidad. A
la vez, estas disciplinas son responsables de la intelección de opciones
de cambio, la anticipación de riesgos, y la definición de
proyectos y cursos de acción posibles y deseables.
Al igual que la mayoría de las ciencias, las disciplinas
humanísticas y las ciencias sociales cuentan con una genealogía
centenaria. Como señala Wallerstein (1996), las ciencias sociales son una
empresa del mundo moderno, en la medida que necesitó desarrollar un
conocimiento secular y sistemático sobre la realidad que sea susceptible
de validación empírica. Sin embargo, la plena
institucionalización de estas ciencias como profesiones académicas
ocurrió en el contexto de la posguerra y coincidió con las
experiencias de planificación en el sector público y la
expansión de la educación superior en el mundo.
Sin lugar a dudas, en el siglo XX, las ciencias sociales y las humanidades
han hecho contribuciones fundamentales para la comprensión de la vida
económica, política y social de las naciones y han participado en
la consolidación de los sistemas democráticos. También ha
sido relevante su participación en los grandes debates ideológicos
y culturales. En el último cuarto del siglo XX, las transformaciones
reseñadas en la primera parte de este documento, junto con el derrumbe de
los regímenes políticos del llamado “socialismo real”,
condujeron a las ciencias sociales a una encrucijada que las obligó a
redefinir sus principales supuestos teóricos y analíticos. Esta
“crisis paradigmática”, como fue definida en su momento, en
vez de congelar la dinámica de tales disciplinas, acicateó la
búsqueda de respuestas a las demandas de conocimiento emergentes en este
cambio de época.
En la actualidad, a las ciencias sociales y a las humanidades les
corresponde cumplir un papel relevante en el contexto de la sociedad del
conocimiento, no sólo porque, en sí mismas, son fuentes de
conocimiento académicamente relevante y socialmente significativo, sino
también por su contribución a definir y orientar estrategias de
cambio en las políticas públicas, en la participación
ciudadana, en la opinión pública informada y en la
democratización del sistema político y de la sociedad. La
responsabilidad de los científicos sociales y los humanistas en el
escenario de la sociedad del conocimiento no se limita entonces al
desempeño de una función de producción y
diseminación de conocimientos especializados sino que, al mismo tiempo,
comporta compromisos éticos y políticos con los principales
valores del interés público.
De no menor importancia resulta la contribución del conocimiento
social y humanístico en el cultivo de las disciplinas intelectuales que
preparan al sujeto para enfrentar los retos de la vida contemporánea. La
formación de capacidades de pensamiento complejo y crítico,
así como de valores y compromisos con la realidad social y la diversidad
humana, son tareas en que las disciplinas del área desempeñan un
papel muy significativo a través de su función docente y mediante
la divulgación de resultados de las investigaciones que se
realizan.
La importancia estratégica de fomentar el desarrollo de las Ciencias
Sociales y las Humanidades ha sido reconocida en distintos contextos regionales.
Vale la pena citar, como un ejemplo, la reciente resolución del
Comité de Ministros del Consejo de Europa, adoptada el 13 de julio de
2000, con el título “Recomendación sobre las Ciencias
Sociales y el Desafío de la Transición”, que en su parte
medular, recomienda a los gobiernos europeos: a) establecer procedimientos de
financiamiento y evaluación de proyectos en ciencias sociales que
garanticen oportunidades equitativas para los investigadores que soliciten
fondos, que los proyectos sean evaluados por pares académicos y que los
procedimientos de asignación y evaluación sean transparentes; b)
apoyar con énfasis la investigación interdisciplinaria sobre los
principales problemas de la sociedad e impulsar proyectos que fortalezcan la
relación entre disciplinas diversas; c) promover la formación de
redes y equipos de trabajo en los niveles local, nacional e internacional; d)
promover que los datos y resultados de investigación cumplan con
estándares de calidad científica satisfactorios y sean disponibles
para los gobiernos y la comunidad científica; e) incluir incentivos en
los fondos de investigación para la diseminación pública de
datos y resultados. Además, la resolución concluye que los nuevos
esquemas de financiamiento de la investigación en el área,
“deben reflejar el especial interés público sobre su
contribución a las necesidades de la sociedad, en particular al proceso
democrático.” (Council of Europe: 2000).
La investigación en humanidades y ciencias sociales que se lleva a
cabo en las universidades y centros de investigación de México
constituye, también, una reflexión sistemática sobre los
grandes problemas nacionales y aporta una crítica constructiva de la
sociedad actual. Contribuye a conocer mejor los rasgos que perfilan la identidad
de los mexicanos, la raigambre histórica del México de hoy y las
posibilidades, retos y horizontes que tiene el país en el orden
internacional. Asimismo, ayuda a entender: la pluralidad cultural; las
dimensiones, tendencias y cambios demográficos; la pobreza y las
desigualdades sociales; las características y limitaciones del sistema
educativo, jurídico, político y económico; el legado
artístico, lingüístico, documental, cultural, conceptual y
simbólico; las normas y valores que nos rigen, y los procesos de
transición y cambio.
Dentro de la actual agenda de las Ciencias Sociales y las Humanidades hay
un conjunto de nuevos desafíos que atañen a su organización
y a sus formas de reproducción y renovación. Estos nuevos
desafíos son parte del compromiso de dar respuesta oportuna a las
necesidades de conocimiento de una sociedad en continuo cambio. Entre otros
retos se destaca la necesidad de:
a) Producir nuevos conocimientos, en particular sobre los procesos de
cambio emergentes. Revisar los cuerpos teóricos vigentes, actualizar las
metodologías y las técnicas de investigación y
análisis. Desarrollar una visión crítica y, a la vez,
constructiva sobre los cambios sociales y culturales.
b) Actualizar las líneas de investigación buscando y
proponiendo que tengan mayores repercusiones en la sociedad y en el
ámbito general del conocimiento.
c) Trabajar en áreas de conocimiento transdisciplinarias y auspiciar
programas de investigación multidisciplinarios.
d) Propiciar el establecimiento de redes (nacionales e internacionales) y
otras formas de vinculación entre las instituciones y los investigadores
del área.
e) Modificar los planteamientos curriculares (planes de estudio y
métodos de enseñanza) para formar a los nuevos profesionistas que
reclama el sector laboral y, particularmente, la propia profesión
académica.
f) Intensificar las formas de cooperación e intercambio
académico, la movilidad académica nacional e internacional y las
formas de participación de los estudiantes de
posgrado en las instituciones del área.
g) Posibilitar procedimientos que aseguren la reproducción de la
base académica de las instituciones de investigación en el
área.
h) Establecer procedimientos para sistematizar las formas de
vinculación de la investigación del área con los sectores
sociales, gubernamentales y académicos.
i) Gestionar recursos para el fortalecimiento y la puesta al día de
los acervos bibliográficos, documentales y otras fuentes de
información en las bibliotecas y centros de documentación de las
instituciones del área. Avanzar en la formación de una red
integrada de recursos bibliográficos y documentales.
j) Apoyar los procesos de investigación a través de las
nuevas tecnologías de la información.
k) Definir formas específicas de evaluación para los
proyectos de investigación del área y dar criterios para su
financiamiento.
l) Aportar nuevos enfoques en los ámbitos de debate y de
generación de lineamientos de política social del
país.
m) Hacer visibles las prácticas y productos de la
investigación del área y trabajar en procesos de
sistematización de las líneas de investigación
existentes.
n) Elaborar un nuevo compromiso ético con la sociedad.