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Perspectivas del Desarrollo de la Psicología del Trabajo.



Introducción
¿Cómo es que se entrecruzan Psicología y Trabajo?, ¿el trabajo permanecerá por mucho tiempo en la forma como lo conocemos?, y la Psicología en lo general y en particular, la Psicología del Trabajo, ¿cómo ha visto transformado su desarrollo y contribución científica?
La Psicología como ciencia que estudia el comportamiento humano y los procesos cognitivos, ha tenido una relativa y rápida transformación a lo largo de su historia. Transformación que no esta exenta de crisis teóricas y conceptuales, que sin embargo como disciplina científica tiene un rico bagaje teórico a través de sus distintas ramas y que buscar estudiar, analizar y explicar aspectos conductuales, emociones, valores, actitudes, pensamiento, solo por mencionar algunos, en todos aquellos contextos en los que el ser humano esta presente.
La Psicología ha tenido encuentros con otras ciencias como la Sociología, con quien descubre que juntas pueden explicar de una mejor forma, aspectos humanos que no pueden entenderse uno sin el otro. En su historia la Psicología, aún sin saberlo, abordaba aspectos humanos que también eran estudiados por la Sociología en términos gregarios, la vida humana en sociedad, pero la Psicología brindaba en forma complementaria y no opuesta a ésta; la comprensión de factores que no necesariamente tenían una génesis social. De tal suerte que el trabajo viene a representar la comunión en la explicación psicosocial que ambas ciencias realizan sobre el trabajo.
De tal suerte que una de las principales razones por las que elegimos realizar el presente ensayo fue movidos por la inquietante necesidad de descubrir el camino incierto que se abre ante la Psicología del Trabajo, sobre todo con los cambios en materia económica, política y cultural ahora ya no solo de afectación local sino a través de su impacto internacional. Y es por ello que intentamos esquematizar por un lado, el camino que ha recorrido la Psicología del Trabajo y por otro el trabajo en su dinamismo continuo. Para finalmente, mostrar de algún modo el punto en el que ambas, (Psicología y Trabajo) se encuentran para dar cabida a nuevas rutas de conocimiento y de explicación científica, aún y cuando entendamos que el trabajo no podrá alejarse demasiado sin que la Psicología le siga los pasos de cerca.
I. Primeros inicios de una Ciencia Humana.

La Psicología se define como el estudio científico del pensamiento y la conducta. Es una ciencia porque los psicólogos utilizan los mismos métodos rigurosos de investigación que existe en otras áreas de investigación científica. Algunas de sus investigaciones son más de naturaleza biológica; otras investigaciones son de naturaleza más social. En este sentido es difícil tener una idea clara de lo que hace el psicólogo, ya que muchas personas suponen que es un “loquero”, que cuenta con un diván y que quiere averiguar cómo es la gente en realidad. Cuando lo cierto es con estas creencias, es que surgen de uno de los campos de la Psicología como lo es la Clínica. La mayor parte de los psicólogos no se ocupan de los desórdenes mentales ni practican la psicoterapia. En realidad, los psicólogos forman un conjunto muy diverso de intereses especializados. Entendiéndose estos intereses como campos de aplicación donde se llevan a cabo los mismos principios psicológicos básicos. (Muchinsky, 2002)
En sus inicios, entre los años de 1900 y 1916, la Psicología del trabajo ni siquiera tenía un nombre; era la confluencia de dos fuerzas que habían ido tomando impulso antes de 1900. Una de las fuerzas era la naturaleza pragmática de algunas investigaciones psicológicas básicas. En este momento, la mayor parte de los psicólogos eran estrictamente científicos y evitaban de formar liberada el estudio de problemas que tuvieran que ver fuera de las fronteras de la investigación pura.
La segunda fuerza importante en la evolución de esta disciplina provino del deseo de los ingenieros industriales de mejorar la eficiencia. Estaban preocupados fundamentalmente por la economía de la producción, y por consiguiente, por la productividad de los empleados industriales.
Así, la confluencia de la Psicología con intereses aplicados y la preocupación por incrementar la eficiencia industrial fueron los ingredientes del surgimiento de la Psicología del Trabajo.
Tres individuos destacan como los padres fundadores de la Psicología del trabajo:
Walter Dill Scott, psicólogo que fue persuadido para que ofreciera una charla a varios dirigentes de negocios de Chicago sobre la necesidad de aplicar la Psicología a la publicidad. Scott influyó sustancialmente en el aumento de la consciencia pública hacia la psicología industrial y su credibilidad.
Frederick W. Taylor, ingeniero de profesión. Su preparación formal era limitada, pero logró obtener muchas patentes debido a su experiencia y auto capacitación en ingeniería. Mientras laboraba en una empresa, Taylor se dio cuenta del valor de rediseñar la situación laboral para alcanzar tanto una mayor producción de la compañía como salarios más altos para los trabajadores. Capacitar a los empleados sobre cuánto trabajar y cuándo descansar, así como incrementar la productividad promedio por trabajador. Esta cuestión le significó ser atacado como explotador e inhumano, discusión que fue interrumpida por el inicio de la Primer Guerra Mundial.
Hugo Münsterberg, fue un psicólogo alemán con una formación académica tradicional. Estudio sistemáticamente todos los aspectos del puesto de trabajo, desarrolló una ingeniosa simulación de laboratorio de un tranvía y llegó a la conclusión de que un buen conductor tendría que apreciar al mismo tiempo todo lo que puede influir sobre el avance del vehículo. Algunos autores lo consideran el padre de la Psicología Industrial.
Al estallar la Segunda Guerra Mundial y la súbita muerte de Münsterberg creó un vacío científico que solo fue rescatado por los Estados Unidos de América. El énfasis primario de los primeros trabajos en la Psicología Industrial se dirigía a las ventajas económicas que se podían lograr aplicando las ideas y métodos de la Psicología, a problemas de los negocios y la industria.
Los líderes de los negocios comenzaron a emplear psicólogos, y algunos psicólogos comenzaron a realizar investigaciones aplicadas. Sin embargo, la Primera Guerra Mundial desplazo éstas investigaciones hacia aspectos bélicos. Aunque el impacto de la Psicología en el esfuerzo de la guerra no fue sustancial, el proceso mismo de otorgar tal reconocimiento y autoridad a los psicólogos dio un gran impulso a la profesión. (Muchinsky, 2002)
Después de la guerra hubo un gran auge en el número de empresas de consultoría y oficinas de investigación psicológica. El nacimiento de estas agencias impulsó la llegada de la nueva era de la Psicología del Trabajo. La Psicología aplicada emergió de la guerra como una disciplina reconocida. La sociedad comenzaba a darse cuenta de que la Psicología industrial podía resolver problemas prácticos. (Muchinsky, 2002)
Durante la guerra, la Psicología industrial se utilizó también en la vida civil. El uso de pruebas de empleo en la industria aumentó considerablemente. La industria descubrió que muchas de las técnicas de los psicólogos industriales eran útiles, sobre todo en las áreas de selección y capacitación, así como en el diseño de maquinarias, y los líderes de la industria se interesaron en especial en la aplicación de la Psicología Social. (Muchinsky, 2002)
Cada una de las dos guerras tuvo un gran impacto en la Psicología Industrial, pero de una manera algo diferente. La primer Guerra Mundial contribuyó a formar la profesión y le otorgó aceptación social. La segunda Guerra Mundial ayudó a desarrollarla y refinarla. La siguiente época entre 1946 y 1963, en la historia de la Psicología Industrial fue testigo de la evolución de la disciplina en subespecialidades, y del logro de niveles elevados de rigor científico y académico.
Durante este momento más colegios y universidades comienzan a ofrecer cursos de Psicología industrial y pronto se otorgan grados científicos en la especialidad. La división de la Asociación Americana de la Psicología (APA, por sus siglas en inglés) fue creada en 1946. Como cualquier disciplina en desarrollo, comenzaron a cristalizarse subespecialidades interesantes y la Psicologñia industrial se separó. (Muchinsky, 2002)
La herencia de la Psicología aplicada a la ingeniería era una mezcla de psicología experimental e industrial. Posteriormente los investigadores prestaron más atención a las influencias sociales que afectaban la conducta dentro de las organizaciones. La conducta organizacional era una mezcla de psicología industrial y social. Esta combinación de disciplinas era saludable, pues redujo el empleo de medios estrechos, comunes, para enfocar complejas investigaciones.
Hacia fines de los cincuenta y principios de los setentas, la nación estadounidense fue influenciada por lo que se denominó el “movimiento de derechos civiles”. En este sentido, se tornó más sensible a la situación deplorable de las minorías a las que sistemáticamente se les había negado igualdad de oportunidades en diferentes ámbitos de la vida, que incluían vivienda, educación y empleo. Hacia 1978, el gobierno de este país, había esbozado un conjunto uniforme de líneas directivas obligatorias para los empleadores. Se ordenó legalmente a las compañías demostrar que su test de empleo no discriminaba de manera uniforme a grupos minoritarios. Además, las normas gubernamentales nuevas no se limitaban solo a pruebas de lápiz y papel, o a la función de selección de personal: abarcaba todos los procedimientos (entrevistas, pruebas, modelos de solicitud) utilizados para adoptar todo tipo de decisión de personal (selección, colocación, promoción, baja, entre otros). En este sentido la Psicología tenía que servir a dos autoridades. La primera, aquella a la que sirven todas las disciplinas: la realización del trabajo de alta calidad, sea mediante investigación científica o prestando servicios a clientes. La segunda, era la vigilancia y la evaluación del gobierno. (Muchinsky, 2002)
Por otro lado, la Psicología ha demostrado suficientemente el papel instructivo y formativo que juegan los errores o los conflictos en el conjunto de procesos cognitivos, además del estímulo que éstos suponen para el correcto desarrollo psíquico y social del individuo. (Galindo, 1999)

II. Evolución del Trabajo
El trabajo, por otro lado, definido como la actividad humana que ha visto en los últimos siglos la transformación no solo de sí misma, sino por entero de las condiciones de existencia humana. Y que hoy en día ha buscado reproducir su sistema de producción capitalista, más allá de las fronteras de las fábricas o plantas productivas, como lo fue en su origen.
El trabajo es la actividad que permite contribuir al curso de la vida colectiva y soporta, a cambio, la satisfacción de las necesidades individuales y familiares de quien la ejecuta. (Labra, 1986)
Así tenemos que para el pensamiento clásico que representaba un reto al régimen feudal, consideraba desde entonces, que las relaciones sociales y económicas de la sociedad eran regidas por leyes naturales, universales e impersonales cuya lógica era contravenida por los estados. En la doctrina clásica, las fuerzas espontáneas del funcionamiento de la economía producían el mejor resultado para la sociedad en su conjunto si se les permitía actuar libremente. (Labra, 1986)
Por otro lado, Carlos Marx, crítica y reformula la teoría clásica. Refuta la teoría de la población y los salarios, propuestos por los clásicos. En su lugar propone la teoría del “ejército industrial de reserva”, con la cual vincula los problemas ocasionados por la acumulación del capital, la tasa de ganancia y la población desocupada con el funcionamiento del sistema capitalista. Su enfoque parte de la incidencia en la lucha de clases, la pugna entre capitalistas y asalariados, que redunda en el nivel de la ocupación y los salarios reales afectados, por ello y de manera directa, los intereses de una u otra clase social. Marx asume que en el capitalismo hay desequilibrios económicos que jamás se concilian o lo hacen en contra del trabajador. (Labra, 1986)
A finales del siglo XIX surge en Europa una nueva corriente de pensamiento económico: la escuela neoclásica o marginalista. Retomando los principios de la escuela clásica como la oferta y la demanda, costos de producción y la distribución del producto entre los factores de producción. Pero ahondaron en el desarrollo de instrumentos de análisis como la teoría del consumidor, la teoría de la producción y de la empresa, la teoría de distribución funcional. Esta última consistía en retribuir en un monto equivalente de beneficios igual a la productividad de los factores de producción marginal. (Labra, 1986)
Hoy en día el trabajo presenta cuatro características que desafortunadamente tienden a profundizar más la brecha entre pobres y ricos: (Carrillo, 2003)
  1. La calificación científica y profesional de la fuerza de trabajo.
  2. Incremento del desempleo y el subempleo
  3. Igualdad Salarial
  4. La cambiante estructura tecnológica
El panorama del trabajo que se avecina en los próximos años, para México, será de una clara tendencia de crecimiento al sector productivo terciario, (servicios, comercio); mientras que el sector primario (Agricultura) permanecerá cada vez más abandonado y el sector económico secundario, (Industria) tenderá poco a poco a ir decreciendo, sobre todo en sus niveles de mano de obra a los que le requerirá poca preparación con pagos de salarios muy por debajo de la media mundial. (Carrillo, 2003)
Todo lo anterior repercutirá en una mayor migración del campo a la ciudad; mayor concentración poblacional en las grandes ciudades, así como un incremento de la población infantil- juvenil a joven – adulta. Lo que traerá como consecuencia una fuerte modificación en las costumbres, valores y comportamientos de los habitantes de las ciudades. (Carrillo, 2003)
Como podemos darnos cuenta a lo largo de la historia del Capitalismo, el trabajo a ha caminado de la mano de las políticas económicas imperantes; sin embargo e independientemente del sistema económico y político del que se trate, lo que concierne a la población en general, en nuestros tiempos, es la posibilidad de realizar sus aspiraciones individuales, familiares y sociales. Para ello, se requiere de un trabajo mediante el cual se genere el dinero o el derecho para poder tener acceso a los bienes y servicios que la sociedad ofrece.
Peiró (1996) menciona al respecto que la conexión entre el mundo del trabajo y la población laboral puede ser abordada desde tres planos distintos:
  1. El plano del empleo, el cual hace referencia a la congruencia existente entre el contexto laboral y las capacidades o necesidades personales. (demanda y oferta laboral)
  2. El plano ocupacional, menciona el grado de congruencia entre el tipo de puestos de trabajo ofertados y los perfiles profesionales reales.
  3. El plano de la responsabilidad, el cual se refiere al grado de autonomía e influencia del puesto ofertado.
  4. El plano del contenido del trabajo, plantea la cuestión de las características específicas del trabajo y su relación con la carga que representa para el trabajador.
Todo lo anterior se verá reflejado en la capacidad de adaptación de las personas ante las condiciones cambiantes del trabajo.
Los procesos sociales no pueden sustraerse a las tendencias marcadas por el desarrollo contemporáneo, la alta competitividad en las economías globalizadas, obliga a repensar los procesos para que estos respondan con los requerimientos de formación profesional y a las exigencias del cambiante mercado de trabajo. (Carrillo, 2003)
Probablemente como lo señala Peiró (1996) se anuncian “mega – tendencias” que llevaran a cambios radicales de forma y de fondo para la realización del trabajo. Los modelos económicos afectarán la manera de organizar el trabajo, la estructura productiva; así como los cambios tecnológicos, la globalización, la cual en particular, traerá no solo cambios en la economía, sino en los valores, actitudes y creencias de las personas. Sucederá lo que menciona Klein, (2001) “ ... la aldea global traerá cambios no solo económicos, sino culturales y sociales. Surgirán las culturas “glocales”; es decir, las pautas de valores comerciales serán introducidas en cada sociedad, la cual transformará dichas pautas y las arraigará a sus costumbres.
Debemos estar preparados para un tipo de trabajo transitorio que oculta: contratos de trabajo que van y vienen sin previo aviso; los trabajadores son predominantemente inmigrantes, alejados de sus lugares natales y con pocas relaciones con las ciudades o las provincias donde se hallan zonas industriales; el trabajo mismo se hará más corto y a menudo no será renovado. (Klein, 2001)
Hacia mediados de los años 90´s, escribió Drucker citado en Boyet y Boyet (1999) “ prácticamente no había acceso a los ingresos de la clase media sin un título formal, que certificará la adquisición de conocimiento que sólo se podía obtener sistemáticamente y en una escuela”. Los factores tradicionales de producción – recursos naturales, capital, y trabajo – no habrán desaparecido, pero habrán pasado a ser secundarios. El conocimiento se ha convertido en el único recursos importante. Aquel que busque obtener resultados (vuelve el Taylorismo) y especialmente, el conocimiento que se podía aplicar sistemáticamente y resueltamente para definir qué conocimiento nuevo será necesario para conseguir la innovación sistemática. Este conocimiento será especializado. (Boyet y Boyet, 1999)
III. Interacción dinámica entre la Psicología y el Trabajo

El trabajo ocupa la mayor parte del tiempo y representa un espacio de primer orden para la realización completa de las personas. La psicología aplicada al campo de las relaciones humanas se ocupa de cómo realizar adecuadamente la actividad laboral, de manera que se pueda crear un estilo que sea más eficaz para desarrollar las funciones de organización de la gestión en materias tan variadas como las propias de asesoramiento, de representación, de administración laboral, de mediación o de estudio e investigación. (Carbó, 1999)
Al estudiar el trabajo podemos estar haciendo mención de la actividad o la conducta en el trabajo como situación o contexto, es decir, los aspectos físico- ambientales del trabajo o bien como un fenómeno psicosocial. Tomando en consideración aquellos aspectos subjetivos del trabajo. cada disciplina intenta dar su explicación en torno al trabajo, la Economía, la Sociología y la Psicología, entre otras. (Peiro, 1996)
Podemos asociar funciones positivas al trabajo, tales como: la función integradora o significativa, la función que proporciona status y prestigio, o como fuente de identidad personal; como una función económica, o bien de oportunidad de interacción y los contactos sociales; la función de estructurar el tiempo, función de principio de orden y disciplina, fuente de oportunidades de desarrollo de habilidades y destrezas, transmite normas, creencias y expectativas sociales. El trabajo también proporciona poder y control y del mismo modo, confort o comodidad. (Peiró, 1996)
Sin embargo, la situación actual del trabajo, también presenta la otra cara de la moneda, para el desarrollo es una carencia que se desprende del raquitismo de las teorías económicas, políticas y sociales para salir de la pobreza.
En particular destacan dos elementos del empleo en los países pobres:
  1. El subempleo
  2. La economía informal
El subempleo puede definirse como el desempeño deficiente de un trabajo, ya sea porque se labora menos tiempo del posible y deseable, o durante un lapso más corto del año, o por remuneraciones inferiores a las legales o justas. (De la Garza, 2003)
Después de todo no parece que la economía informal sustente la estabilidad política y económica de un país, a pesar de la crisis, la adversidad sostenida a los salarios y los altos niveles de desempleo formal. Como lo es el caso de nuestro propio país.
Es pues como vemos que historia y circunstancias; vida independiente e interacción con el resto del mundo; modernidad y tradición; bonanza y desigualdad, justicia e inequidad, seguridad e incertidumbre, son factores que en su momento fraguaron una de las más significativas crisis en la mitad de la década pasada en México. Crisis manifestada por una elevada deuda externa, desequilibrios en los aparatos productivos y distributivos, por insuficiencia en el ahorro interno y escasez de divisas y desigualdades en la distribución de los beneficios del “desarrollo”. Crisis que hizo cobrar conciencia de la gravedad de los desequilibrios y de lo frágil de las bases en las que el país venía apoyándose.
Algunas de las manifestaciones de esta problemática en México, se traducen entre otras en lo expuesto por Vaca (2001):
Y como es sabido en la economía informal se aloja un vasto universo de actividades que si bien por una parte soportan la crisis social, por otra acercan a los individuos a todo tipo de acciones ilegales en mayor o menor medida, habituando a la comunidad a la sobrevivencia o mejor dicho a la pervivencia, al margen y también contra el sistema político. (Labra, 1986)
Lejos de cerrarse el campo para la Psicología del Trabajo vemos pues que se abren nuevos dilemas que resolver los cuales vendrán permeando el comportamiento y los procesos cognitivos de los seres humanos sustancialmente. Recordemos también que el desempleo, el tiempo libre, el esparcimiento y la recreación son parte del mismo asunto hasta aquí tratado pero del que se hace necesario investigar sobre sus efectos en la vida laboral.


Conclusiones
La Psicología del Trabajo debe afrontar los retos que representa la dinámica del empleo con sus características sociales, culturales y económicas en un entorno cambiante de una de las actividades humanas más trascendentales.
Derivado de las modificaciones anteriormente señaladas, estaremos presenciando permanencia cada vez marcada de trastornos psicosociales e inclusive el surgimiento de nuevos como resultado de “variantes” en las formas de explotación. Y no solo baste señalar esta explotación entre el personal obrero sino en todos los niveles jerárquicos de las organizaciones.
Habría que investigar estos y otros aspectos asociados con el trabajo “moderno”, como el caso del estrés que se presenta en los empleados y directivos. Si existe una correlación directa a una menor productividad y mayor ausencia laboral.
Aunque se desconocen estadísticas en México sobre el impacto económico en las empresas, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que la depresión asociada al estrés en los centros laborales representa 3.5 por ciento del PIB mundial y propicia la pérdida de 200 millones de días de trabajo al año. (Infosel, 2005)
¿Acaso estas no son razones de muchos peso para que los psicólogos del trabajo intervengamos en estos y otros factores psicosociales asociados al trabajo?
Probablemente, como ya se ha podido revisar el trabajo tenderá cada vez más a ser parte de la vida de los grupos marginados. Sin embargo habremos de comprender este dinamismo laboral, el cual en la búsqueda de mayores niveles de productividad, ha olvidado su propia naturaleza humana.
Actualmente el comercio es uno de los instrumentos más potentes para crear riqueza y una de las bases de la globalización. Sin embargo las reglas del comercio internacional están orientadas a generar riqueza para los países avanzados y acentuar la pobreza y la desigualdad en los países en vías de desarrollo. El trabajo, como podemos darnos cuenta no desaparecerá, porque forma parte del ser humano, lo único que cambia es precisamente la concepción del mismo y por ende, las prácticas y procedimientos de explotación que hagan que perduren las formas de reproducción de nuevos modos de producción de riqueza vía la explotación humana.
Ahora estamos ante la sustitución de puestos de trabajo por procesos. Lo que sucede constantemente es el supuesto “enriquecimiento” de los puestos laborales, pues se reparten más responsabilidades entre la gente que permanece en la empresa; todo sea porque la empresa no quiebre. Si bien en México el mayor enemigo de los trabajadores es la política económica del gobierno, así como la dependencia comercial con los principales socios, no se puede soslayar el hecho de que una mayor penetración tecnológica y la consiguiente modernización y automatización en las empresas son presiones extra.
En fin, me parece que como profesionales del comportamiento humano y los procesos que en él se presentan; estamos ante el reto, el gran reto de poder describir, entender y predecir aquellos nuevos procesos cognitivos generados en estos procesos materiales del trabajo. Pero tendremos que valernos del apoyo del conocimiento de otras disciplinas, como la Economía, la Sociología, la Antropología, si es que en verdad deseamos encontrar respuestas a nuestras dudas profesionales y no desanimarnos o darnos por vencido por desconocer todos los aspectos que rodean el entorno laboral.
Referencias.












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