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Falta de amor:
El jardinero hablaba una mañana con un psicólogo que trabajaba en el nosocomio cercano. El especialista parecía estar abatido por los pobres resultados que se obtenían en materia de violencia intrafamiliar , como esta aumentaba conforme el tiempo transcurria y las ciudades se convertían en lugares propicios para cultivar ese tipo de conflictos.

Es increíble la cantidad de personas que afectadas emocionalmente por el mal trato que sufrieron en su niñez convirtiéndose en codependientes y muchas veces en los que han de continuar la cadena de violencia en la que están inmersas muchas familias en el mundo.

El viejo jardinero se sintió conmovido por la preocupación que demostraba su interlocutor y lo animo a que continuara exponiendo cuales eran las causad de esa violencia intrafamiliar.

El especialista continúo:
El codependiente busca alivio en alguna adicción para "anestesiarse" ante su dolor. A veces lo hace a través de relaciones personales disfuncionales y muchas veces dañinas; o mediante adicciones al dinero, el sexo, la ira, las drogas, la bebida, etc. El codependiente está atado a lo que le sucedió en su familia de origen y se siente internamente torturado por ello, aunque la mayoría de las veces no se da cuenta de lo que le está sucediendo.  
Cada uno de nosotros tenemos una necesidad innata de recibir amor. A esta necesidad la podemos llamar "el tanque del amor". Al nacer el niño, ese tanque está vacío. Si los padres son personas emocionalmente sanas cuyos tanques de amor están llenos, pueden llenar el tanque de sus hijos y estos crecerán y se desarrollarán psicológicamente sanos. Sin embargo, si uno de los padres o ambos no tenían lleno su propio tanque, lo más probable es que el niño no reciba suficiente amor porque su padre o su madre no lo tuvieron para darlo. Esta falta de amor deja cicatrices en el alma de los niños que llevan a ciertos comportamientos disfuncionales en la adultez, como la codependencia. El codependiente no puede dar lo que no recibió, por lo tanto, la codependencia se convierte en un círculo vicioso que continúa de generación en generación si no se busca ayuda psicológica.  
Los niños de familias disfuncionales crecieron sin haber escuchado mensajes importantes de sus padres tales como; "eres muy inteligente", "estás haciendo un buen trabajo" o "gracias mi amor, agradezco mucho tu ayuda." Debido a ello al crecer se sienten abandonados, tienen baja autoestima y buscan la aprobación de otras personas para sentirse mejor consigo mismos. A veces su hambre de amor y aprobación son tan grandes al llegar a la adolescencia o la adultez, que están dispuestos a soportar cualquier cosa, con tal de recibir aunque solo sean "migajas" de cariño y atención. 
La dinámica que sigue la violencia intrafamiliar se puede definir del siguiente modo:
Al principio de la mayoría de las relaciones es muy difícil que aparezca la violencia. Durante este período se muestra un comportamiento positivo. Cada miembro de la pareja muestra su mejor faceta. La posibilidad de que la pareja termine es muy alta si ocurriera algún episodio de violencia. 
FASE 1. ACUMULACIÓN DE TENSION 
La dinámica de la violencia Intrafamiliar existe como un ciclo, que pasa por tres fases. 
·      A medida que la relación continúa, se incrementa la demanda así como el stress. 
·      Hay un incremento del comportamiento agresivo, más habitualmente hacia objetos que hacia la pareja. Por ejemplo, dar portazos, arrojar objetos, romper cosas. 
·      El comportamiento violento es reforzado por el alivio de la tensión luego de la violencia. 
·      La violencia se mueve desde las cosas hacia la pareja y puede haber un aumento del abuso verbal y del abuso físico. 
·      La pareja intenta modificar su comportamiento a fin de evitar la violencia. Por ejemplo: mantener la casa cada vez más limpia, a los chicos más silenciosos, etc. 
·      El abuso físico y verbal continúa. 
·      La mujer comienza a sentirse responsable por el abuso. 
·      El violento se pone obsesivamente celoso y trata de controlar todo lo que puede: el tiempo y comportamiento de la mujer (cómo se viste, adónde va, con quién está, etc.) 
·      El violento trata de aislar a la víctima de su familia y amistades. Puede decirle, por ejemplo, que si se aman no necesitan a nadie más, o que los de afuera son de palo, o que le llenan la cabeza, o que están locos etc. 
Esta fase difiere según los casos. La duración puede ser de semanas, días,  meses o años. Se va acortando con el transcurrir del tiempo. 
FASE 2. EPISODIO AGUDO DE VIOLENCIA 
·      Aparece la necesidad de descargar las tensiones acumuladas 
·      El abusador hace una elección acerca de su violencia. Decide tiempo y lugar para el episodio, hace una elección consciente sobre qué parte del cuerpo golpear y cómo lo va a hacer. 
·      Como resultado del episodio la tensión y el stress desaparecen en el abusador. Si hay intervención policial él se muestra calmo y relajado, en tanto que la mujer aparece confundida e histérica debido a la violencia padecida. 
FASE 3. ETAPA DE CALMA, ARREPENTIMIENTO O LUNA DE MIEL 
·      Se caracteriza por un período de calma, no violento y de muestras de amor y cariño. 
·      En esta fase, puede suceder que el golpeador tome a su cargo una parte de la responsabilidad por el episodio agudo, dándole a la pareja la esperanza de algún cambio en la situación a futuro. Actúan como si nada hubiera sucedido, prometen buscar ayuda, prometen no volver a hacerlo, etc. 
·      Si no hay intervención y la relación continúa, hay una gran posibilidad de que la violencia haga una escalada y su severidad aumente. 
·      A menos que el golpeador reciba ayuda para aprender métodos apropiados para manejar su stress, esta etapa sólo durará un tiempo y se volverá a comenzar el ciclo, que se retroalimenta a sí mismo.  
Luego de un tiempo se vuelva a la primera fase y todo comienza otra vez. 
El hombre agresor no se cura por sí solo, debe tener un tratamiento. Si la esposa permanece junto a él, el ciclo va a comenzar una y otra vez, cada vez con más violencia. 
Personalidad del maltratador: 
Los agresores suelen venir de hogares violentos, suelen padecer trastornos psicológicos y muchos de ellos utilizan el alcohol y las drogas lo que produce que se potencie su agresividad. Tienen un perfil determinado de inmadurez, dependencia afectiva, inseguridad, emocionalmente inestables, impaciente e impulsivo. 
Los agresores trasladan habitualmente la agresión que han acumulado en otros ámbitos hacia sus mujeres. 
Maltratador, frecuentemente es una persona aislada, no tiene amigos cercanos, celoso (celotipia), baja autoestima que le ocasiona frustración y debido a eso se genera en actitudes de violencia. 
Una investigación de los psicólogos norteamericanos, el Dr. John Gottman y Dr. Neil Jacobson. Señalan que los hombres maltratadores caen en dos categorías: pitbull y cobra, con sus propias características personales: 
Pit bull: 
  
Cobra: 
El pitbull espía a su mujer, es celópata, cae bien a todas las personas, excepto a sus novias o esposas. El Cobra es un sociópata, frío, calculador, puede ser cálido. El maltrato no cesa por sí solo. 
Después de que la mujer ha sido físicamente maltratada y tiene miedo, a veces cesa este tipo de abuso y lo reemplaza con un constante maltrato psicológico, a través del cual le deja saber a su víctima, que el abuso físico podría continuar en cualquier momento. 
En ocasiones la violencia del maltratador oculta el miedo o la inseguridad, que sintió de niño ante un padre abusivo que lo golpeaba con frecuencia, al llegar a ser un adulto prefiere adoptar la personalidad del padre abusador a sentirse débil y asustado. En otros casos, los comportamientos ofensivos son la consecuencia de una niñez demasiado permisiva durante la cual los padres complacieron al niño en todo. Esto lleva al niño a creerse superior al llegar a ser un adulto y a pensar que él está por encima de la ley. O sea, que puede hacer lo que quiera y abusar de quien quiera. Piensa que se merece un trato especial, mejor que el que se les da a los demás. 
La violencia doméstica no siempre resulta fácil de definir o reconocer. En términos generales podríamos designarla como el uso deliberado de la fuerza para controlar o manipular a la pareja o al ambiente más cercano.  
Se trata del abuso psicológico, sexual o físico habitual. Sucede entre personas relacionadas afectivamente, como son marido y mujer o adultos contra los menores que viven en un mismo hogar.  
La violencia doméstica no es solamente el abuso físico, los golpes, o las heridas. Son aún más terribles la violencia psicológica y la sexual por el trauma que causan, que la violencia física, que todo el mundo puede ver. Hay violencia cuando se ataca la integridad emocional o espiritual de una persona.  
La violencia psicológica se detecta con mayor dificultad. Quien ha sufrido violencia física tiene huellas visibles y puede lograr ayuda más fácilmente. Sin embargo, a la víctima que lleva cicatrices de tipo psicológicas le resulta más difícil comprobarlo. También lo dificulta, por ejemplo, la habilidad manipuladora de su esposo que presenta a su esposa como exagerada en sus quejas o simplemente como loca..  
A la violencia física precede, a veces, años de violencia psicológica. La violencia psicológica es, despreciar a la mujer, insultarla de tal manera, que llega un momento en que esa mujer maltratada psicológicamente, ya cree que esos golpes se los merece. Y qué difícil es convencer a una mujer de que vaya a pedir auxilio cuando cree que no lo necesita.  
Hay mujeres que se avergüenzan por lo que les sucede y que hasta se creen merecedoras de los abusos. Por eso prefieren mantenerlos en secreto y así esa situación puede prolongarse durante años. Los que maltratan a sus víctimas lo hacen de acuerdo a un patrón de abuso psicológico.  
Igual que en el caso del alcohólico, el que golpea a una mujer o la maltrata psicológica o sexualmente, lo primero que hará es negarlo.  
Negación es decir: "No, es que yo le pego con razón". No hay ninguna razón para golpear a una mujer, ni a nadie. Pero lo niegan. Dicen: "Yo no la he golpeado, yo no le hecho nada, sólo tocarla".  
Otra forma de abuso psicológico es el aislamiento, en que le hacen el vacío a la mujer, ni le hablan, ni la miran y entonces ella se va creyendo que se merece ese trato.  
La intimidación es también un abuso. "Si dices algo te mato." Muchas mujeres no se atreven a hablar, por las amenazas que sus maridos o sus compañeros lanzan contra ellas.  
Tanto el adicto a cualquier droga como el abusador, siempre tienen excusas y le echan la culpa a alguien.  
También dentro de ese hábito de abuso psicológico está el abuso económico. "Si dices algo no te voy a dar la mensualidad".  
Dentro de ese abuso psicológico de los maridos que golpean (lo que se llama en psicología la triangulación), hay otro tipo de abuso: utilizar a los hijos para hacerles sentir culpables a las esposas. En este caso los hijos sirven de mensajeros: "dile a tu madre que..."  
Las amenazas a través de los hijos, las amenazas de que le van a quitar al hijo, todos estos son abusos psicológicos que preceden al abuso físico.  
Todos estos abusos impiden que la mujer deje el hogar, ese hogar violento. Es que esa violencia psicológica a que están sometidas muchas mujeres, es más horrorosa que el abuso físico. Pregúntele a cualquier mujer a la cual han maltratado físicamente qué es lo que le duele más; si las palabras hirientes, los desprecios o los golpes. Los golpes se pasan, los abusos psicológicos, los insultos, los desprecios se clavan en el corazón.  
  
Manifestaciones de violencia psicológica: 
 
a) Abuso verbal: Rebajar, insultar, ridiculizar, humillar, utilizar juegos mentales e ironías para confundir, etc.  
b) Intimidación: Asustar con miradas, gestos o gritos. Arrojar objetos o destrozar la propiedad.  
c) Amenazas: De herir, matar, suicidarse, llevarse a los niños.  
d) Abuso económico: Control abusivo de finanzas, recompensas o castigos monetarios, impedirle trabajar aunque sea necesario para el sostén de la familia, etc.  
e) Abuso sexual: Imposición del uso de anticonceptivos, presiones para abortar, menosprecio sexual, imposición de relaciones sexuales contra la propia voluntad o contrarias a la naturaleza.  
f) Aislamiento: Control abusivo de la vida del otro, mediante vigilancia de sus actos y movimientos, escucha de sus conversaciones, impedimento de cultivar amistades, etc.  
g) Desprecio: Tratar al otro como inferior, tomar las decisiones importantes sin consultar al otro. 
 
 
¿Por qué se mantiene la mujer en esta relación? 
La persona abusada se vuelve codependiente de su marido (el agresor), aún después de ser golpeada. Es frecuente escuchar esta frase: "Es que yo lo quiero tanto". Personas que llevan años soportando golpes dicen: "Yo no me separo porque lo quiero". Es imposible querer a una persona que te está tratando como si fueras un animal, eso es depender de esa persona.  
Otro motivo por el cual algunas mujeres no se separan de este problema de codependencia, es que las anima la familia y lamentablemente la Iglesia, a permanecer con el abusador. Sobre todo la familia les aconseja que mantengan esa relación por "el bien de tus hijos". "¿Cómo vas a dejar a tus hijos sin padre?", les dicen.  
¿Qué es mejor, tener un padre que golpea a su madre y que luego golpeará a sus hijos, o no tener padre? Se les hace mucho más daño a los hijos cuando ven que su padre golpea a su madre. Para los niños pequeños la madre es la base de toda su vida, la base de su afectividad, la base de su seguridad. Si una madre es golpeada, sus hijos se derrumban afectivamente. Es mucho mejor separase. Yo no estoy a favor del divorcio, pero la separación es, a veces, menos dañina.  
A veces las mujeres no se separan y sufren en silencio por miedo a perder su seguridad económica y la de sus hijos. Esto sucede sobre todo en la mujer que no tiene educación.  
Otras veces no se separan debido a las amenazas de más violencia o de muerte, si intentan separarse. "Si le dices algo a la policía te mato". 
Cuando se pregunta a algunas mujeres por qué aguantaron maltrato durante años, la respuesta más común es ésta: "Por mis hijos; no quería que se criaran sin un padre". Parece una respuesta válida, pero si la analizamos profundamente descubrimos su inconsistencia. Sucede que en una situación de violencia los hijos también sufren. El crecimiento en una atmósfera de miedo, tensión y terror influirá negativamente en su desarrollo emocional y más tarde se manifestará en el abandono escolar, en el uso de drogas, en desórdenes psicológicos y en violencia y delincuencia.  
En muchos casos influye el factor económico. Soportan cuanta vejación venga con tal de no perder la seguridad económica para sí y sus hijos. Se trata generalmente de mujeres con poca preparación académica, conscientes de que sin el marido no podrían vivir cómodamente.  
Lo peor es que la mujer repetidamente abusada se destruye psicológicamente. Su yo, su identidad individual. Eso la incapacita para tomar las decisiones correctas. Cae en la ambivalencia efectiva ("¡Qué bueno es él cuando no me golpea!"); su autoestima queda por los suelos hasta creer ella misma que merece tales insultos y golpes.  
Cuando una persona cae a ese nivel, su capacidad de decisión queda prácticamente anulada, porque el principio vital está herido de muerte. Si a una persona así aplastada se le amenaza con un "Si me denuncias, te mato", se sentirá paralizada. Quizás en un último intento de supervivencia reaccione, pero usando las mismas armas que a ella la han destruido.  
El amor no debe doler. El amor implica confianza, protección, respeto a los gustos del otro, comunicación, caricias, ayudas al crecimiento emocional y espiritual. Consiste en compartir la vida con alegría, dialogar sobre las diferencias y preferencias, y respetar la integridad física, moral y espiritual de la persona amada.  
Las mujeres que aguantan una relación abusiva indefinidamente acaban perdiendo su salud física y menta, se enferman, toda la familia termina enferma. Las mujeres en situaciones abusivas pierden su autoestima. No saben protegerse, ni se dan cuenta del peligro que corren.  
El porqué de la violencia doméstica 
Primero hay una raíz cultural histórica. Durante mucho tiempo nuestra sociedad ha sido muy machista, el hombre ha creído que tiene el derecho primario a controlar, a disciplinar con severidad, incluso a abusar de la vida de la mujer y de los hijos. Eso ha sucedido bajo la apariencia del rol económico del hombre, proveedor de la alimentación.  
No crea que en EE.UU.. no se golpea a la mujer. El padre americano, en tiempos de la colonia, tenía derecho hasta de matar al hijo cuando no le obedecía.  
Otra causa es la cultura actual. La gente se tira de los pelos. ¿Por qué pasa esto? El modelo presente de nuestra sociedad está reforzando el uso de la fuerza para resolver los problemas. Por eso el abusador usa la fuerza física, para mantener el poder y el control sobre la mujer, porque ha aprendido que la violencia es efectiva para obtener ese fin de control y como ellos no han sufrido las consecuencias, las mujeres se han callado.  
La violencia doméstica ocurre en todos los niveles de la sociedad, no solamente en las familias pobres. En las familias ricas sucede lo mismo. Lo que pasa es que una mujer a quien le dieron una paliza, si tiene dinero, se va tranquilamente a una clínica privada y aquí no ha pasado nada. Las que son pobres tienen que ir al hospital y allí los médicos dicen: "A esta mujer la han golpeado" y la policía se encarga de eso.  
Entre blancos, negros, amarillos, católicos, judíos, protestantes y evangélicos; entre todos, existe la violencia doméstica. Pero no por ser protestantes o católicos, sino, por no ser como deben ser.  
Otra causa de este problema son los medios de comunicación. En la televisión la violencia es glorificada, los estereotipos que nos presentan son de violencia sexual. Cuando un marido por la fuerza tiene relaciones sexuales con su esposa, eso se llama violencia sexual, porque la mujer también tiene derecho a decir que no. Si a una mujer, como yo oigo todos los días, se le insulta, se le veja, se le dice barbaridades, no se le habla y solamente se la utiliza para tener relaciones sexuales con ella; ¿Cómo va a querer estar con su marido? Tiene el derecho a decir que no, todo el derecho del mundo.  
En muchos casos, también la violencia doméstica está íntimamente relacionada con el alcohol y las drogas. ¿Qué sucede cuando una persona consume drogas o se emborracha? En esta parte del cerebro tenemos los centros vitales, comunes con los animales y allí está el centro de la agresividad o del instinto agresivo. Todos los hombres y las mujeres lo tenemos. Pero en la persona normal, esos centros se comunican con la parte consciente del hombre, lo cual diferencia al hombre del animal.  
Cuando uno toma alcohol o usa cualquier droga, estos centros quedan como un barco sin timón. Y ¿Qué le pasa a un barco sin timón? Pues se estrella contra las rocas. Sobre todo la agresividad, el instinto sexual, quedan sin control. Entonces viene el golpear a la mujer y a los hijos bajo el efecto del alcohol y el abusar de la mujer sexualmente. El 50 % de los casos (que se conocen) de abuso sexual entre los hijos, es entre personas alcohólicas o adictas, porque surge el animal que hay dentro de nosotros mismo, en España.  
Los recuerdos, los valores, los consejos, cuando uno usa o abusa del alcohol o drogas, no funcionan y viene la violencia doméstica.  
A pesar de la llamada "liberación femenina" (que en realidad muchas veces ha llevado a la mujer a mayor esclavitud), todavía hay hombres que consideran a esposa e hijos como objetos de su propiedad. Por eso se creen con el derecho a descargar sobre ellos su frustración o malhumor maltratándolos a su antojo.  
Como los hijos imitan a padres, se da con frecuencia que quienes en la niñez fueron testigos de abusos físicos entre sus padres, repiten la misma conducta cuando llegan al estado adulto. Aprendieron que los problemas y conflictos se afrontan con la fuerza bruta.  
Ese aprendizaje negativo se arraiga tanto que muchas veces pasa de generación en generación. Si a esto se añade la "glorificación" de la violencia en los medios de comunicación, podemos entender el por qué muchos seres humanos recurren a la violencia, a veces con una frialdad que asusta más que el mismo acto violento.  
La experiencia enseña que muchos de los abusadores familiares parecen "mosquitas muertas"; pasan por personas educadas y suaves, pero en el fondo son individuos celosos con una pobre imagen de sí mismos y que viven en un mundo irreal. Si a esas personas les da por tomarse unos tragos de más, cosa frecuente, la explosión violenta será mucho mayor.  
¿Qué pasa con las víctimas de la violencia familiar?  
Muchas siguen sufriendo hasta quedar completamente destruidas física, psicológica y moralmente. Otras acusan a sus agresores ante la policía, que muchas veces no toma debidas cartas en el asunto. Y ocurre, además, lo que no quisiéramos que ocurriera: La víctima también se vuelve violenta.  
Entendemos que las personas que sufren hambre endémica se subleven y hasta se alcen en armas. ¿Por qué no entendemos que una mujer pisoteada, escarnecida, degradada en lo más íntimo de su ser pueda explotar y volverse violenta? Eso, aunque no se justifique, se explica.  
El psicólogo guardo silencio, había estado hablando sin parar exponiendo claramente lo que sucedía en torno a uno de los problemas mas grandes con los que la sociedad se enfrenta actualmente, el jardinero le escucho atentamente y cuando se percato de que su visitante esperaba una respuesta le dijo:
Todos sabemos que siempre es triste y doloroso recorrer la senda de la vida cuando no se recibió amor, sobre todo de los padres durante la niñez. Todo el que ha estudiado siquiera un poco al ser humano, sabe que los cinco primeros años de la vida dejan una marca imborrable para toda la vida, para bien o para mal. Por eso, el privar a un niño de amor es como privar de fertilizante a un árbol que empieza a crecer, pero el golpearlo es como echarle veneno, lo va a terminar de matar psicológicamente y emocionalmente, o mejor va a crecer herido de muerte.
Quiero pensar que el trabajo que usted y todos los que de algún modo se involucran en la salud mental, están participando en una competencia en la que deben ganar la carrera a la violencia, encontrando las causas, efectuando los estudios y los tratamientos adecuados para librarnos de tan horrendo padecimiento.
Afortunadamente también existen millones de hogares en los que los padres brindan el amor necesario para que su familia se convierta en un lugar adecuado para el desarrollo de las más grandes virtudes. Esos buenos frutos compensan de alguna forma el lado podrido que usted esta intentando rescatar, creo que van por buen camino, cada vez sabemos mas sobre los orígenes de la violencia y nos proporcionan mejores herramientas para limpiar nuestra vida de basura que impide nuestra felicidad y la de quienes nos rodean. No se desanime por la abrumadora carga de trabajo, piense que hay muchos que están en su equipo, gente de todas las condiciones intenta encontrar un nuevo amanecer, salir de las sombras, y son las gentes como usted las que han de servir de guía. Tome un descanso cuando sea necesario para recuperar su energía y retorne a la batalla, un solo niño que logre salvar de ese infierno es motivo suficiente para que se sienta orgulloso de su labor, no lo olvide, usted es un buen árbol y ellos se acogerán a su sombra y buscaran sus frutos con ansiedad.
El jardinero se retiro dejando al especialista sentado en la banca hundido en su meditaciones, sabia que estaba recuperando el aliento para retornar a su puesto con nuevas fuerzas y se dijo a si mismo: el mundo tendrá la oportunidad de salvarse mientras existan hombres como este, dispuestos a esforzarse por el bien de los demás.


Violencia intrafamiliar:
El jardinero quedo indignado y preocupado por la situación que uno de los especialistas del hospital de alteraciones mentales le había expuesto con respecto a la violencia intrafamiliar en la que las mujeres y los niños eran victimas de abusos físicos y psicológicos. Pensaba que no se existía suficiente información al respecto, ni el apoyo necesario para rescatar a las victimas y tampoco para atender a los abusadores no solo desde el plano legal, sino desde la perspectiva psicológica, porque era evidente que requerían de ese tipo de atención a juzgar por lo que había planteado el medico.

Por esa razón se alegro al ver que una tarde estaban caminando por las sendas del parque al joven psicólogo acompañado de otra doctora, ellos al reconocerlo le saludaron y el aprovecho la ocasión para decir: seguramente han venido con la intención de relajarse un poco, pero ya saben como somos los viejos y quisiera aprovechar la ocasión para que terminaran de instruirme con respecto a la violencia intrafamiliar. Los médicos sonrieron y le invitaron a unírseles en la caminata y mientras platicarían al respecto.
Esta vez la doctora cuyo nombre era Paola Silva, fue la primera en tomar la palabra y dijo:

El problema es muy complejo por la diversidad de factores que intervienen, según me ha contado mi compañero, usted y el ya tuvieron una platica al respecto, así que únicamente me concretare a algunos elementos que me parecen importantes.

¿Por qué permanecen muchas mujeres en una relación abusiva?   Intentare aclararlo:
Las víctimas del maltrato verbal muchas veces piensan que éste no es lo suficientemente grave como para tratar de hacer algo para impedirlo. Algunas temen que no les creerán si denuncian al abusador, pues a menudo éste goza de una buena imagen pública. Las que están siendo golpeadas tienen miedo a las represalias por parte del agresor ya que a menudo éste amenaza con matarla. Otras temen enfrentar la vida sola o simplemente no tienen los medios para hacerlo. A veces alguien que la víctima respeta le dice que debe permanecer en esa relación abusiva "por el bien de sus hijos". En el caso de la mujer del alcohólico o drogadicto, ella es una codependiente de su esposo o "compañero" y la codependencia es una enfermedad emocional que requiere tratamiento de un psicólogo o psiquiatra. Todas estas mujeres tienen en común una baja autoestima y una incapacidad para poner límites porque vienen arrastrando problemas emocionales desde su niñez. A menudo la raíz de la violencia doméstica tanto para las víctimas como para sus victimarios, es el vacío afectivo. O sea, la falta de amor y atención en su niñez.  
En los hogares disfuncionales en los cuales un cónyuge maltrata al otro, es común el maltrato a los niños. Constituye violencia no sólo el darles fuertes golpes, sino también gritarles, menospreciarlos, castigarlos excesivamente o negarles la atención, la aceptación y el amor que son tan imprescindibles para su desarrollo emocional y social. También es un acto de violencia en el caso de los padres divorciados, el hablar mal del ex-cónyuge delante de los hijos o utilizarlos para hacerle daño al otro.  
Lamentablemente, cuando una mujer está siendo víctima de cualquier tipo de violencia por parte de su esposo o "compañero", está tan enfrascada en defenderse que a menudo no puede darse cuenta del daño que también están sufriendo sus hijos. A veces permite hasta los maltratos físicos o verbales a éstos por parte del padre o padrastro, porque se siente incapaz de detenerlos ni siquiera en lo que respecta a sí misma.  
Los casos de violencia doméstica o intrafamiliar abundan. Es algo que puede sucederle y en verdad a veces les sucede a personas que se consideran religiosas, porque se trata de una enfermedad psicológica que debe ser tratada.  
Todos los que están involucrados en la violencia están enfermos y necesitan ayuda  
Hasta que no se conozcan los hechos, ninguno de ellos la recibirá. No se les hace ningún favor a los miembros de una familia que está en estas circunstancias al ayudarle a mantener este horrible secreto. Se les debe motivar a obtener ayuda.
El continuar permitiendo este tipo de abuso tiene graves consecuencias sobre todo para los niños, muchas de las cuales sólo se manifestarán pasados muchos años. A veces los niños se convierten en victimarios y las niñas en víctimas igual que su mamá. Los niños que crecen en hogares violentos tienen una gran probabilidad de ser criminales en el futuro. 
Muchas mujeres han intentado de diversas maneras evitar las situaciones de violencia, ya sea modificando conductas propias,  a través de separaciones temporales, recurriendo a distintos profesionales e inclusive a los sistemas de seguridad y justicia, sin lograr cambios. Sumemos la presión social fundada en mitos como "algo habrá hecho", "la mujer buena tiene que sacrificarse por la familia", "los celos son una manifestación de amor" y tendremos a una mujer muy confundida, convencida de que nada de lo que haga podrá modificar la situación. 
Recuerde que la violencia familiar es un proceso cíclico y que, a medida que pasa el tiempo, los ciclos de tranquilidad se reducen en duración, en tanto los episodios van aumentando en intensidad y frecuencia. La duración de este ciclo, que pocas veces es percibido por la víctima, es un indicador valioso. 
También es importante tener en cuenta factores circunstanciales o permanentes, que tiendan a aumentar los niveles de stress del abusador y/o a reducir sus umbrales de inhibición (falta de trabajo, problemas de adicción, salud, etc.) 
 
Hasta aquí llego la exposición de la doctora, entones el joven psicólogo continuo diciendo:
Existen distintas organizaciones que dan apoyo a las mujeres y niños que son victimas de violencia intrafamiliar, pero desgraciadamente la mayoría de las victimas no reconocen su problema y se niegan a recibir cualquier tipo de ayuda. Es necesario difundir la información que les proporcione los datos concretos para reconocer cuando son victimas de esta situación y que actúen por amor a si mismas y a sus hijos antes de que sea demasiado tarde. Dentro del cuadro de violencia también contemplamos el abuso sexual a menores y es uno de los que merecen mayor atención, porque los afectados no solamente llevan el trauma durante su existencia, sino que se pueden convertir en abusadores.
No existe aún capacidad para responder a todo lo que vamos descubriendo sobre este desastre social, una de las más ocultas carcomas de cualquier proyecto de desarrollo. Quienes sufrieron abuso sexual en la infancia, en la adolescencia, especialmente si lo padecieron en sus hogares, viven la vida tratando de sobrevivir a ese trauma y a sus insidiosas secuelas. Aunque las afectaciones son distintas según las personalidades, la edad en que ocurrió, lo prolongado que fue, los contextos sociales y los recursos para salir adelante, todas son sobrevivientes. Todas tienen que aprender a sobrevivir. Lo hacen a diario, consciente o inconscientemente. Y todas necesitan apoyo y acompañamiento. También información.

Un secreto que guardan tres llaves: la del temor, la del pudor, la del dolor

Del hondón más profundo de los tiempos vienen todas estas características. Pero, ¿a qué vienen ahora? A una reflexión imprescindible cuando se aborda el tema de cómo enfrentar el abuso sexual y de cómo sobrevivir a él. Cuando se lanza –a las mujeres y a las niñas, a toda la sociedad– la universal consigna de “romper el silencio” hay que traducirla no sólo en la necesidad o urgencia de la denuncia pública y ante los tribunales. Hay importantes pasos previos. Como en el Génesis, primero que nada hay que “darle nombre a las cosas”.

Si hablar abiertamente de la sexualidad nunca fue posible en la época de las prohibiciones y los tabúes, y si hablar abiertamente de la sexualidad es un objetivo aún no logrado en la actual época de las desinhibiciones, si hablar de la sexualidad maduramente, responsablemente, festivamente –que no es lo mismo que banal, vulgar o morbosamente– es aún una utopía, hablar del abuso sexual es particularmente difícil, crispante. En la sexualidad humana –profundamente distorsionada por la inequidad de género– es éste uno de los temas más resguardados por un silencio que sellan tres llaves: la del dolor, la del pudor y la del temor. Da miedo hablar “de eso”, da vergüenza, da pena, duele mucho.

Muchas mujeres se mueren sin haber hablado nunca con nadie de “lo que les pasó”. Muchas eligen morir precisamente para no tener que hablar nunca de “eso”. Muchas son las muchachas que, abusadas en sus casas por padres o padrastros, refieren que llegaron a la madurez pensando que “eso” le pasaba a todas, que eso era lo que debía pasar, que así era la vida. Muchas son las mujeres que han sepultado en el olvido que les pasó “eso” porque el tiempo y la necesidad de sobrevivir congeló en ellas en aquel momento cualquier palabra que describiera lo que les sucedía. Para muchas otras, muy pequeñas cuando “eso” les pasó, la memoria les jugó una trampa y, ya mayores, sin recordar los hechos sufren sus consecuencias.

Hablar de “eso” –con su nombre, rodeando el hecho con un cerco de palabras, diseccionando lo sentido con las palabras más adecuadas– es imprescindible. El silencio –el silencio personal de la víctima, también el silencio social– favorece siempre a los abusadores. Y siempre perjudica a las abusadas. Ante estas tragedias, el silencio es una rutina que adormece. Y que representa un riesgo para una psicología sana. Hay que romper esa rutina, ese silencio. Puede afirmarse que, sin hablar, sin hablarlo, es prácticamente imposible transitar ese camino que va de ser víctima a ser sobreviviente.

Este es un problemas que se ha ido incrementando y que afecta a millones de hogares en el mundo, de tal forma que las sociedades modernas sufren de una enfermedad que ataca desde su misma célula, esto es, desde las familias, donde se deben inculcar los valores y dar los ejemplos que se han de seguir en el correcto accionar en las relaciones sociales.
Es fundamental que las mujeres que están siendo afectadas en estos momentos por este tipo de violencia actúen y ventilen lo que esta sucediendo, busquen ayuda, se decidan de una vez por todas a terminar con ese infierno que no solamente les provoca infelicidad a ellas y a sus hijos, sino que puede incluso provocarles serios trastornos físicos y mentales e incluso la muerte.
Existe una organización que para ayudar a las victimas de la violencia en el hogar, su nombre es Aguas Bravas y me gustaría que conociera el porque de ese nombre citando la explicación que ofrecieron:
“Nos llamamos Aguas Bravas porque es un símbolo de lo que queremos ser. Queremos tener fuerza y queremos hacer ruido. Como una cascada. Las cascadas también son bellas, se adornan de espuma y en sus aguas transparentes se reflejan los colores del arcoiris. Esas aguas bravas y bellas encuentran su propio camino entre rocas y piedras.

Como esa agua limpia que mana a borbotones, con fuerza y haciendo ruido, queremos ser nosotras. Hemos sobrevivido, queremos decirlo y afirmar que vamos a encontrar nuestro camino”.
Hablar nos hizo humanos

Los jóvenes tenían que retirarse y se despidieron del jardinero prometiendo que en otra ocasión retornarían para platicar de cosas más agradables relacionadas con el cultivo de las plantas. El viejo les despidió con deseándoles suerte y se quedo meditando sobre lo que estaba sucediendo en tantos hogares, su corazón estaba triste y aun cuando la tarde era hermosa y el jardín lucia su esplendor, el jardinero sintió que su espíritu lloraba en silencio por las mujeres y niños victimas de la violencia.
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Centro de Investigación y Atención a la Mujer, A.C., CIAM
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· Sitio Web: www.ciam.org.mx
· Tipo de institución: ONG.
· Fecha de inicio: 1993.
· Cobertura: Local.
· Actividades: Prevención; capacitación; investigación y estudios; talleres; programas en los medios.
· Especialización: Derechos humanos; violencia contra las mujeres; salud reproductiva; familia, jóvenes.

Centro de Orientación y Prevención de la Agresión Sexual, A.C.
· Dirección: López Cotilla 773 – 301 y 304, Zona Centro, Sector Juárez, Col. Americana - 44160, Guadalajara, Jalisco, México.
· Teléfono: (52-33) 3826 6671; 3826 6670.
· Correo electrónico: ayuda@contralaviolencia.org
· Sitio Web: www.contralaviolencia.org
· Tipo de institución: ONG.
· Fecha de inicio: 10 de mayo de 1996.
· Cobertura: Local.
· Actividades: Prevención; capacitación académica; atención psicológica y jurídica; talleres; reuniones; diplomados.
· Especialización: Violencia intrafamiliar; violencia sexual.
Directorio para toda la republica Mexicana:
http://www.isis.cl/temas/vi/catalog/mex.htm

Bibliografía:
Temas de violencia: http://www.isis.cl/temas/vi/reflex34.doc
Psicología on line: http://www.psicologia-online.com/colaboradores/paola/violencia/index2.shtml
Mexico legal: http://www.mexicolegal.com.mx/m_help.htm?http://www.mexicolegal.com.mx/consultas/r22110.htm









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