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LAS BARRERAS A LA CREATIVIDAD

L.I. Gilberto Ernesto Adame Hernández
padmx@hotmail.com

Ponencia presentada en el Foro “Tu y la Creatividad” en el Instituto Tecnológico de Chilpancingo en Abril de 1997 y en la Semana Nacional de Ciencia y Tecnología en el Instituto Tecnológico Superior de la Montaña en Octubre del 2000.

La creatividad no es más que la unión de la imaginación con lo práctico, nosotros nos podemos imaginar algo y mediante lo práctico lo podemos llevar a cabo, utilizando para ello todos nuestros conocimientos.

El ser creativo implica saber combinar los conocimientos que tenemos para desarrollar algo novedoso y funcional. Decimos novedoso y funcional porque lo que desarrollemos tiene que ser algo que no exista, o bien una mejora de algo ya existente, en ambos casos se tiene que satisfacer una necesidad, ya sea personal, corporativa o social.

Sin embargo, como todo en la vida, ser creativo no es fácil; esto debido a la gran cantidad de barreras que la misma sociedad le ha impuesto a la creatividad.

A continuación se presenta una clasificación y explicación de dichas barreras. La clasificación consiste en agrupar las barrearas en dos grandes grupos, las personales y las educativas.

Analizando las barreras personales encontramos lo siguiente: estas barreras son propias de cada individuo, si psicológicas y las podemos clasificar de la siguiente forma:

  1. El miedo al cambio;
  2. La rutina de la vida; y
  3. El temor a equivocarse.

El miedo al cambio se refiere al hecho de que la mayoría de las personas tienen miedo a cambiar algún aspecto de su forma de comportarse debido, principalmente, a que no saben que podría ocurrir si lo hacen, es decir, le tienen miedo a lo que no conocen.

En el segundo punto nos referimos a la rutina de nuestras vidas; la mayoría de nosotros no necesitamos ser creativos, en el estricto significado de la palabra, para realizar nuestras actividades básicas, tales como asistir a la escuela, al trabajo, ir de compras, etc. Este tipo de barreras son lo que se define como un mal necesario, porque sin ellas simplemente no habría orden en nuestra existencia y difícilmente lograríamos nuestros propósitos y objetivos.

El tercer punto nos habla del temor a cometer errores. La mayoría de nosotros tememos emprender una acción nueva y diferente a lo usual por temor a equivocarnos. A nadie le agrada quedar en ridículo ante los demás o perder algo valioso al implementar o incursionar en algo nuevo, sin embargo, recordemos que el que no arriesga no gana.

Analizando ahora las barreras educativas, encontramos que éstas son producto de la educación que recibimos desde nuestra niñez en las aulas. Dentro de estar barreras se encuentran las que tienen su origen en la falta o existencia de conocimientos en una persona.

Dentro del primer grupo se encuentra la ignorancia, es muy difícil tener una idea creativa sin conocimientos básicos por lo menos. Ahora bien, aquí nos encontramos con una contradicción, ya que hemos dicho que existen barreras por la existencia de conocimientos y, sin embargo, sin conocimientos no hay creatividad.

El problema con los conocimientos no es tenerlos, si no más bien el problema radica en la forma en que se obtuvieron. Aquí es donde nuestro sistema educativo tiene mucho que ver, ya que es este el causante de muchas de las ya mencionadas barreras.

Nuestro sistema educativo está orientado, en gran medida, a enseñarnos que sólo existe una respuesta correcta para cada problema. Desafortunadamente muchos de los problemas que se nos presentan a diario no tienen una solución única, ya que dependiendo del punto de vista con que se analice el problema se decidirá su solución.

Es decir, para un mismo problema cotidiano, varias personas pueden encontrar diferentes soluciones, debido a que cada una lo ve desde su personal punto de vista, en otras palabras, de manera abstracta.

Esta tendencia del sistema de educación nos hace perder nuestra imaginación, cierto es que agiliza nuestro pensamiento lógico, pero al mismo tiempo destruye nuestro pensamiento creativo.

Durante gran parte de nuestra vida se nos enseña que todo tiene un procedimiento ya definido, una forma de ser específica, un método a usar, etc., y que no puede cambiar nunca; en otras palabras, nos atrofian la mente impidiéndonos tener ideas, se nos impide pensar.

Una persona promedio, en el curso de su carrera realiza alrededor de 2600 exámenes como mínimo. La mayoría de estas pruebas exigen una sola respuesta específica para cada pregunta.
Como se puede apreciar, se nos enseña a buscar una, y solo una, respuesta para cada problema, acostumbrándonos a que en el momento de encontrar la primera solución aceptable, detengamos todo el proceso de búsqueda y demos por resuelto el problema aún cuando, en la mayoría de los casos, ésta respuesta no sea la única ni la más indicada.

También tenemos como barrera educativa el hecho de que desde pequeños se nos inculca, algunas veces de manera indirecta y otras no tanto, que el maestro es siempre el que m{as sabe y que los alumnos nunca sabrán más que él. Esto nos acostumbra a aceptar como verdadero todo lo que el maestro nos enseña, sin pensar en la posibilidad de que se pueda equivocar o darnos cuenta de que sus ideas pueden ser ya obsoletas.

En mi experiencia, tanto de alumno como de docente, me he dado cuenta de que los maestros nos podemos equivocar porque antes que nada somos humanos.

Son pocos los estudiantes que realmente se esfuerzan por aprender y poder superar a sus maestros, la mayoría de estos estudiantes tienen una visión más amplia de lo que significa realmente aprender y de cómo aplicar sus conocimientos en algo verdaderamente productivo, es decir, tienen una mente creativa.

Otra barrera a la creatividad por parte de nuestro sistema educativo es la burocracia. Es un hecho lamentable que en muchas instituciones de enseñanza de distintos niveles, se antepongan los intereses económicos a los intereses educativos. Muchos estudiantes tienen deseos por hacer algo productivo, por ayudar a la sociedad y, sin embargo, se encuentran con que su misma escuela, la que debería ayudarlos en todo para que desarrollaran toda esa creatividad, les niega el apoyo por falta de recursos económicos.

Esta falta de apoyo puede tener varias causas, desde un bajo presupuesto a las escuelas hasta la cerrazón de los directivos a no ver más allá de sus narices y darse cuenta de la gran oportunidad que representa para la institución y la sociedad el apoyo a las ideas de sus educandos. En todos los casos podemos ver una falta de creatividad en los directivos ya que no es posible detener el progreso por falta de dinero o porque se piensa que no va a funcionar. Para terminar con estas barreras es necesario dejar a un lado la idea de que si no tengo el recurso no lo hago, es necesario pensar en que si no lo tengo lo consigo. Existen muchas empresas privadas que apoyan este tipo de actividades por que saben del potencial que guardan.

Vencer estas barreras implica cambiar nuestros paradigmas actuales de enfrentarnos a la vida. Esto quiere decir que debemos vencer nuestros miedos y tratar de hacer las cosas de diferentes formas. Recordemos que siempre hay una manera mejor de hacer las cosas y cada una de esas formas es susceptible de ser mejorada. Asimismo, debemos reconocernos como seres creativos, capaces de generar respuestas diferentes a las tradicionales.

Como dijo Goethe: “Amo a los que sueñan con imposibles”. Si somos capaces de hacerlo, de soñar con imposibles y realizar esos sueños, habremos abierto las puertas a la creatividad.

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