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El factor de cambio de feudalismo al capitalismo y sus consecuencias

Uno de los temas a considerar por los historiadores, es y será siempre el de las formas de gobierno, ya que ésta determina en gran medida la cultura y comportamiento de la nación, por lo que un cambio en el gobierno, implica mucho más que un simple cambio de reglas, sino a una identificación de la sociedad con el régimen, para sí, evitar posteriores consecuencias.
Algunos consideran que lo que ocurrió en la historia se queda estancado ahí, cuando en realidad cada hecho es consecuencia de otro y lo que sucedió una vez puede presentarse nuevamente de manera igual o parecida.
Un cambio en el que ahora me centro es en capitalismo d la Península ibérica ocurrido en el siglo XV, del cual considero que el principal factor fue el inicio de un nuevo sistema económico: el mercantilismo.
En su origen, el mercantilismo surgió como idea de unos cuantos, sin embargo, pronto se convirtió en uno de los sistemas económicos más poderosos de la Península Ibérica y del resto de Europa.
Tenía como principal elemento a la moneda en sí misma, lo que generó el aumento de la producción de este material en muchas minas de Centroeuropa, el origen de formas de transacción, etc.
También fomentó la creación de los primeros bancos, que funcionaban de forma domiciliaria, es decir, el banquero o comerciante facilitaba las materias primas para producir productos, y la persona los producía con previa cantidad de “monedas” previamente establecida.
Ahí comienza la influencia del mercantilismo y su moneda, comenzando a ganar terreno en casi todo, desde la forma de producción, hasta el sistema de rentas de la monarquía.
Resalta el hecho que el mercantilismo haya hecho abolir una ley que para todos era universal, y además, que haya sido abolida por la misma Iglesia, que se había jactado siempre de su carácter conservador. Esta ley prohibía el beneficio generado por los intereses de la acumulación del capital, pero sin duda, al darse cuenta de los grandes beneficios que traía consigo el capitalismo, la Iglesia decidió ser parte de los beneficiados con el nuevo sistema, antes que perjudicar a las clases más influyentes que comenzaban a adoptar el mercantilismo, entre ellos, a sí misma.
Pero el control eclesiástico no fue el único que se generó, ya que también la nueva clase social conocida como burguesía comenzó a ascender económicamente, creando compañías privadas que poco a poco comenzaron tener el control casi total de ciertos productos, denominados monopolios.
Una crítica al respecto, dice que: “El monopolio privado limita la competencia a la vez que convenientemente la invoca”.
Esta opinión, radica en la importancia de un balance del mercantilismo, ya que su buena utilización puede rendir grandes beneficios a una sociedad, así como su mal manejo, puede generar consecuencias desastrosas.
Como ejemplo, están las crisis económicas, rurales e industriales por las que pasó la Península Ibérica como consecuencia del mercantilismo.
La gran demanda que tenía la moneda, generó un desinterés por la agricultura, que solía ser considerada como actividad primaria.
También se generaron numerosas crisis sociales debidas a la continua competencia entre la antigua y la nueva clase influyente, es decir, la burguesía y la nobleza por el control político y económico.
Pero sin duda, el mayor cambio que consiguió el mercantilismo y que se mencionó con anterioridad, fue el de permitir una nueva forma de gobierno, que permitía liberarse de un antiguo régimen de opresión. En comparación el capitalismo ofrece muchas más oportunidades de superación a un pueblo que el feudalismo, además de que se centra más en un bienestar social que en el de unos cuantos.
En oposición a la libertad que defiende el capitalismo está el pensamiento de Carlos Marx "todos no deben individualmente tomar parte en las discusiones y decisiones relacionadas con los asuntos generales del Estado, no todos individualmente, sino los individuos en cuanto todos".
El problema está cuando los propios gobernantes están asociados con las empresas monopolizadoras que no permiten prosperar al país, surge entonces la pregunta: ¿será que la capitalización no es más que una forma de mercantilismo globalizada? Si la respuesta es no, por lo menos somos nosotros intentamos convencernos de que es así, centrando a importancia de nuestra vida en una simple moneda.
Sin embargo, nosotros no somos los únicos culpables, también está la teoría de algunos gobernantes de pensar que la estabilidad se consigue mediante un control de la población, que se consigue mediante la manipulación de la información.
Esta es una teoría a la cual me opongo, porque me parece una forma de volver atrás en la historia, un volver a los antiguos feudos en donde se hacía solamente la autoridad del propietario.
Fue precisamente el mercantilismo el que llevó a muchas comunidades a un mejor desarrollo y sería ilógico que fuera el mismo sistema el que se encargara de su deterioro.
La importancia está en el respeto a la democracia y a los derechos humanos, porque como bien afirma Rousseau en el Contrato Social: “En cuanto a sus asociados, toman colectivamente el nombre de pueblo y se llaman más en concreto ciudadanos, en tanto son partícipes de la autoridad soberana”, por tanto, es importante que exista una coherencia entre la economía de un país, su política y la forma en la que viven sus habitantes.


































Referencias:



(2003) Martínez, M. La crítica al capitalismo hoy. Recuperado el 14 de septiembre del 2004 de: http://www.angelfire.com/nv/filofagia1/concep.html

(2004) Recuperado el 14 de septiembre del 2004 de: http://www.ub.es/penal/historia/feudalismo.htm

(2004) Webb, S. La democracia Industrial. Recuperado el 14 de septiembre del 2004 de: (http://www.elsemanaldigital.com/pistas.asp?idarticulo=16624

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