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El Cine Mexicano y su reflejo en la sociedad

Es muy común el caso de estar en el cine, no saber qué película ver, observar en la cartelera dos películas, una extranjera y otra mexicana, y, sin pensarlo mucho decidirnos por la primera opción.
¿Suena conocido? Es triste decirlo, pero son muy pocas las personas que al encontrarse en este caso se decidirían por la segunda película, ya que, por lo general, somos ya sea muy ignorantes o muy despreciativos con respecto al cine mexicano.
¿Por qué?, ¿qué es lo que nos mueve a decidirnos? ¿por qué muchas veces nos vamos a la película extranjera sin antes conocer siquiera la trama de la mexicana? ¿Podemos ser considerados malinchistas por rechazar nuestras propias películas?
La respuesta a estas interrogantes no está solamente en nuestras continuas frases y pensamientos, en creer que las películas de México son “malas” y “nacas”, en que no es lo mismo ver a Bruno Bichir que a Sean Penn, en que nuestro nivel sociocultural va más allá; sino que implica también el plantearse si no es que en el fondo tenemos miedo de ver una película mexicana y toparnos de frente con nuestra realidad.
Porque la verdad es que es muy fácil criticar algo cuando no nos gusta, en especial cuando se refiere a nuestros vecinos norteamericanos, pero lo difícil está en criticar algo que es nuestro, que forma parte de nosotros, y que no siempre es de nuestro agrado.
Actualmente, esto es lo que hace nuestro cine, plantearnos las cosas comos son, señalar nuestras características, sean éstas buenas o malas, corruptas u honestas, sinceras o falsas, pero al fin y al cabo nuestras.
Porque la esencia de los mexicanos está en todo lo que hacemos, en todo lo que decimos y es algo de lo cual no podemos renegar.
Es por eso, que podemos reconocer perfectamente cuando un director mexicano hace una película, sea ésta hecha en Culiacán, en Matamoros, en Barbados o en Pekín, porque su esencia está ahí y salta a la vista.
Porque el cine mexicano toca temas de actualidad, temas que muchas veces son temidos por “la crema y nata” de la sociedad, que suelen verse involucrados en ciertos casos.
Así, temas como la corrupción en México, las relaciones premaritales, el lenguaje vulgar y el desinterés del mexicano hacia su propia vida, son temas que generan controversia y confusión, porque como he mencionado anteriormente, no estamos acostumbrados a vernos reflejados dentro de una simple pantalla.
Es curioso como muchas veces parecemos avergonzarnos de ser mexicanos y queremos escapar y deslizarnos un poco más hacia arriba, hacia el país del norte. ¿Por qué? Tal vez, por que es el país dominante, porque es un país con dinero, o quizá, porque en cierto modo, es el país del cual dependemos.
Sin embargo, todas estas razones me parecen en realidad excusas, barreras que como espectadores nos ponemos y que por lo mismo, no nos permiten encontrarnos con nosotros mismos.
La evolución del cine mexicano se ha ido desarrollando conforme a esta búsqueda de identidad, y ha incluido géneros tan diferentes, que van desde el tipo ranchero a lo Pedro Infante hasta temas más controversiales contenidos en películas como “El crimen del Padre Amaro”, o “Amores Perros”, que intentan reflejar lo que actualmente vivimos.
Y es que nuestro actual cine mexicano es rico en cultura, aún cuando a veces ésta no es positiva; porque en fin, todo lo que se incluye en una película mexicana, ya sea nuestro ingenio, humor, o desfachatez, forma parte de lo que somos: de nuestro contexto cultural, que como tal, se ha encargado de reflejarnos y trascender para darnos un lugar dentro del cine internacional.
Como ejemplo puedo señalar los grandes trabajos en dirección de Alejandro González y Alfonso Cuarón, quienes se han esforzado en hacerse un lugar dentro del cine internacional y que han buscado la forma de hacer trascender a su país tocando situaciones fuertes y problemáticas de nuestra vida, sin miedo al qué dirán.
¿Pero es se deben tocar estos temas para trascender? ¿Es necesario mostrar la crudeza que nos ahoga? ¿No es el cine un entretenimiento que debería promover la diversión más que el sufrimiento?
Como respuesta puedo decir: “Miremos alrededor”. Y entonces, podremos observar la situación actual de nuestro México: descubrimientos corruptos ocurridos recientemente, abundancia de pobreza y hambre, violencia y pérdida de valores por donde quiera, y así, podremos comprobar que nuestro cine tiene congruencia.
Sin embargo, nuestro México, pese a todos sus problemas y pese a todo lo malo que habita en él, guarda algo en el fondo, esa parte que nunca se pierde, esa esencia que todos los mexicanos guardamos dentro: la bondad y el cariño de nuestra gente. Gente verdadera, auténtica, espontánea que continúa existiendo y que hacen sobrevivir a nuestro México.
Por tanto, no se puede excluir del cine mexicano a las películas actuales, a las de la época de oro, o a películas de algún otro tipo, porque cada una se ha encargado de formar nuestro cine para llevarlo a ser lo que ahora es; porque cada una contiene ideas y estilos propios y esto es lo que nos hace ricos como nación, la diversidad de ideas y opiniones.
Pero lo más importante, es que en cada película, un mexicano ha intentado plasmar algo dentro, y de forjar un sentido de pertenencia, para así, lograr que nuestro cine nos haga sentir orgullosos de lo que somos y, para que al estar frente a una cartelera, podamos decir con gusto: “Yo me voy por la mexicana”.


























Referencias:
(2004) Foros Latinos. Recuperado el 25 de abril del 2004 de: http://www.civila.com/comun/foros/topic.asp?TOPIC_ID=14491&whichpage=1

Alonso, M. (2004). Festival Internacional del nuevo cine latinoamericano. Recuperado el 25 de abril del 2004 de: http://www.habanafilmfestival.com/noticias/index_noticias_amplia.php3?ord=819&festi=2003

Hernández, K. (2001) La cultura sala de prensa. Recuperado el 25 de abril del 2004 de: http://www.cnca.gob.mx/cnca/nuevo/2001/diarias/may/080501/culturay.htm
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