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Ensayo Final de Comunicación y Cultura en la Era Agrícola

La iglesia ha sido un factor básico e importante en la gran parte de los movimientos históricos ocurridos en la Edad Media.
Como afirma James Burke en su escrito La comunicación en la Edad Media, el hombre tenía funciones diferentes a las que tenemos los de ahora, su principal misión no consistía en estar informado y ser intelectual, sino más bien, en sobrevivir en aquella pequeña región en que le había tocado habitar y ganar la aceptación de los demás miembros de su sociedad. (Burke, J. 1997. Pág. 109).
Dentro de la sociedad, uno de los roles más importantes era desempeñado por la Iglesia, que poco a poco, se encargó de ir desbancando e poder de las monarquías sobre el pueblo, y a convertirse en una de las clases sociales más poderosas.
La Iglesia católica se ha denominado así ,por ser “universal”, es decir, hecha para todos sin distinción, y en aquella época, proponía algo más que un simple culto al Dios, proponía un estilo de vida diferente, basado en la moral. Sin embargo, a pesar de su novedoso atractivo, alcanzó su gran auge al ser “impuesta” como obligatoria por el emperador Carlomagno alrededor del siglo IX.
Así, la importancia de la Iglesia en la comunicación era imprescindible, puesto que las pocas noticias que podían tener los habitantes de un poblado consistían en las que daba el sacerdote de vez en cuando, puesto que eran ellos los que tenían una visión un poco más amplia del mundo gracias a las reuniones con sus obispos.
Posteriormente, la iglesia se encarga de ser una de las principales promotoras de uno de los sucesos más grandes de Europa: la escritura.
Esto se debió a la importancia que comenzó a tener la lectura como arte, al que sólo tenían acceso las clases privilegiadas, entre ellos, los sacerdotes. Así, surgieron los “villancicos2, en los que varios monjes se dedicaban a copiar documentos importantes, todos de carácter litúrgico.
El sentimiento que se generaba alrededor de la escritura, fue ejemplificado por las palabras de San Anselmo sobre el acto de leer: “Saborea la bondad de tu Redentor, rumia el panal de sus palabras, succiona el sabor de las mismas, que es más dulce que la miel...”
Esta expresión confirma en gran parte la importancia de la Iglesia en el proceso de la escritura, o cuando menos, en su aceptación entre el resto de la gente.
Pero la importancia de la iglesia no se debe solamente a la escritura, sino que va mucho más allá, ya que numerosas luchas políticas y económicas han tenido su origen en la religión.
Uno de ellos y de los más importantes fueron Las cruzadas, que no fueron sino luchas para destituir a los turcos de sus territorios que habían obtenido en Asia.
El motivo principal de estas cruzadas fuel evitar que desapareciera la religión, y fue así como el Papa, Urbano II, se encargó de contagiar al pueblo de una religiosidad impresionante que fue capaz de formar un numeroso ejército dispuesto a todo con tal de defender su religión.
Para defender la causa de Cristo, utilizaban en el pecho una cruz roja cosida a sus vestiduras, que se encargaba de resaltar la misión fiel que tenían ante su Iglesia.
Sin embargo, con el pretexto de “defender” su religión, los ejércitos masacraban a la gente contraria a su religión.
A continuación, agrego un párrafo del discurso utilizado por el Papa urbano II, en su deseo de formar un ejército para las Cruzadas.
“...Pues si Él encuentra dentro de ellos gusanos, es decir, pecados, porque vuestra negligencia os impidió asistirlos, Él los declarará como inservibles, merecedores únicamente de ser arrojados al abismo donde se dejan las cosas sucias. Y ya que vosotros no pudisteis evitarle al Señor estas graves pérdidas, seguramente El os condenará y os apartará de Su dulce presencia”.
Aunque estoy de acuerdo en el hecho de que es necesario actuar a favor de nuestra religión, considero que una lucha armada nunca estará justificada, sobretodo porque lo más importante es ser congruente con lo que se dice y lo que se hace; y con esto me refiero a que si bien la religión católica está basadas en el amor y en el perdón, son éstos dos principios los que deben regir también nuestra vida.
En aquel tiempo sin embargo, no había una gran diferencia entre los católicos y los musulmanes, ya que comparándolos, ambos bandos intentaban imponer su religión ante los otros, sin importarles tener que derribar antes a miles de personas inocentes, y sin pensar en las consecuencias políticas y económicas que las Cruzadas pudieran causar.
Afortunadamente, la Iglesia Católica se ha reformado, mientras que los musulmanes aún continúan con sus antiguos métodos e ideas revolucionarias, ya que siempre se han caracterizado por ser un pueblo fanático, característica que no ha disminuido a lo largo del tiempo, y hay quien dice que nunca cambiarán ni descansarán hasta ver sometidos a todos en el nombre de Alá.
Es por esto, que las famosas palabras de Halicarnaso con respecto a la guerra: “Ningún hombre es tan tonto para desear la guerra y no la paz; pues en la paz, los hijos llevan a sus padres a la tumba, y en la guerra son los padres los que llevan a sus hijos a la tumba”, parecen carecer de sentido en este aspecto y época, en el que la lucha armada no era vista como una mera solución a los problemas, sino también como un método para enorgullecer al país, establecer un imperio y extender el dominio económico, político pero sobre todo cultural y religioso sobre otros pueblos.
Los mayores imperios fueron creados siempre con la autorización del Papa o bien, de otros miembros de origen religioso, porque eran ellos los representantes de Dios en la tierra.
Las Cruzadas trajeron consigo muchos conflictos, muertes e invasiones, y fueron un gran testimonio del poder que ejercía el clero sobre el pueblo, el cual culminó con la llegada de una nueva institución que combatía a los anti-cristianos, y por la cual el Papa Juan Pablo II continúa pidiendo perdón hasta hoy.
Al respecto ha mencionado:

Es justo que...la Iglesia asuma con una conciencia más viva el pecado de sus hijos recordando todas las circunstancias en las que, a lo largo de la historia, se han alejado del espíritu de Cristo y de su Evangelio, ofreciendo al mundo, en vez del testimonio de una vida inspirada en los valores de la fe, el espectáculo de modos de pensar y actuar que eran verdaderas formas de antitestimonio y de escándalo.
Ante la opinión pública la imagen de la Inquisición representa de alguna forma el símbolo de este antitestimonio y escándalo. (1998, Actas del Simposio Internacional)

El Papa Juan Pablo II me parece un ejemplo claro del cambio que se ha generado en la Iglesia católica de nuestros días, que ve la importancia de reconocernos todos y no sólo a las principales instituciones como un solo cuerpo de Cristo.
Así, recalco la importancia que ha tenido esta institución a través del tiempo, como ha sabido influir ante muchos y pese a sus errores ha generado también cosas sumamente positivas, porque ha sabido ser al mismo tiempo cuna y refugio, dominio y ayuda, fortaleza y templanza de la sociedad.
¿Cómo una institución que ha perdurado tanto puede desaparecer ahora? Esta pregunta es la que muchos han intentado plantearse, mientras que otros aseguran que el fin del catolicismo está cerca; pero la Iglesia, que ha continuado renovándose, sin duda no permitirá que este llegue a su fin, porque pese haber sido drástica, violenta o benévola, siempre ha seguido un fin esencial: propagar el nombre de Cristo.


Referencias:

Crowley, D., Heder, . (1997). La comunicación en la historia. Barcelona: Bosch.

Mercaba,(2003), Recuperado el 15 de julio del 2004 de: http://www.mercaba.org/JUANPABLOII/CARTAS/juan_pablo_ii_sobre_la_inquisicion.htm

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