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Esta carta se envio al buzon electrónico de la profesora Naumis Peña al termino del semestre 2002-1 con el fin de contriguir a la reflexión necesaria sobre la didáctica empleada en el curso de Bibliografía II que se imparte en el Colegio de Bibliotecología en la UNAM y bajo la firme convicción de que se confundieron las metas y la esencia de la bibliografía asi como su función tan relevante en la vida social humana. La idea se refuerza con la traducción del primer capitulo de la obra “Bibliography and Sociology of the Textes” del critico literario D. F. McKenzie de 1999.

La traducción se encuntra en:http://www.tuobra.unam.mx/publicadas/020809123546.html#fn1

Yo soy Elías Guerrero Nolasco y estudio la licenciatura en Bibliotecología en el Colegio de Bibliotecología de la UNAM

Mi dirección electrónica es elign@correo.unam.mx






Carta a mi estimadísima profesora Catalina Naumis Peña y respetable adjunta que la acompaña en la noble tarea de enseñar la habilidad de elaborar bibliografías especializadas.


Estimada profesora Catalina Naumis Peña y Rosa patricia Espejel Nieto:

La bibliografía es para mi una actividad sumamente importante en la constitución de las sociedades en todos los tiempos. Históricamente, la bibliografía ha significado distintas actividades; prácticamente, es decir, en la practica, la bibliografía también significa diversas cosas. Para mi es lamentable la sensación de que la bibliografía, en este caso, sea no más que una mera obligación; un requisito, un tramite para llenar un hueco en mi historial académico. ME NIEGO vehementemente a aceptar ESTO.

Cabe decir que como persona es mi deber decirle a ustedes que cuentan con toda admiración de mi para ustedes. Mas como docentes permítanme expresar mi desacuerdo con el método de enseñanza.

Indudablemente que si cualquier estudiante supiera de lo que se trata un curso de bibliografía II en el quinto semestre de la licenciatura en Bibliotecología y apelara con la destreza suficiente al programa propuesto por ustedes para adquirir conocimientos básicos y específicos de la actividad bibliográfica, sería un estudiante que no necesita el curso, pues los conocimientos ya los tiene y redundar es un vicio que no conviene a nadie; por ello, después de mucho tiempo critico los objetivos propuestos:

En mi opinión particular, lo que se señala como objetivos específicos del curso, no son mas que meras actividades técnicas y no subrayan en lo absoluto la necesidad social de hacer bibliografía, la importancia que esta actividad tiene para los investigadores (en el caso de la bibliografía especializada) y los efectos, indiscutiblemente ciertos que, la bibliografía causa sobre la población social. En México, en la UNAM, el Colegio de Bibliotecología, hubo una maestra defensora de este importantísimo punto que dejó evidenciado en todas sus obras que refieren a la bibliografía.

Evidentemente la técnica bibliográfica es de gran importancia y no le resto el valor que ella tiene en la elaboración de cualquier bibliografía, la compilación de la información y la presentación de la misma es una actividad que debe ser cuidadosamente estructurada y dominada por el bibliógrafo, de tal manera que sea un instrumento eficiente y eficaz de recuperación de información pertinente para cualquier investigador. Mas para mi es muy importante no demostrar que tan hábil puedo ser en la búsqueda y captura de simples datos, me duele como bibliotecólogo, me lastima como persona gastar mi energía, mi intelecto, mis recursos, tiempo, dinero y esfuerzo en algo tan vano.

¿qué pasara con las mas de cincuenta bibliografías que se entregaran al termino del presente curso?

Lamento profundamente saber que alcanzaran desde un siete las incompletas hasta un 10 la mejor; ¿y su función social, y su utilidad?, ¿por qué no crear bibliografías especializadas reales? Que cumplan con su función social, ¿a caso no estaremos desperdiciando las oportunidades?,¿acaso no somos parte de la Máxima Casa de Estudios?, ¿a caso no debemos ser útiles a nuestra sociedad desde antes de recibir un titulo?, ¿a caso no para eso somos parte de la familia de bibliotecarios?

SI, tiene usted razón, en el apartado “unidades tematicaza” el número uno comienza con la palabra FUNCIÓN, estructura y proyecciones de una bibliografía especializada; por supuesto que no las estoy reprobando. Mi propósito especifico de esta carta sin duda es ejercer mi obligación de universitario, y mas que un derecho, es obligación de participar de la universidad mas que pertenecer a ella. Por ello, respetables Profesora y adjunta, intento enriquecer el mismo proyecto de acción, el mismo programa de contenido, el mismo curso de enseñanza aprendizaje del profesor alumno de Bibliografía II en mi amado Colegio de Bibliotecología.

Por eso respetuosamente les pido, les suplico que piensen: ¿realmente hay conciencia en los alumnos de Bibliografía II del curso 2002-1 al respecto de la Función de la estructuración de un trabajo Bibliográfico, realmente sabemos como bibliógrafos la responsabilidad que tenemos al aceptarnos competentes y decidir realizar un trabajo de este tipo? Peor aun, respetables, Profesora y adjunta, 60 registros son mas que excesivos para corromper a un estudiante que desea cumplir con el requisito. ¿cuántos estudiantes cotejan los libros que registran VERDADERAMENTE?, ¿bajo qué criterio? Es decir, ¿existe la posibilidad de revisar a conciencia la utilidad de las mas de 50 bibliografías elaboradas para el fin de curso?, ¿no vale la pena imponer una pequeña bibliografía cuyo utilidad sea comprobada?, lo tienen en “Programa analítico” en el punto 1.4 “la bibliografía especializada como una fuente de nuevos conocimientos...”

Y finalmente, ¿se ha cumplido con los objetivos planteados en lo que se plantea como “Metodología Didáctica”?

Mi preocupación verdadera es: ¿al quinto semestre de la licenciatura, es válido IMAGINARSE lo que es correcto y creer que se hicieron bien las cosas hablando de actividades PROFESIONALES en la actividad bibliotecaria?, para mi no es ni valido ni benéfico para los estudiantes como para los potencialmente beneficiados con nuestra función social, ni como mexicanos, ni como universitarios, ni como bibliotecónomos. Mas no es mi deseo reprochárselo a ningún profesor que con tanto amor nos regalan su tiempo y su esfuerzo, sino transfórmalo en lo que mas de uno crea que es lo correcto. Por lo que no bastará para los que deseamos ser bibliotecarios, cambiar ni de programa, ni de profesores, ni de estudiantes, sino que juntos debemos enfocar nuestros valerosísimos esfuerzos.





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