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¿Avance tecnológico?


Vida y muerte, libertad y esclavitud, bondad y maldad, tormento y gozo; el mundo que percibimos se encuentra basado en el enfrentamiento de conceptos que parecen opuestos pero que son indispensables para la existencia, podría pensarse que el caos causado por vivir constantemente en medio de los contrarios es lo que hace humano al hombre.

El carácter impredecible del azar que se encuentra peleado con el conocimiento es lo que origina conceptos sublimes que nos trascienden como: el amor, el odio, la soledad, la melancolía; estas ideas inventadas por el hombre sólo son concebidas como parte del cerebro humano, aún es imposible pensar en el cansancio de una computadora o en la alegría de una casa o en la depresión de un automóvil de la ciudad.

Parece irónico, pero el hombre en su afán por convertirse en dios seguirá intentando reproducir lo que tiene de divino en una máquina, ese egoísmo exacerbado pero a la vez muy humano tal vez nos lleve a la perdición o a la fatal perfección. Quizá la vanidad se deba a un error de aquél que moldeó el barro, así como la humanidad de un robot se podría deber a una falla en el diseño.

A menudo escuchamos que la principal diferencia entre el homo sapiens y los animales es nuestra fabulosa capacidad de razonar, así como nuestro espléndido control de la voluntad y las pasiones; en ese supuesto, Andrew sería el mejor hombre entre los hombres, sin embargo fue necesario que se degradara hasta el nivel humano para poder ser aceptado como uno de los nuestros.







Ser concientes de la vida y de la muerte nos hace patéticos ante la eternidad del universo, es tan grande nuestra necesidad de trascender y a la vez tan grande nuestra frustración por lo efímero de la existencia, que muy sabiamente el cerebro humano desarrolló mecanismos de defensa, tal vez la muerte sea una salida ante la desesperación del olvido.

Alguien diría que la esquizofrenia es el precio que debe pagar el hombre por el lenguaje, gracias a la comunicación ha sido posible confrontar ideas y con ello la ciencia ha avanzado, hasta ahora sólo el lenguaje humano puede reflexionar sobre sí mismo y hacer teorías y auto corregirse en tiempo real, un sistema de control perfecto.

El mundo se basa en leyes, la moral y la ética son costumbres que hemos adaptado a nuestro estilo de vida, nos hemos convencido de que son lo correcto, hemos tatuado en nuestro interior un comportamiento que tomamos por bueno, una máquina no está muy separada de las buenas costumbres, sólo sigue un programa que toma como una ley inquebrantable, quizá si los robots llegaran a pensar sentirían que están haciendo lo adecuado con el simple hecho de seguir una secuencia; el mundo basado en leyes tal vez parezca descabellado, sólo a un loco se le ocurriría reducir el funcionamiento del universo a una sola ley y decir que amemos a lo que nos rodea como a nosotros mismos.

Tememos a lo que percibimos y no podemos controlar, nuestros sentidos humanos son tan limitados que sólo podemos ver ciertas cosas, sólo podemos oír ciertas cosas, sólo podemos oler ciertas cosas, sólo podemos sentir ciertas cosas, de tal suerte que según el modelo Aristotélico estamos condenados a conocer sólo ciertas cosas. Probablemente la ciencia esté equivocada y en vez de tratar de reproducir el mecanismo humano debería preocuparse por ampliar la percepción del hombre, o tal vez el camino sea el correcto pero aún falte mucho por recorrer.




Finalmente volveremos al equilibrio de la vida a través de la muerte; el término de la existencia es la salida más fácil de un mundo humano, sólo la muerte es capaz de hacernos completamente libres, porque al morir dejamos de pertenecer a la sociedad, al mundo y a nosotros mismos, quizás algún Séneca podría haber expresado con mayor emotividad las últimas palabras de cualquier hombre, “Viví, mundo nauseabundo, cuanto era suficiente, ahora, pleno, espero a la muerte.”

Carl Somárledi. carlsomarledi@yahoo.com.mx

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